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En Honor a la Verdad

Instituida con una fuerza tradicional que ata,
Un lugar muy difícil de correrse…
Nos recubre como una sombra,
La Verdad,
más allá de su propia crisis.
Vigencia de verdades, que aunque perimidas,
sin nuevas ideas que logren su reemplazo, aún persisten.
Las verdades son siempre fantasmales.
que escapa al pensamiento binario,
ni vivo, ni muerto… ni verdadero, ni falso.
Es la presencia de una ausencia,
paradójicamente insoportable….
Una… una sola verdad absoluta,
que será así por la eternidad de los mundos.
¿Quién puede decir que existe?
Una casuasiverdad no es verdad,
no es un absoluto.
Las verdades que creemos,
las derivadas del relativismo,
las que se relacionan con algo,
relacionada a un contexto, en una época,
que le hace perder su absolutismo.
Un absoluto… Donde todo cambia…
Donde todo es contingente.
Si hasta la propia naturaleza
no es idéntica a sí misma,
donde la evolución la modifica.
Todas la verdades son relativas y
si lo afirmo y lo confirmo no hago más
que aprobar el argumento
me conduce a su oposición.
La verdad relativa me condena a
la aceptación la realidad de lo que soy hoy
y todo lo que soy puedo serlo de otra manera,
La insaidad de las cosas
no es más que la verdadera parcialidad,
construcción de la propia imagen de lo real.
Es lo incierto,
el más concreto desierto de la ausencia.
Un mundo aparente donde yo existo,
en la completa complejidad de en mi misma.
Una construcción de escenarios que evidencian
la creación de mi propia mente que
concibe mi realidad que me cohíbe.
En la búsqueda de una correspondencia,
lo concreto no es lo que necesito sino
lo que modifico en mi propia realidad,
para ser fiel a mi verdad que sigue sin ser absoluta.

A.B.A. 2017
Amalia Beatriz Arzac
Buenos Aires Argentina
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14comentarios 134 lecturas versolibre karma: 90

Me gustas, verano

Medianoche. Julio. Carretera en La Mancha entre rincones de siembras de maíz.

Cuando el sol se va a dormir, surge la hora mágica de aspersores traviesos.

Gotitas de agua juguetona que a las mazorcas les roban besos.

Huele a naturaleza despierta. Las hojas del cultivo son siluetas recortadas entre las estrellas y la luna, lunera.

Las espigas mojadas son bigotes de gatos curiosos que acechan la parábola de agua lanzada en la oscuridad.

Campos sedientos que beben sin cesar y devuelven olor a tierra mojada, satisfecha como el que calma su ansia en un oasis, como lucernas repletas de aceite que alumbraban en la antigüedad.

Grillos saludan al cielo. Es su pantalla de cine: "Orión" en cartelera.

Camino en recta infinita, el amarillo y el verde están arropados por una sábana oscura, juguete perfecto de polillas y luciérnagas.

Me gustas, verano.

Me gustan tus noches. Tus paseos. Tus viajes.

Me gusta tu gesto al reír, porque suenas a noches vivas y largas. A geranios regados. A jazmines y césped caliente.

Me gustan tus dedos en mi pelo.

Tus helados a deshoras.

Tus ventanas abiertas cuando caen las estrellas y tu brisa en los pies descalzos.

Suenas a cabello alborotado, a sillitas a la puerta de la calle. A vecinos cómplices. A encuentros inesperados.

Me suenas a conocer caras nuevas y ciudades viejas, pero a estrenar en el alma.

Al volante hay kilómetros de olores.

Sigo entre el asfalto y el maíz. Los aspersores han mojado las cunetas, han salido de su zona de confort.

Me gustas, verano. Porque contigo, soy yo.
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12comentarios 85 lecturas versolibre karma: 97

Huerta

Una noche de verano en la huerta es para dejarse llevar. Una mínima brisa muy húmeda balancea tres farolillos de papel con una luz tenue que no da para leer pero sí para ver los mosquitillos revolotear. El transcurrir del maltrecho río, unos metros más allá, da vida al terrenico de cada vecino que tan celosamente cuida y custodia de manos ajenas.

Las acequias1 árabes se dan un festín cuando borbotean con el agua de riego y los árboles parecen saber que van a beber. El azahar perfuma la tranquilidad de la noche y alguna chicharra se atreve a interrumpirla frotando su tímbalo2 insistentemente. Quizás sea el celo o el calor. Algún perro se une al ruido comenzando a ladrar tímidamente.

La perfección es la facilidad de coger una fruta de temporada con sabor y color penetrantes, regalo espiritual de la naturaleza. Y mientras lo hago veo en lo alto a esas hermanas nuestras, las estrellas, compuestas de oxígeno, hierro o carbono. Me cuestiono entonces la existencia cuando recuerdo un párrafo de Ernesto Cardenal3:

“¿Qué hay en una estrella? Nosotros mismos.
Todos los elementos de nuestro cuerpo y del planeta
estuvieron en las entrañas de una estrella.
Somos polvo de estrellas.”


Me maravillan dichas palabras, de tamaña simple realidad en este trozo de tierra. Es un éxtasis pasar inadvertido y activo, sabiéndome parte de un todo.

Y así es la huerta, un contraste de sonidos, inmensidad, paz y dones.

________________
1Del ár. hisp. assáqya
2Órgano estridulador que los machos frotan, con un ensordecedor sonido, rechinante o chirriante, para atraer a las hembras.
3Poeta, sacerdote, teólogo, escritor, traductor, escultor y político nicaragüense.
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Cosecha

El patio de mi casa no es un gran huerto,
pero poseo el mejor abono: mi grande corazón.
Preparo a finales de invierno la tierra,
para la gran siembra de ilusión...

No hago ritos, no hago sacrificio alguno,
no invoco a Tlaloc,,, solo mis manos que
trabajan con tesón...

Sumerjo con singular sentimiento mis manos
a la profundidad de la dósil tierra y comienza la siembra...
Fertilizante y abono orgánico, los preparo yo
con lágrimas de mi alma, llenas de felicidad...
el resto, el sabio ciclo de la vida natural...

Papas, zanahorias, betabeles, tomates, albahaca,
cilantro, perejil, epazote, etc.etc. mi alma a la
tierra le hace solicitud,,, lo que ésta mi bendita,
me de, por mis manos es recibido con infinita gratitud...

Mi alma se complace a raudales,
cuando entro a casa y mi mesa se llena del
maravilloso fruto de mi cosecha...

Ven alma mía!!! Regocíjate en ver, sentir
y comer los colores y sabores que ha
concebido mi fértil tierra...

Con el producto de la vid, levanto mi copa
y gracias te doy, mi Madre Naturaleza...
Gracias por esta abundante y exquisita,
tu cosecha !!!
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25comentarios 114 lecturas versolibre karma: 97

Las Cuatro Estaciones: Verano

Rotura de olas:

Brotan burbujas del
alud en quietud.
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2comentarios 88 lecturas japonesa karma: 104

Flores en el desierto

A falta de agua, los desiertos rebozan en vida, porque es su naturaleza.
A falta de agua, hay hermosas flores que crecen en los campos,
porque es su misión, embellecer donde no hay belleza.
A falta de amor, los hombres mueren tumbados en su dolor.
Aunque el cielo se caiga, las aguas no estén en mi favor, y el suelo tiemble,
todo pasa y la tormenta se tendrá que escapar.
En el dolor abundante conoces a los verdaderos seres humanos, y es, en el sentimiento del dolor,
donde nadie te mirará tirado,
porque tu naturaleza es como los robles y como los leones que no se dejan vencer por nadie, ni por nada.
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1comentarios 43 lecturas prosapoetica karma: 77

Y suspiro...

Con una caricia en el pelo,
en tu cabeza la explicación pareció cobrar sentido.
Miramos en confusión el anaranjado firmamento,
pensamos en quiénes habíamos sido,
en cómo nos habían mirado,
en cómo nos habían herido,
platicando el por qué en travesía nos habíamos perdido.
Ahora advertida y consciente,
y que sabes dónde está el peligro,
podemos irnos en mil aventuras,
y pasar la vida en sueño tranquilo.
Ver la hermosura de tu ser,
en ojos que aprecian paisaje infinito.
Solo mírame antes a los ojos sin bajar la vista,
para saber si la vida puedo pasar contigo,
dime
sin titubeos
¿Te atreverás a venir conmigo,
en respirar de bosques,
viviendo en profundos mares,
ahogándonos en el olvido?
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6comentarios 79 lecturas versolibre karma: 103

Regreso

El mar.
Y su naturaleza.
Su simpleza mas a la vez no tan simple.
Con sus corrientes.
Aquellas que se marchan,
mas vuelven con remordimiento para despedirse por última vez de la orilla.
Y así sucesivamente.
Porque no se cansa de regresar,
una y otra vez.
Con su dulce y espectacular voz.
Al encontrarse con ella.
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5comentarios 103 lecturas versoclasico karma: 107

El sol sale para todos

El sol sale para todos. I

En aquellos años él estaba desierto, se sentía niño franquista y explotado, era la época del desespero la agonía y los desengaños, siempre cogía con sus manos, las herramientas de trabajo, aunque muy joven tan solo 9 años ya sabía del dolor y la pena, sus angustias y su soledad le acompañaba, estando junto a sus padres y hermanos, pero triste y recogido en sus pensamientos.

Un ser delicado y bello tierno y deseado, asustado, por su sentir desde hace 3 años, el tiempo cuando su mente empezó a sentir sus primeras emociones y felicidades furtivas, escondiéndose, sintiéndose culpable cada día, tan extraño y extranjero se sentía, que sus delirios e imaginación le transportaba, a un paraíso falso y sin ley.

Allá en los campos extremeños donde vivió de niño, el experimentó la sensaciones más bellas, juegos con sus amigos, ese paisaje lleno de olores salvajes, y ese olor a tierra mojada cuando pasaban las tormentas de verano, el tacto de los cuerpos nocturnos, las primeras caricias furtivas los besos, con los primeros escarceo y primarios del sexo.

Su educación fue mermando pues, no tenía tiempo, y el poco tiempo que fue a las clases, fue maltratado por sus profesores y tutores, tenía pánico ir a la escuela, por ese motivo no aprendió nada en las aulas, estaba el verdugo, con su palmeta y frustraciones, para desahogarse con los más débiles e indefensos. La faena le ocupaba la mayoría de las horas del día, su jefe le daba de comer casi a diario en su casa, era su salario y unas cuantas monedas que llevar, como ayuda a la casa de sus pobres padres.

A los 14 años, cuando aprendió a escribir y leer, se leía todo lo que le caía en sus manos, cuentos, libros, periódicos y revistas, aturdido y sin salida, dormía poco y su diversiones nulas, le gustaba la música, el baile, el arte, la poesía, sintiendo gran dolor por todo los que sufrían a su alrededor. Nunca entendió porqué le pasaba eso, era joven y los de su edad se burlaban de él, jamás le animaron los mayores, al revés se oponían a sus sentimientos más profundos y cotidianos, lo ridiculizaban y marginaban, no era como ellos, amaba a los vecinos, los amigos, hombres y mujeres, animales, la naturaleza y sus paisajes.
Como carne apaleada, muchas preguntas sin respuestas, andaba solitario por las calles de su ciudad, volaba con su imaginación a lugares remotos, lleno de luz con su verdad.

Sentía un amor prohibido sin fronteras ni vallas, ni alambradas, sin barrotes de hierros, que le frenara, él es feliz por dentro en secreto, no puede exteriorizar sus sen tires, está desbordado de amor, bellista por fuera y por dentro, entiende ahora esas miradas furtivas, que esos mayores le dedicaban a su paso, comprende todo lo que sucede a su alrededor, pero sigue su tristeza en soledad, se siente único, cree que no hay nadie, nada mas que él, en esta tierra inhóspita que le ha tocado vivir, con guerras, odios y hambrunas.
Sus herramientas sus manos.
Continuará…
El sol sale para todos.
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Por esos instantes

Por esos instantes.
En los que sin palabras un atardecer te deja.
En los que con nostalgia en un simple sonido del viento te reflejas.
En un árbol y el mover de sus hojas.

Agradezcamos esos nutridos momentos llenos de vida.
Donde la naturaleza nos ofrece todo su poder,
para regalarnos con amor toda su
maravillosa energía y gran fuerza.
Y así nuestros pecados y lamentos decidamos con sano juicio demoler.
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5comentarios 77 lecturas versoclasico karma: 98

El panteón Sumerio

Aunque el dios te creas tu,
déjame que te presente a Anu,
el señor supremo de los cielos,
venerado tanto por los sumerios.

No fue el único, dio paso a Enlil,
hijo suyo y de ki,
aire, vientos y tormentas,
sinónimo de dios de la naturaleza.

Mi preferido es Enki,
aunque hace mucho que no esta aquí,
gracias a él la humanidad existió,
pues aviso a Ziusudra del diluvio.

Le pongo un poco de corazón,
cuando os presente a la diosa del amor,
Innana conocida como Ishtar,
era la reina de la sexualidad.

En general hubo más dioses,
yo me quedo con los mencionado antes,
se cuenta que hubo miles,
y que volverán para ver sus creaciones.
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Realidad

Despertando de mí sueño,
Desterrado de mi paraíso,
Descartado de aquella riqueza,
Desdichado y corroído en la amarga soledad,
Recluido en una extraña e intoxicante naturaleza donde
El todo es un nada, donde lentamente pierdo
Mi esencia y mi yo se pierde en el inmenso
Mar del tiempo.
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3comentarios 50 lecturas versolibre karma: 81

Vida

Desluzco, destrucción, sin almas,
de quien juzga la vida y la muerte,
de quien todo mal arde en infamas.
Alimento del que instruye
la naturaleza del odio al ser de camas,
un ente blanco, débil, inocente,
que termina fulminado, largas tramas.
Hoy finaliza todo, abre esa puerta,
esa que tanto me sueña, me llamas.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
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Prosa Íntima

Soy el que censa nimiedades
en la espera de ver el aura
refulgente que irradia vecindades
cuando tu cercanía en mi se instaura.

Contagiado me energizo
de entusiasmo, placer y gozo
al saberme benefactor que atesora
hasta los reflejos de los rocíos en gotas.

Pasas y te huelo
los perfúmenes de bella fémina
que me hacen mugir como cimarrón
escondido en el disfraz que me apena.

Después de quedarte sin atavíos
ni maquillajes, solamente auténtica,
me acuesto inmóvil entre brumas
absorbo todo, haciendo vacío.

Siento la cercanía de tu roce
por el aroma que adornan tus sienes
que refulgen las mía en ansias
y no ven más allá del presente.

Hálito que acaricia la imaginación,
pasados que no tienen recuerdos
y dejan nada al mas tarde,
el ahora de estímulos pudendos.

Espalda en las que guedejas son cómplices
de erotismos cuando sigo canales
que la ufana sábana cubre
atizando los vapores que emanas.

Vahos enceguecedores
que ebullen desde el Dios de tus adentros
para enarcar mis temples
al simular rizar tus vellocinos.

Algazara de mudeces revolotean
porque son esclavos de un solo dueño,
que luchan contra Morfeo
al sustituir los suyos por brazos míos.

Engaños que piden zalemas
embustes que son solo lisonjas,
verdades que solicitan que despiertes,
chispas que pretenden de ti contactos.

Mis palpos no quieren despidos,
sólo bullen en remolinos de encuentros
que lamentan la naturaleza de las leyes,
flechas que rebotan en tus sueños.

Todo enervado heme resignado
cuando volviendo tu cara sin ojos,
emites tenues brisas,
opérculos que anuncian calideces.

Convecciones que inhalo largamente
hasta el requiebro de mis alvéolos
para propasar con suspiros huidos
desde labios proyectos.

Mensajes suplicantes
piden relajar tus pestañas foscas,
y permitas a los ases del velamen
liberar las sombras grises de los dos.

Cuando de repente, lo inesperado,
un beso suave y húmedo me consuela,
preámbulo de lo que menos quiero;
despedida, buena noches mi amor.

Mi peso hace centenas en la almohada
ocultando las orejas a los sonidos,
entre pliegues de inodoros lienzos
aunque a mi lado te creo lejos.

La fantasía deja de ser tal
cuando me siento un octópodo,
tus miembros me envuelven
invitando a sumarlos con los míos.

Realidad suprema que brota
al estrecharnos entre pezones
que paralizan los tiempos
cuando las caricias son el verbo.

Erizamientos que enrojecen al inicio
y pronto palidecen labios resecos,
anunciando el clímax cercano
al alcanzar en horcajadas tu olimpo.

No hay peligro que me aceche
que pueda relajar mi atención
de la fijación en tus humedales,
arenas movedizas que me engullen.

Pretendo prolongar mis ahogamientos
pero sumiso sin conciencia
doblego mis fuerzas ante las tuyas
para burbujear magmas hasta el firmamento.

Siempre entre furtivas ayes
los humores obligan suspiros
en mutuos agradecimientos
que a flor de piel bullen como incienso.

De juramentos sin fines de tiempo
que hacemos en pergaminos del pensamiento,
que entre tú, el cielo, y yo, la tierra,
siempre abra la simiente del universo.

Tal naciente emana esmegma
que tañen belfos frugales
como pétalos de rosas,
invitándome a producir mieles.

Mucinas coloidales que imantan
atrayendo todo mi ser hacia la vereda
asombrada en pelos púbicos
y la hez nubla tu ara.

Cáliz escondido en previo cenáculo
contentiva de lo que yo quiero,
persigo, reclamo, en pleno vorágine
razón de mi almizcle, venero de tu esencia.

No hay fuerza por celestial que fuese
que apacigüe el candor fluyente,
ni doblegue mi enhiesta presencia
hacia la hostia derretida en el altar vaginal.

Todo poderoso, humilde te invoco
a que algún pretendido humano
reniegue que al pacerse en su amada,
perjure, olvide cualquier plural.

Porque entre el nosotros,
ungidos en la plenitud del orgasmo,
no hay tiempo, solos entre la nada
somos uno, el ahora, el todo.

Cuando los efluvios se resequen
el futuro empieza sus recuentos,
acortando la relatividad de los momentos
que conducen no solo a sensuales acercamientos.

No hay visión ni prodigiosa memoria
que recuerde los detalles íntimos
de la última efervescencia
que sustituya la esperada próxima avenencia.

Declarado he de vocear
que no existirá envidia mundana
que altere la prora de miramientos
al único puerto que son los ojos de mi amada.

Ella habrá de ser el manto sagrado
que veraz absorberá mis figura,
ideas, querencias y anhelos
existentes entre nuestras mentes y cuerpos.

No halla bajo cielo, sino solo yo
entre sensualidad y sexualidad,
pasado y futuro, exista otra verdad
que la necesidad de sentirte cerca.

Para solazarme, como un molde
he de transformarme en odre
que lleno de continuo en tu presencia
con la marisma de tu cuerpo.

Con mi boca he de susurrar
palabras inentendibles, solo hiatos,
que me unan a tus comisuras
en preludio a los sones de tus pálpitos.

En círculos concéntricos hago giros,
circundando las periferias de tus senos
para enviar misivas a otros lugares
deseando por milímetros escrutarlos.

Cuando papilas curiosas hacen diana
en oráculos que cambiaron los colores,
no hay frenillo que impida reptar
a la cima y la abandere con un lamido.

Esa montaña que hace temblar
produce en la espalda requiebros
al conducir por laderas a bajíos
caricias que en manos cabalgan.

Pulpejos adivinan las fronteras
de los tensos afluentes
que en avalancha indican el cause
hacia donde hállese el remanso.

Tibiezas se hacen calenturas
transformando jugos en melazas,
dulzuras aleteadas por intuición
en la paila que reverbera la pasión.

Eres el continente que me redescubre
cuando navego surcando oleadas
de mimos que sobreponen encrespada
la quilla en que se ha trucado mi navío.

Alegría toda, sopores hacen neblinas
para sostener en filigrana lo acontecido,
regodeándose las sonrisas cómplices
que evaporaron las soledades.

Viendo la carpa del firmamento
tendidos juntos nos halagamos,
alisándolos la epidermis, otrora hirsuta,
con ensalmo de falanges.

Endorfinas que premian la seducción
ensombrecen nuestras pupilas con telones
que pestañean pidiendo sosiego
a los amantes que en paz mueren en sueño.

Muerte corta de horas noctámbulas
pregonan en el naciente los brillos
que el irradiante encandece
anunciando plena a mi cupida.

Al ver tu desnudez izada a la mía
nos damos la bienvenida por renacer
entre nosotros la gracia de la vida
que hasta la lontananza hemos de tener.

Recicladas libinidades afloran
por los poros que rebozan escancias,
que se llenaron en el estanque del descanso,
para buscar de nuevo las huellas de mis besos.

Sin memoria como un núbil
me desplumo en miles de ojos
como galante pavo real danzante
cortejando con delicadezas y sin abrojos.

Al dar fe que nuestra comunión
la cantamos a cuatro vientos,
no somos unos, sino cientos
como espejos enfrentados en infinita unión.
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Ser eterno

Somos las hojas del árbol
que caerán en el otoño.

Somos las olas del mar
que romperán en la orilla.

Somos las nubes del cielo
que desvanecerá el viento.

Somos los rayos del sol
que oscurecerá el ocaso.

¡Oh, gran Muerte, cruel verdugo
que se oculta en el otoño,
que aguardando está en la orilla,
en el viento, en el ocaso!

¡Yo quiero la eternidad!
Como el árbol, como el mar,
como el viento, como el sol...
¡Ser eterno quiero yo!
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Ojos color miel

Miro a través del silencio en el que vivo
busco en medio del tumulto, donde son todos desconocidos;
desde el cielo ha caído un rayo de esperanza
late mi corazón pendiente de una oportunidad.
Me digo que es posible la alegría
pienso en el futuro que aún no ha acontecido
y me entristece ese mañana que tuvo que quedar atrás.
Pero hay una nueva sonrisa; ahí está.

La naturaleza camina en su forma femenina
y se presenta delicada y dulce y risueña.
Guardar silencio no es condena si es para oír su voz.
Cuánta mesura en sus palabras, cuánta tranquilidad;
la emoción es nueva en mí, mas parece tan antigua.
Es imposible ocultar el fuego que emerge de mi pecho
y no puedo negar que me siento con más energía para andar.

Aparece ella, caminando con su atractiva silueta
y alumbrando mi destino con sus ojos color miel.
Quiero reflejarme en su mirada, que sepa que respiro
y que su sola presencia no me ha hecho caer.
Tan linda es, tan maravillosa estrella
que asoma cuando amanece y que de mis sueños sale.
Debes saber que tu magia cubre todos mis sentidos
y que pienso en tu universo, y en todos tus detalles.
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2comentarios 46 lecturas versolibre karma: 72

África... (Un poema de Antonio F. Araujo M.)

Lugar de muchos; tierra de nadie,
donde sus vidas han sido marcadas con sangre.
Lugar de sueños; pero muy lejos de su alcance,
donde las pesadillas se sujetan hasta su último instante.

Lugar escondido que ha sufrido,
que ha dormido en la más profunda oscuridad,
que ha respirado la más terrible enfermedad,
que ha vivido, conforme de algunos y su piedad,
que ha llorado los desplantes del mundo y su sociedad.

Tierra que se desvanece por la ambición,
Tierra, que de todos, espera una solución;
que sea el agua el que llene sus vasos,
y no sus lágrimas las que llenen el vacío de sus almas.

Niños que piden que sus estómagos sean colmados de alimentos,
Jamás de bacterias, de pólvora, ni sus bocas saturadas de insectos.

Sus corazones lo piden, sus almas lo gritan;
que sus tierras generen alimentos para alimentar sus cuerpos
Y que no sean sus órganos; el abono para sustituir el estiércol.

Ni la naturaleza recuerda que una vez fuiste prospera y bella,
cuando el marfil y los diamantes sólo eran caminantes de la selva.
Cuando en sus campos los niños corrían detrás de las cebras,
y el cielo brillaba con luz de esperanza para todas las siembras.

¡Oh, mi querida África! Deseo ayudarte y no sé cómo
¡Oh, mi querida África! ¿Qué puedo hacer yo?
¿Qué puedo hacer para calmar los gritos incesantes de todos tus pueblos?

No puedo ser sordo ante tu suplica de humanidad.
No puedo ser ciego ante tu terrible verdad.
No puedo ser egoísta, conociendo tu gran necesidad.
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2comentarios 371 lecturas versolibre karma: 86

Dioses de Horoshima...

Aveces le concedemos el poder a una persona
de llevarnos al olimpo mitológico de la plenitud.
De hacernos y hacerlos Dioses dispuestos a carearse con
Zeus, Apolo, Poseidon y demás integrantes del panteón helenista.
Sin la determinación de alguna razón especifica,
ni el conocimiento del momento exacto
en que tal idologia se construye
dentro de nuestros laberintos psicológicos:

Quien lo diría; que unos huesos cubiertos de carnes,
con un cráneo albergando un menú de pensamientos mixtos,
tendrían el poder de hacernos considerar
la existencia de un Dios acompañante,
en este infierno de civilizada justificación.
Un Dios con el milagro de hacernos florecer
pavosas esperanzas en esta estadía oportunista
causada por algún desconocido trámite del universo.
De hacernos capaz de crear religiones sin títulos específicos
en honor a esas huellas digitales
que quedaran en nuestra piel como evidencia
de que fuimos de alguien mas por encima de nosotros mismos.
Maldita dopamina
con esa característica única de multiplicarse
cuando descubrimos otra existencia que como pieza de rompecabezas
encaja en nuestras ideas y pensamientos mas recurrentes.
Que sin importar que seamos ateos o cristianos,
administramos nuestra fe en otra persona
convirtiéndola en la mas sagrada creencia personal,
solo que esta si es palpable,
siendo esa una causa, entre miles para apostar a su favor,
y correr cualquier riesgo,
cegado por la entrega.
Dioses que brindan razones para graffitear las muros del corazón
con los spray de las ganas que motivan
esa otra presencia de significativa unanimidad para nuestra alma,
que por mas hermética y desolada que sea
decide malportarse en rebelión interna,
destrozando cualquier precepto de naturaleza concebida
por el transcurrir de la vida.

Eso hacemos; adoptamos a un Dios
y le damos el poder del afecto, ni siquiera comparable
con el que tienen nuestros parientes mas cercanos.
Dioses poseedores de nuestro querer y adoración
con tanta ceguedad que nos sacrificaríamos por ellos
sin el titubeo del análisis previo al daño futuro.
Dioses que al estar cerca de ellos, aunque nuestra vida sea una mierda,
en esos momentos el sentido de la misma
crece como supernova en plena acción.
Con las características exactas de que por muy marcado que fue el pasado
no tiene comparación con lo que va siendo el presente
luego enlazarnos a sus estadías.
Dioses que nos curan y nos afinan
aun cuando esas no sean sus intenciones,
pero quien puede con una razón desbordada en euforia.
Dioses capaces de hacernos concebir el milagro del amor
que aunque aceptamos su existencia, nunca apostamos
que nos tocaría hasta ese momento.

Quien lo diría que esas características e intensidades
sea la misma formula para destrozarnos
tal cual bomba nuclear a hiroshima...
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Viaje astral

Mi alma vuela libre entre astros y cometas,
Visita cada rincón del vasto universo.
Piensa volver a este diminuto planeta,
Donde la poesía solo existe aquí, entre amor y verso,
Digo afortunado soy, por más engaños y tormentas.
Tengo donde refugiarme, amar, crear rodeado de una naturaleza perfecta.

De camino veo un planeta lleno de nada,
Paro y encuentro ancianos eruditos.
Me preguntan de donde soy, cual alma distanciada,
Hablaban lenguas muertas y rellenaban manuscritos.
Yo –“De un planeta azul llamado tierra, rico en vida de la más variada.”

sí, si lo conocemos. Donde solo existe crueldad y vida.
Se refugian en algo a lo que llaman de sobrevivencia, para cometer atrocidades.
Yo –“No, no. Nuestra especie se llama humanos, bípedes y racionales”.
No, los humanos son la vida, los que pertenecen a la tierra, son pura alma insípida.
Que avanza con el reloj de su madre tierra, seres buenos y sentimentales.

Yo –“sí, tenéis razón. Pero existen humanos que aún son vida,
Se preocupan, aman, protegen, comparten, aman y sufren.
Exponen sus más profundos sentimientos, intentan ser felices, aunque mal estén”
Lo cierto es que, si tu alma está aquí, con tal distancia recorrida,
Eres vida, y además se nota en la luz tuya emitida.

El amor se extingue en vuestro planeta, ¿Cómo lo dejáis suceder?
¿Como hacéis para los pocos como tú, continúen bueno y puros?
Yo –“Hay un remedio que se llama poesía, con poderes asombrosos,
es maravilloso para el que la consiga absorber”.



¡Poesía!!! ¿algún tipo de magia, algún tipo de enseñanzas, de vuestros ancestrales?
Yo –“sí, antiguamente la poesía se hablaba en las calles,
Se vivía, respiraba la poesía desde cortes y casa reales.
Pero viene desapareciendo desde siglos, sucumbiendo a todos tipos de males.”

Como brillas, cada vez que hablas de poesía, somos milenarios en existencia.
Y es la primera ves que, sentimos y vemos algo así
Enséñanoslo, ¿cómo se hace poesía? Dame ese remedio a mí.
yo -"Primero es algo que se tiene que gustar, sentir y saldrá sola en cadencia.

Pero yo les invito a venirse conmigo a mí planeta".
Aceptaron entusiasmados, iniciamos el camino de vuelta,
Al llegar, me despierto y al final hablaba con los libros de la biblioteca.





DEDICADO A ESA ALMA SOÑADORA.
BY: yo_ése_él.
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