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Como si aún no nos quisiéramos

Cómo explicas el hecho de que te he llamado
y has contestado,
si antes odiabas las llamadas
pero esta vez me has hablado.
Así,
como si nunca nos herimos,
como si esperaras que te invitara a mi casa
la tarde de un domingo,
como si quisieras que dijera
que aún sueño contigo.

Jamás admitiría que a veces
(cada noche) te escribo,
que camino y espero encontrarte de frente
con el vaso vacío
para así tener la excusa más tonta;
Invitarte a beber agua
o café
o unas diez cervezas hasta emborracharnos
y terminar enamoradas
compartiendo mis almohadas,
de nuevo.
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Palingenesia

Palingenesia

Sacrificar-me-ei fora este o sumpto
Disquisição pra sugilar a poesia
Exprobador e belígero não exulceram-me
O ditério não excisava a eustomia
Sempre eu nunca usei de palinódia
Bovarismo supositício ou palifrasia

Desta fonte adepsia jamais sinto
Súpero divícia instintiva sumpção
Enfrentando a súcia sem querulência
Mesmo havendo superficial sufusão
A exegese o infenso o pancrácio
Nada convergem surtem altercação

Tal apodícto mundana nequícia
Desafio carecendo ser homérico
Imprescindíveis amigos impertérritos
Nutrem orexia pelo neotérico
Iliteratos propugnam é inóxio
Excêntrico destinguo do genérico

Jonnata Henrique 19/02/18
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Esperanza de caos

Cuán lejos estás, paraíso olvidado
Dónde llorar el hombre sin temor,
Sin temor a ser amado
Como un cadáver que todavía respira

Perdido, en un inmenso atardecer
Enorme abismo de dolor
Sobre lo que otros llaman placer
Ahogate tu mismo en el poder

Alguien me contó, sobre una mujer
Esperando ahí afuera con flores y amor
Suave y tierna como una sensación de dolor

Puedo ver, en su totalidad
Labios de un alma iluminada
Donde el sol se une con su cuerpo
En una pureza nunca antes imaginada

Oh cálida brisa destructora
Abraza el éter de nuestro corazón
Invitandonos a vivir.
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La historia de una chica y un café

Por Riberpa



Capítulo 1 Génesis


No más de veinte minutos habrían pasado, se había ido tal vez para siempre, y ya empezaba a recordar que todo había empezado en ese increíble tres de agosto de hace cerca de dos años, el destino cruzó una delgada línea y en medio de mi incertidumbre apareciste; recuerdo que yo venía en malas condiciones precisamente porque no eran mis mejores días, las presiones y la soledad habían cobrado y afectado mi salud.


Realmente era incomodo sentirse en ese desequilibrio físico y emocional, fui sin más aliciente que cumplir un requisito más, recuerdo estar ahí sentado esperando sin sentido, al oír mí nombre gire con algo de desidia, pero inmediato mi rostro cambio, está viendo aquella persona que se accidentaba en mi vida y colisionaba frente a mis ojos, ahí estaba esa figura menuda, normal dirían muchos, pero cuando mire sus ojos algo me atrapó; sólo lo descubriría tiempo después.


Camine a su lado durante un corto trayecto las primeras palabras cruzadas fueron como un libreto poco profundas, diplomáticas, pero poco a poco me entró el afán de hablar, tal vez tome la iniciativa tratando de agradar por aquello de la primera impresión, buscando crear un lazo que desde el principio mi corazón sintió que se anudó en mí, el tiempo relativamente voló para mí, parece que hubiera desaparecido el resto de escenario.

Sería presumido pensar que tú correspondías desde esa primera cita sólo mi imaginación desbordada de emoción lo recreo, hacía rato que no me sonreía la vida y ese día tuve la suerte que uno no busca, sino que te encuentra. Aterrizado en mis recuerdos vi correr nuestra historia y esa primera conversación corrió dejando en mi la sensación de un querer más.

A veces nos pasa esa incómoda situación de tener sensaciones inexplicables, irte, pero desear volver tan pronto como se pueda, tal vez existen esas diosidencias que se colocan tú camino para hacerte menos pesado el viaje y empiezas a preguntarte qué enseñanza habrá detrás de estas experiencias a la que llegas cuando menos piensas y cuando tus velas se han ido apagando poco a poco.


Capítulo 2 Añoranzas.

Hoy me fui con esa sonrisa que esa “extraña” me regalo a mi otro extraño, esa delicadeza envuelta en una flor de mujer donde cada palabra que brotó me llevo a la tranquilidad, había olvidado que, si hay gente hermosa y que el empaque es engañoso, había luz en tus ojos y ahí me conecte pensando en que los próximos días fluyera en mi un ángel capaz de corresponder ante tantas dádivas que entregabas a borbotones.


Esos días anteriores a nuestro nuevo encuentro estuvieron plagados de recuerdos, de contar los días esperando retomar nuestra conversación y con la esperanza de seguir reconociendo en ti aquello que había tratado de buscar con algún desespero durante varios meses , en donde soñaba frecuentemente en disfrutar de una conversación y que esta fuera tan lenta como pudiera , alargando cada minuto y sintiéndome afortunado porque estarías ahí para recibir mi sonrisa, con una empatía perfecta y así aprovechar cada uno de esos espacios que me regalaras.


En esas noches pensaba como este sentimiento naciente e ilógico debería manifestarse y en mi mente se cruzaba varias opciones que iban desde unas señales de SOS desesperadas de que te fijaras en mi de manera perentoria hasta pasar desapercibido y solo dar ligeros toques de estas sensaciones que iban creciendo; la noche anterior a nuestro nuevo encuentro me sentía como aquella oruga queriendo convertirse en un abrir y cerrar de ojos en una mariposa amarilla en un mundo lleno de color , sin embargo decidí colocar pies en tierra y reconocer que si bien desde niño me habían vendido la imagen del amor a primera vista esta requería de algo más y lo iría comprendiendo en el camino que me esperaba.


Capítulo 3 Conociéndote


La mañana estaba fría, si bien llovía copiosamente podía ver la gente caminar rápidamente , doy un giro a mi pensamiento he intento imaginar que cada uno de ellos vive su mundo y está pensando en las horas por venir , en sus anhelos y metas de ese día; yo por mi parte venía con esa ansiedad que había tenido los días anteriores, con un solo objetivo confirmar si esa conexión primaria y básica que sentí era real o parte de mi imaginación, de nuevo volví a la realidad y seguía caminando , apresure el paso dando zancadas más grandes y volví a sentir frío en mis manos y ansiedad en mi corazón.


De un salto nominalmente entre al edificio me anuncie y espere con impaciencia el encuentro, por un momento me quede absorto y de nuevo reacciono cuando alzo mi mirada y la vi acercarse hacia a mí, como si me conociera de siempre me saludo con un gran don de gente, sin embargo siempre guardo la formalidad que ameritaba la situación, a pesar de ser la segunda vez que coincidíamos nos sentimos cómodos como si nos conociéramos desde hace mucho tiempo , sentía una buena energía y esto era signos de un buen comienzo para seguir escribiendo letras en el libro en blanco que no había obsequiado el destino.


Hasta ahora me había referido a ella como esa figura menuda y realmente quiero guardar en mi memoria fotográfica tu rostro el cual contemplo de manera directa y en especial esos dos puntos de guía que son sus ojos , he de decir lo que primero vi fue una sonrisa permanente que uno no olvida, vas irradiando luz con una actitud que pocas veces uno ve, más qué describir lo físico de tu belleza admiro lo que inspiras , me llevas a soñar y no queda otro camino más que agradecer a la serendipia que me permitió conocerte, aquí y ahora estoy seguro que si fuera por tu sencillez dirías holas no crees que estas exagerando ? y yo simplemente tendría que decir que pude ver más allá de lo que vieron los demás.


A ratos quisiera describir todo lo que pasa en mi cabeza cada vez que se generan estos encuentros que he de reconocer se presentan por un tiempo limitado y que son de obligatorio cumplimiento pero que disfruto como si fueran libres y espontáneos, me llena el alma de fe, de un sí se puede y de creer que la vida vale la pena vivirlas gracias a la existencia de seres humanos que van regando enseñanzas como semillas con la esperanza de aportar a la vida de cualquiera de nosotros, hoy salgo convencido que sin importar este final ya dejaste huella en mí.


Capítulo 4 La despedida


Así fueron pasando esos sesenta y cinco días de cercanía en donde cada reunión se fue acrecentando sin explicación alguna un afecto inusual que me llevaba a sentirme pleno y a desear día tras día volverte a ver esos sesenta minutos en los cuales el reloj pareciera estar corriendo unos 100 metros planos, eran implacables y a pesar de que sentía que no era indiferente había una barrera implacable de superar; lo sabía y el tiempo se agotaba y no quería llegar a ese final que era tan seguro como la muerte.

Quisiera detallar cada uno de esos instantes vividos en este corto tiempo; donde las letras se darían un banquete ya que se plasmarían todos lo que nos fue sucediendo en donde en cada cita nos sentíamos más dependientes el uno del otro , cada vez conociéndonos más y estoy seguro que tanto tu como yo nos pasó algo que aún no tiene nombre pero que existió , y ahí me queda anclada ese siete de octubre donde se rompió ese cordón umbilical que nos ató durante 65 días, recuerdo salir algo melancólico mas no triste porque comprendía que había tenido suerte y que lo vivido había calado una gran huella que me impediría olvidarte.

Entendía que en ese momento había diferencias que no permitían una relación diferente a la que el destino nos brindó y que antes de manera valiente lo desafiamos y lo llevamos a un escalón más allá de lo permitido, así me fui con una posibilidad escasa de contacto, pero existía como al aire que exhalaba cada mañana posterior a nuestro adiós.

Estábamos cerrando ese primer año y luego de atragantarme con las ganas de escribirte decidí hacerlo de manera sencilla y empezamos otros ciclos de escritos sin vernos en donde te compartía mis escritos que nacieron de la inspiración surgida de los sentimientos hacia a ti, ahí nacieron poemas sentidos que leías y luego me dabas tu opinión donde me reafirmabas que era grato para ti leerme y me agradecías abrirte la puerta de mi vida.


Capítulo Final ser agradecido

Recuerdo que este medio escrito me trae gratos recuerdos contigo ya que siempre recibí una respuesta ; ahora lo sé con certeza el hecho de conocerte fue para mí muy importante disfrute de cada segundo y cada sorbo de este café retrasado en el tiempo y pospuesto por el destino , desde entonces solo pienso que la serendipia llegue a mí para atreverme a soñar contra lo que parece imposible.


Ayer nuevamente recorriste mis pensamientos como en tantos otros días en que te posesionas de mí y aquí estoy escribiendo estas líneas para evocarte y esperando poder robarte unos segundos y una sonrisa ; como diría Benedetti mi táctica y mi estrategia era mantener esa pequeña posibilidad de contacto viva a través del tiempo así fueron transcurriendo meses el cual después de muchos obstáculos se cristalizo una noche fría de aquel 7 de marzo.


Hoy soy consciente más que nunca de las limitaciones que tenemos, unas más que otras y que solo si Dios lo permite caerán, sin embargo, hoy no hay tristeza ni dolor; tengo el recuerdo de la más hermosa sonrisa obsequiada a mí por esos ojos que aun evoco y sabes que entiendo tu silencio y lo respeto, tu historia, tu pasado, pero si por una extraña razón quieres verme ahí estaré ya que siempre he tenido fe en ti.

La noche llega y tu recuerda reposara en mí y a partir de hoy en estas letras que quedaran como vestigio de aquel hombre que llego a destiempo a tu vida y que lo poco que compartió lo hizo de corazón y a plenitud conscientes de sus defectos, cierro los ojos lentamente y mañana será otro día

Esta historia continuará
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Hoy te llore con el alma desconsolada

Hoy te llore con el alma desconsolada
con el dolor de mi niño interior que se ahoga en la tristeza
solo la luna llena es testigo del silencio
que ahora reina en mi casa.

Tenías una parte de mí
cada vez que tus ojos negros miraban
el tiempo no era un obstáculo para ti
nunca eso te importaba.

Nunca desaprovechaste la oportunidad para mostrar gratitud
cómo si recordaras aquel día de invierno que llegaste a nuestras vidas
con el frío que nunca se te quito
temeroso por un mundo hostil que no te amaba.

Dejaste de tener miedo
lo cambiaste por amor a la vida
nunca te importo que el día para mí
hubiera sido un día muy difícil.

Encontrabas el momento preciso para subir hasta aquel lugar
donde más fácil pudieras llamar la atención para recibir mis cariños
eras un especialista en ello, para luego correr a la recámara
donde te esperaba el calor de los brazos de mi hija amada.

Por eso será muy difícil tragar tu partida
te fuiste asustado
tan asustado
como cuando llegaste a nuestras vidas.

Te fuiste sin entender porqué morías
el porqué tu vida fue tan corta si apenas empezaba,
no quiero quedarme con el recuerdo de la tragedia injusta
tampoco quiero buscar culpables y sentenciar un veredicto amargo y oscuro.

Este mundo está lleno de rencores y maldiciones sin abrigo
prefiero creer que podemos seguir amando
a pesar de todos los pesares que hay en la vida
quiero creer que todos aquellos que me odian no cumplirán su propósito.

Quiero seguir creyendo que vale la pena
recordar todos los momentos buenos que nos entregaste
tu partida será un recuerdo muy difícil de superar
como una sola vuelta de hoja.

Siempre las ausencias que son queridas
te dejan un vacío que nunca se sustituye con nada
por eso una parte de mí se muere con tu partida
llena de dolor y tragedia y melancolía.

Muchos dirán que eras solo un pequeño gato gris
uno de tantos más gatos,
tal vez no estén equivocados
tu eras una parte muy importante de mi amada familia.

Ahora que ya no estás
dejas un vacío muy grande en la casa
tenías una parte de mí cada vez que tus ojos negros miraban
solo la luna llena es testigo fiel del silencio que reina en mi vida.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.

A mí pequeño chack.
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No ha parado de nevar sobre el mirlo blanco

A la memoria de David


TE marchitaste, amigo.
No me acuerdo con precisión de tus rasgos,
solo sé que la infancia
transfiguraba nuestros rostros
haciéndolos más puros, y que en nuestros ojos brillaban
los fuegos artificiales de antaño.

La muerte cuajó tu vuelo, cercándote de sombras
las estelas de las mejillas,
dejando en tu casa un plato de lágrimas, vacío, sobre la mesa,
dejando ecos de ausencia en los juguetes inmóviles.

Nunca he comprendido tu muerte.
Recuerdo que alguien me la susurró una mañana en la escuela,
trayendo consigo en los labios
la palabra más helada.

Yo únicamente sabía tu nombre y poco más, porque entonces
éramos todos cándidos, éramos como dioses bondadosos
en las paradisíacas arenas del parque,
y no nos importaban las inquietudes egoístas del adulto.

La egolatría era una palabra demasiado compleja
para nuestro vocabulario de tobogán.
Eso bastaba para que la amistad más pura
fuera un simple intercambio de cromos.

No supiste, amigo,
de las risas disparatadas del sortilegio de la cerveza,
no supiste del sudor de la cotidiana nómina,
no supiste de todas las pequeñas cosas
que dicen hacernos grandes...

Yo he pasado la adolescencia,
y veintiún tristezas y tantas dudas no dan sabiduría.

No supiste del desengaño de ser hombre.
No supiste... ahora eres sabio.

Te marchitaste, amigo,
el tren del invierno cuajó tus gestos encaminados hacia la
primavera. Y yo sigo aquí,
en este costado de la vida, siendo carne y nada.


(de ESENCIA, Ediciones Az90, 1998.
Abel Santos)
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Abrázate fuerte que amar te toca

Tus ojos gritan despavoridos
nadie escucha más que su propio silencio
pareces invisible en un mundo ajetreado y lleno de bullicio.

Muchas son las señales que enmudecen tu conciencia
muchos son los sentimientos que intimidan
a un corazón roto en mil pedazos.

Y aun así, nadie alcanza a limpiar tus lágrimas
nadie te escucha, por más que intentas gritar fuerte
nadie voltea a ver a tus ojos.

Es tanto lo que tus ojos hablan
que no necesitas muchos segundos para dejar de callarlo
grandes son las piedras que bloquean tu garganta.

Gritos sin voz que nadie interpreta
manos que bloquean tu habla

solo dios es testigo de tu inmenso sufrimiento.

Solo dios y nadie más observa
por más que imploras
tu ruego no se transforma en una salida inmediata.

Tu frente es la prueba de la frustración que siente tu plena inocencia
son los segundos eternos e interminables
que la propia oscuridad divaga en tu cabeza.

Delirios e imágenes interminables que las voces
y las pesadillas parecen incontrolables,
como quisieras que la noche nunca oscureciera.

Y fuera la luz un rayo eterno que te libera
como quisieras que una estrella fugaz llegará a tu día
y ya nunca tuvieras que guardar más ese secreto podrido.

Y como un acto divino un abrazo fuerte y limpio ahora te protege
tan fuerte lo abrazas que pareciera que no te alcanza
todo el aire del universo para respirarlo y poder llenar tus pulmones.

Tu sonrisa en un lindo rostro a regresado
vuelves a soñar con tus fantasías gloriosas
a correr por el parque a toda prisa.

A amar el cine que tanto te llena
tu niña interior es una niña hermosa
abrázate fuerte que amar te toca.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
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Soneto. Marcelino, 100 años imprescindible

En el recorrido vital y humano
no todos vimos su filosofía
ni sabemos luchar día tras día
con el puño encerrado en una mano.

Las cien luces que hoy lucen, nunca en vano,
son pura sabiduría y empatía
de una voz que desgranó su porfía
en los clasistas que se dan la mano.

Un sindicato no es algo invisible
ni ha de mecer la cuna en su batalla
porque El Capital no es irreversible.

... Y, si alguien lo tachó de imprescindible,
Marcelino se alzó con la medalla
de hacer sindicalismo más creíble.
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Encuentros

Nos habíamos encontrado de casualidad, unos amigos en común de otros amigos, en fin. Siempre cuestioné esa posibilidad porque era como entregarle todo el crédito al azar y nosotros vamos moldeando nuestro día a día con un conjunto de decisiones que nos hacen llegar hasta donde nos encontramos hoy.

Ella era de rasgos más bien definidos: pelo medianamente corto y claro, ojos verdes y un estilo rock perfectamente combinado entre el color negro y las transparencias. Lo metálico, lo brillante en su justa medida. Lo casualmente arreglado por horas. Siempre sonriente. Siempre radiante. Piel perfecta con pecas, ojos delineados que resaltaban una expresión tímidamente desafiante. Sus manos lucían dos anillos: uno en el dedo anular y el otro en su pulgar.

Al principio todo estaba dentro de lo esperable: dos personas que se van conociendo, intiman sexualmente, se vuelven a ver. Intercambian historias, duermen juntos y empiezan a compartir la intimidad de los días de verano. Siempre la misma historia nunca los mismos besos.

Mientras ella se preparaba para irse a trabajar le dije que estaba fascinado aunque algo sorprendido por lo que había pasado hacía tan solo unos minutos. Que habíamos tenido un buen juego previo en todos nuestros encuentros, mucho más del que al yo había experimentado, pero que había sentido que ella quería algo más. Mi inseguridad se resumía en esa afirmación. Me dijo que el juego no debía ser previo. Que el juego era todo y que había que ir más allá del sexo. Me dio un beso agarrándose de mis cachetes y se fue. Su perfume siempre quedaba en la habitación, en las sábanas, incluso en mis camisas. Era algo frutal.

Para nuestro próximo encuentro yo no podía dejar de pensar en esa conversación y en su deseo que iba más allá del sexo. Mis interrogantes iban en aumento, pero ahí estábamos una vez más en el sillón, mirándonos inmóviles y esperando el momento justo para lanzarnos uno sobre el otro. Esa magia que se suspende en el aire, que se siente en la piel sin haber entrado en contacto físico.

Me tomó de la mano muy suavemente y me dijo guió hasta la habitación. Me pidió que me sacara toda la ropa y que no diga nada. Que me dejara llevar por ella. Intenté respirar profundo para calmarme pero mi respiración era muy agitada. Estábamos desnudos frente a frente. La luz de la calle atravesaba la cortina de plástico mal cerrada y daba justo en sus pezones dibujando una línea interminable de rectángulos iluminados. Me dijo que tenía que serenarme, respirar profundo y dejarme llevar entregándole mi cuerpo al cien por ciento.

Me hizo sentarme contra el respaldo de la cama, espalda derecha y piernas abiertas y extendidas sobre la cama. Ella se colocó justo delante de mí, bien pegada y con sus piernas también abiertas. El contacto de la piel suave y caliente era un estimulante explosivo. El ambiente que se había generado en la habitación, no tenía precedentes ni en los sueños más profundos. La energía que ella generaba venía desde todas partes. Ella estaba delante de mí, pero también estaba en mi mente, en mi respiración, en el espejo que era testigo desde una esquina. En la piel de mis manos, de mis muslos. De mi lengua seca por intentar respirar pausado con la boca abierta.

Le besé el cuello y largue una respiración profunda producto de la contemplación sin respirar. Empezó a relajarse y agarro mis dos manos. Recorrimos sus pechos grandes y macizos hasta su sexo, sus piernas y subiendo nuevamente por sus costillas. Ya conocía su piel, era perfecta y suave como el algodón pero ese día todo tenía un matiz diferente. Se llevo mis dedos a su boca y los chupo con fuerza para volver rápidamente a su exhibición privada de partes íntimas entregadas al placer que proporciona el otro con la celosa supervisión de uno mismo.

Ese día la conocí por completo. Ella necesitaba conectarse conmigo desde lo esencial del deseo compartido. Ella promulgaba ese encuentro más que nada. Su cuerpo lo pedía a gritos, sus ojos brillaban con la poca luz de la habitación. Su cuerpo se había transformado en una extensión del mío, y el mío, en una extensión de sus manos. No éramos nosotros los que estamos ahí, porque nuestros cuerpos jamás habían logrado ese estado de plena satisfacción.

Manos, piernas, lenguas y brazos se habían convertido en un mecanismo suizo de relojería que se mueve y avanza en perfecta sincronía generando un solo movimiento.

Quedamos tendidos sobre la cama uno junto al otro. Temblando y en silencio. Cada uno asimilando lo que había pasado, disfrutándolo, recuperando el aliento y haciendo un raconto rápido de todo ese momento de éxtasis.

Ella me enseño la importancia de conocernos desde lo más íntimo.Y aunque el cuerpo es algo finito con límites marcados, ella hacia que en todos los encuentros descubra algo nuevo de ella y de mi. De los dos. Juntos y por separado al mismo tiempo.

-Lo importante es cómo te hace sentir la otra persona más que el encuentro de dos cuerpos, me dijo mientras se vestía.

*PH. Pato Azpiri

*She. Florencia Couce
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Caminata elevada

Escucha, detrás de la puerta,
El sueño de Alp,
Crujido fantasmal ¿Estás adentro?
Solo el sol lo sabrá

No es la verdad,
El cerebro nos suele engañar,
El mundo nos suele engañar
Y el ser humano no tiende a luchar
Más bien a aceptar la realidad

Arriba, un solitario castillo
Cubierto por montañas
Esconde el lento respirar

No vuelvas a ir,
El silencio duele en soledad
No hay cura para la eternidad

Siente, como nunca antes,
Crea sueños coloridos,
Intenta no abandonar,
Sé tú la belleza
Del mundo terrenal.
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Diluvio Sobre La Pluma

La tinta que cae de golpe
sobre bases de una obra
seca cuando muere el día
vive en arte más que nunca.

Los relojes corren carreras
siempre pierden contra el tiempo
de turno el sutil espectador
garabateando mente al viento.

La paciencia cuentagotas
lleva un vaso medio lleno
traza una nueva inspiración
desarrollo siempre en negro.

Una inagotable misión
buscando en territorios
cada tramo, cada región
versos para el purgatorio.

Lucidez a mano alzada
sobre simple y adornada
el poeta no se detiene
frena con vientos del alba
para poder guarecer
sus sueños sobre pestañas
noches de inspiración
sobran para otro mañana.
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Suicidas

La ventana abierta
tú en el suelo acostada
entre mantas protegida
enseñándole a la luna
tu mejor conjunto de lencería.

Un cigarro encendido
ceniza que el viento se lleva
y en sus susurros, poemas.
En tus labios viven
el fuego, las palabras,
en tus manos mueren
la ceniza, los poetas.

Y sin embargo,
asesina tú nunca eres,
pues no matas, por ti mueren,
suicidas.

Gritan tu nombre al saltar
y tú desde tu ventana, abierta,
nunca los pareces escuchar.

Mi grito, dime. ¿Te llegó él a abrazar?
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He conocido la maldad

He conocido la maldad
hasta el mismísimo tuétano he sentido el odio y el rencor
de aquel que nunca recibió amor.

He sentido la rabia y el coraje
de una humanidad carente de misericordia y cariño
he padecido frío y hambre espiritual por los duros golpes
de seres que se alimentan del sufrimiento de otros
los cuales deberían ser protegidos.

He combatido la angustia y la desesperanza muchas veces
tantas que ya he perdido la cuenta de los duros reveses
me he quedado ciego y mudo por el dolor de ver destruido mi nido.

Pero nunca, ni una sola vez, ni un solo minuto
el sol a dejado de salir para mí y calentar mis suspiros
a pesar de todo y de todos los aullidos que calan el alma
el creador del universo nunca a dejado que mis ojos se cierren.

Sigo contemplando con valentía y dignidad la luz de una tenue mañana
sigo escuchando el canto de las aves y el silbido del viento en los árboles
mis días siguen siendo muchos días gloriosos.

Por medio de ti he conocido el amor y la dicha
la solidaridad y el cariño que no es de carne, sangre y hueso
he conocido el abrazo fraterno y desinteresado de un alma
y la sonrisa a vuelto a mi rostro todas y cada una de mis mañanas.

Me has enseñado que amar
es la mejor muestra que yo soy un ser amado
y que mi camino nunca será un camino en vano.

Me has enseñado que la semilla que siembras
siempre da fruto excelente
y que esa es la gran diferencia que marca
la esperanza que dejas en mi vida a dado frutos inmensos.

A veces pienso que el camino del justo no tiene sentido
pero veo la magnificencia de tus actos en mi propio destino
solo me resta seguir caminando sobre tus huellas trazadas.

Amar lo mal amado en este mundo
y recibir sin merecer una gran recompensa
un cariño y una amistad eterna
que no borrara el tiempo que emerja.

Gracias por ser la guía y protección de mi vida
Te quiero mi amigo
contigo a un lado
la vida es más plena.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
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El almendro en la mirada

Tantas noches hechas ojos,
hermosos tan seguros ellos,
tan seguros de sus noches
de sus túneles profundos
donde se pierden las ausencias.

“el amor está en el mundo para olvidar al mundo”

Somos un campo de trigo,
plácido, eterno, recostado
por el que han caminado
pájaros nocturnos.

Nos lavamos en el río espeso,
una serpiente sorprendida da paso
a la ambivalencia del tiempo
el que se abre
el que se cierra
cubierto de escamas.

La naturaleza y su vestuario

Interminable,
eterno

Mecidos somos hierba
clavados a la tierra
acariciados docilmente
avance y retroceso
avance y retroceso
hasta que se descompone el paisaje.
Veo,
miro hasta que no veo
hasta que me pierdo
y me encuentro

Vivo de pie sobre sus párpados

El almendro en la mirada,
la belleza creciéndose,
nunca acabándose,
se escapa de todas partes.
Me impide dormir con su mirada
son dos veranos en el camino
enredado entre los cabellos,
los mios, los suyos,
los nuestros,
fundidos.

“el amor está en el mundo
para olvidar al mundo”
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Limerence

En la futilidad de la palabra
se esparcen besos
como balas.
La razón apenas etérea.
Limerencia tatuada
en la fragilidad del ser.
Aquí
ahora
y nunca.
Te busco en andenes
que cuelgan de mi boca.
Ansias varadas
en el tránsito de lo eterno.
Inmarcesible
suspiro suspendido
en la punta de mis manos.
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Luchar para vivir

El infinito es relativo cuando no se tiene
a alguien a quien contar
así nació el verso que da sentido a mis impulsos,
no importa ser el primero, solo tener la voz.

No quería perderme en un vacío
de la inutilidad del alma
con excusas y pretextos por el miedo
de haber nacido con amor a no callar.

La poesía no se vende ni se compra
los poemas son letras al universo
libres como el tenue aire que respiro
¿cómo vender la poesía? solo requiero una sonrisa.

La poesía que es sabia no llega nunca al final
el mundo andaría mejor si así lo fuera,
soy feliz soñando con en el mismo viejo roble
que no se compra con lo que es material.

Mi poesía lucha todos los días por vivir
orientado los motivos
por los cuales estoy aquí
con la esperanza en un aliento de la fe humana.

Escribo poesías
que tal vez no sean poesías,
qué importa si la conciencia
no deja que me roben la felicidad.

El poema es un milagro nacido para existir,
lo imposible cuesta siempre un poco más
la fuerza de la poesía nos levanta la ilusión
de luchar nuevamente después de cada caída.

Mi poesía da todo lo poco que tengo
es un infinito en lo relativo
siempre cuando tenga
a alguien con quien charlar.

Poesía
Miguel Adame Vázquez
El Mute
15/02/2018.
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Cincelando esperas

Cincelando el pasado relegado,
hollando recuerdos de acero
en un intento de olvidar
las vidas que nunca viví, las que quise,
hasta que los sueños perpetúan
el cristal descompuesto en gotas de sal.

Profeso horizontes sin respuestas,
flanqueado por el dolor,
la indefensión de la cordura senil,
comprender que el camino es solo polvo,
que no hay voluntad, únicamente salidas
donde navegan las inquietudes laceradas.

Exhausto de mi, de la falta de silencios,
aceptar que no hay soles, ni flores,
ilusiones de nuestro arrebato
por alcanzar ése amor, mecenas de hados,
que no hay alas, ni suficiente luz
para tanta oscuridad.

Buscando ésa grieta solidaria,
con la boca llena de palabras desertoras,
del raciocinio, de todo juicio,
derramo mi mirada en ojos ajenos,
renuncio encontrar el puerto donde el fleje
de mi sangre halle el cáliz donde verter
el cielo, la sima más profunda,
para acoger la lápida del olvido adúltero
con una leyenda cincelada en piedra:
“solo espero….”

Amén
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—Pero hay pájaros ... Y vuelan—

Pues claro que hay miedos que asustan...

Y mentiras que ahogan
Y jaulas que encarcelan
Y pájaros que vuelan



Y hay bordillos que te sostienen toda una vida
y murallas que se desploman
con el simple intento de apoyo sobre ellas

Y hay caminos
que aunque los andes y pises infinidad de veces
siempre tendrán una flor
un color
o un aroma

que regalarte


Pero también hay carreteras
que nunca las ves el fin

hasta que llega ...

Y cuando llega
te das cuenta que tienes un corazón
al que le sobran sentimientos

Que tienes un silencio
que se escurrió
Y se secó
Y se quedó acomodado en una silla antigua
por el resto de su vida
Que tienes una caricia palpitando entre las yemas
que nuca será recibida
Que tienes un beso entre los labios
al que le han despojado de todo intento de darlo

Y si
también te darás cuenta
que tienes unos ojos
que siempre han gritado

y que llega el día

en que se quedan callados.



@rebktd
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Como

Como el reflejo de aquella gota de agua que se desvanece como un grano de arena que no encuentra su lugar.
Como una boca suplicante sin consuelo.
Como un nudo en el estómago que suspira y no suelta.
Como un río que baja de la montaña que sabe que la remontada es casi imposible.
Como un avión en el aeropuerto que nunca despega.
Como una vía oxidada triste y muerta donde el tren no llega.
Como ese autobús que no espera.
Como un campo de fútbol lleno de piedras.
Como ese avestruz que no vuela.
Como esa baldosa hundida que estropea la estética de la cocina.
Como esa herida que sangra y no cura.
Como un corazón vacío de deseos que casi ni late.
Como un barco perdido en el oceano Atlántico.
Como un iceberg que se deja de ver por que deshiela.
Como esa montaña que pierde su figura por que se convirtió en cantera
Como esa carretera cortada y vacia.
Como esa obra paralizada que espera ansiosa en el recuerdo.
Como un parque sin columpios lleno de espinos.
Como una noche sin luna ni estrellas.
Como el universo que dejas de ver por que cierras los ojos.
Como aquella casa obandonada y vieja que se convierte en escombro.
Como un pueblo olvidado y fantasma que no sale en el gps.
Como esa sábana rota y vieja.
Como el descosido del posa brazos de un sofá que quiere jubilarse.
Como un recuerdo tan mío que ni el tiempo se acuerda de él.
Como un ángel sin alas que no sabe donde las pudo perder.
Como un cementerio sin flores ni velas.
Como un bosque sin árboles y parques sin aceras.
Como un amor no correspondido o una vida vacía e incompleta.
Como una melodía en silencio y sin volumen.
Como una carrera sin meta y un primer puesto sin copa ni podium.
Como una moto sin ruedas o un coche sin motor.
Como un submarino averiado en el fondo del mar sin oxígeno.
Como un camión bajando el puerto sin frenos.
Como una playa desierta y sin agua.
Como un refugiado sin refugio.
Como un inmigrante sin papeles.
Como una vida en el mar tragada en una triste patera.
Como un teatro sin función, sin telón, ni guión.
Como un maniquí hueco sin venas, ni sentimientos.
Como esa brisa arrítmica y nocturna, sin rumbo.
Como un tornado en pleno crecimiento que arrasa con todo a su paso.
Como un hotel sin camas, ni sábanas.
Como un hospital sin puertas, ni ventanas.
Como un despertar sin mañana..
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Ahora sí sé lo que quiero

Quiero subir tan alto como pueda
para estar cayendo durante toda la eternidad.
Pues sólo así el frío de ahí fuera
podrá abrazarme sin que hable la ciudad.

Quiero darte la espalda durante un segundo
y que me parezca un castigo infinito.
Pues es lo que me enseñó vuestro mundo,
me lo tienes que quitar para que valore el hito.

Quiero que me grites en la cara
y te quedes tan a gusto como puedas.
Pues va a ser tu más preciada bala
antes de que veas cómo mi otra voz me enreda.

Quiero que el oro y los diamantes hagan reverencias
a todos los que sangran por el premio.
Pues tan sólo desde su inconsciencia
se puede entender que permitan el asedio.

Quiero detectar con tiempo, cual radar, a los alcahuetes,
y ver su marcha con remordimientos en la nuca.
Pues me gustan los niños adultos sin juguetes
y los demás están más de más que nunca.

Quiero que no cuenten conmigo
porque ya ni decepciono.
Pues el cuco siempre vuelve al nido
después de días sin su todo.

Quiero tenerlo aun sufriendo de más
porque no merezco lo que espero.
Pues estuve delante y detrás
y ahora sí sé lo que quiero.
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