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Palabras que se olvidaron de amar

Todo es cuestión de tiempo
cada quién olvidará lo de los otros,
irá acomodándose a un estado invulnerable
sin la incertidumbre de actuar normal.

Después de todo
el alba es joven cuando se oculta de la faz
de un raciocinio que vive sin vergüenza,
sin secretos.

Como un alquimista enardecido
que enfurece en el olvido
es lo mejor que sabemos hacer,
olvidar.

Olvidamos a los otros
a sus sonrisas verdaderas,
no nos inmutamos
preferimos sonreír falsamente.

Con la hipocresía actuando
como si fuéramos realmente felices,
como si no necesitarán sus pastillas
para sentir un poco de felicidad.

Hablar para no huir más
sin amargura y soledad,
vendiendo ilusiones que nos dicen
qué es ser buena persona.

¿qué es ser buena persona?
¿acaso será lo mismo que ser una limosna?
tú porvenir se convierte es un olvido desleal,
como una ráfaga triste de palabras celosas.

Palabras nulas
que solo buscan el ego del éxito,
ese que tán rápido llega
pero que se olvida de amar.

El mute
13/09/2018.
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Ya llega el invierno

Otra será la canción que cante el cielo,
Otro será el color de mis ojos.
Ya llega el invierno
Y con él los lobos.
Pues muchas son las penas,
Que en las caras recojo.
Se asoma el frío
Y mil sentimientos acojo,
Aún me siento vacío
Y la ilusión se pierde con poco.
Observo las gotas en el portal
Cuestionandome si estoy loco.
No es un invierno normal,
Es un invierno rojo,
Donde mi amor y tú odio
Se besan bajo el foco.
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sin comentarios 27 lecturas versoclasico karma: 66

Más voces peculiares

Érase una voz

con un apetito voraz,

que de tanto aire ingerir

le pusieron a plan.

Durante este período

fue echando el viento

de flatulencias a modo,

y deshinchando su cuerpo.

Un día esta se volvió

disfonía disonante

tan desconcertante

que el mundo se negó

a tratarla de igual modo

que trata a los normales,

y la voz esto no entendió.

“Si ahora aparento

ser como el resto,

¿por qué me siento

más aislada que antes?”

Esta se preguntó,

y entre pitos y aire,

entre angustia, donaire;

azules y rojos pesares;

y muchos, muchos ‘pensares’,

lo siguiente concluyó:

“Yo amo lo peculiar,

pero me quejo

por no ser

aceptada como normal,

cuando ni siquiera

es lo que quiero.

Parezco distinta

porque lo soy.

Ergo soy lo que amo,

porque lo peculiar suena, sabe

y siente mejor.

Y yo…

no quiero volver

a la norma.

Sonaré

como seres inexistentes,

como seres consecuentes,

como cristal de fuego ardiente

hasta que muera en vano.

Y volvamos a seguir brillando”.

Y así es.
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3comentarios 62 lecturas versolibre karma: 105

Soy un loco

Me gusta ser,
ese loco encadenado,
a sus propias manías,
a sus propios pecados,
que no teme ser diferente,
porque normales hay en todos lados,
pero todos nos diferenciamos,
y es de eso de lo que nunca hablamos.
Me gusta ser diferente,
es lo que me hace ser,
ser entre tanta gente.
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6comentarios 57 lecturas versolibre karma: 100

Me pierdo en el mundo por momentos...

Camino y actúo sin ánimo,
paso tras paso entre gente traspaso despacio
sin hablar miro la gente camino como un mimo,
gente presente en un lugar fuera de su espacio
¡desorden, casualidad!!!
O a lo mejor lo normal ya ha tenido un término,
¿seré yo, habré percibido mal lo normal de la humanidad??
desorientado camino y desanimo deseando un abrigo,
¿soy yo, que estoy desplazado en el lugar que estoy situado???
analizo y es la mayoría que recrea lo normal, ¡estoy en peligro!!!
Lo típicamente normal, se extinguió en el espacio temporal
Lo diferente es lo normal, lo normal es lo diferente, ¡ha cambiado!!!
Mudamente en mi mente escribo, el mundo se ha desmoronado
desorientado, escandalizado, siento un temporal en mi temporal,
¿me adaptaré???
No, huiré…
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7comentarios 99 lecturas versoclasico karma: 99

Soliloquio sobre la cruenta existencia

Mira, mira al frente y dime lo que ves,
escruta las tinieblas y dime lo que sientes,
explórate, deconstrúyete,
aprende a ver más allá de lo que antes creías como válido, como normal, como frecuente.
Dame la mano,
yo te acompañaré a caminar por este tortuoso sendero.

Nos obligaron a amar(nos) y solo nos enseñaron a sufrir por no ser perfectos;
nos invitaron a ganarnos la vida con un trabajo y solo sirvió para dar la vida trabajando;
nos vendieron un techo al que llamar hogar y solo logramos hipotecar el futuro para tener un puñado de metros sobre los que tumbarnos.
Nos pintaron un mundo de colores y arco iris, pero compañero, cuando la lluvia llegó solo quedó una sucia escala de grises de los que escapar al grito de que vienen los maderos.
La realidad solo era una imagen sesgada tras los barrotes de nuestra propia existencia y nosotros,
la carne de cañón sobre la que sostener todo un sistema.
Y lloramos,
lloramos y nos enfadamos cuando nos dimos cuenta,
pues ahora nuestra vida era más segura
pero menos libre,
y trabajábamos más horas.


Es una pena que no fuese todos a la vez cuando vimos la jugada maestra.
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4comentarios 34 lecturas versolibre karma: 77

Vida útil

La vida útil es la duración estimada
que un material puede tener.

Mi vida inútil es la permanencia acertada
en la que mi corazón vuelve a querer.

La vida útil de un objeto
cumple correctamente con la función
para el cual ha sido creado.

Mi vida inútil es sustancia
creada para el gozo de vivir.

Normalmente, la vida útil
se computa por horas.

Mi vida inútil
la calculo en leves momentos
de sutil entusiasmo.

Nada más útil que todo aquello
sentido desde el gorgoteo de la emoción.

Ni más inútil que lo gastado
en la insensatez.
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3comentarios 67 lecturas versolibre karma: 91

estrella fugaz

imagino que tus ojos
derivan de las estrellas
ya que normalmente
a mi cielo dejas sin oscuridad
para verme surcar rápidamente
en el brillo que emanan
de tus pupilas
y yo sigo tu estela
para perderme
en esos segundos eternos de ti.
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Se rompió la lámina azul de álcali-aluminosilicato

Se rompió la lámina azul de álcali-aluminosilicato

i
Se repite el mito - la Diosa vuelve a usar el objeto puntiagudo
La lanza- digo

No escuché el quiebre
Tal vez porque fue muy arriba, digo

La araña amarilla cayó
Lo que se rompió fue solamente la primera capa, digo

Y todo quedó vacío - mas no negro -
Los colores deben ser ordenados - la araña ordena, yo sigo

Los trozos de vidrio - tan diminutos
Devoran las montañas de occidente - viejísimos enemigos

ii

Estaba en una caja
Y yo era lo que se suponía debía de ser
Y ellos también estaban como los dejé
Mas ellos, ¿será que así que como los dejé
eran?

Y pasé horas en la caja
¿Será que fueron obra de los quarks?
Y entre un punto y el otro
Ninguno de ellos -

¿Los encontraré como los dejé?
¿Se quedaron así como cuando salí?

Cerca de las montañas
Rodeada de cadáveres
Despierto -
Cerca de los poco-desconocidos

Mi visión ya no era sólida - con 9 capas, digo
Sino que era violeta - con 6 seis capas, digo
Los contemporáneamente desarrollados -
Los lentes, digo

Y mi visión no era normal
Era violeta.
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1comentarios 96 lecturas versolibre karma: 101

El nacimiento de mi muerte

¿Quién más que vos, primogénito,
merece tormentas de incógnitas? ¿Cuáles son los días
en las que mis noches
no caen en lo más profundo
de una sana decadencia?

Si se le puede decir sano
a algo que nos desvanece.
Si se le puede decir normal
a la esclavitud por opción,
cuando no tenés opción.

Cuando estoy sentada
en los primeros escalones
de un cielo,
de un circo corrompible.

Y sí,
soy la que se cortó la boca
con alambre oxidado
y escribió
a propósito
una declaración contra tu verdad
¿En qué me convertiste?

¿Por qué me desterraste?
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2comentarios 42 lecturas versolibre karma: 81

He avanzado en edad...

He avanzado en edad y, sin embargo,
los miedos permanecen.

Es el miedo a vivir y a soñar,
a despertar un día y comprobar
que nada te rodea
y solo permanecen las tinieblas
en este mundo indeciso de personas
y de cosas,
que no sabes definir
y parece te persiguen.

Recuerdo esa otra edad,
la de la infancia,
y veo que, en la misma,
el miedo estaba allí,
en los rincones juveniles
de esos años,
en el respeto y seriedad
de los mayores,
en la influencia de los hombres,
y las gentes,
en una sociedad muy inmadura
que trataba de salir de sus complejos,
en la abundancia de unos pocos
frente a la pobreza y las carreras
por crecer, de una inmensa mayoría
en que yo estaba.

Quizás, por eso, aquellos miedos
fueron distintos,
y era el miedo de los cuerpos
y el destino,
de sufrir enfermedades,
suspender en los estudios,
no tener ese trabajo
que ofreciera algún dinero,
y por fin no conseguir que te mirara
y respondiera,
la persona que llamaba tu atención.
Y es que el amor, en aquel tiempo,
conseguía aglutinar todo el esfuerzo
de luchar y superarte contra el miedo,
de soñar con imposibles,
de mirar y susurrar a las estrellas,
de escribir algún poema en el cuaderno,
de formar una familia en tus deseos,
de vivir, intensamente, cada día,
de enfrentarte al propio miedo,
combatiendo en su terreno...

Y es que ahora, con la edad,
el otoño de los sueños se agudiza
y se ven tantos proyectos marchitados,
tantas rosas y violetas por el suelo,
tantos labios olvidados con sus besos,
y hasta ahogan los latidos su frecuencia
y se pierde, en bajamar, aquel rumor,
con el suspiro que dejaban las resacas
y las olas.

No es momento de hacer cuentas,
ni tampoco de vencer o ser vencido,
es, si acaso, el propio instante de la vida
en que el miedo se agudiza, y es normal,
ya que todo nos asusta y nos aterra,
empezando por la simple soledad
y hasta el silencio,
y hasta sobran y empalagan muchas voces
que se acercan,
todo ello por el miedo y por los miedos,
y sin darnos cuenta que las dudas
y el suspense desembocan en el miedo,
y que éste es muy normal en cada vida
y debemos aceptarle,
no tratando de vencerle
y sí tomarle con respeto,
como eterno compañero de este viaje
en que ahora estamos,
con su dosis de prudencia
y sin angustias.

Rafael Sánchez Ortega ©
08/07/16
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¿Dónde estás corazón?

Un pedazo trajo mi amiga, busqué en casa de tu prima, por todas mis humildes rimas
Debajo de la cama, de lejos en el barrio y en la cobija de la gata
En tus promesas, en tus libros, en tus rizos y en la jaula del perico
Arriba de la nevera, antes de que la sal se me cayera y en el pie de la cajera
Le pregunté a la vecina, le dije a mi tía y me dijeron que por ahí no había pasado ni María
Hablé con Miranda y no ha visto nada en la carraca, tampoco en el puesto de la flaca
Fui a la Antártida, vi en un iglú y no conseguí nada igual que en el baúl
Quien lo rompió fuiste tú pero es normal verte con esa actitud
Busqué en el pote amarillo, en el jarro de la cocina, donde el viejo de diente hundido

Y no he encontrado nada, pero no me doy por vencido en esta búsqueda de mi corazón cansino
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8comentarios 121 lecturas versolibre karma: 98

Normal

nunca he buscado la perfección
solo he buscando la diferencia
entre lo normal
y lo que hace una vida
extraordinaria

diría que he visto sus ojos
en otros lados y hasta con el mismo color
pero no he visto unos iguales
al brillo que le adorna
o la alegría que la acompaña

puedo decir lo mismo de sus manos
que emanan un sentido de caricia
tan diferente
que no sea borrado de mi mente

y por ultimo
hablaría de su personalidad o su cabello
pero como su personalidad
es tan difícil e increíble de explicar
mejor diré que me enrede
en la caída de tu cabello.

pueden ver que es normal
pero diferente
en sus grandezas y defectos.
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El cadáver de tu novia

Culpa a la lluvia, culpa al azúcar que altero un poco mis nervios, culpa al desvelo o culpa si quieres a esta costumbre mía de escribir tu nombre todo el tiempo, me duelen los hombros y las manos y los ojos, y se muy bien que le hablo a la persona equivocada,le hablo a alguien que evidentemente no está, pero no se trata de ti queriendo consolarme, se trata de mi, pidiendo una caricia... Son cosas diferentes si lo piensas bien.
Me cuesta mucho admitirlo, me cuesta pronunciarlo en voz alta pero la verdad me duelen los ojos de tanto no verte, me duelen los hombros de cargar todo el tiempo con tu ausencia y con mis llantos, de hacerme la fuerte y fingir que no me muero por besarte... Me duelen las manos de tanto que no hacen nada por tocarte, me duele ser Judith porque no soy más de ti, y es difícil adaptarse a un cuerpo que no es tuyo, unas piernas y unos brazos que no pueden aferrarse a ti, culpa a mi memoria, o a mi falta de ella, pues ya olvide y sin embargo no dejo de extrañar.
Deberia decirte ahora de la manera mas poética todo lo que deceo para curar estas heridas pero me gusta cuando me sorprendes, (aunque ya olvidaste como hacerlo) me fascinan tus locuras y se me van los días soleados y nublados en esperar una por mi.
Hoy vengo aquí a pedirla "de la manera mas atenta" pues por fin pude admitir que mi corazón está en pedazos, que mis poemas están en coma y de tu voz: sólo quedan los recuerdos, normalmente exigiría, vendría aquí a cobrarte lo que es mio pero, no quiero saldar deudas ni igualar los marcadores, quiero que seas quien me acomode el cielo y sus estrellas, ¿esta mal pedir que seas un héroe? Si se que tienes superpoderes.
Es difícil admitir que necesito tus caricias, que mis lunares se están desdibujando y mi cabello y mis cejas y mi cuello donde solías poner las manos, pero culpemos a este clima y al azúcar que me falta desde que no me preparas el café, desde que no me besas con cariño, desde que no me dices "eres mía"
Esto no se trata de obligarte, se trata de admitir que estoy rota y ya no puedo con la ausencia, ya me canse de andar deambulando sola con el cadáver de tu novia. Lo admito y te pido un par de besos y tal vez así termino de morir.
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1comentarios 75 lecturas prosapoetica karma: 81

Aprendí de ti

Aprendí de ti que soy alguien normal,
que no valgo tanto como creía.
Al pasar los días comprendí que vale más
escuchar tus palabras que escuchar las mías.

Aprendí que una noche conversando,
tecleando el teléfono,
puede valer más que mil palabras.
Es exquisito conversar noches enteras con
quien te estas enamorando.

Que se puede construir una historia de amor
a distancia, hasta la madrugada, conociéndonos,
a pesar que no estabas a mi lado.
Tu lejos, yo lejos de ti, y solo compartiendo los
mensajes que nos unieron.

Aprendí de ti que una mujer hermosa
puede ser un alma hermosa,
que es linda por dentro, es linda por fuera.
Se puede perder el miedo al darle un beso
y si se dan dos mucho mejor.

Entendí que un amor también puede ser una amiga,
Que se puede compartir una rica comida
y seguir amándose.
Se puede compartir una película
y dejar las pasiones para otra oportunidad.

Contigo aprendí y aprendí,…más de lo que imagine.
Todos los días crecí a tu lado en algo nuevo.
Sin duda que ya no soy el mismo
y en eso fui el ganador gracias a ti

Para conquistarte, aprendí a emular un poeta,
como se empieza a derramar palabras en una hoja,
derramar lamentos y
enredarse con palabras.

Lamentable pero no todo lo aprendí.
Ni todo comprendí.
El como retenerte,
lo que necesitabas de mí.
Amarrar los sentimientos que tanto nos unieron.
No dejarte escapar.
No amarte como te merecías.
Todo esto y más, no lo aprendí de ti !!!.
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En otro mundo

¡el año pasado he ido a ese lugar, y no me gusta! - dijo Lucila.
Cursaba el 5to grado de secundaria Y otra vez tendría que viajar a la ciudad en la que vivía su tía, ella quería disfrutar de sus vacaciones con sus amigos. Pero, tenía una madre "sobreprotectora", si se le puede llamar así a una mujer que no quería que su hija tuviera amigos varones, ya que había sido engañada por un hombre que la enamoró con palabras y la abandonó cuando quedó embarazada, entonces a sus 16 años tuvo que hacerse cargo de su pequeña, Sara había logrado estudiar con mucho esfuerzo la carrera de educación inicial, donde trabajaba doble turno, así que tenía poco tiempo para compartir con su hija, la cual habia crecido con su abuela y cuando murió tuvo que pasar mucho tiempo sola, el cual aprovechaba para leer y escribir en su diario. ¡No es normal decían sus compañeros de aula!
Durante toda la temporada que pasó en la escuela fue la mejor estudiante y este año no seria la excepción.

¡apresurate muchacha, que te deja el avión!- grito su madre desde el primer pisó.
Al rato apareció con un polo rojo y un pantalón de algodón, que no combinaba.
Camino con su madre afuera del edificio en donde esperaba un taxi para llevarla al aeropuerto.
De camino sólo miro dos veces por la ventana del vehículo, llevaba puestos los audífonos y iba oyendo Numb de la banda Linkin Park, siempre había disfrutado oír Rock.
Al llegar al aeropuerto notó que estaba lleno de gente, y en su fila habían muchos padres despidiendo a sus hijos, ya en el avión, se sentó al lado de una chica que se pasó todo el viaje durmiendo, Lucila aprovechó para leer "éxtasis" de Bill Houston, que era una novela para adolescentes.
A las 11 de la mañana llegó a la ciudad en la que vivía su tía, en el aeropuerto la esperaba el chofer de su tía, quien sólo le dijo: ¡Hola! Y todo el camino se concentró en conducir.
Al rato llegó a casa de su tía Lucía, una mujer de 35 años que estaba casada con un hombre de 75 años, ¡le dobla la edad! Decían todos ¡No puede ser amor, si no interés!
Lucila encontró a su tía saliendo, se dirigieron un saludo corto y hablaron de la salud de su hermana y le dijo que se acomodara como en su casa.
Janet la chica que se encargaba del servicio doméstico la llevo a una habitación en el segundo piso, tenía el doble de espacio que su habitación, empezó a desempacar hasta que quedó como ella quería.
Durante el almuerzo no estuvo Lucía, así que aprovechó para comer en la cocina con Janet.
En la cena no se hablo mucho en la mesa, Lucía dijo que estaba cansada, luego se fue a su habitación.
Media hora después Lucila se dirigió a su habitación, se recostó sobre la cama,pero no conseguía dormir así que sacó su diario de la mochila y se dirigió a la mesa, y escribió lo siguiente:

29 de junio de 2018

Este viernes fue muy ajetreado, estoy super cansada, no había querido venir nuevamente a esta casa, es muy grande y no hay con quien hablar. Además está tío Marcos que nunca sale de su cuarto, creo que el cáncer de pulmón está en su última etapa, conozco poco de él, sólo que tiene empresas agrícolas con las que logró amasar una gran fortuna, Pero ni todo el dinero que posee podrá salvarlo de la muerte.
Por lo que sé tiene dos hijos que viven en España y casi nunca lo visitan, con él sólo está tía Lucía que pasa los días fuera de casa, posiblemente gastando el dinero de su acaudalado marido.
Durante el almuerzo hablé con Janet, es una gran persona, "super amigable", me dijo que tenía 28 años aunque aparenta más, debe ser porque toda su vida a trabajado, por lo visto será mi única amiga estas vacaciones.
Me siento cada vez más sola estos últimos meses, en el colegio casi todas las chicas han tenido o tienen relaciones de enamoramiento, excepto yo que no puedo comunicarme con varones, ya lo sé "soy un poco introvertida", bueno el amor puede esperar, por ahora trataré de sobrevivir estas vacaciones ya que madre tendrá que trabajar y no tendrá tiempo para mí. Además es manipuladora, pero se que tiene sus razones, para ella no a sido fácil cuidar de mi, y no quiere que pasé por lo mismo que ella. Sé que es una gran madre, siempre está para mí en todo momento. Pero quisiera tener un poco de libertad.

Colocó el diario sobre la mesa de noche, pensó durante largo rato y se durmió.

Al día siguiente. Lucía se despertó temprano y fue a ver a su esposo, la enfermedad estaba avanzando alarmantemente. A las 8:00 AM, llegó un doctor, ya no era el mismo de siempre, ya que en los últimos meses habían cambiado a varios ya que Marcos no aceptaba que no pudieran hacer nada contra su enfermedad.
Después de ser un reconocido empresario, estaba desahuciado a causa de su adicción al tabaco y cuando se dio cuenta del daño que le hacía ya fue demasiado tarde.
A las 8:30, Lucila salió de su habitación, llevaba la misma ropa del día anterior, y cuando pasó frente a la puerta del cuarto del enfermo oyó voces. Continuó su marcha hasta la cocina, donde encontró a Janet.
Luego fue a la sala donde encontró un gran televisor, al rato bajó un hombre con bata blanca seguido de su tía Lucía.
Apagó la televisión y se dirigió a la cocina, donde ayudó a Janet en las tareas del hogar.
Durante el almuerzo conversó con su tía sobre los viajes que está había realizado y las fiestas a las que había asistido.
En la tarde leyó durante tres horas "extasis", luego decidió salir a pasear, regreso a las 5:00 pm.

Durante la cena no se oyó una sola palabra, luego ayudó a Janet a dejar todo limpio. Fue a su habitación y sacó del cajón de la mesa su diario y escribió:

30 de junio de 2018

Este día estuvo de locos, cuando desperté me dirigí a la cocina, pero cuando pasé frente al cuarto de tío Marcos sin querer oí que le quedaban pocas semanas de vida.
Continúe mi marcha, en la cocina encontré a Janet, parecía apresurada en prepara el desayuno.
-me quedé dormida-dijo.
Tomé un vaso de agua, seguido me dirigí a la sala, donde encontré un gran televisor, cogí el control y sintonize el canal 21, estaban pasando November Rain de Guns N' Roses, una de mis canciones favoritas, le siguieron canciones de DC AC, "gran música sin comparación a la que sale actualmente, que está muy sexualizada".
Después de 5 canciones apareció por las escaleras Un hombre con bata blanca seguido por tía Lucía en su rostro se dibujaba la tristeza, que iba en contra de los chismes de la gente que decían que había sido un matrimonio por conveniencia.
Fui a la cocina donde Janet estaba lavando los trastes, decidí ayudarla, cuando terminé me dirigí hacia ella, no Fue difícil entablar comunicación, pese a que yo no era demasiado sociable.
Janet me contó que tenía una hija de 7 años la cuál vivía con su madre, dijo que la había concebido con un hombre que apenas había conocido, y cuando le dijo que estaba embarazada la abandonó-"algo parecido a lo que le pasó a madre"- dijo que era de un caserío a tres días de distancia y venía de un hogar en pobreza extrema.
En el almuerzo tía evitó hablar de la enfermedad de su esposo, me contó de los viajes que había hecho: Cancún, París y Mónaco. Me pareció que quería olvidar por un momento lo que estaba pasando.
Me contó del baile en el que conoció a su esposo, dijo que ella trabajaba como Secretaría en la empresa de su esposo, y que cuando obtuvieron un millón y medio de soles, algo que nunca había pasado decidió organizar una fiesta en honor a sus empleados por ayudar a conseguir tal suma de dinero.
Aquella noche tía llevaba un vestido negro y era diez años menor, él ya rondaba los 65 años y hace poco había sido diagnosticado con cáncer, pero aquella noche olvidó todos sus problemas y disfruto junto a su hermosa Secretaría.
Me dijo que salieron juntos durante 7 meses antes de casarse, a ella le gustaba hablar con él que era un gran conocedor de filosofía, historia y poesía.
-hablar con él era como transportarme a un mundo de ficción- dijo.

En la tarde leí éxtasis-¡Me encanta esa novela!- luego salí a pasear, llegue al parque en donde vi a adolescentes de mi misma edad paseando a sus perros, a otros caminando de la mano y prodigandose amor.

Aún no pierdo la fe por descubrir que es exactamente el amor. Pese a todos los problemas de los que estoy siendo testigo, sé que pronto pasará, aunque duela debemos enfrentar la realidad, por que para ver la lluvia nos tenemos que mojar.
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Ella siempre lo está

—¡Oh! ¡Estás aquí! ¡Cuántas ganas tenía de verte! —exclamó Ella.
Él, apenas una silueta en la noche, la miraba desde su posición sentado en la arena. Una vez más, había hecho todo lo posible para no faltar a su cita con Ella. Y una vez más, allí estaban los dos frente a frente.
—Te noto muy cambiado —dijo con seriedad—. Puedo verlo en tus ojos.
Él esbozó una pequeña sonrisa que acabó convirtiéndose en una mueca vacía. Seguía sin apartar la mirada de Ella, pero no dijo nada. Era una noche apacible, como suelen serlo las noches de finales de julio y principios de agosto. No hacía nada de frío. Y sin embargo, su piel estaba erizada y un ligero temblor sacudía todo su cuerpo.
—Lo estoy —dijo finalmente. El agua de las olas que rompían en la orilla iba y venía acariciando sus pies, lo que le proporcionaba una sensación relajante—. Y tú lo sabes muy bien —le reprochó.
—Claro que lo sé. Sabes que yo lo sé todo de ti. Y por eso sé que estos últimos meses han sido difíciles, ¿no es así?
No contestó. El brillo que asomaba en sus ojos y la lágrima que comenzó a caer tímidamente por su mejilla lo hicieron por él. Luchaba con todas sus fuerzas por mantener el tipo, aunque no era la primera vez que Ella lo veía así.
—Adelante —dijo Ella con su voz dulce y reconfortante—, desahógate sin pudor. Ya sabes que a veces es necesario.
Por un momento apartó la mirada de Ella y contempló la inmensidad del cielo. Miles de estrellas dotaban al firmamento de una belleza abrumadora. Y eso le hizo sentirse aún más frágil e insignificante.
—Dime, ¿qué sientes ahora hacia ella? —le preguntó—, ¿rabia? ¿pena? ¿dolor? Es normal sentir alguna de esas cosas. O todas. Es lo que toca en estos casos. Y tú eso lo sabes mejor que nadie...
—Decepción —dijo volviéndose bruscamente hacia Ella. Su voz quebrada desgarró el aire en la noche—. Lo que tengo es un sentimiento de infinita decepción. Solo eso. Nunca podré odiarla —dijo agachando la cabeza, abatido —, pero no puedo evitar sentir que me ha defraudado.
Después volvió a mirar al cielo. Ya no había brillo alguno en sus ojos. Estaban tan secos como su alma.
—Habías puesto mucho en ella, ¿verdad?
—Lo había puesto todo —y al decir esto sintió una punzada de dolor en el pecho, un afilado puñal atravesándole el corazón—. Y si no todo, demasiado.
—Nunca es demasiado.
—Sí que lo es —apretó con fuerza los puños sin apartar la mirada del cielo—. Y te juro que nunca volveré a cometer el mismo error.
—¿Ah no? ¿No lo harás?
—No —el volumen de su voz había descendido considerablemente y su respuesta sonó como un murmullo casi inaudible.
—Ya... —ambos quedaron en silencio por unos segundos—. Eso mismo me dijiste una vez —sentenció Ella.
Hubo otro silencio aún más largo, tan solo interrumpido por el tímido susurro del mar.
—¿Es que ya no te acuerdas acaso de la primera vez que nos vimos aquí? —retomó Ella—. Siete años han pasado, pero yo lo recuerdo como si fuera ayer. Tú estabas ahí sentado, en el mismo sitio que ahora. Unos meses antes te habían partido el corazón por la mitad, y me juraste, igual que acabas de hacer hoy, que nunca volverías a dar tanto por nadie —él, con los ojos cerrados, visualizaba aquel momento enterrado en lo más hondo de sus recuerdos—. Pero mientras me decías todo eso yo la veía a ella y veía la ilusión que había en tus ojos. Esos mismos que ahora están apagados. Porque la semilla de algo nuevo estaba germinando en tu vida. Y aunque querías afrontarlo con todas las cautelas posibles, en el fondo tu corazón, ya recuperado, te pedía a gritos que le dejaras a él tomar las riendas. Y al final fue lo que hiciste. ¿Y no han sido maravillosos los años que han venido después gracias a aquella decisión?
—Sí —murmuró a regañadientes como un niño que le contesta a su madre sabiendo que lleva razón—. Pero...
En ese instante una estrella fugaz cruzó el cielo de lado a lado y ambos quedaron callados durante unos segundos, contemplando cómo su larga estela llameante se perdía en la bóveda celeste.
—¿Ves todas esas estrellas? —dijo Ella al fin— ¿Ves la intensidad con la que brillan? La inmensa mayoría de ellas hace mucho que murieron pero vemos su brillo porque están tan lejos que la luz que emiten tarda miles de años en llegar a nosotros. ¿Te das cuenta? El brillo que desprendían se observa miles de años después de su muerte. Como una huella que permanece inalterable a lo largo del tiempo para que recordemos que una vez estuvieron ahí. Lo mismo ocurre con los grandes momentos que vivimos. Estos también dejan su brillo cuando pasan. Su huella. Y ese brillo permanece en nosotros a lo largo de toda nuestra vida. Es con ese brillo con lo que tenemos que quedarnos. Y con nada más.
Mientras la escuchaba, cogía puñados de arena y la dejaba escapar entre los dedos, como tantas cosas había dejado escapar de su vida. Unas de forma voluntaria, otras, la mayoría, sin apenas haber sido consciente. O habiéndolo sido demasiado tarde como para impedir que sucediera. Se quedó mirando una de esas estrellas pensando en lo que Ella le acababa de contar. Irradiaba un brillo blanco muy intenso, casi cegador. Le entristeció la idea de pensar que ya llevaría miles de años muerta. Pero le reconfortó saber que su brillo aún seguiría ahí para poder ser contemplado durante muchos años más.
—Y entonces dime, ¿sigues pensando igual? —la pregunta lo sacó bruscamente de sus pensamientos—. ¿Sigues pensando que no vas a volver a mostrarte tal como eres ante nadie? ¿Que no vas a volver a darlo todo por alguien? ¿De verdad piensas así?
Dejó caer la arena que quedaba en sus manos y la miró. Pero algo nuevo había en su semblante. Sonreía, pero esta vez lo hacía con los ojos, y éstos volvían a tener luz en su interior. Una luz clara y llena de vida.
—Sabes que no —dijo con decisión—. Sabes que voy a volver a sentir ese cosquilleo en el estómago cuando alguien empiece a gustarme. Y que voy a volver a hacer las típicas tonterías como acompañarla a su casa, o ir a un sitio solo porque sé que va a ir ella también —su voz se iba reforzando con cada palabra—. ¡Pienso besar como aún no he besado a nadie en mi vida! ¡Y sentir cómo se eriza de nuevo mi piel al contacto con otra piel desnuda! ¡Sé que voy a volver a experimentar la emoción de disfrutar de un cuerpo nuevo por vez primera! ¡Y que volveré a abrazar a alguien de esa forma en la que el resto del mundo desaparece! ¡Pienso…
—¡Vivir! —lo interrumpió Ella—. ¡Piensas salir a vivir!
—¡Así es! —exclamó eufórico. Pero entonces un atisbo de duda cruzó por su cara un momento—. Aunque de nuevo estaré corriendo el riesgo de volver a caer...
—Ese es el precio que se paga por vivir la vida al máximo —contestó Ella con voz firme—. ¿Y no crees que merece la pena correr el riesgo?
Él desvió su mirada hacia la oscuridad del horizonte y respiró profundamente.
—Por supuesto que lo merece.
—Bien —dijo Ella complacida—. No sabes lo mucho que me alegra oírte decir eso.
Volvieron a quedar en silencio. De repente las estrellas parecían brillar con una fuerza y nitidez como nunca antes las había visto. Notó una suave brisa acariciando su cara y eso le hizo sentirse más vivo que nunca.
—¿Te volveré a ver el año que viene? —preguntó Ella.
—Sabes que sí.
Y el reflejo de su sonrisa le iluminó la cara.

*

Justo en ese instante alguien llegó por detrás de él y se sentó a su lado rodeando su cuello con el brazo.
—¡Hey tío! ¿Qué haces aquí tú solo?
—No sé —se encogió de hombros—, haciendo balance supongo.
—¡Pues deja ya de hacer balances y vamos a bañarnos! ¿no? ¿Qué sería de esta noche sin nuestro tradicional baño nocturno?
En ese momento varios de sus amigos pasaron corriendo cerca de ellos en dirección al mar. El amigo que se había sentado a su lado lo miró con complicidad y se levantó para ir tras ellos. Las risas inundaban el aire de la cala.
—¡Claro! —dijo al tiempo que se incorporaba—. ¡Vamos a bañarnos!
Cuando estaba entrando en el agua la miró por última vez. Su amigo, que estaba ya dentro, lo vio mirando al cielo y miró también, extrañado.
—¿Qué miras? ¡Ah! ¡Pero si tenemos luna llena! —y todos volvieron sus miradas también hacia Ella.
—¡Qué bonita está! —dijo una chica del grupo.
—Sí que lo está —dijo él suspirando—. Ella siempre lo está.
Y se internó finalmente en el agua, llegando a donde estaban los demás. Pero ya no era él sino una persona completamente nueva.
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Aprender a existir entre sueños

Cómo se puede ser una persona
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