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Permutable inveterado...(Neosurrealista experimental)

PERMUTABLE INVETERADO
(Neosurrealista experimental)


Pasan por las calles toda una noche por delante,
una calesa caduca, y la luz de los cielos que bebí en los ojos,
sonrisa de los vientos, bañada,
en la dulzura de sus labios rojos, bajo la amenaza de ser cosa sin concepto.

Guardado, escondido en su oscuridad, en la oscuridad propia,
mientras todo da vueltas, en la nada incomprensible,
y más vueltas da, muchas veces, y donde van los cuerpos,
camino de un ensoñador antojo, como milagro,
mientras yo, invisible, soy la promesa de la espina.

Con la fidelidad de claros remolinos, donde navego,
celebrando los puntos cardinales,
que mudarán mi origen, en la predera del mundo dormido,
porque sucede el naufragio que debe,
en la vida, que es el barco del paisajista,
que sabe oír y ver, las caprichosas letras,
siempre entre líneas,
y reconoce a solas su destino, en los devaneos del rocío,
y se insinúa en las palmas de una gélida caricia.

Seré para el cuerpo el lino apaciguante, brío prolífico.
Y ya no más mi ruego sollozante, devorará lo recibido,
ni irá a turbar la indiferente calma...

Ya nada sana, ni perdona.
Donde pasan semanas, en la pared sentadas,
como una sola y libre flor del prado,
dejando preciosas piedras,
y sólo un milagro más entre la hierba.

Me dueles,
carbón del breve engaño, no es nada del vespertino bostezo,
en el cuerpo,
antes que muera de amor la prisa,
y en otra carta, la propia consistencia,
pensándolo bien, no endulce,
aquello que quiero a las diez.

Se hace lentamente eso que pintamos, muchas veces,
en el suave vuelo de la huerta, con sus puertas,
sin saber cómo es, ni cómo será mañana,
el baluarte de la noche.

Las polillas en la ventana, anudan el delirio,
corriendo entre las piernas.
En cuanto se fecunden sus resquicios,
la primavera endulza y endurece,
eso que si se ensalza hiere.

Porque el mundo quedará alumbrado de un horizonte,
donde perderse parece inevitable, en el duelo del andén,
que hiere con un rayo que despierta más allá de lo sostenible,
al silencio, una voz en cada paso, gozoso de la mirada de la luz,
rojo nace, y podría nacer, entre los amarillos un gris.
Porque ha nacido una y otra vez, en un pensamiento sin memoria,
de sentir la fuerza del polvo.

Que solo ciñe los rosales de pura eternidad, en la permanencia inmóvil,
al quedarse vacías, las vidas ajenas,
y otras, como puños enfebrecidas,
prisioneras,
que no conservan nada,
de lo que debieron,
y no hicieron al destino,
en su canto eterno.

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Poema del día tonto

A veces despierto
y es trece de octubre
y el cielo es de plomo
y oigo un piano,
tumbado en la noche precoz
del agua que araña las rejas
metálicas de mi balcón. Oigo.

Pues lo que escucho es algo distinto,
es alguien distante, lejano, imposible;
su voz disuelta en eternos silencios
que a casi todo prestaron cobijo...

Me duele octubre
y sus tormentas,
sus melodías
y esta imprevista penumbra
que a quimeras tritura mis sienes.
No, no, no quiero,
pero sí, sí, sí quiero ceder al deseo,
rendirme a la pena
que fuerte me agarra y
sumerge orejas y nariz
y manos y boca y ojos al fondo,
adentro, a las raíces
de la memoria

Sucede que entonces
un veinte de junio,
el anillo de plata, también aquel banco,
tu humilde sonrisa
y la dulce impresión
de no ser capaz de echar nada
nada, en falta.

Entonces, y no más que entonces,
tremenda, prevista, chalada idiotez:
buscar en la agenda las letras
que siempre formaron tu nombre.

Jugar a creer.

Colmado de octubre
creí fascinado;
oscura su tarde,
a tierra mojada su olor,
cruel su piano francés...

creí y jugué,
jugué a creer que podrías aún desearme
igual que a ti te deseo yo;
ya ves que son tres
años, tres,
que a casi todo prestaron cobijo...

Hoy, sin embargo seré un niño bueno
y al pie de estas letras
tu ruego cumpliré:

ya nunca más

volveré a

llamarte.

No obstante,
comprende que veces despierto
y es trece de octubre
y el cielo es de plomo
y oigo un piano,
tumbado en la noche precoz
del agua que araña las rejas
metálicas de mi balcón. Oigo.

Pues lo que escucho es algo distinto,
es alguien distante, lejano, imposible;
su voz disuelta en eternos silencios
que a casi todo prestaron cobijo...
a casi todo, menos al olvido.
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Cuando

CUANDO no estás
es un océano con sed la soledad
Y el sol teme morir
En la oscuridad.

CUANDO sé que mis días para ti
Son iguales, como lo son para los relojes,
En el espectáculo del tiempo
Da lo mismo que tu olvido a mi me desaloje.

CUANDO a los astros
más los anhelo
Más distante me veo
Del cielo.

CUANDO con el fuego
De tu pasión se sueña
mi vida se hace humo ,
Que no es más que una leña.

CUANDO te siento lejos,
A cada instante,
En los rincones de mi mente,
Tus recuerdos son espejos.

Cuando la mala suerte repita su condena
Como si fuese un maldito eco,
no va a llover agua sino arena
En el desierto más seco.
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Murciélago azul

Hoy tu ausencia me lleva a deambular por calles vacías. Sólo me acompaña una sombra titilante y alargada que se empeña en perseguirme. Me perturba su presencia porque posee vida independiente a la mía, se mueve de forma amenazante mientras se acerca a mostrándome sus fauces.
Observo el oscuro cielo desprovisto de estrellas, la contaminación las oculta y no me permite contemplarlas. Pero sé que en este mismo instante brillan para otras personas que respiran vida y no la mísera polución que me rodea.
Me siento en un banco y miro el edificio de enfrente. Hay algunas luces encendidas y lloro al pensar que podríamos estar viviendo juntos en cualquier habitáculo de aquellos. La luz que buscaba en el firmamento la vislumbro en la tierra porque es aquí donde te necesito y no en la vaguedad del espacio.
Pasa el tiempo y merman las luces del edificio. Puedo ver cómo a través de los ladrillos los moradores despiden el día y descorren las colchas para recibir el sueño que tanto anhelan. Unos duermen con sus hijos, otros con su pareja, algunos con sus mascotas y sólo hay uno que duerme solo: vive en el cuarto tercera. Y es exactamente en ese cubículo de luz donde a las dos de la madrugada se encuentra el alma desvelada.
Constato que escribe compulsivamente tecleando el ordenador, pero no sé si habla con otra persona o consigo mismo. Su mirada acusa una insondable melancolía. Asisto a un ininterrumpido goteo de agua que se filtra a través de aquella vivienda hasta la calle, son lágrimas capaces de atravesar un edificio.
Se ha formado un charco que serpentea errante entre las gélidas baldosas olvidadas por los transeúntes que duermen plácidamente.
Siento las extremidades entumecidas, el frio adquiere una virulencia impetuosa cuando se hiela el alma. Bajo los ojos y advierto que mi abrigo gris muta a un tono más oscuro en la parte del corazón. Mi abrigo se empapa, mi corazón se deshace en escarcha. Huye de mi cuerpo formando un sinuoso riachuelo sobre el pavimento. Me aterra su huida y presiono la mano para retenerlo, pero yerro en el intento porque ya no me pertenece.
Mi cuerpo languidece sobre las mismas tablas de madera que la tarde anterior dos adolescentes se prometieron amor eterno embriagados de felicidad. Quisiera contagiarme de aquella hilaridad que tronó hasta el cielo mientras dibujaban juntos sus vidas.
Declino en mi obstinación por aferrarme a mi corazón, la mano de desliza balanceando inerte sobre el reposabrazos del banco. Apenas puedo abrir los ojos, me voy acoplando al respaldo para no despertar jamás. Justo cuando creo desvanecerme eternamente, un murciélago azul se posa en el banco y emite un chillido sobrecogedor despertándome de mi letargo.
Al abrir los ojos veo que media un palmo entre los dos caminos de agua. Sin mediación de un plano, ni brújula se han encontrado. Miro hacia arriba y veo que el del cuarto tercera eres tú.
<<¿Pero qué haces ahí escondido? Si en realidad no estábamos tan lejos, pero te empeñaste en creerlo>>, pienso mientras lloro.
Mis últimas lágrimas obran un milagro: aumenta el caudal y se fusionan los dos caminos. En ese instante me ves y bajas a buscarme.


Marisa Béjar, 24/01/2018.
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Parábola

Nada de amuletos
NO evangelio
NO resignación
Nada de volver otra vez.

Convencido en ser el mensajero de barro,
y en hacer un mundo mágico
pasará el tren de la vida

sin ti

¿Y qué, de la caja en el vértigo de los sueños?

Qué a los 3 días
inexplicablemente, nadie vino desde un cielo azul;
qué en la inmovilidad
del dolor de una lágrima
forjas tu reticencia y tu adiós.

Lázaro
y tu sed de inmortalidad en la sombra de todos

y yo

abandonado en la oscuridad insaciable de secretos;
entonces,
tu sudario
reclama por un milagro
y la fe que hace falta.

Acaso, este recinto en penitencia
también
muere de pena;

lo sé,
vendría bien
tener el as bajo la manga y las alas rotas.
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Los Seis Puntos Cardinales

Recorriendo de Sur a Norte los caminos,
desde la inocente infancia hasta el día de hoy .
Con intención de verme en la mirada de
aquel que mira con ojos del corazón.

Desde el destierro cruel en el azul Oeste,
la cara de la fiera muerte he visto yo.
En esa noble claridad del Este inmenso,
vi en la luz de tu mirada asomar el Sol.

Desde el Abajo oscuro, abismo de los mares,
he buceado eternas noches de dolor.
Mientras galaxias infinitas desde Arriba
amasaban en un mañana de ilusión.

En este mundo raro sin una certezas,
veo el sitio, descanso a mi alma y corazón.
En lo real de los seis puntos cardinales
es tu abrazo mi cobijo y es suave amor .

A.B.A. 2017 @
Amalia Beatriz Arzac
Buenso Aires - Argentina
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No eres mía

Hay días en los que la certidumbre se cuela por una ventana mal cerrada, como el frío del invierno. «No eres mía» sonó a eso, a silbido congelado, a sobresalto en tierra antártica. Las vigas de la mente aguantan, no para siempre. Las mías cedieron al derrumbe ya esperado en los versos. «No eres mía» penetraba en mis adentros y cortaba de un tajo los hilos de la esperanza, como el filo de un trozo de papel perverso. Duele... pero, ¿qué otra cosa puede hacer sino doler?

«No eres mía», otra vez... ¡Otra vez! Ni un álbum con instantes de nuestras sonrisas de viaje, ni armarios con tu ropa y la mía, ni anillos de letras vinculando el riesgo de perdernos las ganas de soportarnos otro día más. Nada que consiga salvarnos de la orilla del olvido porque, lo que no se dice, no existe ni a nadie le importa. «No eres mía» es la culpa del pasado y del vicio y del miedo y del ego... de lo poco que he aprendido, de lo mal que he aprendido. Eso es lo que nos queda en la noria de locura cuya suma va restando tiempo al tiempo. Repetirnos en fracasos de promesas, solo eso.

«No eres mía» y ya van doscientas veces que lo dices, que lo digo para ver si me lo creo, porque cierto es que miro al fondo de lo oscuro y lo único que quiero es que vuelvas, que vuelvas, que vuelvas, que vuelvas, que...
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En unas cuantas palabras

En mi generación el poeta no existe
¿Qué es la poesía para ellos?
¿Acaso no es un montón de palabras
que no se necesitan para vivir?.

Antes de mis tiempos el poeta era un sabio,
un loco audaz que se atrevía a escribir
unas cuantas palabras en verso
creyendo tener un mundo a sus pies.

Lo que al poeta le pasa y le pasó en la vida
le pasa a todos los humanos también,
lo remoto y lo perdido
lo más antiguo y lo que perdura para siempre.

Lo que nace,
lo más querido, lo que es más real
aunque al mundo solo le importe
lo que es solo novedad.

Extraño aquel momento en donde importaba
la necesidad de tener un porvenir,
la verdad sin artificios
sin desvelos petrificados en una buena lectura.

La noche se alargaba con una sonrisa,
el poeta quería limar las asperezas
con sus éxitos y sus fracasos en un verso
con su inocencia al descubierto en un texto.

Con su desvergüenza desnuda,
con sus atardeceres anaranjados
y su amor arrebatado,
con el dolor en una lágrima de sangre y su desdicha.

En mi generación las mañanas son otras,
la noche es un delirio oscuro y muerto,
los poemas un cursi cuento, una larga letanía
a la cual no se le debe regalar el tiempo y leer.

Me preguntarás ¿a qué sabe la vida?
te diré que lo banal está de moda
una foto, una selfie, no importa que sea trivial o fortuita,
me dirás que es mejor que un verso en la memoria.

En mi generación los libros de poemas son historia,
tal vez leer un verso no te dará crédito,
por eso en los estantes de una librería
ya no hay poetas,los han vendido todos en un momento.

Tendremos que escribir nuevos poemas
el viejo poema ya no está,
se ha ido para no volver jamás
se fue a buscar al sabio en unas cuantas palabras.


El mute
16/09/2018.
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Mírala...

Era tan contenta y su olor era de fresas... Le encantaba leer una novela antes de dormir...
Cuando iba caminando imaginando a su caballero, se cruza con un chico de ropa negra...
El mira y ella siente su corazón latir como una linda canción...
Ella le daba amor pero el se alejaba dejando dolor... ella se ofendía, pero el le dijo que no se ofenda que no desprecia su amor y no le quería dejar dolor..
La hermosa flor seguía su paso y el chico oscuro seguía de seductor dañando a las que le entregaban su corazón
El le salvo por un aprecio hacia esa hermosa flor y le dejo volar...
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El beso de la bruja ® ©

Aquella oscura noche
encerrado en mí, mi pecho herido
conjuro involuntariamente
una hermosa bruja
de piel nívea y ojos bellos
quien lanzo sobre mí
un tierno encanto
en el momento exacto
¡Y otra vez hubo luz en mí!
Mi llanto se convirtió
en sonrisa, tan solo
con uno de sus besos
luego abrí los ojos
y la vi subirse a su escoba
no me dijo nada
solo me lanzo otro beso
que aun hoy
en mis noches solitarias
lo siento en mis labios.

Carlos Luis Molina Lara

Pintura Witch de Albert Penot
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Humo en mi mente

Es en ese momento donde mis males viajan, aunque vuelvan. El humo nubla mi vista pero despeja mi mente , la que se encuentra aturdida y confusa. Viniste de la maldad pero con un toque alegre, llenaste mis entrañas de ilusión para volverme adicto a ti. Me encuentro en lo más oscuro, junto a ti, pero está vez eres la única luz, aunque te desvaneces con cada suspiro. Me siento feliz contigo pero tú me arrastraste a esta oscuridad donde nos encontramos solos
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Toda la luz de esta noche es solo para ti

Toda la luz de esta noche es solo para ti, eres una pequeña colonia musks.
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Quédate por mucho tiempo, melancólica, desde dentro de tu cuerpo, exudación, con delicadas gotas de agua sobre tu vientre.

La luna es como un cuerpo limpio y fragante,
soñoliento, dando un aliento seductor.

Dos cigüeñas blancas intercaladas en una noche
entre ellas, tus círculos de ojos negros,
manteniéndote feliz.

Te hace ver la sombra del triángulo que se desborda,
cada poro en mi cuerpo está abierto, significado impredecible.

Las estrellas brillan en el cielo nocturno sin humanidad.
Y tus ojos están llenos del
dolor y el placer de la antigüedad.

Con un dolor satisfactorio
En tu hermosa mirada, está el poder de los demonios; hágase de este momento un recuerdo que no pueda borrarse.

Cúbreme, ¿sabes lo que dejaste cuando te inclinaste sobre el mundo?

Los años me ponen en la rutina, déjame ver que estoy siendo aplastada.
Oh, madre, cuando finalmente me callé, ¿seré feliz?

Nadie sabe cómo te amo sin márgenes. Este secreto,
por tu parte, mis ojos te miran como dos heridas, dolorosamente

Soy un cuerpo de mujer de plumas blancas, que es suave como el agua.
Tú me sostienes en tu mano, acomodaré mi mundo.
Usare mi carne para dar brillo al sol.

Un grito de ayuda, ¿el alma puede alcanzar?
el mar puede tomarme como mi sangre.
Alto mis pies del sol poniente, ¿quién me recuerda?

Debes tratar de mantener la calma
una trama de vómitos,
cuelgue su luz curva en el aire.

Cuerpo ondulado.
Como si resistieras la invasión de todo el mundo.
Dátelo.
Una vida rica en crisis, una vida que se niega a relajarse.
Hacer la vista gorda a la matanza diaria.
¿Qué planeta ha cambiado al terrible sueño ?
Líquido se entrega a la tierra y se niega a desaparecer
¿Qué tipo de flujo de aire aspira el cielo?
Tal regalo inflado, un universo tan pequeño
Poder sombrío
Todo está desapareciendo, todo es transparente
Pero mi sangre más secreta se hace pública
¿Quién me amenazó?
Resumir a la gente con más fuerza que la noche
¿Lo eterno escondido en mi cuerpo?

Noches calientes volando con lágrimas, soy un recipiente inhumano enfriando el aire, la muerte me cubre.

La muerte no soporta el dolor que corre por todo mi cuerpo.
Pero no te molestes con esa cara sin vida,
estás mirando al contenido más horrible del mundo.
Como si ya existiera, como si ya hubiera sido prologada,
vengo, mi voz no está en mi corazón, me instalo en ala orientada al sur.

La primera vez que vine a verte, me pondré al día con los días oscuros, con senderos, con caras similares, con la
brisa fresca, me siento pálida y solitaria, los campos de
maíz son enérgicos en este momento
Vine aquí y escuché los ladridos de las estrellas de los peces,
escuché la sensible vibración nocturna.
Saltamontes muy pequeños dispersos,
nubes frágiles y únicas como una bestia solitaria.

El sol brilla el sábado.

Al igual que conocerme es un corazón digno
La caña de pescar se desliza sobre la superficie del agua y la lámpara de aceite parpadea.

Escuché el canto del gallo.
Escuché el sonido de agua golpeando.

Segundo mes

Desde la mañana hasta el mediodía, viaje por todo el pueblo
mis pies escuchan el sonido del metro.
Déjame alcanzar la profundidad del silencio.
No importa a donde vaya, siempre hay alguien parado
sosteniendo un cuenco de arroz, alguien está sacudiendo una cuna vacía.
Caminando a través de una pared, mis pies no están en el suelo.

¿Qué hace que las manos de la esposa sigan moviéndose?

Ella está tejiendo un pedazo de brocado para su esposo.
Ella dijo: "Me encanta, todavía te amo"
No es un movimiento de dos manos.
No el movimiento de la línea y el transbordador.
El movimiento de las palabras, el movimiento de las palabras.
Como la lluvia que gotea en el tarro, poco a poco.

El sol brilla el sábado.

Nos quedamos en el café al aire libre por la tarde.
Hablamos sobre la muerte y hablamos sobre el pasado.
Hablando de suicidio
Hablando de este mundo a otro mundo.
Hablando de suicidios después de ir a otro mundo.
Volvió al mundo una vez que se suicidó.

Morir.
No es una opción para continuar.
Amor y no amor.
Yo.
Es un error.

El mundo ha superado su búsqueda de un absurdo consistente en las cuatro estaciones del amor.
Nadie puede abandonar el dial ordinario.

Nuestra vida es en este momento es como el primer abrazo.

Las alegrías y tristezas del pasado están de repente frente a nosotros.
Condensada en una forma que no se mueve, la muerte.

Termina nuestra maravillosa vida.
Toda nuestra vida está terminando.
El viento se hinchó y apareció el cometa de la muerte.

Quiero verme en el viento.

Che-Bazan.España

www.youtube.com/watch?v=fyulQKB3ykc&list=RDCdDazqakigY&index=7
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Y de ti hacerme tu discípulo

Y de ti hacerme tu discípulo.
Siempre romper la monotonía,
y ser otro extraño a ti
(No te ofrezco ser mejor)

Habían, que es como decir
no hubo nadie
-técnica que ni tú
te has aprendido de memoria-
de eso nunca volver a lo mismo,
aunque signifique
estar en una ovación de pie

entonces,
el día más barato se viste
como suele hacerlo,
o cómo se enfunda
el pordiosero igualito a mí.

Reconozco que me sé de memoria
mi lado más oscuro
-algo que me enseña de donde renacer-

Tú, lo sabes ¿No?
he susurrado estos versos
para estar intacto
como una cruz pegado en la pared.
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7comentarios 76 lecturas versolibre karma: 122

A pesar de todo

A pesar de todo y de todos
lograste sobrevivir.

Navegaste entre bruma
en la orilla oscura del tiempo
en la profundidad del miedo
en el dolor de no saberse
si se está vivo o muerto.

De la cicatriz caminaste por su arista,
unas noches dormías en crucifixión
por los días vivías penitencia de amor.
castigo de los que se entregan
con el más puro sentimiento

El tiempo benévolo al verte estoica
ultrajada y ante el peso de tu carga
apiadóse de tu ser ofendido
fue aligerando el peso de tu fardo
llevándose por estaciones el padecimiento.

Hoy te encontrará y te encontraran,
plasmando tu voz en nuevos versos

Sigues siendo tú misma un poco más sagaz,
se perdió la inocencia en esos laberintos
sin puentes ni escaleras que a veces es la vida .
la esencia no se pierde, esa se mantiene intacta

Y pesar de la ausencia,
das incondicional tu presencia
a pesar del intenso frío,
abrigas brindando calor
a pesar de la maldad,
aún puedes dar amor

A pesar de todo, a pesar de todos
aquí estás, aquí te encontrará,
aquí te encontrarán
plasmando tu voz con nuevos versos.

MMM
Malu Mora
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22comentarios 117 lecturas versolibre karma: 140

Silencio

Silencio para aquellos héroes,
Piedad para los renegados,
Un cielo de diversos colores,
Vendaje al corazón atravesado.

Otra lágrima al río,
Otro reproche al aire,
Ni de mi sombra ya me fío,
La historia de un don nadie.

Pájaros que escaparon,
Tiempos oscuros y frustrantes,
Un esfuerzo no es en vano,
Cuando la muerte llega al instante.
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2comentarios 28 lecturas versoclasico karma: 46

Quedarse replegada

Y por más que le ponga cortinas
a las ventanas del alma,
siempre se cuela una luz mortecina.

Torrente de ácido que se filtra,
que recorre las grietas
horadando la piel marchita.
(Oscuro en verbo y en verso).

Y por más que le pinte un arcoíris
al cielo gris de la mañana,
la paleta de colores es monocromo.

Campo yermo de flores de papel,
donde solo brota un amanecer
después de un cosecha de mil días.
(Árido en sueños y anhelos).

Algunas veces es mejor quedarse replegada y esperar a que pase.
(Silencio de ausencia y de ganas de mudar la piel).





Hortensia Márquez
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18comentarios 126 lecturas versolibre karma: 116

Las heridas de tu ausencia

Encofrando sudores con hiel y heridas
con lamentos de un loco que ha madurado,
ya no me cuentas historias de tu vida.

Quisiera ser tus lágrimas que, por tu rostro ajado,
como las mías resbalan de pena y añoranzas,
porque he perdido tu ser fiel y enamorado.

No volveré a pensar en ti por el momento,
porque tu recuerdo me revuelve... y me devuelve
el dolor que me produce esta herida.

El amargo sabor del lamento que me sucede,
no lo encuentro aquí al lado ni en otra parte,
tu imagen alegre no quisiera retirarte.

Me he visto buscándote por todas partes
y con dolor no te he encontrado,
madurando mi sabor amargo quiero adorarte.

Al llamarte por tu nombre no te he hallado
al candor de la lumbre de la leña que me arde,
pues la labor se ha terminado.

Cantarán los mirlos en el campo,
Cantarán por la sombra desde un árbol,
Cantarán al llegar la primavera.

Y no estarás para escuchar su canto
Y no estarás para oír su alegre trino,
Y no estarás para mí..., ni mi manera.

Un escalofrío envuelve mi piel extensa,
porque tu sutil roce ya no siento
y esta añoranza me sirve de escarmiento.

Volverán los llantos por los surcos de sus cauces,
labrados en mi rostro con el paso de los tiempos
y se hacen cada vez más profundos al no encontrarte.

Detrás de las puertas quiero hallarte
y jamás encuentro el momento...
de volver a verte, erguido y nombrarte.

Atrás hemos dejado aquellos momentos,
que por las calles recorrimos sin aliento
que, por correr, recorrimos todos los monumentos.

Y al volverme atrás para mirarte
no he visto nada mas que un hueco vacío,
cuantas heridas me haría por encontrarte.

Una mirada profunda de invierno frío
Y una helada palabra de lamento,
mirando el oscuro firmamento.

Conmemoraré las frases que dijiste,
conmemoraré tu rostro retratado,
conmemoraré los largos paseos.

Y al nombrarte creo que te veo,
y al nombrarte miro allá a lo lejos,
y al nombrarte rompo acongojado en rostro feo.

Recogido el dolor por las habitaciones viejas,
tus retratos alzo a ver como de lejos,
ando solo paseando por las callejas.

Me encuentro a gente que nunca miraste,
porque te dolía su mala suerte profundamente,
jamás supe por qué te lo callaste.

Ahora no me queda nada más que olvidarte,
aunque hemos pasado juntos muchos momentos,
los mejores de mi vida sin duda..., no supe amarrarte.

Alfonso J Paredes
Todos los derechos reservados
S.C/Copyright
imagen recopilada de internet, cuya fuente es: www.google.es/url?sa=i&rct=j&q=&esrc=s&source=images&a
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País de sordos

Las trayectorias del orgullo
y de la avaricia
nos convertirán en un archivo
de huellas mendigas,
en un crujir en el que el agua
no remitirá en su cantinela,
en estertor de las sendas exclusivas
por los que deambularán
los caducos bienes
de nuestros bosques desquiciados,
entre pináculos de luces mentirosas
como la herencia fraudulenta
que ha de empobrecer nuestro rocío,
entre el aire sucio y excedido
donde la lluvia
se empecinará en congestionar rendijas,
entre los nidos acomplejados
de las cigüeñas histéricas,
entre la revancha
gestionada por los leñadores de hombres
y por los saqueadores
de lo poco o nada
que podrá sobrevivir a la pereza
de los tiempos,
refugiados en esta nuestra oscuridad sonreída.

(Pero las aguas
no detendrán la cadencia de su música,
seguirán leyendo
la partitura de las ramas caducas
entre los bosques destartalados).
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Corazón Cannábico

Es como si te incendiaras
en la pasión que despiertas
en las gatas alzadas.

Mi corazón es de metal envuelto en llamas;
no puede contra una orgía de mininas
satánicas vaginas que sangran infectas.

La distancia que alargas,
como un oscuro reggae downtempo,
suenas.

Mi corazón es de metal,
es fe, es courage y jungla.
Lo camuflan verdes llamaradas
cannábicas.
No puede contra la sangre de tus cortesanas;
les gustas porque les pagas.

Te gusta,
te sientes Baphomet.

Soy Madreselva, rastafari,
Cannabis; soy Cuarteto y conga.
Soy Kamasutra, Shakti,
Salambó, Yoruba-Pomba.
Soy rituales del bajo Alberdi,
la sangre fluye por mis venas
como vino sin soda.

Son trolas,
fuman Benson & Hedges,
bailan Avicci en los muelles
y con tu copa estrujan sus conchas.-
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Reina luciérnaga

Somos un vaivén en el tiempo.
Una cruzada en pleno siglo XXI,
que no un cruce de caminos.
Mientras sucedes,
hago carantoñas a los pliegues de tu ropa.
Juego a la ruleta risa
con los caprichos del destino.
Cruzo los dedos,
esperando a que te juegues tus dudas al rojo.
De mis labios.
Llevo los bolsillos vacíos
pero pesan como piedras,
desde que no me besas.
Ando un paso y cuento veinte.
A ver si llegas.
Sin llagas.
Niego otros brazos
que me aprietan lento
el poco seso que queda.
Enciendo un cigarro
y el jodido humo
dibuja la inicial de tu nombre.
Sólo por eso dejaré de fumar(te)
que (m)ata.
Mis estrellas se han convertido
en costra de tanto esperar.
Ahora no hay quien las arranque
sin que la sangre llegue al río.
Torniquete de urgencia
a mi nostalgia.
Salgo por la puerta de emergencia
pero es giratoria.
Y las farolas de mi calle
siguen luciendo a medio gas.
La luciérnaga reina
se escapo
por mi boca
borracha de ti.
Desde entonces
mi quinto sin ascensor
está de rebajas.
Y los peldaños de la escalera
después de cada tropiezo
me preguntan
que
por qué
sigo pretendiendo vivir a oscuras.
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