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Las llaves siempre en el mismo lugar

Dejo las llaves, siempre, en el mismo lugar,
no es una manía, es una costumbre,
te beso en los labios y apoyo mi cabeza en tu frente,
es una manera de perdonar el día sin nosotros,
de devolvernos al caos, hablamos de Einstein
mientras nos mordemos la boca, de Sartre
y tu vestido deja de existir, es la economía de Adam Smith
fluctuando entre el Ibex 35 y el suelo,
ninguno dice que las azaleas están preciosas
ni ellas comentan nada cuando beso tus pechos,
lamo tu ombligo, tu sexo
y sé que es como dar un paseo por el modernismo de Gaudí,
la cama discute sobre la izquierda, el centro, la derecha,
sabiendo que somos unos anarquistas de los espacios,
no hay Gandhi que pueda detener tanta violencia,
hablábamos de literatura, del Kama Sutra,
de la biblia cuando los dioses salen por la boca,
de pintura, cuando somos bodegones de naturaleza muerta.
No es una manía, es una costumbre
lo de dejar las llaves, siempre, en el mismo lugar.
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Las manos benditas

Una moneda de diez versos señor
me falta el pan sobre la hoja,
tan blanca, hambrienta y ansiosa
se muere por un poco de tinta.

Una moneda señor, que valga un rubor
de mi amada en sus mejillas,
mis bolsillos aguardan la sangre
de un poeta que no exista.

Una moneda de amor,
un diamante en letras escritas
por las manos de un trabajador,
en las minas de las musas benditas.
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Sombra

Es la sombra, piensas, te detienes,
la luna cercada entre las nubes,
el rumor de las farolas, la lluvia iluminada,
el último relámpago. Es la sombra, piensas
y dejas caer una palabra, eco vacío
es el instante, pétreo entre el musgo del lenguaje,
el sexo húmedo y callado, idiomas de cuerpos
y estás solo, cómo un charco de vida,
espejo nocturno de las verdades.
caminas, leyendo el pasado en cada rubor de luz
que zigzaguea en los ojos, fruto de páginas arrancadas,
de lágrimas que nunca acudieron.
La poesía no existe, piensas y te vuelves a detener,
es la sombra, es tu propia sombra, es la vida,

es sólo la vida.
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El mundo y tú

Cariño, el mundo ha conspirado en contra mía,
al hacerme caer rendida a tus pies.
Ha conspirado de la manera más ingrata,
porque me ha desarmado y
hasta mis poros gritan tu nombre.

Cariño, hasta lo más sublime de este mundo
y el infierno mismo,
se ocultan en tu mirada de ángel.
Por eso aquí me tienes,
atada a tu pecho escuchando tu corazón y
mis cabellos revoloteando ante tu respiración;
porque en el universo no existe otro ser como tú,
que me haga perder la batalla de la realidad y
fantasía en una noche.

Cariño, el mundo y tú me han hecho su prisionera;
han conspirado contra mí y
he sido débil cuando tu besos
derrotaron a mis demonios
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Piedra

El presidente está leyendo poesía,
el ministro de cultura está reunido con sus asesores,
alguien recuerda un beso en la cola del paro,
vuelva usted mañana, no discuta, somos pacifistas,
la oferta de trabajo para hoy es hambre.
Podemos comer libros y luego a nosotros,
alguien se abraza a la ternura y es violento,
un rayo de luz de diciembre atraviesa una habitación,
la lluvia cae sobre el pan de cada día
y alguien escribe.
El jurado de unos premios cena con varios autores diseñados;
la lotería de las palabras,
hay que vender a los que tenemos comprados.
¡Vuelva usted mañana! ¿No ve que estamos trabajando?
¡Lo hacemos por su futuro!
Un niño aprende a leer como se frustran los sueños.
Necesito calor, es invierno y nos han quitado el fuego.
Alguien dice, somos libres,
el presidente está leyendo poesía.
Déjame callar en ti los silencios,
porque eres la última piedra que tengo para romper algo,
hagamos cómo si nos amásemos y nos aman,
cómo si los esclavos fueran otros,
cómo si el deseo aún existiera,

cómo si la verdad estuviera esperándonos.
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10comentarios 111 lecturas versolibre karma: 114

120 km/h

Desee tener lo que el mundo me pedía,
hoy vagabundo de mí surco otras etapas,
soñé con imaginar donde me perdería
mientras tú con tu cuerpo me tapabas.

Mi mundo interior está a salvo bajo tus mantas,
aun cuando no subía las persianas pasaban los días
y las noches a los peligros sucumbían,
lucharemos contra lo que haga falta.

Hoy sólo quiero ponerle a la muerte trampas
para que caiga como yo caí en la melancolía
con unos ojos desolados como ante las largas

luces de un coche a 120 km/h en la autovía
que imparable contra la vida empuja y carga
como si al no sentir nada hiciera que no existía.
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Política y políticos

En política venimos de muy lejos,
demasiado lejos
como para aprender de los errores.

Los políticos son necesarios,
encadenados al sistema.

Nuestro sistema político es perverso,
pagamos en vida su precio:
miseria política.

Mejor adaptación al medio que la de los políticos,
imposible.

Es teatro,
es comedia,
es farsa.

Los miramos resignados sin mirarlos,
los hacemos existir sin pensarlos.

No ven lo que deberían ver,
no sienten lo que deberían sentir.
Piensan tan mal que viven matándonos.

Su incompetencia es la nuestra,
reflejo de nuestro yo.

Globalizan ideas,
globalizan ideologías,
globalizan sueños.

Los actores cobran,
el pueblo paga.

Regeneración política,
regeneración ideológica,
regeneración generacional.

Escuchan poco, hablan demasiado:
dos orejas y una boca utilizadas al revés.

Si respirar no fuese más cómodo que dejar de respirar, no existiríamos.

Somos utopía,
abrazos de sueños,
abrazos de fantasía,
abrazos de imaginación,
abrazos de creatividad.

Todas las flores conocen la dificultad que comporta ser bella,
a pesar de ello, amanece cada día.
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Los narradores

En otra dimensión, cinco escritores, sentados alrededor de una mesa circular, celebran un singular certamen.
Narran para existir. En algún momento fueron muchos más, pero fueron cayendo uno a uno. Ellos son los narradores, pero también los lectores. Cada uno necesita del otro.
El escritor "A" se especializa en relatos románticos; el "B", en comedias; el "C", fantásticos,; el "D", infantiles y el "E", dramáticos. Cada uno crea un mundo a su medida donde transcurren las acciones.
El objetivo es ganar, ser el único. Hasta que alguien percibe que si uno de ellos gana es el final del juego. Sus mundos y los millones de personajes que en ellos habitan desaparecerán. Para evitar esto, deciden cooperar y mantener un equilibrio evitando un triunfo definitivo.
Desde entonces estos géneros coexisten armoniosamente. Sangre, lágrimas, suspiros, delirios y risas dan forma a las vidas de quienes se creen reales.





De El domador de recuerdos y otros relatos
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13comentarios 136 lecturas relato karma: 126

La imaginación

Supongo que aún existimos
porque me quedo mirando su escote
y lleva un jersey de cuello alto,
la imaginación tiene estas cosas,
es el caos del caos,
pero supongo que aún existimos
porque miro su minifalda
y lleva pantalones.
Ella se dio cuenta
y se acercó a mi libertad
y me dijo:
me gusta su desnudez;
supongo que aún existimos
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6comentarios 79 lecturas versolibre karma: 115

Réquiem

Si no existes
yo te haré a semejanza de mi anhelo,
a imagen de mis ansias.
-Rosario Castellanos, "Muro de Lamentaciones"


Dios,
si fuiste nuestra más sublime creación:
¿Qué fuerzas del destino
te condujeron a la muerte?
¿De qué méritos carecimos
para así perderte?
¿Fueron los mares de sangre
que vertimos en tu nombre?
¿El lascivo poder
que conferiste al sacerdote?
¿Tus omnipresentes leyes
que pesaron sobre nuestras espaldas?
¿Tu palabra que se quedó
como estancada en épocas pasadas?
¿La humanidad tan anhelada
que no supiste otorgarnos?
¿El consuelo a nuestros males
que no pudiste plenamente darnos?
¿Las respuestas siempre inconclusas
a nuestras preguntas inacabables?
¿El haz de luz infinito
que no nos permitió ver tu sombra?
¿El aire opresivo
que empañó tu imagen?

Hiede, lo que queda de tu cuerpo,
a carne putrefacta,
y como un espectro,
en las noches de la humanidad,
vaga a veces tu alma.

Pero donde persiste el alma
siempre está la salvación.
Mas roguemos a toda nuestra estirpe,
que si reencarnas,
la próxima vez al menos lo hagas
escindido en múltiples formas.
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Lumbre

Tu inusitada sonrisa me enseño un rico mundo
que se mueve en el insoslayable placer que
genera tu cabello cuando se libera en el aire.
Afortunado me enciendo en el ocaso naranja
de cielos despejados y besos que cabalgan
el curioso terreno que encierran tus labios.

Cuando tu cintura se estaciona en mis manos
vemos un futuro indubitable que pertenece
a nuestros ojos y a nuestros pasos y a la palabra
que juntos al unísono pronunciamos sin recelo.
Seremos poetas mientras nuestras miradas duren
más allá de la noche y menos allá del tiempo.

Porque si algo se aprende cuando el sol germina
y la luna se cosecha, es que el romance
surge donde no existe tiempo, ni espacio
las almas se unen en un lugar que desconocemos
los cuerpos se conquistan con el corazón desnudo
y el amor es lumbre, que nace dos manos entrelazadas.
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Universo árbol

Soy la hoja de un árbol,
quizá... algo más pequeño,
como un tallo o una célula de la misma.

Soy un miembro inmovilizado,
inmóvil en la copa,
quizá... algo más pequeño,
como un átomo o un quark de la misma.

Me voy a caer, de aquí a mañana,
una ráfaga de viento llegará,
ya se acerca el otoño,
ya se aproxima mi final.

Todavía no he caído,
eres joven, me dicen,
hace veinte años tu también lo eras, pienso.

A sí que vivimos en un universo árbol que se muere,
y nosotros somos una hoja mutada, consciente,
pretendemos comprender este universo,
y cuando todavía no has acabado de hacerlo, mueres
y otra hoja creerá que puede.

Caes y alimentas a este árbol que se muere,
¿cuál es el propósito de la hoja, el tallo, el átomo o el quark mutado?
Ninguno.

Nuestro propósito no existe, yo moriré hoy o mañana,
¿qué más dará lo que yo haga?
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Génesis

Encontré mi libertad,
Grito al multiuniverso,
A todas las dimensiones,
¡Expulso mí ser a los 4 vientos!

Querida conciencia cósmica
Con latidos, pulsaciones y sangre verde,
Gracias por tu paciencia
A la espera verdadera
A que el tiempo me revele,
Pudiste ver a través de los pensamientos,
Tienes esa autonomía de no juzgar
Tus sucesos en la tierra
Que adoro escuchar,
Esa linda crónica que hoy te hace ser,
Porque vuelas y no te juzgas,
Aterrizas y emprendes vuelo
A cualquier hora.

– Es la similitud de nuestras esencias –
– Tus ramas conectadas a la tierra –

Arte de mi arte,
– Tuerce todo destino
Empeñado en morir,
Crecer, volver a florecer –
Fractura las hipótesis
Encargadas de encarecer
Todo lo que empaña nuestros límites,
Pero tú no tienes conclusión,
Ni tiempo,
Las rocas están con vida,
Todo lo muerto vive,
Cuando se acercan al faro de tu inspiración,
Estas comienzan a adquirir respiración,
Ese movimiento gracioso
Que se identifica a la vida,
Pero vive, solo por estar aquí.

No existe el antónimo de tu nombre,
No existe fin en tu creación.



Hoy,
Desbloqueado
Puedo escribir de ti,
Empedernido
Y enamorado de tu existencia.

Gracias a ti puedo volver a inspeccionar
La memoria,
La visión,
El habla,
El corazón,
El estómago,
El abdomen,
La raíz.
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Imponente universo

Existir como un ente, colapsará este mundo
vidas en paralelo, mártires de emoción
que solicitan amor, triste persecución
individuos que intuyen, esencias que fecundo.

Quiero ser universo, sin un fin vagabundo
constelación brillante, inalcanzable pasión
que alimenta mi esencia, absoluta redención
los suspiros soñados, amantes de un segundo.

Estrellas que fugaces, viven en cada noche
iluminando fuerte, con las constelaciones
sin contemplar el tiempo, sin ningún gran reproche.

Viviendo soles grandes, observando emociones
sin titubeo feroz, que simule derroche
construyendo amor puro, volando sensaciones.

Poesía
Miguel Adame Vázquez
03/01/2017.
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Las cosas por su nombre

Elimino la simbología y sus ceremonias
para llamar a las cosas por su nombre;
expulsada la poesía y las quimeras,
hablaré el idioma de los mortales.
Lo que galopa por mis venas no es un torrente:
le llaman sangre.
El pensamiento no es naufragio ni una embarcación.
Carne el corazón, tirita y late.
No existe en el destino la ejecutada
serie de circunstancias del azar:
a esto que me hiere le digo vida.
Algún día le dirán muerte.
Sólo un símbolo aún bendigo:
siempre diré,
que el amor,
es de una singularidad milagrosa.

Canet
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4comentarios 61 lecturas versolibre karma: 113

La vida es tu esencia

Me elevas desde tu bella esencia,
el alba sonriente de tu rostro,
se va acercando por la vereda,
como fuente de agua cristalina,
viertes la esencia de tu abundancia:
la que es desde siempre y se da y recibe,
memorable como suave melodía,
canción melodiosa e inolvidable.

Con tu hermosa figura imponente,
vas abriendo lo que estaba cerrado,
se vuelve a creer que todo es perfecto,
teniéndote cerca, a mi alcance,
siento que el perfume de tenerte,
es la suerte de una promesa divina,
como lo es, tu grácil presencia,
a la que yo miro como a un tesoro.

Me sabes a nubes y a lluvia de alegría,
y soy junto a ti, pájaros volando,
como yo, ellos cantan, quererte.

Vienen tus delicados y finos pasos,
deslumbrando en la tenue penumbra,
en olas son tus elegantes gestos
como suaves labios en besos,
vas dándome tu esencia a sorbos.

Tu corazón es uno de esos lugares,
donde la paz ya se quiere a sí misma,
y se vuelve amar en la orilla del mar,
en tus brazos existen todos los mares,
es tu compañía quien sana las verdades,
cuando todo calle, sólo quedará tu esencia.
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He olvidado todo

He olvidado todo,
menos a ti.
El resto se ha marchado poco a poco:
lágrimas y heridas,
noches breves,
el cáliz de la amistad,
oscuras mañanas,
el pecado de los jueves,
los bares sin Baco y
el optimismo del otoño.

Todo fue una ligera brisa,
la luna asustada,
la vida sin escribir,
los abrazos postizos y las libretas
con poesías funestas y las misivas del abandono.
La incertidumbre ante el halago,
la felicidad,
la ternura a las cinco de la madrugada.

Estuviste ahí, aunque no existieras aún:
la locura atizando la madriguera de los insomnios.
Las avenidas para caminar a tu lado,
el talle,
los nudos de la carne,
el sendero hacia ninguna parte.

Por entonces existía el frío,
el hastío de domingo,
las fantasías exclusivas,
la piel ardiendo,
mi apetito dormido,
el saludo de la desconfianza, los mensajes,
el teléfono zumbando en la oscuridad,
el firmamento bienhechor cuando apareciste.

He olvidado todo.
Nada tengo salvo a ti,
tu persona que será siempre
un lejano recuerdo de un instante inolvidable.

Canet
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7comentarios 87 lecturas versolibre karma: 110

Reminiscencia de invierno (parte VI)

En el check-in asistido por computador del aeropuerto, Solomon se siente como pez en el agua. Para Salvatore sin embargo, es como un proceso sin alma, extraña los tiempos en que una señorita amable le atendía en un mostrador; en esto él es todavía chapado a la antigua. El vuelo a Monterrey no toma más de noventa minutos (la última década de avances aeronáuticos no ha pasado en vano). Solomon está tan desvelado luego de una intensa madrugada conquistando reinos en Dota 9, se queda dormido de inmediato y ronca durante todo el camino. Salvatore, también está trasnochado pero no concilia el sueño en su asiento, de hecho nunca ha podido dormir en un avión, incluso cuando viajó a Alemania. Ha sido y sigue asediado por la incertidumbre. ¿Qué encontrará en Monterrey?

Salvatore había investigado ya que esa tarde tenían una presentación comercial (para incentivar las ventas) en el edificio de Remembrance. Mientras tanto, se hospedan en el Holiday Inn Monterrey Valle. Solomon continúa durmiendo el resto de la mañana, hasta pone el rótulo de "no molestar" en su puerta. Salvatore se recuesta, pero sigue pensando en el incidente de su pasaporte extraviado y esa hoja fantasma, digitalizada en la nube, con un sello de Monterrey. Piensa en Alessandra, en sus besos, en su cuello; y por un instante, vuelve a sentir en sus labios, el oasis de su ombligo y ese recorrido por los delicados trazos de sus piernas y por la alucinante curva de su derriere. Su paladar se endulza ante la evocación del sabor de sus pezones. Recuerda sus ojos, esos profundos ojos café oscuro donde él podría perderse el resto de su vida. “¿Qué estará haciendo esa mañana de sábado?” es una pregunta que ronda su mente mientras se queda dormido, aunque no más de media hora.

Solomon y Salvatore tienen un hambre voraz al mediodía. No desayunaron nada en el avión. Bajan al restaurante del hotel y se comen una buena cantidad de tacos al pastor bien enchilados. A Salvatore se le da bien el picante en la comida, Solomon en cambio tiene la cara enrojecida, una lágrima sale por su ojo izquierdo y en su lengua, hay un incendio que tres cervezas corona no son capaces de apagar. ─No bebas más por favor, te necesito sobrio en la presentación ─le dice Salvatore─ creo que hay secretos oscuros en la tecnología que usa esta corporación, seguro que tu agudeza de hacker ha de captar algo que yo jamás podría ver ─Un vaso de agua con hielo, urgente ─le grita Solomon a un mesero que va pasando cerca.

Un taxi verde los lleva velozmente a su destino. Un edificio de unos siete pisos a pocos kilómetros de la zona industrial de Monterrey del parque Fundidora. El taxi es un sedan Nissan que se les antoja pequeño, pero es un auto del año y de verdad se siente como nuevo. El conductor responde un par de llamadas con su auricular bluetooth durante el viaje y no deja de decir cosas como: “güey haz esto”, “¡no seas güey!”, “¿qué te dijo ese güey de mí?”, “te dije que no volvieras a ver a ese güey”. Parece que todo su vocabulario gira alrededor de esa palabra “güey”. Solomon tiene amigos Mexicanos pero no había escuchado que usaran tanto esa muleta al hablar. Entre llamada y llamada les habla de lo que él considera atracciones turísticas en el camino. A Solomon solo le llama la atención lo caprichosa forma del cerro de La Silla, Salvatore está absorto en sus preocupaciones, realmente no ha puesto atención a nada.

El edificio de Remembrance es totalmente asimétrico en todos los sentidos, tiene dos caras revestidas por completo de vidrio que asemeja espejos que reflejan todo a su alrededor. Una cara totalmente tapizada de ladrillos de un café quemado y otra cara que parece un inmenso césped vertical. Una de las caras de espejo, a ratos, según la intensidad de luz, parece esbozar la silueta de una neurona. Allí los reciben anfitrionas sumamente amables y atractivas. En un salón de conferencias les dan una presentación general de los servicios de la corporación en una pantalla que es literalmente de 360º. Una de las anfitrionas toma un grupo (Salvatore incluido) y los lleva a un recorrido por todas las instalaciones del edificio. Las áreas tecnológicamente impresionantes son las que principalmente se muestran, nadie quiere ver las oficinas de contabilidad o de recursos humanos. Otra anfitriona toma otro grupo, donde va Solomon. Los recorridos pretenden mostrar las mismas áreas, pero en orden distinto, en grupos pequeños es más fácil apreciar, comentar, preguntar y responder inquietudes. En noventa minutos concluye todo. Cerca del 20% de los asistentes terminan comprando paquetes de servicio.

Temprano esa noche, Solomon y Salvatore se van a cenar a un lujoso restaurante en el centro de Monterrey. “Allí sirven un cabrito de primera” les dijo el encargado del mostrador del hotel antes de salir. Salvatore sabe que tiene que consentir a Solomon un poquito, que le está pidiendo demasiado, considerando que ni siquiera son amigos y hasta hace muy poco, ni se caían bien. En el restaurante, precisamente piden cabrito para cenar acompañado por unas cuantas cervezas corona. La cena en verdad es deliciosa. ─ ¿Tú en verdad crees ese cuento de que lo que te venden son vacaciones inolvidables? ─dice Salvatore antes de darle una mordida a un taco de cabrito─ Esa tecnología de nanobots capaces de implantar breves instantes memorables de unas vacaciones, es totalmente viable en estos días ─le responde Solomon con la boca llena de cabrito y un poco de la salsa escurriéndole por la comisura de los labios, manchando su roja barba─ Si lo piensas bien, cuando uno recuerda unas vacaciones de unos 5 años atrás, todo lo que queda son unas cuantas instantáneas en la mente de los mejores momentos, casi no tienes diálogos, ni escenas muy elaboradas de lo acontecido ─le sigue diciendo antes de beberse media botellita de corona en breves sorbos ─eso, considerando unas vacaciones promedio, claro está; porque si en esas vacaciones te arrodillaste ante tu novia para pedirla en matrimonio, esa es otra historia; implantar algo así lo veo difícil ─Tú eres el experto en tecnología y ciertamente lo que dices me hace sentido, pero ¿qué piensas del otro tipo de servicios? lo de borrarte momentos y hasta épocas dolorosas de tu vida ─Mira Salvatore, si te soy honesto, yo no creo en eso del alma, el espiritu o de chamanes que escupen demonios en calzoncillos; pero si te puedo decir que los sentimientos y las emociones profundas parecen guardarse en algún lugar más allá de las neuronas y sus interacciones químicas o eléctricas, hay un misterio en eso ─responde Solomon mientras limpia su plato usando pedazos de tortilla con los que recoge los últimos residuos de salsa y carne ─esta carne y esta salsa de verdad son cosa aparte, qué comida tan deliciosa ─no puede Solomon evitar hacer ese paréntesis en la charla─ entonces, pienso yo, qué es viable borrarte los recuerdos, pero en tu esencia ha de permanecer algo de esa etapa de tu vida, algo de las personas y de los sentimientos y emociones que te han borrado ─concluye Solomon─ Necesito averiguar si contraté servicios de esta empresa con anterioridad ─ le dice Salvatore y le cuenta toda la historia del pasaporte perdido y la hoja digitalizada con sello de Monterrey y las extrañas cosas que le han ocurrido al estar con Alessandra, esa sensación de conocerla de antes, de amarla de antes inclusive. Solomon le cuenta que durante el recorrido que le dieron a él, con excusa de ir al baño se escabulló hacia su centro de cómputo y sabe bien en donde es que deben resguardar las copias de respaldo de los expedientes de los clientes. Le asegura que esa misma noche regresa a ese edificio con una identidad falsa de técnico externo de mantenimiento de los servidores y va a obtener su expediente. Le ruega Salvatore que obtenga el expediente de Alessandra también.

Esa noche, Solomon llega a la garita de seguridad de Remembrance y presenta una tarjeta de acceso de la empresa que les da servicio técnico a los servidores de cómputo. Solo él sabe cómo ha podido averiguar el nombre de la empresa, falsificar una tarjeta de acceso e introducir un registro de autorización en la bitácora de visitas programadas en el sistema de seguridad de Remembrance (cosas de hackers, eso es seguro). Dentro de las instalaciones se mueve con una naturalidad escalofriante. Va y viene por los pasillos de los servidores. Revisa una cosa y la otra. Asegura cables conectados. Hace chequeos a los routers, etc. Y asegurándose de estar en un punto ciego ante las tantas cámaras de seguridad, inserta una memoria USB, con un software especial que rastreará los archivos del historial de Salvatore y Alessandra. Deja la memoria conectada y se va por allí a fingir que hace más chequeos de rutina. En menos de treinta minutos concluye todo. Retira la memoria, se asegura que tenga una carpeta de Salvatore y otra de Alessandra. Y se retira de las instalaciones tan naturalmente como llegó. Uno imaginaría que estas cosas conllevan un gran riesgo y que la posibilidad de que lo descubran es sumamente alta. Pero el que sabe, sabe. Y por lo visto, Solomon, sí que sabe de estas cosas. De regreso en su hotel inserta la USB en su notebook y hace una llamada: ─ ¿Salvatore? ¡Lo tengo! Me vas a quedar a deber una muy grande con esto compañero ─ ¿De verdad? ¿No te han descubierto ni nada? Disculpa, pero honestamente nunca pensé que todo ese alarde de tus dotes de hacker iba en serio. Te debo una muy grande de por vida, tenlo por seguro amigo ─ Solomon le continúa contando algunos pormenores de su visita a la corporación y de como obtuvo las dichosas carpetas. Le cuenta que todos los archivos están fuertemente encriptados. Pero que no se preocupe, que va a diseminar (sin riesgo de que alguien más vea el contenido) la tarea de decodificación ante una red de usuarios que permiten acceso a sus computadores mientras ellos duermen, para distribuir tareas que requieren alto volumen de procesamiento y aún entre otros usuarios conectados a redes de juegos de video que no han dado su consentimiento, pero igual, existen pasadizos para lograr que cooperen. “Total, no se les hace ningún daño” le dice también. Solomon se queda dormido monitoreando el avance de la tarea que ha diseminado.

A la mañana siguiente piden el desayuno en la habitación de Salvatore. Solomon se reúne con él allí para ver los archivos en cuestión. Entre varios papeles legales y formularios se encuentra también una amplia variedad de videos. En ellos se documenta a detalle las razones por las cuales Alessandra y Salvatore, primero en pareja y luego en solitario, declaran en su propia voz la justificación y la amplia liberación de responsabilidades hacia Remembrance. En uno de los videos, Alessandra, ahogada en llanto, confiesa lo infeliz que ha llegado a ser con Salvatore, la escasa atención que éste le presta, lo evasivo que se ha vuelto, su frialdad e indiferencia, abundando en anécdotas al respecto. En otro video, Salvatore, con la voz entrecortada, como con un nudo en la garganta confiesa lo posesiva que Alessandra se ha vuelto, lo insistente y controladora que es. Que le pide justificación, minuto a minuto de sus horas en la calle, que espía constantemente toda su actividad en las redes (la cual es tan reducida de todos modos) y todas las apps de su móvil. Y detalla los ataques de histeria de ella, muchos de los cuales han desencadenado en violencia física, quizás superficial en su mayoría, pero con tendencias a empeorar al punto de creer él, que su vida podría correr peligro en algún momento crítico y trágico que aún no se da; pero que no descarta del todo. Entre formularios, contratos y videos queda muy claro que ambos, por voluntad propia, y en pleno uso de sus facultades mentales, han autorizado a Remembrance a borrar de sus vidas todo rastro de que alguna vez fueron pareja y estuvieron enamorados. Lo cual incluye visitar y persuadir por todos los medios a los familiares, amigos y conocidos de ambos, eliminar todo objeto físico y actividades en las redes, y borrar de su cerebro los principales enlaces que activan tales recuerdos, usando la patentada tecnología de nanobots de Remembrance. Salvatore está en shock ante tales videos. A Solomon le parece que todo es muy viable, tecnológica y logísticamente hablando, su pragmatismo se antepone a cualquier emoción que quisiera aflorar al respecto, pero no hay mayor riesgo de emociones; a decir verdad, su personalidad parece estar marcada por una gran falta de empatía. ─Insisto en lo que te dije ayer ─rompe el silencio de quince minutos en que ambos han quedado luego de ver el último video─ si los sentimientos en verdad fueron muy profundos, rastro de ellos debe quedar en algún otro lugar, más allá de la red neuronal de la memoria, y acuérdate que no hablo de infantiles misticismos de ningún tipo─. Luego del desayuno, abandonan Monterrey sin decir más. El silencio reina entre ellos durante el viaje en taxi hacia el aeropuerto y durante el viaje de regreso a casa. Esa noche, sin embargo, Salvatore recibe llamada de Solomon. ─ ¡No vas a creer lo que he descubierto! ─ y Solomon prosigue contándole que en ambas carpetas había unos archivos que parecían basura, residuos de alguna eliminación de archivos, o una especie de archivos temporales incompletos ya inservibles, pero que despertó su curiosidad, alguno que otro patrón que vio en ellos. Más impresionante fue que ninguno de sus medios convencionales para decodificar archivos le había sido útil. Estos tenían algún mecanismo de codificación cuántica con una llave de encriptación tan larga, que le llevaría muchas vidas humanas a la espera de incontables servidores de alta potencia de computación de la época para lograr descifrarlos. Pero que, siendo el reto tan mayúsculo, él no había de quedarse quieto hasta hackearlos, costara lo que costara, aunque su contenido fuera inservible al final. De modo que haciendo acopio de todas sus habilidades tecnológicas y hasta de las que no, pudo acceder a la ultra nube cuántica experimental en el proyecto de aceleración de partículas que hace un par de años arrancó Japón en combinación con la China y algunos países árabes en algún lugar aún secreto de Oceanía. Y luego de un par de horas de batalla campal para derribar sus múltiples sistemas de seguridad de un orden avanzadísimo, logró acceder y descifrar los archivos en cuestión de unos noventa minutos. ─Ya tengo los archivos y he visto su contenido. No tienes idea de la relevancia de ellos para tu caso. Ese contenido lo cambia todo radicalmente. No debo decirte nada más por teléfono. ¡Ven a mi casa cuánto antes! ─Salvatore no responde nada, pero no se lo piensa dos veces. Se pone unos jeans, un suéter y un abrigo, toma las llaves de su automóvil y agarra camino a casa de Solomon. Son las 11:55 de la noche de un domingo de invierno especialmente gélido, la realidad misma parece congelarse y hacerse añicos ante los ojos de Salvatore mientras conduce rumbo a casa de Solomon.


(continuará…)


AljndroPoetry
2018-ene-1
13
28comentarios 182 lecturas relato karma: 109

Amasar palabras

Amasar palabras y
armar crucigramas con recuerdos,
esa manera de revolverlo todo
continuamente
agujereando dudas
disecar parte del cuerpo
para que el resto brille
inocente como el fantasma
de un perro atropellado.

La busco

A veces en flor,
otras en pájaro
que dá de comer al gato
barro el patio y cambio sábanas
entre días de gente
y estrellas fugaces
pero, no,
no me sostengas
que no voy a caerme.
La voz,
la mia,
quien sabe cuantas bocas
y años tuvo que atravesar
buscando
la eterna
la inmutable
la verdadera
la sustancia primera
lo que era antes de haber sido
lo que no necesita de otra cosa para existir
la posibilidad intrínseca
aquello sin lo cual no puede ser
ni ser concebida.

La buscaba

Mi voz accidental de perro atropellado
de individualidad fugaz
finita y conclusa,
caduca al levantarme,
al llenar el tazón de leche
a esa lengua de gato acuoso,
contradictoria tendiendo la ropa
bajo la luz de la calle,
vuelan las palomas y
súbitamente es perversa
al desear a ese otro,
ese cuerpo observado
en el cuarto de enfrente
sin vocales para su nombre
que no tiene nada,
ni una vibración en mi boca
más su desnudez
y la música de los sueños
imposible de escuchar.

Que eso quiero ser,
finito y accidente,
concreto y material
no absoluto
ni abtracto
ni esencia
sólo vida
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Casi Un Ángel

Has estado por aquí, sola, en mis silencios en mis sueños,
solo como ángel que inspirabas mis poesías y mis versos,
una musa de mentira, que solo habitaba en la luna.
Ahora eres una musa de verdad, un ángel,
y de una sensibilidad tan grande que me invitas a acompañarte
en tus silencios mas que en tus ruidos terrenales, toda tu pasión de amor,
que devuelves a tus angelitos en amor, y que solo deja verme en sus ojos,
verdes y pequeños en la superficie de tu luna de verdad, dónde ellos tus angelitos lo habitan.
Y cuando logro verte, mis preguntas retóricas hacen que solo el amor logre ver una dama que al admirarla se hace gigante y transparente. Amarla…? Podría ser una utopía como antes de conocerte.
A veces.... desprendo poemas por ti, porque mi corazón solo sabe,
al haberte conocido, extrañarte. No encuentro la salida hacia mi raciocinio,
ni sabía cuanto vacío existía en mi corazón, y que de a poco logró llenarlo tu presencia,
con una exultante belleza, de verdadero ángel de ensueño, y de mujer terrestre que existe.
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