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Acabalo pronto

Acabalo pronto
Antes que la ironía del destino
Vuelva otra vez a jugarnos
Una mala pasada

Deja clavado en mi pecho
Ese dardo que lastima
Y me lleva al umbral de la muerte
Acabalo pronto

Ven no tardes... Aquí te espero
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Guerrero Incansable

A veces
ya no hay nada,
nada que hacer,
nada que esperar
nada que decir
es inexplicable
es ciego, necio
aguerrido
es pasión, felicidad
sufrimiento, dolor
sentimiento impredecible
no se pude obligar,
tormenta tropical
vuelta mar en calma
ola llegada a la playa
suavemente relajada,
ola que se estrella
frenética sobre roca
hiedra en piedra incrustada
no se arranca fácilmente.

Aunque empuje
aunque duela,
aunque muerda
aunque pierda
aunque derrote
aunque desgarre
aunque te deje caer
aunque te parta
en pedazos y añicos
te quiebre te rompa
con alevosía mata
luego dócilmente
con dulzura te levanta
te revive y fortalece
te da vida te da muerte.

Amor,guerrero inexplicable
por el morímos, sin el nos mata,
desde el nacimiento se ama
hasta el fin de la vida
incontrolable sentimiento
ave libre que en el alma anida.

MMM
Malu Mora
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La historia de una chica y un café

Por Riberpa



Capítulo 1 Génesis


No más de veinte minutos habrían pasado, se había ido tal vez para siempre, y ya empezaba a recordar que todo había empezado en ese increíble tres de agosto de hace cerca de dos años, el destino cruzó una delgada línea y en medio de mi incertidumbre apareciste; recuerdo que yo venía en malas condiciones precisamente porque no eran mis mejores días, las presiones y la soledad habían cobrado y afectado mi salud.


Realmente era incomodo sentirse en ese desequilibrio físico y emocional, fui sin más aliciente que cumplir un requisito más, recuerdo estar ahí sentado esperando sin sentido, al oír mí nombre gire con algo de desidia, pero inmediato mi rostro cambio, está viendo aquella persona que se accidentaba en mi vida y colisionaba frente a mis ojos, ahí estaba esa figura menuda, normal dirían muchos, pero cuando mire sus ojos algo me atrapó; sólo lo descubriría tiempo después.


Camine a su lado durante un corto trayecto las primeras palabras cruzadas fueron como un libreto poco profundas, diplomáticas, pero poco a poco me entró el afán de hablar, tal vez tome la iniciativa tratando de agradar por aquello de la primera impresión, buscando crear un lazo que desde el principio mi corazón sintió que se anudó en mí, el tiempo relativamente voló para mí, parece que hubiera desaparecido el resto de escenario.

Sería presumido pensar que tú correspondías desde esa primera cita sólo mi imaginación desbordada de emoción lo recreo, hacía rato que no me sonreía la vida y ese día tuve la suerte que uno no busca, sino que te encuentra. Aterrizado en mis recuerdos vi correr nuestra historia y esa primera conversación corrió dejando en mi la sensación de un querer más.

A veces nos pasa esa incómoda situación de tener sensaciones inexplicables, irte, pero desear volver tan pronto como se pueda, tal vez existen esas diosidencias que se colocan tú camino para hacerte menos pesado el viaje y empiezas a preguntarte qué enseñanza habrá detrás de estas experiencias a la que llegas cuando menos piensas y cuando tus velas se han ido apagando poco a poco.


Capítulo 2 Añoranzas.

Hoy me fui con esa sonrisa que esa “extraña” me regalo a mi otro extraño, esa delicadeza envuelta en una flor de mujer donde cada palabra que brotó me llevo a la tranquilidad, había olvidado que, si hay gente hermosa y que el empaque es engañoso, había luz en tus ojos y ahí me conecte pensando en que los próximos días fluyera en mi un ángel capaz de corresponder ante tantas dádivas que entregabas a borbotones.


Esos días anteriores a nuestro nuevo encuentro estuvieron plagados de recuerdos, de contar los días esperando retomar nuestra conversación y con la esperanza de seguir reconociendo en ti aquello que había tratado de buscar con algún desespero durante varios meses , en donde soñaba frecuentemente en disfrutar de una conversación y que esta fuera tan lenta como pudiera , alargando cada minuto y sintiéndome afortunado porque estarías ahí para recibir mi sonrisa, con una empatía perfecta y así aprovechar cada uno de esos espacios que me regalaras.


En esas noches pensaba como este sentimiento naciente e ilógico debería manifestarse y en mi mente se cruzaba varias opciones que iban desde unas señales de SOS desesperadas de que te fijaras en mi de manera perentoria hasta pasar desapercibido y solo dar ligeros toques de estas sensaciones que iban creciendo; la noche anterior a nuestro nuevo encuentro me sentía como aquella oruga queriendo convertirse en un abrir y cerrar de ojos en una mariposa amarilla en un mundo lleno de color , sin embargo decidí colocar pies en tierra y reconocer que si bien desde niño me habían vendido la imagen del amor a primera vista esta requería de algo más y lo iría comprendiendo en el camino que me esperaba.


Capítulo 3 Conociéndote


La mañana estaba fría, si bien llovía copiosamente podía ver la gente caminar rápidamente , doy un giro a mi pensamiento he intento imaginar que cada uno de ellos vive su mundo y está pensando en las horas por venir , en sus anhelos y metas de ese día; yo por mi parte venía con esa ansiedad que había tenido los días anteriores, con un solo objetivo confirmar si esa conexión primaria y básica que sentí era real o parte de mi imaginación, de nuevo volví a la realidad y seguía caminando , apresure el paso dando zancadas más grandes y volví a sentir frío en mis manos y ansiedad en mi corazón.


De un salto nominalmente entre al edificio me anuncie y espere con impaciencia el encuentro, por un momento me quede absorto y de nuevo reacciono cuando alzo mi mirada y la vi acercarse hacia a mí, como si me conociera de siempre me saludo con un gran don de gente, sin embargo siempre guardo la formalidad que ameritaba la situación, a pesar de ser la segunda vez que coincidíamos nos sentimos cómodos como si nos conociéramos desde hace mucho tiempo , sentía una buena energía y esto era signos de un buen comienzo para seguir escribiendo letras en el libro en blanco que no había obsequiado el destino.


Hasta ahora me había referido a ella como esa figura menuda y realmente quiero guardar en mi memoria fotográfica tu rostro el cual contemplo de manera directa y en especial esos dos puntos de guía que son sus ojos , he de decir lo que primero vi fue una sonrisa permanente que uno no olvida, vas irradiando luz con una actitud que pocas veces uno ve, más qué describir lo físico de tu belleza admiro lo que inspiras , me llevas a soñar y no queda otro camino más que agradecer a la serendipia que me permitió conocerte, aquí y ahora estoy seguro que si fuera por tu sencillez dirías holas no crees que estas exagerando ? y yo simplemente tendría que decir que pude ver más allá de lo que vieron los demás.


A ratos quisiera describir todo lo que pasa en mi cabeza cada vez que se generan estos encuentros que he de reconocer se presentan por un tiempo limitado y que son de obligatorio cumplimiento pero que disfruto como si fueran libres y espontáneos, me llena el alma de fe, de un sí se puede y de creer que la vida vale la pena vivirlas gracias a la existencia de seres humanos que van regando enseñanzas como semillas con la esperanza de aportar a la vida de cualquiera de nosotros, hoy salgo convencido que sin importar este final ya dejaste huella en mí.


Capítulo 4 La despedida


Así fueron pasando esos sesenta y cinco días de cercanía en donde cada reunión se fue acrecentando sin explicación alguna un afecto inusual que me llevaba a sentirme pleno y a desear día tras día volverte a ver esos sesenta minutos en los cuales el reloj pareciera estar corriendo unos 100 metros planos, eran implacables y a pesar de que sentía que no era indiferente había una barrera implacable de superar; lo sabía y el tiempo se agotaba y no quería llegar a ese final que era tan seguro como la muerte.

Quisiera detallar cada uno de esos instantes vividos en este corto tiempo; donde las letras se darían un banquete ya que se plasmarían todos lo que nos fue sucediendo en donde en cada cita nos sentíamos más dependientes el uno del otro , cada vez conociéndonos más y estoy seguro que tanto tu como yo nos pasó algo que aún no tiene nombre pero que existió , y ahí me queda anclada ese siete de octubre donde se rompió ese cordón umbilical que nos ató durante 65 días, recuerdo salir algo melancólico mas no triste porque comprendía que había tenido suerte y que lo vivido había calado una gran huella que me impediría olvidarte.

Entendía que en ese momento había diferencias que no permitían una relación diferente a la que el destino nos brindó y que antes de manera valiente lo desafiamos y lo llevamos a un escalón más allá de lo permitido, así me fui con una posibilidad escasa de contacto, pero existía como al aire que exhalaba cada mañana posterior a nuestro adiós.

Estábamos cerrando ese primer año y luego de atragantarme con las ganas de escribirte decidí hacerlo de manera sencilla y empezamos otros ciclos de escritos sin vernos en donde te compartía mis escritos que nacieron de la inspiración surgida de los sentimientos hacia a ti, ahí nacieron poemas sentidos que leías y luego me dabas tu opinión donde me reafirmabas que era grato para ti leerme y me agradecías abrirte la puerta de mi vida.


Capítulo Final ser agradecido

Recuerdo que este medio escrito me trae gratos recuerdos contigo ya que siempre recibí una respuesta ; ahora lo sé con certeza el hecho de conocerte fue para mí muy importante disfrute de cada segundo y cada sorbo de este café retrasado en el tiempo y pospuesto por el destino , desde entonces solo pienso que la serendipia llegue a mí para atreverme a soñar contra lo que parece imposible.


Ayer nuevamente recorriste mis pensamientos como en tantos otros días en que te posesionas de mí y aquí estoy escribiendo estas líneas para evocarte y esperando poder robarte unos segundos y una sonrisa ; como diría Benedetti mi táctica y mi estrategia era mantener esa pequeña posibilidad de contacto viva a través del tiempo así fueron transcurriendo meses el cual después de muchos obstáculos se cristalizo una noche fría de aquel 7 de marzo.


Hoy soy consciente más que nunca de las limitaciones que tenemos, unas más que otras y que solo si Dios lo permite caerán, sin embargo, hoy no hay tristeza ni dolor; tengo el recuerdo de la más hermosa sonrisa obsequiada a mí por esos ojos que aun evoco y sabes que entiendo tu silencio y lo respeto, tu historia, tu pasado, pero si por una extraña razón quieres verme ahí estaré ya que siempre he tenido fe en ti.

La noche llega y tu recuerda reposara en mí y a partir de hoy en estas letras que quedaran como vestigio de aquel hombre que llego a destiempo a tu vida y que lo poco que compartió lo hizo de corazón y a plenitud conscientes de sus defectos, cierro los ojos lentamente y mañana será otro día

Esta historia continuará
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Un día de estos

No te alarmes
pero
un día
una tarde
una noche
de estas
voy a juntarte toda
en una hoja blanca
pálida
y escribiré
de golpe
todo este disparate
de cosas
que no tienen nombre
y te pertenecen
escribiré,
por ejemplo,
este inventario
de nervios
que provocan
tus ojos
tus ojos de luna
huérfana y menguante
que me aquietan,
esta angustia
de lengua mordida,
por amordazarte
con un beso
que nos libere
plenamente
de la censura,
de las ideas locas
que se me ocurren
cuando hablas
con orgullo
de tu elasticidad
mientras yo miro
con malicia
tu cuerpo y
la alfombra,
de la realidad
del calentamiento global
de mi cuerpo
cuando poco a poco
te me acercas,
del recuento
de veces
que me
descubro
a mi mismo
pensandote
más de lo que
tu vida
me lo permite
y de todo
el imposible
que soy para ti
cuando
la realidad
oscura
decrépita
mirándome de reojo
me lo recuerda.

Escribiré de ti
como un ejercicio de caligrafía
hasta que aprenda a escribir
con mi mano izquierda
todos los versos
escondidos
en tu segundo
nombre
en tu lunar
azabache
de azúcar,
hasta que mi mano derecha
quede huérfana
para siempre
de cuerdas vocales,
y llamarte
sea igual
que hablar
una lengua
muerta.

Pero luego
doblaré el folio
en dos mitades
como la maleta
de un exiliado
político
que junta todo
lo que puede
con rabia y remordimiento
y en un sobre pálido
que sellaré
con mi boca
pasaré por la puerta
de tu vida,
y por debajo
de la entrada
sin avisarte
como el cartero que deja
la correspondencia
de una casa
abandonada
dejaré
los recibos
de un cariño
que se ha
olvidado.

No te alarmes
pero
un día
una tarde
una noche
voy a juntarte toda
en una hoja
blanca
pálida
sin retorno
y mi mano derecha
te olvidará
sin rencores
en silencio,
como quien
olvida las llaves
de una casa
que no tiene,
pero esta noche
que te extraño
entero
con todo
mi cuerpo
y tu ausencia
es el muro
de Berlín
de mis días
mis ojos de luna
menguante y ajena
esta noche
querida
no lo será.
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El Tiempo Muerto

Llenos los espacios entre segundos
de tiempos ausentes y muertos,
llegan de otros espacios más yertos
manos frías, y rotas, y agudas.

Perforando astas de hueso al costado,
por la reja del pecho cuelan su aliento
y en la fuente de la sangre se abrevan
escarbando el estanque con sus uñas.

Aléjate, Alma, que aún estas a tiempo
de huir por las ventanas de la Casa,
y sin mirar atrás al Jardín desecho
reír por la suerte que te ha tocado.

Que las manos que todo pudren
son Envidia que al Corazón apresa
y buscan como la más digna presa
la mente del Hombre, del cuerpo lumbre.
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No ha parado de nevar sobre el mirlo blanco

A la memoria de David


TE marchitaste, amigo.
No me acuerdo con precisión de tus rasgos,
solo sé que la infancia
transfiguraba nuestros rostros
haciéndolos más puros, y que en nuestros ojos brillaban
los fuegos artificiales de antaño.

La muerte cuajó tu vuelo, cercándote de sombras
las estelas de las mejillas,
dejando en tu casa un plato de lágrimas, vacío, sobre la mesa,
dejando ecos de ausencia en los juguetes inmóviles.

Nunca he comprendido tu muerte.
Recuerdo que alguien me la susurró una mañana en la escuela,
trayendo consigo en los labios
la palabra más helada.

Yo únicamente sabía tu nombre y poco más, porque entonces
éramos todos cándidos, éramos como dioses bondadosos
en las paradisíacas arenas del parque,
y no nos importaban las inquietudes egoístas del adulto.

La egolatría era una palabra demasiado compleja
para nuestro vocabulario de tobogán.
Eso bastaba para que la amistad más pura
fuera un simple intercambio de cromos.

No supiste, amigo,
de las risas disparatadas del sortilegio de la cerveza,
no supiste del sudor de la cotidiana nómina,
no supiste de todas las pequeñas cosas
que dicen hacernos grandes...

Yo he pasado la adolescencia,
y veintiún tristezas y tantas dudas no dan sabiduría.

No supiste del desengaño de ser hombre.
No supiste... ahora eres sabio.

Te marchitaste, amigo,
el tren del invierno cuajó tus gestos encaminados hacia la
primavera. Y yo sigo aquí,
en este costado de la vida, siendo carne y nada.


(de ESENCIA, Ediciones Az90, 1998.
Abel Santos)
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Soneto. Mi barca en vida

Mi barca, en vida, navega implacable
sujeta a vaivenes libres del aire.
Ante cualquier tempestad sigue estable
y no admite bochornos ni desaire.

El río y el mar, con gesto apelable,
la mecen en las olas del socaire.
Remos y velas la hacen navegable
respirando aire puro y más aire.

Se impregna de agua, humedal que desangre
nieves y lluvias que operan sin sable
del nacimiento a la muerte del río.

No hay brusquedad ni más rastro de sangre
que un balaustrado sudor responsable
que alivie a mi barca del sol y el frío.
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Vida

Hoy acepté pensar en ti
como quien acepta un último acto,
yo te voy a hablar como si ya me fuera a morir
cuando termines de leer este poema,
porque esto es lo último que te tengo que decir;
Te amo.

No te pongas las cruces de mi amor,
acepta mi muerte y murámonos hoy.

Yo pongo mi existencia sobre mis hombros
y a partir de hoy voy hacer exclusivamente
lo que me alegra la vida,
induciendo el sagrado silencio
en las venas que tibiamente
te pasean por mi sangre,
como una voz tenue
llena de sentido y dirección,
llena de vida.
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Nada

Calles abarrotadas de transeúntes,
nadies
mirando a la
nada.
Absortos.
Unos ríen
otros callan.
Hablan entre ellos,
se mueven,
como piezas en un ajedrez que no controlan,
engranajes más de una gran máquina de guerra.

Balas.

En Estados Unidos es fácil comprar un arma,
el que tiene instintos suicidas puede ir al instituto con un rifle y cargarse a compañeros suyos,
mientras los demás vemos aterrados lo que sucede.
Tras una pantalla.

Siria.

Los refugiados están ahí.
Mueren de frío,
de hambre,
de sed.
Mientras nosotros cambiamos de canal.
Hoy juega el Barça en la Champions.

Muerte.

Que por qué es necesario el feminismo, preguntan quiénes no ven (o no quieren ver) los micromachismos, las actitudes que afectan a las mujeres o la violencia hacia ellas.
Mientras el hombre desde el sofá, birra en mano, grita a la mujer que le haga su cena.
Que a ver si va a tener que ir él.
Dice.
Que ella se enterará.
Dice.

Mendigos.

Desahucios.

Bullyng.

Maltrato.

Y todo es circular como este poema.

Calles abarrotadas de transeúntes,
nadies
mirando a la
nada.
Absortos.
Unos ríen
otros callan.

Y nadie.

Nadie.

Hace nada.
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Bartleby

una línea más contra la muerte
una línea más contra el vacío
una línea que rompa la línea
entre la vigilia y el sueño
una línea que justifique
todas las líneas anteriores

si apenas nacemos nos convertimos
en un cadáver probable
si somos monos en el circo
de un Dios sin rostro
si todo cuanto creamos no es más
que una imitación de nosotros mismos
si es el poema nada más que un reflejo
de la hoja en blanco sobre la que es

porqué crear

porqué continuar una contingencia
en la que todo golpe infligido
es un golpe autoinfligido

qué diferencia hay
entre matar a un ángel
o matar a un cerdo
para quien mata a su hermano

porqué crear

si / el verso más hermoso
que jamás se haya escrito
es / el verso más hermoso
que jamás se escribirá
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Melancolía

a LH

Cuando la sal de la tierra, del mar, desaparezca
No habrá día ni noche, ni luz ni obscuridad.
Habrá reloj más ya no bailarán las horas
Suaves minuetos que traerán tu nombre,
Se quedará conmigo y ya no contendrá
Sílaba o letra para iluminarte.
No habrá memoria o anhelo de esperanza
Dulce que anuncie tu posible arribo

Un aquí y un ahora eterno y gris
Me robará la imagen de tu tez morena,
No habrá un asomo alegre en tu cabello
De brisa que le arranque la locura,
Con la que ríe libre en cada tarde.
No habrá el reflejo extraño taciturno,
Con que el ocaso besa tus mejillas.
Tus ojos no tendrán ese terrible y tierno

Destello que acaricie y colme mi mirada.
Tu parva silueta serrana y exquisita,
Femenina nutricia matriz de mi ilusión,
No será percibida en mis sentidos muertos.
Habitarán ese yermo los vacíos que dejas,
Cuando la sal de este mundo, de este mar,
De este desierto se pierda,
No habrá más Luz ni obscuridad.

Yo habitaré la nada y tú te habrás salvado,
Escaparás en silencio de este confín,
Apocalíptico sueño, implosionado,
A generar universos milenarios
Con tu sonrisa y tu aire de misterio,
Explotando otra vez en vida y en amor
Y nuevamente un Dios en otros mundos lejanos
Te invocará en el origen con estas palabras:
“FIAT LUX”, Supernova en botón.
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Como

Como el reflejo de aquella gota de agua que se desvanece como un grano de arena que no encuentra su lugar.
Como una boca suplicante sin consuelo.
Como un nudo en el estómago que suspira y no suelta.
Como un río que baja de la montaña que sabe que la remontada es casi imposible.
Como un avión en el aeropuerto que nunca despega.
Como una vía oxidada triste y muerta donde el tren no llega.
Como ese autobús que no espera.
Como un campo de fútbol lleno de piedras.
Como ese avestruz que no vuela.
Como esa baldosa hundida que estropea la estética de la cocina.
Como esa herida que sangra y no cura.
Como un corazón vacío de deseos que casi ni late.
Como un barco perdido en el oceano Atlántico.
Como un iceberg que se deja de ver por que deshiela.
Como esa montaña que pierde su figura por que se convirtió en cantera
Como esa carretera cortada y vacia.
Como esa obra paralizada que espera ansiosa en el recuerdo.
Como un parque sin columpios lleno de espinos.
Como una noche sin luna ni estrellas.
Como el universo que dejas de ver por que cierras los ojos.
Como aquella casa obandonada y vieja que se convierte en escombro.
Como un pueblo olvidado y fantasma que no sale en el gps.
Como esa sábana rota y vieja.
Como el descosido del posa brazos de un sofá que quiere jubilarse.
Como un recuerdo tan mío que ni el tiempo se acuerda de él.
Como un ángel sin alas que no sabe donde las pudo perder.
Como un cementerio sin flores ni velas.
Como un bosque sin árboles y parques sin aceras.
Como un amor no correspondido o una vida vacía e incompleta.
Como una melodía en silencio y sin volumen.
Como una carrera sin meta y un primer puesto sin copa ni podium.
Como una moto sin ruedas o un coche sin motor.
Como un submarino averiado en el fondo del mar sin oxígeno.
Como un camión bajando el puerto sin frenos.
Como una playa desierta y sin agua.
Como un refugiado sin refugio.
Como un inmigrante sin papeles.
Como una vida en el mar tragada en una triste patera.
Como un teatro sin función, sin telón, ni guión.
Como un maniquí hueco sin venas, ni sentimientos.
Como esa brisa arrítmica y nocturna, sin rumbo.
Como un tornado en pleno crecimiento que arrasa con todo a su paso.
Como un hotel sin camas, ni sábanas.
Como un hospital sin puertas, ni ventanas.
Como un despertar sin mañana..
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Soledad contraída

Es el estupor de un final a tientas la provisoria soledad que nos separa, la culpa de nuestros rencores y verdades que son amargas hasta en la saliva.

Mi memoria sin tacto de tu cintura, voraz que el olvido gana la partida, el futuro cerrado y sin llave donde la muerte mira celosa.

Un niño que no supo que hacer con su piedad y un corazón inhábil y profiado y ya vez frente a esos enarbolados rostros yo soy ese niño.

Los recuadros rodeados de sombra y silencio y tus recuerdos que suben como humo a mi conciencia y nuestro reencuentro que solo puede llegarnos por contagio.

Poca cosa queda, que mas allá de mi soledad esté la tuya.
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La vida

Soy un bala perdida,
por favor, sálvame la vida,
en este océano de pensamientos en tempestad,
busco calma, un rugido del viento en una planicie abisal.

No me desheredes de consciencia,
no lo hagas, por favor te lo pido, soy pequeño e inexistente,
quiero ocupar mi parcela desde un principio hasta la muerte,
en un trayecto carente de sentido pero exigente,
complicado a veces es no abandonar,
pero cuando encuentras un sentido a todo esto, tú sentido,
vale la pena quedarse,
aunque los tifones bifurquen las aguas,
ponte las ilusiones en la solapa y marcha entre ellas hacia la linea del horizonte, que parece infinita pero se acaba.
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El camino del Adicto

Los mataría a todos, sin prisioneros,
sin pudor, sin contemplaciones,
sin conocimiento, en el ardor de la guerra
sin miedo, ni arrepentimiento.

Como un animal ávido de muerte y carne,
como lobo entre ovejas,
que griten los corderos,
que sangren las corderas
como perras en celo,
abaláncese la muerte entre el heno.

Pero ya no soy ese monstruo,
fui soldado, que no asesino.
Pero el dolor que me provocan
es tan intenso,
que han vuelto esas ansias a mí ser,
quiero quemarlo todo.

Y cuando la ceniza tiña mi rostro,
saltar a la hoguera.
Aún así me doy la vuelta,
les doy la espalda y me gritan, ven aquí, no te vayas.

Ríos de sal y lava recorren ya mi cara.
¿Tú, qué predicas?, si ayer te relamías
con lo que hoy me pides que no coma.
Me llamas pervertido, cuando tú,
todo lo perviertes, sacándolo de su naturaleza.
Haciendo de lo bello, algo trágico y moribundo.
Tu, que le provocas náuseas a mí culo.
Tu me pides, que no la vea,
que no la oiga, que no la sienta.
Que cuando pase no respire.
Que no me abandone
y con paso firme cumpla con mi misión.


Si, a veces y sólo a veces me siento así,
desamparado, sólo.
Pero siempre estuve sólo.
Aún teniendo hombros
para llorar las penas,
la vida era una montaña
de piedras que mordían mis tobillos,
¿y yo?, yo con mis calcetines blancos.

Una vez cuando estaba a medía montaña,
me sentí desfallecer y vi
un lago azul bajo mis pies.
Salté, sin más, cerré los ojos y mi corazón,
dejé que el dolor se adueñase de mi alma.
Vi a la virtuosa y su guadaña,
no me pareció tan triste final.

Ahora vuelvo a estar en la falda
y me duelen menos los mordiscos.
Además cada día aprendo trucos nuevos
para que no me muerdan las piedras.
Y eso me lo han enseñado aquellos
a los que mataría.
He de estar agradecido,
seguir escalando y cogerme de algunas manos.
Aunque a veces los mataría,
a todos, sin prisioneros.

Camaleontoledo*
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Patria

Igual que un niño se fatiga en el juego,
la vida,
igual que cuando amas,
un niño no sabe que su patria es la infancia
en donde enterrará todo su futuro.
El final de una tarde de verano
con tormentas que saben a esencia de flores apagadas
un relámpago es la certeza del miedo,
no por el trueno, ni la lluvia, ni por el barro,
es por no regresar a casa, es por no regresar a la muerte.
Igual que la vida se fatiga con el tiempo,
un niño pierde,
igual que cuando amas.
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Muerte al ocaso

Es una voz,
un aliento agrio
que engulle todo lo que pasa por su lado.
Hay demasiado lodo
enredado en las piernas
y el viento helado
comulga con la sobriedad del cielo
que se desploma
sin reparo
en cada sueño.
La indefensión es tan sublime
que al final forma parte de nosotros,
y no importa que nadie se preocupe,
que nadie nos pregunte,
porque hemos aprendido a llorar solos.
La sonrisa extenuada de tanta fuerza
no resiste
y sin embargo,
los pies rotos por todas las piedras
no desisten.

Piensas en cerrar la puerta
e imaginar que los días
no son charcos de cemento que devoran
las esperanzas sostenidas con alfileres.
Intentar vivir
cuando la argolla tira de nuestros pensamientos
hacia un sin sentido que nos aterra,
que pretende atarnos y dejar que muera
el ocaso que debería acunarnos
aunque fuera en nuestra más íntima miseria.
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19comentarios 112 lecturas versolibre karma: 110

Espíritu

Estampida
de latidos
de tiempo
que ultrajan
los despojos
de los entes
que tal muerte
caminante
se aferran
al pensamiento
inverosímil
y alucinante
de ser algo
en el parnaso
de los vivientes.

Reacciones
químicas
en cadena,
caldera
de hormonas
y sustancias
que se aferran
al pensamiento
ilusorio
de ser caldo
de emociones
sentimientos
y pasiones;
realidad
de materia
y energía,
nada más
que electrones
y protones.

Y el espíritu
improbable,
teoréticamente
imposible,
en acto
de rebeldía
deleznable;
toma forma,
toma cuerpo
y se reviste
de hálito
viviente,
para gritarle
a los cuatro
puntos cardinales
de la geografía
del ilusorio hombre,
lo siguiente...

"yo era,
antes
que tú fueras
lo que crees ser,
y no eres...

y yo soy,
ahora,
tan real
como la realidad
ilusoria
en la que tú
te aferras
en creer
que eres
algo...

y cuando
ya no seas
lo que ahora
te afanas
en creer
que eres,
sin serlo...

yo,
aún seré...


y mientras tanto,
mientras dura
uno de mis parpadeos...

ve y regocíjate
en la triste
tristeza
de tu inexistencia,
que por efímera
como un elemento
del conjunto
de los reales
del infinito
del tiempo;
no eres nada..."







@AljndroPoetry
2018-feb-14
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La vida

La vida es lucha, es sarcasmo, es sueño enajenado.
Es brincar abismos, es cruzar verdes valles, palpando los senos de montañas viudas con sus blancas calvas y sus redondas barrigas, y ves como se aferran a las plañideras nubes de lontananza.
Es franquear momentos que la mente alcanza.
Es canjear con trueque a doña muerte.
Es vadear caminos angostos en la espesura de lo absurdo,
Es andar caminos escarpados y abruptos de mentes suicidas.
Es vivir en una selva urbana, que yo, no conozco.
Es penetrar en ojos ciegos, fabricando sueños.
Es una caza de brujas, con inquisición venida del medievo.
Es un soporte que abre puertas al poder desmesurado que pisa cabezas.
Es un baúl empolvado, lleno de avariciosas joyas.
Es una canción desesperada que se ahoga en la noche y despierta en la aurora.
Es un grito de sirena, un aullido interminable entre tinieblas.
Es un mundo de fragmentos microscópicos del universo.
Es amor, miedo y locura.
Es suciedad que engaña al desaliento.
Es vergel de pureza cristalina que se baña en mis ojos.
Es un hilo imperceptible, frágil, que quiebra.
Es triturar con los dientes la invasión del alma encarcelada.
Es bostezar día a día ilusiones que emanan sin esperar nada.
Es mirar con ojos de esperanza.
Es un espejo que rompe.
Es el sol de mi mañana.

Angeles Torres
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Yo soy español

Nada de trabajo,
nada en la nevera
“nada” sin atajos,
harto de la espera.

Destrozando bordillos,
estallando las venas,
merendando palillos,
esta noche, Nochebuena.

Mi querida España,
esta España mía,
esta España nuestra,
es una patraña
regalada un día
a una rosa siniestra,
a una gaviota asesina.

Funesta sonatina
de zapatos sin suela
y colas en el paro
y tuppers de la abuela
y pasando, pasando;

pasando por el aro,
pasando de la escuela,
pasando con descaro,
pasando de Bruselas.

Yo soy español,
español, español.

Pero así, así,
así golea mi país.

Con el número uno:
yo votaré.
Con el número dos:
tú gobernarás.
Con el número tres:
él un trabajo mendigará.
Con el número cuatro:
nosotros saldremos a protestar.
Con el número cinco:
pon el culo y Telecinco.
Y con el número seis:
si me habéis votado os jodéis.

Yo soy español,
español, español.

Prohibido gritar
y luchar y soñar.

Prohibido reír
y jugar y cantar.

Prohibido amar
y follar: respirar.

Cada vez la justicia más muda,
la esperanza mucho más huesuda,
las mujeres de negro por viudas,
cada vez más, menos ayudas.

Y cada vez más, todo me la suda:
cada vez más sombra,
sombra viviente,
a la que inteligentes
dirigentes
dejaron sin un duro
con esta trama reciente.

Y cada vez más, todo me la suda:
cada vez más muerto,
muerto viviente,
al que eficientes
presidentes
robaron el futuro
con este drama presente.

Porque yo soy español,
español, español.

Yo soy español,
español… ¡mierda!
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