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Quisiera II

Quisiera habitar en el jardín de tus pensamientos
sembrar dudas y certezas
comprendernos, aprendernos

quisiera ser tu viva esperanza
tu libertad, tu verdad
tu deseo, tu consuelo

porque en vos todo es nuevo y eterno...
como la primavera
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Un Verano Perfecto

María, de escasos siete años, de piel muy blanca de ojos grandes castaños,
su cabello hasta los hombros como el color de la miel, volaba en libertad con el suave viento,
mientras corría al encuentro con los niños del poblado morenos por los rayos del sol
que contrastaban con la blancura de su piel.

Emocionada y con la alegría reflejada en su carita lo primero que hacía al llegar y antes que se lo impidieran ,
era quitarse los zapatos, despojarse de sus calcetitas y sentir con sus pies la tierra caliente que le hacía cosquillas.
Los restregaba como bailando twist para sentir más cosquillas sobre esa tierra seca con grietas como boas pidiendo al cielo el agua tan preciada.

Su llegada al rancho de sus abuelos coincidían con la época de verano, así que disfrutaba del sol, y el calor.
También algunas veces de la lluvia a torrenciales que algunas veces caía.

No podía salir y atrapada dentro de la casa observaba por la ventana como el agua hacía caminos
por la tierra del jardín hasta llegar a formar charcos.
Allí pegada a la ventana aguardaba a que la lluvia pasara, había escasas ocasiones que su abuelo le permitía salir a jugar
y correr bajo la lluvia como una yegua en libertad.

Disfrutaba beber y saborear tan exquisita agua, el olor a la tierra mojada, ver como se llenaban los aljibes
y brincar en los charcos cual si fuera una rana.

Que alegre era María, no había niña sobre la faz de la tierra más libre y feliz.
De pronto la lluvia así como llegaba se marchaba las nubes negras se disipaban y el cielo se aclaraba
dejando ver nuevamente el sol, las buenas lluvias refrescaban la región.

Estas precipitaciones era muy esperadas, cosechas abundantes, agua almacenada,
limpieza de patios, y techos de tejas como nuevos brillaban, contrastando con el verde de los árboles.

Era un espectáculo ver caer las gotas de agua contenidas en las hojas de los árboles,
como pequeños arco iris cayendo al suelo, una a una, como si fueran lágrimas como prismas
reflejando colores agradeciendo al cielo su abundancia.

Y ay! de aquel niño que se acercara bajo un árbol en seguida aparecía él niño l travieso
que con fuerza sacudía el tronco del árbol y como lluvia fuerte las gotas prendidas a las hojas
que como lluvia caían mojando a los niños que reían.

Con las lluvias el río aumentaba su nivel y eso era motivo de sonrisas, la alegría llegaba con las lluvias,
porqué en compañía de otros niños nadaría y saltaría en sus aguas.
Entonces podría disfrutar de un verano perfecto, llenando de historias nuevas para contar.
Vacaciones cada año esperadas, antes de regresar a la monotonía de la ciudad y del colegio.

MMM
Malu Mora
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Sin título

Temo por mí, temo por todas las mujeres de mi vida,
No me siento segura ni a la luz ni a oscuras,
Por las calles hay cuerpos inertes que cedieron en la lucha,
otras más que nunca se enteraron que llegaron al final.

¿Qué culpa tenemos de haber nacido con este género?
¿Qué culpa tienen nuestros padres?
¿Por qué me odias a mí monstruo de la noche?
Silencio…no me respondes, entonces que sea Dios el que te juzgue.

Hoy, este llanto quema mi ser como el aguardiente,
Es tanto que hasta el ave matutina esconde su canto.
Ya no quiero ser más el blanco de tus vituperios
Solo quiero la tranquilidad y equidad,
Quiero la bondad y la paz.

Tenemos que alzar nuestro canto al unísono.
Gritar que somos muchas
Somos la vida
Somos amor.
Porque la mujer tiene valor, ¡si!, el mismo que tienes vos.
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Terror - (instagram: @poemaspiboro)

Terror

Finas espinas de cactus
se clavan en mi pupila
hilando un iris incoloro
que no puede ya llorar.

El mundo es negro
no existe, es vacío
sólo lo tiñe un hilo rojo
tejiendo a su voluntad.

Estoy solo
no hay ecos a los gritos
que tintados de amarillo
buscan un sitio que no está.

Sigue tejiendo un hilo
no hay nada más
tintada de nada
la palabra libertad.

Siento terror
me suspendo en la oscuridad
se clavan más espinas
y unos gritos que jamás sonarán.


Píboro

Instagram: @poemaspiboro
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¿De qué color es el agua?

¿ Cuál es el color del agua?

En la escuela me enseñaron que el agua es incolora,
cruel destino el de ser invisible y transparente.
En el corazón me enseñaron que el agua es insípida e inodora,
terrible lugar es el que ocupa insensible e hiriente.
En la vida me enseñaron que el agua es como el tiempo, poderosa
libertad indomable y corriente.

Pero yo no pude aprender nada, porque vi tantos colores en el agua que el arcoiris parecía gris y era yo, el transparente.
Qué iba a aprender yo, si nací tratando de saborear el olor del agua entre mis lágrimas y comprendí su dialecto de aromas a tierra, a trueno y a primavera. ¿Cómo iba a asumir que el agua es incolora, inodora e insípida, si hay tantos mundos, tantas miradas y tantos labios entre sus gotas?
Sí, el agua es una libertad que no se detiene, tal vez sea lo único que he podido asumir, pero ¿qué hay en el interior de sus versos, en el corazón de su poesía? ¿Nada o por contrario, todo?
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2comentarios 35 lecturas prosapoetica karma: 74

Historias Comunes

Una historia tan vieja como el amor, tan común como el sentido.

Lucía es la libertad, su cara risueña digna de los elfos del bosque. Sus ojos sonreían más que su boca, su cuerpo libre de prisiones, su corazón a galope tendido entre la libertad y la inconsciencia de la despreocupación. Su mirada con hado en el infinito, quemando todo presente.

Héctor es el sentimiento, sus ojos mentirosos no engañan a nadie. El aire limpio del soldado de primera línea, apretando los dientes contra la adversidad, incontenible en su decisión. Su meta es alcanzar aquello que se le niega, con la determinación del toro ante aquel trapo encarnado que lo desafía. Su corazón encharcado de Lucía, se acelera ante el rumor del nombre de su elfa libre, de ojos azules como un mar de esperanza, de su cuerpo danzarín. Héctor contiene la respiración por su amor, recogiendo cualquier atisbo de interés, de atención, dándole forma de anhelo, para no desahuciar su esperanza.

María, hermana mayor de Lucía, es la paz del lago al atardecer, sus ojos almendrados dulces como su miel. Su rostro de ángel resplandecía cada vez que Héctor se paraba, la cogía de la mano y clavaba sus ojos mentirosos en el nido de sus sentidos. Su sonrisa encerraba un gramo de tristeza, no quería un amigo, quería que su corazón estallase en serpentinas en los brazos de su soldado.

Mientras Lucía era libre, Héctor, cual domador de caballos, la perseguía con la insistencia con la que el mar se estrella contra las rocas. En tanto, María, recogía su espuma, la contenía en pequeños frascos, cual fragancia etérea de valor incalculable, esperando que su soldado se refugiara en ella…

O quizás Historias no tan comunes…

Lucía y Héctor tienen seis años, María ocho…
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dos personas en una

Soy dos personas,

una que razona
que en ciertas zonas
tachan de ejemplar…

y la otra
que a base de libertad
llegarías a admirar.


Píboro

instagram @poemaspiboro
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Tú Esperando Paciente Trascender

A veces me siento frente a ti,
te miro fijamente,
siento tu mirada
cara de luna blanca
en mis ojos bien clavada
queriendo leer mis sentimientos,
te acaricio delicadamente con mi mano
que suave y despacio recorren
tu níveo cuerpo y contorno.

Observo directamente tu carilla
y me pierdo en esa virgen
profundidad de tu blancura
y te imagino de mi mano
contando un sin fin de historias
que llevan a otros mundos,
a otro tiempo, a otra piel
o sentimientos de un ayer.

Y me lleno de impotencia,
por momentos no poder,
tengo tantas palabras
historias y fantasías atoradas
ansiosa, gritando libertad
esperando espontáneamente
y a perpetuidad ser liberadas.

Y yo deseando ese momento
ese segundo de tiempo
que con fuerza te impulsa
a tomar ese instrumento
pluma, lápiz o teclas
que me permite expresarlas,
y plasmarlas con sencillez.

Y tú!
Tú esperando paciente trascender,
y llevar en tus entrañas un mensaje,
un relato, una historia que encaje
en el corazón o vida de algún ávido lector

Y tú!
Tú esperando paciente trascender
para dejar de ser algo más
que una simple y sencilla
hoja en blanco de papel.

MMM
Malu Mora
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13comentarios 105 lecturas versolibre karma: 97

Jamás podré encontrarla

Miré al monte con ojos otoñales, e imaginé sendas entre las jaras y cantos en los arroyos clandestinos. Pensé y no supe dónde ir, escuché susurros entre las hojas, sentí que miraba, sentí que veía. Supe, entonces, que las ciervas corrían. Sin destino, sin caminos, sin cadenas, totalmente libres, como el viento del otoño, como las hojas que caen y los arroyos que esperan con ansías el caer de las aguas. Entonces, comprendí que tenía que abandonar los caminos y seguirlas, aunque siempre supe en el perdido fondo de mi corazón que jamás podría encontrarlas, por qué cómo iba a encontrar a algo tan libre qué ni la libertad puede nombrar, cómo iba a seguir algo que no deja más rastros que el viento a su paso.
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Llueve

Llueve...
tanto dentro
como fuera

callado...

cauces cristalinos
desembocando
hacia la noche fría

humedales de vacío
sollozos
en ráfagas de tormenta

miradas inundadas
distorsionan el presente
ahogan el futuro

el corazón silente
queda ya sumergido

aguas asesinas
que buscan libertad

torrentes que estallan
que arrastran corduras

momentos...
noches...

tempestades
que devoran
la lucidez

huracanes
que gritan dolor
arrastrando todo

y ese Silencio que carcome...

y de pronto allí
nuevamente el Sol...
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Transmisor d Sinestesias©
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13comentarios 122 lecturas versolibre karma: 88

Aullidos de libertad

Fiereza cubierta de la belleza más indómita, pureza que a la brillante luna suplicas tu amor. Alma noble y fiel, amante inmortal, protector de tus hermanos. Cuestionado desde el principio de los tiempos; siempre temido, a pesar que tus ojos reflejan solo el anhelo de la libertad que siempre fue tuya y que el hombre un día te robó. Eras rey en tus vastos dominios, señor entre todas las fieras del bosque, las montañas y los fértiles valles regados por espejos de plata. ¡Lucha bella criatura, lucha!¡Reclama nuevamente tu trono! Nunca desfallezcas y sigue aullando en la oscura noche, pues el hombre sigue siendo siervo, y tú, el señor de los grandes bosques.
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6comentarios 97 lecturas prosapoetica karma: 75

Desesperación

Esta noche voy a ti, en desmedida ansia...
Así cual sediento, en pleno desierto,
por el bello oasis.
Como mariposa que deja el capullo
y anhela el viento.
Al igual que alcanza
la calle un preso por su libertad.
Y cuando te encuentre saciaré mi sed
como aquel sediento.
Para alimentarme aspiraré en tus labios
la dulce fragancia de tu rosa boca.
Me echaré a tus brazos y te daré un beso,
que me deje libre de este sufrimiento.
Sentirás en sueño este inmenso amor,
entre abrazos nuevos.
Y cuando despiertes hallarás mi pelo
por sobre tu pecho,
y al acariciarlo con tus suaves dedos,
abriré los ojos,
veré tu sonrisa la que me fascina,
y entre el sol y el aire de una tenue brisa,
te diré al oído:
te quiero, te quiero...

EPadrón
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La Decisión

«La luz de la luna iluminaba la habitación. Y el reflejo del acero se impregnó en el filo del cuchillo que él sostenía en sus manos. La gente siempre decía lo joven que él era. Él se sentía el más viejo de los seres que pueblan la Tierra, y ésa noche la soledad era su confidente una vez más. La casa estaba vacía otra vez, permitiendo a sus palabras salir de sus labios y ser sus oídos el único destino de ellas. Es la víspera de su cumpleaños y se encontraba sentado, completamente solo, sobre el piso de su cuarto. Ese cuarto decrépito lleno de viejos muebles, que sincronizaba con aquella vieja casa. Él sonrió. Pensó que no tenía nada de malo celebrar la fecha de su muerte el mismo día de su nacimiento… Y ése era su eterno problema: él pensaba demasiado… demasiadas cosas a la misma vez. Él sonrió otra vez por el análisis que hizo de sí mismo mientras jugaba con el filo del cuchillo sobre sus muñecas.
Un nuevo brillo llamó su atención y se percató del reflejo del acero sobre el largo espejo localizado en la puerta del armario, de aquel viejo mueble que se hallaba con las puertas abiertas. Sonrió agriamente y la alarma del reloj se encendió repentinamente. El recordó que estaba programada para encenderse antes de la medianoche, porque el disfrutaba mucho escuchar la radio sin tener que oír el parloteo de los presentadores: “música sin interrupciones”. Ese era el modo en que le gustaba pasar las noches del fin de semana: estar a solas oyendo viejas canciones. Ese pequeño detalle que le bastaba para mantenerlo con vida… pero ésa noche, ya no le era suficiente.
La decisión estaba hecha. No había marcha atrás.
Pero el Destino, la Providencia o la Suerte, sea como quieras llamarle, hizo que una canción en particular llamara su atención. Empezó a cantarla mientras la oía… cada palabra, cada verso, cada parte de la letra… Para muchos, era impensable que con menos de dos décadas de vida él no tuviera placer, deseo o fuerza para seguir viviendo. Pero así era. Y de pronto, él se quedó callado: “The world is… a bad place… a bad place… a terrible place to live …” es lo que él pudo oír mientras una lágrima caía a través de su mejilla. La luna era aún un testigo absoluto de todo desde la ventana del dormitorio, cuando un cúmulo de nubes la cruzó, dejando todo alrededor de él en completa oscuridad. Su mano seguía fuertemente aferrada al cuchillo cuando una lúgubre voz empezó a hacer eco en su cabeza:
– “Cobarde…”.
Se detuvo y abrió los ojos. No había nadie más pero allí estaba esa voz de nuevo:
– “Cobarde… ¿Cómo te atreves a enterrar de manera tan vulgar tu destino?”.
Miró a su alrededor y más que miedo, empezó a sentirse extraño. “¿Habré acaso cruzado la línea de la cordura?” – se preguntó.
–“No, no estás loco… – y la voz continuó. – ¿O es acaso que ya te olvidaste de mí?”.
Las nubes se fueron disipando y pudo ver la larga sombra de un ser que se encontraba detrás de él, aunque estaba consciente que lo único que tocaba su espalda era la pared de la habitación. Entonces, recordó que desde que tenía uso de razón, que La Sombra lo seguía y le hablaba. La Sombra le inspiró para tener coraje cuando él tenía que enfrentar a los matones de su escuela. La Sombra lo calmó cuando tuvo al frente por vez primera a la soledad. Era La Sombra quien le explicó que sus pesadillas eran más que simple sueños. Eran mensajes de una realidad que la mayoría de la gente desconoce su existencia. Pero la razón llegó y se interpuso entre ellos todos estos años. Éste ser, ésta Sombra no podía existir. Al menos es lo que decían los libros, los maestros, los psicólogos… Pero La Sombra estaba a su lado otra vez.
–“¿Recuerdas tu misión en éste mundo? – dijo La Sombra. – ¿Recuerdas quién eres?”.
Otra sonrisa ácida cruzó su rostro y clavó el cuchillo con un grito en el piso de madera de la habitación.
–“Soy la encarnación de Azrael...– musitó. – Soy quien pasea entre el Cielo y el Infierno a mi regalada gana… Soy el último ser que morirá…”.
La Sombra empezó a reducir su forma mientras la luna empezó a iluminar el cuarto una vez más.
–“Pues no lo olvides y cumple con tu misión. Hay demasiadas almas en juego y debes encargarte de todas ellas… la Libertad no es solo un derecho. Tienes que ganártela…” – y La Sombra desapareció.
Entonces se levantó, riendo como un lunático. Luego se detuvo, dejando que el silencio dominara todo a su alrededor. Tomó el cuchillo del piso y lo puso en su sitio. Arregló la habitación como si nada hubiera sucedido.
–“Es verdad… – susurró – Me quedaré aquí porque seré el último en morir. Y mi más grande placer será enterrarte primero…”.
Subió el volumen de la radio y encendió un cigarrillo, analizando sus siguientes jugadas en ésta vida…
–“Porque no existen las coincidencias, lo sé…”.
Y perdió la cuenta de los cigarrillos y las canciones… hasta quedar profundamente dormido… y en sus sueños, se pudo ver libre, esperando por su última hora… Era su futuro. »

© Larn Solo
Lima/Perú • 15/Jun/2015
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Ángel Caído

«Ángel caído…
Dueña de mi destino…
Todo lo ves
y ciega te quedas
escudriñando en
mi baúl.

Demonio santificado…
Inocente e ingenua
añorando besos y
caricias de fantasías
poéticas y alabanzas
perdidas.

Endemoniadamente
poseedora de lo que atesoro.
Bates las alas volando
en la libertad que idolatro
aunque encadenado
a tu hado me encuentro.

Ángel caído. »


© Larn Solo
Lima/Perú • 19/Nov/2016
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Historiodrama Colombiano

Volveré al tiempo en que el cabalgar de las bestias era la medida misma del borbotear de las venas.
Aquellos tiempos en que la vida valía el tajar de un machete y una cabeza rodante.
Cuánto miedo, burdo saber sobre la nada.

Al fondo, los complices de la danza de la peinilla, que macabra belleza, cuántas agonizantes victorias se ahogaron en las tripas del carroñero.
Hordas que asolaban hasta el último caserío, gritos de dolor que opacados por el conservatismo o la libertad así pura, salvaje, más violenta que mil aludes a mansalva golpeaban las veinticuatro del Jawaco de pared.

He de volver allí, atado en el suelo forrado de arapos, empapado entre lágrimas y sudor, destinado a arder en mi provincia.
Seré un faro humano y mi cabeza será pateada para el divertimiento de aquellos hombres castigados a hacer justicia y ley.
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Pedazos de mí

No busco la fama, prefiero ser eterno como los poetas.

Quiero mi bastilla, mi dos de mayo, mi palacio de invierno; quiero que el pueblo jamás vuelva a ser esclavo. Porque un pueblo oprimido tiene el deber de levantarse contra el opresor.

¿Y ahora qué? Vivimos en una sociedad dormida, esclava de inservibles necesidades que el consumo nos impone. Títeres de quien nos vende todo lo que compramos, olvidando que todo lo que importa no puede comprarse: Amor, amistad, salud, tiempo, respeto, honor, vida, etc… Somos esclavos en una aparente libertad.

Otra vez lloran los poetas desde el vergel divino, al contemplar un inmigrante ahogado en el mar o un niño muerto entre los escombros de un edificio derruido por las bombas de los adalides que pregonan la falsa libertad. Otra vez lloran los poetas mientras sonríe el terror.
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Honor, sangre y acero

Avanzamos inexorablemente hacia la batalla. Majestuosos, como un solo ser; un fiero dragón de miles de cabezas, de flameantes escamas relucientes al sol, y de amenazantes lanzas protegiéndole todo el cuerpo. Nuestro avance resonaba en la tierra estéril al son del crujir metálico de nuestro equipo de combate. A una distancia prudente del enemigo nos detuvimos, y como si nadie ni nada amenazara nuestras vidas, comenzamos a cantar el sagrado Pean en honor al dios Apolo. Una vez finalizada la plegaria, nuestro general nos alentó para el combate, y tras estallar todos los hombres en un éxtasis guerrero, nos lanzamos contra el enemigo, con la furiosa ira de los valerosos soldados griegos que luchan por la libertad.
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Bucle

Con los ojos hinchados de llorar
y el alma rota de vivir.

Te esperaba cansada
como de costumbre,
en la orilla de la cama,
que sin ti pareciera
el mismo continente africano
al borde de una sequía.


No lluevo sin ti,
soy un bucle que rechazo,
que me da asco,
que me impacienta,
que quiero ver acabar
pero soy demasiado débil
como para contemplar mi final.


Unamos nuestras tristezas
convirtiéndolas en una sola,
que las putas sufran solas.

Mientras
seamos felices,
hasta que se aprendan
otra vez nuestros nombres.


Nunca tuve tantas ganas de abrazarte.
Me siento una egoista,
aún sabiendo la libertad
que expulsas por los poros
me aprieta la necesidad de agarrarte.


Pero prefiero dejarte ir
y ver como siempre vuelves a mi.
Prefiero,
darte la responsabilidad de dejarme
cuando te apetezca,
por no cambiar la costumbre de ser cobarde.
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Tú, todo tú

Tú, todo tú
Yo. Siempre tú.
Tus manos. Siempre tus manos
Mis manos, Siempre tus manos.
Tú. La voluntad
Yo. Dos veces voluntad.
Quieres. Me quieres
Te Quiero y no quiero
Tú. Esa noche
Yo. Tú noche.

El cielo perplejo

Tu. Siempre tú
Y en tus siempre tús
Siempre yo.
Y
Así
Al infinito.

Rezagos de mi voluntad
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2comentarios 70 lecturas versolibre karma: 79

A la caligrafía

Pincel y agua
bailan al son del viento.
Gritan libertad.
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