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Y Gibraltar... también

Celebro las fronteras,
ensalzo a mis reyes,
jaleo mi bandera,
incumplo las leyes.

Adulo al empresario,
recojo sus "migas"
(lo llamo "mi salario")
y el circo que siga.

Defraudo los impuestos,
desoigo la sangre,
recelo de lo opuesto,
me debo a Dios Padre.

Impongo mis colores,
disfruto en los toros,
reprimo los temores,
repito cual loro:

Yo soy muy español
de cuna y de bien,
yo soy más español
de alma y de piel,
yo soy mucho español
de cabeza a los pies,
yo soy todo español
y Gibraltar... también.

Envidio a mi vecino,
le dieron la ayuda
al gay de su sobrino
y aún me saluda.

Apago el pensamiento
y enciendo la tele,
me aferro al asiento
y olvido que duele.

Escupo siempre al cielo
sin miedo a mojarme,
si cae sobre mi pelo
acusa al migrante.

Y elijo a mi verdugo
y vuelvo a rezar
y alardeo de yugo,
de nuevo a empezar:

Yo soy muy español
de cuna y de bien,
yo soy más español
de alma y de piel,
yo soy mucho español
de cabeza a los pies,
yo soy todo español
y Gibraltar... también.
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EMBANASTAR DIFERIDO...(Experimental Neosimbolista)

EMBANASTAR DIFERIDO
(Experimental Neosimbolista)

Cinco veces ya he dicho que son cuatro
veces empezando al final haciendo,
tres cantos al principio perdiendo.
En la calle hace frío… ¡Todos creen!.
En la tristeza del coche… ¡Vaya bien!.
En la red que apresa… ¡Más y más!.

___P.S.I.C.O.P.A.T.Ó.G.E.N.O.___

Y seguirá el saldo insoluto solo,
tan frío en el fondo del fuego,
tan poco en el máximo mínimo.
¡Míralo, siéntelo!... Cilíndrico sueño.
¡Tócala, mécela!... La noche callada.
¡Ámala, métela!... La tarde canta.

___P.O.M.P.O.S.A.M.E.N.T.E.__

Ninguna transparencia enturbia…
El olvido está en su sitio. ¡Reposa!.
Y regresa y enceguece y camina,
pureza afilada cadena condenada,
en el último péndulo ardiente,
con ese olor azuloso afiebrado.

___S.A.R.D.A.N.Á.P.A.L.O.___


Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez.
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"Esfera"

Procrastinar…procrastinar
ser solo onda que se mece
lenta en un mar de seda
ser solo entraña de la levedad
que preña de luz cada grieta
del planeta de la soledad.

Ser solo tiempo sin edad
ser espacio sin frontera
olvidar…olvidar
amor contra dolor
espera contra quimera.

Abandonar..abandonar
cada fe cada bandera
en la tumba de su verdad
ser hoja de otoño en el vendaval
de una agnóstica primavera
entre recovecos humanos
entre ángulos divinos
ser esfera.

www.youtube.com/watch?v=L3Cts6x6fYM
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Un día de lluvia

Llega la lluvia, y la neblina que impregna el aire
tienen un olor a óxido, olor puro de aquel vacío
que has dejado suspendido en no sé qué mundo

púes en este que siento, presiento y vivo
la mente no deja calmar y olvidar
quien eras o que serás a partir de hoy.

¡Oh este mundo me atormenta e inquieta
hasta después de tu inesperada desaparición!
¡La muerte no es sino, la extinción de la zozobra!
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Amor Caduco

¿Tiene el amor caducidad?
Si los besos son perennes
dime cariño mío,
los míos donde están.

¿Y las caricias?
¿Si son como el viento
que viene y va?
dime cariño mío,
¿cómo las pude yo atrapar?

¿Y los te quiero que nos dijimos?
palabras vacuas nada más.
Los juramentos de amor eterno
mentiras sobre mentiras, ¿verdad?

Entonces, ¿dime cariño mío?
¿Por qué son de verdad,
estás lágrimas, este hastío?.

Cuerpo mutilado, alma perdida
yermo, mi corazón, relegados
sepultados, olvidados mis sentidos.
¿Entonces esta es la verdad?
¿Sólo esto fue lo que vivimos?

¿Porque, me siento que muero,
porque solo siento frío?
¿Porque te tuve que querer,
si tú nunca me has querido?
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Noche

Esta noche
estoy empapada
de olvido
y recuerdo
tu sonrisa
que no me extraña
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ENCARNÁNDOSE... (Experimental)

ENCARNÁNDOSE
(Experimental)

Ninguna voz alumbra esta vieja pluma
donde vuelan amargas las tintas cayendo
los ofendidos abejorros y los cristales opacos.

Lo saben las ventanas cerradas
abriendo en el techo pétalos caninos
comiendo las frágiles auroras temblando
con las manos que pesan el viento
al pasar absorto el huerto
yerto extraño en la estatua viva.

Así flotaban las letras temiendo
Así flotaban las palabras en el río
herido por la brisa enarenada
en las ramas plateadas de agujas oxidadas
por el deber agonizante del fruto
en el campo de mudez humedecido
y los bosques secos en un plato.

Quiere escribir porque a las hojas duele
el otoño de paja y hojalata dulce
como despierta el silencio del diente
tan lejano en el reloj parado.

Quiere escribir al mar embotellado,
enrojecido, anciano y libro ignorado
por el rayo en el sombrero de piedra
con la verdad que asesinan los vocablos.

Es una oruga de hule que huele a miel
que duele al eco enterrado
entre los cristales que manan inclinados
por quebrar al horizonte las pestañas.

Puede la tinta sepultar las mariposas
escondidas bajo el ojo del camello
y desvestir los lagartos de madera
en las heridas del tapíz o las lechugas.

Porque los dedos encerados ayunan
arriba del cementerio de mosquitos
y doblando la esquina indiferente
turbada entre las ruinas nuevas
y las arañas de los viejos licores
y las bibliotecas de polvo y harapos
a lo lejos cosechan el olvido
que dibujan al mundo del hongo
las mordidas del vuelo desplumado.

Mira, la razón se pudre lenta
en los cajones desgarrados del cepillo
en las hierbas que comen luna
en los helechos que tiñen lana
en las manzanas que cuentan cuentos.

Mira, mira,
como encarnan las miradas huecos
afeitando las arenas en barriles
aceitando los años en un siglo
de millones y de vendas y cadenas
encarnándose al anzuelo, mira, mira,
¡ Que el cielo te esta mirando !.

Autor : Joel Fortunato Reyes Pérez.
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Ilusiones

Cuando el viento despeinó mis ilusiones.
Cuando las nubes cubrieron mis manos.
Cuando mi vida fué atardeciendo en asfaltos.

Cuando mis pies dejaron de pisar tierra.
Comenzando a sentirse en un tiempo circular,situado en medio un espacio inconmensurable.


Cuando las lágrimas formaron senderos inenarrables...

Cuando fué,que poesía comenzó a rescatarme?

Solitarias mis pupilas;dilatando la llegada,
Van buscando en frenesí,
Un destino,una mirada.

Cuando el tiempo comenzó a azotar.
Cuando fué,que olvidé la sonrisa al despertar.
Cuando fué que mi barca zarpó,
Para siempre nunca volver a encallar.....

Cuando; volveré a amar...
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Árbol del amor

Me diste y me quitaste
el oro de las dichas.
Sembré sueños
Y cosecho pesadillas.

El árbol del amor
Tarde o temprano da
Sus inevitables frutos de dolor.

Se llama soledad
A los estruendos del silencio,
Se oyen como llueven,
Las lágrimas del sol.

Miente la ausencia
Cuando dice que no estás.
Tu olvido es la pesadilla
De la intento despertar .

Voy buscando consuelo
Con el alma frágil,
como la piel,
Con un dolor que hace ver ínfimo al cielo.
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Por una hoja

La última hoja de Otoño,
la hija de primaveras,
se abanica en su rama.

Tan pronto se haga viajera,
canción de columpios,
cornamusa de tierras,
será nave dorada
en corriente de acequias,
milagro de Invierno,
viento
de una marioneta
con rocío en sus cuerdas.

Pronto
olvidará su monólogo.

Pronto será el abono
de las hojas nuevas,
trisquel prometido
por las musas del agua,
compás de las lluvias,
partitura infinita
partiendo del alba,
pronto
rumor de gorriones
en la copa de un árbol,
contrapunto del cielo,
sonata del hielo,
murmullo de estrellas.
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Poema del día tonto

A veces despierto
y es trece de octubre
y el cielo es de plomo
y oigo un piano,
tumbado en la noche precoz
del agua que araña las rejas
metálicas de mi balcón. Oigo.

Pues lo que escucho es algo distinto,
es alguien distante, lejano, imposible;
su voz disuelta en eternos silencios
que a casi todo prestaron cobijo...

Me duele octubre
y sus tormentas,
sus melodías
y esta imprevista penumbra
que a quimeras tritura mis sienes.
No, no, no quiero,
pero sí, sí, sí quiero ceder al deseo,
rendirme a la pena
que fuerte me agarra y
sumerge orejas y nariz
y manos y boca y ojos al fondo,
adentro, a las raíces
de la memoria

Sucede que entonces
un veinte de junio,
el anillo de plata, también aquel banco,
tu humilde sonrisa
y la dulce impresión
de no ser capaz de echar nada
nada, en falta.

Entonces, y no más que entonces,
tremenda, prevista, chalada idiotez:
buscar en la agenda las letras
que siempre formaron tu nombre.

Jugar a creer.

Colmado de octubre
creí fascinado;
oscura su tarde,
a tierra mojada su olor,
cruel su piano francés...

creí y jugué,
jugué a creer que podrías aún desearme
igual que a ti te deseo yo;
ya ves que son tres
años, tres,
que a casi todo prestaron cobijo...

Hoy, sin embargo seré un niño bueno
y al pie de estas letras
tu ruego cumpliré:

ya nunca más

volveré a

llamarte.

No obstante,
comprende que veces despierto
y es trece de octubre
y el cielo es de plomo
y oigo un piano,
tumbado en la noche precoz
del agua que araña las rejas
metálicas de mi balcón. Oigo.

Pues lo que escucho es algo distinto,
es alguien distante, lejano, imposible;
su voz disuelta en eternos silencios
que a casi todo prestaron cobijo...
a casi todo, menos al olvido.
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No busques

No busques
la ansiedad de la noche
no por ello
va a desnudarte antes

No busques
esa gota enamorada
en la inmensidad del mar
quizás, se evaporó

No busques
ese beso perdido
posiblemente los labios
ya lo olvidaron

No busques
la magia de la mirada
surgirá caprichosa
detrás de las cortinas

No busques
el perfume del ayer
cuando el hoy te acaricia
y el mañana te pretende
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La verdat pura... (En Castellano Medieval)

LA VERDAT PURA
(Experimental en Castellano Medieval)


Con deseos muy flacos e viles
la verdant pura se ronpe, desquica.
Por la grant cisma e debate muy vano
con los argumentos que fizo cuestion
non pudieron a otro esleer
e fincaria en sinple unitat.

Fizieron grant daño, et la grant cobdicia
dapños e sañas con toda avaricia.

Despues del parto donzella
e venga a punto de gentil amor
mansa mente sin bollicio
non dando a sus carnes vicio
de los cielos puerta e llave.

Sepan que es arbol de grand maravilla
e torna fortuna en calma
linda rosa muy suave
su alma sea gosozza.

Sienpre bive sin pavor
de tantos bienes conplida
abondada e guarnecida
una cossa que non es,
si en vos fuesse, sería.

Mandad-me que dance, non entiendo el son.
Todo cuanto tengo quiero perder
en lugar de tanto veo que llorando.
Andan todos esos, no fallan abrigo
mucho es superfluo el vuestro alegrar.

Fia de mi, amigo, como de otros fias
dejad las rasones, venid, venid.

Si bien vos quiere, quite vos agora.
¡Ya non tenes tienpo de saltar paredes!.

Entre los muy buenos bueno,
es viva e clara fontana
de frutas, rosas e flores
e de suaves olores.

Abstener e aver tenpranca
de los vicios e deleites.
Ofensor de la maldad
quien sin freno allí se lanza.

Con subjección e humildad.
Como oro de entre la escoria.
Por obra muy singular
tan notoria es esta cosa.

¡Que ella fabla si yo callo!.
Solamente ruego yo
¡Non lo dejase olvidado!.

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez.
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Conjuro a la abeja

Abe abeja, tú eres la de la flor,
la tan vestal, la tan bella,
la que conduce la vida,
la que después se la lleva.
Abeja de la miel, de la rosa,
la de pétalos de espina fresca,
la que jamás olvida el amor,
o termina por escribirlo bajo una vela.
Abeja de los arcoíris, gentil,
de grácil práctica, voladora eterna,
lleva este poema a mi amada,
envíame su sonrisa perfecta.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
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Tú eres

Sara tenía un hermoso plumaje blanco, ojos negros, su pico era muy rosado tanto como sus pequeñas patitas que solían dejar huellas en las plazas. Era una paloma muy hermosa y aunque solía enmugrarse mucho era digna de admirar.
Su color favorito era el azul y por esta razón quería convertirse en un hermoso azulejo como los que solía ver cada mañana en los árboles de los parques. Cada vez que los oía cantar ella también lo hacía, sus compañeras de vuelo solían burlarse de ella, otros intentaban que entrara en razón y le pedían que se amase a sí misma y aceptara el cuerpo en el que había nacido, pero Sara comenzó a creer que todos estaban en su contra porque no apoyaban su sueño y llena de ira se marchó al otro lado de la ciudad. Mientras volaba pudo notar a aquellas hermosas aves que ella tanto envidiaba, se detuvo en un lago y se miró en el reflejo que éste destilaba. Notó que su cuerpo era mucho más grande que el de ellos, su pico no era el mismo, sus ojos tampoco lo era y se odió mucho por no ser igual a ellos; De momento, a su mente se le vino un plan que cambiaría su vida y sin dudarlo ni un segundo, voló rumbo a la ciudad y se lanzó contra un pote de pintura azul que vio en la mano de un hombre y al instante todo su color blanco fue cubierto; Llena de alegría volvió a casa porque según su pensar era un azulejo sólo por portar tal color. Al verla, algunos se burlaron, otros, se llenaron de tristeza, otros, la apoyaron. Las palomas comenzaron a preocuparse y a pensar sobre qué hacer con este pequeño problema hasta que decidieron que lo mejor sería quitarle la pintura, pero fueron pocas quienes se oponían a la decisión que su amiga había tomado, por esa razón Sara comenzó a creer que era un hermoso azulejo hasta que llegó a olvidar su verdadero origen; ya no hacía cosas que las demás sí porque la pintura estaba dañando su plumaje, ya no volaba como solía hacerlo, dejó de cantar y de comer las semillas que los ancianos le lanzaban. Se sentía hermosa siendo azul como el cielo y aún más segura cuando las demás aves la defendían de quienes no estaban de acuerdo, para ella todo estaba bien y quienes debían cambiar de mentalidad eran quienes no aceptaban lo que Sara sentía que era.
Un día, mientras caminaba en el bosque, un viejo anciano que ya no podía ver muy bien la tomó pensando que era un azulejo y la llevó a su casa donde muchos de ellos vivían encerrados. Al llegar intentó meterla dentro de la jaula pero ésta era muy pequeña para ella, al anciano le pareció un poco extraño, tomó algunos alambres y le hizo una jaula un poco más grande donde la mantuvo muchos días. Todos la miraban asombrados y otros con temor pero ella se sentía muy feliz de que alguien por fin reconociera que era un azulejo porque ella lo sentía dentro de sí. Llegó la tarde con sus bellos colores, la noche con sus bellas estrellas y la mañana con su sol de verano en donde todas las aves cantaban menos Sara.
Al pasar los meses el anciano comenzó a notar que este gran azulejo no hacía lo mismo que las demás, la tomó y la observó un poco más. Sara ya casi no tenía plumaje, la delgadez que poseía espantaba, sus patas se habían vuelto gruesas y llena de heridas, la pintura se había escurrido casi en su totalidad al igual que su bello color blanco. El anciano tomó agua y la bañó haciendo que la el resto de pintura se escurriera de lo poco que quedaba de su plumaje.
Sara, llena de temor se defendía como podía e imploraba que no le quitaran su color, que ella era un azulejo, uno especial y de la desesperación lloró mucho, tanto que poco a poco dejó de luchar. Cuando por fin la tortura se había acabado, el anciano la secó con una pequeña toalla y la puso frente a un espejo diciendo:
“Que tonta paloma ¿Por qué te empeñas tanto en ser alguien que no eres?. No naciste en la especie equivocada, deja de intentar cambiarte. Los sentimientos tienden a engañarnos. ¿No sabes que la belleza de estas aves azules los lleva a una prisión? Tu color blanco es para resaltar el cielo, tu canto grueso anuncia la llegada del verano como el inicio de la nota más grave en las instrumentales de Beethoven y tus patitas rosa nacieron para caminar en las plazas. Puede que no sea la vida que sueñas pero, todos nacimos para cumplir una función especial y si tú no cumples esa función dime entonces a quién le darán de comer los ancianos que se sientan en los parques.”
Aquella paloma se miró al espejo y por fin pudo ver el daño que se había causado y comenzó a pensar en las palabras que este anciano le había dicho. Esperó hasta que sus plumas volvieran a salir y luego se marchó; por fin se hallaba de nuevo en las alturas, ella era Sara, una paloma blanca como las nubes del cielo y hermosa como la sonrisa de los ancianos, niños y jóvenes que la alimentaban.
Voló hacia un lago y se miró en el agua por mucho tiempo y aunque aún amaba el azul del cielo se dijo a sí misma:
“Tú eres lo que ves: eres hermosa tal y como ahora estás. No necesitas ser otra cosa”
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El Sol, ELLA, la Luna

La espiral del torbellino de los astros,
fue una hélice rodeando tu cintura.
Los rayos del Sol de cada día
se olvidaron para siempre de la Luna.

Ya el reflejo de Selene no es su luz
Eres tú quien la nutre de hermosura
Celosa maldiciendo tu existencia
Reconoce que tú eres su locura.
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Duele

Duele decir que no duele,
duele la pobreza,
duelen las ausencias,
duele el rencor sin respuestas.

Duele el aire que respiras
si es un aliento convertido en suspiro,
duele el cuerpo
sus heridas, sus castigos.

Duele la falta de una sonrisa,
duele el amor hipócrita,
duele la máscara que embona a la perfección
en un rostro fingido y comprado.

Duele el recuerdo que nunca se olvida,
duele la cobardía y la soledad acompañada,
duele la ilusión marchita,
duelen las palabras envenenadas y malditas.

Duele la falsedad y el hambre en el estómago
cuando no hay comida,
duele la juventud que se escurre con los ojos cansados,
duele la belleza superficial
cuando no se tiene nada más que vacío.

Duele el recuerdo intacto en la memoria,
duele la venganza en seres inocentes,
duele la sangre y carne cada vez que no amo,
duele el ayer en el que te deje indefensa.

Duelen los secretos innombrables,
duele el destierro de unos versos fríos,
duele el invierno que nunca llega,
duele la enfermedad sin cura.

Duele la renuncia,
duele que les duela la felicidad de los otros,
duele el valor cuando no es un tesoro,
duele la misericordia que nunca llega.

Duele la muerte tan íntima
que siempre está tan despierta,
duele decir que no duele
cuando duele tanto cada día.

El mute
18/09/2018.
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Llanto

Como collares de perlas
tus lágrimas derramadas
en el tapiz de tu encanto...
y será que cuando lloras
¿se te olvida aquel fracaso?
para de una vez el llanto,
otro amor te está esperando.

Charly
@pereiralibre
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Cuando

CUANDO no estás
es un océano con sed la soledad
Y el sol teme morir
En la oscuridad.

CUANDO sé que mis días para ti
Son iguales, como lo son para los relojes,
En el espectáculo del tiempo
Da lo mismo que tu olvido a mi me desaloje.

CUANDO a los astros
más los anhelo
Más distante me veo
Del cielo.

CUANDO con el fuego
De tu pasión se sueña
mi vida se hace humo ,
Que no es más que una leña.

CUANDO te siento lejos,
A cada instante,
En los rincones de mi mente,
Tus recuerdos son espejos.

Cuando la mala suerte repita su condena
Como si fuese un maldito eco,
no va a llover agua sino arena
En el desierto más seco.
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De un soplo

Esparció las siluetas del hielo entre las rendijas de la lengua. Esas que dejan la puerta entreabierta a los gemidos y risas.

Entumecida, la alfombra jugosa albergada entre el paladar y lo que le quedaba de decencia, optó por callar.

Para siempre.

Dejaron de desfilar los secretos, los temores, las vivencias del día y los recuerdos de hace años.

Todo enmudeció.

Optó por sonreír en braille, para que los dedos mágicos supiesen sus historias con sólo rozar su mirada.

Los de esas manos cálidas y transparentes. Esas que bailan y elevan por encima (y por debajo) de la cintura.

Y el camino se volvió un misterio, sus anocheceres prendían las ascuas entre puestas de sol airoso.

No importaron los tragos amargos y con sabor a piel de mandarina.

Acabaron siendo el toque necesario para un final distinto, el de esa boca que, por fin, olvida.
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