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Tú eres

Sara tenía un hermoso plumaje blanco, ojos negros, su pico era muy rosado tanto como sus pequeñas patitas que solían dejar huellas en las plazas. Era una paloma muy hermosa y aunque solía enmugrarse mucho era digna de admirar.
Su color favorito era el azul y por esta razón quería convertirse en un hermoso azulejo como los que solía ver cada mañana en los árboles de los parques. Cada vez que los oía cantar ella también lo hacía, sus compañeras de vuelo solían burlarse de ella, otros intentaban que entrara en razón y le pedían que se amase a sí misma y aceptara el cuerpo en el que había nacido, pero Sara comenzó a creer que todos estaban en su contra porque no apoyaban su sueño y llena de ira se marchó al otro lado de la ciudad. Mientras volaba pudo notar a aquellas hermosas aves que ella tanto envidiaba, se detuvo en un lago y se miró en el reflejo que éste destilaba. Notó que su cuerpo era mucho más grande que el de ellos, su pico no era el mismo, sus ojos tampoco lo era y se odió mucho por no ser igual a ellos; De momento, a su mente se le vino un plan que cambiaría su vida y sin dudarlo ni un segundo, voló rumbo a la ciudad y se lanzó contra un pote de pintura azul que vio en la mano de un hombre y al instante todo su color blanco fue cubierto; Llena de alegría volvió a casa porque según su pensar era un azulejo sólo por portar tal color. Al verla, algunos se burlaron, otros, se llenaron de tristeza, otros, la apoyaron. Las palomas comenzaron a preocuparse y a pensar sobre qué hacer con este pequeño problema hasta que decidieron que lo mejor sería quitarle la pintura, pero fueron pocas quienes se oponían a la decisión que su amiga había tomado, por esa razón Sara comenzó a creer que era un hermoso azulejo hasta que llegó a olvidar su verdadero origen; ya no hacía cosas que las demás sí porque la pintura estaba dañando su plumaje, ya no volaba como solía hacerlo, dejó de cantar y de comer las semillas que los ancianos le lanzaban. Se sentía hermosa siendo azul como el cielo y aún más segura cuando las demás aves la defendían de quienes no estaban de acuerdo, para ella todo estaba bien y quienes debían cambiar de mentalidad eran quienes no aceptaban lo que Sara sentía que era.
Un día, mientras caminaba en el bosque, un viejo anciano que ya no podía ver muy bien la tomó pensando que era un azulejo y la llevó a su casa donde muchos de ellos vivían encerrados. Al llegar intentó meterla dentro de la jaula pero ésta era muy pequeña para ella, al anciano le pareció un poco extraño, tomó algunos alambres y le hizo una jaula un poco más grande donde la mantuvo muchos días. Todos la miraban asombrados y otros con temor pero ella se sentía muy feliz de que alguien por fin reconociera que era un azulejo porque ella lo sentía dentro de sí. Llegó la tarde con sus bellos colores, la noche con sus bellas estrellas y la mañana con su sol de verano en donde todas las aves cantaban menos Sara.
Al pasar los meses el anciano comenzó a notar que este gran azulejo no hacía lo mismo que las demás, la tomó y la observó un poco más. Sara ya casi no tenía plumaje, la delgadez que poseía espantaba, sus patas se habían vuelto gruesas y llena de heridas, la pintura se había escurrido casi en su totalidad al igual que su bello color blanco. El anciano tomó agua y la bañó haciendo que la el resto de pintura se escurriera de lo poco que quedaba de su plumaje.
Sara, llena de temor se defendía como podía e imploraba que no le quitaran su color, que ella era un azulejo, uno especial y de la desesperación lloró mucho, tanto que poco a poco dejó de luchar. Cuando por fin la tortura se había acabado, el anciano la secó con una pequeña toalla y la puso frente a un espejo diciendo:
“Que tonta paloma ¿Por qué te empeñas tanto en ser alguien que no eres?. No naciste en la especie equivocada, deja de intentar cambiarte. Los sentimientos tienden a engañarnos. ¿No sabes que la belleza de estas aves azules los lleva a una prisión? Tu color blanco es para resaltar el cielo, tu canto grueso anuncia la llegada del verano como el inicio de la nota más grave en las instrumentales de Beethoven y tus patitas rosa nacieron para caminar en las plazas. Puede que no sea la vida que sueñas pero, todos nacimos para cumplir una función especial y si tú no cumples esa función dime entonces a quién le darán de comer los ancianos que se sientan en los parques.”
Aquella paloma se miró al espejo y por fin pudo ver el daño que se había causado y comenzó a pensar en las palabras que este anciano le había dicho. Esperó hasta que sus plumas volvieran a salir y luego se marchó; por fin se hallaba de nuevo en las alturas, ella era Sara, una paloma blanca como las nubes del cielo y hermosa como la sonrisa de los ancianos, niños y jóvenes que la alimentaban.
Voló hacia un lago y se miró en el agua por mucho tiempo y aunque aún amaba el azul del cielo se dijo a sí misma:
“Tú eres lo que ves: eres hermosa tal y como ahora estás. No necesitas ser otra cosa”
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La plenitud

Una vez sellada la juventud
a cal y canto
en el baúl de los recuerdos
con aquellos aires rebeldes
aún con tintes semejantes
pues peinábamos el mismo ritmo
y las hormonas vestían de reinas

Surge la distinción
la dignidad que aportan los años
el estilo inherente de las miradas
la boca pintada sin espejos
es entonces
donde la piel es la piel
con su memoria y su certeza
alcanzando con las manos
la desnudez de nuestra vida
la plenitud del ser humano
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El mismo idioma

Te miro a los ojos
y me pierdo en tus pupilas
en su infinita profundidad
se habla amor con los ojos del alma
se abraza tiernamente con el corazón

No se necesita lenguaje alguno
se habla el mismo idioma
cuando se hace el amor.

MMM
Malu Mora
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Desolación

Me quedé sin Dios,
que es como quedarse mudo, ciego o sordo.
Me quedé sin la sólida esperanza de la verdad.
No quiero estar aquí.
No tolero esta tibia voluntad que hay en mis nervios y en mi sangre.
Las palabras caídas del otoño, mueren en mi soledad.
Yo me quedé mirando la vida, como si yo mismo fuera a resucitar.
Me quedé sin amor,
que es como morirse de hambre, de sed o de horror.
Me quedé sin la sólida esperanza de un beso.

Mi silencio tiene miedo.
Mi alma ya no busca, ni espera encontrar donde abrigar su soledad.
La soledad perdida siempre de otoño y silencio.
Yo soy simplemente un inválido que se extravío de hastío.

Así que decidí quedarme con la esperanza sólida de mi tristeza.
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Nuestra venda

Te vi vestida de muerte y a mi vestida de luto.

Sé que eras fuerte aunque no te acompañara la suerte.

Eras puro diamante pero te vendiste a la sociedad, tú no necesitabas su aceptación, necesitabas paz, la misma que encontré en ti cuando te conocí, menos mal que apareciste, sin ti me hubiera hundido y al final fuiste tú la que cavaste tu propio hoyo, que ironía.

Doy por hecho que te hartarías de la misma piedra, de tu continua caída y te quedaste atrapada en el suelo.

Solo puedo decir que eras puro hierro, ya oxidado por la incesable tormenta. Dejaste de escuchar el cantar de la libertad, de tener verano, otoño, primavera...
(Se fueron contigo en la interminable lluvia)

No te voy a mentir, me hiciste sufrir, hoy en día me acuerdo y vuelven a revivir los únicos sentimientos que trae consigo tu partida, todavía duelen, no se superan pero tampoco se demuestran, solo se observa una fachada hecha por piedra sin color, pero si sigo aquí no es mera casualidad, es por ti, por tu huella marcada en mí.

No vistes que tenías límite, que si lo traspasabas había una caída de mil metros , intente quitarte la venda, intente que vieras el borde antes de que cayeras al vacío pero el nudo se apretó demasiado, demasiadas manos ajustaron tu venda, solo yo quería que vieras.

Perdóname, no lo conseguí, el problema fue que yo también estaba ciega (de tanta oscuridad).
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Dictaduras

Tres son los que deciden
Felicidades ajenas
Mientras dos en minoria
Sus amores enajenan.

Aceptan la dictadura
Fascismo de falso amor
Nuestros beSOS y caricias
Campo de concentración.

Alambrada en nuestra celda
La tejemos con alambres
Para que jamas nuestro amor
En su lecho pase hambre.

Mas vendrá un Sol que abra
Las bisagras de la puerta
La llave será la misma
Habrá acabado la condena.

Saldremos de la mano
Y no miraremos atrás
La cárcel será el recuerdo
De quien la quiera habitar.
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El festejo de las mariposas

A la simplicidad de las sonrisas,
la tuya y la mía,
que se funden
en la misma melodía.

Y a esa gravedad aparente
de cada tormenta que pasa
y no deja atrás destrucción
en el umbral de la cama
sino nuevas esperanzas.

Y a tu reflejo en mis pupilas:
ese que siembra lágrimas a veces
y otras me anima
en las noches de escalofrío y pesadillas.

Y a los cuerpos que anhelan
por siempre tener unidad
y el vuelo de las mariposas.
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Amor terrestre

Llegaste a retar mi inestabilidad con la longevidad que otorgas a tu lealtad para cumplir promesas.
Vuelves todo tan sencillo que parece complejo
Y eso de que tener imperfecciones también es una manera de ser perfecto, no es solamente un cliché si tu eres el ejemplo.

Y si tu me aterrizas y yo te elevo,
quizás nos convirtamos en un mito cuando la gente diga que nos a visto levitando a medio metro del suelo
entre calles infestadas de realismo
que no parecen tan lobregas si tu compañía es al mismo tiempo amor divino e indispensable consuelo.

¿Y si todo este tiempo estuve equivocada y la belleza no se encuentra en los mundos etéreos, sino en gemas que llevan tu esencia y solo se cultivan en los escombros de mundos mas simples, colmados de defectos?

¿Y si el amor no es vino suave, sino veneno que asesina la realidad que conocemos y que al mismo tiempo es antídoto que nos quita el sesgo?

Quizás Randolph Carter no se habría frustado tanto cuando perdió la llave de plata de la ignota kadah
si a su lado hubiese visto lo que es el amor real y si hubiese descubierto que también hay belleza en lo que es racional,
en lo que no es eterno.

¿Que tal si le hacemos justicia a Carter? Y yo te acepto como mi amor terrestre, y tu me aceptas como tu amor etéreo y juntos desafiamos la física cuántica hasta desvanecernos
vanecernos
necernos
vernos
nos
os
s
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Mátame sin clemencia

Asesíname con tu silencio, ese que prácticas cuando sueles irte.
Asesina sin clemencia mi corazón y cada parte de mi espíritu, sólo tú sabes hacerlo querido amor.
Acabas con todo lo que hay a tu paso con tu mejor aliado que son tus palabras soeces, esas que sabes utilizar si es menester acabar conmigo.
¡Me dices abrázame! Y no lo deseo, mi mente se comienza a perder en el silencio, añorando viejas amistades,
viejos amores que prometían lealtad.
Miras el horizonte, cansado de todo lo que existe a tu alrededor buscando lo que no has encontrado,
huyes de ti mismo buscando tus sueños, y yo aquí tumbada en la hierba buscando los sueños propios.
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1comentarios 40 lecturas prosapoetica karma: 139

Revolucionaria:

Es el centro de atención y quiere la revolución
Es todo aquello cuanto anhelas
Deleita con su presencia

La seguridad no es algo que buscas
Más bien es algo que encuentras

Seguridad en uno mismo,
Puede que parezca un espejismo,
Pero si realmente piensas lo mismo,
La pureza llega ahora mismo

Ella no está siempre a tu lado,
Acostúmbrate
La seguridad no la regala nadie
Nadie más bien la conoce siempre
Pero cuando su manifestación es totalmente pura,
Cuidala,
Te hará falta en más de alguna aventura
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4comentarios 52 lecturas versolibre karma: 125

Todo fue mentira

Todo fue mentira,
el suspiro de tu boca contestando a cada verso,
y tus besos
conversando con mis rimas.

El bullicio de tu risa alborotada,
la embaucadora sonrisa,
esa mueca de tus labios
que ahora sé que era fingida.

Mentira fueron las noches
en que tus brazos me envolvían,
el refugio que nos daban las esquinas,
y los ecos de la bella melodía
que bailaban las estrellas
hasta que el sol amanecía.

Y el mismo amanecer era una farsa,
la aurora al despertar era penumbra,
y el rocío…,
el rocío solo eran mis lágrimas.

Mentira, tu cuerpo acostado en mi regazo,
y el ardid de tus abrazos,
largos, fuertes, tan sentidos…,
y tan falsos.

Hasta el tacto de tus dedos,
dibujando corazones en mi cuerpo,
sinfonía de caricias
irreales como fábulas de un cuento.

Y esas gotas recorriendo las mejillas,
artimañas de tus ojos,
para hacerme creer en un amor
desmentido por falacias y diatribas.
Y tus promesas…,
tus promesas también fueron mentira.
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Soy

Yo soy el que soy
¿a quién engaño
sino a mi mismo?

Ninguna palabra
me define en vano
en la cruel batalla
sea vencedor o vencido

Mi voz siendo mi mano
destruye toda nada
y dicta mis destinos
definiendo donde estoy

Yo soy el que soy
en todo holograma
en el que vivo
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Te voy conociendo...

Te voy conociendo
quizás días
parecen pocos días
si, los puedo contar con mis dedos
y te asombras que los cuente
para mi es una eternidad
y me hago la misma pregunta.

Donde respondes a mis sobresaltos
es el anhelo del brillo puro
la luz que encandece
y las mañanas que adormecen…

Porque es de donde provengo
un halo magistral de hambruna
y el mar de llantos recuerdos
es acaso el miedo a desaparecer
vuelve a mi piel tostada del ayer

gritando tu delicia

mi musa inalcanzable.

Ramón Pérez
@rayperez
Septiembre 2018
Cabimas, Venezuela
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México

"¡Independencia!", tú lo gritaste,
cuando humilde fue tu valor,
de pronto la contienda no fue nada
con espada en mano, la batallaste.
Después, de regreso, la fiesta felicitaste
con vino tinto, tequila y chile picón,
por el amor a la libertad,
por el amor a lo que lograste.
Rojo furia, henchido te lanzaste
hacia los enemigos impuros,
pobres de ellos que no sabían de ti,
y por fin, tu tierra conquistaste.
De blanco luego te casaste
con la tan valiosa libertad,
miles de hermanos a la vez,
contigo mismo te encontraste.
Verde esperanza, así reza lo que pensaste,
y tu bandera ya formada,
con el águila de la victoria:
¡viva México!, así lo firmaste.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
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¡Oh, madre!...

¡Oh, madre, dulce madre, del fondo de los tiempos
siento que entre el murmullo de las hojas me llamas!
Sobre la cripta negra de la sagrada tumba,
se deshoja la acacia al soplo del otoño
y sus ramas agita, tu voz acompañando...
Ellas se mecerán y tú dormirás siempre.

Cuando muera, querida, no llores a mi lado;
pero al sagrado tilo arráncale una rama,
ponla en mi cabecera y entiérrala conmigo
y que sobre ella corra el llanto de tus ojos;
un día llegará a dar sombra a mi tumba...
La sombra crecerá y yo dormiré siempre.

Y si acaso ocurriese que muriéramos juntos,
que no nos lleven nunca al triste cementerio,
que caven nuestra tumba al borde de un arroyo,
que nos coloquen juntos en un mismo ataúd;
así te quedarás apoyada en mi hombro...
Siempre llorará el agua y dormiremos siempre.
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animal poético

a veces leemos con los ojos.
otras veces,
con el animal poético que llevamos
detrás de la piel.

los ojos del cuerpo
pueden perderse, confundirse,
no ver lo fundamental
porque están llenos
de sí mismo.

el animal poético
ve sin distracción.

todo camino creativo
necesariamente
lo evoca.

en esencia, lo que provoca
el animal poético
es la eliminación del cristalizado
"sí mismo"

todo camino creativo
nos arranca los excesos
y nos deja libres
para vivir sin mentir.



L
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Diálogo de las miradas

INTRODUCCIÓN :Adam y Eva nos enseñaron que el paraíso está donde está la persona que uno AMA. Cuando DIOS destierra a Eva del paraíso y la envía al infierno por desobedecer la orden impuesta, que consistía en no comer los frutos de un árbol que les estaba prohibido, ADAM, como buen enamorado, decidió correr el mismo destino que ella. Creo que esta fue la conclusión a la que él llegó <<CUALQUIER INFIERNO CON ELLA ERA UN PARAÍSO>>. <<CUALQUIER PARAÍSO SIN ELLA ERA UN INFIERNO >>.

POEMA : diálogo de miradas.

Esos dos brujos que son tus ojos tiernos
poseen un dulce hechizo,
con sólo mirarte, el peor de los infiernos,
se convierte en el mejor paraíso.

Si no puedo mirarte, el mejor paraíso,
se convierte en el peor de los infiernos,
poseen un dulce hechizo,
esos dos brujos que son tus ojos tiernos.

Cada pestaneo abre las puertas del juego
como un "abracadabra"
La mirada es una voz de silencio
Porque dice sin decir palabras.

Mirarte es recitar
poesías con los ojos,
es poder rimar
tu dulzura con mis antojos.

En el fuego de tu mirar quiero sentir
que mis ojos son un par de leños,
que arden para que no se pueda extinguir
La llama que alumbra los sueños.

Mirarte es andar
por los caminos del corazón,
es seguir las huellas de los pasos
por donde anda la ilusión.

Los ojos son las ventanas
que se abren para ver el mundo,
Al Sol de tu mirar
Se quiere dorar este amor profundo.

POSDATA :EL Poema, diálogo de las miradas, la inspira una frase de borges que dice que Adam escribió sobre la tumba de Eva el siguiente epitafio <<el paraíso estaba allí donde ella estaba >>. Yo, me imaginé sus miradas.
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Abuelos

Dos ancianos muy unidos
en una solitaria casa
compartían el abrigo
y el calor de algunas brasas,
se sentaban bajo una parra
en sus sillas mecedoras
discutían como niños
pasaban así sus horas,
si uno se ponía triste
porque un recuerdo lo apenaba
agachando la cabeza el otro
en su penar lo acompañaba.

Se contaban sus historias
una y otra vez escuchadas
como si fueran historias nuevas
como si nunca las contaran.
Caminaban por las tardes
daban la vuelta a la plaza
al entrar el sol volvían
por el mismo camino
a la casa.

Una tarde solo uno
dió la vuelta a la plaza
y cuando alguién pregunto
¿y a su amigo que le pasa?
le corrieron por las arrugas
hasta la espesa barba
unas lágrimas que humedecían
con dolor a sus palabras
-él se quedó dormido,
dormido bajo la parra,
sus últimas palabras fueron
-amigo hace frío, entra a la casa-.

Y el abuelo con dolor
comenzó a decir en voz alta
-ahora mis historias
seran historias solitarias,
ya no tengo quien las oiga
ni quien comparta mis charlas-.

Se fue lentamente el abuelo
murmurando unas palabras,
sin su amigo no tenía consuelo,
la soledad lo acosaba,
pero ¿que alma sin un amigo
no se sentiría solitaria?.

Al abuelo lo encontraron un día
sentado en su mecedora
mirando el lugar vacío
cansado de contarle historias.
Poco a poco se quedó dormido,
dormido bajo la parra,
lo vino a buscar su amigo
se fueron a charlar sus almas.
(Allá por 1977)
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11comentarios 86 lecturas prosapoetica karma: 136

Albedrío

En un principio manual de barro.

Y si bajas con otro rostro?

Mejor sé tú mismo
no me pesará la conciencia
negarte después de todo

Eres anónimo del pasado?

Al extender mi mano
tu saludo es una luxación
en mi evangelio

En tu idioma los hombres
cantan tu himno
en el mío no es más que
desmoronar a Babel

Dormido contemplo
mi penitencia como revés
para alcanzar con agrado
tu mundo donde existo
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Cuando

CUANDO no estás
es un océano con sed la soledad
Y el sol teme morir
En la oscuridad.

CUANDO sé que mis días para ti
Son iguales, como lo son para los relojes,
En el espectáculo del tiempo
Da lo mismo que tu olvido a mi me desaloje.

CUANDO a los astros
más los anhelo
Más distante me veo
Del cielo.

CUANDO con el fuego
De tu pasión se sueña
mi vida se hace humo ,
Que no es más que una leña.

CUANDO te siento lejos,
A cada instante,
En los rincones de mi mente,
Tus recuerdos son espejos.

Cuando la mala suerte repita su condena
Como si fuese un maldito eco,
no va a llover agua sino arena
En el desierto más seco.
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