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Corre- buen -Hombre

Corre buen hombre,

corre buen niño,

las bombas caen desde lo más alto

trayendo destrucción y miseria

por desespero del Egoísta.



Corre buen hombre,

corre buen niño.

En el patio de tu vida

caen bombas desde lo más alto

arrasando con tu habitad,

incordiando tus sueños.



Corre buen hombre,

corre buen niño.

Las bombas caen

desde lo más alto

malogrando tu reposo

pero no tu consuelo.



Corre buen hombre,

corre buen niño

Las bombas caen

desde lo más alto

enturbiando el agua que consuela tu sed

y la mano que alimenta tu calma.



Corre buen hombre,

corre buen niño.

Las bombas caen

desde lo más alto

y vuestra alma tiembla,

despavorida esgrime su ansia y dolor

¡pero resiste!

Los cuadros pintados que cuelgan en la pared,

los poemas escritos en sangre,

los cantos apagados por la fuerza,

aún ponen policromía a los sueños de la humanidad.

Ellos,los pintores ,los poetas , los cantores

dejaron su sangre esparcida en la historia

por culpa de las bombas caídas desde lo más alto.

Y en algún patio, donde corrían tintas de llanto

el papel intratable ,se convirtió en lienzo de batalla,

las bombas que caían desde lo más alto

no quebrantaron la esperanza,más bien avivó la fuerza de contar en el ayuno

la alegría por vivir

y los sueños por venir.



Corre buen hombre,

corre buen niño.

Las bombas algún día dejaran de caer

en las tierras del hombre de plegaria,

porque el forjara su nuevo destino

por voluntad y conciencia,

y tú buen niño, tendrás el alivio en tus manos

y la sapiencia en tus nuevos pasos para hacer crecer la sabiduría en cada parto.

Corre buen hombre,

corre buen niño y escribe con la tinta del perdón

en el papel vacío de la nueva Historia del hombre

que aguarda impávido e impaciente comenzar a escribir sus capítulos más sublimes

sobre la preservación y la conducción de su especie.

Corre buen hombre ,corre buen niño,asegúrate que las bombas que caen desde lo alto más no detengan la andadura del buen niño ,especie en extinción, que vive en los rincones del planeta olvidado, donde su cielo lo han pintado con bombas, pero que su destino le llevará a nuevos caminos de la vida que el hombre deberá surcar.

Corre buen niño ..Cómo corres niño .. No pares de correr..
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Todo está escríto

La sangre en mis manos
sangre repetida,
ya derramada por otros asesinos
sobre los lienzos antiguos
en manuscritos oprobiosos,
en la letra escarlata
salpicada en ropajes femeninos,
ocultos a los ojos
de los inquisidores.
Mi sangre no existe,
no es nada más que agua
que todos beben por igual,
mi manantial interior
ya fué derramado por otros,
esculpido en cavernas,
tallado en madera.
Solo Dios es original,
y eso es por que no existe
si no creo en él.
Sudan mis manos y mi frente
en busca de algún verso original
alguna estrofa inédita,
y me conformo con un sueño
que es de todos los poetas,
que tu sangre tiemble
cuando leas un poema.
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etiquetas: verso, libre, poética
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Dama de rostro marmóreo

Vive acristalada
en amor vetada.
Deambula entre espíritus
deslucidos en sentidos.
Porosa decrepitud fosfórica
de seres envilecidos
que atrapan su alma.

Dama de rostro marmóreo
de luz embaucada.
Luctuosa imagen grácil
al olvido encomendada.

En el pináculo sus sueños vagan.
Ojos añejos en miedo
agnósticos al cambio
mendigan clemencia.
Respuesta: ausencia.

¡El alquimista no puede ayudarla!
Ella debe trazar el bosquejo
que le exima del perverso lienzo.


Marisa Béjar.
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Un tranvía llamado "deseo"

La próxima parada,
en el andén la espero,
y llega en el tranvía
que llaman del "Deseo".

Paro en las estaciones
del plano de su cuerpo,
en viaje de placer
que al fin llega a su lecho.

Entre sábanas blancas,
que el ardor ha deshecho,
empiezo a recorrer
la piel y sus senderos.

Al tacto de mis manos,
se enreda entre los dedos,
la suave cabellera
que forma el fino pelo.

Mirada angelical,
por la que siempre tiemblo,
envuelta en unos ojos
que brillan como el fuego.

La boca de contrastes,
con ese labio seco,
que esconde ansiosa lengua
y sus jugosos besos.

Es fina y perfilada,
voraz hasta lo obsceno,
cuando al morder los labios
me incita con su juego.

Caricia de la piel
la de su esbelto cuello,
tan delicado y terso,
como en la flor los pétalos.

Y el viaje continúa,
hasta llegar al cielo,
hasta esas firmes cumbres,
testigos de mis vértigos.

Volcanes tan perfectos
do se derrite el hielo,
del corazón ardiente,
debajo de sus senos.

La línea de su espalda,
que acaba en su trasero,
es la preciosa curva
camino del infierno.

Infierno al que va un valle,
talado de su vello,
allí donde reposan
mis más perversos sueños.

Te privas de la braga,
mi rostro queda trémulo,
al descubrir la flor,
la clave del Misterio.

La mecen mis suspiros,
el caluroso viento,
que brota del aliento
en sofocante Céfiro.

Y se ancla entre tus piernas,
en el acuoso sexo,
en trance tan violento,
el lujurioso miembro.

De los gemidos se oye,
atronador el eco,
jadeos y sofocos,
y dulces los lamentos.

Como el pintor esboza
los trazos en el lienzo,
como el poeta escribe
sus más ardientes versos,

como ese que de arcilla
al tacto hace el modelo,
o el que en la partitura
compone un ritmo bello,

así, cuando al compás,
en brusco movimiento,
se imanta nuestra piel,
y me introduzco dentro,

en ese gran momento,
que nubla pensamientos,
do se detiene el tiempo...
viajamos en secreto.
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2comentarios 83 lecturas versoclasico karma: 85

Esta vez la cicatriz fue de otros

Y apareció un punto en el papel
mancha indeleble en el libro que vivimos
¿acaso será una distracción de las cosas importantes?
solo me detengo a observar sin intentar salvarme.

No puedo evitar tocar su imperfección
la esperanza se borra del libro de la vida
cuando nacen las excusas es la historia
que escribimos juntos.

Decidí prestarle atención a eso que fue ajeno
sin tan siquiera saber de dónde venía
siempre será decidir con un cheque en blanco
un azar en el limbo de las mentiras.

Verdades que se desbaratan
con un nombre que nunca decidió no ser visto
nada lo detuvo y la voz se convirtió
en una conversación desesperada.

Así que respiro despacio
y con el avance de la noche
el frío poco a poco se va apoderando
de mi cuerpo como un objeto inerte.

El vacío fue un sueño profundo
me hizo volar en caída libre,
solo me importo saber cómo llegaría al suelo
nunca fue el vuelo al precipicio lo que llevó al vacío.

La mente descarga tanta electricidad como necesita quiere despertarse del letargo que ahoga a los sueños, solo me muevo como si la vida se me fuera
de las manos y vivo.

En un pedazo de papel
escribiré el lienzo que soñé para tu vida
será muy despacio y sin prisa
borraré el rumor que adormeció a mi vida.

Duermo sin la tinta que ahoga a la memoria
despertaré con la esperanza
de poder volver a ver
sin la mente vacía.

Nunca quisiste ser el ombligo del mundo
y no lo fuiste hasta que los monstruos dolientes
generaron tanto odio en el subconsciente
que la cicatriz esta vez fue de otros.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
11/11/2017.
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6comentarios 168 lecturas versolibre karma: 88

Valencia

Valencia huele a levante,
Valencia huele a azahar,
Huele a pólvora quemada
Y a la brisa de la mar.

Valencia sabe a mercado,
Valencia sabe a la huerta,
Al pescado de la lonja
Y al arroz de la albufera.

Valencia con su luz brilla,
Valencia tiene color,
En el lienzo los refleja
Y nos regala El Pintor.

Valencia suena a cultura,
Valencia suena a canción,
Son modernos sus sonidos
Y también de tradición.

Valencia, la que te abraza,
Valencia, la que acaricia,
La que el río Turia atraviesa
Y a todos nos beneficia.

Valencia me lo dio todo,
Valencia me dio el amor,
El amor me dio una hija,
Y la hija más amor.
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4comentarios 111 lecturas versoclasico karma: 83

Mujer ajena

Reconozco tu fachada
Mujer ajena,
y también tu olor
a la hora del perfume de Chanel.

Reconozco tu piel sedosa
Mujer ajena,
y también tu vientre
después del baño
de espuma.

Reconozco tu descaro
Mujer ajena,
y también tus pechos firmes
como dos paraísos
a la hora del zigzag de los amantes.

Reconozco
tu fuego ardiente
Mujer ajena,
a la hora del amor con pago.

Reconozco tu llanto
Mujer ajena,
a la hora de tu engaño.

¿Por qué lloras mujer ajena?
Tus cicatrices se hacen más profundas
y tus lágrimas no limpian
mujer ajena,
tu fachada impura.

Reconozco tu seducción
Mujer ajena,
y tu intriga
a la hora de vender tu amor ajeno.

Reconozco tu rostro
Mujer ajena,
hasta en las noches de lienzos claros
ocultos a la concupiscencia
del creador de la línea y el trazo.

Reconozco tu rostro
Mujer ajena,
mis manos han derramado ríos
de tintas sobre el agua y desafortunadamente
tu superficialidad ha quedado expuesta.

Reconozco tu rostro
Mujer ajena.

JOSE LARA FUENTES ©
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2comentarios 62 lecturas versolibre karma: 76

Arte abstracto

Con formas y espacios indefinidos
dibujas la inmensidad de la nada,
entre trazos de pintura rimada
y en síntesis de creación fundidos.

Sutiles contornos se tornan fluidos
en abstracta expresión imaginada,
que sobre el blanco lienzo derramada
atesora en conceptos adheridos.

Pinceles iluminando la esencia,
impresión que motiva la hermosura
de espléndida amalgama impresionista.

Virtuosa alegoría que presencia
en sus luces y sombras de textura,
el Alma conmovida del artista.



Publicado en la Asociación solidaria cinco palabras:
cincopalabras.com/2017/10/15/escribe-tus-relatos-de-octubre-iii-con-la

Pintura es de Javier Olayo, para 5 palabras
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Poeta y musa

Fuiste poeta y musa.
Mientras me dabas una razón para escribir,
me rompías el alma con tus versos.

¿Cómo se puede competir
contra el cuadro y el pintor?,
¿Cómo se puede competir
contra la música y el compositor?

Eres un conjunto
de todo lo que signifique belleza
y mi cabeza fue un lienzo vacío
para tus manos aterciopeladas.

Cuanto duele tu dulzura,
cuanto duele lo que expresas,
las personas que no te conocen solo aprecian arte,
pero yo que viví en tu ser,
que bebí de tus besos,
que crecí en tus entrañas,
entiendo la tristeza que se esconde
detrás de tus párpados.
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Ay si pudiera amarte

!Ay si pudiera amarte!
Seguro que te amaría
el hilo de tu historia rompería
y el de la mía,
con la seda de cien mil orugas
uno nuevo hilvanaría.

!Ay si pudiera amarte!
En más de mil cristales
tu realidad quebraría
me quebraría contigo
me quebraría en ti
me quebraría más, sin ti...

Ay si pudieras ser reloj
y yo ser tus segundos
eternos...

si pudieras ser océano
y yo ser tus gotas
inagotables...

si pudieras ser galaxia
y yo ser tus cometas destelleantes
viajeros infinitos...

Ser tú la alborada,
ser yo los rayos de sol
que con tibios labios la besan
y con viento matutino despeina sus cabellos.

Ay si pudieras ser crepúsculo
y yo ser pincel:
en lila, naranja, verde y celeste;
dibujarte el amor
en el lienzo del horizonte.

¡Ay si pudiera amarte!
pero no puedo...



@SolitarioAmnte / x-17
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16comentarios 168 lecturas versolibre karma: 85

Un intento de poeta

No sé si soy de asfalto
pero si ser de arena.
Nací de la arcilla misma
ovario en flor de la tierra.
No hay en mi estética Platónica,
tampoco lo feo habita en mí.
Sencillamente soy
el que plasma poesía.
Soy del desierto tanto como del océano,
soy crápula tanto como virtuoso.
Traigo conmigo versos eróticos,
y varios garabatos que agregan a mi destino.
Escribo porque lo necesito, por conocerme y porque no se hacer otra cosa
no vivo de mis líneas, aunque trabajo con mis letras.
Simplemente escribo para transmitir.
Soy como el alfarero con un pedazo de barro,
o como el pintor con un lienzo por colorear.
Soy absolutamente y sin condición alguna, eso...
un intento de poeta.

Canet 1997
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5comentarios 96 lecturas versolibre karma: 89

Me he manchado las manos

He corrido buscando entre los sueños
la imágen perfecta para mis lienzos.
He trazado en la oscura soledad
la perfecta figura de mis latidos.
Me he manchado las manos
con los colores de un corazón que anhela
vivir con esperanza en un mundo tan sombrío.
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Pasado

En la diaria cúpula
donde las agujas marcan sus misterios,
se construyen las memorias
perdidas en el anverso del tiempo.

Cuantos olvidos guardamos
en los anaqueles del tiempo,
esquelas de sentimientos
dibujadas en su lienzo.

Insondables acertijos
van quedando irresueltos,
en el pasado que vuelve
a la historia de los muertos.
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2comentarios 97 lecturas prosapoetica karma: 98

Trazo desnudo

Quien toca a la puerta de mi lienzo se enamora de mis trazos desnudos.
Quien sueña navegar en mis aguas se quema al roce del sol con las olas
Pincelada única de amor en mi pecho Abrazo difuminado en color el vertical de tu mundo.
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Soy de cosas sencillas

¿A dónde voy si no es a tus brazos cuando te pienso?
He descubierto que soy muy torpe para limpiar telarañas,
para espantar a los pájaros de mi jardín.
Soy de las que siempre ha gustado atrapar a los grillos para sentirlos entre las manos y después liberarlos viendoles saltar.
La que se sube sobre ladrillos para alcanzar a ver un atardecer pleno, por sobre de un muro.
Soy de las que vive de cosas sencillas
Como respirarte y tocarte en el viento
la que traza colores en lienzos invisibles.
Una loca que te toca y te besa.
que te escribe con rima o sin rima
Volviéndose vida entre los labios.
Latido sobre papel o un poema.
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10comentarios 121 lecturas versolibre karma: 95

Péndulo

Sinónimos.

Un cuco que ya no es okupa,
El niño inválido tras la ventana,
Un centinela con ceguera,
Un pianista con artrosis.

Sinónimos.

Un poema escrito en la arena,
Una babosa bañada en salitre,
Un erotómano sin genitales,
Una obertura que no emociona.

Sinónimos.

Un peregrino sin su cayado,
Un crepúsculo desenfocado,
Un soprano de garganta rota,
Un misántropo en Nueva Delhi.

Sinónimos.

Un mitin sin demagogia ni vítores,
Una familia en ayuna permanente,
Una taberna en plena ley seca,
Un cardenal sin pornografia.

Sinónimos.

Un archipiélago proceloso,
Un réprobo que clama fervoroso por Dios,
El sepulturero enamorado de la matrona,
Un náufrago agorafóbico.

Antónimos.

Un tango de Gardel de madrugada,
Un brindis con Dom Perignon,
Agüita fresca en una tarde sevillana,
Tchaikovsky asomando su crescendo.

Antónimos.

Un lienzo desnudo para Monet,
La lotería que salpica un barrio obrero,
Un poeta siendo correspondido,
Un milagro recurrente en un hospital.

Antónimos.

Un vientre yermo que ahora concibe,
Una corona de fragantes jacintos,
Un desayuno sin melancolía,
Un violinista "veraneando" con Vivaldi.

Antónimos.

Una pasarela de Ruiz de la Prada,
Un otoño que concede prórrogas,
Un jilguero con su retórica amarilla,
Una siesta dominguera postcoito.

Querida, no quiero ser eso, un vaivén.
Este dipolo emocional me está matando.
Condéname,
indúltame;
ámame o ámame,
Pero detén este péndulo de medianoche.
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3comentarios 66 lecturas versolibre karma: 86

Mujer de color

Soy arte entre las manos
Con piel que fluye
Desde el lienzo,
Óleo fresco entre los dedos.
Soy de todos los colores
Con que sueñas, los del corazón
Difuminada entre latidos.
Mujer de labios al viento
Tibios por el sol
Mujer de color
Mujer libre
Con sombrero.

Arte de D'Lagos
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Un día a la vez

Un día a la vez despertar
Un día a la vez ser feliz
después de llorar.
Un día a la vez pintarse de óleos
Ensuciarse las manos
Repetir pinceladas
Trazarse en el lienzo
Ser poesía de color.
Un día a la vez,
con miedos y lágrimas
con silencios y soledades.
Un día a la vez, inspirada
Vivir y sangrar pintarse el alma.
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El robo de los cuadros [2]

En el verano, Olivia había convencido a su
padre para que vendiese un bálsamo para las
manos, que ella misma había preparado con
aceite de oliva, aceite de palo de rosa y parafina.
La joven había llenado unos pequeños
recipientes con el remedio y les había colocado
una etiqueta, que ella misma había dibujado de
un cisne con una rama de olivo. El padre se
sorprendió de la propuesta de su hija y probó
aquel ungüento, apreciando que suavizaba las
durezas de las manos. Le pareció una buena
idea vender esos recipientes.

Olivia esperó la llegada de aquel joven desde
el mismo día en que su padre instaló el puesto
de aceites, pero este no se hizo ver, pues estaba
trabajando en la reparación de un tejado de una
casa, que había sido devorada por las llamas de
un terrible fuego. Marcos tardó una semana en
aparecer por el mercado y para entonces todas
las confecciones de aquel apreciado ungüento
se habían vendido, por lo que Olivia no pudo
mostrarle de su particular manera, el
agradecimiento por su regalo.

Ambos jóvenes no se hablaron en todo el
verano. Marcos volvió a pensar que esperaría
más muescas. Mientras su bastón se llenaba de
señales Olivia no entendía el silencio del joven,
que se acerca hasta la zona de los puestos y
luego desaparecía sin decirle nada.
En el otoño la joven no acompañó a su
padre, porque se encontraba convaleciente de
una gripe. Marcos desconocía el porqué de la
ausencia de la doncella y en su desesperación,
fue visto a menudo en las tabernas del barrio
donde trabajaba. Poco a poco se iba
convirtiendo en un cliente habitual de las
mismas, gastando lo que ganaba en jarras de
cerveza. En el invierno Olivia se quedó de
nuevo en Málaga para no desatender sus
estudios.
Marcos esperó y melló su bastón hasta que
poco a poco la tristeza le fue invadiendo y para
acallarla bebía cada vez más a menudo,
frecuentando todas las tabernas de los barrios
pobres sin decir una palabra y sin ser
reconocido por nadie.

Extracto de la novela [El lienzo en el espejo]
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El robo de los cuadros

Sevilla, 1810
Estaba de nuevo pensando en ella, en aquella
doncella malagueña que le quitaba el sueño, esa
que lo rechazaría por ser un pobre artesano, sin
nada que ofrecerle. Recordó el primer instante
en que la vio era primavera y al verla junto a su
padre en un mercadillo cerca del puesto de
aceites, le pareció estar observando a una
princesa. Se enamoró inmediatamente de ella y
cuando esta se marchó de Sevilla, él empezó a
desatender su trabajo en el taller. Pensó que no
volvería a verla, pero al inicio de cada estación
regresaba con su progenitor para vender los
mejores aceites de Málaga. Ella era una dama
culta, pues siempre estaba leyendo libros y
llevaba consigo un pequeño libro de horas de
tapas repujadas en cuero. Su padre poseía una
casa en una calle de uno de los mejores barrios
sevillanos y hasta allí se dedicaba Marcos a
seguir a la doncella. Esta se asomaba al balcón
cada tarde, acompañada por su dama de
compañía. Aquella era una escena que el
carpintero no podía olvidar pues era la viva
imagen del cuadro de su pintor favorito,
Murillo, “Mujeres en la ventana”. [_61] Su
“Princesa de los olivos” como la llamaba en sus
fantasías, era la reencarnación de la dulce joven
doncella que el artista sevillano había
capturado con gran sencillez y gracia, con su
cabello azabache rebeldemente ondulado y su
tez blanca.
Marcos deseaba haber nacido escritor para
reescribir las paginas de aquel libro que su
amada ojeaba incansablemente, deseaba ser
pintor para decorar un lienzo con la belleza de
su rostro, pero él era solo un aprendiz que
tallaba figuras para vender en las tiendas de
regalos. Había aprendido el oficio de su padre,
pero cuando este falleció, su taller contaba ya con
tantas deudas que el joven no pudo pagar el
alquiler de la casa y se convirtió en un sin techo.

Marcos llevaba siempre un bastón de madera,
en el que hacía una marca cada día desde la
primera vez que vio a la doncella, y llegada la
segunda primavera las muescas que Marcos
había tallado, eran ya trescientas setenta y tres.
Sin embargo hasta entonces no había logrado
decirle una sola palabra, esperaba con ansiedad
volver a verla pues en esta ocasión tenia un
motivo para saludarle, le había tallado la figura
de un cisne en una rama de olivo. Era una
escultura bellísima.
Cuando la doncella regresó a Sevilla con su
padre, Marcos había conseguido un trabajo en
una sillería, en la que trabajaba labrando patas
y respaldos todo el día. Tenía las manos llenas
de callos y algunas llagas de trabajar tantas
horas con las gubias.
Marcos había descubierto el nombre de la
muchacha pues su dama de compañía la
llamaba Olivia, nombre que significaba “la que
protege la paz”.
El joven carpintero se acercó una tarde hasta
su puesto de aceites en el mismo instante en
que el padre de la doncella se había alejado.
Olivia se había percatado en algunas ocasiones
de que un joven alto de pelo alborotado, solía
observarla desde lejos. Al verle acercarse le dijo:
–Mi padre se ha ausentado un momento
debéis esperar, yo no se medir el aceite.

–Sois vos con quién deseo hablar, mi nombre
es Marcos, disculpadme, no quisiera ofendeos.
Hizo una pausa para inspirar aire porque sentía
el corazón palpitándole en la boca de su
garganta
–Quisiera que me aceptarais un regalo.
Olivia se sonrojó sintiendo curiosidad por
saber en que consistía.
–Si vos prometéis alejaos antes de que mi
padre llegue a notar vuestra presencia, os
acepto el presente.
Al extender la mano el carpintero ofreció a la
doncella la bella figura del cisne tallado. Olivia
en lugar de mirar la talla observó con sorpresa
las manos del joven. Marcos se dio cuenta de
que sus manos estaban marcadas por su duro
trabajo, mientras que las manos de su dama
parecían ser de seda y no haber realizado nunca
tareas laboriosas.
–Es precioso ¿lo habéis tallado con vuestras
propias manos? sois un artista. Yo adoro los
cisnes, estoy justo leyendo un cuento alemán de
un escritor llamado Johann August Masäus.
Ella le mostró el libro veis “El velo robado”
–¿Lo habéis leido?
Marcos se sintió morir por dentro de algo
más intenso que la vergüenza bajo la cabeza y
dijo: –Yo no sé leer ni escribir.

Olivia se sintió muy mal por la tensión del
momento, el había bajado la cabeza como un
niño amonestado y aquello le llegó muy dentro
del alma.
Marcos era incapaz de pensar ninguna
palabra y se sintió muy aliviado al ver que el
padre de la joven se acercaba al puesto, por lo
que ambos jóvenes cruzaron sus miradas sin
decir nada más.
–¿Qué buscaba ese joven?– pregunto el
mercader de aceite.
–Un bálsamo de grasa para las grietas y
callos de sus manos, pero se ha dado cuenta de
que vos vendéis solo aceite comestible.
Marcos no se atrevió acercarse más al puesto
del comerciante. Aquella primavera se dijo, que
si había esperado trescientas ochenta y seis
muescas para saludarla, esperaría algunas más
para volver a hablar con su amada.

Extracto de la novela [El lienzo en el espejo]
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