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Sangre

A veces,
todo lo que veo es sangre.
Siento la muerte.
Las insaciable necesidad de alejarme.
De no existir más en este mundo inefable.

Lo siento si te hago daño.
No es mi intención este maltrato.
Mi vida se ha acabado,
incluso cuando mi corazón,
sigue funcionando.

No estoy aquí,
no puedo dormir.
¿Qué hago aquí o allí?
¿Quién soy?
¿Algún día podré saberlo?
Sólo dilo, por favor.

Mis vísceras vomitan sangre,
¿es el resultado de todo mi desgaste?
Las lágrimas se acabaron,
el rojo es todo lo que me está rodeando.
¿Esto significa la muerte?
Creo que lo he sentido antes.
Cada vez que la noche cae,
y me quedo sola, sin nadie.

No quiero sentirme de esta manera,
sin embargo, no puedo evitarlo.
¿Me acostumbré al desprecio?
Tal vez esa sea mi fuerza.
O, lo poco que queda de ella.
¡Deja de despreciarme!
Así te olvidarás de mi tristeza.
Te olvidarás de mi rostro ensangrentado,
por todas tus palabras necias.
Esas que me tatué en mi decadencia,
para recordarme mi bajeza.

Las espinas de las rosas me recuerdan,
a cuándo me amaste con inocencia.
Yo tampoco sabía que me volvería mierda,
y no te puedo culpar por tu asustada esencia.
Siento que tengas que pasar por esto.
Nunca fue mi intención tu lamento.
Y cada que tu agonía sale,
mi interior no siente consuelo.
Créeme, lo siento.



—aleluya roto. (@freedomofsuffer).
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El tiempo Pasa

El tiempo pasa y más me entero
de las cosas inusuales del destino,
como nos unimos de tiempo pasajero
o con personas que tendremos todo el camino
en este universo entero;
que puede convertirse en un pañuelo
donde los hilos somos nosotros
y las intersecciones son conocidos que nos dan consuelo.

Cuando pasa el tiempo miramos hacia atrás,
y nos fijamos que a veces no hay salida,
por muchas decisiones que intentemos cambiar;
siempre llegamos de un modo u otro al mismo lugar
sin intentarlo llegamos a donde debemos estar.

Cuando el tiempo pasa solo queremos triunfar
en un mundo que nos maltrata,
nos quita las ganas de luchar
y cuando no podemos soportar
el destino manda a la persona que nos suele levantar.
Pasa el tiempo y con cada día
vuelvo a soñar,
vuelvo a tratar de comenzar
a construir mi propia felicidad.
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Me fijaba en tus dedos...

Me fijaba en tus dedos
castigando al teclado,
de ese móvil, sin nombre,
soportando el maltrato,
yo pensé que la vida,
se vivía en un acto,
disfrutando el presente
con la rosa en los labios,
pero tú me enseñaste
que yo estaba engañado,
y que el móvil hablaba
en tus ojos y manos,
los segundos y horas
se pasaban volando,
con tu ceño fruncido
y ese cuello inclinado...

Pobrecito del mundo
y este tiempo tan raro,
donde el hombre se inclina
soportanto el maltrato
de ese vil instrumento
con aspecto dorado,
forjador de mil sueños
de productos amargos.
y es que el hombre que sueña
sin querer es esclavo
de las modas y ritmos
de este mundo tan raro,
porque el móvil, amigos,
es un útil preciado,
para usar con mesura
sin caer en sus dardos...

"...Me fijaba en tus dedos,
tan sutiles y largos,
recogiendo otro móvil
con mis versos grabados..."

Rafael Sánchez Ortega ©
Sos del Rey, 27/05/18
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Migrañas

Las patas de una araña se posicionan en mis ojos
Me entorpecen la visión
Me quieren engañar como me dicen los demás que miento cuando estoy sangrando por dentro
El dolor no es eterno
Su crítica irreal

Lo que siento se desvanece -o se esconde- asustado
Es mío y es egoísta
Teme que lo maltraten, sin entenderme me abandona
Persiste agazapado, esperando para saltar cuando no cierren mis párpados

Mi vista se rebela, instando al corazón al galope
La razón me susurra con cariño que calle
que hay muchos oídos duros
y que nadie daría un duro ni por mí
ni por validarme
La ansiedad, alimentada, se contenta
Representa el mal ganando más de lo que debiera
Cierro los ojos, las arañas aún corren, recuperan sus patas y se introducen en mi cabeza

El dolor estalla
Mis gritos apagados
Tu alegre canto ignorante me convierte en artrópodo
Te crees que soy tan valiente, tan idiota, de ser aquello que me dispara los miedos
Pero el dolor no es eterno
Y de tanta estupidez disfrazada de arma cargada mi audición pide un descenso

Apago las luces, contra el mundo
me sello
Tras la puerta me gritan que soy culpable
Porque no saben
Porque nadie entiende
Porque Empatía juega
a ser escurridiza y solo se acerca
a quienes con palabras bonitas, tiempo ha desterradas,
acarician

Voy a desterrarme con ellas
Mientras cuido a mis arañas hasta que encuentren su lugar y ya nada duela


Ahora vuelvo al estado que crees permanente donde el dolor solo existe en la mente de quienes son tan fuertes como para expresarlo y dejarlo existir
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9comentarios 70 lecturas versolibre karma: 97

Trata de blancas

Engañadas con contrato
salen de su país,
digno trabajo creen
con el que sobrevivir.

Pero su tórrido infierno
acaba de comenzar,
pagando una deuda
imposible de saldar.

Vive de ellas el chulo
traficando con su cuerpo,
vejadas y maltratadas,
un continuo sufrimiento.

Mafias que compran o venden
como un objeto sexual,
moviendo así dinero
y con su vida jugar.

En las calles o los clubes
se ejerce la prostitución
de jóvenes sobornadas
para su explotación.

Mujeres infravaloradas
sólo conocen el miedo
de poder ser violadas
por un cabrón putero.

Vagando en tu pompa
de cristal, échale huevos,
salte de ese mundo
llamado mal sueño.

Pide ayuda, por favor,
no te avergüences,
la vida no es fácil,
cámbiala, te la mereces.

AUTORA: ALMAR.
Almudena del Río Martín.
DERECHOS RESERVADOS.
12/11/2017.
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Trémulo canto

Esta tarde el amor tanto me duele
Que no tiene descanso mi cabeza
Esperando que el tiempo me consuele
Voy a llorar a mares mi tristeza.

Y lloraré de amores y de sombras
De tanto andar perdido por tus brazos
De este adios que me arranca certitudes
De un futuro que niega tus abrazos.

Mi pérdida es enorme y me lastima
Y mi horizonte avista en agonía
La inmensidad completamente tuya
La soledad continuamente mía.

Para golpear el aire y detestarme
Grita de pura rabia mi garganta
Por no llenar tu cántaro mi agua
Por yo no que cosa, que me falta.

Iré a tirar el alma al fondo mismo
De mi mar desatada en marejada
Me lanzaré a lo oscuro del abismo
Donde arrancar poemas a la nada.

Y escribiré de ocasos y de auroras
De huertas y de montes anegados
De locura y de amor ciego y de bodas
De laureles, de lazos olvidados.

De mi viejo querer desalentado
Y vanas ilusiones mancilladas
Tanta ternura en años han dejado
Estas ansias de amor tan maltratadas.

Vibre este canto trémulo en tu cielo
Llevado en vendavales de añoranza
Dulce plegaria alada que en su vuelo
Se desprende de toda su esperanza.

Y me verás partir solo en la tarde
Dejando atrás tu adiós, el alma abierta
Aunque me queme adentro por amarte
¡No volverán mis pasos a tu puerta!
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Puntos Suspensivos

A veces, la vida no es más que
el zumbido de una emisora
en la radio de la madrugada.

...

Entretanto, un recuerdo desfila
por la pasarela de tu cabeza
y los coches maltratan la ciudad
y las polillas se preguntan
por qué demonios viven
enamoradas de las luces.

...

Trepaban en verano
mil caricias por tu espalda.
Julio era el estribillo de la canción
de un vagabundo sonámbulo y triste
con versos
de Jim Morrison
entre resacas de mala muerte.

...

Éramos jóvenes
y risueños
y entusiastas
y salvajes
y poetas a ratos
y libres siempre...
como esas estrellas fugaces
que se burlan y desafían
la quietud del universo.
Como la respiración del océano,
los decibelios de un orgasmo
o el aullido de un lobo solitario.
Fuimos lo que soñamos,
locos y felices y fieros e indómitos
aprendices de lo (im)pensable,
como silencios disfrazados de melodías
o ecos reverberando en el vacío

...

¿La escuchas?
Justo detrás de los puntos suspensivos...
¿No la oyes?
Es la candorosa Vía Láctea susurrando,
intentando acostar a sus estrellas,
dormirlas al vaivén de la cuna de la noche.
Mientras tanto, una tormenta me avisa
"mejor vuelva usted cuando me vaya"
y una luciérnaga brilla en tus ojos
y un secreto se revela
y se acurruca,
con disimulo,
en el lecho de tus pestañas.

Juanma
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Un Canto de Poesía con Amor

UN CANTO DE POESÍA CON AMOR

Sus risas no merecen ser apagadas
la tristeza no debe existir en sus vidas
ellos son el futuro del mundo
creación divina que Dios dejó para nosotros.

Son los niños y niñas
el futuro de este hermoso Universo
merecen respeto
vivir en alegría
sin golpes, sin insultos, sin agresiones, sin dolor.

No al maltrato infantil
es mi canto hecho poesía
con amor.

Autor: Robert Allen Goodrich Valderrama
Panamá
Derechos Reservados
Abril 2018
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14comentarios 117 lecturas versolibre karma: 104

Mírame como te miran los perros

Mírame como te miran los perros,
con el dislate,
a merced de sus rabias.

Amor e instinto,
diferente.

Sonríeme sin mordiscos,
vuelve en tu escape,
olvídate de la libertad.

Grita en tu encierro
y no retorne a los maltratos.

Mírame,
cómo te miran los perros...
Juguetones
quienes,
seguro,
tarde o temprano,
al mirarme,
abandonarán la vida.

Mírame como te miran los perros,
en su efímera mirada
que resultan en recuerdos etéreos.
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Cuartillas tachadas

Te acusarán de maltrato;
tú no puedes tratar así a las palabras.

Tú no puedes coger por sorpresa las palabras simples ,
ésas que la gente usa por la mañana en la panaderia
y trastocarlas ,retorcerlas ,desnaturalizarlas,
marearlas, mezclarlas , rimarlas y mandarlas por ahí
a provocar .

No ,no debes hacerlo ;
salvo que previamente
les expliques que tus intenciones
no son perversas.

Piensa que necesitaron un larguísimo tiempo hacia atrás
hasta sonar inequívocas y nombrar de forma precisa nuestros asuntos;
mañana , frio, invierno,ventana ,sonrisa

Te entenderán ;cualquiera de ellas
sueña con ser otra cosa.
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Simplemente Mujer

SIMPLEMENTE MUJER

Rompiendo las cadenas de amargura
que la atan a aquella historia
a la que parece que sólo le queda un triste final.

Golpe a golpe
insulto a insulto
maltrato a maltrato
le van rompiendo el alma
las ganas de vivir.

Pero ella se levanta
y decide un buen día
romper esas malditas cadenas
y ser simplemente: MUJER.

Autor: Robert Allen Goodrich Valderrama
Panamá
Derechos Reservados
Marzo 2018
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Sin título - 8

Era un sonido metálico
(Cuatro sonidos)
Como cadenas rasgando el aire
Que separa tus jardines de mi cárcel.
Una daga casi vizcaína
Pero no en la mía,
Sino en tu piel.
Cuatro sílabas sucias, embarradas
Lascivas, obscenas,
Manchadas de sangre
Y esta sí que era mía.
Pero era sangre de la buena,
De la que se anuncia como un tomate sobre la encimera blanca
De la que brota de una herida infinita
Hasta que lo blanco sea la piel y el mármol , rojo.
Cuatro sílabas metálicas, magnéticas.
Tanto que te repelen
Y las escupes
Y las maltratas con esa lengua deforme
de carcasa vacía que te gastas.

Aterrador hechizo de cuatro sílabas.
Que corta y sangra.
¿Dónde se aprende a ser eso?
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Frágiles

Sentado, sin resistirse, por el peso del abandono.

¡Estaba el hombre!

Vestía una indumentaria descolorida y grisácea

que recubría su cuerpo encadenado

a las orillas de la indolencia humana.

Sus huesos se contaban a lo lejos,

su respiración frenética y jadeante

ignorada por los ojos de los frágiles,

no hacia más que perpetuar su sufrimiento…



Aquel hombre en sus manos transportaba una alforja dúctil.

Aquellos escasos frágiles que lo miran, lo hacen con mirada inquisidora

con desgana, por eso piensa que sus tesoros no están resguardado

en aquel saco desprotegido, sin embargo en medio de aquel dolor

que lo arranca despacio de la vida ,robándole la poca dignidad humana que le queda, aún así, no quita su mirada a su cada día más pisoteados tesoros.

El frío es desconcertante, pero no desvía su mirada, porque sus tesoros estarán a salvo, mientras sus ojos, aunque llorosos por la suciedad de la promesa; mientras estén fijados en su alforja de sueños, él podrá dormir tranquilo.

¡Oh, sociedad inhumana, en esa viaja alforja dúctil

lleva sus sueños,

sus secretos,

sus remembranzas; aunque la vida en un constante sacudón

pareciera recordarle a cada segundo lo irrisorio de su esperanza por un porvenir!, pero aún así, su cuerpo sí bien tambaleante es, su tesoro está a salvo, muy a pesar que sus manos de fango y nervio, se aferran a ellos como el último aliento del moribundo a la vida.

El lleva sus tesoros en una alforja dúctil y la sociedad sigue refrendando su infortunio, pero sus gritos son desesperanzadores, y aun así, él en la calle paga su pena y en soledad recibe su inhumano castigo.

Carga en su envejecido cuerpo un océano de penas y sus tesoros preserva en su alforja dúctil, aunque el viento contantemente lo incordia, él resiste.

La miseria exhibiendo su presente, la desgracia su pasado

que está dibujado en sus ojos, como un reloj de anhelos

que detuvo sus manecillas en su rostro dejando una huella de la ira de la sociedad perversa en contra del hombre.

Algunos nos preguntamos el Por qué. ¿Cuánto castigo al hombre y a su morada? , no se escuchan respuestas, ¿por qué él lleva consigo oropeles rotos en sus manos qué guarda como sus tesoros más preciados?

La lluvia cae despreocupada y se acelera el ritmo perverso de los frágiles fisgones, maltratando con su mirada, el alma de un hombre que sus tesoros en sus manos alberga..

Ese hombre tendido en el fango de la hipocresía compasiva, no hace más que aferrarse aún más a su alforja dúctil y a sus tesoros de la vida.

Sus brazos sostenidos por el aire de la indolencia, se cuelan alrededor de su abdomen, creando columnas invisibles de sufrimientos, que se perpetúan ratificando el descalabro de una vida supeditada a una alforja dúctil.

El abandono es su nombre.

La sociedad indolente su apellido.

Lo persiguen los ojos inquietos de algunos frágiles, que parecían preocupados, pero que decidieron abandonarlo a su suerte, al desconsuelo, por miedo de ver su destino parar también en una alforja dúctil.

Sentado, sin resistirse, por el peso del abandono.

¡Estaba el hombre!

Cada día más sembrado por una sociedad de ciegos inescrupulosamente frágiles y en los cuales I count my self…

"Frágiles"

JOSE LARA FUENTES.
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Soldado vencido

Un rayo de luz destella
en los ojos viendo la impureza
que ira despierta,
un manojo de soldados
viviendo en calles, aceras,
puertos y condados,
reduciendo a ese guerrero
por un enemigo que se llama estado.
El letargo de la mente
es sentirse un delincuente,
¿para sacar a ese guerrero entero
debes de ser un balacero, fumartelo entero,
y dejando a un lado ese corazon sincero?
Esa mente de lucero
mucha ira en la sangre
pero de inteligencia cero.
Pero la vida es clara
y aunque cara
imposible no es
solo debes de caer
aprender, levantarte
asi siempre debes de hacer.
Por que en un pais
donde un estado
ya maltratado por la corrupcion,
ellos aun no han entendido
que la solucion es la educacion.
Con un pais educado
ya no mas seriamos
pisoteados por la corrupcion,
ve lee un libro
y aportale tu nacion.
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sin comentarios 28 lecturas versolibre karma: 70

Esencia a la deriva

El tiempo siempre cambia
todas las formas de poder ser libres
confundiendo a las palabras
para nunca encontrar el punto de partida
solo viviendo bajo la sombra de un recuerdo
cautivando a los secretos
para que no encuentren la salida.

La imagen de la esencia
nunca se volvió instantánea
ante la nitidez de los versos,
nunca fue puro el revuelo
para abrumar el vacío en lo que siento
la existencia
nunca pudo contener en un instante el goteo del tiempo.

Nunca seré como esas nubes que vagan a la deriva,
siempre preferí
estar atado al viento en un inmenso cielo
desvaneciendo las espinas que maltratan al cuerpo,
sujetándome fuerte a un oasis de mi pensamiento.

Quisiera poder encontrar a una esencia
que no se marchite al contemplar mis fracasos
que viva de las dichas de un espejismo perplejo,
siempre gana la luz de ese borroso y real espejo.

He fabricado con demasiada alegría
un mar de aventuras escritas,
no me arrepiento de nada
pues he curtido mis historias con un amor verdadero.

La esencia siempre imita a la esencia de otros
trasluciendo verdades
a veces vendidas por un bajo precio
sin tan siquiera obteniendo un simple te quiero
mendigando por unas cuantas miradas
que nunca sabrás si saben lo que es vivir una vida sin invernadero.

Me pesa la inconciencia
que voy borrando a cada momento
con la esencia nítida de lo que hasta ahora
construyó mi cuerpo,
desaprobando mi deserción de los sentidos opuestos.

Mi nombre aprieta el paso
siempre sabiendo que el tiempo no es ciego
se ha llenado muchas esencias marchitas,
solo espero que antes que se interese por tomar de la mía
pueda contemplar consumada mi vida.

Quiero ser esa esencia tan pura
como esa flor que es sostenida
con un puñado de tierra árida y fría
nunca seré como esas nubes
que vagan perdidas a la deriva.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
03/01/2017
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Cementerio

La luz de la luna iluminaba levemente las filas de lápidas en el cementerio. Soplaba una brisa gélida y la niebla flotaba entre las tumbas, en cuya piedra rezaban los nombres de los difuntos. Muchos ya habían sido olvidados; otros, en cambio, descansaban bajo flores frescas que veneraban su memoria. Entre todo este silencio sepulcral, se empezaron a oír pasos. Pisadas que se hundían en el fango, que dejaban huella en la tierra húmeda. Los lobos anunciaban la media noche y aullaban a la luz de la luna.

Patricia se detuvo unos instantes y se estremeció. Era una chica joven, rubia y de ojos azules y brillantes, los cuales resplandecían como diamantes en la oscuridad. Su piel era pálida y sus labios rojos y carnosos. Llevaba puesto un abrigo verde militar y unos pantalones vaqueros, además de sus botas de lluvia. Hacía tiempo que había escampado, aun así había llovido bastante antes de que anocheciera. Patricia apuntó con su linterna, con cierto temblor, entre las lápidas. ¿Qué demonios buscaba allí? De pronto comenzó a tener una extraña sensación. Tenía el presentimiento de que alguien más respiraba junto a ella, de que la observaban desde algún rincón de la oscuridad. Comenzó a dar vueltas sobre sí misma, con el temor de que la luz de su linterna reflejase alguna forma sólida entre las lápidas. Y de repente…
-¿Hay alguien ahí?

Patricia se sobresaltó al escuchar su propia voz. Fue como si todo se congelara, como si el viento hubiese dejado de soplar, como si los lobos hubieran enmudecido. Por unos momentos reinó al silencio… hasta que algo lo quebró: alguien se dirigía hacia ella. La joven apuntó con su linterna hacia donde oyó los pasos, que se sucedían uno tras otro, de forma continua. Fuera quien fuese, no trató de disimular nada su acción: caminaba de forma dispuesta hacia ella. Patricia empezó a temblar y sintió un miedo terrible, hasta el punto que se le helaron los huesos.
Y entonces lo vio. La figura se detuvo a escasos metros de ella, mirándola fijamente. Lo que contempló entonces, fue lo siguiente: un hombre vestido de negro, cuyo rostro era blanco como la nieve, cuya boca esbozaba una sonrisa maligna y cuya dentadura dejaba entrever unos colmillos espeluznántemente grandes.
Era un vampiro.
-Estaba seguro de que vendrías…-murmuró la criatura. Patricia retrocedió un par de pasos. Aquella imagen le era familiar: lo que veía fue en un tiempo un hombre atractivo y elegante. De hecho, aún lo seguía siendo. La única diferencia (además de sus dientes) era que ya estaba muerto.
Agustín…la voz de la muchacha se quebró y apenas pudo pronunciar el nombre-. Agustín…
-Sí, soy yo-asintió el vampiro, que había reanudado su marcha hacia la joven.

Patricia volvió a retroceder. El pánico invadió su cuerpo y apenas podía pensar. Lo que veía no podía ser cierto, pero la voz de la criatura siguió resonando en su cabeza.
-No temas, amor mío. Soy yo, Agustín-el vampiro extendió su mano, en un intento por ganarse la confianza de la joven. Su sonrisa era aún más maliciosa que al principio.
Patricia pareció recular. Sus ojos se bañaron de lágrimas y tras observarle de pies a cabeza le contestó:
-Muerto o vivo, siempre serás el mismo. Durante varios años fui esclava de tus golpes, de tus mentiras, de tus dardos… cuyo veneno nunca podré extraer y por ello nunca podré sanar… tú eres el culpable de todo. Fuiste un miserable en vida y no por estar muerto cambiarán nada las cosas.

La sonrisa del Agustín quedó borrada al instante. Con una mueca en su expresión, pareció reflejar en su rostro el dolor que había descrito la joven. Negó con la cabeza, mostrando arrepentimiento. Tras esto, habló:
-Los errores que cometí en vida me hicieron más humano tras mi muerte. Ya ves, amor mío, que fue tras apagarse mi corazón cuando realmente parezco tener alguno. Ni un solo día bajo tierra dejé de pensar en ti: en tu sonrisa, en tus ojos, en tu boca y en tus labios, en tu cuerpo desnudo junto al mío…
Una lágrima recorrió la mejilla de Patricia. Aunque el vampiro pareció comportarse mal en vida, los buenos recuerdos comenzaron a florecer en la memoria de la joven. Dio un paso adelante.
-Yo no quería que esto terminase así-dijo-. Podríamos haber sido felices…
-Todavía podemos serlo-contestó Agustín, y entonces volvió a recobrar su maligna sonrisa-. Ven conmigo y te prometo una eternidad junto a mí.

Patricia confió, avanzó hasta el que un día fue su amado y le agarró de la mano. Entonces, cual conejillo que es cazado por un águila, el vampiro la presionó contra su pecho, le agarró con una mano su cabello y con la otra la espalda, y le mordió entonces en su cuello. La sangre manó de la pálida piel de la muchacha, que apenas pudo emitir un grito ahogado. Los lobos volvieron a aullar con fuerza. Los cuervos, ocultos en los árboles, comenzaron a graznar. La niebla se hizo más densa y una gran nube ocultó la luna, quedando el cementerio a oscuras. Un instante después, entre las tinieblas, brillaron dos ojos como diamantes. Eran azules e intensos y comenzaron a vagar entre las tumbas. En realidad, Patricia había sabido siempre que su final sería este.
Aun así, fue al cementerio en busca de algo que su mente no deseaba… pero sí su corazón.

Evan Huygens
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Mi Ángel Especial

He visto a los ángeles cuidar de su rebaño.
Nunca supe el secreto que guardan en sus corazones,
ni el porqué, sus alas nunca descansan,
Ni la epifanía de los reyes magos,
que son seres tan mágicos.
Ni el amor que a los terrenales se nos acaba,
ni sus eternas flores blancas, que nunca se marchitarán,
ellos cuidarán por siempre a las almas y los sueños,
y el de todos sus angelitos.
Siento que muchas veces descuidamos estos placeres de escribir a los ángeles
a quienes admiramos con todo el corazón y nos enamoran con su alma tan brillante,
esa que muchas veces son maltratadas,
y no las ayudamos a salir desde el hastío que a veces se sienten.
Una musa de verdad nos haría enamorar y llenar de sueños de vivencias,
y placeres tan terrenales como necesarios para el hombre común.
Pero he aquí una paradoja para con mi corazón, puedo destruir los mitos del amor para mi ángel,
o simplemente amarla como si fuera un amor de verdad de esos que son tan perfectos,
que fuerzan a que la felicidad dure para toda la vida,
de esos que si me fallara el corazón ella lo cuidaría sin pedir nada a cambio.
¿Cuánto tinte poético deberé adornar en letras ese corazón tan trabajado,
para poder soportar el peso de las angustias, fracasos,
y dolores que su vida conlleva tan perfecta y sublimemente?,
es que una prosa o creo ayude tanto como ser esa musa del alma que vuela
como un ángel y cuando acepta ser terrenal,
lo hace mágicamente enamorando,
con su cuidado a tanto chiquilin que le implore tanto amor maternal.
Gracias a mi ángel especial.

José Luis Vega
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7
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Arrebol maldito

Silente, la tarde arrebolada.
En el pueblo sisean mil secretos,
enredados rumores indiscretos,
sobre una mujer enamorada.

Mejilla de arrebol encarnada,
sofocos hinchados, de amor repletos
sollozos declarados incompletos,
al candor natural iluminada.

Cielo engalanado de nubes rosas
en el gris tardío, sol explotando,
dormido en azules mariposas.

Sus manos blancas ocultan llorando
el desprecio de almas lastimosas,
maltrato social, vergüenza quemando.
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Que quede claro

Libro: Bailar junto a las ruinas (2017)

Que las normas de convivencia recomiendan
sonreír a quien nos mete la mano en el bolsillo,
que madurez es uno de los sinónimos
más difundidos de la palabra resignación,
que el viento no se toma el tiempo
de llevarse palabras muertas.

Que la esperanza también tiene sus esquirlas,
que siempre quedarán los que
crean que un estornudo es coqueteo;
que la gente se zambulle, no en aquello
que los haga felices, sino en lo que
los lleve a sentirse menos apenados.

Que hay sufrimientos que ignoran
lo que significa marchitarse,
que el futuro es un pañuelo
descartable arrojado en una vereda,
que, socialmente hablando, resulta más sencillo
emitir una condena que una absolución.

Que cada quien se ha encerrado
en su irrealidad, y merienda
sándwiches de falsas esperanzas,
que los que no aprenden a distinguir
entre ética y política convierten a
ésta última en sinónimo de insensibilidad.

Que hay dilemas que nos respiran en la
nuca, que la televisión maneja a los televidentes
por control remoto, que las serpientes de arcilla
no perdonan a los buitres de la timidez,
que la fama es el mejor de los sobornos
para las víctimas que se creen victimarios.

Que no es culpa de la sombra que nos acompaña
que cada mano sea una pistola apuntando al
alambrado pecho de nuestros semejantes.
Que el día es una estaca de horas demasiado
iguales, que estamos curados de espanto
de legañas que nacen congeladas.

Que damos la vuelta olímpica festejando
campeonatos ajenos, que en este mundo importan
más las apariencias que los límites, que hasta
el insomne e intransferible dolor es digital
en estos tiempos, que la noche es
un incendio demasiado despierto para mi gusto.

Que la palabra del hombre se parece cada vez más
al balido de las ovejas cobardes, que la fórmula de
la eterna juventud se encuentra en el fondo de las
contaminadas aguas de un lago antaño cristalino,
que se está desencadenando una guerra civil
hecha de espejismos y melancólicas psicografías.

Que cuando el fanatismo estrangula tiene la
deferencia de ponerse guantes de cirujano, que
cada uno elige el mito que más
le ayuda a definirse, que todo mal
augurio adquiere otro color si se lo
deja unos minutos en el microondas adecuado.

Que la realidad enseña tarde o temprano que
el ombligo no es frontera, que los tribunos
que maltratan la economía nos enroscan en
el cuello un cumplido difícil de agradecer,
que la devastación provocada por las llamas
de la corrupción no conoce de indulgencias…
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