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La Venus arrepentida

Hermosa , radiante , bella
desfilaba por la calle,
como si cada detalle
estudiado fue por ella;
parecía ser la estrella
en la premier de la vida,
provocaba la estampida
de miradas lujuriosas,
que en caderas cadenciosas
le daban la bienvenida.

Su templo era su belleza,
todo el mundo era su altar,
la tenían que adorar
esa era su certeza.
Poseía la firmeza
de lozana juventud,
y con grácil actitud
despertaba las pasiones,
que olvidando las razones
obviaban la rectitud.

Era pues el sol naciente
que en su inmensa majestad,
prodiga solemnidad
a un deseo ya creciente.
mostrando ser indolente
ante nobles sentimientos,
carecían sus momentos
de alma y de corazón,
y fue en esta situación
que empezaron sus tormentos.

la idónea seguridad
que adornaba su existencia,
en mermada resistencia
sucumbió a la realidad.
la vacía vanidad
que regía su destino,
no parecía el camino
que sabiamente escogiera,
del mundo idea pareciera
y no un designio divino.

Libidinosas miradas
que alimentaban su ego,
y que encendían el fuego
de sus razones pasadas;
agredían despiadadas
un rubor recién nacido,
que solo buscaba un nido
para su amor aun no nato,
que su proceder ingrato
le negó haber existido.

Aquellos que la adoraron
frívola ,cruel e indolente,
por necio cambio vigente
unánime condenaron.
Hoy todos se preocuparon
por la falsa castidad,
cuando la única verdad
es que fueron descubiertos,
en sus instintos perversos
y en su irracionalidad.

La humanidad insolente
en su auto destrucción,
siempre busca la razón
de culpar al inocente.
La premura de la gente
por castigar la cordura,
a este mundo solo augura
una justicia a la inversa,
premia persona perversa
y castiga a la más pura.

Osvaldo B. Páez ©
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La Venus...

Ella es de un tipo de mujer
de osadía camuflada,
con movimientos calculados de piezas en el tablero,
en búsqueda siempre del juego a favor,
con sus armas de seducción sutil,
dispuesta a enganchar a cualquier mortal
que carezca o le sobre mundo, y se monte sin determinación
en el móvil de los impulsos carnales.
A ella le gusta que la lleven en los ojos
y colgada en la mente,
en pasos de idolatría
y admiración.
Ella quiere ser la importancia,
y lo logra.
Sobretodo en viriles condenados,
por la atracción de la piel y algún incentivo
de tal Diosa.
Tiene poder
seria de cínico no aceptarlo,
sabe aplicarlo en el camino
de su vida.
Le molesta pasar desapercibida
y va por mas,
con sus ambiciones del tamaño del sol, y sus metas sobre exaltadas
de atención y poder.
Utilizando quirurjicamente sus instrumento de señas que marcan,
flotando en la suspicacia
de la insinuación,
pero también en el fino borde del no concretar.
Por qué quiere, que la deseen,
que se esfuercen por ella,
que enaltezcan su importancia,
de Diosa minúscula.

Por mi parte está bien,
que se crea lo que quiera, con quién sea.
que seduzca y atrapé en su telaraña
a cualquier pobre diablo.
Por mí no hay problema,
me encanta verla en su papel de trampa y encanto,
disfruto admirarla ser la Venus entre hércules
de la lengua y los esfuerzo.
Pero yo no doy pasos de más,
ni esfuerzo de sobra.
Estoy bien en mi puesto
Pintando de que si,
Pero al final no.
y ella está tan ocupada llenando el espacio de ojos para si, que ni lo nota.
Con las de su tipo lo que hago,
es que las mastico pero no las trago,
para luego escurrirme y cuando se de cuenta que yo no estoy,
Notará también que nunca estuve.
que solo estudie el fenómeno del que va
y mi interés se basó en la pedagogía
determinada,
de un psicoanálisis que no entro en fluido nunca,
si no más bien que estudió su mística y solo admiro su osadía de Venus...
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de Venus aMarte

Yo es que soy de Marte
en busca de una vereda
de losas de luz lunar
o de una jungla
de lianas de polvo sideral
que me lleven hasta allá,
hasta ti.

Y galoparé por las avenidas plateadas
de las estelas de cometas
en lomos del centauro de Sagitario
hasta llegar allá, a Venus,
hasta llegar a ti, mi Venus.

Y eclipsaremos
todas las lunas satelitales
y todos los soles astrales
con el fulgor de nuestros besos
de millones de lúmenes de intensidad;
y nos bañaremos en la tina
de leche tibia de la Vía Láctea
con los pétalos de luciérnagas
que tintineen
desde la poética oscuridad
de la bóveda celeste.

Tú y yo.
Venus y Marte.
Sinfonía cósmica.



@AljndroPoetry
2018-Ene-10
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Venus

(Dueto Rubén Darío & Yaneth Hernández)

Rubén Darío
En la tranquila noche, mis nostalgias amargas sufrían.
En busca de quietud bajé al fresco y callado jardín.
En el obscuro cielo Venus bella temblando lucía,
como incrustado en ébano un dorado y divino jazmín.

Yaneth Hernández
Su mirar embriagante, fulgurante de luz me envolvía,
mi delirio y mis ansias fueron notas de absorto clarín,
ella erguida y desnuda, jubilosa y solemne sentía
mi pasión en la dulce ambrosía de un cielo sin fin.

Rubén Darío
A mi alma enamorada, una reina oriental parecía,
que esperaba a su amante bajo el techo de su camarín,
o que, llevada en hombros, la profunda extensión recorría,
triunfante y luminosa, recostada sobre un palanquín.


Yaneth Hernández
Sobrehumana y hermosa en la bóveda triste dormía,
con dulcísono encanto oscilaba como un volantín
y en fiero desaliento procurando alcanzarle quería,
¡qué infame desengaño no probar de su piel el jazmín!

Rubén Darío
¡Oh, reina rubia! — díjele —, mi alma quiere dejar su crisálida
y volar hacia ti, y tus labios de fuego besar;
y flotar en el nimbo que derrama en tu frente luz pálida,
y en siderales éxtasis no dejarte un momento de amar».


Yaneth Hernández
Cuando el cielo del alba se entronice en ardiente diamante
y en el haz de una nube se refleje tu empíreo vergel,
zurciré con mil cirros el ardor de tu fuego constante
y en mi cántaro eterno beberás llanto, amores y miel.

Rubén Darío. Nicaragua.
Yaneth Hernández. Venezuela.
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Finding Venus

Entró a una librería
- se desnudó por entero -
preguntó por mitología
- un pañuelo primero -

Buscó en las estanterías
- revolvió en los libreros -
de la blusa se desprendía
- después del liguero -

Luego quedó sorprendida
- dejó la falda en un esquinero -
cayó entre libros rendida
- halló la imagen de sus sueños -

La Venus estática sonreía
- sus senos igual de bellos -
la curva de sus caderas era alegría
- el encuentro fue eterno -
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La piedra de Venus (con @Sarrd8r)

La neblina me cubre,
la arrastra
una bandada de lubinas
ladrando a un vacío
perseguido por un gato
que hace sonar la flauta
del mundo silencioso.

Suena el coro
de coral gris de voces
cuál manto de hojas cenizas,
saltamontes de Hamelin
que bailan al son de la flauta,
violines y demás música
tarareada por el sombrero
huérfano de conejo.

Se abre la madriguera
perforando el cielo,
la cavan setenta y tres mariposas
que me aspiran
con sus espirotrompas desplegadas
como matasuegras de feria.

Huracanes aleteados
en el pecho de los buenos días,
margaritas con olor a camelias
dibujando sonrisas en las nubes
que balan lluvia entre los rincones
de éste prado donde tumbado
sobre tu sombra,
mis ojos dibujan tu recuerdo
entre ranas cantarinas y lagos de alegría verde.

Me fundo con tu sombra
a la luz de las luciérnagas,
somos oscuridad brillante,
manchas negras
en la piel de una salamandra,
seres anfibios,
puntos de fuego bajo aguas
que respiran a través de lirios.

Purpurina de sentidos en peregrinación,
cual procesionaria funambulista,
tu rostro envuelto en mantilla
tejida por las libélulas de mis silencios,
manto tupido en planetas fugaces
donde los dos fundiremos nuestros futuros
amalgamando el acero de la memoria
con la esmeralda de nuestro deseo.


Be3Al2(SiO3)6

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En colaboración con Santiago (@sarrd8r) para quien en el mundo sobra mundo y falta cielo, y con lo que no puedo estar más de acuerdo. Gracias por permitirme cavar este cielo sobre el mundo con tus letras.

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Parasito

A diario me pregunto ¿Cuántos años han sido ya?
el remordimiento consume mis entrañas
¿Por qué estuviste a mi lado creando dependencia?
¿Acaso vale la pena a alguien como yo soportar?
son preguntas que viajan a mí con frecuencia.

Ahora viendo tu felicidad
me siento como un objeto extraño atrapado en la intranquilidad
girando alrededor de tu vida
que por mis errores se percibe muy lastimada.

Junto a ti soy como un desecho sin utilidad
que se adhiere, absorbiendo tu vitalidad
y finalmente logra pudrir tu hilaridad
secando tu entusiasmo y fogosidad.

Ahora sin ti logro comprender
que en verdad yo fui el destinado a perder
y todo el tiempo juntos solo debía de ti desaparecer,
porque sin este parasito asfixiante
que solo robo toda alegría rebosante
que alguna vez a mi lado demostraste.
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La misma mujer

Esta mañana te amé diferente.
Fui serena
a nuestros demonios asustados
a nuestros ángeles insolentes
los escudriñé en cosquillas reencarnadas.
Te amé diferente
en trance de libélula
con ojos vidriosos
de pucheros y muecas.
Te amé con nostalgias
de vidas pasadas
momificadas
asfixiadas……….
Hasta que llegó el crepúsculo
trayéndome
en una palabra tuya
un puente de guirnaldas
sobre Venus.
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Máscara

Cayó el acero de mi cara,
como sobre la noche, cae la madrugada,
como hombre ya no llevo máscara,
lo que soy y lo que he sido, si fui cruel,
si bebí, si maltraté, si vejé, si me drogué,
todo ha quedado a flor de piel.

He desnudado mi cuerpo y mi ser,
he desnudado mi alma,
llevo limpia la mirada,
ojos llenos de esperanza
porto estigmas en la cara.

Voy con mochila de recuerdos,
a manos llenas, llevo los silencios,
con la lista de errores y de arrepentimientos,
voy cabalgando, cabalgando los sueños
muerto de miedo, ante ti, me presento.
Ayer yo vivía, pero hoy, ya fui muerto.
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Criminal arrepentido

Que lejano el futuro
Que cercano el pasado
Te corroe tu maldad
Por tus venas cianuro
Aún no te has acostumbrado
A aguantar tu pesar
Sufrimiento seguro
Por tu eternidad
Al haber traicionado
Tu dulce humanidad
¡Qué largos tus lloros!
¡Qué intensa tu pena!
En tu camastro acogeros
En la oscuridad de tu celda
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Caída del Cenit

Vagamente me adentro a un espacio que no es mío; ¿por qué me sorprendo? Si al salir del abismo que se encierra mi mente lo único que encuentro son destinos sombríos. Como ver una tortuga sin caparazón, como ver un ave sin alas, como encontrarme en altamar naufragando en la nada. -Es más profundo que eso pienso…-

Al perecer mi voluntad me ahondo cimbreante por escombros masas que tal parecen dóciles a su regocijo ¿Regocijo? ¡Desgraciados! Pero ¿a dónde se fue el deleite de encontrarse a uno mismo? Ese que los rebaños no han encontrado por su nefasta fidelidad al amo y su pedante mocedad ante la realidad que nos mora.

Deserté de mi rebaño… Al menos eso pensaba, pues no más al caminar me encontraba heces varadas en el camino, solitarias en el ominoso yugo del destierro. Quijotesca mi alma se prestó a mutilar todo pensamiento de hielo y continuó su marcha hacia la cresta del cenit. Un camino solitario horado de quimeras que tanto salmodian las gentes. Un sendero amaestrado que busca encontrar tu catarsis recóndita y tu designio más osado.

Ya en la cumbre y su gloria, las derrotas sabían a victorias pues solo me lanzaba al destierro de mi nube contigua. Al perecer volvía con más dinamismo al venidero pues en cada nube remota conseguía un raudal húmedo que hacía llover toda gota del saber, creando en mi alma un ameno océano del incólume cenit.

¡Ay María! Diosa de la tempestad ¿qué has hecho? Convertiste cada nube en un céfiro de tu maldad y dejaste abatirme más allá del océano donde lo níveo no reina. Denotaste toda la furia del océano en un bramar de nubes súbitas, obligándome a caer directo al fondo del cántaro penitenciario. Ya en la escoria creí ver rostros conocidos ¿será el rebaño del cual intenté escapar?
Lugar muy abundante donde vertiginosamente la amabilidad te embala. Atado ahí, los rostros se ofrecían a quitarme el caparazón y teñir mis alas como si hubiera llegado a su hogar, como su hubieran aburado su alma. Rostros expertos en remover alas inéditas; lo podía apreciar por sus lujosas tijeras. Rostros egregios en tatuarte alas ilusorias prometiendo ser más grandes y caparazones sintéticos prometiendo ser más fuertes. ¿A qué creer? La caída de los cielos es como el choque de las olas con los puertos; una parte coagula erráticamente en el muelle y la otra venturosa se enraíza en la cubre del subsuelo de la arena. Allí en la arena me encontraba, sin caparazón para flotar y sin alas para nadar ¡Qué suerte la mía!

Sería indigno negar que mi agraz vertiginosidad ante la caía no está cubierta de confusión. Hasta el más ilustrado cae en la astenia de volar con el raudal infame de la ignorancia. Hasta el más quijotesco alguna vez se ve arrastrado como tortuga por los mares evanescentes del suplicio ameno de la derrota. ¡Allí me encuentro! Junto al oropel halagüeño de sus encantos y tras rubias amargas de dulzura, encontré un ser que no conocía. Un ser mórbido y ahormado por lascivias coloreadas por las masas funambulescas. Un ser que traicionó toda su honra por complacer cervalmente la plebe, merecedor de cualquier aflicción y amargura tras ajar las afroditas de los cabarés, envilecer a las náyades de su más solemne vergel y peor aún, abandonar sus miríficas costumbres que tantos lauros le habían servido de talante para su odisea. Después del desvarío nefasto solo resta la delación de los seres cándidos de mi devoción y verter en mis hombros todas las atribuciones que el perecer el ocaso y romper el alba son el perenne arrepentimiento de mi lozanía.
Después de un raciocinio diáfano en mis días sobrios no me explico cómo al llegar el final de la hebdómada rindo vasallaje nuevamente a mi pueril arrepentimiento. Se repiten los rostros y la cogorza me enyuga a la más tumultuosa situación. Ya embalado de tantos placeres y lograr fugarme de mi alma en busca de esos efímeros momentos donde creía ser bienaventurado se superpone en medio de la tertulia un santiamén de conciencia.

En mis intentos de entreabrir la mirada para apreciar mi luctuosa realidad veía las mismas sombras tortugas sin caparazón y las mismas aves sin alas, como si apreciara el reflejo de mi espectro. Una se acerca y me dice: tu rostro me es conocido, pero creo que en un sitio muy lejano donde las nubes reinan y la utopía nunca acaba de maravillar la cúspide del cenit. Turbia mi mirada como si me hubieran tatuado las pupilas, pude ver la silueta de este ser análogo en caparazón y en alas a las que tenía. Espantado ante lo visto, siento la gravedad azorada a mis pies y vertiendo en mi mente recuerdos osados del alma aquella que por céfiros turgentes había perdido, siento cuando el aupar de mi alma grácil se transforma en lúcida y tiñe el raciocinio cambiante de mi ser.

Al manifestarse el alba resulta mi despertar en el puerto, siento la pereza de mi voluntad reflejarse en mi testa cansada de impetrar, suspiro entre la salazón y observo hacia la cumbre apacible del cielo. Veo nubes distantes, pero más cerca que el abismo insulso de la ignorancia en el que me encontraba y comienza mi alma a soslayar mis penas y enigmas y apoderándose del raciocinio grita: ¡eres más profundo que esto! …limpio mi cara y emprendo nuevamente mi odisea hacia el cenit.
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Anadyomene ft. @Deedee

Calaveras crudas de marfil sediento
¿De qué sufres? Si este encontrarás
En los atardeceres veraniegos
Ese mi oasis eterno de recuerdos y arrepentimientos
Mira –

Cabalgando desnuda se va la primavera –
Dorado grano de pérfida insensatez
Lluvia de oro que marchitas mis prados
Y que me escondes espinas en los botones de junio
Tú, Anadyomene, que te gusta con mi piel triturar el vaso roto

Pero Tú, mi amado Lienzo Azul
“Aquel aroma de sur”
¿Aún enuncian tus labios?
¿Todavía sientes el incienso que brotaba de mis ojos
Hoy ya tan corruptos?

Sobre sus alas de lirio
Te dejo mis últimos residuos puros
Y los besos que solo eran tuyos

Los brazos del desvelo acunando fuego
De una estrella sin helio
Ya cansados de esperar mis deprimidos huesos –
Consumen el oxígeno mis sueños.
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Siempre hay una mañana

"Siempre hay una mañana en que uno se da cuenta
de que todos los pájaros se han ido..."

Aquella puerta rota a golpe de nudillos ya sin piel,
dejó de sufrir la compasión del tardío, del arbolado
que vuelve con el tiempo acabado a sus espaldas.
atajos que perduran robando en la oscuridad
sigilosos pasos trasnochados por escaleras ocultas.
Y la puerta estalló en el tiempo, mil astillas
clavadas en el viento, entre lluvia que pincha
la niebla de mil leyendas.
Murallas que miran para otro lado, negándolo
todo y callando para no escuchar.
Camino de místicos poetas y semblantes
arrepentidos, enamorados y rechazados.
Vida que emerge sin aquella puerta que cerraba,
dejando pasar la luz que ilumina la oscuridad,
sin fronteras que detengan el sudoroso caminar,
sin dominar la tentación de seguir más allá.
Sin noche en los ojos para ver, sin luz intensa
dominando la penumbra en aquel rincón.
Siempre habrá murallas, pero siempre habrá
una puerta abierta, aquella que cedió tras mil llamadas.
Llamadas con palabras, aún a voces, pero sin golpes.
Esa es la llave...
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Había una vez… Cuentitos de horror y humor, sin pudor…

Había una vez… Cuentitos de horror y humor, sin pudor…

Lo Besó enorme en la frente, para limpiar la inconsciencia y que deje salir a jugar a los sueños. Y le dijo: Te espero en la puerta con la mano tendida y una sonrisa, cómplice y amiga… para tu fantasía…

— -

Fue la culpa del polvo de los metales que estaban calientes, y los tiraron al mismo tacho donde se fundieron y se incrustaron y aunque fueron en ascensor con los residuos ningún vecino los rescató, por no poder verlos, pero en el basural no hubo desecho que no envidiara ese escudo que formaban y que el tiempo no disolvía ni separaba, porque eran uno, sin hacerse nada y la nada no los veía, pero todos morían excitándose de envidia...

---

Necesito que necesites necesitarme en la ausencia de los días y encontrarte encontrándote en la fantasía irreal de los sueños tan nuestros como robados a los espejos de los tiempos donde éramos reflejos sin moral.

---

Voy a contarte un cuento de carne y hueso donde los imposibles se amaron y dejaron la piel, por derretirse de tanto calor y pudor, de envidiar al amor y a la humedad que de sus poros salía sin quererse despegar a la hora de partir, después de llegar, una y otra vez...

---

Para volver al abismo del camino oscuro sin fuerzas pero sonriendo, cansados pero enamorados por amar y soñarnos hoy...

---

Te acuestas cada tarde mia, buscando tu sombra en la noche que nada sin agua, sobre luces y en mis brazos se mece aunque los meses nos cambien la hora y tu madrugada cada vez mas temprano, la mía más tarde y en el medio buscándonos para hacernos amor, en nuestra noche, sin mañanas, de hoy...

---

Que las Buenas Noches te abracen al Amor del mundo tan Fuerte que las Holas No te ahoguen hasta la mañana, donde te aferres al nuevo día como salvavidas de sonrisas que besen tu boca y desayunen tu saliva de envidia y sin azúcar porque te sobra y nunca le alcanza...

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Mi Ladrón sin destino te llevará de paseo en una bolsa llena de joyas del fondo del mar, para robarlas una y otra vez más...

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Con perlas en sus c.....s abiertas para que tu mismo le saques de un orgasmo ahogado en el fondo de su propio mar...

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Te canté en los labios y te bese los sueños, ahí donde sólo te encuentro para un encuento, ese solo nuestro y siempre sin final...

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Esos niños que llevamos de la mano y nos enseñan que grande se puede ser siendo tan pequeño...

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Con los sueños secretos del sofá, y que nadie se entere que es tu caja fuerte de todos lo tesoros que guardas Dormidos robados, entre almohadones que nunca has lavado…

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Siempre sueño tus buenas noches donde no eres bueno y yo peor te despierto para darte el pecho que tu mamas y yo acabo por contar un cuento con final, sobre el monte de una Venus sonriendo muy feliz...

---

Entre tu mañana y mi alba

Entre todos tus tú abrazada, besando a la orgía de tus almas, para hacerlas mías, y devolverla sin demonios a tu vida, llevándome la perdición con mis errores, para equivocar la suma y que 1+1 nos de 1, de estar juntos.

--

Encontradas perdidas noches, que te abrace el amor por siempre y te lleve de paseo por los techos ajenos que son menos conocidos y hay gatos maullando por su gatubela en celo...

---

Sueños te esperan escribiendo por dentro entre latidos de tu pecho cuentos de amor y de llanto que no quiere tu voz hacerlas canto...

---

…Te buscará, Pero sin sueños porque se los roba un niño con lentes que una noche conocí, y yo leía sus cuentos para dormir, pero un día desperté y se había mudado lejos, llevando todos los cuentos y cambiando el nombre en su documento, la dirección donde habita un tiempo el olvido, y otro día, después de meses de paseo, mis ojos pegaron un salto cuando lo vio tan viejo y llorando de amor... Por eso, por eso no tengo cuento, ni perdón...
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No está bien

Tengo un problema
Y es que me encanta contarle a la gente nuestra historia.
Me gusta cuando hablo de hace tantos años, cuando recuerdo nuestra inocencia, de nuestras bromas y nuestras experiencias.
Primero les cuento cómo te conocí, cómo enseguida supe que sin saberlo te buscaba a ti, cómo tengo tu recuerdo de aquel momento exacto en el tiempo.
Luego les digo que hace tiempo que tú ya sabes todo de mí, que sé todo de ti y que no nos fiamos el uno del otro.
Después vienen las preguntas, las cosas del destino, las inseguridades, los desafíos y los arrepentimientos, los enfados y las reconciliaciones.
Y por último les digo que ya no importa, que todo está bien.
Pero no es verdad, no está nada bien.
No estás bien.
Sería más fácil decir que no estás.
Pero aquí, en estas letras, en estas palabras
ya has dejado tu esencia.
Esencia pura que emana de mí.
Alma enamorada.
Pobre desdichada, destinada a sufrir por un amor tan intenso.
Cuéntale a tus sueños lo que tramas
y ellos ya verán si eso es lo que amas.
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Bulímica de palabras

Bulímica de palabras no dichas
vomitando lágrimas,
y el eco que queda dentro
apuñalando con acero fundido en tu fragua
pero sin llamarte Vulcano
martilleas mis recuerdos
volviéndose palabras que me trago,
me trago y no vomito,
sólo lágrimas…

Marisa Sánchez
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He muerto

He muerto,
no me decido si estoy dormido
o estoy despierto,
si tengo carne
o me falta cuerpo.

He muerto,
no me decido si estoy desnudo
o estoy cubierto,
¿es esto un parque
o es el desierto?

He muerto,
no sé si tengo hambre
o estoy sediento.

He muerto,
no me decido si hay espacio y tiempo,
o solo soy un punto imberbe
ausente en el viento.

He muerto,
no lloro, no sufro,
no río, no amo, no odio;
que desconcierto.

He muerto,
ya ni me acuerdo
quien fui,
si fui feliz o sufrí.

¿Fui hombre
o fui mujer?

He muerto,
y de esto me arrepiento:
De no haber amado a quien me amó,
no haber dado agua al sediento,
no lanzarme a los brazos del viento,
no beberme todas las noches de luna,
no subirme al monte más alto,
no sumergirme al océano más profundo,
no haber contemplado más las estrellas.

He muerto,
y también de esto me arrepiento:
De no haber vivido cada segundo,
con ese ímpetu del espíritu que me fue dado,
con cada gramo de voluntad, sin miedos,
sin dudas, sin ansiedad.

He muerto,
y de esto me arrepiento:
De no haberte vivido vida,
cuando tuve la oportunidad.

@SolitarioAmnte
iv-2017
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17comentarios 136 lecturas versolibre karma: 64

Senryus (te siento)

Siempre te siento
como a la diosa venus
entre mis sueños

Y en este ahora,
que florezcan las flores
en nuestro encuentro.
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