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El 23 de Febrero Con El Querido Tommy

Querido Tommy, te conozco desde siempre. Para ti esto es tan normal, el que te dediquen. Se me ha hecho difícil el escribirte porque tímida soy. Te conozco desde siempre pero ese 23 de febrero me iluminaste. Me di cuenta que tu sonrisa no se apaga y que tu energía se transforma. Me acuerdo que mirabas para tu esquina izquierda, pero habían tantas mujeres bellas que no se si es posible que me hayas mirado. Te comento que las luces estaban espectaculares, así como las de Cold Play. Me disfruté de un principio a fin y eso que vine desde Puerto Rico hasta aquí. Querido Tommy, te escribo esta carta, no se si realmente lees estas cartas. Querido Tommy, aunque quisiera conocerte se que va ser difícil porque yo soy una fan más entre las miles. Me dijeron que eso que sentí era el post concert Blues pero contra ya estamos casi junio y siento que sigue igual. Querido Tommy, ven otra vez a Puerto Rico. Querido Tommy, quiero sentir otra vez esa magia de tu concierto, de tu música. Querido Tommy, necesito cantar esgalillá tus canciones para sentir que vivo más de lo que ya vivo. Querido Tommy, necesito salir de esta monotonía y sentir exactamente lo mismo que sentí ese 23 de febrero las 9 y tanto de la noche que aunque me hubiera gustado estar ahí a las once y once, no se pudo extender por tanto la magia. Eso sí, ten por seguro que a las once y once de esa noche yo mantuve la energía transformada en magia dentro de mí. Y aunque mi hermana diga que esto es una obsesión yo digo que es una dulce obsesión. Una obsesión que no hace daño porque nadie se entera y a nadie le afecta. Yo mientras tanto sigo pendiente tus nuevos logros, tus nuevas canciones y tus nuevas giras.

-Ley
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Ella

Llegó a la playa el mensaje,
metido en una botella,
tembló mi labio al leerlo,
trataba viejas querellas.

Un glacial escalofrío,
surcó como una centella,
la noche oscura y mi espalda,
como una fugaz estrella.

Me partía el corazón
mi venerada doncella,
quien me juró amor eterno,
la que me amaba…, ¡sí aquella!

Sobre el blanco del papel,
solo quedaron las huellas
de sus palabras hirientes,
de un carmín color grosella.

Ponía el punto y final
a nuestra historia más bella,
detrás del último adiós…
venía la firma de ella.
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Єllа Ў Él

Ella soñaba con la luz
que cada día le abandonaba,
sometida al yugo del miedo
frisaba un resquicio
por el que calara el amor.

El verde de sus fanales
ansiaban convertir
el dolor en nubes,
su desierto en playa.

Él caminaba con
la tristeza como piel,
con el desaliento
por respiración.

En su huir tropezaba
con cada decisión,
su corazón gastado,
se levantaba tras
cada latido fallido.

La lava de sus versos
disgregaron pavor y recelos,
su verbo en mariposa,
su falta de horizonte en
acordes para la penitencia.

Como bálsamo de su tristeza
el fulgor verde de su mirada,
ella yacía en cada estrofa
que él sangraba.

Éℓ ησ тєηíα ησмвяє, єℓℓα ραѕιóη у ∂єѕєσ…
[ዕቿዕጎርልዕዐ ል ነዐክጎል ]

αмéη
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Suspira un poquito...

Suspira un poquito, las olas ya llegan,
tendrás que decirles, la eterna verdad,
que no eres marino, tampoco labriego
y solo tú quieres un poco de pan,
mas no las migajas que escapan de mesas
ni aquellas mezcladas con risas y sal,
tú buscas la fuente, precisa y variada
y el agua sublime que llega del mar,
por eso las olas pronuncian tu nombre
y quieren que vayas al muelle tal cual,
verás a los barcos, también los marinos,
verás las gaviotas que quieren volar,
y tú, como el niño, serás un cometa,
que vive y que juega con gran ansiedad,
darás unos pasos, sin prisa y sin norte
viviendo tu vida, queriendo soñar.

Suspira un poquito, mi buen Rocinante,
cruzamos la Mancha, la venta está atrás,
me apura la fiebre que asola mi alma,
estoy muy cansado, me siento muy mal,
quizás necesite pararme un momento,
contar las estrellas y ver su disfraz,
veré como anuncian las luces lejanas
señales diversas al joven rosal,
aquel que se afana mostrando las rosas,
las flores tan lindas que invitan a amar,
por eso me digo que apures el paso,
las sombras avanzan y no hay claridad,
ya se oyen las voces, se ven las resacas,
la playa preserva su gran castidad,
las olas fustigan sus rizos dorados
y luego se duermen callándose el mar...

"...Suspira un poquito lector impaciente,
termino el poema llegando al final,
no soy don Quijote, tampoco lo intento,
soy solo un poeta que intenta soñar..."

Rafael Sánchez Ortega ©
11/05/18
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Una isla y un amor

Cuando ya no me quieras,
tus pasos serán el preludio
de la muerte en vida.

Te apretará el pecho
la Playa de Las Canteras,
te dolerá la noche
en Vegueta,
y nunca habrás besado
en Maspalomas.

Si te marchas,
nuestros nombres
en la arena
de Playa del Inglés
serán mentira.

Evitarás el atardecer
en el Puerto,
y Triana siempre sonará
a un perfume de nostalgia.

Te olvidará Tejeda,
y en Agüimes una lágrima
se adueñará de ti
como quien se va
pero se queda para siempre.

Si dejas de quererme,
las plazas de Santo Domingo
y Santa Ana te arrugarán
la voz,
y en Mogán
una lluvia de tristeza
te enredará la garganta.

Yo partiré de mí
a la nada
de los días sin memoria
y las noches impares,
me arrepentiré
de haber nacido
y echaré de menos
mi futuro (contigo).



©Alejandro P. Morales.

Imagen: Playa de Las Canteras (Gran Canaria; Islas Canarias, España)
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Verano vivido

VERANO VIVIDO PLATEADO AZUL Y BLANCO. 2010-08-29

I Parte.

Aquella tarde caracolas de mar volaban por el espacio, horas tempranas nos avisan
Al día siguiente el aire sopla de levante, moviendo velas múltiples en el horizonte del agua.
Alto como una torre va Miguelillo por la playa, observa con ojos vidriaos la esperanza
Altanero como una espada y fibroso, camina con pisadas firme sin voz ni palabra
Alguien le dijo al otro lado del océano hay una muralla, llena de enormes piedras
Altas como una torre fuerte y gruesa sin ventana.
Aleteaba con sus manos el loco de madrugada, sus manos giraban alrededor de su cuerpo como un paraguas.
Alas de un pensador lleno de vida sin vida sin esperanza, como el loco de Picasso
Desnudo y orinado mojado hasta los pies descalzo.
Al Dios de los vencidos, un desafío honrado.
Moviendo el Universo plateado.

El viento se cruzaba en mil direcciones limpiando y como un relámpago se iluminaba la calle,
Rostros sin expresiones paseaban sin ruidos
Pisadas huellas indelebles dejaban por el camino
Siempre el aroma de Tánger, en su mente loca de sabiduría pasadas y vivencias comidas
De día volaba el machuelo con sus ojos vidrios, y su plumaje nuevo
Olores a especies de colores tostados y ocres, rostros de bronce iluminados por el Sol

Cuerpos doblados en plata y blanco, y el negro como un regalo desafiando al espacio dorado.
Paredes de tonos azules, nos recuerda a cielos y mares.
Gestos de vida, brillante alegrías cogidos de las manos, energía positiva andando.
Lluvias de verano.

Luz seca abriendo veredas para caminar despacio, dentro del cántaro aguas y aires del pasado, lagrimas desterradas a los océanos.
En la plaza aves y reptiles, el calendario, el reloj, la sombra, se ha parado, Tánger camina lento y despacio.

El profeta andaba y buscaba, su pelo rapta blanco trenzado, cabeza y barba iluminada por el rayo
Sabiduría andando, silueta difuminada, soporte transparente y técnica mixta del pasado y presente
Dejaba una huella de dolor
En el espacio ausente
Entre la palabra la sonrisa y el llanto.

Silencio está cantado el gallo, solo en la alborada, me recuerda a Granada su Albahicin y sus gitanos .

Tornasoles giraban alrededor de su figura y el aire modelaba los árboles quietos
El mendigo lleno de todo y vacío de alimentos, caminaba lento, muy lento
Fuente de saber, universidad callejera con sangre, dolor, y miseria.

La sombra le acompaña y la tristeza es su compañera, truenos apocalípticos destruyen sus sueños, y su libertad se revela, profetas de los desiertos y los mares.
Poner orden en su cabeza, la dejadez, el miedo, golpea sus pies desnudos en las aceras
Es el testigo del milagro de los panes y los peces, y no tiene que comerse, solo sudor y barro a diario le acompaña.
Mañanas sin sombras, acarician sus miserias diarias, vientos de sabores tristes y húmedos en su cabeza,
Profeta de Chaouen
Sol con tormentas
Ser humano abandonado
De dolor y soledades desiertas.

Silencios rotos en estas calles estrechas, la montaña que se toca con las manos y brota de ella el agua, blanca, azul, serena.

La llamada a la oración descalza la conciencia, aunque libres, atados aún tronco florecido con mágicas recetas, creando con el viento caricias en sus manos.

Levitando la tarde ha perfumado sus existencias
Una mano poderosa, les lleva a crear y extasiar, la verdad de una fe llena de esperanzas
Primavera del profeta.

No son candados, ni si quiera son besos ni caricias que nos llegan, son ramas secas vidas enteras, sin fronteras
Tánger dormida y despierta
Media luna iluminada, el verdadero loco de Picasso, viviendo la mañana resucitada
Volveré despacio me sentaré en las puertas y ventanas de Chaouen, en sus silencios me dormiré.
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Yo también...

Yo también pienso en los sueños
y en dónde quedaron los mismos
ya que ahora no los veo,
no los siento,
y se me escapan, tantas veces,
que hasta dudo que existieran.

Aunque sé que soñar es de niños
y de locos,
que los hombres no sueñan
porque no tienen tiempo para ello.
Se dice que la vida es actividad y movimiento
y en ella no hay tiempo para los sueños
y sí para vivir, solamente, el presente.

Pero es entonces,
cuando pienso en ese momento mágico,
cuando me elevé con las golondrinas
en la primavera,
cuando me posé con la cigüeña
en el campanario de la iglesia,
cuando volé, como las gaviotas,
sorteando las olas
y me quedé balanceando en el aire
mirando a las resacas llegar,
para dormir en las playas
y estirarse por la arena.

Es también, en ese instante,
cuando bajo hasta el río,
cuando cruzo los montes,
cuando subo a las cumbres vacías,
cuando atravieso los valles,
cuando paseo por los pueblos olvidados,
cuando encuentro la libertad de la naturaleza
en los marjales
y hasta veo a los rebecos nadando entre los juncos.

Porque es ahí donde los sueños se desnudan,
donde se bañan a la luz del día que comienza,
donde se purifican de todos sus pecados,
donde muestran su inocencia,
porque solo tienen una cara,
donde sacan las palabras que no pueden decir,
y que se ahogan en su alma,
donde le preguntan a la luna
lo que otras personas no han podido decirles,
donde hablan con dios y hasta juegan con Él,
en ese duermevela de locura e inocencia...

...Me paro aquí y noto el sudor del "sueño".
El sudor que destila el alma,
el que se desprende de unas pupilas
que gotean un agua cristalina,
es el sudor de unos labios temblorosos
que musitan un nombre en el silencio,
y es la agitación de un pecho que quisiera gritar
lo que se guarda,
lo que oculta y no se atreve,
porque todo está en el sueño,
en esos sueños que se buscan,
que se escapan,
que he vivido y que he tenido
al alcance de la mano
y que, ahora, ya no sé dónde se han ido.

Al final, cuando despierto,
me digo que quizás el sueño ha terminado
hace tiempo, y que yo mismo,
sea solo ese rescoldo
de un sueño inacabado,
sin principio ni final.

Rafael Sánchez Ortega ©
09/04/18
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8comentarios 87 lecturas prosapoetica karma: 91

Me cansé

No pude decir adiós,
me dolía demasiado el corazón,
aunque lo que más me dolió
fue sentir su engaño.

Me cansé de ser
el que camina solo por la playa y se
que solo fui un juguete para su piel.
Me cansé también
de pasear su rostro en otro querer,
de caer cada día como si fuera ayer.

Quiero volver
a sentir el amor otra vez.
Quiero aprender
a no compararte con otra mujer,
a ser libre para querer.

Me cansé de ignorar
el reflejo de la luna en el mar,
de las aves su cantar,
de soñar con tu figura al despertar.

Quiero ser libre al fin
y volver a ser el que fui,
volver a tener ilusión
Y dar rienda suelta al corazón.
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Suena un rumor...

Suena un rumor en el río
por el agua que deshiela
y que baja muy deprisa
por el cauce a su ribera,
atrás quedan los neveros
las montañas tan esbeltas,
los barrancos y meandros
y las huertas en la vega,
porque el río con su canto
abre ventanas y puertas,
y hasta rasga los sembrados
y las tierras de cosecha,
y es, a la vez, admirable,
sorprendente en su carrera,
y enamora e intimida
al pasar con tanta fuerza.

Suena un rumor en el alma
al saber que las mareas
ya no llegan a las playas
ni las resacas aquellas,
que se quedan en las aguas,
tenebrosas y tan negras,
donde el infierno es sublime
y la fogata es eterna,
y ese rumor "in crescendo"
es una música muerta,
es el sonido del hombre
cuando se apunta a las guerras,
porque afrontar las razones
es consensuar los problemas,
para obtener beneficios
y repartirse las prendas.

"...Suena un rumor de unos labios
que hasta los míos hoy llega,
y es el candor de la brisa
que me acaricia y me besa..."

Rafael Sánchez Ortega ©
04/05/18
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14comentarios 85 lecturas versoclasico karma: 108

Se hace duro y largo el tiempo...

Se hace duro y largo el tiempo
sin nadie a quien poder decirle
lo que sientes.

Se hace muy eterno el silencio
intentando escuchar una voz
que te diga que te quiere...

...Hace tiempo te llegaban las palabras,
y te dejabas arrastrar con ellas,
como si fueran olas en la playa.

Era hermoso y bonito aquella música,
aquel rumor de las resacas impacientes
que llegaban a tu lado.

Era tierna aquella imagen, en que hablabas
y creías, en la magia que envolvían
las espumas de las olas.

Hasta el tiempo se paraba, y detenía
el segundero en los relojes,
y los días del verano parecían casi eternos.

Pero luego, en el otoño, se mostraron
presurosas las esferas
y avivaron esa marcha de las horas.

Caminaste por la alfombra de las hojas muy doradas
arrancando los suspiros
de momentos ya pasados y vividos.

Avanzaste entre la bruma de la tarde
acercándote a la noche de tu alma
y lo hiciste sin parar, ni darte cuenta.

Y ahora estás en el invierno, solitario,
con la nieve que te cubre y ese frío
que se mete por los huesos hasta el alma.

Ahora buscas las palabras que has perdido,
esa voz que te decía que "te quiero",
y ese pecho que esperaba que le amaras.

Ahora sufres el silencio de tus versos
y las rosas que recoges se te escapan
de los dedos sin saber ni su destino.

Hay un hielo que te nace en las entrañas,
una amarga sensación de la derrota
y una sed que no se cura con palabras.

Rafael Sánchez Ortega ©
27/04/18
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4comentarios 72 lecturas versolibre karma: 104

Hubo un tiempo...

Hubo un tiempo en que, de noche,
perseguía por el cielo a las estrellas,
intentando me contaran sus secretos...

Pero aquellas se cansaron de mi acoso
y cansadas, le pidieron a las nubes
que cubriera sus figuras con un manto,
y eso hicieron...

Hubo un tiempo en que soñaba con sirenas
que buscaba y encontraba por las playas,
con su cuerpo sugerente y atractivo
y esa luz de sus pupilas
que me hablaban sin palabras...

Pero un día se acabaron las resacas
de la infancia
y volvieron las galernas de una cruda realidad
y juventud cual torbellino...

Hubo un tiempo en que viví una bella fantasía
con princesas de leyendas
y hasta estuve enamorado de una linda Dulcinea
rescatada del olvido...

Pero pronto los molinos acudieron a mi encuentro
enseñándome al Quijote que llevaba
en su montura un rocín, malencarado,
y con ganas de dormir a pierna suelta...

Hubo un tiempo en que quería ser poeta
y hasta estuve, con mis versos,
ensayando con la luna, unos pasos para un baile
que dejamos aplazado
esperando a las estrellas...

Pero estas se asomaron a los cielos
y dejaron en los mismos unas lágrimas preciosas
que llegaron al cuaderno
y rompieron los acordes de aquel baile
y los versos tan preciosos que asomaban
en sus letras....

Hubo un tiempo en que te amé profundamente
y creí que tú me amabas,
y pensé que ya podía proclamar a todo el mundo
un secreto que guardaba a pesar de la evidencia...

Pero tú me despertaste de ese sueño
y dijiste que seríamos amigos,
que el amor que yo sentía era hermoso y era tierno,
pero a ti no te llegaba
y querías apurar muy bien el tiempo
de la "eterna juventud" en que vivías...

"...Hubo un tiempo, sí, y bien que lo recuerdo...

Pero ya es pasado, simplemente..."

Rafael Sánchez Ortega ©
03/05/18
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2comentarios 59 lecturas versolibre karma: 108

La tierra entierra las lágrimas

Nadie mientras llueve se pone a llorar,
estaría nublado el arco iris; la lluvia es la casa del corazón,
paredes transparentes; fino hielo desnudo

No hay ningún poder en la tristeza de las palabras paradas;
poder de la lluvia, que hace barro con las lágrimas enterradas

No hay ningún sacrificio que de razón a la historia,
cuando se va y no hace milagros; se va para muchos años,
y nos deja atrapados en sus dunas

Nadie mientras llueve raya el sol desesperado; alguien se llevaría el arco iris, atravesando con él la piel del cielo

Telas de colores que las puertas de la felicidad cubren

Nadie oye los cánticos de las sirenas, cuando las sirenas están aquí, vigilando el agua; dicha de amores dormidos en las primeras rocas de la playa

No hay montañas tan altas, que la pesada carga de la melancolía no aplaste; sin decir te quiero, los payasos no reirán

Ni un solo día más, el cine empezará

Nadie mientras llueve se pone a llorar, porque llorar impide salir al sol; espada de un ángel que del edén nos expulsó.

Fuego que mata al agua; destierro que da la sed. Dejemos de llorar. Creced.


E. A. N
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Hay hilos de plata...

Hay hilos de plata
que guarda la luna
y hay otros muy negros
con tintas oscuras,
hay unos cometas
con formas menudas
que buscan los cielos,
las nubes oscuras,
también hay poemas
con versos y plumas,
con hilos dorados
y tiernas locuras,
hay hilos que alumbran
la oscura penumbra
y hay otros que entregan
la luz tan aguda...

Hay hilos de seda
con tierna textura,
que amarran las almas
y rozan las blusas,
hay hilos en olas
con forma de espuma,
que buscan las playas
con hadas y brujas,
por eso en los libros
se enhebran lecturas
con hilos sutiles
y dulce garúa,
también en los campos
hay hilos de fruta
y nanas en hilos
posadas en cunas...

"...Hay hilos que alcanzan
vencer a las dudas,
y hay otros hermosos
de eterna dulzura..."

Rafael Sánchez Ortega ©
28/04/18
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16comentarios 131 lecturas versoclasico karma: 103

Tacita de plata

Cádiz era la luz, sal revuelta en la mañana.
Un soplo de vida calmando el ahogo,
silencio de olas. La playa perdida
donde ibas a encontrarte. ¿No era así?
Y no dudo que aún se vea parecida
silueta a tu figura, pisada errabunda,
melena insumisa.

Cádiz eras tú cuando eras tú
y, también, era yo… siempre que podía
imitar el valor de los que dan un paso al frente,
sacando pecho, amainando temporales,
quitando la arruga al entrecejo.
Y no dudo que haya más como nosotros,
bosquejos de una obra que jamás llegaría
a concluirse, calcinada ya del todo.

Cádiz era el sur que quería en mi ventana,
estrella fugaz, ocaso supremo, la endemia
que afecta mi cuerpo cuando, sin querer, comparo
otras costas con la suya.
Me sobra arena. Me falta hechizo.
Y no dudo que sea cosa del delirio que me causa
su atardecer naranja, orillando la Caleta.
Bendita taza de plata...
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6comentarios 139 lecturas versolibre karma: 114

Hoy te he visto en el paseo...

Hoy te he visto en el paseo
primavera tan preciosa
con tu manto por los prados
y la pinta de señora,
eras una margarita
que crecía entre las rosas,
y también una palmera
ofreciéndonos tu sombra,
eres flor en los cerezos
alegrándonos sus hojas
y eres brisa en las cunetas
de ligeras amapolas,
sin embargo también eres
el geranio que se poda,
y ese lirio que en el río
mira al agua y a sus rocas...

Pero he visto en el paseo
cormoranes y gaviotas,
lagartijas y gorriones,
golondrinas y palomas,
aunque había madreselvas
con su forma tan graciosa
y marinos en el muelle
que buscaban a las olas,
una barca dormitaba
en la playa, silenciosa,
y unos remos, esperando,
a las manos y a la "boga",
sin embargo, primavera,
faltó el sol en estas horas,
con sus rayos de alegría
y caricias tan hermosas...

"...Hoy te he visto en el paseo,
primavera, que enamoras,
y he sentido tus suspiros
y los besos de tu boca..."

Rafael Sánchez Ortega ©
27/04/18
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6comentarios 66 lecturas versoclasico karma: 98

Velas Blancas

Hasta tu playa
voy cruzando los mares
con velas blancas
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6comentarios 90 lecturas versoclasico karma: 113

Canción

A sabiendas de que tenías que existir.
No sé cuántos caminos recorrí
ni cuantas veredas caminé
cuántos ríos crucé
cuántas playas pisé.
Ni cuántas montañas subí.

¡Como loco te busqué!

Y como el soldado destrozado en la batalla
volví.

Sin vida, sin aliento, sin esperanza.

Y ya dado por vencido...
¡sin buscarte, te encontré!

¡En el único lugar que no había mirado!

Allí estabas tú.
Con tus ojos claros
la luz de tu sonrisa
y la droga de tu mirada.

Allí estabas tú.
Enredada en las notas tristes
entre las cuerdas...

de mi vieja guitarra.

J. Robles
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Tiembla...

Tiembla la luna en la noche
y su reflejo en el agua,
mientras las olas tranquila,
dejan salitre en las playas,
tiemblan, también las farolas,
con el nordeste que pasa,
y parpadean las luces
con sensaciones extrañas;
tiemblan los gatos esquivos
junto a la fuente, en la plaza,
y hasta se escuchan los cantos
de las lejanas cigarras;
tiemblan las gotas del caño
que lentamente se bajan,
hasta regar por los suelos
las castigadas calzadas...

Tiemblan los ojos nerviosos
tras juveniles pestañas,
al empezar, en el día,
una incipiente jornada;
tiembla la voz en los labios
al pronunciar las palabras,
cuando saludan tu rostro
y tu figura encantada;
tiemblan los niños pequeños
con la llegada del alba,
y con la voz de la madre
cuando se acerca a su cama;
tiemblan, por fin los marinos,
al acercarse a su barca,
ya que la mar está gruesa
y hay que cruzar la bocana...

"...Tiembla en el alma un sollozo
de soledad y sin lágrimas,
mientras el día y la noche
siguen sus ciclos, sin pausa..."

Rafael Sánchez Ortega ©
25/04/18
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14comentarios 153 lecturas versoclasico karma: 107

Alguna vez...

Alguna vez salimos de paseo,
alguna vez te dije que te amaba
pero pasó ese tiempo tan lejano
y se perdió mi voz en la distancia;
hoy quiero comprender aquellas tardes
y quiero recordarte en la palabra,
aunque han quedado atrás las primaveras
y los veranos secos y las playas,
allí dejamos parte de la vida,
en la costa mirando las resacas,
al fondo se veían los veleros
rompiendo el horizonte con su raya;
pero era incontenible aquel impulso,
suspiros escanciados de dos almas,
susurros de los pechos encendidos
y sueños que nacían de la nada...

Recuerdo muchas tardes a tu lado,
y siempre con alegres caminatas,
subíamos al parque de aquel faro
y en él nuestras figuras paseaban;
hablábamos de cosas sinsentido,
de amigos, familiares y otras causas,
y luego, entre miradas y silencios
se unían nuestros manos tan heladas;
las noches nos tomaban por sorpresa,
el tiempo, lentamente, se pasaba,
y entonces los relojes eran dueños
del filo que cortaba la navaja;
eterna soledad la que venía,
la cruda realidad era ya amarga,
y entonces arreciaban las caricias,
los besos y las lágrimas ahogadas...

"...Alguna vez he vuelto a recordarte,
destino que dejaste tu nostalgia,
aquí, con una herida tan profunda
que sigue desgarrando mis entrañas..."

Rafael Sánchez Ortega ©
20/04/18
8
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Escribimos

Escribimos nuestra historia
en el aire de la distancia.
Sueños que volaron
sorteando inmensidades,
espacios infranqueables
y océanos profundos.
Construimos una existencia enamorada,
llena de deseo y pasión
y aún así plagada de razones y sentimientos.
Nos miramos profundamente
aún sin tener ojos.
Sentimos nuestra piel
aún sin poseer manos.
Compartimos el verdadero amor,
aquel que es solo espíritu y sentimiento
y no necesita físico ni intelecto.
Pero escribir en el aire
es como escribir en la orilla de la playa.
Así como el mar borra las huellas de la arena,
el viento sopló y desarmó las palabras.
Más el viento no borra
las letras del amor que se soñó,
solo las esparció entre olas de aire y tiempo.
Nuestros corazones nos pertenecen
y tus sueños están arraigados entre los míos,
para que , tal vez en un futuro
desconocido y lejano
y en un tiempo más amable
recojamos todas las letras de nuestro amor
e imprimamos sobre una piedra indeleble,
al fin el poema que una vez escribimos.
Si no puedo estar contigo en esta tierra,
haré para ti un hogar, no importa dónde,
si en el infierno o el cielo, qué más da.
Nadie nunca entenderá lo que fuimos,
pero los tiempos lo dirán!!!
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12comentarios 98 lecturas versolibre karma: 118
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