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Caníbal

La marcha de los locos hacia su espectro
caminando con una máscara antigas
porque el aire es el mayor veneno
de este mundo de suicidas,
también hay dioses en el infierno
que cedieron a lo carnal y caníbal
imposible frenar en el último momento.
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La historia de una chica y un café

Por Riberpa



Capítulo 1 Génesis


No más de veinte minutos habrían pasado, se había ido tal vez para siempre, y ya empezaba a recordar que todo había empezado en ese increíble tres de agosto de hace cerca de dos años, el destino cruzó una delgada línea y en medio de mi incertidumbre apareciste; recuerdo que yo venía en malas condiciones precisamente porque no eran mis mejores días, las presiones y la soledad habían cobrado y afectado mi salud.


Realmente era incomodo sentirse en ese desequilibrio físico y emocional, fui sin más aliciente que cumplir un requisito más, recuerdo estar ahí sentado esperando sin sentido, al oír mí nombre gire con algo de desidia, pero inmediato mi rostro cambio, está viendo aquella persona que se accidentaba en mi vida y colisionaba frente a mis ojos, ahí estaba esa figura menuda, normal dirían muchos, pero cuando mire sus ojos algo me atrapó; sólo lo descubriría tiempo después.


Camine a su lado durante un corto trayecto las primeras palabras cruzadas fueron como un libreto poco profundas, diplomáticas, pero poco a poco me entró el afán de hablar, tal vez tome la iniciativa tratando de agradar por aquello de la primera impresión, buscando crear un lazo que desde el principio mi corazón sintió que se anudó en mí, el tiempo relativamente voló para mí, parece que hubiera desaparecido el resto de escenario.

Sería presumido pensar que tú correspondías desde esa primera cita sólo mi imaginación desbordada de emoción lo recreo, hacía rato que no me sonreía la vida y ese día tuve la suerte que uno no busca, sino que te encuentra. Aterrizado en mis recuerdos vi correr nuestra historia y esa primera conversación corrió dejando en mi la sensación de un querer más.

A veces nos pasa esa incómoda situación de tener sensaciones inexplicables, irte, pero desear volver tan pronto como se pueda, tal vez existen esas diosidencias que se colocan tú camino para hacerte menos pesado el viaje y empiezas a preguntarte qué enseñanza habrá detrás de estas experiencias a la que llegas cuando menos piensas y cuando tus velas se han ido apagando poco a poco.


Capítulo 2 Añoranzas.

Hoy me fui con esa sonrisa que esa “extraña” me regalo a mi otro extraño, esa delicadeza envuelta en una flor de mujer donde cada palabra que brotó me llevo a la tranquilidad, había olvidado que, si hay gente hermosa y que el empaque es engañoso, había luz en tus ojos y ahí me conecte pensando en que los próximos días fluyera en mi un ángel capaz de corresponder ante tantas dádivas que entregabas a borbotones.


Esos días anteriores a nuestro nuevo encuentro estuvieron plagados de recuerdos, de contar los días esperando retomar nuestra conversación y con la esperanza de seguir reconociendo en ti aquello que había tratado de buscar con algún desespero durante varios meses , en donde soñaba frecuentemente en disfrutar de una conversación y que esta fuera tan lenta como pudiera , alargando cada minuto y sintiéndome afortunado porque estarías ahí para recibir mi sonrisa, con una empatía perfecta y así aprovechar cada uno de esos espacios que me regalaras.


En esas noches pensaba como este sentimiento naciente e ilógico debería manifestarse y en mi mente se cruzaba varias opciones que iban desde unas señales de SOS desesperadas de que te fijaras en mi de manera perentoria hasta pasar desapercibido y solo dar ligeros toques de estas sensaciones que iban creciendo; la noche anterior a nuestro nuevo encuentro me sentía como aquella oruga queriendo convertirse en un abrir y cerrar de ojos en una mariposa amarilla en un mundo lleno de color , sin embargo decidí colocar pies en tierra y reconocer que si bien desde niño me habían vendido la imagen del amor a primera vista esta requería de algo más y lo iría comprendiendo en el camino que me esperaba.


Capítulo 3 Conociéndote


La mañana estaba fría, si bien llovía copiosamente podía ver la gente caminar rápidamente , doy un giro a mi pensamiento he intento imaginar que cada uno de ellos vive su mundo y está pensando en las horas por venir , en sus anhelos y metas de ese día; yo por mi parte venía con esa ansiedad que había tenido los días anteriores, con un solo objetivo confirmar si esa conexión primaria y básica que sentí era real o parte de mi imaginación, de nuevo volví a la realidad y seguía caminando , apresure el paso dando zancadas más grandes y volví a sentir frío en mis manos y ansiedad en mi corazón.


De un salto nominalmente entre al edificio me anuncie y espere con impaciencia el encuentro, por un momento me quede absorto y de nuevo reacciono cuando alzo mi mirada y la vi acercarse hacia a mí, como si me conociera de siempre me saludo con un gran don de gente, sin embargo siempre guardo la formalidad que ameritaba la situación, a pesar de ser la segunda vez que coincidíamos nos sentimos cómodos como si nos conociéramos desde hace mucho tiempo , sentía una buena energía y esto era signos de un buen comienzo para seguir escribiendo letras en el libro en blanco que no había obsequiado el destino.


Hasta ahora me había referido a ella como esa figura menuda y realmente quiero guardar en mi memoria fotográfica tu rostro el cual contemplo de manera directa y en especial esos dos puntos de guía que son sus ojos , he de decir lo que primero vi fue una sonrisa permanente que uno no olvida, vas irradiando luz con una actitud que pocas veces uno ve, más qué describir lo físico de tu belleza admiro lo que inspiras , me llevas a soñar y no queda otro camino más que agradecer a la serendipia que me permitió conocerte, aquí y ahora estoy seguro que si fuera por tu sencillez dirías holas no crees que estas exagerando ? y yo simplemente tendría que decir que pude ver más allá de lo que vieron los demás.


A ratos quisiera describir todo lo que pasa en mi cabeza cada vez que se generan estos encuentros que he de reconocer se presentan por un tiempo limitado y que son de obligatorio cumplimiento pero que disfruto como si fueran libres y espontáneos, me llena el alma de fe, de un sí se puede y de creer que la vida vale la pena vivirlas gracias a la existencia de seres humanos que van regando enseñanzas como semillas con la esperanza de aportar a la vida de cualquiera de nosotros, hoy salgo convencido que sin importar este final ya dejaste huella en mí.


Capítulo 4 La despedida


Así fueron pasando esos sesenta y cinco días de cercanía en donde cada reunión se fue acrecentando sin explicación alguna un afecto inusual que me llevaba a sentirme pleno y a desear día tras día volverte a ver esos sesenta minutos en los cuales el reloj pareciera estar corriendo unos 100 metros planos, eran implacables y a pesar de que sentía que no era indiferente había una barrera implacable de superar; lo sabía y el tiempo se agotaba y no quería llegar a ese final que era tan seguro como la muerte.

Quisiera detallar cada uno de esos instantes vividos en este corto tiempo; donde las letras se darían un banquete ya que se plasmarían todos lo que nos fue sucediendo en donde en cada cita nos sentíamos más dependientes el uno del otro , cada vez conociéndonos más y estoy seguro que tanto tu como yo nos pasó algo que aún no tiene nombre pero que existió , y ahí me queda anclada ese siete de octubre donde se rompió ese cordón umbilical que nos ató durante 65 días, recuerdo salir algo melancólico mas no triste porque comprendía que había tenido suerte y que lo vivido había calado una gran huella que me impediría olvidarte.

Entendía que en ese momento había diferencias que no permitían una relación diferente a la que el destino nos brindó y que antes de manera valiente lo desafiamos y lo llevamos a un escalón más allá de lo permitido, así me fui con una posibilidad escasa de contacto, pero existía como al aire que exhalaba cada mañana posterior a nuestro adiós.

Estábamos cerrando ese primer año y luego de atragantarme con las ganas de escribirte decidí hacerlo de manera sencilla y empezamos otros ciclos de escritos sin vernos en donde te compartía mis escritos que nacieron de la inspiración surgida de los sentimientos hacia a ti, ahí nacieron poemas sentidos que leías y luego me dabas tu opinión donde me reafirmabas que era grato para ti leerme y me agradecías abrirte la puerta de mi vida.


Capítulo Final ser agradecido

Recuerdo que este medio escrito me trae gratos recuerdos contigo ya que siempre recibí una respuesta ; ahora lo sé con certeza el hecho de conocerte fue para mí muy importante disfrute de cada segundo y cada sorbo de este café retrasado en el tiempo y pospuesto por el destino , desde entonces solo pienso que la serendipia llegue a mí para atreverme a soñar contra lo que parece imposible.


Ayer nuevamente recorriste mis pensamientos como en tantos otros días en que te posesionas de mí y aquí estoy escribiendo estas líneas para evocarte y esperando poder robarte unos segundos y una sonrisa ; como diría Benedetti mi táctica y mi estrategia era mantener esa pequeña posibilidad de contacto viva a través del tiempo así fueron transcurriendo meses el cual después de muchos obstáculos se cristalizo una noche fría de aquel 7 de marzo.


Hoy soy consciente más que nunca de las limitaciones que tenemos, unas más que otras y que solo si Dios lo permite caerán, sin embargo, hoy no hay tristeza ni dolor; tengo el recuerdo de la más hermosa sonrisa obsequiada a mí por esos ojos que aun evoco y sabes que entiendo tu silencio y lo respeto, tu historia, tu pasado, pero si por una extraña razón quieres verme ahí estaré ya que siempre he tenido fe en ti.

La noche llega y tu recuerda reposara en mí y a partir de hoy en estas letras que quedaran como vestigio de aquel hombre que llego a destiempo a tu vida y que lo poco que compartió lo hizo de corazón y a plenitud conscientes de sus defectos, cierro los ojos lentamente y mañana será otro día

Esta historia continuará
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Un día de estos

No te alarmes
pero
un día
una tarde
una noche
de estas
voy a juntarte toda
en una hoja blanca
pálida
y escribiré
de golpe
todo este disparate
de cosas
que no tienen nombre
y te pertenecen
escribiré,
por ejemplo,
este inventario
de nervios
que provocan
tus ojos
tus ojos de luna
huérfana y menguante
que me aquietan,
esta angustia
de lengua mordida,
por amordazarte
con un beso
que nos libere
plenamente
de la censura,
de las ideas locas
que se me ocurren
cuando hablas
con orgullo
de tu elasticidad
mientras yo miro
con malicia
tu cuerpo y
la alfombra,
de la realidad
del calentamiento global
de mi cuerpo
cuando poco a poco
te me acercas,
del recuento
de veces
que me
descubro
a mi mismo
pensandote
más de lo que
tu vida
me lo permite
y de todo
el imposible
que soy para ti
cuando
la realidad
oscura
decrépita
mirándome de reojo
me lo recuerda.

Escribiré de ti
como un ejercicio de caligrafía
hasta que aprenda a escribir
con mi mano izquierda
todos los versos
escondidos
en tu segundo
nombre
en tu lunar
azabache
de azúcar,
hasta que mi mano derecha
quede huérfana
para siempre
de cuerdas vocales,
y llamarte
sea igual
que hablar
una lengua
muerta.

Pero luego
doblaré el folio
en dos mitades
como la maleta
de un exiliado
político
que junta todo
lo que puede
con rabia y remordimiento
y en un sobre pálido
que sellaré
con mi boca
pasaré por la puerta
de tu vida,
y por debajo
de la entrada
sin avisarte
como el cartero que deja
la correspondencia
de una casa
abandonada
dejaré
los recibos
de un cariño
que se ha
olvidado.

No te alarmes
pero
un día
una tarde
una noche
voy a juntarte toda
en una hoja
blanca
pálida
sin retorno
y mi mano derecha
te olvidará
sin rencores
en silencio,
como quien
olvida las llaves
de una casa
que no tiene,
pero esta noche
que te extraño
entero
con todo
mi cuerpo
y tu ausencia
es el muro
de Berlín
de mis días
mis ojos de luna
menguante y ajena
esta noche
querida
no lo será.
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Como

Como el reflejo de aquella gota de agua que se desvanece como un grano de arena que no encuentra su lugar.
Como una boca suplicante sin consuelo.
Como un nudo en el estómago que suspira y no suelta.
Como un río que baja de la montaña que sabe que la remontada es casi imposible.
Como un avión en el aeropuerto que nunca despega.
Como una vía oxidada triste y muerta donde el tren no llega.
Como ese autobús que no espera.
Como un campo de fútbol lleno de piedras.
Como ese avestruz que no vuela.
Como esa baldosa hundida que estropea la estética de la cocina.
Como esa herida que sangra y no cura.
Como un corazón vacío de deseos que casi ni late.
Como un barco perdido en el oceano Atlántico.
Como un iceberg que se deja de ver por que deshiela.
Como esa montaña que pierde su figura por que se convirtió en cantera
Como esa carretera cortada y vacia.
Como esa obra paralizada que espera ansiosa en el recuerdo.
Como un parque sin columpios lleno de espinos.
Como una noche sin luna ni estrellas.
Como el universo que dejas de ver por que cierras los ojos.
Como aquella casa obandonada y vieja que se convierte en escombro.
Como un pueblo olvidado y fantasma que no sale en el gps.
Como esa sábana rota y vieja.
Como el descosido del posa brazos de un sofá que quiere jubilarse.
Como un recuerdo tan mío que ni el tiempo se acuerda de él.
Como un ángel sin alas que no sabe donde las pudo perder.
Como un cementerio sin flores ni velas.
Como un bosque sin árboles y parques sin aceras.
Como un amor no correspondido o una vida vacía e incompleta.
Como una melodía en silencio y sin volumen.
Como una carrera sin meta y un primer puesto sin copa ni podium.
Como una moto sin ruedas o un coche sin motor.
Como un submarino averiado en el fondo del mar sin oxígeno.
Como un camión bajando el puerto sin frenos.
Como una playa desierta y sin agua.
Como un refugiado sin refugio.
Como un inmigrante sin papeles.
Como una vida en el mar tragada en una triste patera.
Como un teatro sin función, sin telón, ni guión.
Como un maniquí hueco sin venas, ni sentimientos.
Como esa brisa arrítmica y nocturna, sin rumbo.
Como un tornado en pleno crecimiento que arrasa con todo a su paso.
Como un hotel sin camas, ni sábanas.
Como un hospital sin puertas, ni ventanas.
Como un despertar sin mañana..
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Luchar para vivir

El infinito es relativo cuando no se tiene
a alguien a quien contar
así nació el verso que da sentido a mis impulsos,
no importa ser el primero, solo tener la voz.

No quería perderme en un vacío
de la inutilidad del alma
con excusas y pretextos por el miedo
de haber nacido con amor a no callar.

La poesía no se vende ni se compra
los poemas son letras al universo
libres como el tenue aire que respiro
¿cómo vender la poesía? solo requiero una sonrisa.

La poesía que es sabia no llega nunca al final
el mundo andaría mejor si así lo fuera,
soy feliz soñando con en el mismo viejo roble
que no se compra con lo que es material.

Mi poesía lucha todos los días por vivir
orientado los motivos
por los cuales estoy aquí
con la esperanza en un aliento de la fe humana.

Escribo poesías
que tal vez no sean poesías,
qué importa si la conciencia
no deja que me roben la felicidad.

El poema es un milagro nacido para existir,
lo imposible cuesta siempre un poco más
la fuerza de la poesía nos levanta la ilusión
de luchar nuevamente después de cada caída.

Mi poesía da todo lo poco que tengo
es un infinito en lo relativo
siempre cuando tenga
a alguien con quien charlar.

Poesía
Miguel Adame Vázquez
El Mute
15/02/2018.
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Espíritu

Estampida
de latidos
de tiempo
que ultrajan
los despojos
de los entes
que tal muerte
caminante
se aferran
al pensamiento
inverosímil
y alucinante
de ser algo
en el parnaso
de los vivientes.

Reacciones
químicas
en cadena,
caldera
de hormonas
y sustancias
que se aferran
al pensamiento
ilusorio
de ser caldo
de emociones
sentimientos
y pasiones;
realidad
de materia
y energía,
nada más
que electrones
y protones.

Y el espíritu
improbable,
teoréticamente
imposible,
en acto
de rebeldía
deleznable;
toma forma,
toma cuerpo
y se reviste
de hálito
viviente,
para gritarle
a los cuatro
puntos cardinales
de la geografía
del ilusorio hombre,
lo siguiente...

"yo era,
antes
que tú fueras
lo que crees ser,
y no eres...

y yo soy,
ahora,
tan real
como la realidad
ilusoria
en la que tú
te aferras
en creer
que eres
algo...

y cuando
ya no seas
lo que ahora
te afanas
en creer
que eres,
sin serlo...

yo,
aún seré...


y mientras tanto,
mientras dura
uno de mis parpadeos...

ve y regocíjate
en la triste
tristeza
de tu inexistencia,
que por efímera
como un elemento
del conjunto
de los reales
del infinito
del tiempo;
no eres nada..."







@AljndroPoetry
2018-feb-14
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Quisiera escribirte...

Quisiera escribirte para saber de ti.
Quisiera hablarte para contarte mis cosas.
Quisiera que hubiera esa comunicación,
entre nosotros, que hubo en un tiempo,
y que siguiéramos viéndonos de tarde en tarde
y saludándonos como amigos,
tomar un café y sonreír,
intercambiar unas bromas,
como personas que se quieren,
aunque tenga que confesarme
que me duele muchísimo tu ausencia
y todavía más tu silencio,
ya que no sé si soy culpable del mismo
o si simplemente te has aburrido del otoño
y del invierno subyacente en mi persona.

Pero si quieres, y respetando tu silencio,
me gustaría escribirte,
hablarte con mis "palabras",
con mis letras, con mis versos
y desnudar mi alma para ti,
como tantas veces hice, quizás,
sin que te dieras cuenta.

De todas formas soy consciente
de que tienes tu propia vida,
tu camino juvenil y soñador,
tus sueños, incluso, tan variados
y reales,
tan auténticos y sencillos,
y por eso no quisiera romper
esa magia que rodea tu persona.

Antes creí verte pasar y te saludé,
pero no respondiste.
Quizás me equivoqué y no eras tú.
Quizás las legañas de mis ojos
confundieron tu persona con una ilusión,
con un sueño y un deseo de hace años,
y si es así pido disculpas a la persona
que equivocadamente saludé
ya que no era para ella ese saludo,
sino para ti.

Un día pensé que era la hora
de hacer un alto en el camino,
de parar y dejar descansar
a un corazón atormentado
por los sueños y los celos;
de recuperar fuerzas,
tomar un trago de agua
en la fuente fresca de la vida
y reanudar la marcha,
convenientemente renovado,
para afrontar la última etapa
de un otoño, que termina,
y un invierno que se acerca
y en el que empiezo a caminar,
sin darme cuenta.

Quizás por esto mismo
la nostalgia se apodera y me abraza,
me hacer recordar y querer imposibles,
abrir puertas cerradas,
mirar pupilas perdidas,
buscar sonrisas apagadas
y voces mudas, que solamente
quedan ya como rescoldos en mi alma,
de un pasado que se escapa
lentamente de mis ojos
y que, muchas veces, no sé
si fue verdad o fruto de la imaginación
y necesidad de un corazón atormentado
y precisado de cariño.

Pero, a pesar de todo, es cierto,
lo confieso, me gustaría escribirte,
me gustaría hablarte, saber de ti,
intercambiar esas "mariposas"
tan nuestras,
tan charlatanas,
tan pizpiretas,
tan canijas,
que solo con mirarlas ya se alegra el alma
y los días parecen tener vida propia
y hasta la sangre circula con otro tono
musical por las venas,
y los sentimientos se ensanchan y estiran
en la búsqueda de aquel eco del pasado,
intentando traerlo aquí, ahora,
a este instante, a este momento,
a tu lado y a tus ojos,
aunque sea una utopía irrealizable.

Rafael Sánchez Ortega ©
25/01/18
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Mirar con delicadeza el relámpago

Hay días que se abren y
despierto como pájaro
abierto que vuela,
con pies de viento
hecho de hueso ligero.
Miro entonces el relámpago
con delicadeza
cuando me detengo
frente al espejo.
Lo imposible se escapa
por algún punto
de los que revela
la soledad callada.
Por la boca el pájaro
asoma alucinado
enfundado en plumón pardo
piando al imposible
gesto de amar en soledad.
Y verme cayendo,
cayendo de mi propia boca,
boca que alberga el paisaje
del agua batiéndose
en un sueño de remolinos
en posición fetal
hasta escapar por la ventana
avergonzado y sin lágrimas
que confunden a la inercia
del aire que empuja
que cede, que corre,
que el viento no
se equivoca de destino,
que el día se abre
el pájaro se abre
y vuela.
Y vuelo.
O quiero.
Deseo.
Nunca.
Siempre.
Caigo.
Vuelo.
Vivo.
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El olvido llamó al desierto

El tiempo viene de lejos,
legión de corredores que
al galope abren surcos en la carne.

La ausencia son pies alejándose,
unos que habitan un aire
en exceso respirado.

Se ha teñido el viento,
hoy azul, mañana blanco,
pasado gris, ocre ceniza
de papel quemado.
Y mientras los ojos
cosen los surcos
por el tiempo abiertos,
una sucesión de dientes
bautizan el olvido imposible,
gotea un nombre,
polvoriento,
el tuyo,
incide,
sólo el tuyo,
en un goteo
que cae
se abisma
hasta hacerse desierto
y llevarme
y dejarme
respirando
ando
ando
sólo
ando
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Viajar en el tiempo

Anoche sentado en la barca del olvido

veía cómo se ahogaban mis palabras en la copa de vino

que mi mano temblorosa sostenía,

se ahogaban en ese mar rojo de penumbras

vivas palabras se ahogaban, pidiendo auxilio.



Intentaba parar la tormenta,

pero cada grito de las huérfanas palabras

se extinguían

se desvanecían

recrudeciendo mi angustia, mi pesar,

y aunque pataleaban con fuerza

las vocales

tratando de salvarse,

el destino pareciera estar escrito .

El destino sacudía mi temperamento y aunque sostenía la copa de vino con tanta vehemencia mi corazón se partía en dos mundos el suyo y el de mis recuerdos.

Cómo salvar aquello

que desconsoladamente

pedía auxilio

en medio de una tormenta descomunal.

Pensé enviarle un salvavidas

en forma de poema;

cavilando podría servir de alivio,

pero no resultó.

La copa de vino

cada vez parecía más profunda.

Cada centímetro de palabra

que caía de mis labios secos

las veía languidecer

en ese mar rojo de nostalgia.

Anoche inventé una excusa para intentar salvar un imposible, inventé motivos para salvar alguna felicidad guardada en algún trastero , inventé excusas para partir hacia algún lugar dónde se esconden los temerosos y despavoridos,intenté poder sacarlos a flote, mis recuerdos y redimirlos de mis fracasos; pero se ahogaban angustiosamente.

La tentación llegó a mí con una sed infatigable.

Necesitaba calmar la piel de mis labios

de este destino

que parecía interminable

y bebí de ese vino rojo contenido en mi copa

que mi mano angustiosa sostenía ,

pero mis palabras morían y mis fantasías también.



Creé sueños y esperanzas

y los bañe con el vino de la arrogancia,

y aún así,

el vino que alguna vez fue de los amantes soñadores

hoy sólo atontaba la sed agónica de desesperanza.

Solo quería beberlo para intentar salvar ecos en la distancia

y no para emborracharme en recuerdos .

Cómo quisiera saber que cada sueño

que fabrico

en este refugio

donde permaneces,

pudiera algún día ser placentero y cálido ,

que sea nuestro por deseo y pasión

y no por el aire infatigable de la lejanía.

La felicidad de mi ser no lo etiqueta un cuerpo

y menos aquellos cuerpos

que no han sabido permanecer ocultos a la tentación

de la vanidad y el confort.
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Mujer Amada

Nunca seré una mujer amada,
nadie me querrá hasta enloquecer,
ni se desvelará por las noches
soñando tocar mi cuerpo,
besar mis labios o hacerme suya.
Sé que ni siquiera uno,
llegará a pensar la locura
de abandonar la vida por mí.
Comprendo que no tengo ese poder,
que no he nacido para provocar
en nadie aquella sensación,
aquel sentimiento de imposible pasión.
Tal vez, en el fondo sea mejor así
y me resigne a aceptar el cariño
que como migajas,
es ofrecido al mejor postor.
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El regreso

Vendrás, sé que vendrás
cuando mi aliento sea sólo un suspiro
perdido en las tinieblas del ocaso,
cuando mi cuerpo fluya a la deriva
por un mar sin sentido
de tanto naufragar tras tu silencio.

Vendrás, sé que vendrás
al filo de una oscura medianoche
mientras la madrugada se hace eterna
y en su terca quietud
se niegue a caminar hacia la aurora
del ansiado y postrero nuevo día.

Vendrás, vendrás y...entonces,
¡cuánto lamentaré no haber vivido
todo el tiempo a la sombra de tu risa
para pintar la nieve de tu rostro
con versos de colores encendidos,
para adornar tus trenzas infantiles
con flores a la vera del camino,
para incendiar la fronda de tu cuerpo
con estas manos mías, como antorchas
en busca de recónditos remansos
donde apagar la sed por tanta espera!

Regresarás, lo sé,
cuando la densa niebla ya me envuelva
con sus brazos de bruja plañidera,
cuando este barco mío ya zozobre
en las sombrías aguas del Estigia
y el tiempo derrochado en no tenerte
me aplaste la conciencia como losa.

Vendrás entonces tierna y afligida
sobre una luna llena exuberante,
ataviada con túnica de seda,
y besarás mi frente tiernamente
con un último beso
en las primeras luces de una aurora
lejana ya, imposible.
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Cual tatuaje...

CUAL TATUAJE

Cual tatuaje en mi alma, tu, te has quedado
dibujado en la piel y en el semblante,
para que yo te admire a cada instante
y estés en mi presente y mi pasado.

Como siempre yo lo había buscado
tenerte en mi visión constantemente;
vives ahora en mí y es complaciente
que estés en mi interior, bien dibujado.

No habrá poder humano que te borre
porque tu imagen por mis venas corre
y siempre me conforma la razón.

Que te intentes salir, es imposible
porque estás en el todo más sensible
y es lo que me alimenta el corazón.

Autora: Mamihega.
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Flor ciega


La tinta se extingue. Crece el temor ante su agonía... Late lenta, acompasada y yerma su antigua tierra fértil.
Dobla los tejados del solar, el infierno extenuante de la ausencia... No es mas polen su verbo. La melodía le vaga sorda por las palmas de mil nevadas. El desdén ha roto el ventanal.... atraviesa un sueño ciego y del quiebre escurren trigo y miel. Langostas y abejas verán en ellos un tributo a las soledades donde escapar con millares de besos al golpe lejano de sus alas.

Te calcinas, ternura, en el horno vanal de tu absurdo. El aroma de tu aceite se percibe veleidoso... aderezo imposible en su acritud. Por eso, no retornas el rostro al llamado conocido y pisas indiscriminado, el maná de un siervo cuerpo escapándole de tus manos.
El granizo temprano quemó los párpados, y la flor... la flor ya no ve más.

Enmudecerá... Con lágrimas nocturnas visitará el lago de tus lotos. Beberá agua amarga que endulzará para hacerse vivir, mirando tus ojos posarse entre sus nubes de cielos abiertos.

Será todos los sentidos y ninguno... Sentirá el advenedizo viento trayéndote volátil bajo su falda e irte en el soplo de la hoja seca que le cortó la mejilla de su invierno.



Yamel Murillo



Incisiones
El Diario de Paloma©
D.R.2016
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Flor ciega

La tinta se extingue. Crece el temor ante su agonía... Late lenta, acompasada y yerma su antigua tierra fértil.
Dobla los tejados del solar, el infierno extenuante de la ausencia... No es mas polen su verbo. La melodía le vaga sorda por las palmas de mil nevadas. El desdén ha roto el ventanal.... atraviesa un sueño ciego y del quiebre escurren trigo y miel. Langostas y abejas verán en ellos un tributo a las soledades donde escapar con millares de besos al golpe lejano de sus alas.

Te calcinas, ternura, en el horno vanal de tu absurdo. El aroma de tu aceite se percibe veleidoso... aderezo imposible en su acritud. Por eso, no retornas el rostro al llamado conocido y pisas indiscriminado, el maná de un siervo cuerpo escapándole de tus manos.
El granizo temprano quemó los párpados, y la flor... la flor ya no ve más.

Enmudecerá... Con lágrimas nocturnas visitará el lago de tus lotos. Beberá agua amarga que endulzará para hacerse vivir, mirando tus ojos posarse entre sus nubes de cielos abiertos.

Será todos los sentidos y ninguno... Sentirá el advenedizo viento trayéndote volátil bajo su falda e irte en el soplo de la hoja seca que le cortó la mejilla de su invierno.



Yamel Murillo



Incisiones
El Diario de Paloma©
D.R. 2016
11
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Moneda de dos reveses

Ésta noche sale el sol
en cuarto creciente,
haces de luz cálida
bañando mis ganas de ti,
de amarrar el deseo
en puertos vacíos de promesas.

Moneda de dos reveses...

Copos de arena,
en éste imprevisible
invierno de soledades,
de ausencia agotadora,
pleamar desamparada
del movimiento de tus caderas.

Esperando levantar el vuelo,
lanzada al aire denso de mi aliento.


Algodón de azúcar salobre,
impregnando los dedos
de la felicidad viajera,
pulverizador de gotas de lluvia
como remedio para
la aridez silente de tu voz.

Moneda de dos reveses...

Moneda ciega de ti, vacía de suerte,
esperando la arista roma de tu boca,
sellando nuestro mañana en la mía.

Amaneceres en latas de conserva,
cuál salvavidas de lunas grises,
sollozos evacuados por el desagüe
del olvido canalla.

Pozos con el color de tus ojos,
lágrima que arrastra tu nombre
hasta empapar mi alma.

Moneda de dos reveses...

Amén
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Un día

Un día te vas a olvidar.
Un día los atardeceres anaranjados como ese van a ser una excepcionalidad constante, van a perder su gracia.
Un día se van a desteñir los colores sintéticos, el tiempo se los va a comer.
Un día la sorpresa va a ser insostenible, el asombro imposible y la emoción díficil.
Un día te vas a cansar de mirar el sol caer, de admirar los matices
de esperar lo increíble, de buscar lo exótico, de forzar los placeres.
Y un día el atardecer te va a encontrar mirándolo de espaldas
Un día los colores te van a sumergir en su extensión.
Lo increíble ya no será sorpresa, lo exótico no te va a a asombrar, la emoción no llenará los placeres.
Ese día vas a ver lo común que es lo distinto.
Ese día te vas a olvidar.
Acordate.
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Exilio

Forzados por el plomo y la carestía
marchan sin dirección,
arrecia el viento calamitoso
empujando voluntades al exilio,
se observan desde los cielos
adioses empapados de nostalgia.

Se van desdibujando sus huellas,
las sombras se desvanecen
entre los muros de la indiferencia.

Los racimos del cielo destrozan el pasado,
vomita la tierra fragmentos del hogar.
Prisas vitales atraviesan un mar de imposibles
hacia un mañana que se escurre entre los dedos.

Luchando contra el lodo,
la arena y la escasez.
Al otro lado de las montañas,
cruzando las barreras
¿Habrá un porvenir?
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Optimismo

No hay cielo que se llene
de nubes imposibles…
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SEPTEM PECCATA CAPITALIA VII (con @AljndroPoetry, @MiguelAdame & @Transmisor_d_Sinestesias)

VII - LUXURIES -

Qué tremendo este deseo que desatas… este oleaje en la sangre, como lava
qué ganas de consumirme en mil fluidos… de deleitarme en placeres…
qué intensos latigazos cabalgando desde el pecho a la entrepierna…
qué descomunal apariencia… qué embriagante tu veneno, tan dulce al paladar…

Manos y lengua desatadas, reducirme a piel, ser solo sensibilidad
solo ver espuma y carne, y cabellos al viento, y el sexo descubierto
labios en la curva de tu cuello, ese imposible quedarse quieto, ese vértigo veloz de la dermis
morir rápido, feliz, como el zángano tras haber gozado de la reina, ¿qué importa la muerte?

Quiero vendar tus ojos con caricias
antes que tus labios se muerdan con mi sombra
quiero sentir mi vientre tambaleando sobre tus muslos bajo el fuego de una tarde,
haré estallar tu corazón
con una palabra que roce tus piernas con dulzura
ahí tu boca encontrará al océano entre marejadas de caricias prohibidas.

Arden dos soles en el dulce infierno de tus senos
hierve el sirope que brota de las fuentes de tu anhelo
mi corcel desbocado galopa indómito por las llanuras de tu espalda
liberamos las bestias, carnicería, dos cuerpos devorándose, casi morimos... sobrevivimos.

Eres el tormento del poder ejercido desde la cama
el horno que al mundo alimenta, de tus bocas sedientas
pares hijos condenados a su mutua devoración
ni promesas de reinos ni de imperios
me entras
me tomas
me pruebas
me saboreas
me inflamas
me aceleras
me muerdes
me devoras
me pierdes
me confundes
me abres y me comes de un bocado

¿Te seduzco? ¿Te hechizo? ¿Te emociono?... ¡Mis pasiones son penumbras! ¡Umbral devastador!
¡Me alimento de tus deseos, tuerzo tu criterio, tu integridad, tu razón!
No distingue raza, edad, riesgo, daño, locuras, situaciones...
¡Óyeme mortal! ¿Acaso despertarás a tiempo de éste trance?
¿Resistirás la amarga resaca de vergüenza? ¡Mi fuego es eterno! ¡Incontrolable!

¡Me devastas!
Eres fuego
troncos
leños
hedionda basura inflamable
gasolina
llama inextinguible.
Me abrasas
me incineras
me atormentas
me pierdo en tus laberintos de libidinosas pasiones.
Nunca, nunca resucito de este onírico féretro.

Con tus ojos ciegos disfrutaste de mi amor que fue osado
hasta el sudor extremo me tomaste
sin dejar algún resquicio para no vivir atormentado,
robaste el deseo fidedigno de mis manos
por una carne caliente que se te había negado
muero en el precipicio de tus brazos
y no me daré cuenta, que me importa
la lujuria he tomado.
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26comentarios 195 lecturas colaboracion karma: 101
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