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Por decirlo

Un gesto y volví a nacer, con un gesto nada más.
Un gesto de tu rostro pálido, media sonrisa trémula de la boca muerta de tu rostro pálido.
Suficiente para destripar engranaje a engranaje el cómico mecanismo de esta fatídica y condenatoria ansiedad,
sólo cuanto dura la mueca tibia.
Pero ese gesto no conforma, no llena, no cubre y no alivia por completo la soledad de tantos días.

Sólo es un artificio de tu corazón cataleptico;
de tu insensibilidad provisoria.
Voy a hablarle a una distracción de mi mismo, vuelvo de nuevo al ciclo, al espiral, al círculo, a la noria perpetua.
Vuelvo a ser uróboro hambriento.
Me atasco en el oasis de corazones muertos.

Yo vivo y siento con la intensidad insondable de un soñador obstinado e incansable.
Y te veo ahi tan sombría, tan lapidaria, tan sintética, inmutable a mí descarga interior.
Te veo como la muerte misma, enlutada por la oscuridad absoluta, desalmada e implacable del abandono.

Y mientras yo me quedo quieto soy golpes en el alma, y si buscando huida me muevo, camino contra la gravedad triplicada, con grilletes invisibles en mis muñecas y cadenas invisibles tirando hacía abajo, por arrancarme enteros los brazos desde los hombros en los pasos siguientes.

Piso una tierra de recuerdos fósiles, cada pisada revienta una mina cuya explosión es absorbida por la planta de mi pie y recorre mis huesos por dentro y se desencadena en un estrépito de costillas que se contraen y desgarran mis órganos al cerrarse.

Cada intento tropieza irremediablemente a un desahucio cruel y repetido, cada resignación tardía viene en complicidad con un hambre de revancha descomunal.

Así existo, por decirlo, por contarlo, por vomitar este amor con incontenible y desmesurada transgresión.
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2comentarios 50 lecturas prosapoetica karma: 88

El hombre- Bala

Subió tan alto y a tanta velocidad que no encontró la forma de volver. La multitud, testigo de la hazaña, esperó y esperó hasta que las autoridades competentes informaron de la imposibilidad de que el héroe celebrara con ellos el record conseguido. No lo verán sus ojos, pero esta hazaña que honra a nuestra ciudad pasará a la historia, dijo el más autoritario de las autoridades presentes. Y añadió: desalojen la calle.
La historia nunca lo ha nombrado, pero sí los cuentos que esconden los tejados y rincones de las calles. Y los bancos de las plazas que guardan los sueños de algunas ancianas que, cuando el sol les acaricia los huesos, hablan del hombre-bala, vecino del barrio, que se quedó a vivir en las nubes.
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Peso crudo

Enganchada a la piel
como una temeridad precisa y concreta,
el agua torrencial se desliza,
en un tierno viaje con poca paciencia,
desde un cielo azul hasta la charca seca.

-el suelo está más cerca de lo que se cree,
aunque la sombra del cielo aún arde en las venas-

¿Quieres que bailemos?
¿Quieres que contemos a los días
que las noches fueron otra vida
donde siempre llovía?

Debería ahogar las palabras
en el mismo fango donde hundimos la cabeza.


Hay un dolor vivo que voy a dar por muerto,
no quiero acunar más el sueño en esta celda.
Y aunque la boca siga abierta,
me cerraré los huesos
para que no se filtre la tristeza.

Me basta con este peso crudo en el alma famélica.
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21comentarios 107 lecturas versolibre karma: 99

Deshilo de un añico

Sé de la cuerda floja
y los vientos que le soplan,
del ataúd al corazón
como abismo que reciben
bajo posaderas de fríos maderos,
latidos,
que vienen y van,
que van y no vuelven,
latidos entre la espalda y el pecho.

Ahora sé que la cuerda floja
era ese lugar donde
puse a bailar mi alma,
mientras tú te sentabas,
a nivelar el universo.

La cuerda floja ha roto,
y más que roto
hay recuerdos añicos.

Ese abismo bajo los pies
del sentimiento,
de tus huesos y los míos,
la hoguera de tus brazos
sigue cálida,
tus pensamientos se han regado
por todo el espacio
donde deseas desertar
ese fuego.

Hay un pésame
intentando revivir,
hay un fracaso
en forma de corazón,
hay un fracasado ahora
intentando repararte el universo.
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8comentarios 111 lecturas versolibre karma: 111

Cartas

Cartas vestidas de bocas
que nacen de las entrañas
con tinta de besos y caricias
en cada letra, cada aliento

Voces que añoran
ausencias de cuerpos
soledades de miradas
con el sabor de los labios
y el perfume de la piel

Sueños plasmados en papel
papel que tus dedos anhelan
como la sed que calma el agua
y humedece todos tus huesos

Vierten lavas sus líneas
de rabias, fuerzas y pasiones
secretos de ese volcán
donde hierve nuestra sangre

Cartas vestidas de bocas
que se tiñen con los otoños
de sus hojas amarillas y secas
con sentimientos del ayer
y recuerdos del mañana
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sin comentarios 22 lecturas versolibre karma: 84

¿Acaso se extinguió la tristeza? ( Soneto)

Esquilo horas atrapadas, disueltas,
que disfrazan todos esos momentos
que quedan anudados de fragmentos,
con sus garrasperas amargas de vueltas.

Las orzas, desvastaron sólo carne
flácida de sentimiento albino,
quedó sólo el placebo anodino
ausente de materia de descarne.

Se secaron las nítidas cortezas,
huesos que sólo ansían escapar
del murmullo de grandes tristezas.

Quedo vaciando mi barca de mar,
sobre cielos de enmohecidas piezas
de carne despeinada de azahar.

Angeles Torres
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26comentarios 147 lecturas versoclasico karma: 108

Podría ser que pasara

Entre pecho y espalda
ruge encadenada
en silencios envuelta
y sola
transita la noche
de roca en roca,
de ola en ola,
sobre la almohada

Podría ser que pasara

Que cesaran los diapasones
el lenguaje de su resonancia
Que el aire no avivase la brasa
perdida en banal ignorancia

Podría ser que pasara

Que el camino tornase en pedregal
abrupto, bicéfalo, intransitable

Que la luna oculta deshilara
en entroncados y rígidos espinares
finas texturas
y sedales

Que un día sempiterno
se abrazaran
por entre los huesos
la carne y el alma
tu nombre y el mío
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1comentarios 28 lecturas versolibre karma: 19

Las matemáticas y la poesía…

La vida… ¿Que es la vida?------
Es esencia que emana de una sustancia divina.
Pero también es una infinita progresión de números

Aritmética y Geométria delinean nuestro hermoso cuerpo
líneas trasversales, rectas, triángulos, rectángulos y círculos
están apegados a esa manifestación de escalas y números
y una recta perfecta con una desviación exacta
son nuestros largos huesos y esos labios carnosos
y protuberantes son un círculo perfecto.
Las leyes de la matemática pura resuenan en el pentagrama
Música divina acordes de Bach y Beethoven.
Y así nos llegan los versos octosílabos, endecasílabos y más
si no hay uniformidad el poema pierde cadencia y ritmo
otra cosa es la poesía libre aquí entramos en el terreno de lo salvaje
de logaritmos y derivadas la poesía libre es como el viento.
El pintor, el poeta y el matemático resuenan en creatividad.
El padre de la numerología en sus amplias disertaciones
nos habló de la influencia de los números
nuestra personalidad
carácter
misión de vida
propósito
tan solo tenemos que convertirnos en observantes
los números nos dan lección de vida.
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4comentarios 74 lecturas versolibre karma: 102

Anadyomene ft. @Deedee

Calaveras crudas de marfil sediento
¿De qué sufres? Si este encontrarás
En los atardeceres veraniegos
Ese mi oasis eterno de recuerdos y arrepentimientos
Mira –

Cabalgando desnuda se va la primavera –
Dorado grano de pérfida insensatez
Lluvia de oro que marchitas mis prados
Y que me escondes espinas en los botones de junio
Tú, Anadyomene, que te gusta con mi piel triturar el vaso roto

Pero Tú, mi amado Lienzo Azul
“Aquel aroma de sur”
¿Aún enuncian tus labios?
¿Todavía sientes el incienso que brotaba de mis ojos
Hoy ya tan corruptos?

Sobre sus alas de lirio
Te dejo mis últimos residuos puros
Y los besos que solo eran tuyos

Los brazos del desvelo acunando fuego
De una estrella sin helio
Ya cansados de esperar mis deprimidos huesos –
Consumen el oxígeno mis sueños.
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8comentarios 95 lecturas colaboracion karma: 94

Mi Alma...... ¿Por qué huyes?

Sin el mapa de mi música
como consigo el destino
Yo soy el destino...
y se mete en mi piel
como llama incandesente
lacera mi camino
recorre todo los continentes
Yo soy los continentes...
que albergan islas
costas
montañas
rios
dolor
ideas
Inspiración…
¿Donde estas inspiración?
divino elixer
que emana de lo invisible
como manantial dulce
¿Alma por qué huyes?
en esta hora no me abandones.
Yo soy tu exister
soy un fardo de musculos
y huesos
y tú... el radal misterioso
que mueve los hilos.
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9comentarios 76 lecturas versolibre karma: 96

Necesidad de amar

Hasta que te viví
vacío estaba de amor,
el mal se me comía los huesos,
me rebosaba la ira en los ojos.

Oscuridad impoluta
anidaba en mi corazón
escondidas sirenas
que a mis oídos chillaban

Navegar, todavía navego
en un mar de acero.
Mar de cemento,
bloques grises malicentos
pero llenos de canciones,
llenos de te quieros.

Pero yo, con mi rencor
era marinero muerto,
hasta que te conocí
vivía como en un sueño.

Ahora vivo enamorado
de los olores en el viento
de ti, mi rubia flor
del vino de tu cuerpo.

Me bebo la vida a sorbos
antes quería estar muerto,
sal, de mi corazón,
ninfa de los marineros.
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6comentarios 74 lecturas versoclasico karma: 121

A través de la rendija

Te veo por mis ojos
no te puedes ocultar de la mirada
te observo con la mente puesta
en los sentidos sin ninguna última palabra.

Mis ojos desde pequeños
conocieron el color de la tierra
a la noche desnuda con todo y estrellas,
no supe nunca el nombre de todas ellas.

Llegue hasta donde la falsedad me dejó llegar
hasta donde quiso la verdad,
entre los silencios de los años pasados
por el camino entre grietas y sueños que se esconden en cada pedazo de concreto que inunda la ciudad.

Solo el bosque me salva de tanta oscuridad,
solo el ruido de la lluvia en mi ventana
me salva de tanto entierro
sin ese barro campesino y fresco de la humildad.

Te veo con mis ojos evasivos
ojos con frío del abandono indiferente
me dejan incoherente
como si solo pudiera vivir entre tantos poemas.

Letras escurridizas que suenan más fuerte
que las campanas de la autoestima
esa que es tan exigente,
que vive en los suelos inundados
por tantas confusiones sin ninguna respuesta.

Mis ojos me dicen que si me miras tantito me quedo,
aunque no te lo diré
cuán enloquecido me siento,
el poeta muere de sed en la derrota
aunque sabemos que siempre gana.

Mis ojos te dicen que te robaron todo
menos la dignidad que se regala con un abrazo,
te dejaron desnudo
con la piel y su vergüenza.

Nunca podrán robarte mi reconocimiento
ese lo tienes tatuado en los mismísimos huesos,
tan profundo
que hasta la herrumbrosa vida huye despavorida.

La última mirada de mis ojos
te ven por la rendija abierta de mi corazón
solo te piden un poco de cariño
para seguir escribiendo cuanto te amo.

Entre gigantes paredes grises de concreto ciego
ahí se escapa el canto del jilguero,
no lo escucho, lo imagino completo
entre el bambú que verde crece en mi ventana.

El mute
12/07/2018.
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11comentarios 161 lecturas versolibre karma: 102

Diario de la Judia (Comed)

El silbato del tren sonó anunciando su llegada. Yo, como otras veces, observaba desde aquella esquina de la verja que me servía de talismán de protección, podía mirar sin ser observada, aunque sabían localizarme. No sé por qué siniestro o extraño motivo permitían que siguiera viva y me dejaban estar allí todos los días. Intuía que algo tenía que ver en todo esto aquella niña, tan linda, que quería ser enfermera, preconizaba que no sería aquella la última vez que la iba a volver a ver.
Mi salud se deterioraba cada día que pasaba, estaba abatida psicológica y físicamente. Aunque eso sí, era agraciada pues me daban de comer casi todos los días agua y pan. A veces me daban las sobras de los soldados. Eso ocurría cada vez que me violaban, ya había perdido la cuenta, pero comía ese día. Hacía dos meses que tenía faltas, estaba aterrada ante el hecho de que estuviera embarazada, sobre todo porque nunca había visto en aquella cárcel a ningún niño. Este hecho me estremecía, me invadían las preguntas sobre el destino de los niños de tantas mujeres. Las que ya conocía, algunas me contaban que les habían arrebatado a sus hijos antes de llegar allí. Pero nunca supe que alguna hubiera dado a luz allí. Y según la costumbre de aquellos soldados, violaban a las que les caía en gracia, seguro que alguna quedaba embarazada. Nunca vi a ninguna embarazada. Este hecho me enloquecía, si yo estaba embarazada ¿qué me podía ocurrir? Traté de no pensar más en ello y continué observando desde mi esquina.
El tren se detuvo y una oleada de mujeres descendió a la dársena, como todos los días, pero esta vez era diferente. En las anteriores ocasiones bajaban sólo mujeres. Yo siempre me preguntaba por sus hijos, pues las había de muchas edades y seguro que muchas tenían hijos. En una carga, como en cierta ocasión oí decir a un soldado refiriéndose a las mujeres, podían bajar del tren unas seiscientas u ochocientas mujeres.
Allí estaba, delante de todas aquellas mujeres, aquella niña que quería ser enfermera, Irma. Portaba en su mano una correa que se dividía en ocho correas más, con ocho collares que rodeaban los cuellos de ocho famélicos perros dóberman.
Por un momento, y debido al sorprendente hecho que estaba contemplando, me invadió un sentimiento de alegría. Era insólito, bajaban del tren niños, sí, niños. No me lo podía creer, quise ver un gesto de misericordia en aquellos soldados. Aunque los conducían hacia otro lado, separados de las mujeres y delante de ellos iba ella, la niña. Pero no sabía por qué las madres, supongo yo que eran, lloraban y gritaban desgarradamente extendiendo sus brazos y gritando los nombres de sus hijos, como si aquel gesto no fuese beneficioso para ellas. Al menos era lo que pensé en aquel momento.
Lo que iba a contemplar, cambió mi vida, un sentimiento de amargura, odio, vergüenza de pertenecer a la especie humana y la sensación de que el alma se me salía por la boca, me invadió todo mi ser. ¿Como un ser tan lindo podía hacer aquella atrocidad? Acompañada de sus perros, condujo a los niños hacia una pared en la que había dispuesto argollas como las que se utilizan para sujetar a los caballos, de uno de los hangares. En su mano izquierda portaba un bolso que juraría que estaba hecho con piel humana, pero no quería creérmelo. Ató a los niños en aquellas argollas, sujetándolos con collares de perro y correas. Aquellos perros parecía que llevaban días sin comer, pues estaban famélicos y ansiosos. Entonces lo oí, de aquellos labios de niña de aspecto inocente. Soltó a los perros al tiempo que gritaba: ¡Comed! Fue indescriptible, aquellas bestias devoraron hasta quedar en los huesos a aquellos pobres niños. No pude seguir mirando y me eché a llorar, me puse de cuclillas en aquella esquina y me oriné encima.
Por un momento creí que aquel monstruo me había visto y me había sonreído. Jamás olvidaré aquella mirada. Este hecho me convirtió en un cadáver psicológico, solo de pensar en que podía estar embarazada y en el destino que podía tener el bebé cuando naciera. Tomé una decisión, debía abortar antes de que un ser vivo, aunque fuese hijo mío, sufriera de ese modo.



Es una historia ficticia basada en los hechos acontecidos en los campos de concentración nazis, antes y durante la II Guerra Mundial.
Fdo.: Alfonso J Paredes
Todos los derechos reservados
SC/CopyRight
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Baile

No baila el hielo.

¿Por qué baila entonces
mi alma entre los versos?

Ni las lágrimas
ni el invierno
pudieron con su fuego.

Bailan las llamas
entre los lamentos.

Bailan las llamas
entre los miedos.

Bailan las llamas
entre mis huesos.
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6comentarios 100 lecturas prosapoetica karma: 94

Destierro

Amargo es el vino del destierro,
cada tarde una copa bebo
para recordar el lugar del que yo vengo.
Laguna de agua clara, árboles y cerros.

El frío calaba hasta los huesos,
la lluvia empapaba los recuerdos
la juventud abrigaba esos momentos,
y el café acompañaba un par de cuentos.

El mundo era muy pequeño,
se recorría en una tarde sin sueño
y regresar a casa a cubrirse del invierno

En esa hora que aún no es de noche,
En esa hora que ya no es de día,
Era la hora en que mi alma gritaba de alegría.
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Padre nuestro que estás en los cielos

"Los huesos de los muertos pueden más que la carne de los vivos // ¡Aún desgajados hacen eslabones fuertes donde nos tienen sumisos y cautivos!" GM

Mi padre murió con cinco años
y aún así lo conocí

Mi padre murió sin mucha escuela
y aún así lo comprendí

Mi padre muriose un día cualquiera
y aún así lo presentí

Mi padre murió con mucha vida
y mucha era para mí

"A Dios", mi padre creyó al morir
"Adios mi padre", fue mi sufrir

Yo sólo creo
que te perdí

Tan sólo queda lo que hay aquí
y lo que ha tiempo dejaste en mí
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1comentarios 40 lecturas versoclasico karma: 80

Hebras de luz

A veces cierro los ojos y me ciega la luz. De noche viajo donde se perdieron la esencia y la calma, donde se escondió la pasión.

Oculta entre espigas, observo cómo coquetean. Entre sus dedos surge la claridad, y como pequeñas hebras, vuelan hasta mi pelo. Lo enredan. Lo revuelven.

Y no me importa. De qué sirven los huesos si no portan llama, si no refulgen con chispa.

Incandescente como una vela planetaria, parpadeo en las horas oscuras. Como pompas ligeras, vuelan mis besos no dados.

Mi cuerpo está en calma, se pulieron todas sus aristas.
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18comentarios 135 lecturas versolibre karma: 93

y de repente tú

Amor que de pronto llegas
y que rompes mis esquemas
ese que ya no te esperas
porque viajabas de vuelta.
Yo que guardé el corazón
escondido en un rincón
cuando ya no sentía nada
y mi vida se escapaba.
Ahora que lo siento vivo
por haberte conocido
que rescato esa ilusión
antes de verme perdido.

¿Dime si es casualidad
si es mi suerte o el azar?
¿dime si ya no es igual?
pues no te puedo olvidar
¿Como aprender a vivir
para atreverme a volar?
¿ cuando te volveré a ver
como te podré encontrar?

Eres tu luz de mi vida
eres estela en mi mar
no eres una fantasía
eres más de lo que das.
En ti pienso que cada día
y hago todo por buscar
la manera de decirte
cuanto amor te puedo dar.

Dime amor si guardas algo
dentro, que no podrás dar
si estos versos son las flores
que se van a marchitar.
Dime si rompo mis cartas
si te tengo que olvidar
y volver a un mundo oscuro
donde no se respirar.

Amor que inundas el aire
y que me haces caminar
hacia lo desconocido
sin saber donde estará.
¿Cómo pongo lo vivido
sin tenerlo que buscar
en esta maleta rota
donde ya no cabe más?
Guarda besos y otras cosas
que no sé cómo llamar
son recuerdos y palabras
que me permiten soñar.

¿Es haberte conocido
en esta vida de esquinas,
el final o es el camino?
aunque me llene de espinas.

He quemado al fin mis naves
allí donde rompe el mar
junto a esa cala perdida
donde quiero descansar.
Y así tendido en la playa
desnudo mi piel y el alma,
mientras espero tu voz
e imagino tu mirada
Cierro los ojos y escucho
para sentir tu llamada
y me aferro a ese momento
no quiero que falte nada.
Vives en mi pensamiento
llenas mi espacio vital
y me mojas cada día
con la espuma de tu mar.

Mis labios guardan tus besos
mi lengua sabe a tu sal
a esas gotas que me dejas
que con el viento se van.
La piel que alberga estos huesos
siempre, siempre quiere mas
y ese baile de tus olas
van y vienen , vienen van.
Abrázame con tu cuerpo
llévame al fondo del mar
no me despiertes ahora
hazlo después, al final.
Cuando no me queden fuerzas
para enfrentarme y nadar
y esta voz diga tu nombre
antes de hundirme en tu paz.
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2comentarios 68 lecturas versoclasico karma: 102

Homicidio doloso

Fui aniquilandote cada día,
cada bala penetró tu carne,
tus huesos, tus ansias y melancolía.
Vagamente recuerdo tus gritos,
los escucho distantes en mi memoria,
mezclados con tu aroma.

Finalmente ha llegado el día,
tus pedazos serán atados,
al fondo del mar enviados
y nunca volverán.

Muchos juzgarán mis actos
como error o cobardía
quedarán estupefactos
con mi historia sombría
pues aquella muerte no fue más
que la mía.

-Nix
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Otra vez la tentación

Otra vez la tentación
de abrirme con un cuchillo,
verme estirado sobre la mesa,
sin respirar apenas, un silbido sutil,
con la mano corriendo cortinas,
sacando velos,
palpando órganos,
buscando el hueso,
semilla de vida.

¿Qué encontraría?

Sé que me quemaría,
sería como mirar al sol.

No entendería nada,
no sería una ecuación bella,
no habría claridad,
ni revelación alguna
sobre el deseo o la esperanza.

De abrirme el corazón,
descubriría mentiras,
miles, millones,
todas ellas dichas,
en nombre del hueso de la vida.

No sé sino donde guardar lo que me duele,
allí, en el corazón,
envuelto, como pescado,
en papel de mentiras,
aunque implique caer,
otra vez, en sus trampas,
tirarme piedras a la cabeza,
volverme a dañar,
porque si no amo,
¿cómo vivo?
¿cómo?



}{·}{·}
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