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Carne para tu asador

Abyecto,
circunspecto,
incorrecto,
insurrecto,
recorro
el sinuoso
trayecto,
perfecto;
el grafo
de tu silueta.

Julieta,
pirueta,
voltereta,
me
agrieta,
rabieta,
cantaleta,
mi súplica
en la banqueta;
romántica
declaración
devota.

La bota,
la gota,
la sota,
me
azota,
la vida
rota
se agota;
esperando
tu regreso.

El peso,
el beso,
el rezo,
el hueso
para el
sabueso;
perro fiel
meneándote
la cola,
a la espera
de tu caricia.

Avaricia,
malicia,
tiricia,
sin
pudicia,
nequicia,
inmundicia;
tu sentir
ante este
mendigo,
de tu amor
pordiosero.

Aguacero,
mal agüero,
hechicero,
cenicero,
carnicero;
soy res
al matadero,
carne
para tu asador.




@AljndroPoetry
2018-feb-15
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28comentarios 120 lecturas versolibre karma: 111

Año del perro - Any del gos - Year of the dog

¡Feliz año del perro!

Feliç any del gos!

Happy year of the dog!


Caligrafía de perro en tinta china sobre papel de arroz.
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1comentarios 44 lecturas colaboracion karma: 42

Separación

Como perros fieles

los poemas
que te escribí

los poemas
que para ti desencadené

van de tu lado.
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sin comentarios 148 lecturas versolibre karma: 100

El camino del Adicto

Los mataría a todos, sin prisioneros,
sin pudor, sin contemplaciones,
sin conocimiento, en el ardor de la guerra
sin miedo, ni arrepentimiento.

Como un animal ávido de muerte y carne,
como lobo entre ovejas,
que griten los corderos,
que sangren las corderas
como perras en celo,
abaláncese la muerte entre el heno.

Pero ya no soy ese monstruo,
fui soldado, que no asesino.
Pero el dolor que me provocan
es tan intenso,
que han vuelto esas ansias a mí ser,
quiero quemarlo todo.

Y cuando la ceniza tiña mi rostro,
saltar a la hoguera.
Aún así me doy la vuelta,
les doy la espalda y me gritan, ven aquí, no te vayas.

Ríos de sal y lava recorren ya mi cara.
¿Tú, qué predicas?, si ayer te relamías
con lo que hoy me pides que no coma.
Me llamas pervertido, cuando tú,
todo lo perviertes, sacándolo de su naturaleza.
Haciendo de lo bello, algo trágico y moribundo.
Tu, que le provocas náuseas a mí culo.
Tu me pides, que no la vea,
que no la oiga, que no la sienta.
Que cuando pase no respire.
Que no me abandone
y con paso firme cumpla con mi misión.


Si, a veces y sólo a veces me siento así,
desamparado, sólo.
Pero siempre estuve sólo.
Aún teniendo hombros
para llorar las penas,
la vida era una montaña
de piedras que mordían mis tobillos,
¿y yo?, yo con mis calcetines blancos.

Una vez cuando estaba a medía montaña,
me sentí desfallecer y vi
un lago azul bajo mis pies.
Salté, sin más, cerré los ojos y mi corazón,
dejé que el dolor se adueñase de mi alma.
Vi a la virtuosa y su guadaña,
no me pareció tan triste final.

Ahora vuelvo a estar en la falda
y me duelen menos los mordiscos.
Además cada día aprendo trucos nuevos
para que no me muerdan las piedras.
Y eso me lo han enseñado aquellos
a los que mataría.
He de estar agradecido,
seguir escalando y cogerme de algunas manos.
Aunque a veces los mataría,
a todos, sin prisioneros.

Camaleontoledo*
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3comentarios 52 lecturas versolibre karma: 72

Tus ojos son contornos de luz

Son contornos de luz,
tus ojos son vistos porque miran,
ellos te arrastran cuando van solos
por el empedrado helado.

Te llevan por calles que llevan al fin del día
por puertas que se abren para cerrarse
excavando bajo sus sombras
sus vidas de cristal sucio.

Allí se hunden sus carnes en la tuya
cayendo el amor como un animal desnudo
alcanzado por un dardo envenenado,
jadeas por sacudirte el deseo de vivir.

El perro ladra a la esquina visitada
cien veces por rostros olvidados
y el gato sobre el armario maulla la tristeza
mil veces escrita en las vigas del techo.

Bombilla torpe, sin luz, sin rostro
que trae al cuarto el fondo de los abismos
de un sol sumergido en aguas turbias
que ilumina la tristeza de tu rostro.

Tus ojos son contornos de luz
que anuncian la miseria de la noche,
una vida de lápiz sin punta
con miedo a escribir
los ramos de lluvia que te entregan
dedos y labios que te pronuncian.
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14comentarios 66 lecturas versolibre karma: 111

Instinto

Ese animal que revienta los burkas mentales
y esquiva las verjas de acero más altas,
ese animal que quebranta las leyes, las normas
y deja que el miedo se aburra a sí mismo...

Ese animal que se lanza del barco en la noche
y grita aun sabiendo que nadie lo escucha,
ese animal que resiste a la lluvia más densa
y aprieta los puños de rabia y coraje...

Ese animal ancestral al que no hay escopeta
ni dardo moral que lo pueda frenar,
ese animal imponente que lucha sin tregua
en mitad de decoros, recato y pudores...

Bestia ambiciosa que ignora confines y formas,
que ruge en la aurora primera del tiempo;
bestia que acecha los prados más verdes y libres,
que escarba en el pecho el camino a la acción...

Fiera indomable y certera que habita lo mismo
las tripas del hombre vulgar y erudito,
que el vientre del necio, el poeta o el monarca;
fiera indomable y certera que habita lo mismo...

Eres el lazo al origen del cielo y la tierra,
la voz que recuerda que somos salvajes,
eres la lengua que quiso cortar el poder
para hacer de nosotros a un perro sumiso.
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12comentarios 84 lecturas versoclasico karma: 109

Pescador

Vive en una tierra de belleza
Que no desea copiar fronteras ajenas;
nace, acaricia la herida del tiempo,
acepta la inclemencia de la soledad.

Bajo el aire salado
respira esperanza;
bajo la luz de los pájaros
pide que el duelo se haga fiesta.

La noche avanza como un poema,
merodea con palabras.

La sombra de huellas
atenta,
desarmada
vive en el fuego,
en el mar
entre los peces
tan exactos sobre el silencio
que continúa
migrando a su propia existencia.

Entre sollozos;
entre cantos de abejas,
entre el río que besa los montes
ahí, entre ladridos de perros,
duerme un hombre
que no se cansa de crecer.
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Haiku - Los niños juegan

Los niños juegan
entre copos de nieve;
el perro ladra.
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Indigente soledad

Murmullos de hojas secas,
arrullos del viento.
Soledad de banco compartida,
lágrimas sobre rostro pétreo.
Cobijado bajo el árbol seco
con edredón de periódicos viejos.
Arrugado descansa quieto.
El pitillo de su boca se apagó a tiempo.
El Sol calienta sus cansados huesos.
El gorrión le saluda con piar intenso.
Hoy se despertó dolorido y tenso,
los bidones de basura le darán el sustento
que con el gato, el perro o el ratón
compartirá de nuevo.
Como humano impondrá su orden
en calles disfrazadas de silencio.
Otros humanos le llaman el orden
por maltratar animales sueltos.
El, como otro animal cualquiera,
sentirá estremecer su cuerpo.
En el banco de madera,
al lado del chopo viejo,
pondrá mantel de periódicos
acompañado del gorrión tuerto.
Murmullo de hojas secas,
arrullos del viento.
Pitillo compartido
con desconocido dueño.
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2comentarios 29 lecturas versolibre karma: 30

Musas y Pingüinos (@hotel_k & @AljndroPoetry)

Vigila que el conserje no despierte,
mientras el edificio llora
treparé por la cañería
hasta la casa del poeta ciego,
lo sé, ha sido él,
me ha robado las musas
y las guarda en el congelador.

¿A dónde se han metido las musas?
Abro la nevera
y bajo los filetes de salmón
solo veo pingüinos en pijamas
con gorros de San Nicolás,
con sus picos parecen parlotear
unos versos en algún dialecto
gatuno.


Llevo dos estrofas afiladas
para burlar el controlador de espíritus,
conozco su mecanismo,
él duerme con dos estribillos
de canciones Pop
apuntando hacia la puerta,
entraré por la ventana,
saltaré las concertinas de confeti
y gateando llegaré hasta la cocina.

Este sable de dos filos
me viene bien
para cortar como mantequilla
los chillidos de los espectros
de las navidades pasadas,
que en coro me gritan
que la última vez que vieron a las musas,
andaban en un mercado de pulgas
sobre el lomo del perro de rayas
que duerme bajo el tostador.


Una a una te lanzaré a las musas,
¿ves ese roído saco de tiempo?
pues las vas metiendo ahí,
si el conserje despierta
dispárale con tus ojos verdes
directo al corazón.

Has hecho bien en quitarles
el pijama a los pingüinos,
ya se notan las escamas de musa
en sus colas;
no te aflijas por el conserje
y el poeta ciego,
si despiertan los adormitamos
con unos sonetos rítmicos rimbombantes.





@hotel_k & @AljndroPoetry
2018-ene-30
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23comentarios 155 lecturas versolibre karma: 106

Tres tañidos

Tres días...
tres días de amor
desgarrando nuestras vidas,
sangrando emociones
por cada poro
de nuestros sentidos,
tres días de latidos
hermanados
en un solo tañido.

Tres días mojándome
en la playa de tu mirada,
dos almas fundidas,
dos bocas abrazadas,
una única piel amalgamada.

Pero las nubes
inundaron tus oídos,
te contaron
que tenía efectos secundarios,
que no existía horizonte.

Partí vagabundo, sin luchar,
como perro abandonado.


Pasada una vida,
me cuentan que te apagas,
que tu aliento enmudece,
corrí, escapando
del perro vagabundo,
para sostener tu mirada,
aferrándo nuestras manos
a la brevedad de tus tañidos.

Acercando tu boca,
exhalaste a mis cinco sentidos,
un te amo,
desgarrando entrañas,
triturando latidos.

Tu vida en mi pecho,
la mía en tu despido.


Tres tañidos
que en soledad no olvido.

Amén
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10comentarios 126 lecturas versolibre karma: 107

La promesa

Uno tras otro, los disparos hacían blanco. El hombre, cadáver desde el primer tiro, continuaba recibiendo su dosis de plomo. Así doce veces, hasta vaciar el cargador y dejar el arma humeante. El verdugo había cumplido su promesa: acabar con la vida del asesino de su perro.
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La sombra de lo desconocido

La sombra de lo desconocido, este frío,
una nube negra sobre un campo florido,
el rumor de mil voces que nunca llegan,
la sombra de los amigos que no recuerdan.

El silencio inquebrantable de esta noche.
Un perro ladrándole a un gato muerto,
una canción qu aun no ha sido escuchada
y una palabra que gime desesperada.

Una lágrima que corre libremente,
las manos que aún están entrelazadas,
un suspiro que aún conservo conmigo
y la huella que aún no ha sido dejada.

La lluvia que ha caido tristemente,
el viento que se pierde entre la nada,
los sonidos que aún me producen miedo
y la triste ausencia que delata mi mirada.

Lo que la noche y mi silencio solos hablan,
la reacción frente a una simple palabra,
caminar dentro de mi, mirar al cielo,
esa parte de mi que nunca habla.

El canto desesperado de una guitarra,
esperar a que toques mi ventana,
la suavidad de la cama que me espera
y la voz de mi madre que aún me abraza.

La computadora prendida a medianoche,
un libro con una página marcada,
la música inspirándome emociones,
la vista ida, la memoria cansada.

He allí la descripción de mi misma,
figura hermosa con una triste silueta,
el mal artista que no se aprende sus letras,
la silla aún caliente, un lápiz y una libreta.

@asteropea

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La malla

Me han mostrado un pedazo de mundo.
Allí derraman el agua por un agujero
que no llega al corazón de mi tierra seca.

Vacían camiones de alimentos
esparcen la rica fruta al suelo,
que jamás mi pueblo imaginó.

Me han enseñado una foto desde el espacio
con millones de luces encendidas
iluminando las grandes ciudades.

No he visto lindes en los caminos,
sólo caminos donde dejo las huellas de mis pies,
árboles donde encuentro el refugio de los soles.

Busco agua y alimento para los míos
allá donde estuvieren… y luz para ver
la injusticia de la historia.

He caminado noches enteras
escondido en las cunetas, huyendo
de los perros y las porras justicieras.

He llegado a los muros de mi cárcel,
a las redes metálicas que tal vez me capturen
y me devuelvan al fango de su edén.

¿Por qué tengo que escalar esos árboles de espinas
que no crecen en primavera,
ni atraen a las nubes con aguas finas?

Sólo deseo el agua y el pan que necesito,
la libertad para escoger mis sueños
y la tierra donde habito.
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Guerrero en la Edad Media

He bregado
en campos de mutilados
con yelmo ensangrentado,
almas clamando piedad
en medio de la nubosidad
sin saber que a hurtadillas
se disipó su vida.
Estigmatizados en una tierra
que es una mísera vereda
en parangón
con la verdadera esfera
imploran clemencia;
pues piensan
¡Que podrán fosilizarse en la luna llena!
Argucia perecedera…

El sediento acude a saciar su ansia
en las aguas cristalinas
sin ver la toxina que habita.

No bebí de aquellas aguas malditas,
sentí el arrullo del espíritu que me aguarda,
una voz cándida y femenina me susurró al oído:
<<Eres el caucho
que en agua aflora
y en vano puede aferrarse al lodo que añora
¡aún te espera la Gloria!>>

Recuerdo que ese tono de voz era de mi abuela Carmen.
¡Ay! Jamás te olvido
¡Ser divino
donde acude el peregrino
tras el aguacero impío!
Así que continuaré
en este páramo que me agota
y mi alma trastoca.

------------------------

Estoy en un sueño,
la siento, la veo,
inhalo el aire del cielo.
Alcanzo su mano
y sólo me embriaga el deseo
de hablar con el ángel más bello.
Y entonces resuena mi propio eco:

<<—El guerrero está en el intelecto,
insigne bosquejo te lleva a su encuentro.
¡Fuiste el primogénito
en llevar el yelmo!
Creo en la fuerza del alma
y esa firmeza
la recibí por ti
en mi infancia.
Pero camino sobre un lago helado,
las grietas acongojan mis pasos.
Tretas
que aguardan tras
falacias teñidas de aforismos
y vapulean mi espíritu.

Mi mirada se extiende la tierra que amaste
y con lágrimas dejaste.
Allí gravito en la noche;
es el espacio más noble pero inmisericorde….
Te espero en el cielo: En el Cielo de los Perros>>.


Poema dedicado a mi abuela Carmen: mi guerrero predilecto.

Marisa Béjar, 20/01/2018.
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Adiós

Y soy esa niña tonta
que pisa los cristales
de su eco, de su espalda.
Y tiemblo, soy una hoja
que cae y vuela con la nieve.

Llévate tus discos de Sabina
Llévate tus discos de El canto del Loco.
Llévate tus libros Mejide.
Y de Ajram.

Y soy esa niña tonta
que pisa los papeles del desván
y pierde las costuras y sus pasos.

Llévate tus discos de Sabina.
Llévate tus libros y todas tus fotos.
Pero deja aquí al perro.

Y soy esa niña tonta
que tira de la cuerda
de este pozo sin fondo.
No hay agua, no hay nada.
Y tiro y tiro de la cuerda.

Y soy esa niña tonta
que se encuentra en los otoños, en tus manos.
Y esas hojas del columpio y tu risa.

Llévate tus discos de Sabina.
Pero deja aquí al perro.
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Guardar Silencio

GUARDAR SILENCIO

Donaron-nos los dioses en el pecho como prenda
un instrumento singular, que decimos tiene cuerdas.
para anunciarnos -quién se acuerda?
en la escena terrenal.
Para mamar y dar alarma, cuando algo anda mal,
dar testimonio evidente que el rugido de la fiera
o el eco sibilante de la serpiente artera,
no son argumentos ni son armas
que cohiban al valiente.

Dispusimos, es ejemplar, de su uso y abuso
y en sentido profuso, por el orate y el juglar
o el galán espurio que, con lenguaje florido
del corazón herido, se ufana en su perjurio.
Mas, instructivo no fue incluso
para hacerlo silenciar.
Guardar silencio no se enseña,
no hay libros ni magisterio;
es quien tesón aplica y se empeña
quien descifra sus misterios.
Si en silencio se cultivan amores y virtudes,
dolores y pesares, igual acechan viles,
los odios mas profundos y los perros iracundos.

Guardar silencio....
No el silencio de mordaza, ni aquel del sordomudo
el del miedo que atenaza o el que usas como escudo.
No el patético de la mente obtusa
ni el del adicto, que al opio fiel,
cambió sueños por delirio y su sangre por la hiel;
es aquel fecundo que, insuflado por la musa,
te penetra por la piel.

Calla!
Calla en la noche serena, como calla el recien nacido
arrullado por la madre, del amor eterna fuente,
parte a otros mundos con un beso en la frente
en la penumbra ya sumido,
del sueño inocente.
Dirige tu mirada al principio de los tiempos,
deja que las hadas, cocuyos y luceros,
de la rana la tonada y el grillo coplero
bajo el manto plenilunio, difundidos por el viento,
sean bálsamo y aliento que mitiguen tu infortunio.
Calla por Dios, cuando anhelantes,
supliquen por un beso los labios de tu amante,
al acertar precisa la saeta ardiente
del arco de Artemisa,
o lanzara por accidente,
un Cupido travieso.

Silencio guardan al final de las tinieblas,
los hijos de la noche para, con bostezos,
entregar los predios al que despierta;
y Helios de su lúgubre morada,
legendario resucite, así la saga,
pespuntando con su luz la alborada
mientras, sigilosa la floresta,
ansiosa espera que, con besos,
la desvista de la niebla.

En silencio oh, Dios Sol,
logras el prodigio, cuando amanece,
a la sutil caricia y con candor,
el pimpollo brote en casta flor,
que al abrir sus brazos desperece
y con gracia, cual coqueta niña,
su fragancia embelese,
perfumando la campiña
y seduciendo a su amante,
se tiña de rubor.

Callada inicia la faena
al primer frescor la diligente abeja,
a seguir el derrotero orientada,
por su hermana en la colmena,
donde esperan, florido manjar,
la cayena, el azahar,
el fragante clavel y la rosa bermeja;
sin dejar de libar, deliciosa melaza,
el verde zumo del cañaduzal,
regresar a su panal satisfecha y cansada,
ufana de dejar tanta hembra preñada,
cargada de polen y almibar de endulzar

Silencioso estudia, hermosa partitura,
en su nido el ruiseñor;
mantener medidas de la trova, sobre todo en la obertura,
avezado casanova.
Igual inicia con mirada cauta, sin ruido y vigilante,
la ruta de argonauta, como asiduo navegante,
el patico zumbador.
O la oruga sin murmullo, con denuedo y paciencia
abandona su capullo, con destreza
y haciendo gala de orgullosa ascendencia
despliega sus alas, derrochando iridiscencias.
Enmudece! Es imperativo,
escucha y sé humilde, no seas altivo
al tronar de la cascada,
pues tu voz ya no es audible;
o el retumbo al hendir
la centella el lóbrego manto
que, hacen ya milenios,
con ancestral espanto,
turbaron al primigenio.

Mas, el silencio debe ceder
a la insigne voz del prohombre
cuando la virtud claudica
ante la seducción, el maniqueo
y la ignorancia supina
que marchita la rosa, ahogada por espinas,
al que llama por su nombre al impostor y al fariseo
para recordarnos al instante,
donde el elíseo está al alcance,
el averno tampoco es distante.
No es la cascabel
la que, en juego limpio advierte con su maraca
el inminente ataque, a quien debes de temer;
mas, guardate de aquel
que, con aprendida propaganda
la moral predica, con risueña facha,
y bajo vistosa hopalanda,
del déspota agente y capo de la mafia,
irreverente esconde y rudo
a la inmunda cucaracha;
como el traidor infausto,
al que creiste amigo augusto
o la vecina zafia de castidad fingida
y el marido proxeneta, que la para en la esquina.

Silenciar al sigilo, esa es la consigna;
no es la queja estéril ni la respuesta pueril;
expresar lo que has soñado, el futuro que imaginas,
revelar tu parecer, sin herir al ser amado,
antes callado!
pues, como la flecha lanzada,
la palabra pronunciada,
no la puedes devolver.
Romper el sigilo,
como habla el sabio, sin palabras mil
sea palabra divina y en el mejor estilo,
lo que tengas que decir  
sea mas valioso que el silencio.

Al final del manuscrito, cuando leo mi poema,
no lo encuentro tan bonito;
acaso es el problema no le pongo corazón,
que le agrego o le quito, que me falle la medida
o le falte la sazón.
Como nadie es perfecto y no soy yo la excepción,
para que nadie mas se aflija
con decidido ademán y sin temor a la censura
me ciño al refrán:
que de médico, poeta y loco,
todos tenemos un poco

Michael Wehrmann
Febrero 2017
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Fausto otro!

Fausto vendió su alma
en un mismo hado
el Diablo le prometió
un mundo mundano

Maldito Lamento villano
Dos perros del mismo maligno
Le acompañan en su compás
sin alegría, ni presente final

Dios! tenemos un acuerdo
le dijo Mefistófeles
el favorito,el desdichado
probará las mieles de su empeño

Así fue su rubricado
Vendiendo pues su alma
Si! al mismísimo Diablo
Fausto! Qué ha pasado?

Juventud desde el propio final
eso que anhelan los demás
lo tengo de principio a fin
entonces porque no firmar...
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A mi perro

Mírate que tranquila, mirando la tarde tranquila viendo desde no sé qué perspectiva lo que vemos todos, como si puedieses entender lo que dice el viento contra los árboles.

Cuando te tumbas pareces un desierto cansado,

cuando te bañas un barco extrañisimo que se da vueltas y muerde el agua.

Y tú que sabes qué las palabras están llenas de ilusiones frustradas ladras tranquilamente a la tarde tranquila.

A veces pienso que los perros tienen un hombre dentro y otras que nos falta mucho de perro para ser humanos.
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Delirium Tremens

Ella no debió irse así.

Partir de mí
con mi sangre húmeda
desbordando de su boca,
acariciando su cuerpo desnudo
con los dedos rojos de placer,
saboreando extasiada
el latir apagado de mi pecho
en su vientre de cenizas.

Vestida de sangre
levitó sobre mí,
sellándome las palabras
con besos a mansalva,
dejando caer
en mis labios sedientos
su negra mantilla
de silencios.

Llorando diamantes,
desmenuzó la blandura
guardada bajo mi piel,
mordiendo con sutil frenesí
cada rincón de mi carne,
arañándome con los ojos
los secretos,
dejándome alma
abrumada,
desnuda,
calada hasta los huesos.

En el pretérito
de su partida
todas las jaulas
están abiertas,
mi cuerpo es un jardín
de vísceras rotas,
riachuelos de savia roja
y ganas derramadas.

En mi cadáver sin tumba
todos los seres alados
han partido,
bajo esta piel
ya no hay perros amaestrados
ni bestias que domesticar.
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