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Rojo y humo

A plena potencia suben y bajan los pistones del motor encendido. Retumba dentro del pecho, me brota el fuego.

Me deslizo por los límites entre lo que la vida me ofrece y lo que le pido a la luna. Desde que despierta el sol hasta que bosteza la medianoche. Las once, las doce, la una.

Cuando duerme el planeta salgo descalza a la calle. No piso el suelo, toco mil cielos, sin anclas en las rodillas. Sin lastres en los percheros que forman las costillas.

Respiro el buen tiempo. Con sus tormentas repentinas. Me mojan la cara, refrescan mis idas y empapan mis venidas.

Celebro la libertad. No tengo pies de barro, me elevo y me marcho. Vivo y vuelvo. Regreso y, de nuevo, parto.

Hay países que miden su riqueza en función de la felicidad de sus habitantes, condimentemos entonces el tiempo que nos queda con canela y clavo, menta y panela.

Rozo las espigas con las puntas de mis dedos. No hay flor que no me tinte los ojos con lenguas cromáticas. No hay rincón de estrellas que no me impregne de historias galácticas.

Timbales y cañas, crótalos y palmas. Tócame y siente. Aléjate y danza.

Cuando abras los ojos, en algún lugar del mundo, estaré latiendo fuerte. Besando el alma, entre el rojo y el humo.
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La vida

La vida es triste y es desordenada,
pues de mi camino no tengo coordenadas,
la vida es demasiado descarada,
mi vida del planeta esta desarmada.

Era feliz hasta que descubrí la verdad,
ahora se que todo el mundo morirá,
pareciera que de mi vida no puedo hacer nada para desperdiciar,
mi tristeza no puedo controlar.

Ya con mi imaginación no puedo volar,
la vida me ha dado mas de una razón para llorar,
la primera es que la oscuridad tuve que encontrar,
y que al mundo de la guerra no pude liberar.
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Sábana de lija

La que me abrasa la piel
cuando quiero navergar sola.
La que me arranca jirones
cuando sueño despierta.

La que me abriga el alma
cuando ésta da voces.
Cuando encuentra cien pasos
marcados en la arena.
La que borra entre pliegues
tus huellas.

Quisiera arrancarte de una vez.
Lanzarte a la órbita de Júpiter.
Así, levantando planetas en vilo,
me sacudes la inconsciencia.

Y no pienso. No quiero pensar.
Porque si doy
rienda suelta a los caballos,
me darán tantas coces
que ni yo me reconocería.

Así que vete.
Agarra tu maleta
de quebrantos
y camina raudo.

Me quedan las olas.
Me queda la piel
dorada por el sol.
Las manos
llenitas de cariño,
apenas sin estrenar.
El que no desenvolviste
siquiera.
Aquel al que puse
el mejor de mis lazos.

Ya no te revolotearé
como una mariposa.
No te daré mis risas,
me muero poquito a poco
cuando me las cortan.
No te dedicaré
la tinta de mis venas.
No te abriré mi alma
como si fuese
el nenúfar tranquilo
más remoto del mundo.
No te abrigaré más
tu pecho.
Mis palmas
quedarán huérfanas,
pero no desaparecerán
del todo.

Volaré lejos
como una
pequeña
mota
de
luz.

Violeta. Azul.
Verde. Naranja.
Se me antojan mil colores.

Y en su vuelo y su trayecto,
igual le cuente a las flores
que aún te quiero.
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El cuento de la vida

Apenas tienen cinco años cuando se conocen. Es el primer día de colegio y sus madres los dejan en una clase llena de otros niños llamativos, pero menos. Menos niños no, menos llamativos los unos para los otros que como se atraían ellos entre sí.

Su historia empieza en una mesa verde llena de bolas de arcilla que, a diferencia de la plastilina, al quedarse seca se endurece, como la vida. Él moldea un unicornio, ella no sabe qué es. Él le explica que es un caballo mágico y ambos ríen ante aquella ocurrencia. Después da forma a un barco y le asegura que, cuando esté acabado, navegarán a bordo de él por el patio de recreo en los días de lluvia, y vivirán aventuras increíbles surcando lagos malditos, mares lejanos, el mundo entero. Ella sonríe con los ojos brillantes de ilusión.

Pasan los recreos siempre juntos, contándose historias imaginadas, cuentos recién inventados, fábulas en primera persona. Los demás niños los miran con recelo, observándolos a una distancia prudente, como si fuesen bichos raros que no conocieran. Aprenden a escribir juntos, a leer de la mano, a sumar y restar cantando... y cogen la costumbre de contarse el argumento de los libros en primera persona. Se disfrazan de los héroes de sus sueños, crecen dentro de sus mentiras, se abrazan de mentira, y se besan de mentira, como los novios de mentira.

Llega el último verano de colegio y ya no les quedan más septiembres. Se mienten, esta vez sin saberlo. Poco a poco, como planetas en distintas órbitas, se van distanciando irremediablemente. Siguen viéndose de manera casual por el barrio, pero cada vez conversan menos, se miran menos, se sonríen menos... hasta que el saludo se convierte casi en obligación.

Pasan los años de mentira y van conociendo a otros ellos. Llenan sus nuevas vidas de otras mentiras, aunque mucho menos cómplices, más mundanas, menos divertidas. Un día ella entra en una discoteca, ya decepcionada de esa nueva vida, y se lo encuentra. Entre tragos de alcohol recapacita: “de todos los que me han mentido, nadie me ha mentido como él”. Se acerca y le saluda. Al oído le confiesa que está en la discoteca porque el descapotable se le ha averiado, iba de camino a una cena con músicos, actores y gente del mundo de la moda. Él se ríe, se separa con los ojos brillantes, hace una pausa para mirarla. Se acerca a su oído y le miente. Así que ambos, mentidos de arriba abajo, salen a buscar al unicornio de arcilla, que con el tiempo ya está amaestrado, para que los lleve a la fiesta. Se besan y hacen el amor en un portal.

Siguen viéndose de vez en cuando para mentirse. Se mienten incluso sobre sus actuales parejas. Se van contando sus bodas programadas, los hijos que tendrán, sus viajes, sus mascotas... Poco a poco van dejándolo todo para mentirse con más frecuencia, hasta que ya casi se mienten en exclusiva. Y un día deciden irse a vivir juntos, para mentirse ya del todo. Es entonces cuando cada uno descubre todas las verdades del otro.

Salen por la mañana a trabajar a la ciudad, y vuelven corriendo por la tarde a mentirse en su reino recién conquistado, a lomos de su caballo mágico. Pero una noche ella se pone enferma, y acuden a un hospital muy falto de fantasía. Un doctor le diagnostica una enfermedad incurable, y le cuenta que apenas le quedan unas semanas de vida. Ella llora y maldice todas las verdades del mundo.

Él se quita los zapatos y se acurruca en la cama junto a ella, abrazándola con fuerza. Le aparta el pelo de la oreja para alimentarla de una última mentira. Le explica que ellos no existen, que son parte de un cuento, un relato nacido de la fantasía de un pensamiento. Le cuenta que son tan reales como los unicornios, y que al final del cuento no se muere, porque los cuentos no tienen final. Y le promete, sin más mentiras, esta vez ya de verdad, que puede estar segura de que vivirá para siempre en su recuerdo y su corazón.

Juanma
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Edimburgo

Era casi la ciudad de Peter Pan y nosotras tres extranjeras queriendo exprimir cada día, cada hora, cada minuto al lado del poema de las calles mojadas, de enero, el de la noche eterna.
Era casi la ciudad de Peter Pan por los tragaluces resplandecientes y Monet asomando en la National Gallery donde a orillas del río una niña bailaba los acordes de una guerrera, que no llegamos a volar con aquella critical pero saltamos hasta Italia compartiendo cerveza y cigarros en la puerta de un pub que reventaba arte y nos hacía ganar.
Era casi la ciudad de Peter Pan y bajamos a sus suburbios y le metimos los dedos hasta el fondo,
hasta el fondo de la llaga de una historia olvidada. Y el resurgir de unas oprimidas con el puño igual de alto que sus cabezas, mientras las highlands nos contemplaban emocionadas, tan blancas como la ralla que compartiste conmigo en un parking a no sé qué hora.
Era casi la ciudad de Peter Pan, era mi nariz roja, era el cielo rosa en Calton Hill, todo a nuestros pies, compartiendo el torno. Era aquel instante, aquella ciudad que pisábamos con delicadeza, ese silencio que nos concedía la libertad que llevaba toda la vida buscando. Eran las gaitas recorriendo el viento en las calles, era aquella orgía de nacionalidades en la habitación en la que, siendo completos desconocidos me giré a ti desde la ventana y te invité a contemplar aquella mañana nevada a los pies de un castillo. Era aquella noche un día después, donde, en la misma habitación nos metimos mano y hubo colisión de planetas cuando nuestros labios ardieron en el choque mientras nos mirábamos a los ojos con las luces apagadas y te decía en silencio, con nuestros pies entrelazados, que jamás echaría raíces pero allí, podría florecer.
Y cuando tus dedos llegaron a mi clítoris el Lago Ness aumentó en 10 su volumen de agua. Introduje mi mano por debajo de tus pantalones para luego deslizarme por la cama, me tragué mis miedos, alteré mi adrenalina, sabiendo que en aquella habitación gemíamos tú y yo y otras diez personas más sólo respiraban.
Era casi la ciudad de Peter Pan y tú, con tus ojos café sonrientes me murmuraste: aprovéchame niña, que no duro toda la vida. Esa tarde llovió, esa noche llegaron gotas a tu cama y justo en ese momento, fuimos golondrinas contemplando desde arriba el albedrío, los inefables sentimientos con los que sonreíamos en cualquier callejón, las alas que aparecieron de repente. Entonces entendí el error, el petricor que nos estimuló los cinco sentidos durante aquellos siete días era mucho más noble que el día en el que Tolstoi lloró como un niño pequeño por la muerte de Dostoievski.
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Mi querida luna

La luna tan hermosa como siempre,
su belleza no la puedo sacar de mi mente,
mi amor hacia ella siempre estará latente,
su luz es hermosa y de eso hay que estar cociente.

Que pasaría se la luna se fuera,
¿acaso ocasionaría problemas con reacciones en cadena?
yo no soportaría ya no poder verla,
pues su luz me deslumbra cuando hago cualquier tipo de faena.

Hoy en día la gente no aprecia a la luna,
no saben lo importante de tener una,
es parte de la infancia, pues yo la veía por la ventana cuando estaba en la cuna,
para comparar no hay belleza alguna.

La gran luna, que sobrepasa los mares,
que con solo verla cura enfermedades,
y según los científicos cada planeta tiene una,
pero como la de nosotros no hay ninguna.
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Planetas libres

Fue fulgurante. Horas de luz, horas granates.

Fue una sorpresa. Los poemas de uno y los apuntes de ella sobre la cómplice mesa.

A veces el destino ofrece lazos. Unos se trazan con sogas ásperas. Duras maromas que asfixian y hacen heridas. Otras, son tiras de suave raso que resbalan. Tanto que terminan por soltarse y caer en la espesura de la hierba, sobre helechos húmedos.

Y dejamos libres.
Nunca hubo hilo de ningún tipo. Ni el más fino.

Son cuerpos plenos, planetas libres. Repletos de energía, explotan y chocan en sus ondas expansivas. Y es ahí donde deciden quedarse,
sin ataduras, sólo la voluntad de querer permanecer cerca.

Tocarse, besarse el alma, lamerse la mente, la razón, hasta hacer que se derrita como un polo de hielo. Que el líquido restante reviva desiertos.

Es saber que no se necesitan complementos. Es saber que son locomotoras rumbo al destino que la mochila de experiencias les dicte. Es la no dependencia. Es la no subsistencia. No son migajas. Es el no conformarse.

Cuando el número áureo toca su puerta, es una suma perfecta. Es un producto infinito. Son siempre sumas, olvidan las restas.

Y ahora, grítale al vacío que ya no recuerdas. Mira al horizonte y dile que ya no le versas. Miente y di que no te quemas. Calcina aquellos poemas, deja libre esta mesa.
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La piedra de Venus (con @Sarrd8r)

La neblina me cubre,
la arrastra
una bandada de lubinas
ladrando a un vacío
perseguido por un gato
que hace sonar la flauta
del mundo silencioso.

Suena el coro
de coral gris de voces
cuál manto de hojas cenizas,
saltamontes de Hamelin
que bailan al son de la flauta,
violines y demás música
tarareada por el sombrero
huérfano de conejo.

Se abre la madriguera
perforando el cielo,
la cavan setenta y tres mariposas
que me aspiran
con sus espirotrompas desplegadas
como matasuegras de feria.

Huracanes aleteados
en el pecho de los buenos días,
margaritas con olor a camelias
dibujando sonrisas en las nubes
que balan lluvia entre los rincones
de éste prado donde tumbado
sobre tu sombra,
mis ojos dibujan tu recuerdo
entre ranas cantarinas y lagos de alegría verde.

Me fundo con tu sombra
a la luz de las luciérnagas,
somos oscuridad brillante,
manchas negras
en la piel de una salamandra,
seres anfibios,
puntos de fuego bajo aguas
que respiran a través de lirios.

Purpurina de sentidos en peregrinación,
cual procesionaria funambulista,
tu rostro envuelto en mantilla
tejida por las libélulas de mis silencios,
manto tupido en planetas fugaces
donde los dos fundiremos nuestros futuros
amalgamando el acero de la memoria
con la esmeralda de nuestro deseo.


Be3Al2(SiO3)6

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En colaboración con Santiago (@sarrd8r) para quien en el mundo sobra mundo y falta cielo, y con lo que no puedo estar más de acuerdo. Gracias por permitirme cavar este cielo sobre el mundo con tus letras.

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Bolaño

BOLAÑO POEMA EN HONOR A ROBERTO BOLAÑO ESCRITOR Y POETA CHILENO
En Honor a Roberto Bolaño 1953-2003

Entra Roberto con un cigarrillo en los labios
a aquel bar perdido en lo más oscuro del planeta
sentados en una mesa alejados de todos
están los perros románticos conversando.
Los detectives perdidos estabán también en aquel bar
en otra mesa alejada de los perros románticos
Roberto entró como uno de los grandes entre los grandes
así delgado como lo ve y moribudo
este señor es sin duda alguna uno de los grandes poetas,
dijo su amigo de muchos años Mario Santiago Papasquiaro.
Roberto con un humor un poco torcido
le dió un fuerte abrazo a su amigo
y a todos los allí presentes invito a beber un trago en su honor.
Yo soy un chileno maldito
un hombre de carne y hueso con defectos y virtudes
un moribundo sin tiempo
un fantasmas, un poeta, un escritor sin recuerdos
que hoy esta aquí presente entre ustedes
para tomar, fumar y pasarla bien
en los últimos momentos que me queda en esta tierra maldita.
¿Pero que dicés poeta?
Sí tú ya estás muerto al igual que todos los que aquí estamos contigo
esto que hoy tienes frente a ti no es más que un sueño
o ¿quizás? una pesadilla surrealista o infrarrealista depende como lo quieras ver.
¡Qué ostia!
puta, no puedo creerlo
que mala suerte me he muerto dejando incluso mi legado.
Lo importante es que mis hijos
mis adorados hijos
tuvieron la dicha de recibir como testamento
mi poesía, narrativa y sobre todo lo más importante: Mi amor y mis libros.
Los detectives salvajes se rién en silencio
el gaucho insufrible está más insufrible que nunca
los perros románticos observan a su amigo
con tristeza y melancolía.
Año 2666
el mundo esta al revés
nada es como solía ser
ya no existe mundo solo tinieblas y dolor
oscuridad y tristeza
unos cuantos libros que sobrevivieron al tiempo
pero ya nadie los lee, ni parece importarle su presencia.
Bolaño despierta asustado
sudoroso y cansado
sabe que ha llegado el fin
esta listo para viajar a la Universidad Desconocida
esa que se encuentra en un lugar mágico
en un lugar irreal
en un lugar fuera de este mundo.
Roberto amigo
de tu muerte ya han pasado muchos años
ahora todos te idolatrán
pero antés nadie te conocía.
¡Qué ironías da la vida!

Autor: Robert Allen Goodrich Valderrama
Panamá
Derechos Reservados
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Deseos

Si yo fuera poeta
te regalaría una hoja,
llena de cosas bellas...
Te diría que mi alma
en su plenitud, te espera.

Si yo fuera universo
te regalaría planetas,
te diría que son tuyos
los cielos y las estrellas !

Si yo fuera un espejo
te regalaría tu imagen...
Te diría que en el mundo,
no existe cosa mas bella...

Si yo fuera viento,
te regalaría mil ráfagas
de amor... comprensión... y tiempo.
Me convertiría en brisa,
así no me tienes miedo.

Como solo soy un hombre
te regalo mi amor,
y te digo... Te quiero!
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El algodón engaña

Insuperables maestras
de la metamorfosis.

Caprichos incesantes sus siluetas,
en un instante simulando
la cara de un ratón
y en el siguiente,
el semblante de un felino

Misterioso secreto
el de las nubes;
nunca satisfechas
de sus caras de nube
tratando simular lo que no son.

Su vocación natural es transformar
ese cuerpo de algodón que exhiben
coquetas presumidas,
en lluvia que amamanta la vida del planeta

Lluvias benditas, bienvenidas,
muchas veces celebradas.

Lluvias otras veces torrenciales asesinas,
aniquilando a su paso hombres ,sus casas
y sus templos,
extrañamente crueles
frías como las siluetas de sus madres,
en la gélida noche de un dos de enero.

Yo las observo con mucho respeto
nunca se sabe
de qué lado están.
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Haiku. Caudal

Ríos brillantes,
sofocan las gargantas
de tierra-madre.
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Neurotransmisores

Humo.
Tras un crujir de puertas antiguas
he abiertos mis párpados,
no sé cuántos milenios han transcurrido.

Suspendida. Oblicua
Posada en el aire,
una masa densa, pegajosa a la piel.
Fragmentos de cuerpos celestes
incinerados por doquier, me ahogo.
Brotan de mi piel cristales salados, prismáticos.

Solo hay rojizos soles potentes, avivados.
Aún no reconozco el planeta,
pero la atmósfera me envuelve, y temo ser vista.
Ríos de epinefrina me cubren la sed
que corroe la estática de mi cuerpo,
diástoles y sístoles atropelladas
como choques estelares, y me lanzo a correr.

Sin nada en los bolsillos,
sin municiones de serotonina;
se han quedado vagando en aquella galaxia
donde quise aligerar el equipaje
y me perdí.

¿Dónde?
¿Dónde tomo el tren del vagón oxidado?
Hurto del suelo puñados de acetilcolina
los inhalo, pero no, no lo puedo recordar.

Después del recorrido, me detengo.
Una llovizna de endorfinas
deshace las cadenas
que arrastraba desde los hombros
y se forma en un volcán
un lago de dopamina,
me sumerjo.

Un chirrido de rieles, anuncia al tren
vagones conectados hacen sinapsis.
Abordo, cómodos asientos de gaba
y melatonina gaseosa, enlatada
me invitan a cerrar de nuevo los párpados.
Esta vez dejo claras las instrucciones,
y la ruta en el mapa bien trazada.


Vamos, 5-hidroxitriptamina
Tú sabes cómo hacerme feliz.





Dee Dee Acosta
Abr.27/2018
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Volar

Quiero volar,
tocar el cielo,
caminar descalza
por el universo.
Ver las estrellas
que su luz ensalza,
visitar los planetas
y todas las galaxias.
Escuchar los sonidos
del viento y del mar,
cerrando los ojos
me dejo llevar.
Por los verdes campos
oliendo las flores,
respiro aire nuevo,
aprecio sus colores.
Este es el paraíso
llamado libertad,
de un pájaro rebosando
su propia felicidad.

AUTORA ALMAR.
Almudena del Río Martín.
DERECHOS RESERVADOS.
10/2/2016.
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Venezuela

Va adoptando hijos que le regala el planeta
y acurruca a los aborígenes en su pecho.
Huele a pasto mojado, mango y piña.
Se perfuma de mastranto y también de frailejón
y si va por las Trincheras,
puede que conozca el aroma del averno.
Sabe a jojoto y ají dulce,
a veces ni te sabe a casabe.

La siente con el calor de los médanos,
el frío del pico Bolívar,
la humedad de los tepuyes.
Su piel está llena de colores producto del amor mestizo.
Si presta atención,
oirá su voz cantando desde los aliviaderos del Guri,
entonando canciones de esperanza y amor
o puede terminar hipnotizado
con las luces del Catatumbo.


Ella se mete por todos tus sentidos
hasta alojarse en tu corazón.
Venga y haga la prueba.
Si quiere, hágala suya.
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Día de la Tierra

Tierra Bendita, Hermosa, Inmensa, grande, ancha, espaciosa,
que entre tus expansiones con ternura y cariño das
albergue a toda clase de ser que respira:
Terrestre, acuático, volatil y hasta de lo que
nuestros ojos no percibimos...

Yo te recuerdo todos los días
y te agradezco con todo mi corazón,
tomando un puñado de
tierra mojada, de tierra seca y la froto
entre mis sentimientos, para sentir
tu sentir, tu color, tu aroma, tu textura, tu palpiltar,
tu vida, tu tristeza, tus millones de años que
han dejado huella a través de miles
de civilizaciones...

Planeta Azúl, cuentas con un
escudo protector contra los elementos hostiles del
exterior,,, pero de nosotros, cómo te defiendes?

Cuando te hemos hecho enfurecer
tú respondes con un grito vestido
de huracán, de tornado, de tormenta
de tsunamis, de terremoto,,, solo para que
el hombre respondamos y veamos a nuestro al
rededor que no somos nadie, absolutamente nadie
para hacerte enfadar...

Tierra bendita y sagrada por nuestros antepasados
envíanos en tus ciclos de vida, consciencia para
recordarnos todos los días que eres
nuestro Planeta perfecto, bello hogar
y que no nos cobras alquiler por tu hermoso suelo habitar...

Letizia Salceda,,,
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Un Grito de Auxilio

UN GRITO DE AUXILIO


El corazón de la Tierra
tiene hombres que le desgarran.
(Del Poema: El corazón de la tierra,
Gloria Fuertes).


La tierra te esta gritando

Te está pidiendo auxilio.



No sigas destruyéndola


Te lo implora esté poeta.



Un grito desgarrador


Se oye como un eco


Es la tierra que clama


Por justicia y por auxilio.



La tierra ya es anciana


Ya no puede consigo misma


Y si nosotros no la ayudamos


¿Quién podrá entonces?



Es un grito de auxilio


Que clama nuestro planeta


Un grito desgarrador


Que no marca la vida para siempre.

Robert Allen Goodrich Valderrama
Panamá
Derechos Reservados
2011.
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Antología poética de una neurótica

Soy una mujer etérea que vuela de vez en cuando, se oculta bajo la caverna de un vestido elegante. Me gusta la calma y tranquilidad, pero a veces el ruido esta en mi cabeza. Hay una voz que me habla ¿Será mi consciencia? O estoy loca.



Melancolía

1.
El inconmensurable silencio de la noche perturba mi sueño,
La perenne somnolencia ataca mi cuerpo,
¿Dónde estoy?
Un suspiro eterno se escucha en la habitación,
Mis manos sudan, pero no hay temor,
¡Soy un ser melancólico!
¿Todo está en mi cabeza?
De repente me encuentro en ataraxia,
¡Bienvenido!
¿Quién eres?
Yo soy tu.

2.
En aquel lugar de los sueños…
Una pequeña pluma se balanceaba de un lado para otro…
El viento la arrastró sublimemente…
Las partículas de luz se dibujaron en el mapa…
El mapa de la vida…
Con el tiempo sus fibras se hilacharon…
La plumita no pudo volar más.

3.
Anochece y la indeleble marca del deseo me permite otro vuelo al pasado,
Un suspiro etéreo se escucha en algún lado,
¿Quién es?
La habitación se llena de luz inefablemente,
Al parecer ya salió la luna,
El escalofrió que parecía eterno desaparece,
La melancolía aún persiste.

4.
En medio de la melancolía,
Un chillido me llama,
¿De dónde procede?
Emerge de una nube,
¡Debo atender el llamado!
Creo que es el cosmos de mi mente,
Me requieren.

5.
Esta noche no me esperes,
¡Ya todo se acabó!
Me gusta lo sublime pero fugaz ,
¿Por qué lloras?
Susurro….
¡Soy como la libertad!
Anhelada por todos pero una utopía,
Voy a ser la utopía de tu recuerdo.



6.
Un alma en pena soy,
Aún no he pagado la condena,
¿En cuántas vidas he fallado?
¿Si son mis manos?
O solo es un recuerdo,
¿Si son mis memorias?
O hacen parte del castigo.

7.
La luna se fue…
Todos se van,
El sol se fue con ella…
Un leve aroma a café
Me invita a soñar
¡No sufras más!
Siempre hay solución,
Te esperamos al otro lado del umbral,
Donde los sueños persisten y la eternidad abraza.

8.
Quiero mudarme de planeta,
Donde las personas no me estorben,
Quiero mudarme de planeta,
Donde el ruido no perturbe mis oídos,
¿Este es mi planeta?
Quiero mudarme de planeta,
A uno más verde y sano,
¿Dónde está ese planeta?
Más allá del cosmos
Junto al silencio y la utopía.

9.
Si me llaman no estoy.
Voy volando…
Sobre la tierra donde el mañana huele a limón,
Allí no hay dolor ni abismos.
Sus prados son de color verde intenso,
Sus mares tienen los peces más sublimes,
La maldad solo existe en sus pesadillas.

10.
Quiero morir…
Antes que se extinga el último animal,
Aquellos monstruos humanos no tienen compasión
¡Que sigan viviendo en su zurullo!
Ojala algún día se haga justicia.



11.
No encuentro amor en mis palabras,
La mirada llena de mierda
Los suspiros vacíos
El silencio dormido
¿Hay alguien allí?
¿Alguien para mí?
el nocturno preludio de su vida
La cama vacía
La nevera llena
una cosa lleva a la otra

12.
Recuerdo las caricias que me diste un día…
La punzada en el alma es cada vez más fuerte…
¿Qué paso?
¿A dónde van los besos eternos? Marcados por la noche sofocante
La ansiedad me invita al vacío…
Hago catarsis y la melancolía me invita a dormir eternamente.

13.
Hay un lugar donde la llama no se apaga,
¿Allí puedo volar?
¡Mis ansias no aguardan!
¿Puedo hacer arder este mundo?
¡No!
Debes vivir en desgracia,
Pronto renacerás como el fénix
¿Cuándo es hora de renacer?
Cuando las ansias se calmen,
Los sueños aterricen,
y…
¡El corazón deje de latir!


Erotismo

14.

Con una mirada penetré la tuya…
Huelo la dulzura de tu ser a kilómetros…
Su cuerpo es un fugaz manjar…
¿Puedo tocarte?
Quiero que me fatigues con tu perenne majestuosidad…
¿Podemos mezclar humedades?
¡Aquí estoy!
Danzaré en tu cuerpo para que no me olvides…
Solo si quieres.

15.

Un impulso me domina. Aproximo mis manos a su cintura,
¿Puedo hacer el amor con la silueta?
Necesito una mirada, no la encuentro. Solo es una silueta.
Quiero más, un movimiento delicado pero placentero,
Una piel ardiente pero suave,
Un erotismo sincero.


16.

Estoy parada a dos pasos de tu cama,

Un calor me invade,

¿Cuánto demoraría mi boca en rozar la tuya?

Mi piel te desea, Mi mente te desnuda,

Quiero caer en el abismo de tu sexo,

Imagino mi lengua recorriendo tus piernas,

Escucho un susurro de la luna,

¡Vete ya!, la efervescencia desaparece

Salgo de la habitación con tu imagen tatuada en mi recuerdo.


17.
En medio de la noche puedo ver tus sueños.
En medio del sudor, puedo oler tu piel.
Tus labios carnosos recorren mi cuerpo.
La luminiscencia deja perpleja la habitación.
¿Puedo verter tus ansias?

Amanezco tendida a tu cuerpo
Eres mi océano de pasión.

18.

Una mano recorre tu cuerpo…
Una mano acaricia tus labios…
La pasión brota de nuestra piel.
Escucho un leve gemido,
Se vuelve melodía para mis oídos
Lentamente bajo mis manos por tu espalda…
Toco suavemente tu parte más carnosa
¡Me gusta!
¡Te gusta!

19.

Me provoca arrancarte la ropa,
Pasar suavemente mi lengua por tu cuerpo,
Huelo tu miedo,
¿Puedo?
Quiero que nuestros cuerpos se fusionen,
Juntar tus pensamientos con los míos,
Y quedarnos así por la eternidad,
Para que ya no lamentemos la soledad y el vacío
De nuestras almas en pena.

20.

Quiero desfilar en tus curvas,
Dominar tus sentidos…
Mis labios arden.
Tu cuerpo está tan frio
Podemos fusionarnos con la noche,
Arrojémonos al abismo,
Allí nadie nos encontrará,
Y en silencio gemiremos hasta el cansancio.



21.

Me gusta cuando te jalo lentamente por el cabello,
Eres una diosa,
Quiero subir nuevamente a tu trono
Y hacerte mía por unas cuantas horas.
Eres como una cereza,
Pequeña pero dulce,
Pequeña pero sabrosa,
Si me miras me derrito,
Si me tocas suspiro,
Haz temblar nuevamente mi mundo.

22.

Me gusta el sexo en las mañanas,
Puedo verte como realmente eres,
Sin adornos ni maquillaje,
Eres humana,
Llena de imperfecciones.
En tus ojos puedo ver el océano
En tu cuerpo la dulzura de las frutas.

23.

Me declaro una víctima de vos,
Con tu aliento caigo en el deseo…
Con tus manos caigo en el pecado…
Tu pelo se desliza por mi cuerpo.
Nuestros cuerpos se combinan y luego te vas….
Soy una víctima de tu sexo.




24.

Dejarme rastros de saliva en esta mi piel esta seca y agrietada por el dolor…
Sofócame con tus ansias y derrite me con tu mirar…
Mientras ardemos en pasión repite mi nombre más de cien veces para que no se borre nunca de tu ser.


25.

Quiero sentir tu piel...
Dormir en el Crepúsculo de tu pecho...
Mis manos buscan piel
¿Dónde te encuentro?
Tu sudor huele a campo
Tus ojos me incitan a lo perverso
Si me permites puedo continuar....

26.

En la lejanía mi mente te desnuda
Tienes un olor embriagante!
Eres un mundo de claveles rojos.
Fruta dulce…
Me gusta tu cuerpo, me gusta tu alma
Tu piel es un sendero de caricias…
1...2...3 lunares
¿Puedo seguir contando?
No tengo mucho para ofrecer…
¡Puedo regalarte mis mañanas!
17.
Un beso marcado por el deseo…
Un momento incandescente, inefable
Tu boca suave y dulce,
Vuelo…vuelo…vuelo
Me aproximo a tu alma…
¡Estoy en limerencia!
Me gusta tu elocuencia
Este sentimiento inmarcesible
¿Tendrá un desenlace?

27.

Hoy sentí tu mirada penetrante en medio de la oquedad
Los olores llenaron mi habitación
Peregrino rápidamente a aquel día…
Su seductor cuerpo parecía una galaxia…
Delgada silueta que te acompaña y luego se desviste ante mí ser
Tus manos ardientes me llevaron al infinito
¡No dejo de suspirar!

28.

Quiero sentir tu piel…
Dormir en el crepúsculo de tu pecho.
Mis manos buscan piel
¿Dónde te encuentro?
Tu sudor huele a campo
Tus ojos me incitan a lo perverso
Si me permites puedo continuar…

29.

Déjame rastros de tu saliva en mi piel que esta seca y agrietada por el dolor.
Sofócame con tus ansias y derríteme con tu mirar.
Mientras ardemos en pasión repite mi nombre más de cien veces para que no se borre nunca de tu ser.
En mi boca puedes sembrar el deseo,
Cultivaremos sueños y en la penumbra del olvido volaremos.

30.

Aquella piel sin sombra era un sendero de pasión
Las mariposas revoloteaban en la alfombra
Compartíamos la habitación con dos cadáveres sin rostro
Huele a sangre....
Huele a humedad...
Ese momento inmarcesible en medio de la muerte
Nos lleva a un laberinto sin salida
dos almas unidad por el sexo
Dos almas unidas por la adversidad


Poemario: Tatiana Lopera



Dibujo: Ludwing Escandon
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Contar las estrellas

¿No se pueden contar las estrellas?


Lo que se pierden
los que no saben ver la vida
con ojos puros.
Lo que se pierden aquellos que dan bofetadas en vez de besos
ver la vida con abrazos y ternuras
no con rabia despreciando al amigo.
Lo que se pierde sin saber sentir una poesía
los que no saben ver como aman otros
con ojos sinceros.
Ver el amor crecer sin retorno
no en soledad acompañando compañero.
Lo que se pierden
los que no saben ver un obra de arte
con ojos tiernos.
Lo que se pierden aquellos de insultos fáciles en vez de abrazos
ver amar y ser amado.
Lo que no saben es que
No hay granos de arenas de playas
de este Planeta
y diez más
para contar las
Estrellas.
Lo que se pierden.
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Dystopia Cash Planet

”Where do you live?” they ask sometimes.
“I live in Dystopia Cash Planet” I answer back.
They call it The Blue Planet, but it is not.
It’s green as money buying everything.
It’s green as our brain looking for excuses.
It’s pale grey as rain writing post-it notes in windows
with words that you forget all the time.
We have a lot of religions, cultures, bad habits,
myths, fairy tales, nightmares, national pride,
we-do-like-this, we-do-like-that,
we-believe-this, we-don't-believe-that,
but we are all green inside
and our hearts are a one-dollar bill.
As all dystopias, ours will end up bad,
like in the movies when the sun collapses
and everything dies.
“Where do you live?” they ask sometimes.
“I live in Dystopia Cash Planet” I always answer back.
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