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Paradojas (con @Sarrd8r)

Verte blanca,
sabiéndote
roja.

Colores
difuminados
desde la ironía.

Buscarte perdido
en besos,
acabar con un agujero
en el pecho.

Badén
de latidos
bastardos.

Formaciones de odio,
rencor....

Enrraigado
en la ausencia.

Quererte,
creerme pleno,
para descubrirme hueco
por dentro,
a la vez que me despierto.

Con el alma dormida,
soñando que sonrío,
al sacar la daga
de tu partida.

Paradoja

Vida,
realidad,
felicidad,
desvanecidas en sueños.

En el humo
de tu presencia,
pisadas en la arena,
de olas que gritan
al borrarlas.


Paradójico

Quebraderos de cabeza
de amores ilógicos,
dónde uno pierde la razón,
el sueño.

La sed de barro,
cinismo
del niño de pecho.



Dónde uno fuerza a comprender al corazón,
y acaba desgastándose
en esfuerzos vagos,
ingenuos,
luchando,
de forma completamente fútil.

Abandonándose
a la falta de futuro,
mientras rumio
las piedras del camino,
destino fallido
de mi esperanza.

Paradoja es no comprender,
porque la amaba,
si hacerlo me destrozaba.

Rasgando las entrañas,
alfiler del corazón seco,
de alegría mercenaria
por tu extravío.


Paradójico es no entender,
porque lo sigo haciendo ahora,
cuando está claro,
que tengo el alma intoxicada,
rota;
ahora que sólo soy una sombra.

Sombra de tu sombra,
duda aventada
por la certeza,
que no hay olvido.


Es ver mi cuerpo,
reflejarme en el espejo,
ver que como y bebo,
cuando hace más de medio año que estoy muerto,
recuerdo mi fecha de defunción.

Último atisbo de mi existencia,
reptar, mueca sibilina
de mi respirar,
hálito en el cristal
del pasado,
escaparate mórbido
de mi vida.

Amores,
paradojas...
el corazón
un delirio,
una prisión;
ella...
que en realidad,
era roja...
una exquisita paradoja.

Muda,
ausente,
jugando con raíces,
las hojas del árbol,
la brisa del llanto.

Como ver mi sangre brotar
de las espinas de sus rosas....
diciéndome "te quiero".

Tatuado
en el dolor
que no sangra.

Paradojas,
ocultas en un beso,
vivos,
que están realmente muertos.

Sin acuse de recibo,
labios amargos
en el dulzor de tu saliva.

El corazón
y sus misterios.
Las paradojas
y sus tañidos.


Rheinn & Sarrd8r

"Paradojas"
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24comentarios 159 lecturas versolibre karma: 115

Al otro lado del revólver

Al otro lado del espejismo
alumbra un sol negro...

al otro lado de la colina
una lluvia ácida brota del árido subsuelo...

al otro lado de la tierra prometida
las promesas son de vidrio irrompible
a prueba de balas de grueso calibre;
sin embargo,
todas están hechas trizas en el suelo...

al otro lado del mar
los iceberg de certezas
deshielan todas las fantasías;
los pingüinos ya no visten de etiqueta...

al otro lado del universo
la hondura del tiempo
y la dilación de la anchura
están hechas de la misma sustancia...

al otro lado de esta realidad
se calcula el límite
de cada individuo que tiende al infinito,
y el resultado es el TODO mismo...

al otro lado de la borrachera
más allá de los sembradíos de agave
y sus filosos aguijones,
la sobriedad agazapada
asecha mi vida...

al otro lado de la vereda
y en sentido contrario
estás tú,
y de este lado estoy yo;
y nos separa
la contradicción irreconciliable
de la paradoja...

al otro lado del revólver
estoy yo,
y de este lado
mi otro yo
está apretando el gatillo.



@AljndroPoetry
2018-Ene-15
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11comentarios 101 lecturas versolibre karma: 119

Paradoja

Mi parodoja es despedirme,
para no cesar de buscarte,
tener que volar
para quedarme en tu cielo.

La paradoja es el olvido
y no apartarte de mi memoria,
huir de tu felicidad
para que puedas encontrarla.

Buscar el silencio
en el ruido de tu ausencia,
cerrar los ojos
y mirarte en cada verso.

La paradoja de mi súplica,
la oración de éste ateo,
es que me olvides en tu presente
mas no quiebres éste amor y el deseo.

Amén
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10comentarios 106 lecturas versolibre karma: 102

Paradojas

Jamás pensé en perderte, soñaba en perdernos juntos, amarte de ida y vuelta a Marte, como quien olvida lo inolvidable, toca lo intocable, imagina lo inimaginable, y desea lo imposible... has logrado desprender todo en mi ser, si hasta el más ciego lo puede ver, esta penumbra la puedo palpar, cómo quien al amor puede saborear, melodías al doble tiempo, me suicido con el dolor de este sentimiento.
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1comentarios 20 lecturas versolibre karma: 64

Frasco de mechas

Matemáticas de las lenguas,
uniformadores sin acento,
pantallas en crecimiento

Ventanas a la cárcel,
tatuajes del remordimiento,
trazos enramados que preguntan

Dosis de metáforas incorruptibles,
calcos del destino de miedo,
desparramadores de ejemplos

Manipuladores de paradojas,
mares de tinta,
piedras importantes

Los cálculos de las veces que salieron nuestras lágrimas
por sus ojos,
íconos, firmas, machetes

Chanfles incompletos,
accesos directos a la poesía,
borradores de sangre enciclopédicos


(imagen: Türan Ustünel)
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10comentarios 165 lecturas versolibre karma: 96

Dedal

Se me escapó rodando como un canto,
arena que se marcha entre los dedos,
como aquel que se ve libre de enredos,
inmigrante ilegal que huye de espanto.

Era un dedal de tiempo, no era tanto,
hilos de juventud, hermosos credos,
remiendos que se cosen a los miedos,
ladrón que a la inocencia roba encanto.

Belleza y su dolor cuando se pierde,
la flor que se marchita y aún no muere,
amor perro que ladra y nunca muerde.

Idilio y paradoja del que quiere
que un sueño en madrugada le recuerde
que el pasar de los años no le hiere.
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sin comentarios 30 lecturas versoclasico karma: 81

Mi Ángel Especial

He visto a los ángeles cuidar de su rebaño.
Nunca supe el secreto que guardan en sus corazones,
ni el porqué, sus alas nunca descansan,
Ni la epifanía de los reyes magos,
que son seres tan mágicos.
Ni el amor que a los terrenales se nos acaba,
ni sus eternas flores blancas, que nunca se marchitarán,
ellos cuidarán por siempre a las almas y los sueños,
y el de todos sus angelitos.
Siento que muchas veces descuidamos estos placeres de escribir a los ángeles
a quienes admiramos con todo el corazón y nos enamoran con su alma tan brillante,
esa que muchas veces son maltratadas,
y no las ayudamos a salir desde el hastío que a veces se sienten.
Una musa de verdad nos haría enamorar y llenar de sueños de vivencias,
y placeres tan terrenales como necesarios para el hombre común.
Pero he aquí una paradoja para con mi corazón, puedo destruir los mitos del amor para mi ángel,
o simplemente amarla como si fuera un amor de verdad de esos que son tan perfectos,
que fuerzan a que la felicidad dure para toda la vida,
de esos que si me fallara el corazón ella lo cuidaría sin pedir nada a cambio.
¿Cuánto tinte poético deberé adornar en letras ese corazón tan trabajado,
para poder soportar el peso de las angustias, fracasos,
y dolores que su vida conlleva tan perfecta y sublimemente?,
es que una prosa o creo ayude tanto como ser esa musa del alma que vuela
como un ángel y cuando acepta ser terrenal,
lo hace mágicamente enamorando,
con su cuidado a tanto chiquilin que le implore tanto amor maternal.
Gracias a mi ángel especial.

José Luis Vega
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Dulce paradoja en vida

Vaya.
Tanto la oración suya como el escrito mío
han resultado ser sin existir.
Me explotaron en la cara
ambas, adicción y cobardía,
y lo plasmo ahora aquí.
Sí.
Porque ya era hora;
hora de ser decidida.
Aunque sea por mi musa de hoy
y no por mí.
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sin comentarios 80 lecturas versolibre karma: 87

Joyel

Los recuerdos ahogan mi mente,
quince, veinte, mayo o agosto,
fuente avalente de tu vientre.

Mi suicidio en el abismo de tus ojos,
en esta celda tus mentiras mis cerrojos,
la vida y su paradoja, me aprieta el pecho,
la soga que no afloja, yo tú desecho.

Obscura mirada que yace perdida,
la herida sana pero no olvida,
la incógnita, misterio de tu felicidad,
tu manera de amar, o tu falta de lealtad.

¡Que error el de arriesgarlo todo por un joyel!,
te traté y cuidé como un delicado clavel,
pincel de miel rosaba mi piel,
besar esos labios, beber del mejor cóctel.
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2comentarios 51 lecturas versolibre karma: 75

Me despido...

Me despido del amor,
de los versos edulcorados
y de las palabras simples;
de la paradoja de lo eterno
de la ironía de la existencia
de la permanencia de la ilusión.
Ya no transitaré esas veredas
regadas de melancolía,
ni me agacharé para recoger
las flores sin nombre
que pueblan los parques
y se hacen obvias en los floreros.
Me despido de la lluvia,
de los día soleados,
de los amaneceres y atardeceres,
que desde hoy solo me dirán
que hay un planeta que sufre,
por las veces que los amantes
arrojan un trozo de razón
al profundo foso del amor.
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2comentarios 51 lecturas versolibre karma: 88

Un ramo de rosas

Te regalo el aroma de su estambre,
te regalo su hermosura y su ornato,
el perfume que seduce al olfato,
su belleza que al verlas da un calambre.

No sufras, el jardín tiene un enjambre,
tantas que las ofrezco sin recato,
por más que te parezca no sensato
el riesgo de saltar la red de alambre.

Yo guardo las espinas dolorosas,
esas que se esconden entre sus hojas,
donde solo descansan mariposas.

Bellas y espinosas ¡Qué paradojas!
Con sus suaves pétalos, tan sedosas,
mi ofrenda es un ramo de rosas rojas.
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3comentarios 118 lecturas versoclasico karma: 81

Paradoja

Por qué siendo el cielo tan hermoso,
cobija situaciones tan tristes.

MMM
Malu Mora
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5comentarios 62 lecturas prosapoetica karma: 84

Enjaulado

Viendo caer a un pájaro atrapado en su jaula...verlo morir ante mis ojos... por no poder hacer lo que en él era algo natural... Volar...
Pienso, en la paradoja de su muerte.. Pienso, entonces.. en un ser " superior", al que se le supone consciencia de sí mismo, un ser con capacidad de cambio y crítica de su entorno. Un ser con lo que algunos llaman " alma", un ser que se pregunta por su esencia...
que puede usar sus manos para liberarse de su jaula...

Y sin embargo, aquí sigo, viendo pasar la vida...
pero con más preguntas que respuestas...


- compartiendo reflexiones con la esencia del alma-
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2comentarios 41 lecturas prosapoetica karma: 55

Dedal

Se me escapó rodando como un canto,
arena que se marcha entre los dedos,
como aquel que se ve libre de enredos,
inmigrante ilegal que huye de espanto.

Era un dedal de tiempo, no era tanto,
hilos de juventud, hermosos credos,
remiendos que se cosen a los miedos,
ladrón que a la inocencia roba encanto.

Belleza y su dolor cuando se pierde,
la flor que se marchita y aún no muere,
amor perro que ladra y nunca muerde.

Idilio y paradoja del que quiere
que un sueño en madrugada le recuerde
aquella primavera que era verde.
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sin comentarios 24 lecturas versoclasico karma: 36

El parque de las miradas cruzadas

¿Quién no estuvo soñando en un parque de miradas cruzadas?
Han pasado muchos años y aún recuerdo cómo me mirabas.
En aquel parque todos idealizábamos nuestro futuro en distintos planos de la vida. Formábamos una multitud heterogénea de jóvenes soñadores. Con sueños amplificados, que estallaban más allá de nuestro ser, izados: en un país inventado.
La cancha ocupaba la parte central del parque, allí los deportistas se entregaban en cuerpo y alma entre pases de pelota y sudor.
Circundado la pista se hallaban diversos grupos. Nos dividíamos por afinidades variopintas. Yo estaba allí con mis amigas, porque me gustaba un chico que desconocía mi existencia.
No sé por qué me empeciné en alguien que no me veía, cuando tú sólo me veías a mí. Decisiones irreflexivas, o paradojas de la vida.
En la distancia me dedicabas bellas sonrisas e insoslayables miradas henchidas de dulzura, pero te mantuve orillado… Aunque creo que si hubieras iniciado el cortejo, al final me habrías atrapado. Pero eras joven e inexperto, y la situación te intimidaba. Allí no había clandestinidad, todo quedaba registrado, el espacio no era tu aliado.
En tu rostro se instalaba la eterna sonrisa. Tus ojos eran belleza cándida, de un anhelo que sigue vagando en la atmósfera imperecedero.
A veces paso por allí y siento la fuerza de aquella mirada que en su día omití, y por ello: hoy rindo tributo aquí.


Marisa Béjar.
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De que sirve el amor en la actualidad, de que sirve

De que sirven las caricias vacías de sentimientos
entre paradojas y espíritus sin remordimientos
de que sirven las palabras construidas de cemento
entre multitud de claros vividores del momento.

De que sirven las relaciones basadas en el engaño
o aquellas basadas en pura y mera dependencia
de que sirven las redes sociales, de que sirven
entre falsas emociones y abundantes apariencias.

De que sirven las copas de alcohol a medianoche
entre cazadores furtivos sin posesión de escopeta
de que sirven las personas sensatas y la inteligencia
en un siglo abundado por el físico y la apariencia.

De que sirven las personas con el corazón partido
entre tantos corazones repletos de egocentrismo
de que sirven las personas con claras exigencias
entre tantas obras de teatro y puro conformismo.

De que sirven las personas sensibles, de que sirven
entre tantas copias baratas de mero optimismo
de que sirve creer en el amor, dime, de que sirve
en un continuo desvacenimiento de principios.

De que sirve tener esperanza, dime de que sirve
porque esta autora se ha quedado sin motivos
de que sirve tanta compañía repleta de soledad
en un mundo de corazones inmersos en el exilio.
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Carta al aire

(Hace dos años que escribí y publiqué este texto en mi blog abandonado y lo he rescatado para compartirlo con quien quiera leerlo).

No voy a empezar diciendo lo mucho que hecho de menos los besos que nos dimos.
No voy a empezar diciendo lo cobardes que fuimos.

Voy a empezar diciendo lo mucho que te he sentido.
Voy a empezar diciendo cuánto me has querido.
Voy a continuar diciendo lo especiales que hemos sido.

Necesito decirte lo inconscientes que hemos sido.
Necesito gritarte a besos y dejarte sordo con mis gemidos.
Necesito decirte que has despertado mis sentimientos escondidos.

Quiero sentir de nuevo que el aire se acaba cuando me abrazas con la mirada.
Quiero sentir de nuevo que se para el tiempo cuando nos besamos en la parada.

Me gustaría decirte que te odio por todos los momentos que no hemos vivido.
Pero me conformo con decirte que te quiero por todos los que hemos vivido.

No me gustaría que pase el tiempo sin gritarte lo que quiero hacer contigo.
Y no me gustaría que pienses que ya no quiero nada contigo.

Caminos que se cruzan y se vuelven a separar.
Avanzando por la vida sin reparar.

Una canción a lo lejos nos recuerda para siempre lo que somos en nuestras vidas:
Un par de cobardes inconscientes en un mar de dudas.
La nostalgia de lo que no se ha vivido, la esperanza de lo vivido y el pasado por vivir.

Son parte de la paradoja de la vida que nos hace respirar y morir.
Entonces, pregunto, ¿Qué es el amor?

P.d. No hay nostalgia sin amor, no hay amor sin insomnio, no hay insomnio sin ansiedad y no hay ansiedad sin sentimientos. Y tampoco hay sentimientos sin verdad.
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No hizo daño cualquiera

No hizo daño cualquiera, sino quien apartó esas ramas
ya secas que sobraban, y escarbó hasta el interior.
Desde dentro arremetió.

No quien quiso, sino quien esos antiguos males calmó.
Aquellos que entre silencio y silencio supo ver,
y simplemente acompañó.

No hizo daño cualquiera, sino quien era guía
de pensamientos, y ordenaba a estos ojos
donde mirar, a estas caricias qué dibujar.

Tampoco vino el daño sino de quien ese mismo privilegio concedió.
(No sé si en el mismo tiempo, no sé si en misma fuerza).
No es sino de quien también se desnudó.

Y aunque en el presente parezca falsa la vida que movió.
Duele por esa dicha. No era engaño: duele porque atravesó.

Es dolor porque dio vida.

Sólo daña quien curó
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Paradoja de certezas inciertas

Escribo desde la paradoja de las certezas inciertas,
desde el pasado irreflexivo, desde el futuro reactivo,
desde las vidas imaginarias que no me atreví a vivir.

Escribo para ti niña bella de mi cuarto grado,
que me escribiste esa nota diciendo que no te
parecía tan apuesto, y yo me atreví a encararte
y pedirte que me lo dijeras viéndome a los ojos,
y entonces vi en tus ojos que mentías, que la
verdad es que yo te inquietaba un poco.

¡Ah, pero no me atreví a encararte!

Y luego de encararte empezamos a hacernos notitas
declarando nuestro inocente amor de niños inquietos,
y en el recreo me dabas la mitad de tu emparedado,
y me sujetabas la mano hasta que quedabamos sudados.

¡Ah, pero no me atreví a encararte!

Y una tarde al salir de la escuela llegaste corriendo
como un tornado, casi sin notarte pasaste a mi lado
y me diste un beso tierno en la mejilla que me dejó
anonadado. Aunque fue mitad en la mejilla, mitad
en la comisura de mis labios.

¡Ah, pero no me atreví a encararte!

Y pasaron tres años de escuela primaria, y nuestros
padres nos separaron, a distintas secundarias nos
enviaron. Y fuiste mi primer amor inocente, algo
más que mi primer amor platónico. Y pasamos
tres años soñados, transición de la niñez
a la adolescencia caminando de tu lado.

¡Ah, pero no me atreví a encararte!

Escribo para ti niña bella de la secundaria,
que me escribías tantas notitas diciendo que
yo te gustaba, implicando que mi novia querías ser.
Y creo que sabías que otra niña hacía lo mismo que tú.
Me escribía sendas notitas sugestivas.
Mas lo que tú no sabes es que un año antes yo ya me
había mirado en los ojos de la otra niña,
ya me tenía cautivado, se te había adelantado.

Pero no elegí a la otra niña que me había cautivado,
te elegí a ti que ni novio habías tenido, (y ahora que me
acuerdo yo tampoco había tenido novía, sino en alguna
vida imaginaria).
Te elegí por tu sonrisa sincera, por tus ojitos de casi
quinceañera. Te elegí porque tu sonrisa me iluminaba
como un sol de verano, como una floresta de primavera.

¡Ah, pero no te elegí a ti, a la otra niña elegí!

Y a la otra niña le di mi primer beso, mis primeras
frases de amor correspondidas, mis primeros besos
inocentes sin mordidas. Le di mi primer abrazo de amor.
Con ella soñé un amor sin final, un amor para toda la vida.
Mas ella me dejó a las breves semanas, algún problema con
su mamá que veía en nuestra relación inocente un claro
obstáculo para su futuro, el que ella soñaba para su hija.

¿Y si te hubiera elegido a ti?

Dos años de secundaria te quedaste a mi lado.
Los recreos tenían más color, un aroma distinto,
el aroma de nuestro inocente amor.
Llegar al instituto era llegar al paraíso porque
allí estabas tú, mi niña Eva, para tu niño Adan.

No teníamos redes sociales ni teléfono móvil,
yo ni siquiera tenía teléfono de línea en casa.
Ah, pero nos comunicabamos por una red telepática,
en un espacio etéreo donde se encuentras los enamorados.

Me escribías tuits en retazos de papel arrancados de
la hoja de un cuaderno. Y yo te escribía igual mis tuits
de respuesta. Me hacías tarjetas de agradecimiento por
cada mes cumplido de noviazgo y yo te escribía las mías.

Y luego de dos años de embeleso, de tardes adornadas
con más de un beso, el destino te arrancó de mi lado.
Fuimos a concluir la secundaria en lugares distintos.
El idilio había acabado.

¡Ah, pero no te elegí a ti, a la otra niña elegí!

No te elegí la primera vez, pero pocos años después
a tu casa te fui a buscar y te volví a encontrar,
tan linda como siempre o más hermosa que nunca.
Tu sonrisa me dió la bienvenida, tu rostro de sol me
iluminó una vez más. Yo ya me había mudado a otra
zona de la ciudad, pero había planes de mis padres
de volver a tu zona y me ilusioné contigo otra vez .

Y supe que no tenías novio, y supe en tus ojos que me
estabas esperando, que anhelabas que volviera a tu lado.
Y me presentaste tu extraña afición, me mostraste
la tarántula que tenías en un recipiente de cristal
en tu dormitorio. Y el cobarde de mí, tuvo tanto miedo.
Acercarme a tu monstruosa tarántula no me atreví.
Y mi tonta mente inocente me mostró el futuro contigo.
Viviendo juntos en nuestro hogar, con unas cuantas
tarántulas y serpientes vivas como mascotas, jugando
con nuestros niños, durmiendo conmigo a la par de mi
almohada y francamente los nervios me crispó.

Pero te quería a mi lado y a tus tarántulas y serpientes
habría aceptado, pero el destino me hizo una mala jugada,
te mantuvo de mí alejada. Nunca me mudé de vuelta a tu zona.
Me quedé viviendo en una zona muy alejada, y ni siquiera
un trasporte propio para visitarte. La vida se hizo agitada,
desde que la universidad me dió entrada. Apenas respiraba,
medio dormía y hasta medio tiempo trabajaba.

Escribo desde la paradoja de las certezas inciertas,
desde el pasado irreflexivo, desde el futuro reactivo,
desde las vidas imaginarias que no me atreví a vivir.

Y mis padres decidieron mudarse de vuelta a tu zona
de la ciudad, a pocas cuadras de tu casa. Y nos hicimos
novios de juventud, fuimos a la misma universidad,
pasamos tantas tardes juntos, estudiabamos juntos
por las tardes (bueno, medio estudiabamos, era más
lo que nos besabamos), nos casamos, tuvimos tres hijos,
envejecimos juntos.

Y en mi lecho de muerte, tu rostro con las más hermosas
arrugas que puede dejar el tiempo, me volvió a sonreir
y me volvió a mirar con esa mirada de sol, y entibiaste
así mi último atardecer sobre la faz de esta tierra.

¡Y fui feliz, a tu lado fui inmensamente feliz!

Escribo desde las vidas imaginarias que nunca
me atreví a vivir.

@SolitarioAmnte
iii-17
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Besos de frutos rojos

De frutos rojos, que emergen de la crisálida boreal en la primavera del tiempo; eran sus labios.

Carnosos puertos para un navegante aventurero; que cruza la inmensidad de los siete orogénicos mares, por vez primera.

Puertas color sangre, de una tierra virgen, de frutos de luna miel; escondida de la especie humana, desde el big bang de los tiempos.

Oasis del árido desierto florido de la juventud; que dura la eternidad efímera, del parpadeo de un dios griego.
Deidad que recibe en copa de oro bruñido (en las entrañas de los universos primogénitos), el elixir que mana de frutos rojos; cosechados en el Edén original. No el Edén del hombre; el de los dioses niños, que jugaron a moldear un universo de paradojas de espacio tiempo, en donde sembrar la criatura máxima; el hombre alado, que perdió sus alas al roce abrasador, de la entrada a la atmósfera, del Edén segundo.

De frutos rojos era sus besos; los de la mujer primera, de la joven primavera, de la joven oasis del desierto, de la joven Edén.

De la joven, que es la niña de los ojos, del dios griego. Que la piensa y la crea; al imaginarla en las entrañas, de una madre preñada, del fruto de un primer amor; el de sus primaveras otoñales. Deidad imaginaria que la concibe, mientras bebe un sorbo más, del elixir de frutos rojos del Edén original.

Y la niña de los ojos del dios griego, en un Apolo de carne y hueso posa sus ojos, posa sus sueños y posa sus besos; sus besos de frutos rojos.
En el Apolo que es más hueso que carne; el que perdió sus alas en el infierno abrasador, en su caída de un cielo imaginario, hacia la atmósfera del Edén segundo.

Y la joven es feliz con su Apolo; y él es feliz con la joven y con sus besos de frutos rojos.

@SolitarioAmnte
iii-17
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9
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