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Ouroboros

Entre la incógnita planetaria,
entre los paralelos que sacian el cosmos
con el lácteo de las tierras,
entre sus labios, senos y besos
como anillos protegiendo a Saturno,
aparece mi mente entallada en un cuerpo
semejante al pergamino de Egipto,
las efigies de los Mayas
o el estandarte de una legión de Roma.
Entre tantas líneas invisibles
que enlazan los puntos del universo
para luego salvarlo de la extinción,
a eso que le llaman viento,
yo lo muevo con un suspiro de mi voz.
Una voz que viaja a través del tiempo.
Los orígenes del humano,
el gen de lo onomatopéyico,
del sonido más extraordinario del silencio,
el mutismo de un beso cuando roza lo sagrado,
todo ello se une en el crujir de una rama,
en ese segundo que dura un siglo,
nadie lo escucha, nadie lo aclama,
solo el pie que le deja la huella
al romperla con un camino tan lleno de magia.
Las almas mundanas: el hojaldre de la vida;
los animales: la pólvora de la naturaleza;
los latidos del corazón: la guerra por el amor;
y por la avaricia del infinito:
ella siempre engendra el sueño de mi eternidad,
un dios ataviado con nuestro anillo.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.

etiquetas: lírica, verso libre, amor
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Harsal

Hola,
vengo a visitarte para dejarte besos
de luz a tu ser atormentado.
Te quiero platicar un poco de mi,
de cómo soy y donde estoy.
Aquí donde estoy,
el tiempo no tiene edad,
el silencio tiene el leguaje del jilgero,
y el eco, es de querubines en concierto.
Aquí, la noche se abraza de la claridad y yo, juego con las estrellas en verdes praderas.
No dejes caer tus lágrimas por mi ausencia.
En éste lugar, angustias, dolores o penas no existen. Absuelve ya, tu corazón fracturado, ¡mira que yo te amo! Como si hubiera nacido.
No entendiste al dejarme ir que mi alma era eterna y siempre lo será, más no te culpo.
Tú, no lo hagas tampoco.
Permite tu amargura y congoja desaparezca.
Te diré como soy, y como me llamo y así,
me abraces en tu seno.
Mis ojos son color miel parecidos a papá,
tengo risos suaves, igual que los tuyos,
mi piel es color oliva;
pero lo más importante,
mi sonrisa es amplia y mis brazos
los espera.
Mi nombre es Harsal
¿recuerdas lo que significa?
Amante, amor,
¡todo el que les daré cuando lleguen!
Verán, mis ríos cristalinos,
las cascadas y sus risas, y mis montañas
y praderas.
Sin prisa, aquí espero.
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Antología poética de una neurótica

Soy una mujer etérea que vuela de vez en cuando, se oculta bajo la caverna de un vestido elegante. Me gusta la calma y tranquilidad, pero a veces el ruido esta en mi cabeza. Hay una voz que me habla ¿Será mi consciencia? O estoy loca.



Melancolía

1.
El inconmensurable silencio de la noche perturba mi sueño,
La perenne somnolencia ataca mi cuerpo,
¿Dónde estoy?
Un suspiro eterno se escucha en la habitación,
Mis manos sudan, pero no hay temor,
¡Soy un ser melancólico!
¿Todo está en mi cabeza?
De repente me encuentro en ataraxia,
¡Bienvenido!
¿Quién eres?
Yo soy tu.

2.
En aquel lugar de los sueños…
Una pequeña pluma se balanceaba de un lado para otro…
El viento la arrastró sublimemente…
Las partículas de luz se dibujaron en el mapa…
El mapa de la vida…
Con el tiempo sus fibras se hilacharon…
La plumita no pudo volar más.

3.
Anochece y la indeleble marca del deseo me permite otro vuelo al pasado,
Un suspiro etéreo se escucha en algún lado,
¿Quién es?
La habitación se llena de luz inefablemente,
Al parecer ya salió la luna,
El escalofrió que parecía eterno desaparece,
La melancolía aún persiste.

4.
En medio de la melancolía,
Un chillido me llama,
¿De dónde procede?
Emerge de una nube,
¡Debo atender el llamado!
Creo que es el cosmos de mi mente,
Me requieren.

5.
Esta noche no me esperes,
¡Ya todo se acabó!
Me gusta lo sublime pero fugaz ,
¿Por qué lloras?
Susurro….
¡Soy como la libertad!
Anhelada por todos pero una utopía,
Voy a ser la utopía de tu recuerdo.



6.
Un alma en pena soy,
Aún no he pagado la condena,
¿En cuántas vidas he fallado?
¿Si son mis manos?
O solo es un recuerdo,
¿Si son mis memorias?
O hacen parte del castigo.

7.
La luna se fue…
Todos se van,
El sol se fue con ella…
Un leve aroma a café
Me invita a soñar
¡No sufras más!
Siempre hay solución,
Te esperamos al otro lado del umbral,
Donde los sueños persisten y la eternidad abraza.

8.
Quiero mudarme de planeta,
Donde las personas no me estorben,
Quiero mudarme de planeta,
Donde el ruido no perturbe mis oídos,
¿Este es mi planeta?
Quiero mudarme de planeta,
A uno más verde y sano,
¿Dónde está ese planeta?
Más allá del cosmos
Junto al silencio y la utopía.

9.
Si me llaman no estoy.
Voy volando…
Sobre la tierra donde el mañana huele a limón,
Allí no hay dolor ni abismos.
Sus prados son de color verde intenso,
Sus mares tienen los peces más sublimes,
La maldad solo existe en sus pesadillas.

10.
Quiero morir…
Antes que se extinga el último animal,
Aquellos monstruos humanos no tienen compasión
¡Que sigan viviendo en su zurullo!
Ojala algún día se haga justicia.



11.
No encuentro amor en mis palabras,
La mirada llena de mierda
Los suspiros vacíos
El silencio dormido
¿Hay alguien allí?
¿Alguien para mí?
el nocturno preludio de su vida
La cama vacía
La nevera llena
una cosa lleva a la otra

12.
Recuerdo las caricias que me diste un día…
La punzada en el alma es cada vez más fuerte…
¿Qué paso?
¿A dónde van los besos eternos? Marcados por la noche sofocante
La ansiedad me invita al vacío…
Hago catarsis y la melancolía me invita a dormir eternamente.

13.
Hay un lugar donde la llama no se apaga,
¿Allí puedo volar?
¡Mis ansias no aguardan!
¿Puedo hacer arder este mundo?
¡No!
Debes vivir en desgracia,
Pronto renacerás como el fénix
¿Cuándo es hora de renacer?
Cuando las ansias se calmen,
Los sueños aterricen,
y…
¡El corazón deje de latir!


Erotismo

14.

Con una mirada penetré la tuya…
Huelo la dulzura de tu ser a kilómetros…
Su cuerpo es un fugaz manjar…
¿Puedo tocarte?
Quiero que me fatigues con tu perenne majestuosidad…
¿Podemos mezclar humedades?
¡Aquí estoy!
Danzaré en tu cuerpo para que no me olvides…
Solo si quieres.

15.

Un impulso me domina. Aproximo mis manos a su cintura,
¿Puedo hacer el amor con la silueta?
Necesito una mirada, no la encuentro. Solo es una silueta.
Quiero más, un movimiento delicado pero placentero,
Una piel ardiente pero suave,
Un erotismo sincero.


16.

Estoy parada a dos pasos de tu cama,

Un calor me invade,

¿Cuánto demoraría mi boca en rozar la tuya?

Mi piel te desea, Mi mente te desnuda,

Quiero caer en el abismo de tu sexo,

Imagino mi lengua recorriendo tus piernas,

Escucho un susurro de la luna,

¡Vete ya!, la efervescencia desaparece

Salgo de la habitación con tu imagen tatuada en mi recuerdo.


17.
En medio de la noche puedo ver tus sueños.
En medio del sudor, puedo oler tu piel.
Tus labios carnosos recorren mi cuerpo.
La luminiscencia deja perpleja la habitación.
¿Puedo verter tus ansias?

Amanezco tendida a tu cuerpo
Eres mi océano de pasión.

18.

Una mano recorre tu cuerpo…
Una mano acaricia tus labios…
La pasión brota de nuestra piel.
Escucho un leve gemido,
Se vuelve melodía para mis oídos
Lentamente bajo mis manos por tu espalda…
Toco suavemente tu parte más carnosa
¡Me gusta!
¡Te gusta!

19.

Me provoca arrancarte la ropa,
Pasar suavemente mi lengua por tu cuerpo,
Huelo tu miedo,
¿Puedo?
Quiero que nuestros cuerpos se fusionen,
Juntar tus pensamientos con los míos,
Y quedarnos así por la eternidad,
Para que ya no lamentemos la soledad y el vacío
De nuestras almas en pena.

20.

Quiero desfilar en tus curvas,
Dominar tus sentidos…
Mis labios arden.
Tu cuerpo está tan frio
Podemos fusionarnos con la noche,
Arrojémonos al abismo,
Allí nadie nos encontrará,
Y en silencio gemiremos hasta el cansancio.



21.

Me gusta cuando te jalo lentamente por el cabello,
Eres una diosa,
Quiero subir nuevamente a tu trono
Y hacerte mía por unas cuantas horas.
Eres como una cereza,
Pequeña pero dulce,
Pequeña pero sabrosa,
Si me miras me derrito,
Si me tocas suspiro,
Haz temblar nuevamente mi mundo.

22.

Me gusta el sexo en las mañanas,
Puedo verte como realmente eres,
Sin adornos ni maquillaje,
Eres humana,
Llena de imperfecciones.
En tus ojos puedo ver el océano
En tu cuerpo la dulzura de las frutas.

23.

Me declaro una víctima de vos,
Con tu aliento caigo en el deseo…
Con tus manos caigo en el pecado…
Tu pelo se desliza por mi cuerpo.
Nuestros cuerpos se combinan y luego te vas….
Soy una víctima de tu sexo.




24.

Dejarme rastros de saliva en esta mi piel esta seca y agrietada por el dolor…
Sofócame con tus ansias y derrite me con tu mirar…
Mientras ardemos en pasión repite mi nombre más de cien veces para que no se borre nunca de tu ser.


25.

Quiero sentir tu piel...
Dormir en el Crepúsculo de tu pecho...
Mis manos buscan piel
¿Dónde te encuentro?
Tu sudor huele a campo
Tus ojos me incitan a lo perverso
Si me permites puedo continuar....

26.

En la lejanía mi mente te desnuda
Tienes un olor embriagante!
Eres un mundo de claveles rojos.
Fruta dulce…
Me gusta tu cuerpo, me gusta tu alma
Tu piel es un sendero de caricias…
1...2...3 lunares
¿Puedo seguir contando?
No tengo mucho para ofrecer…
¡Puedo regalarte mis mañanas!
17.
Un beso marcado por el deseo…
Un momento incandescente, inefable
Tu boca suave y dulce,
Vuelo…vuelo…vuelo
Me aproximo a tu alma…
¡Estoy en limerencia!
Me gusta tu elocuencia
Este sentimiento inmarcesible
¿Tendrá un desenlace?

27.

Hoy sentí tu mirada penetrante en medio de la oquedad
Los olores llenaron mi habitación
Peregrino rápidamente a aquel día…
Su seductor cuerpo parecía una galaxia…
Delgada silueta que te acompaña y luego se desviste ante mí ser
Tus manos ardientes me llevaron al infinito
¡No dejo de suspirar!

28.

Quiero sentir tu piel…
Dormir en el crepúsculo de tu pecho.
Mis manos buscan piel
¿Dónde te encuentro?
Tu sudor huele a campo
Tus ojos me incitan a lo perverso
Si me permites puedo continuar…

29.

Déjame rastros de tu saliva en mi piel que esta seca y agrietada por el dolor.
Sofócame con tus ansias y derríteme con tu mirar.
Mientras ardemos en pasión repite mi nombre más de cien veces para que no se borre nunca de tu ser.
En mi boca puedes sembrar el deseo,
Cultivaremos sueños y en la penumbra del olvido volaremos.

30.

Aquella piel sin sombra era un sendero de pasión
Las mariposas revoloteaban en la alfombra
Compartíamos la habitación con dos cadáveres sin rostro
Huele a sangre....
Huele a humedad...
Ese momento inmarcesible en medio de la muerte
Nos lleva a un laberinto sin salida
dos almas unidad por el sexo
Dos almas unidas por la adversidad


Poemario: Tatiana Lopera



Dibujo: Ludwing Escandon
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Se Desante

A veces teniendo el valor,
Nos faltan las fuerzas
Y nos quedamos.

Esperando otro día
Para poder huir,
Y nos consolamos.

Nos recostamos
sobre el costado herido,
Esperando sanar.

Siendo ciegos,
Siendo ignorantes
Que perecen.

A veces teniendo todo,
Nos falta el tiempo,
porque todo se congela.

Y las noches eternas,
Son caóticas,
Son un infierno.

Y la herida sangra,
Y toda cicatriz
Se vuelve abrir.

Porque somos fragiles,
Insensibles e intolerantes
A lo más pequeño.

Porque la constancia
De las cosas malas
Nos hace susceptibles.

A veces teniendo paz,
Hay voces en tu cabeza
Haciéndote estallar.

Porque los recuerdos
Son inmensos,
Y no perdonan.

Porque tenemos condenas
Que nos persiguen
Por la eternidad.

Porque huir,
No nos hace libres,
Y a veces no podemos escapar.
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El amor

El amor llegó a mi puerta
un día sin pensar,
fue un soplo de aire fresco
como la brisa del mar.

Esa magia que te une
a la persona amada,
un imán de alegrías,
sonrisas y carcajadas.

El amor es una fiesta
de palmas y alegría,
con una guitarra flamenca
cantando por bulería.

Dos corazones juntos
en un sólo cuerpo,
amándose, queriéndose,
entregándose en el universo.

Estar llena por dentro
es el sentir que quiero,
sonriéndole a la vida,
a este amor sincero.

Sentimientos correspondidos
desde el fondo del corazón,
pues eres el hombre de mi vida
con el que compartir esta ilusión.

Te amaré toda la vida,
te amaré hasta la eternidad,
estando siempre unidos
en la tierra o en el más allá.

AUTORA ALMAR.
Almudena del Río Martín.
DERECHOS RESERVADOS.
12/12/2015.
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Vuelvo a mí

He pasado el día
en tu voz, la noche
en tus ojos.

Después, vuelvo a mí
y llevo tristeza
en la sonrisa.

He querido romper
mi propia soledad
para reconstruirme
por dentro,
y negar que lo mejor
es lo que nunca
llegaré a tener.

Vuelvo a mí…

He buscado amanecer
porque la sed eterna
me quiere anochecer,
y me absorbe
esta necesidad mía
de necesitarte
cuando abro
la puerta de la noche.

Vuelvo a mí…

También,
he intentado caminar
por el borde de un abismo
que se abre entre mis pies,
para que un oscuro viento
me lleve a ti…
pero vuelvo a mí.


©Alejandro P. Morales.
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Mi hogar materno

Se vinieron conmigo los colores
que borbotearon de los rincones,
y las paredes adornadas con texturas
de sus viejos recuerdos.
Se me quedaron atascados
tus amores sempiternos
entre mi pecho y la frente.
Milagro eres, madrecita,
que susurras con éxtasis,
el rosario fundido entre tus dedos,
sentada frente a tus santos
y a las fotos de tus muertos.

Y escondidos en las papilas
aún se encuentran los sabores
del aguacate mantequilla,
del chocolate caliente,
nuez moscada, canela y queso.
Y a veces; solo a veces,
me bebo al Táchira
sorbo a sorbo, caliente y espresso.

Me empeño en vestirme de trinitarias;
la que te dan la bienvenida
en fucsia y sol radiante.
Y despiden en color naranja
y nubarrones en los cielos.
La que se ponen coquetas
con el canto grosero
de los gatos blanquinegros gariteros.

Y se vinieron las garzas rojas
que ya desaparecieron,
y las guacharacas que el alba empujaba
sobre los arboles del patio trasero.
Y si de la noche se trata,
nada se compara con Roberto.
El eterno inquilino
de las guanábanas y el techo:
El rabipelado gracioso; nocturno carabinero.

Todos ellos conmigo se vinieron.

Y llaneando en los recuerdos
entro en el verdor del monte
y en la rubia calabaza,
en los tomaticos que anhelaron ser silvestres
suicidando su acidez en mi lenguaza.
Se quedaron en mí,
las sombras del Syrah reposado
entre las copas reflejadas;
pupilas de mis hermanos.

Todo eso es mi hogar,
que a todos lados yo llevo.
Sus colores que son muchos,
sus aromas que son cientos.
Todos mi refugio y algunos mis cimientos.
Como lleva la concha el caracol
que a Fibonacci salió a su encuentro.

Todo es perfecto.
Perfecto mi hogar materno.
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Era una barca sin remos...

Era una barca sin remos
y un marinero sin mar,
eran dos hombres distintos
con una meta final,
el de buscar una estrella
de día y con claridad,
para encontrar el mensaje
de un poema singular,
en él se dicen mil cosas,
para bien y para mal,
y hasta se dan los consejos
que no se debieran dar,
porque la vida es un tango,
un baile en la soledad,
un caminar solitario
por la senda de cristal,
y aunque la vida vivimos
nos tenemos que marchar,
algún día, cuando sea,
desde un andén especial.

Era un niño al que, la luna
contemplaba sin cesar,
bien de día, bien de noche,
con su rostro angelical,
y los ojos temblorosos
de este arcángel singular,
se movían y buscaban
las estrellas del desván,
unas piezas de mecano,
una caña sin sedal,
una bici, sin las ruedas,
ni tampoco manillar,
pero el niño proseguía
la vigilia por la paz,
rebuscando en los baúles
las princesas de Astracán,
pero el libro de los cuentos
se ha perdido y ya no están,
sentimientos en el alma
y recuerdos que alcanzar.

"...Era un anciano y un niño
que contemplaban el mar,
el uno piensa en los remos,
el otro en la eternidad..."

Rafael Sánchez Ortega ©
17/04/18
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Melodía pétrea

Soles de vientos encendidos
se muestran ante mis ojos aturdidos.

Puro delirio que no alcanzo a sostener
sobre mis hombros vencidos,
sobre tus besos temidos...

Planeo ideas siniestras
y venzo pasajes diurnos engañosos,
enredados en una incesante cabalgata
de minutos estrechos que agotan,
de rostros antiguos sin lengua,
de antigua dulzura que mengua...

Conspiraré contra mi misma
cada mañana al despertar...
en los primeros segundos que escupen,
mientras no dejes de atarme
con viejos motivos que aburren,
sobre la eterna imagen
que lentamente se aleja
silenciosa, esférica, compleja...
sobre la humedad grosera que sonríe
cual esfinge
compinchada con mi ruido interior...
para seguir volcando sobre mi alcoba
los pedazos más gruesos de mi yo anterior.

Erupciones de dudas tórridas
y escenas que se escapan por la cerradura de las ilusiones,
que se pegan al suelo,
que no entienden razones
y guardan viejos rencores.

Fracción de segundo que huye...
Melodía pétrea
hecha de vacío rosa
y pena etérea.
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Brindas, brindo, brindamos (Lidianny)

"Brindo:
Porque el verso que escribe tu pluma
no tenga coartada.
porque la fe que desprende tu prosa
se haga eterna
y porque las noches no castiguen tu musa
para que siempre tengas algo hermoso que escribir."

Brindo:
Porque la gracia en tu pluma
nunca falte,
porque la inmensidad de tu prosa
se quede a vivir
en cada instante sin tiempo,
y porque los rumores de olas
con que hablan tus musas
rujan y rompan todos los vientos de poesía.


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@lidianny & AljndroPoetry
2018-abril-20
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Luna fría y segadora

La luz fría y segadora
nos refleja a un mundo inmenso
que en su propio crimen denso
como nube se evapora.
Es un vacío que llora
por la guerra que tortura,
eternidad que es oscura
en un instante impasible,
una mirada admisible
que en su esplendor nos depura.

Miguel Adame V.
el Mute.
20/04/2018.

Décima o espinela.
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La ciudad es ella

La ciudad es ella.
Me hacía perder el habla, a su lado era torpe y balbuceaba. En ocasiones me dejaba caminar junto a ella, mientras intercambiábamos un par de miradas y una que otra sonrisa, sin embargo cada sonrisa y miradas suyas eran, de alguna manera, formas sutiles de rechazarme, que dejaban, sin embargo, un poco de esperanza para volver a hablarle, a pesar de mi extrema timidez.
La conocí en una tarde calurosa y lluviosa de finales de julio, el olor a tierra mojada inundaba toda la alameda. Yo caminaba a pesar de la intensidad del agua y ella estaba ahí parada en un quiosco, sin embargo aquella mujer de piel traslúcida y con una sonrisa que sostenía en vilo al mundo me miraba, parecía un poco de primavera de anticipo que hacía afrenta a la vida bullente que llevaba. De repente me detuve y me quede parado a su lado, nos miramos un instante sin dirigirnos ni una sola palabra, de mi brazo asomaba tímidamente un volumen de libertad bajo palabra de Octavio Paz que durante largas horas me ha acompañado, ella al verlo abrió los ojos muy sorprendida, lo arrebato de mi brazo, yo sólo reía un poco sorprendido y avergonzado, y después de buscar por un par de minutos me señalo con su dedo índice un verso que decía: óyeme como quien oye llover, ni atenta ni distraída. Tras pasar unos minutos impávido frente al poema, alcé la vista y atónito descubrí que ella se había ido.
Tras pasar un par de semanas caminando y recorriendo las calles y avenidas, los parques y glorietas, los zócalos y plazas buscando a tientas, buscando sin encontrar el rostro de la joven de los poemas, así decidí referirme a ella puesto que no sabía su nombre, desistí. Y ahí estaba yo tomando un café, era ya tarde y apenas briznaba, enfrente de mí una joven hermosa que me hablaba palabras ininteligibles e indescifrables; a mi lado izquierdo una pareja discutiendo, ella se quería divorciar de él, él la había engañado con la mejor amiga de ella, trataban de no alzar la voz pero la señora rompió en llanto; a mi lado derecho un chico solitario que observaba continuamente su reloj, esperaba a alguien que jamás llego y tras un largo tiempo se fue. Ella me hablaba y yo me limitaba a asentir, a veces le sonreía, reía cuando ella reía, ponía una expresión sería cuando ella fruncía el ceño. Volteo un par de segundos, ella se acerca, quiere besarme, yo alzo la vista y tras el cristal veo a la joven de los poemas así que me levanto de prisa y dejo un billete en la mesa, me disculpo con mi acompañante y corro lo más rápido que mi cuerpo me lo permite, ella avanza dos calles en línea recta, dobla a la izquierda en la esquina, me ha traído a la alameda -pienso, el lugar está lleno de gente, la pierdo de vista, tras tomar unas bocanadas de aire y fallar en mi misión camino por toda la alameda y al final de mi recorrido me encuentro con aquel quiosco dónde la vi por primera vez y ahí encuentro en una hoja un poema de Octavio Paz escrito a mano por la joven de los poemas, esta vez se trataba de habla ciudad y tras leerlo encuentro algunos versos escritos de la siguiente manera: Hablo de nuestra historia pública, y de nuestra historia secreta, la tuya y la mía, la ciudad que brota de los párpados de la mujer que duerme a mi lado y se convierte en sus calles y avenidas, autobuses, taxis y cines y TEATROS.
Tras haber leído varías veces el poema pensé que tal vez la joven de los poemas escribió en mayúscula la palabra teatro porque quería que fuera a ver una función en especial, decidí por último ir al teatro de San Ignacio de la llave, las razones que me motivaron a ir a este lugar sobra decirlas, ya que, era el único teatro de la ciudad donde se iba a presentar la hija de Rapaccini, la única obra de teatro escrita por Octavio Paz.
La obra se iba presentar ese mismo día, así que salí corriendo al teatro san Ignacio de la llave para encontrarme con la joven de los poemas. Compre el boleto. Faltaban un par de horas para que la función iniciará, así que decidí esperar sentado en una banca de hierro, al sentarme me di cuenta de que estaba mojada, no me importo y seguí sentando, saqué mis cigarrillos y empecé a fumar. Observe por todos lados para ver si por los alrededores estaba la joven de los poemas, no la vi, en cambio había un viejo sentado en una banca frente a mí, hablaba a solas ¿Con quién hablamos al hablar a solas? ¿Había recordado su pasado u olvidado su presente? Había carros que iban y venían, transitando por la ciudad y alrededor del teatro, rompiendo el viento y zumbando mis oídos, yendo de prisa ¿Adónde vamos cuando vamos de prisa? No sé, no sé ni lo que va a pasar después de esta noche, que triste pasan nuestras vidas, miro el reloj sin comprender nada en absoluto, ya es hora de la función. Apago mi cigarro. Voy a la función.
Entro al teatro y dan la tercera llamada, la obra inicia, no veo a la joven de los poemas, quizá me equivoque e intérprete mal su mensaje, si es así no es mi culpa, el amor es un intérprete obsesivo el cual a veces a cierta, el cual a veces se equivoca. Como sea la obra avanza y así como la obra de teatro avanza así avanza mi vida, de escena en escena. Beatriz fue creada por el doctor Rapaccini, la joven de los poemas existió para mí un día lluvioso y caluroso; por las venas de Beatriz hay veneno que es vida y muerte, los ojos de la joven de los poemas vida y muerte me deparan. Juan le dice a Beatriz: «Perderme en ti, para encontrarme en mi mismo, en la otra orilla, esperándome...» ¿Tras esta noche al encontrarte me encontraré? ¿El buscarte es buscarme joven de los poemas? Viene la última escena y tras esta maravillosa elegía de amor viene lo inesperado, Juan no decide sacrificarse por Beatriz y junto al doctor Rapaccini lloran su muerte, si amar es morir, revivir y remorir ¿Por qué Juan no se sacrificó? La función acaba. Me voy.
Camino por las calles de Orizaba, es ya de noche y hay neblina, el frío penetra mis huesos, meto mis manos a las bolsas del saco, camino dos calles y decido acortar camino por la alameda, camino toda la alameda y no está la joven de los poemas, sigo caminado, estoy ya cansado, pienso que me equivoqué, fui un mal lector de sus poemas, fui un mal intérprete de sus señales. Doblo a la derecha y enfrente está ella, la luna nos miraba, la noche se volvió eterna en aquella callecita desierta
-¿Quién eres? -le pregunto-
-Soy Beatriz y tú Juan -respondió ella-
-No entiendo-respondí todo confundido-
-No se trata de entender si no de sentir -me dijo- 
Doy un paso al frente la tomo de las manos y la beso, al besarla entiendo que la joven de los poemas es la ciudad que cada cien años se despierta y se transforma, la joven de los poemas es aquello que me espera a la otra orilla del camino.
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Susurros

LAS CENIZAS DE UN ANÓNIMO.

SUSURROS



En mi mente sólo pude ver reflejos lejanos de aquellos recuerdos que alguna vez compartimos,
recuerdos que susurraban escritos en amaneceres cálidos de fríos inviernos.
Fotografías se volvían de tonos grises en los pasillos obscuros de mi mente,
como si fuese muriendo lentamente el amor y la alegría.
Trataré de recordar el perfume que una vez dejo tu piel en la mía,
intentaré revivirnos como un pájaro que vuelve de las cenizas y así nos volveremos eternos.
Te buscaré y quizás tengamos nuevamente esa sensación de conocer a alguien nuevo,
quizás pueda cruzarte por una calle donde solo alumbra la luna y refleja en tu verde mirada.
Actuaremos fingiendo sorpresa,
sabiendo que el destino es inevitable y que nuestra historia ya ha sido contada.




-JOEL B. LEZAMA.
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Mesa 33

Un espacio oscuro.
Vivo rodeado por el velo.

Negro.

Sentado a la cabeza
de un banquete de espectros.

Como solo;
mas les veo,
mas les oigo.

Siempre solo.
Desayuno, como y ceno;
Solo.

Desayuno, como y ceno,
siempre, en el mismo infierno.
Duermo bajo el cielo.
Sueño con tu nombre
Y en las paredes de las nubes
Yacen colgados mis pensamientos,
Mis errores,
Mis recuerdos.

Ceno.
No tengo sueño.
Pruebo el vino
Y se me agria entre los dedos.
Se enquistan las llamas de mi deseo.

Rebaño el plato con mis sesos.
Te veo.
Solo la imagen de un espejo.

Ceno.
Solo.
Encabezando una mesa de juntas
Que se extiende a lo lejos.
La mesa preparada para 33.
Un ejército.
Qué pena que solo sea
La fuerza muerta de los sueños.

Cuando un hombre solo empuña amor eterno.
Y su propia soledad,
Vive para construir su reino.
Su mundo.
Su universo.
La reconstrucción de una vida
Que se trazaba en tus besos,
Que se pintaba en tus lienzos,
Que se desfiguró en nuestros excesos.

Un ejercito de sueños.
Una cena para 33 espectros,
Y su dueño.

El palacio negro y frágil
Del cristal rosado
De un te quiero.

@A. Rheinn
Mesa 33.
RheinnPoetry©
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Mariposa

Pronto dejaremos la crisálida.
La mariposa vuela
sin pensar en la eternidad.
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Mandamiento

Deberías amar dice el mandamiento
¿pero qué hacemos?
solo ahorramos el tiempo
esperado siglos para entregar un amor eterno.

El amor no se hace con palabras
no son las heridas que derraman dolor en su ánima
un racimo incalculable de miradas
las letras con hechos son un amor que lo cubre todo.

Exilié para siempre las mentiras
un corazón no aguanta el frío desorbitado
de una intuición que arrebata
preferí envejecer con las letras y sus sueños lejanos.

La boca muerde a gritos la orfandad del abandono
es miserable la condena, me atreví a sentir
está prohibido enamorarse en un mundo malo
terminé ahogándome en el desierto sin abrazos.

Estoy cansado de buscarte
de llorar en silencio, ardiendo sin poder salvarme
un poeta sabe escribir su nombre muchas veces
lo difícil es borrar la ausencia que te abandona.

Siempre busqué un cómplice de aventuras amadas
pero el cansancio me ganó la esperanza
ya no recuerdo nada, el silencio es oscuro
el tiempo no me alcanzó para ver la luz cada mañana.

Mi poesía nunca fue rival para el caos
olvidamos todo, aún nuestras eternas miradas
lo vigilamos todo, aún así no quedó nada
la esperanza del amor es cosa pasada.

Miguel Adame V.
18/04/2018.
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Cóctel Designio

Minutos son blancos fijos
de la metralla del orgullo
que sostiene con los dientes
la tela de la sensatez

Los tiempos se van
en la existencia
mientras son tragados los momentos
por el abismo de olvido
que se abrió a nuestros pies

mil demonios salen de allí
con un espejo muestran mi rostro
nada es igual al principio
se desgajan las sonrisas
ruedan, caen
donde reinan los silencios

las miradas se pierden
en el paisaje de la nada
mientras uno avanza
con la loza a cuestas
y tu epitafio escrito

Postergas cualquier plan
sin la certeza de saber
si veras luz mañana

Escribes y creas tus 'tiempos'
en hojas blancas
mas son sólo bosquejos
con los que el destino se ríe

la brújulas se extravían
en el tiempo del Supremo

los años son nada
la eternidad es apenas media hora
en su raro reloj
tu destino esta escribiéndose
en el siguiente grano de arena
y sigues creyendo
que todo lo tienes 'bajo control'

ve a la barra, toma un trago
a salud de tu soberbia
y quizá mueras ahogado
con la siguiente aceituna
del cóctel de los designios...

****************************
Cóctel Designio
2018
Transmisor d Sinestesias©
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Lluvia (II)

Envidiaba a las gotas que caían sin cesar del gris cielo, despreocupadas y temerarias, libres e indolentes. También envidiaba a las gotas que se derramaban sobre su pálido rostro y que caían al inmenso vacío, abandonando sus mejillas hundidas como yermos valles privados de primaveras.

Hoy, despreocupada y temeraria, decidió convertirse en gota, al fin libre, indolente, y acompañó a sus hermanas en su eterna caída.
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Bosque mágico: Preludio de la eternidad (con @DeeDee)

(Dieciséis en punto)
Cuatro tañidos áureos
estallan en mi pecho,
en cascada ultravioleta.
Y se hace mi piel de luz,
se desintegra.
Me invade un rocío
de sonrisas de verdor
descendientes de altas copas
en gráciles aleteos
de burbujas tornasol,
tenues hadas danzarinas.

(Diecisiete en punto)
Repica la quinta campanada
y se eriza mi piel
al roce de ondas concéntricas,
ecos silentes;
partículas de magia aquamarina
han viajado en los cabellos del viento
desde lejanos mares
y penden como zarcillos esmeralda
del follaje de verdes gigantes
que me contemplan absortos
desde sus ojos de cielo.
Un haz de crepúsculo violeta
corta en dos los colores del horizonte
y llena de matices el iris
de las ventanas de mi alma.


(Dieciocho en punto)
Media docena de cantos
acaricia mi respiración,
inmersa en la esencia fresca
del musgo tendido a mis pies
por elfos de seda fina
que labran los aromas del bosque.
Y navegan mis sentidos
en las miradas púrpura
de la tarde que se despide,
besando mis labios etéreos
con hechizados frutos silvestres.
Y los destellos de oro
brotan dulces de mis poros.

(Diecinueve en punto)
Como siete enanitos
sin su doncella
me acoge la tenue oscuridad,
millares de puntos grises
en una noche mística
donde duendecillos
y seres liliputienses
encienden las antorchas
de enjambres de luciérnagas
extinguiendo la incertidumbre,
atizando mi esencia,
pringando mi piel
con miles de lunares
recién ordeñados de las ubres
de la luna blanca.


(Veinte en punto)
Como lluvia de astros
ocho seres radiantes caían
desde el terciopelo índigo.
Su piel de matices lucientes
inspiraba manantiales de calma,
y sus miradas contaban
historias milenarias
que pendían de sus ojos
como hojas de un árbol.

(Instante sin tiempo)
Al contacto de sus manos
la brisa entonó cantos antiguos,
me tomó entre sus brazos
y dejó de danzar.
Levitamos.
El bosque se hizo más extenso
más dulce,
más claro.

(Instante eterno)
Y me arrulló la noche
en sus brazos de madre eterna,
y cada lumbrera
me cantó una nana,
las arpas y arpegios
de alados seres celestes
acompañaban los coros
con sus multidimensionales voces,
mientras los labios
de un cálido viento juguetón
besaron mis párpados;
salí del pesado cascarón
de tantas vidas vividas
en una sola
y me envolvió la liviandad,
hasta quedarme dormido
en un sueño infinito.



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@DeeDee & @AljndroPoetry
2018-abril-18
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Eres tú

No hay un dios que susurra a mi oído,
es la voz de mi padre que susurra fuerte.
No hay palabras santas que me apaciguan,
es mi madre, que me acaricia con su canción.
No hay sonido que viene del cielo
y pone voz a mis palabras,
es mi propia voz.
No hay soplo divino
ni voluntad superior
que haga latir mi corazón.
Eres tú,
mujer,
eternamente tú.
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