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¡Baila la vida!...

Caminando por la vida,
bailando al son de la
música, aunque sólo
tú, la escuches...

Tú eres tu propia
música, la melodía
de tu propia historia,
tu propia vida.

Siempre ríe con tu
gente, esa que siempre
esta a tu lado, y
nunca te da de lado...

Porque a pesar de las
penas, eres alegre
y risueña.

¡Baila la vida! Da igual
que llueva, haga sol, o
que truene,
no pares de disfrutar,
que vida solo hay una,
y hay que...
¡Vivirla!...

La vida es así, demasiado
hermosa como para
estar de lloros y de
penas.esta para
vivirla, y no para
comprenderla...

Disfruta al son de tu
canción, ponle mil
colores alegres, a
tu mil emociones, a
todo lo que sientas
dentro y vivas
con mayor pasión e
ilusión en cada momento...

GOZA, GRITA, BAILA, Y RÍE...

Qué lo bueno esta por
llegar, no te quedes atrás,
que de lo malo se aprende,
y de lo bueno, bienvenido
será...

Sé feliz, y haz feliz a los
demás, que eso es lo que
más te hará más feliz, a
lo largo de tu caminar.

Sonríe, y deja que todos
miren, y te observen, el
por qué tú tanto sonríes,
bailas y eres feliz el
resto de tus días...

¡Baila la vida! Tú eres
la música, la melodía
de tu propia historia,
de tu propia vida...

¡Baila la vida!...


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Mi búsqueda constante

Soy rara, a veces me explora la médula teatral para engañar ojos ajenos.

El mundo parece no entenderme, ruedo y ruedo sin poder alcanzarlo, siempre mi alma prefiere correr del lado contrario.

Millones de personas habitan esta masa circular y a una sola anhelo encontrar.

A tus ojos yo no puedo engañar, junto a tí quiero escapar, llorar de felicidad y de mis fallas reír sin parar.

Hoy me siento cansada, he vivido poco y me siento abandonada de tus huellas. Esta soledad me atrapa y todo me sabe mal, ya no quiero viajar sola.

Te dibujo en los libros, te disuelvo en mí té, te llamo al alba, te reclamo entre jadeos y simplemente no estás.

Soy tan rara. A veces un poco bipolar.
Mi coraza se gasta y me quedo desnuda de los vituperios de esta sociedad.

Voy andando en busca de la única persona que me entenderá, mi alma gemela. Mi otra mitad.

Estoy a bordo, el camino no parece terminar pero voy por tí, no te muevas, quédate donde estás.

Somos tan raros pero ¡madre mía! Que perfecto es el amor entre los dos, almas desconocidas y en búsqueda constante una de la otra.
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Corazones locos

Me faltan las palabras de tus ojos,
en el profundo tronar de la distancia
y regreso a ese camino de la infancia,
donde el miedo estampaba los cerrojos.

Cruel cuchillo del recuerdo que me alcanza
como anzuelo aferrado en mi cabeza,
lloran mis manos al niño que en despojos
hallaba el pan, que mata el hambre con tibieza.

Hoy que la espuma del tiempo y su templanza
embebe mis sienes y espanta enojos,
me faltan tus manos llevandome a la escuela,
y el amor, el amor de los corazones locos.
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Lágrimas negras

Vagando entre las sombras
hundes mi pecho
entre lágrimas negras.

Vagando entre las sombras,
como el hereje del destino.
Los cuervos graznan mi muerte,
y el quejido de los árboles me recuerda a mamá.
Aunque ya no sé quién es mamá.
Ni sé qué es el amor, perdido entre este bosque
de ilusiones y medias verdades.

Hundes mi pecho
con tus palabras compones poesía.
Y me derrites el corazón, y te lo llevas,
para hacer con él anillos y guantes de seda.
Aunque ya no sé qué es la seda.
Ni qué es el dolor, perdido entre este bosque
de mañanas vestidas de luto.

Entre lágrimas negras,
el cielo llora desconsolado.
El azufre del cielo tosco
se envuelve entre las nubes blanco esperanza.
Aunque ya no sé dónde está la esperanza.
Ni quién soy yo, perdido entre este bosque;
donde tus ojos claros son cuencas vacías.

Vagando entre las sombras
hundes mi pecho
entre lágrimas negras.
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6comentarios 70 lecturas versolibre karma: 104

Juntas..

Juntas desde el momento en que te anidaste en mi útero oscuro pero tibio y plascentero para ti…

Juntas hemos estado nueve meses sin mirarnos, sin tocarnos, pero sintiéndote, amándote y deseándote.

Cuándo saliste de tu nido, vi por primera vez tu hermoso rostro, tus bellos ojos, que no dejaban de mirarme.

Ya pasaron muchas lunas de aquel mágico momento, pero aún seguimos juntas, celebrando nuestros éxitos, nuestros logros pero tambien juntas llorando nuestras tristezas.

Pero ha llegado el momento de dejarte volar, se que lo harás muy bien, volaras tan alto, como tú lo desees.

Y si en ese vuelo llegas a caer, yo estaré ahí abajo para recibirte y curar tus heridas, y cuando cicatricen tus heridas volverás a tomar vuelo.

Se que de vuelo en vuelo, volverás a tu nido, aquel que te vio nacer y crecer.
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5comentarios 70 lecturas prosapoetica karma: 104

Te sigo esperando

Quiero decir esta noche que espero su regreso.

 Que vive en mi memoria; mi mente no la olvida,
y por más que lo intento, persisto en recordarla.

 La luna inmensa en el cielo, me mira y me acompaña.

 Quiero decir esta noche que espero su regreso.
Deseo tomar sus manos, otra vez, y quedar en ellas preso.

 Cómo olvidar las tardes en que me dio sus caricias.
Conservo en mis recuerdos, como un tatuaje, la paz de su sonrisa.

 La amé como nadie la ha querido, y aun la quiero,
porque ella también, como a nadie, me quiso.

 Quiero decir esta noche que espero su regreso.
Que lloro por su ausencia y que vive en mis recuerdos.

 Alzo mi rostro. Pregunto por ella al cielo.
Nadie escucha. Mis palabras se pierden en el viento.

 Abro de mi alma y de mi corazón las puertas;
que donde ella se encuentre, sepa que están abiertas.

 Eres mi esperanza, mi plenitud. Faro del náufrago perdido.
Sin ti la lucha diaria, el esfuerzo; la gloria, no tienen sentido.

 La busco en cada lugar donde quedaron sus recuerdos.
A las calles pregunto. Divago porque a veces la veo y siempre la pierdo.

 Sin embargo mis ansias la buscan sin descanso.
Mi cuerpo frío pide su abrigo; mi inquietud, su remanso.

 Una a una sus imágenes llegan viajando del ayer.
La suavidad del polvo, de la niebla, me recuerdan su piel.

 Tal vez mañana, cuando te encuentre, los dos seremos otros.
Pero mírame bien. Soy el mismo que te ama, Tú, la que vive en mis ojos.

 No importa si hemos cambiado. Si el pelo tiene canas.
Se que los años pueden envejecernos, pero no a nuestras almas.

 Recuerda el compromiso que deposité en tus manos.
Aunque termine el mundo. Aunque todo se acabe, seguiré esperando.

 Arena y sol de mis playas, gaviota de mis mares,
en mi soledad; en las frases cansadas de mis últimos versos,
enredado en la madeja de tus recuerdos,
te sigo esperando.
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Desterrados

Caminando sedientos, bajo un sol ardiente, un tumulto de personas caminan sin saber a donde ir, llegan a un país extraño, a un país distante de ellos.

Son los desterrados, por gente que en algún momento les prometieron un paraíso pero viven en una guerra sin sentido.

Hoy lloran su desventura, y llevan acuestas sus recuerdos de una tierra que los vio crecer y hoy tienen que abandonarla.

No saben que harán, ni donde dormirán, lo único que saben es que hoy dormirán tranquilos, sin el zumbido de las balas sobre sus cabezas, que estremecían las paredes del cuarto.

Desterrados, de su terruño, del olor, del sabor, de sus fiestas, de sus colores.

Desterrados de sus amores, que los condenan a vivir en soledad, con el alma desgarrada.

Separados sin compasión de sus familias, de los amigos, que hoy lloran su partida.

Los desterrados, no porque delinquieron, no porque lo desean, sino porque las injusticias, la violencia, los obligó a ello.

Y el mundo mira con desdén, el éxodo interminable de seres humanos que solo quieren vivir en paz y en comunión con el mundo.

Hoy habrá un nuevo amanecer, nuevas esperanzas,
hoy saldrá el sol para ellos.
Hoy nace un nuevo día….para los desterrados.
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Estaba herido y volví a vivir

Estaba herido
entre huecos de metal mis manos lloraban,
no podía controlar el pulso y sujetar el rostro perdido,
ahora observo como la nieve refleja su destello iluminando con plena luz mis pasos,
ya no tengo que mirar siempre
hacia al suelo cuando piso.

La vida es perpetua,
he visto como Dios curará a la enfermedad
que destruye lentamente a mis seres queridos,
pronto el tiempo vendrá con la lluvia esplendorosa
llevándose escurridos los infames lamentos y quejidos.

Nunca he padecido de un insomnio
que desvele a la mañana,
siempre me he dormido todo hasta ya no sentir a la cabeza por andar cazando estrellas
en un infinito firmamento.

Tal vez es imposible respirar en un instante,
siempre me escabullo de la mentira envenenada
abrazando al olvido con una simple blanda almohada.

Quisiera poder ser ese velero
que con sus alas blancas
zarpa azaroso con el viento
siguiendo a las gaviotas
que ponen en el cielo su nido,
simplemente quisiera dejarme llevar
por el mar celeste en su profundo brillo.

Estaba herido
ambulante andaba vendiendo mis mejores latidos
dejando que el fruto de mis labios
fuera un fruto podrido,
ahora tengo esperanza porque se que todo es posible.

Aún tu mirada es como un niño perdido
aún la angustia te asfixia,
tengo la ilusión de que las penas se evaporen
al menor roce de un umbral hermoso
de una promesa segura.

El árbol crecerá muy rápido
con el rocío nocturno que se va en la mañana,
el ruiseñor todavía vive
lo escucho cantar suavemente a diario en mi ventana,
la vida es un regalo de perlas y tesoros
que sobre los hombros orgullosos la llevamos
más allá del dolor
la vida se desnuda limpia y pura.

Estábamos a ciegas
hasta que la luz hizo posible
que pudiéramos disfrutar de nuestras vidas llenas
estaba herido y volví a vivir.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
13/01/2018.
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14comentarios 331 lecturas versolibre karma: 101

Signo de interrogación

Te escribo desde la agonía
de un signo de interrogación.

Una puerta en vaivén que se mece a mis espaldas,
golpeando mis alas rotas.

Puntos suspensivos que
flotan desde tus ojos inquisidores
y de mis labios solo explotan signos de exclamación mudos,
en una calamitosa
exhalación de verdades a medias.

Ruedo por el césped
de tu agonía que me envuelve
como un calamar gigante.

Tinta negra llora desde tu corazón de papel
que he arrugado.

Abro mis manos
tratando de aplanar tus esquinas,
pero el filo
de tus orillas me rebana.

Siento el odio como hierro en la sangre que lamo.

Para siempre serás la casa
con el techo roto
que llovía lágrimas
hacia mi.

Marian


Imagen: Broken People by Lucri
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7comentarios 96 lecturas versolibre karma: 102

La X marca el lugar

La X marca el lugar
pero también lo elimina.
Aun queda sobre lo que llorar
pero no a lo que echarle la culpa
cuando solamente es mía.
Ese barquito de papel el mar no surca,
el avión no vuela pero casi,
eres mi hoja en blanco en este mundo de origami.
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4comentarios 86 lecturas versoclasico karma: 93

Qué gran error

Tiene que acabar la guerra;
los golpes de voz
y las eternas nieblas tras los párpados.
Son demasiadas heridas abiertas
y huecos inmensos de fatalidad.

Inquieto temblor en los músculos
y una mueca rota a ambos lados
de la negación;
incredulidad ante tamaña evidencia
En el fondo tenías razón,
¡qué imprudencia!

Ladro a la puerta cerrada
-falta de convicción-
y acabo arrullando la propia desesperación
de no tener las manos aptas.

Mata al tiempo
y abrázame para que deje de llorar
esta nada recostada en la hoja
que quiero pintar
de color azul cielo!

Es cierto... menudo error siniestro...

que es el negro el color de infierno
y encima te lo enseñé yo.
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3comentarios 73 lecturas versolibre karma: 98

Un baúl de cenizas

Lloro por ti
por tu insignia perdida
en las alcantarillas del olvido.
Cuántas mañanas amarillas
decorando los huecos memoriosos
deshidratados
de primaveras vívidas.
Cuántas caricias derretidas
en los desiertos clandestinos
dibujando medianoches de silencios.

Tú viajaste por los mares de mis besos
colgado de una estrella
fugaz
insospechada
decretando la ausencia del estío
que hospedado en el rincón de mis anhelos
voló hasta la cumbre de los velos.

Lloro por ti
por la extinguida historia
apasionada
por el sol que creamos en las noches
y el aullido del lobo en la quimera
del amor con cuatro pétalos vendidos
al desalmado actor de las tinieblas.

Un eco del amor que no palpita
atrapado en el crepúsculo desnudo
viajero misterioso que se escurre
volando hasta la cumbre del imperio
del misionero sin luz
y sin reflejos.

Lloro por ti
lloro mis sueños.
mi corazón tendido en la vereda
llora los tiempos del incendio.
Hay un mar de mentiras esqueléticas
desbordando la vida
y una lágrima roja
despidiendo al futuro.

Sólo queda en mis manos
un baúl de cenizas

BEATRIZ OJEDA
DERECHOS RESERVADOS
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Reminiscencia de invierno (parte VII - final)

Ese lunes por la mañana Salvatore llama a Alessandra camino a su trabajo. Le dice que es vital conversar esa misma tarde. Le pide que salga temprano y que lo acompañe al parque pues tiene cosas muy relevantes que contarle sobre su viaje a Monterrey. Alessandra queda sorprendida de saber que él anduvo en Monterrey el fin de semana y le dice que ella también tiene información muy extraña que compartir con él sobre una charla que tuvo con doña Juana el día sábado. Alessandra no tiene que rogar mucho a Claudia para que la cubra esa tarde; después de lo que ambas vivieron en la cocina de doña Juana, sabe que es crucial esa cita. Salvatore por su lado, pasa muy mal rato rogando a su jefe que le deje salir temprano, una vez más; inventa alguna cita inesperada con el IRS, y en Estados Unidos ese es siempre un tema de respeto; de mala gana, el jefe accede. En el parque, los copos de nieve caen con una tristeza, como si tuvieran el augurio de que esa tarde, alguna hermosa historia de amor, podría acabar. Alessandra y Salvatore caminan de la mano, se miran fijamente a cada rato mientras lo hacen; ninguno comienza tratando el tema grave que necesitan abordar. Hablan de nimiedades. Se preguntan del trabajo. De como van las ventas en la pastelería. De como están los clientes de Salvatore. Finalmente se sientan en una banca, respiran profundo y Alessandra le cuenta todo lo sucedido donde Juana. Salvatore por su lado, le cuenta los increíbles hallazgos de Solomon en los archivos de Remembrance. Ninguno de los dos quiere dar crédito a las historias que cada uno cuenta y a la increíble coherencia y consistencia de ambas. Alessandra llora mientras cuenta su parte, las lágrimas caen al suelo como granitos minúsculos de hielo. Salvatore tiene una cara de aflicción imposible de esconder. Ambos deciden ignorar todo lo que han investigado. Simplemente no pueden dar crédito que el uno o el otro se haya hartado de la relación y del intenso amor que vivían.

Los meses pasan volando. En menos de diez días Alessandra rompe definitivamente con Salvador, su prometido. Le cuenta que ya sabe toda la verdad y Salvador no opone ninguna resistencia. La abandona de inmediato, sin drama. En menos de un mes, ella se muda al apartamento de Salvatore. El mes siguiente dan rienda suelta a su pasión. Las noches no les alcanzan, pues el deseo y el amor les desborda. Los primeros meses son de idilio total, se enamoran tan profundamente, como nunca antes lo habían estado. A partir del cuarto mes, algo empieza a ir mal. Todo lo que investigaron meses atrás empieza a hacerse realidad, inclusive una realidad más dramática que lo que les habían contado. Alessandra desarrolla paulatinamente una codependencia muy intensa y maliciosa. Empieza a tener un comportamiento compulsivo, obsesivo y controlador. Salvatore la ama desesperadamente y aguanta con valentía todo lo malo que se viene. Sus encuentros sexuales no menguan ni un ápice a pesar de todo. Una tarde cualquiera de sábado, volverían al apartamento a las tres de la tarde y pasarían desnudos hasta la media noche, devorándose el uno al otro, con o sin coito; y la cantidad y calidad de sus orgasmos es algo fuera de este mundo.

A los seis meses todo ha concluido. Salvatore se ha mudado de ciudad, ha puesto una orden de restricción contra Alessandra. Ha viajado a Monterrey a hacerse un borrado voluntario de memoria, olvidar a Alessandra y todo lo que tenga que ver con ella, otra vez. Alessandra pierde toda cordura, literalmente. Se le diagnostica algún tipo de demencia. Es recluida en un centro especializado para recibir el cuidado y tratamiento que corresponde. Claudia se encarga de todo. Las ganancias de la pastelería son suficientes para cubrir con esos gastos y aunque no lo fueran, Alessandra es su amiga del alma. Sufre mucho por ella. La visita todos los sábados sin falta. En cada visita, Alessandra le cuenta sus delirios de relación con Salvatore, una que aún no termina; le cuenta como él la visita a escondidas todas las noches, se mete a su cama y le hace el amor toda la madrugada. Y siempre se despide diciendo que la ama con toda su alma, que pronto la rescatará de esa clínica, que ya casi desbarata toda la organización de Remembrance, y cuando concluya, ella será liberada y vivirán felices para siempre. “Salvatore, te amo”, es lo que ella siempre le dice al verlo salir por la puerta de su habitación.

Seis meses atrás, esa noche de domingo, Salvatore llega casi en automático a la casa de Solomon, al sucio y lúgubre sótano donde vive. Por el camino lo asalta la incertidumbre, la ansiedad, el desespero. No puede creer que su historia con Alessandra no acabe de comenzar, que ya tengan esa historia previa. Esa historia tan extraña, y que inclusive ni esa historia es verdadera, según lo que Solomon le ha anticipado por teléfono. ─Tú y Alessandra nunca han estado juntos. Nunca se conocieron en verdad. ─le dice Solomon─ todo comenzó con un concurso que ambos ganaron en alguna red social, alguna encuesta que llenaron y salieron favorecidos con unas vacaciones de ensueño ─Solomon continúa relatándole ese mecanismo que Remembrance utilizó en el pasado, unos tres años atrás, cuando su tecnología estaba en versión beta. Y le cuenta como las dichosas vacaciones de ensueño eran en realidad una prueba beta de implantarles los recuerdos de unas vacaciones. Que coincidentemente Salvatore y Alessandra eligieron Milán como destino de su viaje vacacional. Lo que Remembrance hizo sin su autorización fue agregar la experiencia de romance fugaz, y para que ésta fuera más intensa cruzaron sus dos personajes. Cada uno había sido la experiencia romántica del otro. A decir verdad, había un buen nivel de seguridad en la experiencia, estaba garantizado que el romance sería superficial y temporal y que sembrarían en ambos un sabor de haber sido algo bello, pero que no iba a tener trascendencia alguna. Tiempo después, algo inaudito ocurrió. Los recuerdos sembrados en cada uno de ellos empezaron a crear nuevos recuerdos, unos que no fueron implantados, y que obviamente tampoco correspondían a ninguna realidad. Esos nuevos recuerdos incluyeron la continuidad de su relación de vuelta en Estados Unidos. Y un breve periodo de un año en el que se amaron con una intensidad, como ninguno había experimentado en su vida real, al punto de hacer planes de casarse. La relación ─en la virtualidad de sus nuevos recuerdos─ sin embargo, se deterioró porque Alessandra desarrolló una obsesión maliciosa y un síndrome de bipolaridad que hizo que continuar juntos fuera poderosamente peligroso para ambos. Si bien la relación que su cerebro inventó a raíz de los recuerdos primarios implantados no era 100% idéntica para ambos, los puntos de coincidencia eran asombrosos. En la vida real, dos personas no recuerdan una relación 100% igual tampoco, cada quien le ve sus matices y la ve a través un cristal distinto. Todos los participantes de la prueba beta eran monitoreados quincenalmente por personal calificado de Remembrance y al detectar esa anormalidad los invitaron a ambos, cada uno en fechas distintas, a realizar otro viaje a Remembrance, donde se les contó la verdad de lo que les acontecía y al descubrir ambos que todo era una farsa creada en su cerebro, optaron por un borrado total de toda la experiencia: De los recuerdos que nacieron espontáneamente, del viaje original a Monterrey, de las vacaciones inventadas en Milán, del romance fugaz, de todo lo concerniente al tema. Y para hacer verosímil todo el tema y liberar de responsabilidades a Remembrance les pidieron que grabaran los videos falsos en que ambos confirmaban haber tenido una relación real, que se tornó dolorosa y decidieron borrarla de su memoria. Alternativamente, había unos video reales de todas las sesiones que habían tenido con ellos; estos últimos eran ultra-secretos y estaban encriptados con criptografía cuántica, indescifrable para el mortal promedio; mas no para Solomon. Como parte de los servicios de borrado, Alessandra optó por el detalle de conocer un nuevo novio de inmediato, alguien que sagazmente la conquistara y le propusiera matrimonio, y que tuviera un nombre similar al de Salvatore. De allí surgió Salvador. Por su lado, Salvatore optó por que le sembraran un desgano y apatía total hacia una nueva relación, prefería quedarse como un lobo solitario. Doña Juana y algunos otros personajes, eran personal de Remembrance, que se aseguraban de lo verosímil de las historias, y ante el encuentro inesperado de Salvatore y Alessandra, activaron un plan “B” que hiciera creíble la cuartada de Remembrance en todo el tema ─¿Tienes una memoria USB que me prestes? ─pregunta Salvatore─ cópiame allí todos los videos por favor, me los llevo para revisarlos nuevamente con calma esta madrugada ─. Solomon hace la copia y lo despide con un efusivo apretón de manos, de alguna manera le había cogido cariño a Salvatore ahora, a pesar de la falta de empatía que caracterizaba a Solomon. Salvatore regresa a su casa, conduce con mucha calma, como sedado, como hipnotizado. Los videos vistos pasan por su cabeza una y otra vez, dando punzadas en su corazón, cada vez más fuertes. “Alessandra, te amo”, susurra mientras conduce por la larguísima autopista que lo lleve de regreso a su hogar vacío, un hogar donde Alessandra, en la realidad, nunca tuvo parte.


FIN.


@AljndroPoetry
2018-ene-12
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Brilla vieja estrella

Brilla vieja estrella, nunca dejes de brillar, pues aunque el dolor persista, muy pronto acabará. Cierra los ojos, que yo te tenderé la mano. Tranquila, sigue soñando pues yo estaré a tu lado como tú siempre lo has estado. Mira al otro lado. Allí te espera él, pues a pesar de los años nunca te olvidó. Ahora ve, ve a su encuentro y abraza su recuerdo. No llores más, pues a este lado siempre presente estarás. Cuando esté triste sabré donde encontrarte, no te preocupes por mí, pues me enseñaste muy bien cómo cuidarme. Ahora ve, no pierdas más el tiempo, que yo no olvidaré mirar al cielo para hablar contigo. Pero recuerda: Brilla vieja estrella, nunca dejes de brillar, que a pesar de la distancia tú siempre me encontrarás.
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Soneto Canta el Cisne Llamando a la Muerte

Canta un cisne su dolor y tragedia
hermoso canto llamando a la muerte
maldiciendo llora triste a su suerte
el sufrimiento con saña lo asedia

Su pobre corazón se encuentra a medias,
desolado nada en el lago inerte
en este mundo nada lo hace fuerte
sólo muriendo su dolor remedia

Alma tan pura transparente hermosa
nunca mi corazón ha conocido
amor y fidelidad se desposa

Agita alas y corre sobre el fluido
vuela quiere reunirse con su esposa
cantando a la vida se ha despedido.

MMM
Malu Mora
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Aire

Yo fui
de otro deseo
la lluvia íntima,
el bosque y el mar,
verdad y mentira
de amores inciertos,
palabras de hielo
hoy fundidas.

Fui luz
y anhelo desbocado
en noches de luna,
insaciable oleaje
de pasión solitaria
que llora un abrazo.

Fui morada
de caricias cautelosas
y beso vigilante,
báculo ardiente y sendero
y fui el tiempo que se marcha
para no regresar…

“Yo fui
el alma que hoy
abandona mi cuerpo
y se va”
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Ahogados bajo el sol (@AldoRheinn & @Pequenho_Ze)

Maquinalmente,
las manos me pasan agua por el rostro
para desesperezar la muerte que albergo
en cada palabra impronunciada.
Sabor amargo en los labios
ternura enmohecida sentada en mi regazo
acusando la poca fiabilidad
de las nostalgias rotas.

Frío,
bajo un cielo soleado.

Sólido,
congelado;
aunque me hiervas a cien grados.

Soñando...
Con "aligerar la carga",
con calmar mi alma,
con buscar la paz.

En las profundidades del Mediterráneo,
quiero sanar.

Pero tengo el corazón enfermo
por un exceso de sal;
y un silbido fugaz
rompe en dos ese magnífico silencio
que pernocta en mi boca
llevándome hacia atrás.

Nada es demasiado claro,
y casi sin pensar
retomo la aspereza
de un mundo que no se deja acariciar.

El silencio...
El invierno...
Es Enero.

Aun así,
saldré a nadar.
Nada que buscar,
salvo en el mar.

Tengo el corazón,
la mente,
los pulmones,
llenos de sal.

Las cenizas de mi vida no me dejan respirar.

Saldré a nadar.
Si me ahogo,
quiero risas.
Nada de llorar.

Mucho menos,
de rezar.

Englobo en dos palabras
la paz que estoy buscando
sin descanso
en este lugar.
Nadar, nadar,
correr entre las aguas de la indecisión,
del infortunio, de la sinrazón.
Ven...

vamos juntos
salgamos a nadar.

Gritemos juntos,
qué significa soñar,
luchar,
sangrar...

Lo que sentimos,
se llama indiferencia a la felicidad.
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Algunos dias

Se me van los latidos hacia los sitios perdidos en donde la gravedad es mas fuerte,
veo como se escapan los escarabajos rutinarios y se esconden en las corbatas y los maletines y las reuniones a las diez y lo productivo.

Se me pierde el estómago si pienso en que a saber que cosas tirstes le dijo el viento a los árboles para que los pájaros lloren,
me veo acongojado, como si se hubiesen caído los grados que separan la razón de los sentimientos, como si el viento trajese las horas al lado de la escarcha, y todo estuviese al lado del frío y ya no me acordase de en que cajón guardé las lunas llenas...

Parece que a veces la tormenta solo cae como un punto de exclamación sobre las espaldas de los hombres y el horizonte se cubre de porqués y no le vale a la noche para cubrir el gris que hay en todo,
en esos días el hombre solo es una palabra invetada por el hombre y se me caen del bolsillo los desiertos frágiles del ser y la nada,
y todo importa menos, y ya no es tan grande el hombre para matar a una hormiga.
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Tormentas y tormentos

Estoy mirando los grises que se guardan debajo de mi sombra, dentro de mi estómago siento los mordiscos de la musa,

me dice que me ahogo en una letra, y lloro en una palabra, y así estos versos son solo las manchas que dejo,

van cayendo como barro de mi zapatilla pequeños ápices de mí mismo y se van esparciendo y crecen lunas rojas al lado de los pelos de punta, y me deshago por un sí o un no.

A veces devasta la poesía, y crea mundos de gravedad al lado de tus ojos y me hace sentir un planeta arrastrado a tus espacios de eclipses y tiempos muertos, pareces la sombra de un mar embravecido con una tristeza en cada labio, tú que a veces te derrites naranja y a veces agua en mi espalda, flor y nube, selva y cielo, caída y levantada, hecha de cenizas y Pompeyas, de magma y estrella, de explosión, de distancia, tú que llevas treinta laberintos en cada brazo y una llave por cada dedo, tú que pareces subir por la escalera que crea el arcoíris y bajar por la otra parte como el que ha visto a dios.
Tú que haces alqíimias del barro que son los hombres, que llegas como un huracán para llevarse todo y quedarse nada, desházme las nubes y hazme creer que la lluvía son solo las espinas del cielo, dime a que huele el parnaso, o solo pasa, silenciosa, escondiendo que no escondes los miedos como todos los demás.

Estoy mirando en la cueva desde donde se ve la muerte de Sócrates, buscando el búho de Minerva entre los restos, estoy buscando la lira de Orfeo para rescatar a Eurídice, o simplemente mirando, buscando los pedazos de lo que soy entre los grises y los trozos de barro que han caído al suelo gris y frío de la realidad.
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Vida descalza

Con mi vida descalza,
el futuro encerrado en la caja
de la esperanza, del júbilo,
de horizontes ausentes.

No tengo camino,
solo el dolor,
de mis manos vacías,
de mi cuerpo gastado,
de mi vista nublada
por perspectivas desnudas.

Con la desesperanza por mochila,
de negrura marginada,
mojo los pies en éste abismo
de peregrinar mercenario,
aferrándome al remo del olvido,
revestido de zozobra y ahogo.

Sin el retrovisor de mis amados,
de hijos que no lloran por falta de lágrimas,
de mujeres, maridos, padres, hermanos,
desconocidos abrazados a la noche,
a la orilla traicionera, a la solicitud
de la sonrisa ajena.

Con mi vida descalza,
arrullo toda ilusión, toda fe,
a éste infierno llamado Edén,
con la certeza del que nada tiene,
sin temor a una vida que perdió,
que nunca muere.

Amén
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