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Un cesto lleno de flores

Soplar tu nombre
sobre el jazmín.

Aguardar

y escucharlo
sobre los campos
sin horizonte.

Flores susurrándoselo,
transcribiéndolo en colores.

La ventisca curvó sus almas,
tu nombre besó la tierra,
te hiciste pistilo,
flor compuesta.

He recogido el polen
y lo he esparcido en el viento.
Soy una nube de estorninos.

Entre las ramas de una acacia
guardo un cesto de mimbre.
Está lleno de pétalos.
Ahí están tus pasos
y los mios, al sol
y entre la lluvia.

Hilos de agua entre los dedos
en noches de gotas ciegas
que amanecían cargadas de leche.

Luz.
Blanco rocío.

Mañanas empañadas de caricias.
Cálido aliento en los campos
taquigrafiando tu nombre.

Y la flor, siempre la flor
que se encarama
en tu mirada.

Tu nombre moldea la belleza
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Huesos de mariposa (Colaboración @Alex_richter-boix & @sarrd8r)

decisiones.....

Mariposas raquíticas, mudas,
saeta del remordimiento
como bocado en mi roca,
lágrima cuál rueca tejiendo
éste manto de tristeza
por los errores no cometidos.

Tejerás el vestido de lino fino
sin hilar ni trabajar, te crecerá,
como visten los lirios de mar,
cardarás penas de blanca tela
para desdibujarte bajo el
volarás mariposa, volarás,
al buche del abejaruco volarás.

Dejando sin huesos
las mañanas desvestidas de días;
los soles agitados por tus alas
anochecieron en sigilos
de yerros por sobrevivir,
hilando telas de araña de lino blanco.

Ovillarás la piel aguardando,
recogida, la mudanza de los soles
bajo la cúpula iridiscente,
la transfiguración de la pena
incubada en huevas de serpiente.
Rasparás la tierra entretejida
de culebras emputecidas.

....como huesos de mariposa
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22comentarios 78 lecturas colaboracion karma: 95

Maldito amanecer

Ausculto las sombras
en el corazón de la noche,
y entre ellas te encuentro
suspendida por hilos de luna.

Acaricia mi mirada
el vaivén de tu figura,
que ahora se desvanece
con el primer rayo de sol.
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1comentarios 34 lecturas versolibre karma: 83

Quiero ser contigo (@_Sejmet_ y @Verín)

¿Qué eras, nostalgia? ¿Otro nombre dado al vacío? ¿Soledad? ¿Lo peor de mí?
Lo he olvidado, ¿acaso importa? Lo que vale y me eleva dos palmos por encima de las nubes es saber que la luz sigue encendida en mi pecho, justo eso. Eso justo anhelaba y lo he encontrado en la voz de un nuevo día despertándome del sueño.
Llegaste. Tan elegante… seduciendo con tu aroma de vida recién hecha y luciendo carmín en los labios del color de la poesía. Eras tú tan igual a los sueños… ¿Cómo no reconocerte en las plumas del ocaso que se funden con el vuelo de un poema? Sí, tú, suspiro de esperanza que no cabe en los pulmones (de quien milagros no espera). Espanto de nubes, tropel colorido volante en mi vientre, melodía continua, sonrisa permanente llamando a mi puerta. Es así, de esta manera tan perfecta, tan tuya, como desatas de la quimera los hilos que sujetan mis latidos a los puños. Ya son libres de posarse donde quieran, ya era hora que eligieran de destino el paraíso sembrado de luces que albergan tus manos.
Quiero ser contigo. Pero no me refiero a ser la mitad de un todo, parte, trozo, resto indefenso en tu ausencia. No. Hablo más bien de añadir más vida a nuestras vidas restando los miedos, sumando caricias, poniendo más tonos, más dedos, más brazos, más piernas, más lenguas… saliva.
Más...
Ser núcleo, temblor consentido, epicentro, gemido en mi boca entreabierta, calor enredado en tus muslos. Ser. De esta manera y de aquella y de otra diferente. De todas las posibles que halle una imaginación compartida como la nuestra. Quiero ser contigo otra existencia más allá de la mía. Una flor de las dos flores que decoran la maceta perfecta. La sombra que abraza a la sombra que forma la noche.
Nos queda el milagro en los ojos que imaginan y tocan y sienten. Queda el amor floreciendo en poemas escritos por manos que sueñan. Queda mi voz en tu boca llamándote Amor. Y por delante, un camino despierto y abierto ante ti, ante mí, para siempre.

(¡Ah! Una cosita... Muy pronto @TuroCarballo, nos prestará su voz y su guitarra para seguir haciendo magia con Quiero ser contigo)
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33comentarios 219 lecturas colaboracion karma: 106

Hoy aprendí.

Hoy aprendí
a tejer sueños
con hilos de colores.
Aprendí
a bordar quimeras
con acuarelas.
Aprendí
a escribir canciones
con la memoria...
Hoy supe
que si rozas la tristeza
se colará en tus letras.
Que si caminas
por el abismo
te quedarás
sin poemas.
Que si no sonríes
se marchitarà el alma.
Y tus noches
se quedaràn sin estrellas.
Hoy aprendí
que la vida es más bonita
si la miras
con los ojos
de la fantasía.
Que el corazón
necesita de sueños.
Y el alma... necesita
de ilusiones.
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2comentarios 40 lecturas versolibre karma: 51

Delgada

Danzaba
Dudaba
Corría…
Sobre una cuerda delgada
Que se estremecía bajo mi peso.

Una línea fina
que me roba el equilibrio
y la identidad.
Izquierda y derecha
Nubes e infierno.
De un lado a otro
Sin respirar.

Tropiezo y deslizo
Me sostengo en los hilos
De mi camino deshecho
que nunca existió.

Y así me mezclo con la nada
Por no pertenecer
A ninguna de las paradójicas
Caras del mundo.
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2comentarios 64 lecturas versolibre karma: 95

Espectro Maniquí

Cierra los ojos,
saborea,
¿sabes qué son?,
son pequeños hilos
de clorofila de recuerdos.

Dame la mano,
¿puedes notarla?,
es la linterna imaginaria que robamos
de aquella destartalada
casa flotante.

Abre los ojos,
mira,
los muñequitos de la estantería
nos observan.

Ven,
quitémosle el polvo
a las fotografías
mientras esperamos
a que los zapatos regresen.

Ponte estos diez dedales de silencio
mi sombrero ha pedido algo en el bar,
creo que trae
una de mantiales de indecisiones
y media de cuchillas oxidadas.

-¡K baja a comer!-

¡Vooooy!

¿Te importa hacer
la primera imaginaria?
el barracón está lleno
de literas vacías,
cosa fácil.

-¿Con quién hablas?-

Ya voy madre,
cierre la puerta
aún no he acabado
de acicalarme.

Toma,
voy a comer,
si te aburres me sería grato
que ordenaras cronológicamente
esta caja de lágrimas,
ahora vuelvo.

(Tic tac tic tac ti tac)

Hola,
ya estoy aquí,
¿por dónde andas?,
te he traído una calle del medio,
¿recuerdas?
es como aquella vez
que saqué tu busto desnudo
del sótano del almacén
de la tienda de los relojeros,
corrimos, corrimos
por la estrecha calzada
para que nadie nos viera.

¿Dónde estás?

"Amanece,
el espectro maniquí se ha evaporado
a lomos del frío alba,
se ha llevado mis alas nuevas
dejando una esta nota:

Me llevo tus alas,
están defectuosas,
voy arreglarlas,
recógelas dentro de cinco años
en este mismo barracón,
las dejaré junto a los juguetes
que habitarán aquí,
sí aquí, en el nuevo reino,
el de tus hijos".
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5comentarios 75 lecturas versolibre karma: 106

Líneas en curva

Me capta y no puedo frenar,
hilos de ideas que siembran sentidos

Las enlazo cuando nacen
no las pienso, lo siento

No puedo, ni quiero parar
Simplemente, llaman

Les abro el camino para que me cuenten

No pienso en cómo salen, lo siento

En la raíz,
en esos ojos

Marcas

A veces ríen, a veces lloran,
pero siempre tienen algo que ofrecer,
y una vez empiezan, no se detiene

Fluye por dentro

Una adrenalina que te descubre la piel
Pensamientos que gritan
Manifestación en tu cuerpo
Reivindicación de expresión

Se sienten libres,
con las cosquillas en el estómago

Trascribiendo cada vivencia

No puedo evitarlo, pero lo siento

Plasmo el momento de nuevo

Su esencia conduce la letra
desenreda los nudos de mi silencio,
esperando encontrarse en el próximo escalofrío
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Títeres de la vida

A veces los kilómetros se hacen eternos y la espera se convierte en siglos, puede que a veces imaginamos ser auténticos o simplemente somos actores que vivimos en una película ficticia en donde los sueños pueden ser mejor que la realidad. Quizás el titiritero que guía nuestros hilos ha decidido tomarse un descanso y dejarnos seguir con pasos propios hacia el objetivo.
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2comentarios 31 lecturas prosapoetica karma: 58

Corre, yo despisto al sereno

El calor del cartón,
broma penitente
que fulmina labios helados.

Ríndete a los sobretechos
que ansían yugulares ,
hazte enemigo de tus amigos
y amigo de tus enemigos,
dale la vuelta al mapa
y coloca el norte en el sur
y el este en el oeste.

Arma la paleta
con colores ya mezclados y pinta,
la mezcla de sensaciones
mostrará el equilibrio.

Cosecha ánimos
bajo la luz de gas
y deja la conciencia limpia
para recibir ecos de futuro,
quizás un paseo
por las cenizas de la luna
alivien tus pies.

Deja el fango
y grítale al brillo
desde las colinas de tu pecho.

No escuderos,
no discípulos,
no hilos que manejen...

El calor del cartón
y el abrazo al osito de pan
te harán dormir profundamente,
eso sí, caso omiso a los vendedores
de cámaras mortuorias,
ellos no son para ti.

"Toma las llaves y corre,
no mires atrás
yo despisto al sereno".
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4comentarios 101 lecturas versolibre karma: 109

SEPTEM PECCATA CAPITALIA V, VI (@MiguelAdame, @Alex_richter-boix, @Transmisor_d_Sinestesias & @AljndroPoetry)

V - INVIDIA -

Que le cubra una costra de sal
que le desatienda el aliento
que los pies se le hagan astillas
despierte rodeado de peces muertos
y se le rompa el cuenco de las manos
que su luz pase a ser mia.

Pincho y pincho con alfileres de tirria
la cabeza, los ojos, extremidades
y hasta el ombligo de este muñeco Vudú
que me he hecho a imagen y semejanza del vecino.
!Qué no soporto que en su maldito jardín
florezcan las mejores margaritas!

Cerrado el día, con la luna rajando el cielo
camina a la deriva cual figura de buey deshuesado
siseando, sonríe
saluda, me tiende la mano, [desgastada]
habla, es musical, cadencia, canción
y yo quiero ser él
y que él deje de ser él
y sólo yo ser armonía.

Y la noche me anega, y la luna me ciega,
mil vueltas en la cama, nada me sosiega,
no me aguanto su pasto más verde,
su perro más fino,
le alumbran los mejores rayos de sol,
la lluvia nunca lo moja.
Su mujer de medidas perfectas y ojos de cielo.

Soy la marca del descenso al mar profundo
mi piel me pesa, por no quererla,
por ser un puñado de deseos de un otro
de una lengua y palabras ajenas
que escapan a mi cacería ante un espejo:
vidrio pulido descarado,
reflejo infiel
que me va enterrando.

Me oprime el agobio de kilotones de rabia inventada,
se me clavan mil dagas de una desolación fantaseada,
esta camisa de fuerza no me deja tomar en mis manos
el regocijo que este mundo me brinda cada día,
solo puedo sufrir, porque a otros obsequia su alegría.


VI - AVARITIA -

No acabas de darme el brebaje
y ya siento ansiedad de poseer
de no desprenderme de nada
Materialista perfecta eres, ¡Bruja desquiciada!
mueves al alma con hilos de codicia...

Placer de tesoros escondidos es mi deseo
avaro desenfreno que carcome mi mesa
porque ella es solo mía
y bajo la miseria lo tengo todo
desde lo alto del brillo monetario tú no serás más nada.

¡Y nada, nada puede negárseme! nada hay, que no quiera poseer...
Nada, no hay nada más que mis ídolos de oro...
¡Nada puede faltarme, nadie con mi jerarquía!
¡Nada, nada de miserias en mi haber, ninguno de mis soles será escaso...!
Ninguna de mis noches probará la miseria.

Lo tengo todo, porque tu no tienes ya nada
es mio el sol que brilla en una ventana dorada
tus pensamientos son rastrojos sin vida
ante mí majestuosa palabra
soy el dueño de tu respiración apagada.

Pienso en... Cuantos cientos de denarios quedan por poseer?
¿¡Cuántos más en ésta perfecta existencia?!
Sin cederle uno sólo a la causa que no me beneficie!
En la frente llevo tres sellos grabados, tres sellos miden la vida:
"¿Cuánto poseo?"... "¿Cuánto cuesta?"... y "¿Cuánto gano?"...

Cuerpo avaro que todo lo posee en un día
tesoro persa que nunca más será afligido
monedas doradas que opacan tu brillo
deseo que quema formando un martirio
avaricia acabada, codicia que no tiene desquicio.


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SEPTEM PECCATA CAPITALIA
(V - Invidia, VI - Avaritia)
Mesa Compartida:
Miguel Adame, Alex Richter-Boix,
Transmisor d Sinestesias & Alejandro Poetry,
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53comentarios 275 lecturas versolibre karma: 106

Musa entre las olas

En la espesura del bosque denso
de mis sentidos, vislumbro una luz
tenue, que en la oscuridad,
calma el mal de mis principios.

Pensamientos que galopan sobre
lomo de blancos caballos viejos,
heridos por la distancia del tiempo.
Sueños de largas noches de insomnios,
latidos que rompen el silencio,
albas llenas de promesas rotas.

En el bosque de mis pensamientos
apareces tu, musa entre las olas,
luz entre las alargadas sombras
difusas de mis días grisáceos.

Aurora blanquecina, dorada,
de mis largas noches de quebrantos.
Infinita, transparente claridad
de mis melancólicos ocasos.

En el bosque de mis dulces besos
eres la diana, amazona valiente,
deidad elocuente de mis rezos.
Tu piel, urdidos estambres, hilos
finos, con delicado esmero
en fruto melocotón,
hace bailar a mis torpes dedos.

En la espesura del bosque quieto
entra la duda cual brisa marina
moviendo el barco velero, al son
de las olas fuertes de mis deseos.
¿Por qué la fría, lejana, lenta
pasión de tus callados "te quiero"?
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4comentarios 85 lecturas versolibre karma: 107

Desarraigo

El dolor me aconseja mientras duele,
la vida es quien me enseña mientras muero.
Los dioses son los que mueven los hilos,
Y hoy encuentro más que cenizas en mi cenicero.

Tengo a quien querer, aunque no me corresponda,
le he escrito mil poemas pero jamás responde.
Quizá le moleste mi anonimato,
o que nunca supe diferenciar el “quien” del “donde”.
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6comentarios 72 lecturas prosapoetica karma: 95

Errantes

A veces, muere la esperanza,
y el mundo se regodea
de las desgracias ajenas,
hastío de ver, un mundo
enajenado de poder,
que tropieza con las manos
desnudas de los desheredados.

Pétalos marchitos, buscando abrigo
en cuerpos abarrotados de frío invierno,
buceando en la profundidad
de grutas que esconden llantos.

Sonrisas borradas, efímeras, rotas,
encalladas y hundidas
en un vaivén que se desborda
de promesas incumplidas,
deja tras de sí, hilos imperceptibles,
que dejan abiertas viejas heridas,
y quedan suspendidas
en el aire etéreo.

Bajo la piel de escarcha,
anida queratina,
esperando ser descamada.

Perseguidos, masacrados,
en busca de la tierra prometida,
y al mundo no le importa
el dolor de sus heridas.
En sus ojos se visualiza,
la nostalgia de su origen,
la sonrisa de un pasado,
un presente difuso y ambiguo,
que espera retener la miel en sus labios.

Angeles Torres
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2comentarios 48 lecturas versolibre karma: 106

Acoso y derribo

Puedo ser culpable en tierra
o aligerar los hombros
hundida en el mar.
En todas las facetas, acabo ahogando el llanto
en la misericordia que cuelga de los hilos
que me mueven por las noches.

Detrás de cada tristeza
siempre encuentro una mirada de asombro
y un alarido que me encoge los hombros
hasta lograr entenderme
-aunque en el fondo,
tampoco quiero-.

He dibujado el destierro en la piel de mi vientre,
hace demasiados años que aquí está permitido
el acoso a los sueños,
y detrás de las cortinas raídas
de mis pensamientos,
se debilita la llama del haber sido.

Ni siquiera encuentro aquellas ganas
de seguir buscando el paraíso;
hace tiempo lo empeñé
a cambio de tres palabras que aún no he escrito.

Acoso y derribo.
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10comentarios 117 lecturas versolibre karma: 109

Pespuntear una vida

Decidí instalarte adentro,
tuve que hacer espacio,
despoblarme de cosas,
hoy solo hay abandono
y un cuerpo flácido
destensado y
agrietado.

Hilo rojo, rojo hilando
las fragancias de los dedos
descosidos por el viento
levantado por el mirlo,
mirada de hueso arrojado
a un cielo desplumado.
Hilarlo.
Puntada tras puntada.
Coso con miedo
¿Miedo a qué?
A romperme

Hilo rojo, rojo hilando
esos verbos del cabello
desprendidos por el trotar
del lomo ardiente de una jaca,
mirada de vaho deshabitada
en arenal de pasos quebrados.
Hilarlo.
Puntada tras puntada.
Sigo cosiendo el miedo,
Pero, ¿miedo a qué?
A qué se rompa tu historia

Arrullar la arena
Ovillar desiertos
Devanar ausencias
Hilvanar horizontes
Discurrir vacíos
Pespuntear una vida
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13comentarios 90 lecturas versolibre karma: 112

Día sin nada

Dibujo imágenes en tu recuerdo
con los colores del sosiego,
la paleta de la compañía clandestina,
de la felicidad con la jaula abierta
de un día sin nada.

Con el segundero de la nada adelantado,
haciendo equilibrio
sobre la barandilla de lo mundanal,
entre mi torpeza y la seda de mi ambigüedad,
las rodillas de la reflexión desgastadas,
por tu ausencia, tu silencio, la falta de tu nada.

Arrastrando los pies de las prisas,
conjugando tiempo y bondades,
mareas que arrastran los vocablos,
la nada es un trueno que rebota en tu silencio.

Cuando los pasos no tienen destino,
únicamente camino, hendeduras en el horizonte,
colgado del aire cual zurrón,
la arena como confidente de historias deshechas,
de los hilos de la mirada, del agua que nace en la orilla,
de mi vida sin musa, pies descalzados del ruido,
mis manos en los bolsillos del tiempo,
únicamente queda el hambre de ti,
montaña de hojarasca de libertad.

Desde la ausencia, la necesidad ,
respiro la sal de instantáneas,
madera carcomida que recorre mi médula,
de flores empapadas de tu piel,
éste sol de tristeza como sombrero,
del cansancio de no encontrarte.

Camino solitario hacia estaciones abandonadas,
donde no regresas ni parto, el tiempo es una silla,
y mi nada una mariposa que aletea huracanes.

Te esperaré en éstos pasos que arrastra la brisa,
en éste invierno de aves, con las piedras de mi mochila
abandonadas al tropiezo de otros,
el viento en mi nuca anunciando,
que tras el cristal de la cárcel de lo obvio,
cada fonema perdido en tu nada
atropella mi vida en un segundo imperfecto.

En éste árbol inclinado, preso de su sombra,
no hay angustias, ni torpezas,
solo lo simple, la nada,
donde el agua de tu mirada
refresca ésta rueda loca
arrastrada por las mareas.

Con mis velas plegadas, creí verte en un rincón,
sentada en el suelo, con tus medias verdes,
una chaqueta marrón, un libro en tus manos,
y entre tú y yo, un día sin nada.

Ponme un sello sin remite,
una dirección sin letra,
un vocablo primo que intime con amor.

Como línea discontinua de nuestra distancia,
hoy es un día sin nada, donde la prisa
se despoja de sus pétalos y tú no estabas.


Amén
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Dedal

Se me escapó rodando como un canto,
arena que se marcha entre los dedos,
como aquel que se ve libre de enredos,
inmigrante ilegal que huye de espanto.

Era un dedal de tiempo, no era tanto,
hilos de juventud, hermosos credos,
remiendos que se cosen a los miedos,
ladrón que a la inocencia roba encanto.

Belleza y su dolor cuando se pierde,
la flor que se marchita y aún no muere,
amor perro que ladra y nunca muerde.

Idilio y paradoja del que quiere
que un sueño en madrugada le recuerde
que el pasar de los años no le hiere.
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Deseos

No perder el camino, ni el fuego, ni sus sombras ondulantes.
No olvidar el mar, el río, las montañas o la tierra.
Enamorarnos.
Que siempre nos queden mapas y tinta y libros de papel.
Apagar las luces para contemplar el firmamento.
Seguir aprendiendo. Aprehendiendo.
Barrer la monotonía de las calles.
Que, si me olvido, me enseñes de nuevo a soñar.
Vaciar de enfermos los hospitales.
Y de crímenes las calles.
Abrazarnos en esa hora en que la luz y el tiempo son etéreos.
Construir una góndola y navegar por los canales de los versos
en las noches de poesía.
La ternura en los labios, en tus besos.
Dibujar sonrisas en los paisajes tristes.
Curar de dolor al amor.
Seguir sorprendiéndonos.
La música.
Y, siempre, tu risa.
Pasatiempos en la nubes.
Cruzar de tu mano el umbral de Fantasía.
Pintar cientos de soles para borrar todas las sombras.
Cantarle a la luna llena.
Acariciarnos la piel... y las venas.
El primer llanto de esos amaneceres tímidos.
Que siempre quede un remanso que alivie los desencantos.
Empaparnos de la sabiduría de unos ojos bohemios.
Que te quedes para siempre.
¡Quédate!
Atesorar el tiempo intangible entre las manos.
Un pincel rebosante de colores.
La inocencia.
No más lágrimas en los ojos de los niños.
Atardeceres mágicos.
Salas de espera vacías y corazones llenos.
Que me perdones los errores y los horrores.
El génesis naciendo de cada orgasmo.
Las aulas siempre abiertas y rebosantes de alegría, vino y filosofía.
Dejarnos llevar.
Cerrar los ojos y señalar en un mapa un punto al azar.
Y viajar, con los ojos cerrados, hasta allí.
Baudelaire en todos los discursos e investigaciones.
Maestros y alumnos jugando juntos en los recreos.
El arte de acariciarte.
Esas noches soleadas y esos días bajo la luna...
Y las estrellas.

Que siempre lluevan tardes de verano en la tenue luz de las alcobas.
Arroparnos las entrañas.
Ser culpables de no tener ninguna culpa.
Que los miedos sean fugaces.
Poder volar en pajaritas de papel.
O envolverme en papel de regalo para ti.
La extinción de las guerras y las cárceles y los zoológicos.
Miguel Ángel esculpiendo las formas de tus ilusiones.
La magia de Lothlórien en tu mirada.
Hacer de la razón nuestra locura.
La crucifixión de todos los sistemas, de todas las leyes, de todos los gobiernos.
Dormir siempre con un libro bajo la almohada.
Y con tu cuerpo entre mis brazos.
Tener siempre un alma que acariciar,
un corazón que cuidar
y un amor que alimentar.
La paz en todo y en todos.
Que las canciones y la poesía suenen y resuenen
en cada rincón del universo.
No enfermar nunca, salvo de pasión.
Escribir relatos a la luz de las velas,
desvelando y revelando nuevas letras.
Finales felices en todos los diagnósticos.
Un viaje. Todos los viajes posibles.
Que la suerte sea propicia para los pobres y afligidos.
Miríadas de rayos de luz en los oscuros tejados del mundo.
Abrigar el ánimo y el desamparo.
Un alma. Todas las personas.
Mecernos en los columpios cuando nadie nos vea.
Una pandemia universal de libertad.
Dormir bajo el cielo raso
y contar las constelaciones del firmamento.
Hacer manitas en cualquier sala de cine.
Un escondite mágico en cada lienzo y cada cuadro.
Tejernos un jersey para el invierno con los hilos del arco iris.
O tumbarnos boca arriba imaginando auroras boreales en el techo.
Un sinfín de mundos sin fronteras.
Y que siempre, en cualquier lugar, en todos los lugares,
haya alguien que sueñe, que cuide, que cure, que proteja, que escuche,
que cante, que baile, que enseñe, que construya, que invente,
que acaricie, que acompañe, que ría y, sobre todo, que ame.

Juanma
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La Navidad de Ratón...

¡Qué cerca está la Navidad!, se dijo ratón, mirando aquellos primeros copos. Pegaba la nariz a la ventana y pasaba sus manitas por el cristal que se empañaba mientras la vista se le cruzaba intentando seguir la caída de uno de aquellos copos.
Dentro de casa estaba calentito. En la chimenea ardían unos tronquitos de forma calmada y acababa de mirar la ropa que tenía colgada ante el fuego. Luego olía a humo por todos lados, a ratón chamuscado, decía.

Por la noche, mecido entre las sombras, se acercó hasta un comercio cercano que guardaba su árbol tras la persiana de seguridad. Nada complicado para un ratón. Con sumo cuidado se apropió de una ramita que puso en su zurrón. Tomó prestados unos cuantos flecos de aquellas cintas de colores y se fijó en otros detalles como las figuritas y las flores de pascua.

¿Dónde voy a encontrar yo flores en esta época?¡Y esto tan grande yo no puedo llevarlo! ¿Y de dónde podré coger luces que se enciendan y se apaguen?
Se preguntaba observando maravillado el espectáculo del árbol coronado por una enorme estrella.

Qamar lo observaba desde lo alto. Sonreía y leía sus pensamientos. Ratón regresó a casa y acomodó aquella ramita en un rincón de su salón...Salón, cocina y dormitorio porque aquel agujerito lo era todo para él.

Tal vez pudiera hallar algún abalorio de la niña del piso de arriba y colgarlo, se decía, pero ese maldito gato se despierta con una mosca.

Se daba cuenta de que estaba cogiendo todo prestado y sin pedir permiso. Él no era un ladrón pero de qué otra forma podía hacerlo. Suspiró. Se sentó sobre aquel carrete de hilo de coser. Apoyó sus patitas delanteras sobre las traseras y metió la carita entre sus manitas. Respiró hondo. Qamar se coló entre los resquicios de la ventana y se situó ante él.

- ¿Qué te ocurre, Ratón?
- Nada...
- Mientes muy mal.

Y una caricia blanca iluminó la sonrisa triste de Ratón.

- Quiero poner un árbol de navidad pero es que lo estoy robando todo... Y eso no está bien pero es que no tengo nada con que adornar mi árbol. Mañana es Nochebuena.
- Sé que es importante para ti pero ¿para qué están los amigos? Yo te ayudaré.
- ¿Cómo?
- Los magos no cuentan nunca sus trucos... Son secretos -le sonrió la luna.- Ahora deberías irte a dormir. Yo velaré tu sueño.


Como cada noche, Ratón tomó su vasito de leche y unos trocitos de galletas de miel antes de irse a la cama y recibir el beso de Qamar. De tanto en tanto, abría los ojos. Estaba nervioso pero su luna ahi estaba, sonriéndole.

Aquella noche no sucedió nada. Ahí seguía su rama de abeto y las virutas de tela cuando amaneció. Helio lucía con poco brío aunque contento. Desde el solsticio de invierno, ocurrido unos días antes, tenía más rato para lucirse. No obstante, hizo que Ratón sonriese y se saludaron.

- ¡¡Abre la ventana, Ratón!!
- ¡¡Voy arduo y veloz!!

Y Helio le correspondió con una sonrisa, iluminando toda la madriguera y dándole un poquito de calor. Charlaron un rato y luego Ratón se fue a sus quehaceres.


Oscurecía más tarde y por eso debía darse más prisa pues también sus amigos llegarían pronto para preparar la cena de Nochebuena. Compartirían las cosas y pasarían juntos la noche, cantando y bailando... o durmiendo después de haber dado un buen repaso a los dulces.
Estaba preocupado pues no sabía nada de Qamar ni de su truco. Helio no le había mentado nada, y el árbol seguía sin estar puesto aunque no sabía en qué momento habían desaparecido las cosas que él había cogido la otra noche.

Estaba sacando una tela con estampado de navidad para ponerla como mantel. De pronto sintió un curioso sopor que le hizo bostezar hasta casi sentir que se le desencajaba la mandíbula. Una tremenda sensación de mucho... mucho... mucho sueño le invadió.

¡Ay, qué sueño, por favor!, pensó sin dar abasto con los bostezos. Apenas fue consciente de tumbarse en la cama. En ese momento, algo mágico ocurrió. La ventana se abrió. Qamar había extendido su magia, apareciendo como una maestra de orquesta dirigiendo un comité de especiales seres.

Dos duendecillos vestidos de verde y naranja portaban un pequeño abeto hecho de hojas y ramas secas que colocaron en un rincón. Unas haditas traían consigo pequeñas flores que parecían de cristal...o de mismísima escarcha. Unas cuantas arañas se organizaron como un pequeño ejército y empezaron a tejer. Unas mariposas nocturnas llevaban en sus patas una especie de bolitas amarillas y unos escarabajos hacían rodar algunas bellotas

- ¡Faltan las luces! -murmuró una de aquellas haditas.
- Siempre se retrasan -dijo Qamar antes de mirar sobre el horizonte. No tardó en ver a un pequeño batallón de luciérnagas acercarse pizpiretas.
- ¿Llegamos tarde?
- Apuradas... ¡Vamos, no hay tiempo que perder! Van a llegar los amigos de Ratón y he de despertarlo para que le dé tiempo a poner la mesa.

Una a una, de acuerdo a las instrucciones recibidas, se fueron posicionando sobre el árbol, frotando su tripita sobre las bolitas, los hilos de araña y las otras cositas, dándoles la fluorescencia necesaria para brillar. Qamar puso el toque final al dejar un rayo de luna en lo alto a modo de estrella.

- ¡Vamos..., vamos! -apresuró la luna. Antes de cerrar la ventana, volvió a dar un toque de magia, caldeando la estancia. Sonrío y con un suave soplido, como una brisa, rozó el rostro de Ratón que despertó sobresaltado cuando tambén oyó el golpear de uno de sus amigos en la puerta.

Estupefacto, observó el árbol ahí mismo. Era perfecto, maravilloso, espectacular, increíble... ¡¡¡Mágico!! Era el árbol más hermoso que había visto. Estaba loco de contento.

Fue a abrir dando saltos de alegría y eso atolondró a sus amigos que, tan perplejos como él, no comprendían qué estaba sucediendo.

- ¡Pasad... Pasad! ¡Mirad!
- ¡Ohhhhhhhhhh!- exclamaron al unísono.
- ¡Ha sido mi lunita! -reconoció emocionado y respirando tan hondo que hasta los adornos se movieron.
- ¿Esperas a alguien? -le preguntó uno de sus amigos al oír más golpes en la puerta.
- No -respondió perplejo escuchando otros más suaves contra el cristal de la ventana.
- ¿Qué está pasando?

Por un momento no supieron reaccionar. Se asustaron pero en que Qamar volvió a asomarse por la ventana, todo pareció tener un brillo y color especial. Tras la puerta, duendes, hadas, ninfas del bosque... y demás seres mágicos.

Ratón sabía que iba a ser una noche muy especial. Estaban sus amigos, los de siempre y los nuevos, y no le iba a faltar Qamar. Aunque echara de menos a su familia, que, ahí, desde el cielo de los ratones tenían su modo de estar con él, tenía el valor de la amistad latiendo en su corazón.

No había mejor regalo que ese. Ni mejor celebración navideña.

- ¡¡¡¡¡Feliz Navidad!!!!!
- ¡Qamaaaarrrrrrrrrr, feliz Navidad!
- ¡Feliz Navidad, Ratón! Me debes un beso -advirtió señalando el muérdago colgado sobre el marco de la ventana.
- ¿Uno? ¡¡¡Todos los que quieras, mi lunita! Y me deberás un baile..
- Todos hasta el amanecer -sonrió sintiendo los bigotes de Ratón rozar su blanca mejilla.- ¡Feliz Navidad, mi Ratoner! -le deseó con cariño.
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