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Nadie

La habitación vacía,
unas telarañas juegan a ser espacio,
la luz del mediodía resquebrajada en otras luces
y el eco de la oscuridad recogido en el suelo,
como sombras chinescas del olvido,
también la calle se quedó vacía,
vacía de manos,
vacía de caricias,
la complicidad del viento te lo recuerda,
como si fuese todos los labios que has besado,
como si ninguno hubiese existido,
como si fuese la misma habitación,
como si fuese las telarañas
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Esperanza hecha promesas

Huyendo de un futuro,
persigo un instante en el presente,
olvidando lo que ignoro,
recordando el silencio
de pensamientos no dichos.

Como plegaria llena de promesas,
de promesas no hechas,
de promesas no cumplidas,
promesas imposibles de prometer,
imposibles de borrar.

Cada día es idéntico al anterior,
mas distinto al siguiente,
mientras en mi interior
anido la esperanza de no sucumbir
a mis deseos, a mis instintos.

Entonces me invade la bruma,
la más gris y espesa de las brumas,
mi cuerpo pasa a un estado
de inmovilidad sentimental
paralizando toda motivación.

No tengo pies, ni manos
para escapar de mis alientos,
abandonándome a éste torrente,
procurando no chocar contra las rocas,
cierro los ojos en una oración.

Padre tu que conoces las fuentes
de todo sentido y sentimiento,
alumbra en mi oscuridad
los pozos de mi esperanza,
ayúdame a entender el porqué.

Mi cuerpo siendo arrastrado
por esta corriente enfurecida,
abro los ojos, mientras el agua
surca mi rostro enmudecido
por el cansancio y el dolor.

Me invento un futuro imperfecto,
porque tus ojos no requieren
de artificios para mirarme,
tu boca de disfraces para besarme,
devolviéndome la vida,
con tan solo un beso
o tan solo una mirada.

Amén
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2comentarios 47 lecturas prosapoetica karma: 66

Injuria, locura...¿Sísifo?

la vida nos enterró vivos
mas nosotros recreamos lo que fuimos
pues al separarnos olvidó dios
que es imborrable la pasión
de los ojos
olvidó que ésta resurge en la penumbra
(y en los sueños compartidos)
olvidó que se revive en los besos que las bocas
pronuncian desde el delirio
sobre los ojos lo olvidó todo
olvidó que también besan
que acarician que penetran
olvidó que solemos ser curiosos
y una y otra vez jugamos
inertes con déjà vu
que entre sueños y suspensos
las miradas se tropiezan
y que todavía en la calle
(aunque tarde)
se recuerdan
olvidó que si los ojos se tropiezan con las bocas
y las bocas con alientos
que a su vez tropiezan con sueños
de una vez y por todas
el hechizo queda nulo
y la sensación retorna
casta y férrea
(aunque ya no sea oscuro)
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Capitán Ironía

Libro: Bailar junto a las ruinas (2017)

Capitán Ironía

Fabulador de ademanes a medio
desabotonar, suele involucrarse en líos
bronceados, pero solo por cortesía.
Considera la insensatez como
la mayor de sus virtudes.

Bebedor de salvajismo;
la memoria del que se asume vencido
siempre será más impiadosa que celestial.

Allá va el Capitán Ironía,
licuando el asombro del
barrio con su aire desdichado.
Su rostro enfermizo balancea
su oscuro fastidio.

El sol de los triunfos ajenos siempre
fue demasiado radiante para que
pudiera mirarlo a los ojos.
Su piel es un alambre atravesando la
tarde entre bramidos de soledad.

Víctima de algunos momentos rescatables,
que alentaron una cierta ofuscación
sobre los inexistentes finales felices.

Allá va el Capitán Ironía,
con una impaciencia de nudillos
gruesos. Propietario de una declaración
incinerada, a la que nunca
dejó de echar de menos.

Azotado por lo irremediable, el
insomnio le sonríe con los
labios apretados. La presentación oficial
con los remordimientos siempre incluye
un tarascón de por medio.

Por fin se queda dormido sobre una
retahíla de protestas taciturnas,
para entablar un soliloquio con sus pesadillas.

Allá va el Capitán Ironía,
con el abatimiento de los que
vienen de un rito de iniciación frustrado.
Con un viento huracanado entre las manos
pinta los barrotes de su propia jaula.



Hace un par de horas me enteré que
el Capitán quiso ascender a Comandante,
pretendiendo transformar en moretones las ojeras
de cinco caballeros muy bien adiestrados en el
poco elegante oficio de moler al prójimo a palos.

Poco y nada me extrañó, porque
desde que dejó de ser Teniente,
al Capitán siempre le gustó ponerle
leche descremada a la cicuta, y dictar
su propio epitafio con fuegos artificiales.

Allá está el Capitán Ironía,
en cautiverio en una cama
de hospital, con un par de
costillas quebradas y una
lesión en el orgullo y el pulmón.

Con tres dientes menos y el rostro indigno
de alguien de su rango, lanza hacia la lluvia
que golpea la mísera ventana de esa habitación
una advertencia amortiguada: Tan pronto como se
recupere todos los diarios de este país pondrán
en los titulares su nombre, apellido y las
condecoraciones que ganó jugándose la
reputación en las leoninas calles de la vida.
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Mirar al Sol

Admirarte en las alturas
Es saberte dañino,
Ver que deslumbras aurífero
Que son pérfidos tus prodigios.

Es quererte y no intentarlo
Es mirar al sol.
Enceguecer de ansias
De temores, de desengaño.

Espectros pardos
que deambulan sordos en mi visión;
Irracionales, caprichosos
así huelen tus virtudes.

Tomo mis gafas,
Con recelo me sumerjo
escapo de tus destellos
y escéptica auguro tu oscuridad.
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sin comentarios 14 lecturas versolibre karma: 39

Oscura y atrayente obsesión

Allí vería llegar el tren y tendría tiempo para tumbarse sobre las vías.
Apareció a lo lejos y se acercó hasta los raíles. El tren tronó a su paso. Todo vibró dentro y fuera de su cuerpo como las cuerdas de una guitarra.
Faltó un paso más. Tal vez mañana.





Publicado en:
www.cincuentapalabras.com/2017/11/oscura-y-atrayente-obsesion.html
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Este modo de vivir

Libro: Bailar junto a las ruinas (2017)

Este modo de vivir del Siglo XXI
es un culto a la prisa y al cansancio.
Todas las ciudades parecen al fin
de cuentas cortadas con la misma
tijera consumista, por habitantes que
solo mascan resignaciones desechables.

Envilecida, soberbia y vestida de
democrática la mentira campea a sus
anchas en el desecho calendario
de un presente repleto de fugacidad.
Un slogan de sonrisa asustada
desciende por una escalera mecánica.

(La revolución no ha de comenzar
editando artículos en Wikipedia).

Caminos morales incorrectos se clavan
en el corazón de la impotencia.
Los derechos y garantías viajan
dentro de una cantimplora agujereada.
Como en aquel poema de Bolaño,
juntamos las mejillas con la muerte.

Este modo de vivir es la
tormenta, el naufragio y la indiferencia
al mismo precio. Nos deslumbran
con fábulas infames, y zapateando
en el umbral de las quimeras,
el invierno solo reparte besos abatidos.

(Cuando la leche en polvo viene de regalo,
hasta el niño más hambriento desconfía).

Ignorarnos como habitantes de éste infierno
no nos transforma en residentes del paraíso.
Recuerdo con asimétrica nostalgia aquel tiempo
en que creíamos tener un futuro. En
la profundidad del intestino de la amargura,
crecen las raíces de los años encarcelados.

Para saber de una vez quiénes
somos, habrá que seguir escarbando
en los nombres extinguidos por el
ajuste estructural, remake eterna de los
mismos que quieren consolar nuestras
penas ofreciéndonos un pañuelo sucio.

(Esta insensatez de modas derrocadas
parece hecha al gusto de los reptiles).

Como anacrónica práctica se subastan las
más selectas lágrimas de cocodrilo,
mientras, en esta venerable indisciplina que
es levantarse a diario, continuamos
navegando, con los tendones deshechos,
hacia metas que sabemos inalcanzables.

Seguimos regando, con la tinta de un
contrato leonino, las gardenias que nacen
marchitas en la cuneta de la historia. Guerrillas
de iras oscuras ponen armas de guerra
en manos de niños con nombres arrebatados,
y el salvoconducto a una fosa común.

(Resulta que los más sabios de todos se
estrellan contra el futuro igual que los demás).

Es sencillo sentirse felizmente
desgraciado en este tiempo de ojos
cerrados y bolsillos entrelazados
con la incertidumbre...
Más que vivir los días
nos revolcamos sobre ellos.

Con nulos deseos de continuar hincando las
rodillas, los parias gritan su cólera
sin máscaras. Cuando ya solo nos quede
la negación como heredad, habrá que
sentarse a esperar el tsunami, o el
rigor del látigo de una multinacional.

(Hoy son los corderos los
que gerencian el matadero).

No va a ser gratuita emocionalmente
esta sobremesa de desilusiones
sucias y granadas de mano.
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Sin título

Temo por mí, temo por todas las mujeres de mi vida,
No me siento segura ni a la luz ni a oscuras,
Por las calles hay cuerpos inertes que cedieron en la lucha,
otras más que nunca se enteraron que llegaron al final.

¿Qué culpa tenemos de haber nacido con este género?
¿Qué culpa tienen nuestros padres?
¿Por qué me odias a mí monstruo de la noche?
Silencio…no me respondes, entonces que sea Dios el que te juzgue.

Hoy, este llanto quema mi ser como el aguardiente,
Es tanto que hasta el ave matutina esconde su canto.
Ya no quiero ser más el blanco de tus vituperios
Solo quiero la tranquilidad y equidad,
Quiero la bondad y la paz.

Tenemos que alzar nuestro canto al unísono.
Gritar que somos muchas
Somos la vida
Somos amor.
Porque la mujer tiene valor, ¡si!, el mismo que tienes vos.
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Sueños de una noche sin Luna

Una blanca nube
estira unos brazos de
dedos finos y largos,
acariciando la oscuridad
de una noche sin luna.

Una danza de luciérnagas
Ilumina una cara de ojos
tristes que derraman
lágrimas sobre el frío suelo.

Un grupo de náyades juguetea
a la luz de una lamparilla,
que chisporrotea en el agua
tranquila de un clepsidra.

La fogata de los enamorados,
que prendieron cerca del río,
para dar color y calor
a las caricias y besos.

Sólo son sueños, dulces sueños, de un noche sin luna.
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Terror - (instagram: @poemaspiboro)

Terror

Finas espinas de cactus
se clavan en mi pupila
hilando un iris incoloro
que no puede ya llorar.

El mundo es negro
no existe, es vacío
sólo lo tiñe un hilo rojo
tejiendo a su voluntad.

Estoy solo
no hay ecos a los gritos
que tintados de amarillo
buscan un sitio que no está.

Sigue tejiendo un hilo
no hay nada más
tintada de nada
la palabra libertad.

Siento terror
me suspendo en la oscuridad
se clavan más espinas
y unos gritos que jamás sonarán.


Píboro

Instagram: @poemaspiboro
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Click

El criterio romántico
enaltece el todo o nada,
el ordinario real
estigmatiza la alteración
del estado de ánimo.

Me he quedado suspendido
en tus pestañas
con una próspera reforma
de mi suerte.

Patentes de genética coqueta,
la minoría cumplimos sueños
en pensiones baratas,
la mayoría macera oscuras orgías
en hoteles de pladur.

En un verano fértil
los feligreses cambian de parroquia,
montan oficinas
entre secretarias, cómicos, músicos
y empleados que aún están por nacer.

A día de hoy
queda feo dormir
en casa de los abuelos,
ellos tienen detectores de farra
y en el primer "click" de llave
salta la alarma:

¡Buenas son estas las horas de llegar!.

La vida tonta
nos seduce con diversión
y un vaivén de líneas
si te dispones a leer
cuando la mañana mermada
sólo pide cama.
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1comentarios 45 lecturas versolibre karma: 95

Utópica distopía de la realidad

Nos empeñamos en creer
que este plano existencial infinito
que llamamos universo cosmos firmamento
alguna vez dio a luz a una roca incandescente
que al enfriar su núcleo ardiente
y en el más improbable y remoto
de los improbables eventos del azar
dio paso a la vida...

vida que plantó e izó su bandera de victoria
sobre una esfera anegada de materia inerme
hace tantos millares de milenios mileniales...

vida que forjó su camino que luchó tenazmente
para no extinguirse ante la espeluznate adversidad
de un cosmos que había nacido muerto...

vida que floreció, se esparció, se multiplicó,
evolucionó y hasta al universo mismo
casi en su totalidad entendió...

y también maliciosa, envidiosa, desidiosa,
mentirosa, menesterosa,
homicida se volvió...

y por la muerte la vida fue acechada
y por la vida misma la vida fue acechada
y por la ineludible inevitabilidad del omega
la vida fue acechada.

Pero la realidad es que no hubo nacimiento...

gestación sí, sí la hubo,
preñado quedó el universo de un engendro
que por millares de milenios
se proclamó la guinda del pastel
de la creación...

¿creación?

¿qué no había sido un accidente del azar?
un golpe de suerte de dados cósmicos cargados,
un as bajo la manga del vacío,
un vacío y una nada
que misteriosa, mágica, cabalística y místicamente
contenían desde ya al todo...

un todo
donde cabía la vida y la muerte a la vez,
el amor abrazado del odio,
la envidia encamada con la piedad,
la materia en comunión íntima con la antimateria,
la oscuridad anudada a la luz en un nulo claroscuro indefinible,
la crueldad de la mano con la misericordia...

un todo en una nada...

insisto, que no hubo nacimiento
solo gestación...

y el cosmos arrepentido del engendro aberrante
que germinaba en sus entrañas
decide abortar;
abortar la vida, abortar la muerte,
abortar el alfa, abortar el omega,
abortar el tiempo, abortar la eternidad,
abortar y absorber,
consumir, concentrar, compactar
un todo categórico
en una nueva nada y vacío absolutos...

y los creyentes y los escépticos
y los fanáticos y los antifanáticos
y los que creían en todo
y los que creían en nada
y los que estaban a favor
y los que estaban en contra
y los que estaban en contra de los que estaban en contra
volvieron todos al zigoto vacío primigenio.

Jamás hubo nacimiento
ni vida, ni amor, ni odio,
ni cronos, ni infinitud;
fue todo una quimérica fantasía alucinante,
el anhelo de un firmamento imaginario
que soñaba con el ser y existir;
la utópica distopía onírica
de una deidad tortuga mitológica
que flota sobre el líquido amniótico
de la inexistencia absoluta.



@AljndroPoetry / xi-17
(@SolitarioAmnte)
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Persiguiendo silencios

Silencio roto
por el sonido del viento
mientras las cortinas ondean
llevándose el estruendo
de las almas atormentadas
que hacen ruido
para ahogar su oscuridad
rompiendo tu paz
alterando tu vida
convirtiéndote
en perseguidor de silencios.
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2comentarios 89 lecturas versolibre karma: 98

El último secreto

Basta con abrir el cajón de tus recuerdos
para darte cuenta del desorden
que ocasiona tú pasado en una culpa
que se apega para bien morir.

Yo no seré uno más de tu colección de culpas,
vives como si solo estuviéramos aquí
para consumirlo todo
hasta dejar simplemente de existir.

La familia para ti siempre fue un teatro de sombras
verdades y mentiras
relatos de una infancia carbonizada
por unas cuantas imágenes que no se olvidan.

Tal vez necesitarás millones de años
para convencerte que ese enojo
te llevará a convertirte
en eso que tanto te molesta.

¿Yo quién soy para juzgarte?
nunca seremos pensamientos exentos
ante la mirada inquisidora de aquel que quiere
aprovecharse de tu locura.

Nada me cuesta amanecer honrando a la vida
he visto cómo el cáncer llega con el crepúsculo
de los asuntos pendientes
que solo hacen amanecer en las tinieblas.

Solo me preocupo por vivir y dejarte vivir
maltratando a nuestros miedos
hasta conseguir envenenarlos
con la esperanza suficiente para poder partir.

El milagro de la vida amanece
sin la oscuridad de una noche
que se siente cómoda en las tinieblas
ahí es donde entro con un salvavidas que no sé usar.

Nadie me entreno para soportar
el terrorismo de tu mirada
que renuncia a seguir luchando
porque restas a todos chantajeando voluntades.

Yo sobreviví a los mismísimos dolores
que te corrompen sin ninguna prisa aparente
yo te enseñaré calladamente
que el último secreto es amar para vivir.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
17/11/2018.
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La Palabra Rompe Silencios

Calla deja oír del universo sus sonidos
no formes hoyos negros de profundo mutismo
que nos puedan dañar.

El mundo gira tan de prisa que caminamos con la oscuridad
sin sonidos sin palabras sin darnos cuenta
que un halo de luz ilumina nuestro andar.

Noches frías y días perennes mudos
callando gente, callando mundo, gente enmudecida por silencios
que se comen como gangrena sus palabras.

El universo conspira y calla, no se escuchan sonidos
ya nadie utiliza el lenguaje, la web no deja que parlen
la comunicación se ha perdido, nadie lee más de tres palabras
nadie se asombra si una nota escucha,
sólo reina hermetismo dueño es el silencio.

Hoy éste mundo es mudo el silencio desmorona la voz
caen las palabras como granos de fina arena en un árido desierto
aunque lo neguemos, aunque no lo queramos ver.

El silencio mató a la comunicación.

Aún vive la certeza que no será eterno hay palabras escritas en papel
recitadas y cantadas al viento, versos en paredes, poesía en la web,
miles de sonidos formando palabras en hiberno.

Nacerán generación de nuevas voces deseosas de hablar y escuchar
labios decididos, que romperán barreras de silencio.

La palabra habla, canta, grita, siente,
infinitas veces callará al silencio, eternamente,
haciendo que se vuelvan a escuchar
siempre las voces en nuestro universo.

MMM
Malu Mora
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Hijos de un mismo Dios

Vestida de oscuridad y tinieblas caminaba mi alma entre cadáveres amontonados en la roja tierra. Estaba desorientado, sumido en un mundo irreal, sin saber quién era exactamente. Todo mi cuerpo estaba cubierto de barro y sangre, pero esta no era mía. En mi mano derecha, portaba todavía la espada con la que había sesgado decenas de vidas; en la izquierda, la cabeza del asesino de mi mujer y mi hijo. Aún podía sentirse el hedor de la sangre putrefacta en el ambiente. A mí alrededor, continuaba el estrépito del choque del acero contra el acero, seguido del lamento de los que probaban la afilada espada del enemigo hundiéndose en su carne. Me dirigí hacia el acantilado que daba al mar, parándome al llegar al borde. Sentí la brisa marina por el rostro mientras las olas chocaban furiosas contra las rocas. Cerré los ojos, y por unos instantes olvidé donde me encontraba. Al abrirlos volví a la realidad. Elevé la mirada al cielo, y levanté la cabeza que llevaba en la mano izquierda. Luego grite:

-¡Oh Dios Misericordioso! Aquí tienes un fiel servidor. Esta cabeza que te brindo es la de nuestros enemigos. Nunca he matado en vano, y en esta terrible guerra siempre he defendido tu potestad. Este es el hombre que mató y violó a mi mujer, llevándose consigo la vida del hijo que llevaba en su vientre. Sabes bien Señor, que mi lucha es en nombre de la justicia divina, y que mi espada te sirve. Acepta mí venganza en nombre de esta justicia, que yo seguiré llevando orgulloso el símbolo de tu magnificencia. Yo prometo servirte fielmente, hasta el fin de mis días en la tierra, cuando por fin, vuelva a reunirme con mi mujer y mi hijo. Amén.

Luego, agarré la cabeza ensangrentada y la lancé al mar, perdiéndose esta bajo la espuma de las olas que chocaban contra las rocas. Recé de nuevo por el alma de mi mujer y mi hijo, y me dirigí de vuelta hacía donde se encontraba el resto de los soldados. La victoria había sido nuestra. Muchos celebraban el triunfo en la batalla riendo y bailando, aunque viendo el gran número de compañeros que habían caído valientemente en el campo de batalla, a mi entender, poco había que festejar. Me uní directamente al grupo que recogía los cadáveres de los caídos. Mi única preocupación en ese momento era poder darles cristiana sepultura para su descanso eterno.
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Ángeles en el Averno

A mis 84 años, todavía recuerdo a aquel soldado alemán que salvó la vida a mi madre y a mis hermanas. Yo era tan solo un crio de doce años, pero en mi memoria parece que ocurriera ayer. Vivíamos de lo que nos daba la tierra en una pequeña granja al norte de Odesa, en una comunidad rural, y a pesar de nuestras raíces judías, antes de la invasión alemana nadie parecía percatarse de ello. Un día vimos acercarse a los soldados alemanes hacia nuestra granja, pero en ese instante no sentí miedo. Mi padre nos escondió en una especie de cripta secreta excavada en el granero, la cual a través de un túnel conducía a los bosques adyacentes a la granja. Esa fue la última vez que vi a mi padre con vida. Junto a mi madre y mis dos hermanas menores, nos acurrucamos intentando no hacer ningún ruido. Escuchamos algunos tiros, uno de ellos sería el que mataría a mi padre. Unos gritos y unos pasos inundaron el granero. Eran soldados alemanes que vociferaban en su gutural idioma. De repente, los pasos se detuvieron y alguien abrió la trampilla que conducía a la cripta. Nunca olvidaré esa mirada azul y esa cara tiznada.

- Al anochecer coged todo lo que podáis y esconderos en el bosque. Siento lo de su marido - se dirigió el soldado alemán a mi madre en un ruso muy simple.

Luego, lanzó una tableta de chocolate al suelo, hizo un gesto para que no hiciéramos ruido, cerró la trampilla y desapareció. Algo gritó a sus compañeros. Minutos más tarde, un ruido de motores desapareció en la lejanía. Tal y como había dicho ese joven soldado, esperamos a que anocheciera. Al salir al exterior vimos el cuerpo sin vida de mi padre, pero mi madre, haciendo honor a la fuerza de las mujeres ucranianas, nos alentó rápidamente a que cogiéramos toda la ropa de abrigo y la comida que encontráramos entre los escombros de lo que había sido nuestro hogar. No había tiempo para llorar a nuestro padre. Después de recuperar lo que pudimos, nos adentramos en el bosque con los demás supervivientes. Allí, vivimos como pudimos hasta el final de la guerra. Gracias a ese joven soldado alemán nunca perdí la esperanza, ya que, hasta en la más absoluta oscuridad puede brillar la luz más pura.
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Culpable e inocente

Libro: Bailar junto a las ruinas (2017)

Yo quiero contar la historia del vodka en
la garganta de los delincuentes, de los días
donde la espalda es de humo, y la
cautela, la última rama de un árbol desolado.

Elaborar la cronología de los incapaces de sostener
sus palabras en medio de la sarracina,
de los que hacen su voluntad tanto en la dimisión
como en las apariencias, del monaguillo que
perdió la batalla contra la madrugada
declarándose a la vez culpable e inocente.

Reseñar la triste biografía de aquel que buscó
alimentarse de felicidad en una fuente no
contaminada, y murió de inanición.

No quiero ser un centinela del principado de
la premura, para poder observar como el
agua se revela en la orilla del mar, y como
la humedad deforma lo impronunciable.

Quiero testimoniar como me salga de la
alopecia del matemático, de los taxis que
derrapan por las calles inundadas de la
palma de mi mano; conjeturar sobre los
que pretenden vivir todas las vidas sin
poder siquiera comprender la suya.

No quiero ser otro mezquino lazarillo preso
del reloj, caminando entre lo innecesario
y el determinismo disfrazado de azar.

Colaborar en la quita de pretextos de los
que se lavan la conciencia en el fandango,
derramar la luna llena en las brasas
de la pena de un pronombre impersonal.

Dejar mis colmillos de vampiro somnoliento en el
congelador, mirar sin parpadear a ese sol
con boca de alambre que alumbra un invierno
de hojalata; ver a los gladiadores de
la llaga y el pantano cumplir su vandálica
promesa de articular un llanto devastado.

Y mientras el otoño sufra sus bisiestos ataques
de pánico, proferiré mis parrafadas sobre el triste
aullido escorbútico de los corazones en recesión.

Quiero ser – si me da el cuero – megáfono de los
exasperados, arrancar con un alicate el 85 % de las
turbulencias desmoralizadoras, y sonreír por
las habladurías que se quedan sin aposiciones.

Continuar negándome a entrar en el redil, seguir
sintiéndome más a gusto a la intemperie; esperar
que llegue el día en que las avenidas
no traigan incorporadas su rutinaria hostilidad, y
ayudar a los fugitivos que logren huir
de la oscuridad de los sueños olvidados.

…Desearía no tener que actualizar cada cierto
tiempo el glosario de los pueblos que se
condenan a sí mismos por su propia inmadurez…
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Tantas preguntas y la respuesta eres tú.

Los secretos de nuestra existencia la gran mayoría del tiempo se van evaporando a lo largo de la historia, muchos de nuestros sueños no pasan más allá de debajo de la almohada, quizá encontremos muchas preguntas, muchos porqués que nos tengamos que llevar con nosotros hasta el último día, y posiblemente lleven consigo la frustración de no haber conseguido las respuestas suficientes a sus dudas. Pero ¿realmente todo debe tener una respuesta? Y ¿realmente estaremos satisfechos luego de saberlas? ¡Oh, cariño! Esos ojos tuyos tan oscuros y profundos como el mar al que temo sumergirme, me habla de tantas preguntas, de tantas dudas… sigues mis brazadas hasta el punto del horizonte, donde consideramos que terminan estas olas, pero sabemos que ese no es el fin, y también sabemos: tu y yo, que este no es el fin de las especulaciones que nos llevan a dejar las profundidades de tu mirada, para salir a flote por una bocanada de aire, porque sí, es trágicamente poco el oxigeno que el mundo me permite luego de callar tus labios con los míos. No lo resisto señor mío, mis oídos se aturden cuando escucho tus miedos hacia mí ¿Qué no ves que estoy desnuda? He desarmado cada articulación de mi frágil cuerpo, y sí… se que mi cuerpo no es relevancia, pero estoy desvaneciendo la arena que rodea mi océano, o mi alma. ¿Son las dudas las que están presentes o es mi voz la que no grita que te quiere?

Porque te quiero, te quiero consumir hasta la última mirada de tus ojos cafés, oscuros y fuertes; te quiero desbordar en lagrimas provocadas por haber reído toda una vida por lo mínimo; te quiero arrancar la piel y dejar al descubierto tu ser; te quiero hacer mío en el vapor de un té que compartamos antes de cerrar los ojos, pero queriendo que no los cierres sino es para soñar, para creer, para nacer de nuevo; quiero que te quieras por encima de mí, y que tu amor nunca esté por debajo de la estrella más lejana. Quiero, quiero, quiero… tantas cosas, que, sólo podría decir: que te quiero a ti, pero te quiero libre como las aves que vuelan sobre nosotros, las que no se van, las que siguen sobre el mar, las que no temen hundirse. Seamos así, disfrutemos de las aguas salinas y cristalinas que salpican nuestro rostro, sabiendo que bajo las aguas fuertes habrán amenazas, pero si hablamos de lo nuestro: no hace falta darle respuesta a las preguntas que sólo quieren limitar nuestro rumbo, cuando el mar bravezca visitamos la luna, cuando la luna no sea tan acogedora vamos a la orilla de una playa, y cuando no exista nada: Sólo vamos, tu y yo.
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Con nocturnidad

¿Quién en sus labios puede sentir
la plenitud de la noche estelar
si la noche se ha esfumado como la poesía
dejando un mar de viento carmesí?

Nadie. Nadie lo hará.
Nadie te vio partir.

¿Quién ahora podrá escribir
lo que dicta la dama blanca
con su vigilante presencia
sin con sus versos morir?

Nadie. Nadie lo hará.
Nadie te vio morir.

Quiero volver a tu noche juvenil
oscura y marina donde mis ojos
puedan descubrir todas tus estrellas
contando la gran historia sin mí.

No podré. No lo haré.
Tú me hiciste escribir.

Ahora que la noche no quiere existir
ni en tus labios, ni en mis ojos
queda ya luna, flor y aliento
para oponerse al frío que ha de venir.

¿Por qué?¿Por qué no estás?
¿Quién me lo ha de decir?

Los dedos helados, sin gracia ni porvenir
los ojos forzados de tanta luz artificial
que quema, abraza, estorba y espanta
la belleza sublime de la noche sin fin.
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