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Re (sentimientos)

Vuelven mis infancias contigo

Oh la duda y la tristeza conmigo
me han llevado a pensar en ti como olvido.

Vuelven esos infinitos puntos azules
y todos los ojos sobre mí.
La primavera y sus vacíos, las mil presencias.

Hoy derramaré mis lágrimas por encima del Mundo
porque no puedo defenderme de tu ausencia.

Eres siempre un recuerdo lluvioso que se desvanece
sobre el tejado.

Tengo todos los resentimientos del Mundo
guardados para ti
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5comentarios 46 lecturas versolibre karma: 96

Mi pueblo

Dicen que es el agua
de sus manantiales,
dicen que es la calma
en sus días primaverales..

Dicen de su playa
que en abril desmaya,
que de un rojo eterno
el sol tiñe sus rocallas.

Dicen que es un pueblo
con más de mil batallas,
dicen que el recuerdo
permanece en sus murallas.

Quizás lo primero
que me viene al alma,
es un mundo entero
de ilusiones en la infancia.

Dicen que en invierno
las estrellas bajan
y alumbran el cielo
de esa aldea renacuaja.

Dicen que exagero
porque esta es mi casa,
dicen que si muero
me pondrán aquí una estatua.

Y yo solo quiero
ver su puerto al alba,
sentado en su ladera
de moqueta en flores malva.

O con mi velero
recorrer sus calas,
casi que prefiero
no perder de vista nada.
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Los niños de la guerra

El sol ya no pinta filigranas en sus ojos,
se olvidó de posarse en su paisaje
y ahora su horizonte
no es más que una bruma infernal
en blanco y negro.

No entienden de rencores
ni de odios enconados,
no saben quien inventó la guerra,
su inocencia no alcanza a comprender,
quien les niega su infancia.

Ignoran que lejos de las bombas
aún sigue limpio el aire.

Y sueñan,
pues no hay misil que se lo impida,
con escuchar de nuevo el eco de sus risas
sin el miedo ovillado en sus entrañas.

Sueñan con un mañana azul,
con cielos cuajados de luceros
y lunas deslumbrantes.

Aurora Zarco.
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11comentarios 53 lecturas versolibre karma: 105

Heridas inflamables

Cuando tienes tantas heridas inflamables
es fácil que el espejo se convierta
en un lanzallamas.

Salgo de los laberintos
donde mi autoestima se cubría de porcelana.
Recorro tiritas en busca
de heridas nómadas.
Convierto la cicatriz en una mecha
y hago volar por todo lo alto
todos los presentes.

Cuando se me averían los suspiros
me abrazo a una carcajada.
Ya no hay prisa en los bolsillos.
Me aprendí los efectos secundarios
de las canciones
mientras me anochecían
soles en los miedos.

Los grafitis de la infancia ya son esquelas,
y me hacen ver que nunca pinté nada
en la vida de nadie.
Aprendí a jugar cuando supe
que las cartas que no te juegas
no caben en el ataúd.
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5comentarios 71 lecturas versolibre karma: 93

El hombre del saco...

¡El hombre del saco!...
decían las voces,
de padres y madres,
de gentes mayores,
y el niño buscaba
su lecho de noche,
y un sueño, que esquivo,
contaba las doce
y así las campanas
de aquellos relojes
sonaban profundas
dejando sus sones,
y el niño, entretanto,
sentía, de golpe,
que el sueño llegaba
sin miel y sin flores...

¡Qué cuentos se oían,
qué trolas enormes!,
de aquellos instantes
de infancia y canciones,
momentos pasados
de ricos y pobres
viviendo las horas
con mil confusiones,
los hombres al campo,
los niños al cole
y adentro, en la casa,
las duras labores,
la madre que friega,
que lava y que cose,
que guisa el cocido
que luego se come...

¡Qué tiempos aquellos!
viví sin pasones,
sin celos ni envidias
buscando mi norte,
y es hoy cuando veo
un viejo horizonte,
y el hombre del saco
viniendo tan torpe
buscando a los niños
causando dolores,
y miedos eternos
en mil corazones
rompiendo sus almas
hundiendo sus torres,
y haciendo que surja,
genial, don Quijote...

"...¡El hombre del saco!...
decían las voces,
de padres y madres,
de gentes mayores,
y entonces los niños
crearon los robles
los gnomos y hadas
surgiendo del bosque..."

Rafael Sánchez Ortega ©
09/06/18
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Me Encontré

Desde mi infancia temprana
recuerdo que te buscaba
en ideas preconcebidas
que "los grandes" me contaban,
en cielos de madrugada
donde, solo con mi almohada
con los codos en la cama
y las rodillas flexionadas
susurraba unas palabras,
levantando una plegaria.

Pero fue pasando el tiempo
te busqué tras tantas puertas.
Mientras te buscaba afuera
me observabas desde dentro.

Pero fue pasando el tiempo
me cansé ya de buscarte
comencé a buscar mi centro.
Te encontré... al encontrarme.
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1comentarios 55 lecturas versoclasico karma: 83

El duelo

Un hombre
frente al vacío llora:

-¿Me ayudas, madre?

Un golpe de viento
le concede
voz al columpio:

"Hijo,
si ya lo has hecho
tú solo
antes".

-Ya, pero me da
miedo

ahora.

(Abel Santos, Inédito)
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11comentarios 151 lecturas versolibre karma: 89

Infancia

Trazos de rayuela,
Tizas esparcidas por la carretera,
Risas de infantes, sonando en las calles,
Resabio de recuerdos, ¿me encuentro viejo?
¿Cuando fue la ultima vez que en la tierra jugué?
¿Donde esta ese viejo león hecho de algodón?
¿Que pasó con las ruedas de mi bicicleta?
La carta que le escribí a Santa Claus,
Las canicas y los trompos,
El andar de mis pasos,
El azar en los dados,
Que giraron en la dirección opuesta.
¿Que paso con mi infancia?
¿En que momento la perdí?
¿Como es que he llegado aquí?
Cuando fue que deje ir la andadera, y a mi cuna,
Le han quitado los barrotes.
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6comentarios 34 lecturas versolibre karma: 76

Si pudiera...

Si pudiera descorrer,
ese velo en tu mirada,
y librar, así, tus ojos,
para ver por la ventana,
a los campos tan floridos,
a los robles y a las hayas,
a los niños con sus juegos
y a la alondra cuando pasa...

Si pudiera liberar
a la voz de tu garganta,
y seguir a su sonido
por las calles y las plazas,
sentiría la caricia
que dejaban tus palabras
y ese verso inmaculado
que entregabas a mi alma...

Si pudiera descansar,
tras bajar de la montaña,
a la orilla de la fuente,
mientras bebo de su agua,
notaría que la vida
es un tiempo que se pasa,
que se vive y se disfruta
y se queda en la distancia...

Si pudiera sonreír
y sentir la llamarada,
por la sangre que se altera
de ese fuego con sus llamas,
estaría agradecido
al deseo y a sus garras,
por hacer que tantos sueños
no se queden en la infancia...

"...Si pudiera ser un verso
de una forma solidaria,
y el amigo, y el amante
que te cubra con su magia,
sentiría que los bosques
han hablado con las hadas,
permitiendo que un poema
sea el fruto de dos lágrimas..."

Rafael Sánchez Ortega ©
29/05/18
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El Viaje a la Oscuridad o a la Luz

No he sido feliz, No soy feliz y jamás seré feliz mi sonrisa es un escudo para tapar mi dolor, mi soledad, mi tristeza y los pensamientos que me consumen la poesía, la lectura, la escritura es el medio que me permite liberarme de los miedos, del dolor, de la angustia, de la rabia, de la tristeza, de la depresión, de la locura, de la soledad, de las sombras que no me dejan vivir que a veces me incitan a pensar lo que no debo. Siempre he estado solo llorando en silencio sin amigos, sin compañeros, sin destino desde mi infancia pasando por mi adolescencia y llegando a la edad adulta soy un caminante sin tiempo, sin alma, sin destino, sin ganas de querer seguir caminando, un poeta sumergido en la tristeza que me esta llevando a la locura, al declive como ser humano y siento que pronto llegará el final de este viaje del cual espero que la luz aparezca al final del camino porqué por ahora todo ha sido oscuridad, sombras, tristeza, dolor, rabia, resentimiento ojala la luz llegué, ojala!. RAGV.

(EL VIAJE A LA OSCURIDAD O A LA LUZ)
Robert Allen Goodrich, Panamá Mayo 2018.
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El lustrabotas

Como todos los días al rayar el alba, Juan sale a trabajar.
Tiene un hermano de cuatro años, muy juguetón y una madre enferma por quien velar.
Coge su caja con betún, cepillos y trapos y sale a la calle, buscando su destino, luchando por sobrevivir.

-¡A dos soles la lustrada caballero, dejo zapatos limpios como espejo!

-¡Oye muchacho, lustra mis zapatos, que queden bien limpios!

Muriendo a su infancia, Juan tuvo que dejar el colegio. Pues no le alcanzaba para los gastos de su casa.
Su madre vende golosinas en la puerta de su casa y cuida a su hermano pequeño.

- "Unos años más de trabajo y regreso al colegio,tengo que estudiar para trabajar en algo mejor, comprar las medicinas de mi madre y llevarla a un buen doctor, también para los útiles de mi hermanito que el próximo año irá al jardín".

Con estas esperanzas, Juan trabaja hasta muy tarde, con la sonrisa en el rostro cansado y la barriga medio vacía gritándole siempre su pobreza.

Lustrando zapatos y botas en una Lima indolente y sorda.

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados/copyright ©
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2comentarios 47 lecturas relato karma: 75

Quiero el néctar...

Quiero el néctar de tus labios
y ese beso que me ocultan,
para ser un niño grande
que no sueñe con la luna,
ya que quiero que en tu pecho
se acelere y se consuma,
ese fuego de la infancia
que precede a la lujuria,
y es que somos inocentes
y al crecer, nuestra locura,
se desbordan los sentidos
y hasta mengua la fortuna,
es por eso que te pido
que me dejes que me suba
a tus labios temblorosos
y les robe alli su fruta...

Las cerezas seductoras,
las manzanas y las uvas,
y ese vino delicioso
que confunde la cordura,
son productos que bien guardas,
y celosamente ocultas,
para dar a quien tu quieres
y merece de tu ayuda,
yo por eso pido un beso
y ese néctar de tu pluma,
en el verso de tus labios
que responda a mis preguntas,
bellas letras temblorosas,
donde el alma se desnuda,
apartad estas tinieblas
y dejarme ver la cuna...

"...Quiero el néctar de tus labios
y sumirte entre la bruma,
de mis dedos, descorriendo
los botones de tu blusa..."

Rafael Sánchez Ortega ©
21/05/18
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6comentarios 76 lecturas versoclasico karma: 102

Campanas y golondrinas

Me asomo a la ventana. Tarde de primavera. ¿Tópico? Más que eso: mágico.

Revuelos y enredos de aves cálidas, las que gustan de horas de sol arañando el horizonte. Golondrinas, vencejos y gorriones decoran nubes, son la banda sonora de lo placentero, de la sensación de saber que los días se alargan, como los brazos cuando quieren tocar el alma.

Mi pueblo es pequeño. Pero no por eso pierde encanto. Las campanas son como el pregonero de festivales, el que anuncia melodías. Me agitan desde niña, brincan y repican.

Huelo a tardes de abril y mayo. A brotes que salpican de verde el paseo como un cuadro de puntillismo. A mi casa. Mi familia. A las risas que alegran el pecho.

Sabe a vecinos que me han visto crecer. Y que me reconocen cuando vuelvo. Sabe a paseos para ver almendros en flor, los perales llegan luego.

Sabe a campos que revientan de amarillo. A caminos con barro después del aguacero (ya te conozco, mayo).

Suena a chistes entre amigos, a fiestas entre lazos de infancia y a brindis de experiencias en mochilas.

Suena a perros que ladran, a gatos sigilosos que aguardan tras la esquina. Suena a risas de niños, jugando y saboreando sus chucherías.

Sabe al recuerdo de los que ya no están, pero que siempre me acompañan prendidos en estrellas, en recetas de abuelas y cientos de anécdotas.

Vibra. Mi recuerdo es vivo. Mis sentidos se agolpan y me dejo mecer entre geranios y rosas. Entre enredaderas y helechos. Entre olivares y huertas.

Siempre estás conmigo, con tus llanos y cuestas.

A ti, mi pueblo. Mi hogar. Mis golondrinas. Mis partidas y también mis vueltas.
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15comentarios 186 lecturas versolibre karma: 84

Infancia en la escuela

En el jardín de tu casa
moran cuatro duendecillos,
dos de color de rosa
y los otros amarillos.

Riegan tu bello jardín
sin demora y sin descanso,
llenando sus sombrerillos
con el agua del remanso.

Al llamar la primavera
al cristal de tu balcón,
en los pétalos del lilo
canta el duende su canción.

Los duendecillos cantamos
y brincamos sin parar,
¡ Sal al jardín y vente
con nosotros a cantar!.



John C. Deer.
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A una amiga que lo está pasando francamente mal

Corte del flequillo de la infancia
porque golpear tambien lastima
desde que el reloj no nos da las horas, nos las quita.
La muerte siempre fue la excusa,
no queda nada por lo que rendirse.
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8comentarios 104 lecturas versolibre karma: 96

Hay cosas muy hermosas...

Hay cosas muy hermosas,
ocultas tras la niebla
que vamos descubriendo
en medio de sorpresas,
a veces el cansancio
no deja que las vean
los ojos temblorosos
del hombre que se esfuerza,
y entonces los sentidos
se aguzan y se intensan,
y llegan esas "cosas"
por medio de las letras,
en versos trabajados,
en frases, quizás, sueltas,
en voces y suspiros
que sueltan las mareas...

Hay trozos de la vida
que ofrecen primaveras,
retazos de la infancia
y algo de adolescencia,
y están entre nosotros,
y puede que muy cerca,
con mantas y con brumas
detrás de la escalera,
si un día tú las buscas
seguro las encuentras,
y pueden que hasta admires
las rosas que están secas,
instantes de un verano,
de bailes y verbenas,
de guiños a la luna
y besos bajo de ella...

Hay cartas que se guardan
y luego no se encuentran,
pendientes y regalos,
también algunas perlas,
y un día, inesperado,
abriendo una maleta,
las ves abandonadas
y entonces las recuerdas,
fragmentos de un idilio,
vivido en la veintena,
instantes y emociones
que vuelven de la niebla,
de nuevo grita el alma
y hay algo que despierta
deseos y pasiones,
preguntas sin respuestas...

"...Hay cosas muy hermosas
que el tiempo nos enseña,
vivamos cada instante,
¡la vida es un poema!..."

Rafael Sánchez Ortega ©
13/05/18
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Cuando era felíz

Recuerdo cuando era feliz...
cuando lo único que hacía, era reír
cuando el único dolor
era el raspo en las rodillas.
Recuerdo cuando era felíz y no lo sabía.

Recuerdo cuando disfrutaba las cosas
sencillas de la vida
de un abrazo, de un helado
o de un día soleado.

¿Para qué era que queríamos crecer?
mmm no sé.
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2comentarios 76 lecturas versoclasico karma: 88

Sigo huyendo

El perseguir la vida y huir,
recuerdo así la infancia,
heridas de yerba y viento.
Ahora huelo tu cabello
de menta y tiempo
y sé que sigo huyendo,
hiriéndome en los labios.
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Un Corazón que canta

Soy un corazón que canta…
Con la voz de un joven olvidado
Desde el caliz amargo que decanta
De puro amor a un ritmo compasado.

Una sombra distante en agonía
Tras un beso de adiós enajenado,
Nuestra historia, he sentido, trascendía
Del absurdo presente hacia el pasado.

Soy un corazón que canta…
Sin orgullo, ni lazos, ni valía
Y que cuenta el ayer y desencanta
Del recuerdo grabado en elegía.

Una vez en la locura me he negado
Y otra vez, sin dudar, me negaría
Que al marcharte, de pobre y desdichado
Pareciome que el sol se apagaría.

Soy un corazón que canta…
Al amor invencible en que gravita
Y a la fuerza de fé que se levanta
De la triste nostalgia que me habita.

Que tenté de aferrarme en la distancia
Contra toda razón… en rebeldía
Y en la casi inocencia de la infancia
Esperé … ¡Lo que nunca llegaría!
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6comentarios 82 lecturas versoclasico karma: 106

Mi querida luna

La luna tan hermosa como siempre,
su belleza no la puedo sacar de mi mente,
mi amor hacia ella siempre estará latente,
su luz es hermosa y de eso hay que estar cociente.

Que pasaría se la luna se fuera,
¿acaso ocasionaría problemas con reacciones en cadena?
yo no soportaría ya no poder verla,
pues su luz me deslumbra cuando hago cualquier tipo de faena.

Hoy en día la gente no aprecia a la luna,
no saben lo importante de tener una,
es parte de la infancia, pues yo la veía por la ventana cuando estaba en la cuna,
para comparar no hay belleza alguna.

La gran luna, que sobrepasa los mares,
que con solo verla cura enfermedades,
y según los científicos cada planeta tiene una,
pero como la de nosotros no hay ninguna.
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2comentarios 87 lecturas versolibre karma: 105
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