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Como un Idiota

COMO UN IDIOTA

Aunque aceptarlo no quiera
tú formas parte de mí
aunque me duela en el alma
de ti sin quererlo
me he enamorado Yo.

Sé que no eres la mujer perfecta
ni la más pura de todas
sé que eres prohibida
y que a otro le perteneces.

¿Pero dime quién manda en el corazón?

Me enamoré como un idiota
de ti mujer.

Autor: Robert Allen Goodrich Valderrama
Panamá
Derechos Reservados
Febrero 2018
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senryu (14)

Siempre serás
árbol de mis poemas
savia y raíz.
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Lucha

De qué paz vienes, tan armada,
a esta tierra de hombres conquistados,
con la cruz preparada para enterrar la vida,
sementera de luz, hastío, tiéndete aquí,
en este ahora con aire de silencio y vacía
tus palabras en la yerba donde reposa la impaciencia
y luego mata, pero hay tiempo aún para desnudar mentiras,
para saber quiénes no somos antes del combate,
guerreros de lluvia, amantes de soles apagados
dime de qué paz vienes con tantas soledades en las manos,
escucha brotar la raíz de cada pétalo en las flores de la rabia,
escucha, sin escucharme a mí, tan sólo habla si puedes
mientras las sombras afilan el hacha y el verdugo reza,
de qué paz vienes tan armada, de qué paz.

etiquetas: poema, amor
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La historia de una chica y un café

Por Riberpa



Capítulo 1 Génesis


No más de veinte minutos habrían pasado, se había ido tal vez para siempre, y ya empezaba a recordar que todo había empezado en ese increíble tres de agosto de hace cerca de dos años, el destino cruzó una delgada línea y en medio de mi incertidumbre apareciste; recuerdo que yo venía en malas condiciones precisamente porque no eran mis mejores días, las presiones y la soledad habían cobrado y afectado mi salud.


Realmente era incomodo sentirse en ese desequilibrio físico y emocional, fui sin más aliciente que cumplir un requisito más, recuerdo estar ahí sentado esperando sin sentido, al oír mí nombre gire con algo de desidia, pero inmediato mi rostro cambio, está viendo aquella persona que se accidentaba en mi vida y colisionaba frente a mis ojos, ahí estaba esa figura menuda, normal dirían muchos, pero cuando mire sus ojos algo me atrapó; sólo lo descubriría tiempo después.


Camine a su lado durante un corto trayecto las primeras palabras cruzadas fueron como un libreto poco profundas, diplomáticas, pero poco a poco me entró el afán de hablar, tal vez tome la iniciativa tratando de agradar por aquello de la primera impresión, buscando crear un lazo que desde el principio mi corazón sintió que se anudó en mí, el tiempo relativamente voló para mí, parece que hubiera desaparecido el resto de escenario.

Sería presumido pensar que tú correspondías desde esa primera cita sólo mi imaginación desbordada de emoción lo recreo, hacía rato que no me sonreía la vida y ese día tuve la suerte que uno no busca, sino que te encuentra. Aterrizado en mis recuerdos vi correr nuestra historia y esa primera conversación corrió dejando en mi la sensación de un querer más.

A veces nos pasa esa incómoda situación de tener sensaciones inexplicables, irte, pero desear volver tan pronto como se pueda, tal vez existen esas diosidencias que se colocan tú camino para hacerte menos pesado el viaje y empiezas a preguntarte qué enseñanza habrá detrás de estas experiencias a la que llegas cuando menos piensas y cuando tus velas se han ido apagando poco a poco.


Capítulo 2 Añoranzas.

Hoy me fui con esa sonrisa que esa “extraña” me regalo a mi otro extraño, esa delicadeza envuelta en una flor de mujer donde cada palabra que brotó me llevo a la tranquilidad, había olvidado que, si hay gente hermosa y que el empaque es engañoso, había luz en tus ojos y ahí me conecte pensando en que los próximos días fluyera en mi un ángel capaz de corresponder ante tantas dádivas que entregabas a borbotones.


Esos días anteriores a nuestro nuevo encuentro estuvieron plagados de recuerdos, de contar los días esperando retomar nuestra conversación y con la esperanza de seguir reconociendo en ti aquello que había tratado de buscar con algún desespero durante varios meses , en donde soñaba frecuentemente en disfrutar de una conversación y que esta fuera tan lenta como pudiera , alargando cada minuto y sintiéndome afortunado porque estarías ahí para recibir mi sonrisa, con una empatía perfecta y así aprovechar cada uno de esos espacios que me regalaras.


En esas noches pensaba como este sentimiento naciente e ilógico debería manifestarse y en mi mente se cruzaba varias opciones que iban desde unas señales de SOS desesperadas de que te fijaras en mi de manera perentoria hasta pasar desapercibido y solo dar ligeros toques de estas sensaciones que iban creciendo; la noche anterior a nuestro nuevo encuentro me sentía como aquella oruga queriendo convertirse en un abrir y cerrar de ojos en una mariposa amarilla en un mundo lleno de color , sin embargo decidí colocar pies en tierra y reconocer que si bien desde niño me habían vendido la imagen del amor a primera vista esta requería de algo más y lo iría comprendiendo en el camino que me esperaba.


Capítulo 3 Conociéndote


La mañana estaba fría, si bien llovía copiosamente podía ver la gente caminar rápidamente , doy un giro a mi pensamiento he intento imaginar que cada uno de ellos vive su mundo y está pensando en las horas por venir , en sus anhelos y metas de ese día; yo por mi parte venía con esa ansiedad que había tenido los días anteriores, con un solo objetivo confirmar si esa conexión primaria y básica que sentí era real o parte de mi imaginación, de nuevo volví a la realidad y seguía caminando , apresure el paso dando zancadas más grandes y volví a sentir frío en mis manos y ansiedad en mi corazón.


De un salto nominalmente entre al edificio me anuncie y espere con impaciencia el encuentro, por un momento me quede absorto y de nuevo reacciono cuando alzo mi mirada y la vi acercarse hacia a mí, como si me conociera de siempre me saludo con un gran don de gente, sin embargo siempre guardo la formalidad que ameritaba la situación, a pesar de ser la segunda vez que coincidíamos nos sentimos cómodos como si nos conociéramos desde hace mucho tiempo , sentía una buena energía y esto era signos de un buen comienzo para seguir escribiendo letras en el libro en blanco que no había obsequiado el destino.


Hasta ahora me había referido a ella como esa figura menuda y realmente quiero guardar en mi memoria fotográfica tu rostro el cual contemplo de manera directa y en especial esos dos puntos de guía que son sus ojos , he de decir lo que primero vi fue una sonrisa permanente que uno no olvida, vas irradiando luz con una actitud que pocas veces uno ve, más qué describir lo físico de tu belleza admiro lo que inspiras , me llevas a soñar y no queda otro camino más que agradecer a la serendipia que me permitió conocerte, aquí y ahora estoy seguro que si fuera por tu sencillez dirías holas no crees que estas exagerando ? y yo simplemente tendría que decir que pude ver más allá de lo que vieron los demás.


A ratos quisiera describir todo lo que pasa en mi cabeza cada vez que se generan estos encuentros que he de reconocer se presentan por un tiempo limitado y que son de obligatorio cumplimiento pero que disfruto como si fueran libres y espontáneos, me llena el alma de fe, de un sí se puede y de creer que la vida vale la pena vivirlas gracias a la existencia de seres humanos que van regando enseñanzas como semillas con la esperanza de aportar a la vida de cualquiera de nosotros, hoy salgo convencido que sin importar este final ya dejaste huella en mí.


Capítulo 4 La despedida


Así fueron pasando esos sesenta y cinco días de cercanía en donde cada reunión se fue acrecentando sin explicación alguna un afecto inusual que me llevaba a sentirme pleno y a desear día tras día volverte a ver esos sesenta minutos en los cuales el reloj pareciera estar corriendo unos 100 metros planos, eran implacables y a pesar de que sentía que no era indiferente había una barrera implacable de superar; lo sabía y el tiempo se agotaba y no quería llegar a ese final que era tan seguro como la muerte.

Quisiera detallar cada uno de esos instantes vividos en este corto tiempo; donde las letras se darían un banquete ya que se plasmarían todos lo que nos fue sucediendo en donde en cada cita nos sentíamos más dependientes el uno del otro , cada vez conociéndonos más y estoy seguro que tanto tu como yo nos pasó algo que aún no tiene nombre pero que existió , y ahí me queda anclada ese siete de octubre donde se rompió ese cordón umbilical que nos ató durante 65 días, recuerdo salir algo melancólico mas no triste porque comprendía que había tenido suerte y que lo vivido había calado una gran huella que me impediría olvidarte.

Entendía que en ese momento había diferencias que no permitían una relación diferente a la que el destino nos brindó y que antes de manera valiente lo desafiamos y lo llevamos a un escalón más allá de lo permitido, así me fui con una posibilidad escasa de contacto, pero existía como al aire que exhalaba cada mañana posterior a nuestro adiós.

Estábamos cerrando ese primer año y luego de atragantarme con las ganas de escribirte decidí hacerlo de manera sencilla y empezamos otros ciclos de escritos sin vernos en donde te compartía mis escritos que nacieron de la inspiración surgida de los sentimientos hacia a ti, ahí nacieron poemas sentidos que leías y luego me dabas tu opinión donde me reafirmabas que era grato para ti leerme y me agradecías abrirte la puerta de mi vida.


Capítulo Final ser agradecido

Recuerdo que este medio escrito me trae gratos recuerdos contigo ya que siempre recibí una respuesta ; ahora lo sé con certeza el hecho de conocerte fue para mí muy importante disfrute de cada segundo y cada sorbo de este café retrasado en el tiempo y pospuesto por el destino , desde entonces solo pienso que la serendipia llegue a mí para atreverme a soñar contra lo que parece imposible.


Ayer nuevamente recorriste mis pensamientos como en tantos otros días en que te posesionas de mí y aquí estoy escribiendo estas líneas para evocarte y esperando poder robarte unos segundos y una sonrisa ; como diría Benedetti mi táctica y mi estrategia era mantener esa pequeña posibilidad de contacto viva a través del tiempo así fueron transcurriendo meses el cual después de muchos obstáculos se cristalizo una noche fría de aquel 7 de marzo.


Hoy soy consciente más que nunca de las limitaciones que tenemos, unas más que otras y que solo si Dios lo permite caerán, sin embargo, hoy no hay tristeza ni dolor; tengo el recuerdo de la más hermosa sonrisa obsequiada a mí por esos ojos que aun evoco y sabes que entiendo tu silencio y lo respeto, tu historia, tu pasado, pero si por una extraña razón quieres verme ahí estaré ya que siempre he tenido fe en ti.

La noche llega y tu recuerda reposara en mí y a partir de hoy en estas letras que quedaran como vestigio de aquel hombre que llego a destiempo a tu vida y que lo poco que compartió lo hizo de corazón y a plenitud conscientes de sus defectos, cierro los ojos lentamente y mañana será otro día

Esta historia continuará
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Realidad

Lo significativo del absurdo,
cuelga una palabra en el viento,
pasa una rama, como un nada del aire
y la palabra se vuelve hoja y cae,

vuela, remolino entre piedras, vuela
leve, sólo ante quien lo observa,

un rayo de nieve en las manos acaricia la verdad,
de la sombra el agua es el libro que nos lee,
no bebas porque entonces tendrás sed,

detente, no hagas caso, sigue,
no olvides que estás solo,
que los demás están viviendo.
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Soneto. Marcelino, 100 años imprescindible

En el recorrido vital y humano
no todos vimos su filosofía
ni sabemos luchar día tras día
con el puño encerrado en una mano.

Las cien luces que hoy lucen, nunca en vano,
son pura sabiduría y empatía
de una voz que desgranó su porfía
en los clasistas que se dan la mano.

Un sindicato no es algo invisible
ni ha de mecer la cuna en su batalla
porque El Capital no es irreversible.

... Y, si alguien lo tachó de imprescindible,
Marcelino se alzó con la medalla
de hacer sindicalismo más creíble.
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Entre la niebla

A veces me despierto y todo ha desaparecido,
A veces me despierto y no tengo recuerdos,
A veces me despierto y tengo que buscarme entre la niebla.

Otras veces es la niebla
la que viene a buscarme
un abrazo blanco llega
y luego, desaparece.
Casi siempre es la niebla la que viene,
para hacerte olvidar quien eres,
con su aliento y con su voz
sobre el valle y en mi pecho,
la niebla vuelve y yo olvido
y ya no me quedan recuerdos
de su magia y de su nombre.

A veces me despierto y todo ha desaparecido,
A veces me despierto y no tengo recuerdos,
A veces me despierto y tengo que buscarme entre la niebla.
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Poema incomprensible

Abarse va mi corazón
Que al incoar, el embair
De tus besos comienza a
Arrecirse el alma mia

Las hojas de la milpa, crecen
Bajo una leve garua
Donde los amantes
Se reúnen para que besos
Tras besos, no dejen de manir
Sus corazones

Pero eso no va a manutimir
Que puedas propender
A que me ames...
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Soneto. Mi barca en vida

Mi barca, en vida, navega implacable
sujeta a vaivenes libres del aire.
Ante cualquier tempestad sigue estable
y no admite bochornos ni desaire.

El río y el mar, con gesto apelable,
la mecen en las olas del socaire.
Remos y velas la hacen navegable
respirando aire puro y más aire.

Se impregna de agua, humedal que desangre
nieves y lluvias que operan sin sable
del nacimiento a la muerte del río.

No hay brusquedad ni más rastro de sangre
que un balaustrado sudor responsable
que alivie a mi barca del sol y el frío.
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Vida

Hoy acepté pensar en ti
como quien acepta un último acto,
yo te voy a hablar como si ya me fuera a morir
cuando termines de leer este poema,
porque esto es lo último que te tengo que decir;
Te amo.

No te pongas las cruces de mi amor,
acepta mi muerte y murámonos hoy.

Yo pongo mi existencia sobre mis hombros
y a partir de hoy voy hacer exclusivamente
lo que me alegra la vida,
induciendo el sagrado silencio
en las venas que tibiamente
te pasean por mi sangre,
como una voz tenue
llena de sentido y dirección,
llena de vida.
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Exégesis

Eva, la serpiente, la manzana,
el paraíso de los días,
el mordernos los arrepentimientos;
si existiese el pecado
sería no ver florecer los almendros.

También aquí somos la semejanza,
el uno en el otro, crucificados.
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Nada

Calles abarrotadas de transeúntes,
nadies
mirando a la
nada.
Absortos.
Unos ríen
otros callan.
Hablan entre ellos,
se mueven,
como piezas en un ajedrez que no controlan,
engranajes más de una gran máquina de guerra.

Balas.

En Estados Unidos es fácil comprar un arma,
el que tiene instintos suicidas puede ir al instituto con un rifle y cargarse a compañeros suyos,
mientras los demás vemos aterrados lo que sucede.
Tras una pantalla.

Siria.

Los refugiados están ahí.
Mueren de frío,
de hambre,
de sed.
Mientras nosotros cambiamos de canal.
Hoy juega el Barça en la Champions.

Muerte.

Que por qué es necesario el feminismo, preguntan quiénes no ven (o no quieren ver) los micromachismos, las actitudes que afectan a las mujeres o la violencia hacia ellas.
Mientras el hombre desde el sofá, birra en mano, grita a la mujer que le haga su cena.
Que a ver si va a tener que ir él.
Dice.
Que ella se enterará.
Dice.

Mendigos.

Desahucios.

Bullyng.

Maltrato.

Y todo es circular como este poema.

Calles abarrotadas de transeúntes,
nadies
mirando a la
nada.
Absortos.
Unos ríen
otros callan.

Y nadie.

Nadie.

Hace nada.
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Ahora soy

Yo ahora vivo distinto,
Una fue la que viste
Y otra la que enfrentaste.

mis alas se extendieron
me hice inmune al dolor,
me hice segura de mi,
y deje de sobrevivir por vivir.

Ahora ya no soy la misma,
ahora me quiero más a mi,
Ahora escribo mi propia historia,
y decido que quiero en mi memoria

Ya soy otra, y no culpo a nadie,
dejo de obsesionarme la perfección
hoy adoro mi imperfección.

Deje de buscar el amor,
espere hasta que el me encontró,
deje de creer en mariposas,
hasta las hice silenciosas.

Ya no cierro ante nadie los ojos,
ya no interpreto miradas,
Ahora me gustan las cosas claras,
y de frente para no dejar que pensaras.

Siempre me gustan las rosas,
y los poemas de amor,
vivo un presente sin clamor,
olvidando las penas dolorosas.

Ahora soy la que vive sin control,
la que invita a la emoción,
La que vive sin precedente,
Y disfruta su presente.

Las letras de mi alma.
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Suicidas

La ventana abierta
tú en el suelo acostada
entre mantas protegida
enseñándole a la luna
tu mejor conjunto de lencería.

Un cigarro encendido
ceniza que el viento se lleva
y en sus susurros, poemas.
En tus labios viven
el fuego, las palabras,
en tus manos mueren
la ceniza, los poetas.

Y sin embargo,
asesina tú nunca eres,
pues no matas, por ti mueren,
suicidas.

Gritan tu nombre al saltar
y tú desde tu ventana, abierta,
nunca los pareces escuchar.

Mi grito, dime. ¿Te llegó él a abrazar?
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Bartleby

una línea más contra la muerte
una línea más contra el vacío
una línea que rompa la línea
entre la vigilia y el sueño
una línea que justifique
todas las líneas anteriores

si apenas nacemos nos convertimos
en un cadáver probable
si somos monos en el circo
de un Dios sin rostro
si todo cuanto creamos no es más
que una imitación de nosotros mismos
si es el poema nada más que un reflejo
de la hoja en blanco sobre la que es

porqué crear

porqué continuar una contingencia
en la que todo golpe infligido
es un golpe autoinfligido

qué diferencia hay
entre matar a un ángel
o matar a un cerdo
para quien mata a su hermano

porqué crear

si / el verso más hermoso
que jamás se haya escrito
es / el verso más hermoso
que jamás se escribirá
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Habitaciones vacías

Las habitaciones vacías de los hogares que no has tenido
están llenas de ti, por los ventanales sucios donde la luz
penetra como instantes conjugados entre el azar de los días
y un poco de todo lo que silencias, nombres, calles, juegos,
mandarinas de invierno, el sabor del hielo en las manos,
lo inhóspito de lo no vivido, la ternura que te queda
y lo peor que te ocurre es que aún estás vivo
y sueñas con hogares.
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Vivirnos mortales

Que sea este el momento
de empezar el viaje.
De escurrir el traje al viento,
de saltar al vacío; inmenso.
De querernos con lo nuestro,
todo puesto,
aunque pese y a veces gane.

Que sea este el momento
de escribir las frases.
De abrazarnos con el pecho,
de sumirnos en volcanes,
de entendernos a suspiros
cuando, al tiempo,
nos perdemos en mitades.

Que sea este el momento
de encontrar el traste.
De atarnos a los cuerpos,
de palparnos sin vernos...
De sentirnos inflamables,
encendernos
y llevarnos al desgaste.

Que sea este el momento
de vivirnos enteros,
vivirnos errantes,
vivirnos libres

y vivirnos

mortales.
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Soneto. Globos de insulina

Un manojo de globos en mi mano
necesita un espacio displicente
y una nube despejada, indigente,
necesita un soplo de viento sano.

En tanto si pierdo como si gano,
ya nada podrá ser tan complaciente
como ver tu sonrisa, entre la gente,
emerger por doquier del altiplano.

En un despiporre de "tomatina"
y un subidón de glucosa - de insulina -
estallan los globos en cada esquina.

Narcótico impregnado en cocaína
que haces buen uso de la medicina
sin hacer raya, - de nariz -, ni espina.
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Patria

Igual que un niño se fatiga en el juego,
la vida,
igual que cuando amas,
un niño no sabe que su patria es la infancia
en donde enterrará todo su futuro.
El final de una tarde de verano
con tormentas que saben a esencia de flores apagadas
un relámpago es la certeza del miedo,
no por el trueno, ni la lluvia, ni por el barro,
es por no regresar a casa, es por no regresar a la muerte.
Igual que la vida se fatiga con el tiempo,
un niño pierde,
igual que cuando amas.
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Soneto. Sonajeros y amaneceres

No hay más té ni discurso en mediodía
al entrar en tus ojos sin permiso,
pues como un niño que fui y que quiso
aprender, ... te reté en melancolía.

Tu nomenclatura es mi melodía
y aunque los otros te hagan caso omiso,
yo disfruto el suelo en el que te piso
y en la luz que me regala otro día.

Aspiro amaneceres de funciones
en retablos de música y canciones
que me traen tus recuerdos más sinceros.

Boquiabierto quedo de atribuciones
en los sueños que, sin perturbaciones,
nos agitan como a dos sonajeros.
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