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Suspira mi corazón lágrimas del alma y sonrisas de los sueños

Entre los recovecos del alma me siento a observar el mundo, a dejar mi vista volar mientras las nubes pasan de largo lentamente por la gran bóveda celeste. Quisiera averiguar el por qué de la existencia, pero creo que solo atino a levantar castillos de naipes de un futuro que se sostiene tambaleante ante la necesidad perenne de no dejar de soñar nunca, aunque puede que nunca lleguen a cumplirse dichos sueños.

Sorprendido y desorientado, saco una nueva mano de cartas, a ver si así, de algún modo, logro vislumbrar el porvenir como una baraja de tarot que señale ilusiones entre las brújulas que marcan el norte que me hiciste perder.

La helada cae en la madrugada; al tiempo que la noche oscura e impertérrita dibuja siluetas difuminadas de vanos intentos de atrapar lo que ya no tenemos. El cigarro reposa sobre una botella vacía de plástico, sumergiendo sus cenizas en cúmulos de fracasos que adornan la habitación. Las paredes supuran rastros de melancolías y aún de este modo, descifro crítpicos laberintos que tienen por centro a mí mismo.

¿Dónde está lo que todos buscamos?

Las metas.

La felicidad.

Las fuerzas para seguir luchando cada día.

¿Dónde está todo eso?

Que alguien me lo explique, porque yo hay días en que no soy capaz de percibir entre la neblina del horizonte todos esos pequeños detalles que dan color a la cotidianidad.

Y la rutina se ha apoderado de mi triste paleta de grises,
y el lienzo solo arrastra simples tanteos de sonrisas,
pero hay alguna luz entre las sombras
y las tinieblas ya no cubren tantos túneles de ida y vuelta como el recuerdo que vive entre los sincorazón y sus negros ojos sin alma.

La tormenta ha dejado la calma tras la tempestad, y el temporal ha traído cientos de piedrecitas cristalinas a la orilla,
pero ni la suerte
ni el azar
se han subido a las olas
y la arena ya no perdura las huellas de todos los pasos que dimos hasta encontrarnos
entre sus palabras y sus caricias.

No sé muy bien a dónde quiero llegar, quizás ahí resida el principal problema. Quien no sabe qué quiere no va a ser capaz de alcanzar nada. O puede que lo sepa, y no me atreva. En ambos casos hay poco que hacer más que suspirar mirando a través de esa ventana que nos muestra todo un mundo que no somos lo suficientemente valientes de explorar entre los equilibrios funambulistas de las aspiraciones y los sueños.

No he atrapado a la felicidad eterna todavía entre las manos,
pero no me he cansado de intentarlo,
al menos no todavía
hasta haber triunfado por y para conmigo mismo,
y con la vida
celebrarlo.

Mientras tanto, camino
con las manos en los bolsillos
y el cuerpo tatuado,
al tiempo que de mi cuello se balancea
el recuerdo constante que me obliga a no darme jamás por derrotado.
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Estrella

Soy un grano de tierra
En un monte baldío.
Soy h2o2 en un gran iceberg.
Soy un viejo en el cuerpo de un niño.
La música clásica
Esta en mi sangre.
Desearía que los demás vieran el mundo
Cómo yo lo veo
Pero eso los haría suicidas.
El reloj marca las 3 de la tarde
Buena hora para ser crucificado.
No te preocupes, no me iré lejos
Solo hasta el final de la calle.
La gloria lo veo como una opción
Las personas tienen fe en mí.
Aunque me encuentro en un calabozo
Todo demacrado, todo moribundo.
Esta es una buena historia
Para contarles a los más jóvenes.
Ya no importa el dolor
Mientras tenga un buen amor.
Yo lo llamó, el mejor ron.
Los grillos hacen ese sonido otra vez
¿Esperan a alguien mas esta noche?
Pero siempre es bueno decirles a todos...
¡Los amo!
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Heme aquí.

Heme aquí,
heme aquí nuevamente,
en la soledad de mi presencia,
en el susurro de mí agitada mente,
en el bullicio de mi oronda ausencia.

Heme aquí,
heme aquí deseando de repente
el bullicio de mi libertad,
en ese silencio que ama, y que llora largamente
acompañado de gran amiga, la soledad!

Heme aquí,
heme aquí nuevamente,
en ese silencio que llora largamente,
en ese éxtasis de soledad,
en ese tiempo mío, mío y de nadie más.

Heme aquí,
heme aquí nuevamente,
llorando suspiros de recordación,
ataviado de metas inconclusas,
y el deseo perenne de al menos… una conclusión.

Heme aquí,
heme aquí con un clamor de silencio,
con una esperanza de agonía,
heme aquí en medio del tormento,
de saberme vivo, pero corto en la lejanía.

Heme aquí,
heme aquí nuevamente,
heme aquí acompañando mi soledad,
heme aquí con el rostro en el presente,
y mi mente, divagando en el tiempo sin edad.

Heme aquí,
heme aquí en el torbellino del tiempo,
en el fluir del aquí para allá,
donde hoy, el futuro, burbujas de advenimiento,
y donde el presente, pasado habrá.

Heme aquí,
heme aquí escribiendo estas letras,
como si acaso acabaran ya,
escribiendo mentiras, verdades, creyéndome poeta,
donde de verdad, la verdad en el corazón está.

Rafael Puello
Barranquilla- Colombia.
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El traslucido sol y la brisa sopla a tus oídos...

Me senté a contemplar la caída
del crepúsculo en primera fila…
escuché el réquiem
y dije_ esa es la señal
que necesita el
horizonte para darle
un puntapié al atardecer.

Un tronco viejo con grillos y saltamontes
hacen fila, van rumbo a su morada.
una brisa se atraviesa y los atemoriza
pensé… ya viene con su inoportuna presencia
quiere ser vendaval y no hace parpadear la hierba.

Di vueltas hasta caer encallado en el arenal
pienso en los amores que he tenido
han sido como la brisa, llegan y se van.
la brisa no hace palpitar, le sobran ganas.

El traslucido sol ya no se ve sobre las montañas.
mañana vendrá a calentar la terraza
tomará el té o una copa del mejor vino
en este paraje andino [Trujillo]
tierra de mis ancestros, la lluvia es fría.
El centurión resplandeciente
se creé su inmortalidad
ayer me dijo…con voz grandilocuente.

Soy el gran alquimista
que talla la hoguera.
.
Esta tarde le pregunté

¿Por qué mi corazón no es correspondido?
y contestando. Me dijo_

No te preocupes_ ya viene en camino.

“Todo en la vida tiene su tiempo y
Todo lo que quiere debajo del cielo tiene su hora”

Eclesiastés 3:1-8 Reina-Valera 1960

No te sobresaltes, cuando el corazón tiembla
es porque la brisa le sopla al oído.

Ya tuviste tu señal, pero como mortal
no sabes distinguir los avisos.

Ramón Pérez
@rayperez
23/09/2018
Cabimas, Venezuela
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Despedida

A ti tengo que dejarte y alejarme para siempre aunque la pérdida desespera con la insistencia que espero en el vacío del llanto en el acto intrigante que desespera

a lo inalcanzable incolgante de mi pérdida que tiene mi gran vida extendida por dejarte queda al borde del principio inalcanzable de mi duro sufrimiento por mi

despedida que se llama a la pérdida que se pierde al irse por el camino que se despide en el vacío y para siempre en la pérdida absoluta.
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Deseo

Desnuda mi alma, conquista lo que ves
tómame en parte y en total, sagrada.
Desnúdame toda con tu mirada,
Tómame escasamente y mucho por vez

Suelta las bestias de ganas atadas
esas que estremecen completo mi ser
transpórtame a los parajes del placer
derriba mis muros con tu mirada

Que la vida contigo es un destello
de colores luces y sonoridad
que me transportan al gran universo.

Mientras aferrada estoy de tu cuello
escalo tu espalda con facilidad
y estallo en delicias que se hacen verso.
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Recuerdo a un Amor de verano

Recuerdo a un Amor de verano
Amanda lamentaba él no haber
Conocido ese joven en aquel
Verano del 82.

Recuerda que era un día caluroso
Y los heladeros tocaban sus campanas.
Ella era una jovenzuela que paseaba
Por el parque, silbando esa canción que
Le cantaba su madre para dormir cuando
Era niña.

Era tan despistada que se le cayó el dinero
Para el pan.

Preocupada se sentó en una banca
A llorar.

El cual a su auxilio apareció un joven
Con ropa humilde y rota
que vendía Periódicos y le dijo:
-¿Qué pasa señorita? ¿Por qué esta triste?
Ella le respondió que había perdido el dinero
Para el pan.

El joven tomo su mano y le dio sus monedas,
De la ganancia de los periódicos vendidos en
El momento.

Ella se sorprendió que al ser una desconocida, el
Le diera su dinero. Así que le pregunto:
-¿Me lo das porque soy bonita?

Él respondió:
-¡No!, señorita, se lo dio
Porque conozco muy bien
El sentimiento de la tristeza.
Y eso sentimiento no me gusta compartir.
Aprendí que las lágrimas son
Pedazos del alma, nos purifican
para que nuestros ojos vean con
claridad y no se rindan.

Ahora ya no lloro, porque mi
Alma esta purificada.

Y además los verdaderos caballeros
respetan a las damas y sobre todo las cuidan.
Amanda se limpio las lágrimas
Y fue por el pan.

El joven le sonrió y con gran
Astucia vendió todos los periódicos
Que le faltaban.

Entre los periódicos tenía un
Libro gastado que leía y repasaba.
Amanda tan feliz, olvido pedirle
Su nombre.

Los días pasaron y el joven
No volvió a aparecer.

Ahora en la actualidad, se
Encuentra casada por un
Matrimonio arreglado.
Pero siguió el consejo del aquel
Joven. Las lagrimas ya habían
Purificado su alma.
Ahora ve al joven en las portadas
De las revistas de negocios.
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Candidez Catilinaria... (Experimental)

CANDIDEZ CATILINARIA
(Experimental)

Sigue y sigue, sigue pues, asesinando,
al pino, al roble, al aire mismo,
ya mañana tus retoños serán polvo,
y en la caja sus cenizas.
Ya en la piedra el vino, se embriagará,
con la geometría en calcetines,
y un lápiz llorará, tierno acero,
en florido balcón y juventud,
sangrando los últimos refugios.

Ven, almacenista.
¡Vamos al almario dulce y frío!.
Con la grisura del aliento.
Aunque grisáceo vea todo blancura.
¡Vaya dulceza de dulcería barata!.

Porque persuadió al pañizuelo picudeado.
Paupérrimo patituerto perdulario.
Donde preciosura presuponía.
¡A los arácnidos persuasivos!.

Balidos, granadas, leones,
rojedad, tambores, estrellas.
Hierbamala sobre la tierra,
y cicuta sobre las pieles.
Espadas en la nuca,
plomo entre las cejas.
¡Asombro herido!.

Nulidad hecha zapatos y bicicleta,
en moribundos hospitales,
del cañón carne y orgullo,
del caracol del estiércol.
¡En la niebla del sudor y sangre!.
¡Caminos de lenguas mudas!.
Las hojas invisibles,
caen como la lluvia,
en gotas, chorros y cataratas.

Oscilando en la vida del péndulo impúdico.
Que deja una luz clavada en carne seca.
En la encina bajo el lago de inocentes,
del vino embriagador del embeleso.
¡Como amor adinerado rapaz avieso!.

En el destino lleno de secos labios.
Ecos largos que hierven en la eternidad.
Cuando la profundidad sagrada duerme,
con el desierto pétalo estelar pendiente.
¡Y el crepúsculo soñoliento enferme lábil!.

Cuando endeble enternece
Cuando
El olmo
Solo
Dé ciruelas
Y el higo mandarinas.

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)
.
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Tú eres

Sara tenía un hermoso plumaje blanco, ojos negros, su pico era muy rosado tanto como sus pequeñas patitas que solían dejar huellas en las plazas. Era una paloma muy hermosa y aunque solía enmugrarse mucho era digna de admirar.
Su color favorito era el azul y por esta razón quería convertirse en un hermoso azulejo como los que solía ver cada mañana en los árboles de los parques. Cada vez que los oía cantar ella también lo hacía, sus compañeras de vuelo solían burlarse de ella, otros intentaban que entrara en razón y le pedían que se amase a sí misma y aceptara el cuerpo en el que había nacido, pero Sara comenzó a creer que todos estaban en su contra porque no apoyaban su sueño y llena de ira se marchó al otro lado de la ciudad. Mientras volaba pudo notar a aquellas hermosas aves que ella tanto envidiaba, se detuvo en un lago y se miró en el reflejo que éste destilaba. Notó que su cuerpo era mucho más grande que el de ellos, su pico no era el mismo, sus ojos tampoco lo era y se odió mucho por no ser igual a ellos; De momento, a su mente se le vino un plan que cambiaría su vida y sin dudarlo ni un segundo, voló rumbo a la ciudad y se lanzó contra un pote de pintura azul que vio en la mano de un hombre y al instante todo su color blanco fue cubierto; Llena de alegría volvió a casa porque según su pensar era un azulejo sólo por portar tal color. Al verla, algunos se burlaron, otros, se llenaron de tristeza, otros, la apoyaron. Las palomas comenzaron a preocuparse y a pensar sobre qué hacer con este pequeño problema hasta que decidieron que lo mejor sería quitarle la pintura, pero fueron pocas quienes se oponían a la decisión que su amiga había tomado, por esa razón Sara comenzó a creer que era un hermoso azulejo hasta que llegó a olvidar su verdadero origen; ya no hacía cosas que las demás sí porque la pintura estaba dañando su plumaje, ya no volaba como solía hacerlo, dejó de cantar y de comer las semillas que los ancianos le lanzaban. Se sentía hermosa siendo azul como el cielo y aún más segura cuando las demás aves la defendían de quienes no estaban de acuerdo, para ella todo estaba bien y quienes debían cambiar de mentalidad eran quienes no aceptaban lo que Sara sentía que era.
Un día, mientras caminaba en el bosque, un viejo anciano que ya no podía ver muy bien la tomó pensando que era un azulejo y la llevó a su casa donde muchos de ellos vivían encerrados. Al llegar intentó meterla dentro de la jaula pero ésta era muy pequeña para ella, al anciano le pareció un poco extraño, tomó algunos alambres y le hizo una jaula un poco más grande donde la mantuvo muchos días. Todos la miraban asombrados y otros con temor pero ella se sentía muy feliz de que alguien por fin reconociera que era un azulejo porque ella lo sentía dentro de sí. Llegó la tarde con sus bellos colores, la noche con sus bellas estrellas y la mañana con su sol de verano en donde todas las aves cantaban menos Sara.
Al pasar los meses el anciano comenzó a notar que este gran azulejo no hacía lo mismo que las demás, la tomó y la observó un poco más. Sara ya casi no tenía plumaje, la delgadez que poseía espantaba, sus patas se habían vuelto gruesas y llena de heridas, la pintura se había escurrido casi en su totalidad al igual que su bello color blanco. El anciano tomó agua y la bañó haciendo que la el resto de pintura se escurriera de lo poco que quedaba de su plumaje.
Sara, llena de temor se defendía como podía e imploraba que no le quitaran su color, que ella era un azulejo, uno especial y de la desesperación lloró mucho, tanto que poco a poco dejó de luchar. Cuando por fin la tortura se había acabado, el anciano la secó con una pequeña toalla y la puso frente a un espejo diciendo:
“Que tonta paloma ¿Por qué te empeñas tanto en ser alguien que no eres?. No naciste en la especie equivocada, deja de intentar cambiarte. Los sentimientos tienden a engañarnos. ¿No sabes que la belleza de estas aves azules los lleva a una prisión? Tu color blanco es para resaltar el cielo, tu canto grueso anuncia la llegada del verano como el inicio de la nota más grave en las instrumentales de Beethoven y tus patitas rosa nacieron para caminar en las plazas. Puede que no sea la vida que sueñas pero, todos nacimos para cumplir una función especial y si tú no cumples esa función dime entonces a quién le darán de comer los ancianos que se sientan en los parques.”
Aquella paloma se miró al espejo y por fin pudo ver el daño que se había causado y comenzó a pensar en las palabras que este anciano le había dicho. Esperó hasta que sus plumas volvieran a salir y luego se marchó; por fin se hallaba de nuevo en las alturas, ella era Sara, una paloma blanca como las nubes del cielo y hermosa como la sonrisa de los ancianos, niños y jóvenes que la alimentaban.
Voló hacia un lago y se miró en el agua por mucho tiempo y aunque aún amaba el azul del cielo se dijo a sí misma:
“Tú eres lo que ves: eres hermosa tal y como ahora estás. No necesitas ser otra cosa”
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6comentarios 96 lecturas relato karma: 143

La Luz del éxito

El castigo que los dioses
Arrojaron a los hombres
Fue para determinar
Su fortaleza y darle valor
A la humanidad.

Habrá hombres que
Ni intentaran algo para
Su beneficio y de los demás.

Otros que solo se guían
Por la corriente.

Y muy pocos que aceptan
El reto y a pesar de las caídas
Se convierten en expertos en
Levantarse.

Los primeros hombres vivirán
En la oscuridad, los segundos
En la neblina, pero los
Últimos vivirán en la luz de
La gloria de su propio esfuerzo
Y valentía.

La luz no discrimina a ningún hombre,
Solo que la gran mayoría no quiere vivir
En la luz y prefiere que sus ojos
Sigan en la oscuridad.
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CUENTAN LOS ESTUDIADORES... (En Castellano Medieval).

CUENTAN LOS ESTUDIADORES
(Experimental en Castellano Medieval).


Vosotros, criados, que tanto mostrais
si puede librarvos del mal que esperais.
E libro del mundo e de su pasion
si fue que por todos pasaste la muerte
las glorias del mundo son muy abreviadas
e todas caducas al fin como sueño
sabed que son dones del mundo quitados.

Caer recelan los muy poderosos
e temen los ricos sus bienes perder.
Los sabios han miedo de su peligrar
sus muchas virtudes por todos loadas.

Por tu cauto modo avrán gran renombre
muriera la fama de sus subcesores
Tan grandes séyendo los cuales
su nonbre se viera sienpre callado.

Asi como cuando la nuve se para
que da tenebrura, delante del sol.
Y en son de tristura, queda la tierra
despues de mirada la triste vision.
De ser muy lloradas son cosas por cierto
que más bien quisiera absente de aquello.

Non paresce ser bien fecho
grant secreto equí yase.
Nescedades de otros usan
al que dice las verdades
que le quiebran la cabeca.
Nunca yo seré covarde
et por onrra e por provecho
a buen fin e sin mestura
como en ella es contenido.

Tajen plumas escrivanos
et sotiles alquimistas
coxos, mancos, mudos, ciegos.
Cada punto con su raya
noten bien si ay falacia.
Ca sin falta nin sagacia
do aprendí faser borrones.

De sciencias espantantes
como quiera que mi pluma
de escrevir se va enojando.
De tan acidente grande
que la llama que mas arde,
tal error et tanto mal
non lo vieron los nascidos.

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez.
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Demoniorum. (Letras para una música. Genesis ~ 'Duke's Sabbatical')

En mi presente...

Lucifer merienda solo
mientras observa el mundo
por la ventana semiabierta,
y azuza el fuego en que arderé.

Monstruosidades encerradas en gritos aterradores
rompen cadenas y escapan a la luz
del sol abrasador de lujuriosos desiertos
perpetuos, en semillas de trigo que no nacerán,
y títeres discordias.

Oleajes de honestidades perdidas
asaltan los muros
de rincones furibundos
y hacen que resuenen atormentantes
los chirridos de la orquesta,
abriéndose los techos de los liceos.

Los coleccionistas de granjas de seres muertos
conectan sin piedad a los vivos
a tenebrosas máquinas de extraer vida.

Se adentran las legiones
en las maternidades
y secuestran sin compasión
las incubadoras.

La gran pupila dilatada, incrustada
en el ojo gigante, escudriña
todos los secretos de alcoba,
en la génesis del bien y del mal.

Los falsos ciegos berrean y piden veneno.

Se me enfrenta, en toda su desverguenza
Baal, señor de las moscas,
tomando helado.

Belladonas y rododendros se ensalzan
en culebreante ponzoña...

Y adoro a Asmodeo,
con cantos sádicos y fláutas shakuhachi.



Perforan mis oidos los allegros sinfónicos
de los dias dorados,
entrelazados en girones de locura,
cuando las distancias se corrompen entre tu piel
y mi esperanza.

Las mariposillas revoloteavan incautas
en las frescas y verdes acequias,
mientras la mujer con pañuelo
en la cabeza aventaba la palva.

Yo era mas feliz por ese tiempo
si podía alargar mi mano
y tocarte.

Aún me hurgan los días
en que las gotas de lluvia eran libres
y nos mojaban la cara.

Y aún...
me pellizca el tiempo en que el bosque
cantaba para nosotros,
y el sol nos hacía un guiño al atardecer,
antes de irse a dormir.


Ahora...

En las cuartas tres horas
Dios me deja jugar con Leviatán.

Azazel me enjuga el sudor del rostro.

Y Balaam reparte las cartas.


No necesito pedirles favores...

Solo te necesito a tí,
desde siempre.


Pero son ellos los que me acompañan.


J. Robles


El jardin de las delicias. El Bosco.
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Fruto prohibido

Te ruego con este poema
que ya, please, no me sigas,
que busques tus sueños
que hagas tu propia vida.

Ella de mi talento
admira el derroche;
y no me hizo reproches
cuando con pena de ti,
le hablé por las noches.

En ella podrás encontrar
sin miedo a errar, una amiga;
pero a ella le seré fiel,
en esta y la otra vida.

Tal vez ella no componga liras
y mucho menos deciliras;
sin embargo, desde hace tiempo
a mi soledad, hace compañía.

De mis versos es la musa;
me ama y no pone excusas
cuando no me contesta;
luego, abre sus exclusas.

Cuando "Maestro" me llamaste,
te pedí que no lo hicieras;
cuando un error cometiste
te avisé, para que corrigieras.

Mis comentarios y "likes"
siempre fueron mesurados.
Mis penas y mi dolor
por ella son escuchados.

Otras, pese a saber que de ella,
mi musa, yo estoy enamorado,
-y que soy ajeno a engañarla-,
bellas rimas me han enviado.

Ella en CDMX me espera,
cuando aquí sea primavera
y en el norte sea otoño;
tú, en tus noches de insomnio
perseguirás otra quimera.

Ella conoce de mi "El gran secreto"
y también le conté mis manías.
Sin embargo, su miedo venció
y en mi pecho su llanto ahogó.

Con esto no me despido;
repito, de Camus, la máxima:
"No camines detrás de mi...
tan solo sé mi amig@".
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"A mi hermano Leo"

Chiquitín muchos te decían
yo con mi negrito te bendecía
negrito de sonrisa frágil
que para ti nada fue fácil

Como la gran montaña rusa
nunca tuviste una excusa
para que los altos y bajos
buscaran lánguidos atajos

Fuiste un niño perseverante
con resiliencia saliste adelante
nunca dejando de lado
el inmenso amor entregado

Tu infancia a veces se dividía
entre tu realidad y lo que querías
yo solo sabía que en mi corazón
tu siempre cabida tendrías

Hermano mío te quiero decir
que ningún sueño pudo nunca
predecir, el inmenso amor y orgullo
que hoy por ti puedo sentir.
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Mi pequeña gran alegría

Flor de jardín
Mis ojos para ti
Flor de jazmín
Que habita en mi
Vida que vivir
Si te tengo aquí
Vida feliz
Mi vida por ti
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Te vas como las aves

Te vas de mi vida a paso lento pero te vas,
no quedan muchas palabras en los labios,
solo van quedando recuerdos de ese amor
que un día tanto nos unió y hoy se aleja.

Te vas perdiendo en el horizonte como las aves
en su migración, dejando sueños, verdosas caricias.
Tus alas al viento se llevan versos deslumbrantes,
se pierden sueños mientras aun te sigo amando.

Pegado a tu piel se van contigo la ilusión,
se marchan nuestros besos, vuelan todos
los sueños que tantos que nos unieron.
Te marchas sin retorno y no lo puedo evitar.

Me quedo sumido en tu recuerdo y no regresaras,
solo queda un gran amor solitario, un vacío.
Me olvidaras con el tiempo, apenas me recordaras
con los días, con los años ya nada quedara.

Solo me queda volar junto a las aves en busca
de mi destino, cambiar de estación, buscar otros veranos.
Será un largo vuelo de tristeza sin norte, dejo atrás la esperanza ,
la ilusión de sentir tus alas abrasar nuestro amor algún día;
en una próxima primavera,
el próximo verano,
bajo un helado invierno,
o tal vez nunca más.
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El inicio de un gran amor

todo tiene un inicio
con un fin
los cuentos de hadas existen
ya que te conocí

te contaré esa historia
que anhele decir
es la historia donde te conocí
por primera vez que te vi
me enamore de ti
sin más que decir
te agradezco por estar hoy aquí
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5
sin comentarios 41 lecturas prosapoetica karma: 65

Con gran alegría...

Con gran alegría
comienza septiembre,
se marcha el verano
el otoño se viene,
prosigue la vida
y en ella el presente
dejando sus hojas
cromadas y tenues
y en este mes nuevo
se tornan recientes,
los sueños de antaño,
las risas de nieve
y algunas pupilas
se animan y crecen
buscando la vida
que llega latente...

Con gran alegría
suspiro hoy al verme
y ofrezco mil gracias
por este presente,
regalo de dioses
y mano muy fuerte
dejando en mi cuerpo
preciosos claveles,
por eso sonrío,
por tantas mercedes,
la vida es hermosa
y tú la mereces,
la dueña invisible
con rostro silente
y el labio que anima
al niño que crece...

"...Con gran alegría
alivias mi fiebre,
me besas, me calmas,
y luego te duermes..."

Rafael Sánchez Ortega ©
01/09/18
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5comentarios 85 lecturas versoclasico karma: 133

don

¿qué es un don?

es el motivo,
que el Gran Ser
coloca en cada
alma para expresar
su amor a otros.

si un don
no es dado, se pudre.
y como el agua
estancada,
nos enferma.

es lo que damos
lo que finalmente
nos cura.

ɐ u ǝ ɹ o L
ǝ l ɐ ɔ o ı C
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4comentarios 47 lecturas versolibre karma: 129
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