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Indecisos

¿Cómo tocarte sin pensarlo
por las veces que intento callar
los ojos voraces desorbitados
sin pensar en amar vocablos?

¿Dónde existió el fuego frío
que helado por la falta de calor
no obliga a mi pecho latir
vahídos de pleno estío?

Si las flamas habitan mi ser
y el volcán solo escupe lava,
el río que mudo ha de correr
¿Quemará el sendero que amabas?

La tertulia del sitio hospital
convalecientes miramos al sur
la cruz insoportable nos tachó
cansada de nuestra indecisión.
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Desde el espacio vacío al amor

Eres el camino de mi ser, hacia mi prosa,
porque mi mejor escrito tiene forma de mujer,
una compañera de vida; más que otra cosa,
es la luz de mis ojos, mi flor de piel.

Te anhelo en mi presente,
entre letras ya existíamos en nuestro ayer,
a tu lado quiero permanecer por siempre,
aprendiendo a volar, que se nos olvide querer correr.

He sido débil,
y en tu ser encontré mi hogar de abrigo,
He sido fuerte,
y en el calor de mi pecho te he dado mil suspiros.

Hoy te quiero,
hoy añoro nuestros amaneceres,
sobrando ropa,
entregados de piel,
al borde de la cama,
con mis besos sobre tu rostro,
cual pintor
pinta sobre su lienzo,
con su mejor pincel.

He aprendido que a tu lado los problemas son chicos,
y que de tu mano nunca habrá un por qué caer,
me has enseñado a olvidar el olvido,
me has enseñado a querer querer.

He caminado de tu mano con tacto de regocijo,
he encontrado el suspiro perdido de mi alma en tu pecho,
he nacido por cada beso de tu boca, sumergido en abrigo,
he muerto feliz en cada abrazo tejido, que a mi piel has hecho.

Cuánto te quiero, querida mía,
cuánto te deseo, amante de mis versos.
cuánto te adoro, amiga mía,
dueña de mí, diosa del universo.
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sin comentarios 36 lecturas versolibre karma: 34

La Muerte a un mortal

Porque quieres que yo muera
ser que quiere el infinito
si el instante más bonito
trae sonrisas pasajeras.

Porque quieres ser eterno
perpetuando tu condena
Luego de sufrir tu pena
hay nirvana mas no averno.

No me oculto en el otoño.
Yo te espero aquí en la orilla
de mi isla de reposo
donde el viento trae mejillas
y el ocaso ojos llorosos
del tormento de la vida.

Si me llamas "cruel verdugo"
mi oz es llave de tu celda
liberándote del yugo
del que tu alma es prisionera.

Somos las hojas del árbol
que caerán en el otoño.

Al igual que este papel
Fue una vez parte de un tronco

Somos las olas del mar
que romperán en la orilla.

Al igual en la Pangea
Muchos de ellos no existían

Somos las nubes del cielo
que desvanecerá el viento.

Al igual que el firmamento,
será pasto de lo yermo.

Somos los rayos del sol
que oscurecerá el ocaso.

Ni siquiera su candor
vence al tiempo y a su paso.
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El cuento

He pasado las tormentas
Y he brincado abismos
Tropezado de mil formas
Casi sin sentido
El corazón con mil heridas
Se mantiene vivo
Como esperando a que se extinga
Este verdadero amor
He besado diez mil ranas
Y ninguna se ha convertido
En la Reyna de este mendigo amor
Para darle de mi vida una vida entera
Que ha guardado tanto amor
Desde que existió
Se ha pulido con el tiempo
De lo bueno bueno y malo
Se ha cansado de mirar
Que esta vez será ideal
Una rana más que causa estragos
Perdón por no darte gusto
Mi amor no se puede terminar
Aún que la pasada trate de desilusionarme
Desilusionada así te quedaras
Este amor eterno aprendió a ser latente
Y dejar huella hasta la eternidad
Déjame decirte que un día lo valorarás
Este amor tan ciego que tuviste en tus manos
Que ahora difícil no lo encontrarás
Y por el momento sigo besando ranas
Por si acaso un día encuentro a mi Reyna
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Perdón

perdón
por enamorarme de ti
sin que lo supieras
por sentir estas ganas de verte
por hacerte parte de mi
sin previa autorización de ti
perdón
por mover la noche al día
para leerte decir
buenos días
aun no preparo el café vida mía
perdón
perdón por llamarte amor
por que se que no sientes lo mismo
aun cuando yo lo sabia
perdón por querer entregarte mi vida
así de repente así sin medida
por confundir tu miedo
a lo que te hago sentir
como si fuera la historia de tu vida
y al mismo tiempo las heridas
que el tiempo causo
supiste que no existía
pero aquí estoy
tan terrenal y al mismo tiempo
tan diferente a lo que antes sentías
perdón
por tanto amor amor que emano
pero no es tu culpa es culpa mía
por guardarlo tanto tiempo
y dártelo sin medida
perdón
por parecer una fantasía
un sueño imposible
que causa miedo incluso sentirlo
y despierta al mismo tiempo duda alguna
pero te repito es culpa mía
por que te acostumbraste
a dosis pequeñas cada día
y yo que te entrego el corazón
a cada amanecer
incluso empalagandote al anochecer
pero soy real tan lleno de amor para dar
y tal vez ese sea mi error por confundirte
y no saber si lo mereces por convicción
y al mismo tiempo alejarte sin un adiós
perdón por amarte cada día
perdón por hacerte el amor de mi vida
autor oliver ap
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8comentarios 89 lecturas prosapoetica karma: 102

Ahí también están los amigos

Quiero ir a donde la muerte no existe
a donde las flores cantan y no se marchitan
en donde el jade y la pluma del quetzal
viven con sabor a la madre tierra.

Tuvimos que desaparecer a donde no queda nada
en donde los tigres y las águilas
son solo un recuerdo de oro,
una pintura rupestre que se borra con los días mortales.

El corazón me atormenta sintiendo
el dolor aflige, me enferma
es un fastidio que causa la muerte,
como la lluvia del tiempo que embriaga con su misterio.

Los días fueron maravillosos, no teníamos nada
no existía el ruido, era como el silencio que daba miedo
cada vez que nos tocaba escuchar el rugir de un puma
a lo lejos de una oscura mañana.

Ahora vivimos llorando ante la pérdida
ya no existimos, solo somos la nada,
hemos desaparecido en la indigencia
de un corazón vacío.

Solo vinimos a soñar
y aunque estábamos desnudos
solo nos bastaba ver el sol y sentir su calor,
los ríos de lluvia escandalosa brotaban.

Se secaron como los sueños
somos vestigios viejos
en las ruinas de un pasado
de una primavera que se olvidó de ti.

Antes el poeta cantaba,
con su canto de capullos que florecen,
llovían sus palabras entre la vida y un momento breve, lo usábamos para contemplar a un cielo estrellado.

En vano mi corazón ha brotado
entre la nostalgia de una vida sencilla
entre la tristeza de un poeta
que le han robado a su cielo.

Como un pájaro rojo de fuego el tiempo ha pasado,
como las mariposas en un invierno crudo
por todas partes se ha esparcido,
como un colibrí en el dulce sabor de los labios.

Nos humillamos amando
ahí te esperan los enemigos,
con sus espinosas fachadas
con la cara asediada por la ignorancia
de no saber nunca nada.

Quiero ser como una ave que resuena con su voz
a todo pulmón
así voy rompiendo el dolor de un crisol
que se empeña en recordar el afán de una tierra perdida.

Ahí también están los amigos
con sus cuatrocientas voces
venciendo a las montañas
recibiendo de la tierra negra a un corazón
que ya no llora.

Mi corazón anhela una guirnalda de colores celestes
para no perderme en el abandono
de una vida que es preciosa
por su canto mudo de no tenerte,
ahí están los amigos, junto a ti.

Miguel Adame.
03/06/2018.
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12comentarios 168 lecturas versolibre karma: 91

Volver

Aquella intensa luz que borró hasta su propia sombra, le hacía sentir liviana, sin una historia detrás que pudiera recordar; sin pasado y en un presente ambiguo, casi intangible. Quizá el tiempo había dejado de existir; ¿o tal vez nunca existió?
A pesar de la confusión que experimentaba, no tenía miedo; se sabía segura y protegida. Pero algo cambió; sintió un súbito calor y, recordó lo que era el fuego. Un flash cruzó su mente y también supo, que antes había vivido y conocido el miedo; el pecado y la muerte. Entonces, alguien golpeó sus nalgas; lloró… y de nuevo olvidó.
Debería volver a aprender a vivir.





Publicado en la Asociación solidaria cinco palabras:
cincopalabras.com/2018/05/27/escribe-tu-relato-de-mayo-v-con-las-palab
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El Hombre

Buscando identidad
me encontré con el hombre,
que llegó a mí como salvación,
tendiéndome su mano.
Apareció de pronto a mi lado
y me interrogó,
preguntándome en cada mirada
y en cada gesto
quién era y qué hacía allí.
Un día me di cuenta
que existía,
que estaba allí.
Comencé a hablar
con sus palabras,
a mirar su camino
y poco a poco
me perdí entre la salvación.
Esta salvación
vestida de hombre
se me enredó en las piernas,
me abrazó en la noche,
hundió su cara en mi cuello,
me abatió con su beso
y me guió con sus manos.
Y yo fui él, en él y para él,
no queriendo ser ya más otra cosa.
Y me perdí en su poderío,
porque era poderoso,
cayéndome por entre sus ojos,
que eran ventanas
de paso directo al vacío.
Ese hombre
era la guerra
vestida de paloma,
y el desierto
con traje de huerto fértil.
Pero nunca pude odiarlo
y que lo odiara ahora
ya no tendría motivo.
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2comentarios 30 lecturas versolibre karma: 77

Inconcebible

Un instante vacío, raído, eterno…
Olvidado, guardado en el cajón
siempre presente, siempre sangrante
sin vísceras, sin razón.

Que salta al abrir la cesta
como una cobra vengativa
que te mira y te hipnotiza.
Hiel, que torna la sangre
en una oruga verde y congelada,
petrificada para siempre.

Momento glacial
que nunca existió
que vaga en polvo nebuloso
sin encontrar nunca su morfología,
su propósito, su valor.

¡Acalla! Su voz de silencio tétrico
de humo, de calabozo,
de sarcófago.
Que cada ave que canta
desvela su inexistencia
agujereando su rostro a picotazos,
su carne de nada carmín
se resquebraja.

Cadenas y cerrojos,
enviado al fondo del mar
de donde nunca debieron salir
sus manos de sal.
No concebido,
muerto y desintegrado.



Dee Dee
May.28/2018
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23comentarios 117 lecturas versolibre karma: 97

Platos Vacíos (Por Antonio F. Araujo M.)

Bajaron dejando sus techos rotos,
para anidarse en mesas sin oxígeno.
Allá los vieron desfilando,
recorriendo largos caminos.
Como mulas marchaban,
tapizados de rojo rojito.
Acercándose a un precipicio,
acompañados de hambre
saltaban con sus platos vacíos.

Cuando los estruendos se escuchaban,
y las tripas chillaban
como un muchacho chiquito.
Soñar era un sueño;
Sólo se soñaba con un plato de tocino.
Y la perrarina alimentaba,
¿A quién?
Si cuesta más de dos ojos un kilo.

Hasta las hormigas pasaban hambre,
Sus lomos llevaban platos vacíos.
Cargaban cadáveres de nadie;
los cuerpos de los fantasmas caídos.

Los fogones humeaban el sabor del aliento,
el olor de la desigualdad que ya no existía,
todos eran iguales;
Eran hambre.
Somos hambre.
Somos platos vacíos.
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Metamorfosis fallida

{En esta vida hay instantes que ya han sido y que no se pueden alargar ni una milésima de segundo más,no se pueden recuperar. Ya no hay más que hablar,que aclarar, explicar. Ya no hay nada que hacer con ese instante perdido.

Pero siempre habrá algo más por sentir.}

En el amor se empieza siendo semilla,hasta que la flor florece.
Esta puede permanecer intacta, marchitarse, puede ser rota,quemada..
Pero haga lo que se haga, nunca volverá a ser semilla.

Mi flor quedó mustia y pálida
Pero sus pétalos no se rendían.Querían hacer lo imposible.Se conformaban sólo con ser semilla.

Cómo resultado de ello,lo que antes era flor acabó dividida en diferentes partes.

Una de ellas, acabó siendo semilla, consiguió volver a los inicios donde el amor de flor ya no existía.

Pero sólo había media semilla.

La otra parte no consiguió transformarse, se quedó en flor podrida.
Se sentía culpable, no era capaz de olvidarlo todo y volver a ser semilla.
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2comentarios 52 lecturas relato karma: 68

Nos fuimos (¿He dicho suerte?)

Ayer en el siglo veinte,
estábamos reunidos

Existió el siglo veinte;
no sé si debo reconocer,
que sonreír fue fácil,
en el siglo veinte

Yo amé desde joven,
el siglo veinte

Algunos vivían angustiados,
en su pequeño universo,
pero yo hallé reposo,
en la inestabilidad del siglo veinte

No sé cómo encontré optimismo,
entre bombas y violencia,
en el siglo veinte

Rehusaré contestar las preguntas,
por si el muro de Berlín vuelve

Hubo mensajes de amor,
en el siglo veinte;
besos pintados,
en la ecuánime libertad de la gente

Y por capricho,
yo no puedo renegar
de mi condición circunstancial,
de anécdota viviente

Con el lujo que es vivir,
como testigo presencial,
en la desaparición formal
de cien años de muerte
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Irrevocable

Alguien vendrá a decirte
que el progreso es una parte
de la naturaleza,
que no avanzas
si sigues haciendo las cosas
como siempre las has hecho.

Pero mientras hablaba el futuro
existió el presente.

Y uno empieza a añorar
la espuma de cuando los días
eran otra cosa,
quiero decir,

más reales,
menos superficiales.


©Alejandro P. Morales.
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Existió

Existió

Tenía la cara radiante sedosa, limpia como una porcelana.
El aire soplaba humedeciendo sus mejillas rosadas.
Una mota de polvo plateada.
Tanta fragilidad había en su rostro, con sólo mirarle
dañamos su piel aterciopelada,
sensibilidad, ternura, ser lleno de amor.
Miraba la vida enamorada.
Nadie se dio cuenta sus ojos no miraban
estaban decorando su hermosa cara,
su mirada interior
ofendía su alma.
Tan sólo,sólo estaba, como
una rata de cloaca.
Comía cuando podía,
esquivando los zarpazos
de su propia casa.
Tenía su cara, bella como una porcelana.
Un día
al cruzar la calle, ensimismado, distraído, casi ciego, un autobús lo arroyó
sus ruedas pasaron doblemente sobre su cuerpo virgen.
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Se va la tarde...

Se va la tarde y te pido perdón.

Lo sé,
me da verguenza decirlo
pero quisiera poder parar el tiempo
para poder rectificar y olvidar el pasado.
Sí, olvidar el pasado y dejar esa página
limpia en mi conciencia
que pueda recibir la brisa del nordeste
y cubrir la alfombra dorada
de tus pasos en una nueva primavera.

Te pido perdón con sinceridad
y con tristeza, por la alegría perdida,
y lo hago sabiendo lo mucho que recibí
de ti,
sin pedir nada.
Hoy veo aquello que me diste
y entiendo que no fue una limosna,
ni unas migajas para apagar
el hambre y la sed de un alma sedienta,
ya que la verdad venía con tu entrega,
con aquellos detalles que tenías
hacia mi persona,
con las palabras, las caricias,
los sueños y el amor.

Pero en aquel entonces,
yo quería la verdad,
necesitaba la verdad,
buscaba mi verdad,
y creí que, la verdad, no estaba ahí,
en ti y en tu persona;
confundí tu entrega con esa limosna
que se da al necesitado
y sentí lástima de mí mismo,
ya que tus palabras no me llegaban
de la manera que yo quería
y sí las imágenes distorsionadas
en un caleidoscopio irreal
que salía de mi fantasía.

¡Qué pequeño puede ser el hombre
cuando le ponemos al lado de una montaña,
y qué grande si le comparamos
con una hormiga!
y así mismo puede ser grande
el amor egoísta, cuando no cabe
en el alma,
cuando la desborda,
y es pequeño cuando está contenido
en un suspiro
y un poema.

Pero creo que me dejo atrás
algo importante,
algo de lo que te pido perdón
nuevamente,
y quisiera leer en tus ojos que sí,
que me perdonas,
ya que aquellos días,
en que creí estar enamorado,
pensé en mí, quizás en demasía,
y soñé como nunca he soñado
metiéndote a ti, en mi vida,
en las fantasías juveniles
de aquellos años,
y aunque luego te lo contaba,
te estaba forzando, sin darme cuenta,
a que fueras partícipe,
a que compartieras aquellos sueños,
a que los hicieras tuyos
y eso es algo que, hoy creo,
no fue justo.

Entonces vivía al día,
casi diría que lo hacía segundo
a segundo,
y en mi egoísmo, quería que tú
estuvieras conmigo,
en mis latidos,
en mis suspiros,
en mis sueños...

¿Y tú?,
me digo hoy,
¿acaso pensabas igual?
...No te lo pregunté
y nunca te di la oportunidad
de que me dieras tu respuesta,
dando por sentado que era así,
que aceptabas mis sueños
y compartías mis ilusiones
y fantasías.

Por eso ahora te pido perdón,
cuando se va la tarde,
cuando el día se acaba,
cuando el tren ha pasado
y el último vagón se pierde
en la distancia
y entre las sombras;
y me digo,
que no fue justo querer imponerte
un sentimiento que nunca debió llegarte
de esa manera
y que si existía,
como yo pensaba y creía,
tú debías analizar y valorar
en sus justos términos
y nunca bajo la presión emocional
de un soñador.

Espero que me entiendas y perdones,
en esta tarde que acaba,
cuando las estrellas tiritan en el cielo,
como mi alma lo hace ahora,
y unas lágrimas afloran,
sin querer, en las pupilas.

Rafael Sánchez Ortega ©
21/04/18
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41 Refranes y 1 Poema

La tercera es la vencida
y este gato lleva siete
que no cambiará su vida
por salvar a alguna liebre,
que no muere de rodillas
por vivir contra corriente,

como un camarón en vilo
desvelado en madrugadas,
esperando a un ser divino
que lo lleve al mar en calma.
que, aunque no nació torcido
se doblega por tus ramas.
Por probar fruto prohibido
persevera y no te alcanza.
Suenan las piedras del río
pero no eres tu quien llama,
es el tema de delirio
de este loco sin amarras

Te busqué como a una hierva
por mil recuerdos de astillas.
De mi tronco hicieron leña
y te busqué por las cenizas

de un fuego que no existió,
pero resurgí del polvo,
caminé con pies de plomo
sobre el agua de tu adiós.

Peces vi arder en el fuego
con el juego del amor,
luego amor abandonado
de una tienda en bancarrota.

Diablo fue sabio por viejo,
pregunte por tu sabor
me mostró peces ahogados
que murieron por tu boca.

No lanzó palabra al viento
porque al buen entendedor
las palabras van sobrando
cuando a la vista se nota.

Pero es que el amor es ciego
y la razón no es corazón.
Las imágenes hablaron
menos que estas frases rotas.

Una imagen me dijera
mucho más que mil palabras
si en silencio no mostraras
emociones tan sinceras

En el juicio de tu corte
los ladrones me juzgaban
pues fui en hábitos de monje
y abrí el mar bajo tu falta.
Me acusaron en tu nombre
condenaron mi mirada
a cien años en tu escote,
y allí fui pez en el agua.

Se acercó un perro sabueso
Y en su boca trajo el hueso
Que de tu boca provino.
No aceptaste la verdad.
Ya no vengas con un cuento
Ya de ti no quiero un beso.
Al pan no lo llame vino
Al vino no llames pan.

Con mi estómago vacío
probé sopa de venganza
con cubiertos de oro y plata,
pero frío estaba ya.
Por el oro de tu río
yo mate mis esperanzas
Y ahora el hierro en tu cuchillo
me apuñala por detrás.

Una raya más a un tigre
qué más da si es martes trece,
Aunque vengan nubes grises
mi sonrisa está presente
y un zamuro, aunque aterrice,
de mis balas no merece.
mil consejos mis raíces
me inculcaron muchas veces,
viejo y sabio así me hice
y ahora sé por qué la gente
dice tanto eso que dice:
"hierva mala nunca muere".
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El tesoro de la tortuga

Nada parecía querer despertar esa mañana, nada, a excepción de esa espesa e inusual niebla que se había formado a unos pocos cientos de metros en dirección nordeste. La espesura se iría difuminando con las primeras luces del día, dejando al descubierto la inmensa silueta que dibujaba una exuberante y verde isla. El Tritón había llegado a su destino: La isla Tortuga. Su capitán, el aventurero Robert Alcott, junto a su fiel tripulación, se disponía a encontrar el enorme tesoro pirata que durante más de quinientos años había permanecido escondido, y que ni españoles, franceses o ingleses habían conseguido encontrar durante todo este tiempo. Durante el convulso siglo XX, el mundo entero permaneció sumergido en dos guerrras mundiales y un sinfín de conflictos posteriores que borrarían toda pista del legendario tesoro, perviviendo en esencia tan solo en algunas historias que darían pie a escritores para escribir sus novelas de aventuras.
Pero todo esto cambió el día en que Robert Alcott encontró en el desván de casa de sus padres un viejo mapa y un bloc de notas con dibujos, coordenadas y anotaciones sobre la isla que su padre le había descrito cientos de veces en las historías que durante su niñez le contaba cada noche antes de irse a la cama. Robert, había heredado una gran fortuna al morir sus padres, una gran fortuna que ni tan siquiera él sabía que existía. Quizá, las historias que le contaban sobre esa isla no eran solo un cuento, y ese mapa junto al bloc de notas escondían algo más que la imaginación de su padre. Robert Alcott decidió poner a prueba sus sospechas y descubrir con sus propios ojos el lugar al que tanta veces había viajado en sueños cuando era un niño.
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Recordándote recorriéndote

Recordarte, recorriéndote toda, cuando tu olvido no existía
y la madrugada nos encontraba envueltos en nosotros
y melancolía era estar sin ti.

Recorriéndote toda
te recuerdo ahora
cuando tu reflejo se asoma durante el ocaso

y eres mía junto a las sombras que teje mi memoria
y siento tus deseos en mi piel, ahora que no estás

y me urges aquí en cada rayo de sol que me nutre
y me surges aquí en todos los sentimientos que escribo

en cada silencio que te nombra
en cada verso que respiro
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