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Te Quiero

Te quiero como no sé si tú puedes
como atemporal en lo eterno del no puedo
como a un cuento preferido y que nadie te lo ha leído
como a la cicatriz que no se va porque te siente herido
y te quiere sentir…

Te quiero, como a la guerra del puedo olvidarte
y aferrarme al mismo tiempo…

Te quiero como a la sonrisa
que destierra la tristeza de la sombra
siguiendo a los cuerpos sin alma
para aferrarse a los restos de esperanza…

Yo te quiero, aquí donde nada y todo
y no me ahogo porque estás en mis suspiros
y no me sobro, y nunca basta…

Yo te quiero pero a veces no alcanza
para otro cuento que sólo cuenta
que esta noche también te espera
y si quieres, que yo quiero
mi amor llega a tus sueños
y te abraza… (Lola)
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En Honor a la Verdad

Instituida con una fuerza tradicional que ata,
Un lugar muy difícil de correrse…
Nos recubre como una sombra,
La Verdad,
más allá de su propia crisis.
Vigencia de verdades, que aunque perimidas,
sin nuevas ideas que logren su reemplazo, aún persisten.
Las verdades son siempre fantasmales.
que escapa al pensamiento binario,
ni vivo, ni muerto… ni verdadero, ni falso.
Es la presencia de una ausencia,
paradójicamente insoportable….
Una… una sola verdad absoluta,
que será así por la eternidad de los mundos.
¿Quién puede decir que existe?
Una casuasiverdad no es verdad,
no es un absoluto.
Las verdades que creemos,
las derivadas del relativismo,
las que se relacionan con algo,
relacionada a un contexto, en una época,
que le hace perder su absolutismo.
Un absoluto… Donde todo cambia…
Donde todo es contingente.
Si hasta la propia naturaleza
no es idéntica a sí misma,
donde la evolución la modifica.
Todas la verdades son relativas y
si lo afirmo y lo confirmo no hago más
que aprobar el argumento
me conduce a su oposición.
La verdad relativa me condena a
la aceptación la realidad de lo que soy hoy
y todo lo que soy puedo serlo de otra manera,
La insaidad de las cosas
no es más que la verdadera parcialidad,
construcción de la propia imagen de lo real.
Es lo incierto,
el más concreto desierto de la ausencia.
Un mundo aparente donde yo existo,
en la completa complejidad de en mi misma.
Una construcción de escenarios que evidencian
la creación de mi propia mente que
concibe mi realidad que me cohíbe.
En la búsqueda de una correspondencia,
lo concreto no es lo que necesito sino
lo que modifico en mi propia realidad,
para ser fiel a mi verdad que sigue sin ser absoluta.

A.B.A. 2017
Amalia Beatriz Arzac
Buenos Aires Argentina
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Aun................

Aun persisto en creer en el amor.
Aunque muchas veces fui lastimado.
Aunque muchas veces mis piernas desistieron en el tortuoso caminar
Aunque muchas veces las espinas dolorosas se clavaron en mi corazón
Nunca renunciare…………….
Siempre seré un eterno enamorado.
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Incombustible

Incombustible,
permanecer así
aunque todos intenten
hacer de ti alguien distinto.

Quiero que mi cuerpo muestre lo que siento,
atreverse a saber y nombrarse así mismo,
soñar en las variaciones de un lugar distinto
pensando en no escuchar cuando el silencio lo dice todo.

Cuánto dolor te hubieras ahorrado
si tan solo hubieras comprendido
que al querer dañarme te dañabas mas a ti,
si tan solo hubieras prestado un poco tu oído
a las verdades sin los rumores que acechan.

No serías solo abandono
en cada rincón de ti mismo,
hubieras soñado con un infinito
en el que el tormento eterno huye.

Los olvidados no saben pronunciar su nombre
se han quedado en una soledad que divaga,
aún así vas juntando la desolación de las sombras
para que no iluminen el clamor de los pecados.

Incombustible,
quiero ser un corazón que no arda
al escuchar tu voz en el paraíso,
quiero huir de la envidia y la caricia falsa de medianoche.

De la desesperación húmeda
de un aliento pálido por la preocupación en el tumulto,
las palabras puede venderse mejor
con un halago falso y vacío
si tan solo no hubieras sido solo materia.


El mute.
17/07/2018.
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Va pasando la vida...

Va pasando la vida lentamente
y el niño del ayer, vive el futuro,
basado en un presente tan oscuro
que duda en caminar correctamente.

El hombre, (y niño ayer), que ve el presente,
se muestra como el ser ante un conjuro,
reniega por su fe de tanto muro
e intenta resistirse a la corriente.

Quisiera rescatar aquella mano,
surgida en una infancia, ya lejana,
tan llena de cariño y de ternura.

Quisiera en esta etapa, del verano,
vivir de una manera más cercana,
la eterna primavera, en su locura.

Rafael Sánchez Ortega ©
11/07/18
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Amor eterno

¡Porque
yo te voy a amar
con un amor eterno,
aquí dentro,
en este mi mundo yermo;
donde te quedaste a vivir!




~~~~~~~~~~~~~
@AljndroPoetry
2018-jul-18
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13comentarios 98 lecturas versolibre karma: 105

Ese beso

Y juro que nada nos hizo más eternos,
que el universo tambaleando,
siendo testigo,
de nuestro primer beso.
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8comentarios 76 lecturas versolibre karma: 94

¡Oh instante eterno! (con @Letizia)

Existe un minuto
de eternos segundos
que araña
las paredes de mi alma,
pidiéndome
que me apiade de él.

Se hinca de rodillas
con voz silenciosa y titilante,
me suplica:
que si no hay en mi vida,
razón de ser;
le tire a morir...

Existe un momento
de eternos instantes,
los que viví contigo;
que desgarra
el papel tapiz de mis entrañas,
rogando
que me apiade de él.

Se arrastra a cuclillas
y en murmullo de súplica,
me implora:
que si no hay en mi vida,
más gotas de luz;
le deje expirar...

Ese instante inexistente,
a cada paso que doy
sigue pronunciando tu nombre
en esta batalla sin tregua...

Te quiero a morir...
vives en mi mente
y en mi mundo,
mas en mi vida terrenal
no estás presente..

Vivo
cada instante queriéndote
aunque sea inexistente
el tiempo y el lugar
donde hayas correspondido
a mi sentir.

Fuiste ficticia quimera,
la utopía
de un sueño inexistente...

Fuiste vencedor
en todas las batallas
que mi ingenuo corazón
inventó
para lo nuestro.

Y sigo aquí
con el pecho abierto,
tu espada
incrustada en el centro,
la voz sangrante,
languidece mi sentir.

Decido entonces
¡oh instante eterno!
no darte la muerte...
sino obsequiarte,
tus alas de libertad...






~~~~~~~~~~~~~~~~~
@Letizia &
@AljndroPoetry

2018-jul-17
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29comentarios 167 lecturas colaboracion karma: 119

A la luz de una vela

Detrás de mis pasos,
siguiendo mi estela,
me siguen palabras
bonitas y adversas.
A la pálida luz
de una trémula llama,
qué consume la cera,
de una vela pequeña.

Soy para unos,
alegría en las venas
soy para otros,
la sombra postrera.
Para todos soy sueño,
para algunos,
soy pesadilla eterna
de la que nunca despiertan.

Soy la blanca paloma
con la que algunos vuelan,
soy la blanca luz
con la que otros se queman.
Para él, como miel
en la piel,
Para mí, blanco acero,
clavado en la sien.

Pero todos acabamos igual,
muertos, de blanca muerte
¿O quizás, blancos, de la muerte?
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Entre marismas y jardines

Entre marismas y jardines.


Existen jardines óptimos para el descanso,
donde se permite tender la sombra sobre el césped
-depilado o no- pero exento de bichos.
Jardines, donde poder sentarse a leer y a pensar en usted;
justo al lado de la niebla, mientras el sentimiento
juegue pelota por entre la hierba mojada.
Jardines, donde los ya cansados,
nunca reposan sobre un banco de madera oxidado.
Un lugar para recrear los versos inexpresados,
bajo la luz de una vela llena de esperma;
las que por el efecto del alcohol se prende una vez al mes.
Santuarios, carentes de hombres lobos
ni monstruos ni aullidos ensordecedores.

Hay jardines calificados, donde se permite escuchar conciertos
lúgrubes de flores silvestres y de los llantos de los grilletes,
como en cualquier floristería agreste.
Jardines, para dilucidar acerca de la dirección que tomará la brisa estival,
durante el mes de septiembre otoñal.
Jardines, donde se prohiba la entrada al aire artificial.
Jardines, donde la llovizna inyecte con sus agujetas blandas,
el alma del alma y se disfrute de unas gotas de algodón de azúcar,
menos saladas, como aquellas que te ofrecen
en el parque de diversiones.
Jardines provistos de estanques agridulces;
entre lo cáustico y lo avinagrado.
Jardines seguros, donde no puedan hurtarse los anillos
que presumen las calas en sus dedos largos,
aquellos que valen menos que el rocío.

Jardines, cuyas flores denominadas "pensamientos"
pierden su memoria, y solo priva el recuerdo bonito,
donde no se despetalicen los te quieros
y acierten en sus reflexiones.
Jardines, donde las cascadas son una aleación
de agua, menta y hierbabuena.
Existe un espacio en el cual se altera todo;
porque es notorio que de vez en cuando
el pulso del jardinero tiembla y dada esa circunstancia
va podando fiscus y pinos de forma abstracta,
según los diseños que le dicta el alma.

Es evidente que los sauces tristes ya no lloran al trocear cebollas;
sino que gozan de las cosquillas que les profieren las hormigas cabezonas.
Es bien sabido, que los árboles de peras,
ya no ofrecen sus mejores óperas en diciembre.
Todo se transmuta. Hasta los bonsáis crecen de más
y adoptan su tamaño natural.
Las raíces de la hiedra amarga, alcanzan a las estrellas
de mar doradas y envenenan hasta las algas.
Las constelaciones de lotos no miden distancias,
se enredan y pierden el hilo de la fragancia que los ensarta.
Lo verde se torna cenizo, esmeralda y mohoso;
extremadamente, raro, fosforescente, frondoso y hermoso.

Hay Jardines dispuestos por toda la ciudad,
a los cuales se accede en metro, a pie, en tranvía...
y se encuentran a unos cuantos kilómetros subterráneos
y aéreos, cerca de la vía.
Nadie pide el carnet de identidad para el ingreso a la paz;
la entrada es libre, como lo impalpable.
Allí puedes transitar sobre los puentes de los cristales de aloe vera.
Pero hoy...y hoy techo de menos y hoy he hecho té de más,
porque el viento me regala hojas frescas de amapolas
para preparar infusiones escarlatas
y los jazmines blancos, no aromatizan a otros predios.

Se extraña aquel triste sonido del violín sobre las nubes.
Ya ni el ventarrón destribuye los sombreros de las setas por entre los plebeyos.
Las voces de las haches que no se pronuncian
se tornan cada vez más mudas y se mudan lejos.
Sí, se conocen de jardines en los cuales te van plantado
eternamente en vida; porque el destino te va diseñando varios oasis;
pero nos mantenemos parados frente a los alevosos espejismos
de una marisma sobre el concreto: desinteresados.
Jardines donde el silencio de la noche suele ahorcarse
por entre los helechos colgantes.
Sí...abundan vergeles para dormir bajo pretextos,
al lado de unas cuantas semillas de afrechos,
alejados de las malvas que intoxican el lecho.

17 de julio de 2017
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Quinientas razones para seguir amando

Quinientas veces he querido gritar la verdad
como gotas de rocío se han evaporado las palabras
como promesas sin rencores
y nostalgia pasajera en un viaje sin el último peldaño.

El tiempo es sometido
vamos creyéndonos inmortales en un mundo pasajero,
en el me he despido del engaño
inundando a mi memoria de verdades
sin mentiras que gozan deteniéndose a cada paso.

Quinientas veces he merecido la calma
sin ser solo una apariencia en los sueños
que creen merecer todo sin deber nada,
huellas secretas de un silencio que habla.

Mis letras me sanan con cada orilla de sus versos
no sé si son sinfonía o solo un montón de idioteces
que juegan a contar la arena en la playa
pero me hacen volver con más ímpetu y amor
por lo que simplemente creo.

Quinientas vanidades sin ninguna locura,
nunca me supo la vida a puras mentiras
me fui metiendo poco a poco a un laberinto eterno,
palabras que hablan lo que la vida se calla.

El silencio nunca fue el último remedio
que teníamos para acallar los sentimientos,
siempre quise amar con todo
a cada uno aún en su miserable recuerdo.

La poesía me dice
lo que trae la nostalgia como un zumbido a dentro
me gusta imaginar que soy tu lector predilecto,
montones de ideas que se las lleva el viento
quinientas poesías se queman muy fácil ardiendo.

Nunca serán un montón de cuadernos
que no se escribieron,
me gustar amar con cada letra del alfabeto,
pasaré mi vida en otros quinientos pensamientos
para decirte todo lo que siento adentro.

Quisiera pasarme centenares de días
descifrando cada momento,
porque amo vestirte y desvestirte
de bellos sentimientos,
la poesía me hierve como fuego lento.

Miguel Adame Vázquez.
El mute
16/07/2018.

Hoy les robo un minuto para compartir mi dicha.
Quinientos poemas se dice fácil
Pero vivo en cada palabra que he escrito, agradezco infinitamente el Don que el Creador me ha entregado, me esfuerzo a diario por pulirlo hasta poder algún día lograr que sientan orgullo.
Soy un poeta en formación que sueña con un mundo en donde nunca desaparezcan las razones y los pretextos para seguir amando.
Amo escribir lo que siento y lo que pienso.
Viva la poesía en cada una de todas sus manifestaciones.

Viva la poesía de Octavio Paz, de Jaime Sabines, de Alí Chumacero. Y todos y cada uno de los cientos de poetas que en su lectura me he formado.

Gracias a mis amigos más críticos que odian el comentario sencillo y la adulación, que sería sin ninguno de ellos.

Viva la poesía Clásica y la letra libre.

poesiasmigueladame.blogspot.com/2018/07/quinientas-razones-para-seguir

"Quinientas razones para seguir amando", un poema de MiguelAdame via @poemame_poesia poemame.com/story/quinientas-razones-seguir-amando



Miguel Adame Vázquez.
El mute
16/07/2018.
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Erase una vez en la historia. Mesa Compartida: Alex Richter-Boix , Transmisor de Sinestesias & Miguel Adame

El día sabe a fotografía velada,
hay bellas despedidas en el posado,
piernas cruzadas, una mano jugando con el collar,
un rostro plácido mirando a la imagen,
formándose.
Aletean las cornisas de cualquier calle,
enamoradas,
hay un temblor en tus besos.

Las auras no saben despedirse
dejan ese abrazo eterno
plasmado sobre óleo infinito,
el tiempo y el espacio abren un túnel
donde se extravía ese último instante,
la explosión de las pieles,
y los labios en tu frente...
Gotean lluvias lacrimosas
y sobre un jardín,
yace arrodillado aquel recuerdo...
Hay un temblor de almas.

Es el tiempo que pasa sin darnos cuenta
ha juntado todas las miserias de nuestra vida
y sin ningún reclamo o remordimiento
simplemente nos da la mano,
son un montón de poesías como retrato hablado
de un pasado presente en un ayer amado,
ahí juntaremos la melancolía de un paseo soñado
también tendremos el son de la poesía
que trae mi sangre
es la aurora es la vida que no sabe esfumarse.

Erase una vez en la historia.
Mesa Compartida:
Alex Richter-Boix , Transmisor de Sinestesias & Miguel Adame

Muchas gracias amigos por estar en estas 500 poesías en Poémame.
Cierro un ciclo esperando que nazca otro nuevo.

Muchas gracias a mis lectores voluntarios e involuntarios.
A mis amigos y mis eternos cómplices.
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20comentarios 186 lecturas versolibre karma: 117

El tiempo que pasa

Deja que pase, deja que pase el tiempo.
Yo que tenía planeado retenerlo en una capsula contenedora del tiempo que pasa.
No hay opción, vivir es dejar el tiempo pasar.
Todo llegará, si es que llega, con el tiempo.
En cambio el desastre se anida, y el gusto a mierda de los días es cada vez mas amargo.
Se construyen recuerdos destructores, y se destruyen esperanzas, se desploma de golpe un sueño, se hace añicos en el suelo mojado de lluvia acida.
Mientras el tiempo pasa el alma parece que se hunde en arenas movedizas, es la alegoría del tiempo que pasa; un reloj de arena en el que la humanidad se limita a sus paredes de cristal, y se desliza a caer o se queda atrapado en la estrechez de su centro.
Ese embudo que detiene la caída, y aprieta los brazos, y conforma una inmovilidad sufriente, no es otra cosa que la espera, la purga, el silencio y la melancolía.
La nostalgia es el tiempo detenido por el cuerpo inerte en el centro del reloj, la nostalgia es tan pobre que se vuelve la añoranza triste de un presente menos doloroso.
Solo queda esperar que una mano celestial voltee el reloj, y girar con el, quedar con la cabeza hacia abajo, finalmente caer entre los granos de la eternidad muerta, y reiniciar la tragicomedia de arenas movedizas en esta maldita capsula contenedora del tiempo que pasa.
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3comentarios 43 lecturas prosapoetica karma: 79

Cuántas veces...

Cuántas veces estuve
esperando tus letras,
y el mensaje soñado
que viniera con ellas,
pero solo el silencio
golpeaba en mi puerta,
y pasaron los días
y las noches eternas,
yo pedía a los cielos,
y a la luna y estrellas,
que gritaran tu nombre
y que tú respondieras,
porque así me darían
las noticias completas,
aliviando mi angustia
y las fuertes ojeras,
por los sueños perdidos
en las tardes sin siesta
y en los días tan largos
persiguiendo quimeras...

Cuántas veces, sin rumbo,
he buscado tu reja,
y el balcón de tu casa
y el jardín de la huerta,
porque en ellos, quería,
encontrar lo que fuera,
que tuviera tu sello,
tu perfume y tus huellas,
aún recuerdo las rosas
y también las violetas,
que cubriste de besos
con tus labios de fresa,
y es que quise encontrarte
por paseos y aceras,
además del sendero
que conduce a la iglesia,
yo tenía esperanzas,
de una forma sincera,
de encontrarte y hablarte
y escuchar tu poema...

"...Cuántas veces los hombres
nos quedamos a medias,
al soñar, como niños,
con caritas de seda..."

Rafael Sánchez Ortega ©
07/07/18
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La niña de ojos tristes

LA NIÑA DE LOS OJOS TRISTES

Cansada de llorar y sin saber qué hacer
contempla el cuerpecito de su amada hija
tendido sobre la dura cama, sin vida, sin aliento,
las alas de la muerte la llevaron al espacio infinito.
No hay dinero, no hay flores ni una tumba que pueda recibir su cuerpo,
solo un hermoso vestido le hace honor a María de los Ángeles.
La tierra al ver tanta miseria se conduele y le ofrece una cuna
sin adornos, sin perfume, pero con el más bello sentimiento de pesar.
Abre sus entrañas para recibirla como si fuera un tesoro que pronto
le pertenecerá, será un momento sublime y eterno.
la abraza con amor promete cuidarla por siempre.
Allí descansa en un valle de flores silvestres y aire puro
la niña de trenzas largas y ojos tristes.,
un alma que quiso vivir, soñar y crecer como todos los niños.
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He avanzado en edad...

He avanzado en edad y, sin embargo,
los miedos permanecen.

Es el miedo a vivir y a soñar,
a despertar un día y comprobar
que nada te rodea
y solo permanecen las tinieblas
en este mundo indeciso de personas
y de cosas,
que no sabes definir
y parece te persiguen.

Recuerdo esa otra edad,
la de la infancia,
y veo que, en la misma,
el miedo estaba allí,
en los rincones juveniles
de esos años,
en el respeto y seriedad
de los mayores,
en la influencia de los hombres,
y las gentes,
en una sociedad muy inmadura
que trataba de salir de sus complejos,
en la abundancia de unos pocos
frente a la pobreza y las carreras
por crecer, de una inmensa mayoría
en que yo estaba.

Quizás, por eso, aquellos miedos
fueron distintos,
y era el miedo de los cuerpos
y el destino,
de sufrir enfermedades,
suspender en los estudios,
no tener ese trabajo
que ofreciera algún dinero,
y por fin no conseguir que te mirara
y respondiera,
la persona que llamaba tu atención.
Y es que el amor, en aquel tiempo,
conseguía aglutinar todo el esfuerzo
de luchar y superarte contra el miedo,
de soñar con imposibles,
de mirar y susurrar a las estrellas,
de escribir algún poema en el cuaderno,
de formar una familia en tus deseos,
de vivir, intensamente, cada día,
de enfrentarte al propio miedo,
combatiendo en su terreno...

Y es que ahora, con la edad,
el otoño de los sueños se agudiza
y se ven tantos proyectos marchitados,
tantas rosas y violetas por el suelo,
tantos labios olvidados con sus besos,
y hasta ahogan los latidos su frecuencia
y se pierde, en bajamar, aquel rumor,
con el suspiro que dejaban las resacas
y las olas.

No es momento de hacer cuentas,
ni tampoco de vencer o ser vencido,
es, si acaso, el propio instante de la vida
en que el miedo se agudiza, y es normal,
ya que todo nos asusta y nos aterra,
empezando por la simple soledad
y hasta el silencio,
y hasta sobran y empalagan muchas voces
que se acercan,
todo ello por el miedo y por los miedos,
y sin darnos cuenta que las dudas
y el suspense desembocan en el miedo,
y que éste es muy normal en cada vida
y debemos aceptarle,
no tratando de vencerle
y sí tomarle con respeto,
como eterno compañero de este viaje
en que ahora estamos,
con su dosis de prudencia
y sin angustias.

Rafael Sánchez Ortega ©
08/07/16
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El sol llega con su arpa en la mano...

El sol llega con su arpa en la mano
tocando con senectud los ventanales
las mariposas monarcas vuelan como hadas
los higos fruto de la higuera maduran
y las trinitarias se sacuden la grava.
.
La espera del invierno ha sido larga
ni tan larga como la ausencia
en verano se disparan las aspas del aire
y se desencadena la nostalgia.

Tomo del suero radiante y la sed se apacigua
y con el arma apuntando en la sien del olvido
espanto los ladridos que salen del viejo piano
la tarde polvorosa empaña los vitrales coloridos
y atraviesa las montañas de sauces llorones
desplegados como ejércitos imperiales
por la planicie atestada de rocas fúnebres.

Hoy el suelo de los barrancos se calcina
la pestaña de los hornos se queman
se tuestan las ánforas de barro
se doran los vegetados recuerdos
los bueyes pujan la carreta del arador
y el ardiente sol va cavando su morada.

Somos astral y materia
hechos de la escoria planetaria
objetos caminantes y pensantes
¿Quién lo puede creer?

Vuelvo al jardín de tempranas aromas
una bombilla alumbra las penas del rio
el astro rey se crece en pleno meridiano
falta mucho para el invierno y
la rueda de la vida no altera su eje
la polvareda en este rincón del planeta es la nieve del norte
estornudamos y casi ciego nos deja
la tarde se escurre en el trópico=====

y la noche llega con sus mitos y leyendas
El Eterno creó todo hasta la vaguedad del tiempo
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Reflejo

Un hombre se mira en el espejo,
se agobia por lo que observa,
¿Es éste mi reflejo?
¿En qué me he convertido?

desconsoladamente no se reconoce.

Su mirada refleja abatimiento,
sus párpados denotan cansancio,
su alma revela descorazonamiento,
no posee la cándida sonrisa de tiempos lejanos,
un par de lágrimas recorren sus mejillas buscando eterno reposo.

Durante algunos instantes se va la luz,
queda en penumbra total la habitación,
teniendo de ésta manera empatía,
con la lobreguez de su corazón.

Se enciende una pequeña vela,
para qué con su trémula intermitencia,
haga frente a la oscuridad.

Divisa nuevamente su reflejo en el espejo,
su mirada refleja locura,
contempla sombras y demonios a su alrededor,
se sobresalta y con voz estridente exclama
¿QUIÉN ERES TÚ?
¡TE DESCONOZCO!

Regresa nuevamente la luz,
se examina nuevamente en el espejo,
su frente empapada de sudor,
sus ojos vidriosos cansados de llorar,
sus manos tiemblan con gran estremecimiento,
y ésta vez derrotado,
con un grito ahogado exclama:
¡ESE DEL REFLEJO SÍ SOY YO!
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Amor a la orilla del mar

Un día te despertare con una caricia suave,
será como el beso de una ola a las rocas del mar.
Sentirás silbidos, estruendos y gruñidos
de mi boca para tus labios al rozar.

Te tomare con un abrazo de mis olas
y rodeare tu cuerpo como él sol al atardecer.
Sera un baño de sentimientos bajo el océano
y todos nos miraran besarnos al amanecer.

Nos encontraremos en un estuario de pasión
donde se unirán nuestros ríos y mares interiores.
En un solo cuerpo agónico y en una misma
noche de ilusiones seremos muy felices.

Habrán movimientos de olas en nuestros
cuerpos y me ahogare en tus besos eternos.
Una noche estrellada helada la convertiremos
en calor y habrá un delirio en nuestros interior.

Entre dos botecitos nos dormimos y de telón
de fondo pequeñas nubecitas nos verán al pasar.
Las estrellas nos miraran a lo lejos y nuestra cama
de arena será nuestro refugio a la orilla del mar. 

Con tu cuerpo hare un castillo de arena
para que todos lo contemplen. En el centro
pondré un corazón de perlas cultivadas
con tu nombre, mi nombre y un “te amo”.

Así será nuestro viaje al atardecer, con tu
cuerpo formado de olas, ondulado, suave
y a veces tormentosa; como es usted, como tú,
como te veo…… hermosa a la orilla del mar.
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Bipolar

Te quiero. No sé cómo decírtelo sin que te resulte estúpido. Tienes la capacidad de convertir los días más tenebrosos y lluviosos en noches de luz eterna y serena. Gracias por estar ahí… No te asustes, pero eres mi todo. Cuando te vas siento nostalgia y, a la vez, un miedo atroz por si no llegara a verte nunca más.

Resulta extraño, en mi vida siempre he tenido las puertas abiertas pero tú no consigues salir de ella. Esta mañana he visto algunas de tus fotos amarillas en el cajón y, de nuevo, he sentido un jardín de cemento ahogándome el pecho. Quisiera olvidarme para no recordarte, para no tener que hablar conmigo de ti. Si supieras que daría esta vida llena de muerte por arrancarme los besos de tu hoguera nevada... No sabes cuánto te odio.

©Alejandro P. Morales.
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