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lunas

antan las hojas,
bailan las peras en el peral;
gira la rosa,
rosa del viento, no del rosal.

Nubes y nubes
flotan dormidas, algas del aire;
todo el espacio
gira con ellas, fuerza de nadie.

Todo es espacio;
vibra la vara de la amapola
y una desnuda
vuela en el viento lomo de ola.

Nada soy yo,
cuerpo que flota, luz, oleaje;
todo es del viento
y el viento es aire siempre de viaj
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Las piedras de Luna

Cuando en la intimidad de los días ordinarios
emergen los conspiradores
se multiplican sobre las calles los sarcófagos,
se abrasa en las calzadas
el aparente andar anarquista del tiempo,
y en las plazas los ciudadanos son inscritos
en una lista para su compraventa,
conducidos por la falacia
de la intromisión del purgatorio.

Mientras tanto
el mesonero de la pensión amarga
dilata la perfección geométrica,
descompone con las gotas de su trementina
los trámites escabrosos de los mensajes
con la intención de hacernos descifrar
el remoto jeroglífico áureo.

¡Milagro!,
gritan desde sus altas torres obispos beodos,
¡sacrilegio!,
reivindican arrinconados tras los púlpitos
los educadores de cilicio sádico,
¡a las armas!,
arenga aguardentoso el general en jefe
de un ejército de cartón piedra,
¡resurrección!,
aúllan al observar las nubes de tormenta
los cipreses del cementerio.

Ahora ya lo sabemos;
si queremos reconocer la realidad
hemos de preguntarle a las piedras lunares.
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Insomnio

No siento nada, y a la vez me invade un aturdimiento inenarrable.
En el silencio multicolor, luminoso, estridente de la madrugada.
Cuando la serena contemplación de la oscuridad se quiebra.
Se estremecen las paredes, y también el piso, y también el techo.
Es como si la habitación fuera el vagón de un tren que descarrila.
Se conturban los oídos con un silencio musical,
incordia el vago tintineo de duendes que caminan por las teclas
de un piano invisible, una melodía imaginaria y desconocida surge
en las tinieblas de la noche.

El reloj proclama sus tres y cuarto, la ventana todavía está conforme
con la ciudad apagada.
Lo primero que quise al enfrentar la situación fue contar ovejas,
nubes con patas, pelotas de algodón, amores perdidos, lunas de octubre,
latidos del cráneo, repiqueteos de lluvia, hojas podridas, botones, cartas,
monedas, piedras, cualquier cosa.
Pero, un intento inútil. La claridad llegó una eternidad después.
Mientras tanto, el espíritu se me pobló de sensaciones turbias,
y resucité sin haber muerto en este bendito-maldito infierno, digo, insomnio.
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Amira

Amira es ola que canta,
es galerna de voz clara del invierno,
vuelo en espiral de las gaviotas libres,
claro mágico en el confín de un bosque,
árbol que camina inquieto.

Amira es orbe abierto
del pasado y del presente,
hoguera de las noches del desierto,
silbido de nubes blancas,
pared azul de cielos.

Amira es la esperanza
de su espíritu posado entre los cestos,
es risa entre una multitud de prisas,
rama de verde olivo,
frontera abierta hacia el recuerdo.
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El lado oscuro

En la oscuridad profunda de la cerrada noche,
siete candiles pusiste para hacerla más bella y
encendiste la Luna, majestuosa... plena.
En plata tallada, redonda... perfecta.
Con mieles y azahares bordeaste la esfera y
despejaste de nubes y polvo de estrellas.
Tomaste mi mano, remontamos vuelo.
Las mejillas llenas de tan dulces besos.
Dimos tantas vueltas en azules sueños ,
viendo el menguar majestuoso de la reina del cielo.
En cinco fases me diste tus besos y
en cada una de ellas mostraste el amor más bello.
Con la promesa de mil y una vueltas,
me mostraste el lado que la Luna no muestra.

A.B.A. 2017 ©
Amalia Beatriz Arzac
Buenos Aires - Argentina
PH: Carlos Di Nallo
Avellaneda - Argentina
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Cuando escucho tu canción... Autores (@rayperez y @Cleme_Eternamente)

Cuando escucho tu canción en ese
instante como sublime deseo te pienso
y busco el reflejo ondulado del eco
en el radal de los impulsos sonoros
que espiran contra viejos muros,
apostados en tu boca dulce, boca.

¡Manantial fresco de aguas exquisitas!!!
que son reflejo del decantar dulce
de tus ojos que florecen en las tardes
de frío invierno con fulgores de
tibieza soledad.

Esa soledad que nos abrigamos
para enmudecer al silente silencio, de ese
silencio busquemos la bendita inspiración
cierra los ojos por un momento
déjate llevar por la sinfonía de Bach
el aire se enreda en las puntas de los sésamos
sol brillante......... dulce armonía
gravita sobre mi húmedo cuerpo.

La espera ha sido larga y extenuante
te esperé en las hojas del calendario
te esperé en el cielo estrellado de Neruda
y en la bruma espesa de los pensamientos
te esperé en el huerto atestado de flores amarillas
y en el retablo oculto de los deseos incumplidos.

En esta noche de melodiosa armonía
en la almohada que muerdes cuan deseo
reprimido el tesoro de tus respiros…
riégalos con el néctar divino que tengo
guardado para ti como un inmaculado
pensamiento que la infausta luna gris,
 abonó con sus suspiros, que pasaron
inadvertidos en los pórticos de los ancestrales
molinos antiguos.

Mordiéndome tus fecundos labios amatistas
saboreando la raíz de tu dulce néctar;
néctar del deseo prohibido que habita en el aire
tentación oculta e infinita... mujer de tez blanca
y pura, mis átomos negros ya no se notan
ausentes.

Atrás quedan los días sin sombras
atrás quedan la incesante lluvia desprevenida
atrás quedan las estrellas sin lumbre
hoy solo tenemos dos cuerpos sutiles
surcando un cielo azul envuelto en dulces
nubes blancas, embalsamadas de deseos.

@Cleme_Eternamente
@rayperez
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Sabiéndonos presentes

Se hincan de rodillas las nubes
ante el fragor sereno de tu transparencia,
se postran con el diálogo permanente
del vuelo de tus flores aladas.

Soy tuyo
cuando con la amanecida
se transforman tu Luna y mi Fuego
en patria de eclipses creadores
de un mismo caudal casual de voluntad,
eres mía
en la búsqueda con tus pensamientos
de cualquiera avalancha cálida y vibrante
entre tus labios,
somos nuestros
con la charla plácida donde cerramos,
abandonadas,
las ventanas maleducadas del ayer,
somos nosotros
al hacernos barrenderos de las hojas secas
y en la confesión de las aceras.

Es entonces nuestra la lumbre,
tú las pavesas,
y yo la ventolera
que las eleva hasta donde cruje
nuestra madera sagrada,
eres entonces perfume indomable de acacias,
perímetro constante a conquistar
en mis tardes y en mis noches
congestionadas ante el poder de tu pasión,
es para entonces nuestro también el azar
cuando se afina con el anochecer
en nuestro lecho de distancias.
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"Tu Niñez"

Amada sonrisa reflejada en tu niñez
Que me indica cual reloj de arena
Que es tiempo de volver
De volver a soñar de volver a creer
Que un futuro incierto,
También puede ser visto al revés
Y como no verlo al revés, si en la niñez
¡Los ojos puros, son de exclusiva calidez!
Con sonrisas infantiles, de miradas en altura
Que contemplan las nubes,
con ecuánime dulzura
Imaginando al soñar que podemos transformar
Tornasoles de seda por brisas sobre el mar
Brisas que nos embarquen sobre
Tibios rayos de sol, que con su amarilla
Envestidura, formen olas de ternura,
Olas de ternura, que susurran al pasar
Un mensaje de esperanza que no puede esperar
que alberguemos en los niños
sentimientos de calidad
que la niñez es una sola y tiene fecha de caducidad.

Añorada Infancia
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Todo tiene su tiempo…

En el aquel verano
la lluvia se alejó del paisaje
pero al final
las nubes se cargaron
y la lluvia
hizo reverdecer
la esperanza
por volverte a ver.

A partir de ahí
comprendí
que todo tiene su tiempo:
“Eclesiastés 3 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
2.- Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo
plantado”
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Verano dieciocho

Allá por San Juan
se juntaron las guitarras,
la brisa y las brasas.

Tu nombre inaprendido
mojaba la arena
blanca de luna vestida.

La noche cerró la puerta
a solas contigo,
los dos en un solo iris.

No hubo palabra alguna
ni gesto que no quisiera
amarnos por dentro.

Éramos lucientes estrellas
al azar abandonadas,
varadas en seco
con el alma empapada
de mar embravecido.

Con la piel viva
nos venía la muerte, a cada instante
renacidos. Las manos
sobre todo, todo sobre nosotros
y el mundo. Sin respiro.

Tuvimos por horizonte
tu boca y la mía
rebosantes de voces perdidas.
Solo el latir de los labios
mostraba caminos a seguir.

Solo los besos
entrecortan el ansiado silencio
de loves sueltos bañado,
esparcidos, llenos
de dichoso destino.

Quisimos volar,
alcanzar la cima de las nubes,
porque no habría más,
supimos que nunca volvería, jamás
sería otra vez eterna.

No supimos que hablar, ni entendernos
siquiera. Éramos uno: un árbol,
un torrente de verdad cristalina;
éramos un hechizo de amapolas.

Cuando al alba las alas se plegaron
te llevaste tu cuerpo entero, tu luna,
te llevaste mis años, mi adolescencia
bruñida y cincelada con tu recuerdo.

Anhelo volver a visitar tu alma
acaso sin luna, mar, sin arena,
sin ti y sin mí, la memoria sola

Tejiendo sábanas de blanca seda
donde etéreos los cuerpos culminen
sin dolor, sin miedo, tantas ternuras.
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Tiempos de Infancia

Infancia tiempos de hermosas instancias
de verdes campos dulcemente embellecidos
Donde se acrecientan las mejores fragancias
De sublimes sueños fugazmente florecidos

Infancia carrusel de constantes emociones,
de torbellinos incesantes, de risas perdurables
como el cariño que mezclado con ilusiones
nos transportan hacia mundos inimaginables

Infancia tiempos de quimeras, enlazadas en
cintas tejidas en dulces sedas de franelas,
que con tibias caricias sentidas al atardecer,
nos mueven hacia portales de infinito placer

Infancia nubes bordados de canela y dulce miel que
viajan por sendas de imperecederas travesuras
que cuando llega la inesperada y no invitada adultez
miramos nuestra niñez con nostálgica hermosura
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14comentarios 96 lecturas versolibre karma: 119

Escalera al Cielo

Dicen que hay una escalera larga y blanca,
de nubes algodonadas de sueños de plata,
con murallas de oro puro,
adornada con piedras preciosas:
zafiros, esmeraldas, topacios, amatistas...

Que allí, no hay sinsabores, enfermedad, ni pobreza,
ni fatigas, ni llanto.
¡No la he visto todavía más buscarla yo quisiera!

Dicen que termina en un sol muy brillante,
con fuentes cristalinas que no se acaban nunca.

Un lugar donde abundan leche y miel,
donde todo es armonía plena,
¡Qué hermoso será habitar ese lugar!
Debe ser como vivir en el más hermoso planeta,
sin prisas, sin estrés,
donde los hombres se amen de una vez.

Me han dicho también que su puerta es muy chiquita,
para que los soberbios de gran tamaño no puedan entrar.

¡Cuánto misterio esconde la morada celeste!
¡Cuánta historia escondida!
¡Cuánta belleza fecunda!,
y mientras llego,
he de hacer mi propio cielo
aquí en la tierra...

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú - Derechos reservados
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No puede decirse adiós

No puede decirse adiós
a aquello que conduce a tocar
las nubes con tus propias manos,
a aquello que te conduce a la gloria
que despiertan los sentidos
para hacernos cómplices
de nuestros propios sueños.

No puede decirse adiós
a aquello que resucita la vida,
a aquello que produce rosas
en los desiertos quemados
por falta de esperanza a lo vivido.

No puede decirse adiós
a los silencios olvidados
de dos almas que nunca se encontraron
por caminar en sendas desconocidas,
sendas con huellas de un amor eterno.

No puede decirse adiós
a las palabras que nunca se dijeron,
palabras que se escondieron en el miedo,
porque faltó tiempo
para sacarlas del fondo
de un corazón embriagado de llanto.

No puede decirse adiós a la luz
para caminar nuevamente a oscuras
por miedo a la locura de lo desconocido.



No puede decirse adiós
a la esperanza del sendero
que conduce a la duda del ocaso.
No, no puede decirse adiós a la luz, al amor.
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2comentarios 63 lecturas versolibre karma: 93

Home

Hace días que el cielo
amanece y anochece
con nubes inquietas
cargadas de lágrimas
y todos los días de noche
llora....

Son las lágrimas de una
estrella que va iluminando
su camino para llegar a casa
porque en el tiempo se extravió
y errante y solitaria ha
permanecido...

Resplandece a lo lejos y
a otras llama hermanas
pero no le responden...
Ella solo quiere a casa llegar,

Un hermoso Lucero, lejano del sur
le ha visto, pero de alli
no se puede mover...
Ella diminuta es, entre otras
millones más, pero el Lucero
en ella solo se deleita...

Ella le emite un destello,
de esperanza, quizás.
De otra galaxia es.
De otra materia fue diseñada.
Sabe que el camino a casa
al norte es,,, o al sur tal vez...

Ella solo quiere a su destino
llegar, para poder languidecer,
extinguirse, hasta que su último
destello reciba a la inevitable
muerte...

La noche llega con nubes cargadas
de lágrimas,,, gotitas de una estrella,
que busca solo a casa llegar...



Letizia Salceda,,,
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Noche

Tropezará mi insomnio o seguirá jugando con los guiños aterciopelados de la luna. Con sus rostros dibujados; su toque de locura. Tropezará,o seguirá pintando nubes y unicornios.Con Pinceles que lloran poetas y siembran celeste.. La noche ,apesadumbrada se mece.....Ella, duerme?
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Frente a la soledad

Frente a la soledad,
me descubro indefensa, niña asustada.
Sus largas cabelleras
son aterradoras.
Su noche, hilera oscura
y sus manos, ¡tan frías!

Frente a ella
estoy desnuda,
sin armas.

Me mira con sus ojos inquisidores,
me quiere abrazar apretadamente,
pero yo no me dejo,
¡No quiero hundirme en sus largos silencios,
ni sentir sus cirios de nostalgia!

Frente a esta soledad de hielo
que hoy me visita,
siento desparecer mis esperanzas como humo gaseoso.
Sus negros mantos quieren apagar mis ilusiones,
¡Pero yo no la dejo, no la dejo!

Todavía tengo sueños prendidos en mi tintero,
todavía hay estrellas detrás de las nubes negras.
Todavía puedo renacer,
en la aureola de mis metas y proyectos.

No, ahora ya no estoy sola,
estamos juntos: yo y mis sueños por lograr.
Unidos espantaremos esta soledad de piedra.
Ella se irá arrepentida:
¡Fuera soledad que me aterra!
¡Vete de mis veredas!
En esta casa,
ya no hay lugar para ti,
¡Recoge tus chaquetas!


Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
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Las aves azules…

Las aves azules
se elevan alto …
hasta rallar las nubes
con hojas de dulce sueños.

El crepúsculo, flama ardiente
brillante disco solar
les da cobijo.

…….. Venezuela
rostro de mujer

tus hijos
en diáspora
……….te extrañan.
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Hiroshima…

El príncipe camina por los jardines del claustro imperial,
se congracia con el zorro rojo que merodea en el césped
de la ciudad antigua. Las aves del sur pasan rumbo al mar
.......................de agrestes y cierzos acantilados.

Nada parecía presagiar que esta tierra insular seria devastada.
El origen del sol milenario y los samuráis en la vendimia del
Holocausto estaba extenuado por el olor a fresa primaveral.
Ese día la sensatez quedo olvidada en el suelo de los desafueros,
fue prisionera en lo alto de la torre, la decisión fue tomada
sin privarse de una última reflexión... nada hizo cambiar.

El presidente Truman comenzó el conteo final y la orden
corrió a extrema velocidad cual eco sonoro y en el punto
indicado por el radal...la ciudad de Hiroshima sintió
una explosión colosal formando un dantesco hongo de fuego
desencadenado por la bestia que atravesó el mar en la hora
nocturnal, y las nubes de negro cenizal ahogaron los cuerpos
de cientos y miles, los alquimistas del renacimiento lo llamaban
...........................................................el carrusel infernal.

Todo quedo devastado, los bosques llenos de sauces y pinos
quedaron derruidos y las voces de miles quedaron
gravadas en las montañas Alpinas en un albur sepulcral.
El demonio fue liberado y tomo a Hiroshima como esposa,
para fermentar la orgía más espantosa e inhumana.
El mundo cambió pero al hombre la maldad no lo satisfizo.


El ordenante a la hora de su muerte fue expiado por la sin razón.
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Siembra en un lienzo

Siembra con alas en tus pies un remolino
que le haga cosquillas a las piedras,
abriga entre las manos un pincel
que se impregne de acuarelas y de agua,
que cuente cómo descubres los colores
surgiendo desde el sosiego de tus ojos.

Vuela con los dedos calzados de viento,
desprende desde el cielo sin miedo tu plumón,
y cubre lienzos con la voluntad de tus óleos,
y sueña entre los círculos que dibujes
el milagro y el abrigo de tus vidas
y la sorpresa del caos en el orden de las ramas.

Hoy es día para que los hombres callen,
es jornada de jardines, de bancos vacíos,
día para pensamientos nutridos de fuentes
y espejos de silencio brotando de los suelos.

Hoy es jornada para conversar con los paraguas,
pedirles permiso para que nos instruyan
con sus frases revueltas de nubes alteradas
por la voluntad que rebosa en su bautismo.

Callemos y escuchemos.
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Albertiy el colegio

A ti, Alberti, poeta del sentimiento. Que dices que el mar no se preocupa de las raíces cuadradas y que el cielo anda libre de los teoremas y matemáticas.

Se ve, que nunca comprendiste al numérico Pitágoras y nunca te enrolaste como bucanero del fondo del mar.

Nunca lo hiciste. Aunque dices que eres marinero y hablas de las sirenas y alguna vez llamas, a esa que dices, que es
hortelana del mar.

Yo si lo sé, Alberti, que tuve que pasar examen en mi trabajo
nocturno; ése que tengo, cuando mi cuerpo dormido queda
en cama y yo bajo al fondo del mar, o cosa rara, porque todos lo desean, me mandan de pastor de las estrellas.

Quizá estabas distraído, o no te lo enseñaron, porque en el cole eras externo. O quizá lo explicaron ese día, que te fuiste a las dunas de la playa, a mear mirando hacia el colegio; ese día de rabonas infantiles.

Fueron esos días de los jesuitas, tiempos duros, de hambres, caridades y miserias. Eras externo, que duda cabe. Hoy ya no somos externos; hay otras costumbres para los parias, que también se quedan fuera. No sabes cómo se quedan…

Se quedan fuera, aunque tengan mucho talento, aunque sepan sacar la raíz cuadrada o dibujar la circunferencia con un trazo; y no es que sea hipocresía, eso ocurre siempre.

Siempre les ocurre a esos que son parias. Precisamente a esos, que nunca son de aquí, no son de nuestro mundo. Como mucho algún día los tenemos como huéspedes; alguno hasta parece que baja de las nubes.

Y no te preocupes Alberti, que todo pasa, aunque para algunos se nos venga abajo el cielo.

Pero para esos, que enseñaron un dios tan lúgubre, que nunca supieron que era Padre, ellos nunca lo fueron; para esos, que siempre les olía la nariz a azufre, para esos nunca hubo cielo. No lo hubo, solo hablaban del infierno.

No importa que se nos venga abajo, ese cielo creado para estáticos. Ese cielo de hieráticos y santos inflamados por el celo de las iras, ese cielo.

Crece y crece uno más hermoso, un cielo especial, para esos que saben amar, como tú; para todos los que alguna vez amaron.
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4comentarios 74 lecturas prosapoetica karma: 84
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