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El mundo se despierta...

El mundo se despierta
después de un largo rato,
la noche se diluye
y el sol manda sus rayos,
de nuevo la alborada
envía sus recados
en forma de colores
que llegan a los charcos
y en ellos se reflejan
los tonos tan dorados,
su forma cobra vida
saliendo de un retrato,
el marco tan perfecto,
el néctar deseado,
y abajo, entre la gleba,
escarban los milanos...

El mundo se despierta,
(no sé como contarlo),
después de estar ausente
y puede que pensando,
estaba por los mares
en barca, y navegando,
pensaba en los marinos
bogando con sus manos,
veía aquellas caras,
los gestos demudados,
las grietas de sus rostros,
los ojos muy extraños,
y al fondo, el horizonte
clarea muy cercano
diciendo que otro día
comienza su relato...

"...El mundo se despierta
y veo este milagro,
de ver como la vida
anima nuestros actos..."

Rafael Sánchez Ortega ©
21/06/18

etiquetas: romance
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sin comentarios 24 lecturas versoclasico karma: 20

Sangre

A veces,
todo lo que veo es sangre.
Siento la muerte.
Las insaciable necesidad de alejarme.
De no existir más en este mundo inefable.

Lo siento si te hago daño.
No es mi intención este maltrato.
Mi vida se ha acabado,
incluso cuando mi corazón,
sigue funcionando.

No estoy aquí,
no puedo dormir.
¿Qué hago aquí o allí?
¿Quién soy?
¿Algún día podré saberlo?
Sólo dilo, por favor.

Mis vísceras vomitan sangre,
¿es el resultado de todo mi desgaste?
Las lágrimas se acabaron,
el rojo es todo lo que me está rodeando.
¿Esto significa la muerte?
Creo que lo he sentido antes.
Cada vez que la noche cae,
y me quedo sola, sin nadie.

No quiero sentirme de esta manera,
sin embargo, no puedo evitarlo.
¿Me acostumbré al desprecio?
Tal vez esa sea mi fuerza.
O, lo poco que queda de ella.
¡Deja de despreciarme!
Así te olvidarás de mi tristeza.
Te olvidarás de mi rostro ensangrentado,
por todas tus palabras necias.
Esas que me tatué en mi decadencia,
para recordarme mi bajeza.

Las espinas de las rosas me recuerdan,
a cuándo me amaste con inocencia.
Yo tampoco sabía que me volvería mierda,
y no te puedo culpar por tu asustada esencia.
Siento que tengas que pasar por esto.
Nunca fue mi intención tu lamento.
Y cada que tu agonía sale,
mi interior no siente consuelo.
Créeme, lo siento.



—aleluya roto. (@freedomofsuffer).
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sin comentarios 46 lecturas versoclasico karma: 77

Entre mis manos

Entre mis manos te sostuve, cuando tus fuerzas te fallaban.
Entre mis manos te sostuve cuando otros brazos cayeron derrotados.
Entre mis manos te sostuve cuando el mundo se rindió, cuando tú te quedabas débil y cansada de luchar. Tú, que siempre caminabas con la cabeza en alto, sin agachar la mirada. Pero ahora solo miras tus pies, el suelo. Tus ojos se esconden de la mirada del mundo.
Escondes el dolor, la soledad y una mochila llena de sentimientos que no quieres mirar a la cara. Cobarde te has vuelto que escondes tu mirada.
Entre mis manos te sostuve cuando la noche llegaba y no querías dormir. Te daba miedo dormir. Te daba miedo cerrar los ojos y empezar a soñar. Irónico, ¿verdad?
A la gente le gusta soñar, muchas personas se mantienen a base de sueños. Pero tú… cada vez que cierras los ojos tienes pesadillas, de esas que te hacen despertar gritando.
De esas que más de una vez te has despertado llorando o con un nudo en la garganta que te impedía respirar bien.
Entre mis manos te sostuve cuando tus noches solitarias te atrapaban y no te dejaban descansar. Cuando por la mañana tus apagados estaban secos.
Entre mis manos estabas tú.
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1comentarios 80 lecturas relato karma: 35

El tiempo...

El tiempo es ese ladrón
que nos roba los veranos,
y se marcha tan tranquilo
mientras nosotros quedamos,
asombrados, temerosos,
vacilantes y hasta extraños
en un mundo de locuras
y de mentiras plagado,
ensalada de ingredientes
para los nervios vasallos
de los cuerpos de los hombres
y las almas con engaños,
ya que vivir con el tiempo
día a día controlado,
es cargar una tortura
sin disfrutar de los años...

El tiempo es ese ladrón
que nos hace más ancianos,
la moviola, la instantánea,
el fotograma llorado,
la juventud que ha venido
y le perdimos el paso,
la primavera silente
y el canto del urogallo
son los cuentos e ilusiones
que nos marcaron un tanto
aunque dejaron las huellas
y su consuelo cercano,
por eso digo que el tiempo
es un ladrón consumado
y es ese hijo sin padres
que nos dejó este rosario...

"...El tiempo, mal que nos pese,
es el reloj y la mano,
que cronometra este baile,
donde la vida es un tango..."

Rafael Sánchez Ortega ©
20/06/18
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5comentarios 66 lecturas versoclasico karma: 90

El tiempo Pasa

El tiempo pasa y más me entero
de las cosas inusuales del destino,
como nos unimos de tiempo pasajero
o con personas que tendremos todo el camino
en este universo entero;
que puede convertirse en un pañuelo
donde los hilos somos nosotros
y las intersecciones son conocidos que nos dan consuelo.

Cuando pasa el tiempo miramos hacia atrás,
y nos fijamos que a veces no hay salida,
por muchas decisiones que intentemos cambiar;
siempre llegamos de un modo u otro al mismo lugar
sin intentarlo llegamos a donde debemos estar.

Cuando el tiempo pasa solo queremos triunfar
en un mundo que nos maltrata,
nos quita las ganas de luchar
y cuando no podemos soportar
el destino manda a la persona que nos suele levantar.
Pasa el tiempo y con cada día
vuelvo a soñar,
vuelvo a tratar de comenzar
a construir mi propia felicidad.
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2comentarios 35 lecturas versolibre karma: 89

Su amor sabe a certeza

Su amor sabe a certeza,
no quieres verla rota,
tu mundo colisiona de frente con su mundo,
es ajena a tus costumbres, no es como tú,
pero no importa, te vuelves sobre tus pasos,
ella te atrae y te arrastra…
no piensas, solo sientes su olor, ese aroma que
te transporta y te llena, la quieres tener,
quieres entrar en ella, sentir que te hundes en su abrazo
la quieres para ti, solo en ella tu amor sabe a certeza.
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2comentarios 40 lecturas prosapoetica karma: 59

Lo siento

Se que por veces te digo te amo demasiadas veces,
se cuando hablas y cruzas las piernas estás nerviosa,
se que no te crees cuándo te digo “te necesito.”
Lo siento decirte que estas equivocada,
cada vez que crees no estarlo.

Lo siento mirarte cuándo fumas un cigarro,
y desear que sea mi alma la que inhalas.
Perdóname por desear tus labios,
se que te enfada, cuando insisto en algo
que escribes, sea digno de leerla, cuándo
te creas que es solo un garabato.

Perdóname por decirte que alguien nos es tu amigo.
Lo siento por ser antipático con esa tu amiga,
por mofarse de ti cuándo tu no estas.
Lo siento enfadarme cuándo te hacen daño.
Lo siento por hacerte enfadar, cuándo
enfadada, para que te libertes de ese sentimiento.


Perdóname por no dejarte coger el aliento
cuándo hacemos el amor.
Lo siento, tirarte del pelo y morderte cuándo
menos te lo esperas.
Perdóname por ponerte en un pedestal,
cuándo crees no estarlo.
Lo siento decirle a todo el mundo que te amo.
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7comentarios 76 lecturas versolibre karma: 102

Como una Paloma

Paloma que hace su nido en la intemperie
cifra su esperanza en un pedazo de madera,
quiere alejar su nido de la lluvia
cubriendo su vacío en un mundo ausente.

La paloma es fiel al pedazo de techo en el cual nació
regresa todos los días después de volar por los cielos,
vuela al menor ruido del viento
nunca abandona a sus crías
prefiere fenecer y morir en las tempestades.

Quisiera ser como la paloma fiel
recobrar la cercanía a ti
en esa eternidad sombría
en una inmortalidad de un cosmos infinito
que en su larga noche atestigua mi martirio.

Quisiera ser como la paloma que vive en su pobreza
no exige nada, todo le llena,
versos vacíos que solo te lloran
en un amanecer con sus propios suspiros.


El mute
20/06/2018.
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10comentarios 191 lecturas versolibre karma: 93

Realismo danzante

Vivo bajo un realismo danzante
bajo el vértigo de la nostalgia que nunca se aleja
ensimismado por un movimiento surreal que me aqueja
bajo la tesitura de tus pasos que desatan mis sueños.

La memoria es un tiempo caído
diáfano entre el instante enorme que perdura,
has borrado mi nombre de tu existencia
dejándome vacío entre los escombros de tu mirada.

Cierro los ojos
ante la eternidad insaciable que solo palpita,
ante el paraiso de tus latidos
donde vivo sumergido por tu mundo nocturno.

Sueños ácidos de una intacta batalla,
en donde vale la pena brillar por los bosques follantes
olvidando el páramo seco de un abandono,
eres real en un mundo que colapsa
pensamiento que disipa los egos.

El Mute.
22/06/2018.
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Mi casa es tan holgada...

Mi casa es tan holgada
que cabe casi todo.
los libros del colegio,
la música de fondo,
la tiza y la pizarra,
la máquina de fotos,
la vieja bicicleta
y el cofre del tesoro,
pero es que en este sitio
los sueños son el colmo
y abundan las estrellas
que duermen en el cosmos,
también las mariposas,
las hojas del otoño,
la eterna fantasía
del mundo de unos pocos...

Mi casa es un conjunto
de versos muy curiosos,
y así se ven las letras
formando de reojo,
hermosos tulipanes
que juegan a los bolos,
cometas por el cielo
que buscan a los globos,
eternos personajes
de bosques y de gnomos
sacados de los cuentos
que marchan al arroyo,
y como contrapunto
los sellos deliciosos,
la dulce filatelia,
de niños y de locos...

"...Mi casa es, simplemente,
un verso caprichoso,
y el labio que suspira
marchándose en un soplo..."

Rafael Sánchez Ortega ©
19/06/18
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8comentarios 95 lecturas versoclasico karma: 82

Líquido, sólido, gaseoso

Fluyo como agua,
por entre los surcos del papel.
Me deslizo cual gota que resbala.
Si me abraso, me evaporo.
Si me niega, me congelo.
(Líquido)

Como roca firme.
Me posiciono en tierra,
me agarro,
me arraigo.
Me sitúo frente al mundo,
como megalito fuerte,
pero con fondo blando
(Sólido)

Etérea.
Vaporosa y suave.
Me deslizo cual nube
por entre los mundos que habitamos.
Por entre tus ciertos y mis aciertos.
Mis dudas y tus dedos.
(Gaseoso)

Fluiré como líquido, por entre los sólidos recuerdo, mientras burbujas de amor invaden nuestro espacio.
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19comentarios 124 lecturas versolibre karma: 92

El amigo de la muerte

Esta es la historia,
si, la historia de un ser solitario,
un ser que nunca vio la victoria,
y siempre se vistió con la tristeza de un osario.

Un triste ser solitario,
que ni de recuerdos se acompaña,
su niñez…
un calvario,
su inocencia…
víctima de la mala maña,

un ser que no quiso ser,
pero un ser que ha vivido
con un eterno corazón herido,
y también, sin fuerzas para vencer,

un ser que tiene por costumbre
estar en el suelo caído,
deseando que el sol no le alumbre,
o al menos, que éste siempre se haya ido.

Como quisiera él, ser la sombra,
la sombra que siempre vive en el suelo,
o vivir arrastrándose como la cobra,
pero nunca… como el ave que alza el vuelo.

la tristeza es su alimento,
la soledad su cobija,
su amigo es un jumento
que desahuciado no camina,

el presente es su calzado
el futuro su destino,
hoy del mundo apartado
y su mañana un desatino,

esperando siempre expectante
de un amigo su llegada,
llegada con la que de ahí en adelante
tendrá compañía asegurada,

ese amigo es la muerte
a quien ha esperado tanto,
para decirle: contigo por siempre…
… allí en el camposanto.


Rafael Puello
Barranquilla – Colombia.
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7comentarios 83 lecturas versoclasico karma: 84

A pesar de todo

Que la desidia no pudra mi alma
y que mi voz siempre vibre  
para gritar

Por ti 
Por mí           
Por ellos

Que me reconozca en el bailar de la mar       
y en el crepitar del alba.        
Que no haga oídos sordos         
a los cantos de sirena       
y abrace la roca en la que he de estrellarme.       
Que la lengua amarilla          
no oxide mis palabras         
para celebrarnos contigo en ellas.
Que me halle tendido en la hierba        
y comprenda el mundo.         
Que mis alas, aunque viejas,         
rotas, desengañadas, famélicas,

Jamás         
Jamás

se cansen de volar.
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6comentarios 85 lecturas versolibre karma: 86

Congoja Nocturna

Hoy me siento desilusionado

desdichado y terminado

mis sueños han muerto

y mis ganas con ellos


Mi único deseo

poder empezar desde cero

optar por lo que quiero

mas no por lo que debo


Me encuentro perdido

en el mar de la desesperanza

mi vida no tiene sentido

el fracaso me abraza


Acostado desnudo

solo, triste y mudo

aguantando las penas

que la vida conlleva

me quedo sin fuerzas

para enfrentarme a ella


Me he rendido hace tiempo

solo deseo estar muerto

y que en el silencio

nadie recuerde mi cuerpo


Mi aliento se ha extinguido

al igual que mi ser

tal vez es mi destino

el nunca vencer


Esta noche me despido

pues dejo el mundo de los vivos

me sumerjo en la oscuridad

donde siempre debí estar.
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Kilauea

La nocturna flor insomne sorprende a mis pupilas
sus petalos se cierran a mi alrededor, como lenguas de magma ardiente
deshojan mi piel, capa a capa
y crean un nuevo mundo de lava.

el grito, que sale de mi boca
seca los mares, marea la tierra.

El silencio, que oigo sollozante
me hace llorar ceniza,
huir hacia otra parte.

Yo quería difuminarme con el sol pero las nubes lo esconden de mi
yo quería ser uno con los mares pero evaporo cada gota que rodea mi aire.

Ya estaba señalado por la mano de Pele desde el día que nací,
pero ahora mi ojo despertó y atrajo el calor a mi dermis.
Una pirámide crece en mi espalda y debo sobrellevar este templo,
como un Atlas que soporta un mundo de cuentos creados para aliviar
los miedos que nunca venceremos
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Roma (de mi libro "Fragmentos")

Aquella mañana, al salir de casa, camino a la universidad, decidí no seguir el viejo camino a través del descuidado parque, y decidí tomar la vía del carril-bici, recientemente inaugurado, para disfrutar sobre dos ruedas de ese nuevo trazado que me conduciría cómodamente a mi destino.

Mi sorpresa fue mayúscula al llegar, ya que, en lugar del carril-bici, me encontré con una antigua calzada romana. Comencé a transitar por ella, cruzándome con gentes vestidas de un modo peculiar, con túnicas y sandalias, hablando un dialecto similar al latín clásico que estudié durante el bachillerato.

Todos me miraban extrañados, fijando en mí sus ojos, como si fuera yo el que estuviera desfasado en lugar de ellos. Consideré la posibilidad de que fuera época de carnaval y hubiera algún baile de disfraces en el campus, pero, si la memoria no me fallaba, estábamos en pleno mes de noviembre.

Me hallaba inmerso en aquellas cuestiones, cuando llegué a la puerta de la facultad. Me adentré en sus instalaciones, dispuesto a acceder al Aula de Literatura, pero al entrar al lugar donde debía encontrarse, aparecí en una pequeña habitación, oscura, con una sola silla en mitad del cuarto y una gran pantalla blanca en la pared; en la pared contraria, un proyector, el cual, en cuanto me senté, comenzó a funcionar por sí solo. Las imágenes proyectadas en la pantalla versaban sobre la Roma Clásica, sus orígenes, su evolución hasta su máximo apogeo y su decadencia y posterior desaparición.

En mitad de la proyección, entró a la pequeña sala un hombre de mediana edad, ataviado con una corona de laureles sobre su cabeza, además de las ya mencionadas túnica y sandalias que portaban las gentes vistas anteriormente en el camino. Se presentó a sí mismo como Rómulo Augústulo, el último Emperador del Imperio Romano de Occidente. Yo esbocé una leve sonrisa, y no pude sino pensar que ese pobre infeliz había perdido la cordura, contagiado por toda esa masa aborregada que había decidido reimplantar la moda de los hombres clásicos; pero esos pensamientos se disiparon paulatinamente al comprobar la gran sabiduría que demostraba en lo referente a la época de la que decía provenir: No había detalle, por pequeño que fuera, que se le escapara acerca de aquellos siglos perdidos.

Horas después, en un parque cercano al campus, leía entusiasmado un libro que hasta ese instante me había parecido tedioso, y sin embargo, debido a la influencia de mi encuentro con aquel extraño hombre, autoproclamado como un mandatario de tal magnitud, para mi propia sorpresa, me resultaba maravillosamente fascinante: Se trataba de El Asno de Oro de Apuleyo.

De regreso a casa, tras acceder al portal, abrí mi buzón para tomar la correspondencia, acompañada de la siempre inútil propaganda con la que nos bombardean a diario publicistas sin escrúpulos. Solo una carta dirigida a mis padres, frente al resto de papeles de ofertas de vivos colores en panfletos enormes. Observé unos instantes la llave, y me percaté de que todos los buzones de la vecindad tenían la misma cerradura que el mío, por lo que, sin orden ni concierto, los abrí.

Justo al lado de los buzones, en la pared, hallé otra cerradura idéntica, y por el mismo impulso por el que decidí dejar los buzones abiertos, introduje la llave y la giré, provocando que esa pared del edificio y parte del techo del portal se derrumbaran, dejando al descubierto una ciudad romana en plena ebullición.

Quedé admirado por el espectáculo que se presentaba ante mis ojos: Majestuosos templos con magníficos frisos decorados, sustentados sus techos por columnas jónicas, con escalinatas de mármol para acceder a su interior, alrededor de los cuales la multitud iba y venía, en un caos tan ordenado que parecía haber sido estudiado milimétricamente.

Decidí adentrarme para poder explorar de primera mano, pausadamente, el descubrimiento que de pura casualidad había tenido el privilegio de conocer. Pretendí acceder a través de unas escalinatas al interior de uno de los templos, cuando las columnas comenzaron a desestabilizarse, y tras quebrarse, las gigantescas piedras de los edificios aplastaron a los transeúntes. En cuestión de segundos, aquella esplendorosa ciudad se había sumergido en el caos, quedando reducida a escombros, entre los que asomaban manos, brazos, piernas y cráneos.

No sé cómo, pero fui zafándome de esas enormes moles que cubrían mi cuerpo, y pude salir al exterior de aquella ruina. Misteriosamente, no presentaba un solo rasguño. En mi mano aún conservaba aquella carta recogida del buzón, por lo que, ante la soledad del desastre, me dispuse a leerla, dejándome perplejo su contenido:

«Estimados señores,

Lamentamos comunicarles que su hijo ha fallecido debido al derrumbe de una de las paredes y de parte del techo del portal del edificio, en extraña coincidencia con un suceso trágico de similares consecuencias que aconteció en este mismo espacio hace unos dos mil años, en el que una catástrofe sin parangón redujo a ruinas a una ciudad romana que estuvo aquí situada (…)».

Al ponerse el sol, me encontraba conversando con una vieja amistad en el parque del barrio. Junto a nosotros, dos desconocidos que parecían conocernos; prueba de ello es que estaba resultando una noche jovial.

El parque no había cambiado nada en los últimos veinte años, con excepción de una estructura que nunca había estado allí: En lugar de los columpios oxidados, se hallaba el templo romano al que quise acceder aquella misma tarde en la ciudad que había descubierto en el portal justo antes del catastrófico evento.

Aquellos desconocidos se alejaron en una moto por la única vía de acceso posible. El parque estaba desierto, a excepción de nosotros dos, que continuábamos allí charlando.

Tras unos minutos de charla, y emulando torpemente a Fred Astaire, comencé a cantar y a bailar claqué en las escaleras que ascendían al templo, hasta lograr arrancar una sonrisa a mi acompañante. Cesó mi canto y mi baile, pues había cumplido mi propósito, y comenzó a sonar una balada. Nos abrazamos y empezamos a bailar.

Era una noche entrañable, mágica, irrepetible. Las estrellas cada vez brillaban más, eran más cercanas; algunas comenzaban, temblorosas, a descender hacia el templo, adentrándose finalmente en él y desapareciendo. Mi cuerpo, tembloroso, también centelleaba, y comprendí que algún dios me había dado la oportunidad de poder despedirme a lo grande de este mundo: En compañía de una verdadera amistad. Entendí, además, que cada estrella del cielo había sido antes un ser humano, y que yo, a partir de ese momento, sería una estrella más del firmamento.

Así se lo hice saber a mi última compañía en vida; nos abrazamos fuertemente, y empezamos a llorar, porque sabíamos que era nuestro último abrazo, hasta que la materia de mi cuerpo se volvió intangible. Subí despacio, mi figura se transparentaba más y más, hacia el templo por la escalinata, despidiéndome con la mano de quien estuvo conmigo hasta el último momento.

Cuando entré en el templo, desapareció, y yo desaparecí con él. Los ojos mojados de mi acompañante delataron su abatimiento, al tiempo que, pensativos, observaban fijamente en dirección al lugar donde se produjo nuestra despedida.
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Mi Dulce Cancion De Blues

Del agreste
y rustico suelo
brotó
un sonido seráfico.
El atardecer
enmudeció.
El silencio
quedo estático
solo
la brisa
de este otoño senil
me trajo
tu
ardiente melodía.

el cancionero
de preguntas
y respuestas
narra los siglos
de sumisión
del sostenido lamento profundo
de tu negritud.
.
Dulce canción de Blues
Por muchos años
te esquilaron el alma.
Mete tu mano
en el enrramado metafórico
del canto profundo
canto litúrgico .

Naciste del azul profundo
y del cerril océano
te levantaste
silbando va
por entre puentes
y montañas
Mi dulce canción de Blues.

voz
rasgada
el rostro
salvaje.
La niña
que creció
en campos
de algodones
todavía
te canta...

Melancólica
alegre
que inocua
es la pasión,
no le hace mal a nadie.

El mundo conquistado
fue tu confidente.
y la rebeldía
se hizo canto
por siempre serás,
Mi dulce canción de Blues
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Perdóname (ilusión de existir)

Te encontré con tus alas húmedas y rotas
sin piedad la lluvia sobre ti caía
de dolor y cansancio gemías
y alma sangrando gota a gota.

No supe ver si eran lágrimas
la lluvia a tu rostro las confundía
no pude ver el sufrimiento en tus ojos
ni el dolor en el que te hundías

Quizá fue más fácil ignorar que existías
renacer nunca ha sido nada fácil
hay que desprenderse de todo con agonía
aprender a confiar a pesar de las heridas
cuando todavía se tienen ilusiones de existir.

Perdóname, la culpa fue mía,
nunca en tu mirada comprendí
que tu vida necesitaba protegerte
de la crueldad de este mundo
que sin piedad tu existencia hería
y que tú sólo buscabas refugio.

MMM
Malu Mora

imagen tomada de internet
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Al compás de mi existencia

Un siglo es un segundo, existo pienso, escribo,
escribo al mundo mis pasiones
mi sentido y mi sentir.

Soy como esa gente extraña,
que se cree viva, pero va muriendo
un poco el día que deja de escribir.

Sobreviví gracias al mundo de poesía
que existe que alegra el día
aunque la lluvia sin piedad vaya golpeando
las paredes de mi existir.

Sobreviví cada minuto
al compás de mi existencia
cuando la viví con insistencia
en cuerpo, alma y corazón.

Cuando la vida llegue a su fin
solo existiremos brevemente
el corto tiempo que es la vida
en un verso, en una canción, en una poesía
en el corazón de alguien que nos amó.


MMM
Malu Mora

imagen tomada de internet
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Sueño Vacío

Ironía,
como si la vida fuera un dónde
y la muerte un cuándo,
como si por estar dormido mientras cometías el crimen
no fueras culpable.

No sé donde a(r)mar
para construir ese puente
y llegar a ti,
sin caer y desvanecerme
como una gota de agua en desierto.

Llevando mascaras clandestinas
y tal vez engañar a la muerte
una vez más.

Es tan extraño
sentir la pasión enjaulada
la persuasión desordenada,
entre un montón de vidrios rotos
mientras la busco sin parar.

Odio soñar contigo
sentir que me abrazas como antaño
y despertar
para verme exacta
en soledad.

¿A donde se fueron esas ansias de descubrir el mundo?
¿Como se puede fatigar algo tan bello en una noche,
algo que creímos inmarchitable?
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