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Sólo yo conozco ese dolor

Le propondré un baile a la soledad
para sanar
mis heridas.
Ella los pies me pisará,
no se acabarán
sus mentiras.

Pienso en volver a la ciudad,
ver el mundo real,
pero la gente chilla.
Pienso en marchar,
no mirar atrás,
pero duro una milla.

Fue mi cabo suelto,
ahora ha vuelto,
salto por la borda.
El proceso lento
es digno de cuento,
me engulle la ola más sorda.

Hay una canción
que me recuerda el momento peor
de mi corta vida.
La escucho con pasión,
sin compasión.
Y nunca hay quien lo impida...

Subí la escalera infinita hace siglos,
escalón a escalón me sumí en el olvido,
pero sigo estando y siendo.
Subí la escalera infinita hace siglos,
me olvidaron amigos,
pero llevo décadas cayendo.

Soledad me quiere,
me ofrece hasta lo que no tiene,
nunca falla.
Ella va y viene,
quiere tenerme,
siempre gana la batalla.

Tengo un miedo inmenso a caer,
no sé qué hacer...
Estoy por rendirme.
Tengo un miedo inmenso a recaer,
no sé por qué
si las veces que me ha pasado se cuentan por miles.

Nunca lo necesité,
pero me venía bien.
Ese fue mi error.
No la utilicé,
fue justo al revés,
sólo yo conozco ese dolor.
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Desterrados del paraíso

“La muerte no duele a los muertos, sino que daña a sus parentescos”
(Muhannad, poeta y refugiado sirio)


El paraíso ya no es lo que era.
Las manzanas se han podrido,
de la Serpiente solo queda la piel muerta
y se ha perdido cualquier vestigio de Humanidad.
Dios está muerto.
Lucifer yace en las sombras.
Y nosotros hemos sido desterrados.
El paraíso es ahora un desierto en el que el único río que corre lleva sangre.
Hemos caído a la Tierra,
con las alas cortadas de cuajo,
reyes de absolutamente nada,
príncipes de la escoria
y mendigos de la inmundicia.
Desterrados del hogar,
proscritos del mundo,
buscando el amor que allí no hemos recibido.
Nos encontramos con vallas,
con muros que nos quieren separar,
como si fuéramos seres que el mundo olvidar
No hacéis nada
y están acabando con nosotros.
En vuestras manos está nuestro futuro.
Hoy más que nunca.
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Migrantes


@AljndroPoetry @MiguelAdame & @Malulita_


¿Es que te molesta acaso el color de mi bandera
el color de mi tierra o el color de mi piel?
¿O el que viva en una tierra prestada?
¡Tu rincón del mundo, le dices!
¿Acaso no es el planeta entero
un regalo para la humanidad toda?

Mochila al hombro emigré al norte
pionero con esperanza que dejé el pasado
por el sueño dorado, las calles de lodo y techos de paja
la guerra, ella quedó atrás en un martirio pasado.

Sé que es muy triste estar lejos de la patria
muy lejos de los seres queridos,
sé que con nostalgia recuerdo los llanos,
atrás quedaron praderas, montañas y playas;
el terruño donde había nacido.

Los años en la distancia nunca se olvidan
los padres, los hijos la sangre querida
mis manos son huella del esfuerzo trazado
vale la pena ante un sol iluminado
vivo con fe todos los días luchando.

Partí con esperanza
a un país que hoy me acoge
refugio seguro encontré en sus brazos
como aquel de una madre cuando arropa a su hijo
la tierra volverá a ser nueva patria.

Tengo el corazón partido entre dos tierras:
la que me vió nacer y crecer,
la tierra de mis padres y antepasados;
y la tierra que ahora me ve desfallecer,
ante la injusticia, ante la discriminación,
ante los ataques infundados.

Tu tierra es mi tierra en la que el cielo nos cubre con su manto
mi piel es morena, pero no más indigna
que el sentir el sol y respirar esos cielos
plegados de aves que vuelan con sus alas
libres de las cadenas del ego.

Y me llaman extranjero, no entienden
que no busco contienda que defiendo el honor
en estas tierras trabajando, así voy honrando
a mi gente a mi patria.
Mi corazón lleva el color de tu bandera
y por mi sangre corre la de mi país.

Y con el sudor de mi frente
gotas rojas de sacrificio bombea mi corazón,
engrandezco estas tierras tanto como tú;
con mi trabajo honrado,
con mi actuar honesto,
día a día me gano el pan y el derecho
de llamar a este terruño, país mío.
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Mesa compartida
@AljndroPoetry @MiguelAdame & @Malulita_
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ReVersos

Gestabas otro posible derrumbe
sociedad que te opaca la libertad
un gran golpe oculto en harapos
revolución anclada en tu sobriedad.

Impulsado por el manifiesto del destino
cumples tus sueños por los demás
aprietas los puños para ser valiente
un nuevo che estaría de más.

Insignia de chapa en muros de cartón
la muerte es ciega para el que la ve
vientos lacerantes de represión
verdades en postales de la TV.

Turbios cielos poblados de smog
escrutan idas y venidas de la ciudad
esconden sus lágrimas en lluvias
la vida que no vale su sinceridad.

El ardid de un nuevo estallido
hermanos de sangre derramada
fe que nadie toma con café
vomita la tierra desparramada.

Brindando héroes día a día
caminando su cornisa con cuidado
unas buenas y malas migajas
lugares que el designio ha visitado.

Olvidas los dolores del alma
creyendo una luz de algún Dios
se comportan de forma sigilosa
tratando de oír la última voz.
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Parpadeo

Su corazón es tan grande
que dentro caben el mundo
y su ausencia.

Cierra los ojos en un acorde,
breve como la alevosía de un pensamiento,
termina su poema y resopla
porque siente que se derrama
por los bordes de aquella ciudad
de mala muerte
donde todos parecen autómatas de risa enlatada
con ojeras y alopecia.

Otra semana perdida
entre sueños sin vísceras
y fantasmas con ictus
y arrugadas esperanzas descarnadas.

A veces los pensamientos son inexplicables
y el inconsciente un sótano lleno de trastos.
Reinventa las historias, y sus finales,
y truca las lágrimas, y las sonrisas,
para que el pasado le parezca,
cual un abrir y cerrar de ojos,
el último reducto de su salvación.

Con un tintineo de llaves abre la puerta,
entra en su piso vacío
y se queda mirando la cama huérfana;
limpia el polvo a sus discos de Bowie...
El hombre que vino de las estrellas
hizo de su pasado un lecho de espinas,
y de su destino un laberinto
que huele a farolas y a octubre
y a Lucky Strike;
como un mendigo malabarista
rebusca entre callejones olvidados
donde laten perturbardoras tinieblas
y un puñado de sueños,
desgarradores como cristales rotos,
le devuelve a la realidad...
y a la siniestra delgadez de su sombra,
y a una infancia lejana que parece
un islote perdido entre la bruma.

Otra noche que se arrastra
por otra semana enferma,
fotos antiguas que parecen mausoleos
y la multitud paseando sola
y la ¿última oportunidad? tirada por la borda
y su alma frenética como un enjambre
de avispas psicópatas.

Al final, todas las esperanzas acaban
en el camión de la basura,
con la melodía de la ciudad nocturna
robándole recuerdos a su memoria
y esparciéndolos bajo los neones.
De ella hace ya casi un siglo
y en el centro del universo de sus labios
aún se lamentan los besos no dados.

¿Quién sabe nada con veinte años
si hasta los sabios aseguran
que la vida no es más que un parpadeo?

Juanma
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Puertas cerradas y Puertas abiertas

Puertas cerradas.
Un recorrido equivocado.
Puertas abiertas.
Un mundo nuevo por descubrir.
Puertas cerradas.
Amores olvidados.
Puertas abiertas.
Experiencia por vivir.
Puertas cerradas. Puertas abiertas
Ciclos que acaban. Vidas que empiezan.
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Sombras

Los ojos huecos de una estantería vacía
me miran, castigándome en silencio.
Hace tiempo que los libros que la ocuparon
se convirtieron en ceniza entre mis manos.

Un cenicero de recuerdos,
un crematorio de sueños.

Ahí es donde vivo, pensativo, callado
dibujando en el polvo del pasado
siluetas de nombres que el olvido borró.
Fantasmas.

Autopistas y caminos solitarios
alumbrados por palabras de ánimo,
huecas, inútiles,
idealizan proyectos
construyendo castillos de papel de fumar
de cara a la lluvia
o a la espera de una lágrima
antes de volver a empezar.

Caerse. Levantarse. Caerse. Quedarse tumbado.

Cansancio.
Añoranza de una fase larvaria,
coqueteos de absenta y café
entre ideas que asustan,
pero no sorprenden,
de viajes sin retorno
entre mortajas y seres necrófagos.
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Te sigo esperando

Quiero decir esta noche que espero su regreso.

 Que vive en mi memoria; mi mente no la olvida,
y por más que lo intento, persisto en recordarla.

 La luna inmensa en el cielo, me mira y me acompaña.

 Quiero decir esta noche que espero su regreso.
Deseo tomar sus manos, otra vez, y quedar en ellas preso.

 Cómo olvidar las tardes en que me dio sus caricias.
Conservo en mis recuerdos, como un tatuaje, la paz de su sonrisa.

 La amé como nadie la ha querido, y aun la quiero,
porque ella también, como a nadie, me quiso.

 Quiero decir esta noche que espero su regreso.
Que lloro por su ausencia y que vive en mis recuerdos.

 Alzo mi rostro. Pregunto por ella al cielo.
Nadie escucha. Mis palabras se pierden en el viento.

 Abro de mi alma y de mi corazón las puertas;
que donde ella se encuentre, sepa que están abiertas.

 Eres mi esperanza, mi plenitud. Faro del náufrago perdido.
Sin ti la lucha diaria, el esfuerzo; la gloria, no tienen sentido.

 La busco en cada lugar donde quedaron sus recuerdos.
A las calles pregunto. Divago porque a veces la veo y siempre la pierdo.

 Sin embargo mis ansias la buscan sin descanso.
Mi cuerpo frío pide su abrigo; mi inquietud, su remanso.

 Una a una sus imágenes llegan viajando del ayer.
La suavidad del polvo, de la niebla, me recuerdan su piel.

 Tal vez mañana, cuando te encuentre, los dos seremos otros.
Pero mírame bien. Soy el mismo que te ama, Tú, la que vive en mis ojos.

 No importa si hemos cambiado. Si el pelo tiene canas.
Se que los años pueden envejecernos, pero no a nuestras almas.

 Recuerda el compromiso que deposité en tus manos.
Aunque termine el mundo. Aunque todo se acabe, seguiré esperando.

 Arena y sol de mis playas, gaviota de mis mares,
en mi soledad; en las frases cansadas de mis últimos versos,
enredado en la madeja de tus recuerdos,
te sigo esperando.
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dolor

Mi dolor no es tu desamor

sé que pudiste olvidarme

y yo todavía te recuerdo

ese es mi dolor,

es un dolor con olor a muerte

porque todavía

no se quien de los dos es el muerto.
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Piel de gallo

Me levanto esperando
ponerme mi piel de gallo,
de día danzarín,
volteando grises,
el deseo de poemas
acróbatas de lo cotidiano,
que esparramen mis emociones.

Me levanto con los ojos
del sentimiento hambruno,
buscando el lunes,
sin disfraz de martes o viernes,
la distinción de lo cotidiano,
revelarme contra ausencias,
del mórbido sonido
de cuerdas muertas.

Ponerme mi piel de gallo,
de vientos, que al descifrar
versos forajidos,
de lo mundanal, de lo obvio,
la tristeza del mañana,
se bautizan en huracanes,
primer latido de la vida,
del deseo de morir en ellos.

El olvido de amaneceres carentes
del recuerdo brumo,
resuello de runas invocadas
en la afonía de la melancolía,
candil romo del destierro.

Mas, aquí sentado en la espera,
exiliado fruto del aliento segado,
nudo de mi pecho, acantilado de osadías,
avaricia explorando perspectivas,
mi alma pasajera, despojada de corteza,
anhela la brújula de la sangre,
vertida en cada vocablo, cada verbo,
cada punto sobre el final,
aguardando ponerme mi piel de gallo….

Amén
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Exilio del ego

Devolveré el conocimiento a quien pertenece
Y esa idea de empoderar los rayos.
Exilio el ego,
Quedaré naufrago de materia,
Pero vacío para llenar de nuevo
El espacio vencido.

En el goce de nuestras mentiras,
Encuentro un bloque extraviado
– A propósito –
Por regalar un canal de comunicación
Al estómago.

Lanzarse es querer,
Amar de nuevo
Querer de nuevo
Y desbloquear el corazón,
A esta bienvenida del Ser

Amarte de nuevo,
Apegar los exilios olvidados,
Repartir una siesta,
Así el proceso químico de los pensamientos
Descansa eternamente a la vibración,
A toda la moción de las células.

Ya no soy.

– Estoy feliz de verte de nuevo. –
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Resplandor

La moneda entre mis dientes cruzará a la orilla del olvido.
Me nombrarán en otras lenguas
y robarán mi alma en una fotografía.
Mi memoria permanecerá junto a las canoas de luz en la bahía del fuego,
donde una madre aún me sueña.
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2comentarios 53 lecturas versolibre karma: 102

Estaba herido y volví a vivir

Estaba herido
entre huecos de metal mis manos lloraban,
no podía controlar el pulso y sujetar el rostro perdido,
ahora observo como la nieve refleja su destello iluminando con plena luz mis pasos,
ya no tengo que mirar siempre
hacia al suelo cuando piso.

La vida es perpetua,
he visto como Dios curará a la enfermedad
que destruye lentamente a mis seres queridos,
pronto el tiempo vendrá con la lluvia esplendorosa
llevándose escurridos los infames lamentos y quejidos.

Nunca he padecido de un insomnio
que desvele a la mañana,
siempre me he dormido todo hasta ya no sentir a la cabeza por andar cazando estrellas
en un infinito firmamento.

Tal vez es imposible respirar en un instante,
siempre me escabullo de la mentira envenenada
abrazando al olvido con una simple blanda almohada.

Quisiera poder ser ese velero
que con sus alas blancas
zarpa azaroso con el viento
siguiendo a las gaviotas
que ponen en el cielo su nido,
simplemente quisiera dejarme llevar
por el mar celeste en su profundo brillo.

Estaba herido
ambulante andaba vendiendo mis mejores latidos
dejando que el fruto de mis labios
fuera un fruto podrido,
ahora tengo esperanza porque se que todo es posible.

Aún tu mirada es como un niño perdido
aún la angustia te asfixia,
tengo la ilusión de que las penas se evaporen
al menor roce de un umbral hermoso
de una promesa segura.

El árbol crecerá muy rápido
con el rocío nocturno que se va en la mañana,
el ruiseñor todavía vive
lo escucho cantar suavemente a diario en mi ventana,
la vida es un regalo de perlas y tesoros
que sobre los hombros orgullosos la llevamos
más allá del dolor
la vida se desnuda limpia y pura.

Estábamos a ciegas
hasta que la luz hizo posible
que pudiéramos disfrutar de nuestras vidas llenas
estaba herido y volví a vivir.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
13/01/2018.
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La presencia del pasado

La memoria es esa boca difícil de besar
se nutre de guerras lejanas
de imágenes desesperantes
la memoria es óxido
la guerra del tiempo que extingue el tiempo
vivir un presente vaciado de pasado
desmenuzado en un futuro improbable
radiante o desencantado
El presente ha perdido la presencia del pasado
pasado de voces privadas, silenciadas
el hoy se ha vuelto un tiempo vacío
suspendido en la historia
plena de vacíos que se despliegan
eliminando arrugas hasta llenarlo todo
un tiempo cántaro
un tiempo hueco
un tiempo inédito
un presente, que ha quedado obsoleto
primado del hoy, sin ayer ni mañana,
huérfano, sólo con la experiencia humana
compra, consume, disfruta,
estrésate, deprímete, muérete
alejados del tiempo físico
del biológico
de los círculos vitales
de las órbitas astrales
emancipados de la naturaleza
somos el hombre reducido a sí mismo
a su estado inconcluso
a su soledad
condenados a besar para olvidar
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7comentarios 112 lecturas versolibre karma: 108

Quiero

Quiero parar la vida que me empuja,
aullando y arañando, para exigirme más.

Quiero llenar de alegrias
los muros de tristezas
de estos labios secos
y atrofiados de no soñar.

Quiero olvidar el atisbo de música
que engaña a la noche,
y escuchar el gorjeo de ruiseñores
que esperan encontrar
el milagro de la primavera.

No quiero beber la vida
de forma voraz,
quiero saborear los años
que me quedan por andar,
sin pensar en anillos que atan,
en placeres mundanos,
en ambiciones ingratas.

Tengo prisa por vivir,
y la vida me atrapa,
quiero vivir
hasta donde la madurez me regala.
No puedo desperdiciar mi vida,
en nimiedades adquiridas,
ni libertades lisonjeras que engañan.

Tengo prisa por vivir,
porque mi vida no espera.
Me uniré a nuevas mochilas
que me ofrezcan aire nuevo
y brisa fresca.
gente humana, muy humana,
que valoren la esencia.

No quiero altanerías,
no quiero grandezas.

Quiero personas muy dignas,
que toquen el corazón
con dulces melodías.

Tengo prisa por vivir,
y se me va la vida,
ya saboreé los golpes
que me hicieron ver
con ojos nuevos, la vida.

Ya, viví mi primera vida,
y quiero vivir la segunda
que me espera,
escuchar versos al alba
que resuciten mi ánimo,
versos llenos de vida,
que aniden en mi alma,
que soplen suspiros
de alegría entre mis poros,
y que me hagan enmudecer de placer,
en una bella vida.

Quiero cantar, por el gusto de cantar,
los versos que quieren ser cantados.

Angeles Torres
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12comentarios 74 lecturas versolibre karma: 101

Primer amor

Ha pasado el tiempo sin ti,
Y mi felicidad, solo la fingí,
Gritaste sobre un amor enfermizo,
Te ame con total brutalidad,
Pero solo trate de ser preciso
A pesar de mi bipolaridad
De cumplir contigo mi compromiso,
Ahora extraño tu intensidad,
Tú manera de amarme y cuidarme,
O Incluso cuando llegaste a cantarme,
Con locura, conseguiste enamorarme.
Prometo convertirme ante cada luna,
Y recordarte sobre aquella laguna,
Aunque sea con el corazón roto,
el amor para mi sin ti será ignoto,
No se puede olvidar a quien se ama,
Jamás te borrare de mi corazón,
Prefiero vender al diablo mi alma,
Siempre te amare con locura y obsesión.
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Un baúl de cenizas

Lloro por ti
por tu insignia perdida
en las alcantarillas del olvido.
Cuántas mañanas amarillas
decorando los huecos memoriosos
deshidratados
de primaveras vívidas.
Cuántas caricias derretidas
en los desiertos clandestinos
dibujando medianoches de silencios.

Tú viajaste por los mares de mis besos
colgado de una estrella
fugaz
insospechada
decretando la ausencia del estío
que hospedado en el rincón de mis anhelos
voló hasta la cumbre de los velos.

Lloro por ti
por la extinguida historia
apasionada
por el sol que creamos en las noches
y el aullido del lobo en la quimera
del amor con cuatro pétalos vendidos
al desalmado actor de las tinieblas.

Un eco del amor que no palpita
atrapado en el crepúsculo desnudo
viajero misterioso que se escurre
volando hasta la cumbre del imperio
del misionero sin luz
y sin reflejos.

Lloro por ti
lloro mis sueños.
mi corazón tendido en la vereda
llora los tiempos del incendio.
Hay un mar de mentiras esqueléticas
desbordando la vida
y una lágrima roja
despidiendo al futuro.

Sólo queda en mis manos
un baúl de cenizas

BEATRIZ OJEDA
DERECHOS RESERVADOS
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Sinsentido

¿A qué, por qué,
para qué?
Si los paisajes se agostan,
si esta ciudad es un baldío.
Un seco erial sin gentes
sin su vaivén, su bullicio.

¿A qué, por qué,
para qué?
Vivir no tiene sentido
y mucho menos morir,
si me basta con tu olvido.
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6comentarios 85 lecturas versolibre karma: 104

Pasado por llegar

Eres el pasado que nunca llega,
lágrima rota que se recoge,
tristeza que ríe amarga,
huerfana de eco,
que corre hacia el muro.

Agradecimiento hueco del silencio,
crepúsculo que destiñe despedidas.

Soy fado de nostalgias
con letra de un pasado que no llega,
marea que no tiene orilla,
hoja seca de distancias y olvidos,
que nunca cae, abrazada al viento.

Pañuelo esperando su estación,
horizonte dibujado en un papel.


Blanqueo el dolor,
la harina negra de mi boca,
cristal canícula en mis entrañas,
amanecer cainita delator de tu soledad,
de un pasado que nunca llega.

Guantes de la piel fina del miedo,
humo de la voz que sangra versos.

Enciendo una vela
cuál mordaza de mi oscuridad,
dando a luz plegarias nacidas
en el bolsillo de mis sentidos,
de un volver al pasado que nunca llega.

Amén
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14comentarios 96 lecturas versolibre karma: 109

Reminiscencia de invierno (parte VII - final)

Ese lunes por la mañana Salvatore llama a Alessandra camino a su trabajo. Le dice que es vital conversar esa misma tarde. Le pide que salga temprano y que lo acompañe al parque pues tiene cosas muy relevantes que contarle sobre su viaje a Monterrey. Alessandra queda sorprendida de saber que él anduvo en Monterrey el fin de semana y le dice que ella también tiene información muy extraña que compartir con él sobre una charla que tuvo con doña Juana el día sábado. Alessandra no tiene que rogar mucho a Claudia para que la cubra esa tarde; después de lo que ambas vivieron en la cocina de doña Juana, sabe que es crucial esa cita. Salvatore por su lado, pasa muy mal rato rogando a su jefe que le deje salir temprano, una vez más; inventa alguna cita inesperada con el IRS, y en Estados Unidos ese es siempre un tema de respeto; de mala gana, el jefe accede. En el parque, los copos de nieve caen con una tristeza, como si tuvieran el augurio de que esa tarde, alguna hermosa historia de amor, podría acabar. Alessandra y Salvatore caminan de la mano, se miran fijamente a cada rato mientras lo hacen; ninguno comienza tratando el tema grave que necesitan abordar. Hablan de nimiedades. Se preguntan del trabajo. De como van las ventas en la pastelería. De como están los clientes de Salvatore. Finalmente se sientan en una banca, respiran profundo y Alessandra le cuenta todo lo sucedido donde Juana. Salvatore por su lado, le cuenta los increíbles hallazgos de Solomon en los archivos de Remembrance. Ninguno de los dos quiere dar crédito a las historias que cada uno cuenta y a la increíble coherencia y consistencia de ambas. Alessandra llora mientras cuenta su parte, las lágrimas caen al suelo como granitos minúsculos de hielo. Salvatore tiene una cara de aflicción imposible de esconder. Ambos deciden ignorar todo lo que han investigado. Simplemente no pueden dar crédito que el uno o el otro se haya hartado de la relación y del intenso amor que vivían.

Los meses pasan volando. En menos de diez días Alessandra rompe definitivamente con Salvador, su prometido. Le cuenta que ya sabe toda la verdad y Salvador no opone ninguna resistencia. La abandona de inmediato, sin drama. En menos de un mes, ella se muda al apartamento de Salvatore. El mes siguiente dan rienda suelta a su pasión. Las noches no les alcanzan, pues el deseo y el amor les desborda. Los primeros meses son de idilio total, se enamoran tan profundamente, como nunca antes lo habían estado. A partir del cuarto mes, algo empieza a ir mal. Todo lo que investigaron meses atrás empieza a hacerse realidad, inclusive una realidad más dramática que lo que les habían contado. Alessandra desarrolla paulatinamente una codependencia muy intensa y maliciosa. Empieza a tener un comportamiento compulsivo, obsesivo y controlador. Salvatore la ama desesperadamente y aguanta con valentía todo lo malo que se viene. Sus encuentros sexuales no menguan ni un ápice a pesar de todo. Una tarde cualquiera de sábado, volverían al apartamento a las tres de la tarde y pasarían desnudos hasta la media noche, devorándose el uno al otro, con o sin coito; y la cantidad y calidad de sus orgasmos es algo fuera de este mundo.

A los seis meses todo ha concluido. Salvatore se ha mudado de ciudad, ha puesto una orden de restricción contra Alessandra. Ha viajado a Monterrey a hacerse un borrado voluntario de memoria, olvidar a Alessandra y todo lo que tenga que ver con ella, otra vez. Alessandra pierde toda cordura, literalmente. Se le diagnostica algún tipo de demencia. Es recluida en un centro especializado para recibir el cuidado y tratamiento que corresponde. Claudia se encarga de todo. Las ganancias de la pastelería son suficientes para cubrir con esos gastos y aunque no lo fueran, Alessandra es su amiga del alma. Sufre mucho por ella. La visita todos los sábados sin falta. En cada visita, Alessandra le cuenta sus delirios de relación con Salvatore, una que aún no termina; le cuenta como él la visita a escondidas todas las noches, se mete a su cama y le hace el amor toda la madrugada. Y siempre se despide diciendo que la ama con toda su alma, que pronto la rescatará de esa clínica, que ya casi desbarata toda la organización de Remembrance, y cuando concluya, ella será liberada y vivirán felices para siempre. “Salvatore, te amo”, es lo que ella siempre le dice al verlo salir por la puerta de su habitación.

Seis meses atrás, esa noche de domingo, Salvatore llega casi en automático a la casa de Solomon, al sucio y lúgubre sótano donde vive. Por el camino lo asalta la incertidumbre, la ansiedad, el desespero. No puede creer que su historia con Alessandra no acabe de comenzar, que ya tengan esa historia previa. Esa historia tan extraña, y que inclusive ni esa historia es verdadera, según lo que Solomon le ha anticipado por teléfono. ─Tú y Alessandra nunca han estado juntos. Nunca se conocieron en verdad. ─le dice Solomon─ todo comenzó con un concurso que ambos ganaron en alguna red social, alguna encuesta que llenaron y salieron favorecidos con unas vacaciones de ensueño ─Solomon continúa relatándole ese mecanismo que Remembrance utilizó en el pasado, unos tres años atrás, cuando su tecnología estaba en versión beta. Y le cuenta como las dichosas vacaciones de ensueño eran en realidad una prueba beta de implantarles los recuerdos de unas vacaciones. Que coincidentemente Salvatore y Alessandra eligieron Milán como destino de su viaje vacacional. Lo que Remembrance hizo sin su autorización fue agregar la experiencia de romance fugaz, y para que ésta fuera más intensa cruzaron sus dos personajes. Cada uno había sido la experiencia romántica del otro. A decir verdad, había un buen nivel de seguridad en la experiencia, estaba garantizado que el romance sería superficial y temporal y que sembrarían en ambos un sabor de haber sido algo bello, pero que no iba a tener trascendencia alguna. Tiempo después, algo inaudito ocurrió. Los recuerdos sembrados en cada uno de ellos empezaron a crear nuevos recuerdos, unos que no fueron implantados, y que obviamente tampoco correspondían a ninguna realidad. Esos nuevos recuerdos incluyeron la continuidad de su relación de vuelta en Estados Unidos. Y un breve periodo de un año en el que se amaron con una intensidad, como ninguno había experimentado en su vida real, al punto de hacer planes de casarse. La relación ─en la virtualidad de sus nuevos recuerdos─ sin embargo, se deterioró porque Alessandra desarrolló una obsesión maliciosa y un síndrome de bipolaridad que hizo que continuar juntos fuera poderosamente peligroso para ambos. Si bien la relación que su cerebro inventó a raíz de los recuerdos primarios implantados no era 100% idéntica para ambos, los puntos de coincidencia eran asombrosos. En la vida real, dos personas no recuerdan una relación 100% igual tampoco, cada quien le ve sus matices y la ve a través un cristal distinto. Todos los participantes de la prueba beta eran monitoreados quincenalmente por personal calificado de Remembrance y al detectar esa anormalidad los invitaron a ambos, cada uno en fechas distintas, a realizar otro viaje a Remembrance, donde se les contó la verdad de lo que les acontecía y al descubrir ambos que todo era una farsa creada en su cerebro, optaron por un borrado total de toda la experiencia: De los recuerdos que nacieron espontáneamente, del viaje original a Monterrey, de las vacaciones inventadas en Milán, del romance fugaz, de todo lo concerniente al tema. Y para hacer verosímil todo el tema y liberar de responsabilidades a Remembrance les pidieron que grabaran los videos falsos en que ambos confirmaban haber tenido una relación real, que se tornó dolorosa y decidieron borrarla de su memoria. Alternativamente, había unos video reales de todas las sesiones que habían tenido con ellos; estos últimos eran ultra-secretos y estaban encriptados con criptografía cuántica, indescifrable para el mortal promedio; mas no para Solomon. Como parte de los servicios de borrado, Alessandra optó por el detalle de conocer un nuevo novio de inmediato, alguien que sagazmente la conquistara y le propusiera matrimonio, y que tuviera un nombre similar al de Salvatore. De allí surgió Salvador. Por su lado, Salvatore optó por que le sembraran un desgano y apatía total hacia una nueva relación, prefería quedarse como un lobo solitario. Doña Juana y algunos otros personajes, eran personal de Remembrance, que se aseguraban de lo verosímil de las historias, y ante el encuentro inesperado de Salvatore y Alessandra, activaron un plan “B” que hiciera creíble la cuartada de Remembrance en todo el tema ─¿Tienes una memoria USB que me prestes? ─pregunta Salvatore─ cópiame allí todos los videos por favor, me los llevo para revisarlos nuevamente con calma esta madrugada ─. Solomon hace la copia y lo despide con un efusivo apretón de manos, de alguna manera le había cogido cariño a Salvatore ahora, a pesar de la falta de empatía que caracterizaba a Solomon. Salvatore regresa a su casa, conduce con mucha calma, como sedado, como hipnotizado. Los videos vistos pasan por su cabeza una y otra vez, dando punzadas en su corazón, cada vez más fuertes. “Alessandra, te amo”, susurra mientras conduce por la larguísima autopista que lo lleve de regreso a su hogar vacío, un hogar donde Alessandra, en la realidad, nunca tuvo parte.


FIN.


@AljndroPoetry
2018-ene-12
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