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siempre he querido...

siempre he querido abastar la infinitud...
la datación secreta de los hielos eternos,
espiar como deflagra el rocío su vapor
y sangran savia blanca los almendros,
más si la luz quebrase como escarcha
al pulso ensimismado del fulgor
y volase como un pájaro la noche
a posarse en mis brazos hoy en flor...
qué seria de esa estepa deshelada
si me deja al descubierto el corazón...
la carne nívea expuesta para nada
al fuego fervoroso...al resplandor
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SEPTEM PECCATA CAPITALIA V, VI (@MiguelAdame, @Alex_richter-boix, @Transmisor_d_Sinestesias & @AljndroPoetry)

V - INVIDIA -

Que le cubra una costra de sal
que le desatienda el aliento
que los pies se le hagan astillas
despierte rodeado de peces muertos
y se le rompa el cuenco de las manos
que su luz pase a ser mia.

Pincho y pincho con alfileres de tirria
la cabeza, los ojos, extremidades
y hasta el ombligo de este muñeco Vudú
que me he hecho a imagen y semejanza del vecino.
!Qué no soporto que en su maldito jardín
florezcan las mejores margaritas!

Cerrado el día, con la luna rajando el cielo
camina a la deriva cual figura de buey deshuesado
siseando, sonríe
saluda, me tiende la mano, [desgastada]
habla, es musical, cadencia, canción
y yo quiero ser él
y que él deje de ser él
y sólo yo ser armonía.

Y la noche me anega, y la luna me ciega,
mil vueltas en la cama, nada me sosiega,
no me aguanto su pasto más verde,
su perro más fino,
le alumbran los mejores rayos de sol,
la lluvia nunca lo moja.
Su mujer de medidas perfectas y ojos de cielo.

Soy la marca del descenso al mar profundo
mi piel me pesa, por no quererla,
por ser un puñado de deseos de un otro
de una lengua y palabras ajenas
que escapan a mi cacería ante un espejo:
vidrio pulido descarado,
reflejo infiel
que me va enterrando.

Me oprime el agobio de kilotones de rabia inventada,
se me clavan mil dagas de una desolación fantaseada,
esta camisa de fuerza no me deja tomar en mis manos
el regocijo que este mundo me brinda cada día,
solo puedo sufrir, porque a otros obsequia su alegría.


VI - AVARITIA -

No acabas de darme el brebaje
y ya siento ansiedad de poseer
de no desprenderme de nada
Materialista perfecta eres, ¡Bruja desquiciada!
mueves al alma con hilos de codicia...

Placer de tesoros escondidos es mi deseo
avaro desenfreno que carcome mi mesa
porque ella es solo mía
y bajo la miseria lo tengo todo
desde lo alto del brillo monetario tú no serás más nada.

¡Y nada, nada puede negárseme! nada hay, que no quiera poseer...
Nada, no hay nada más que mis ídolos de oro...
¡Nada puede faltarme, nadie con mi jerarquía!
¡Nada, nada de miserias en mi haber, ninguno de mis soles será escaso...!
Ninguna de mis noches probará la miseria.

Lo tengo todo, porque tu no tienes ya nada
es mio el sol que brilla en una ventana dorada
tus pensamientos son rastrojos sin vida
ante mí majestuosa palabra
soy el dueño de tu respiración apagada.

Pienso en... Cuantos cientos de denarios quedan por poseer?
¿¡Cuántos más en ésta perfecta existencia?!
Sin cederle uno sólo a la causa que no me beneficie!
En la frente llevo tres sellos grabados, tres sellos miden la vida:
"¿Cuánto poseo?"... "¿Cuánto cuesta?"... y "¿Cuánto gano?"...

Cuerpo avaro que todo lo posee en un día
tesoro persa que nunca más será afligido
monedas doradas que opacan tu brillo
deseo que quema formando un martirio
avaricia acabada, codicia que no tiene desquicio.


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SEPTEM PECCATA CAPITALIA
(V - Invidia, VI - Avaritia)
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Miguel Adame, Alex Richter-Boix,
Transmisor d Sinestesias & Alejandro Poetry,
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45comentarios 227 lecturas versolibre karma: 106

La caída hacia adentro

La brutalidad de mis padres
que por amor
queriendo enderezar
lo que para ellos estaba torcido
lo que hacían en realidad era quebrarme
en algo que en el fondo no era yo
trato de encajar en lo de su molde
máscaras, poses por todas partes
sólo por complacer
y yo, migrando hacia mi mismo
como en una caída.
Una soledad como un océano
y un punto como la isla que soy.
¡¡Nadie me conoce!!
y aún sigue la comparsa.-

@ChaneGarcia
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Hojas y Saturno

Verde, marrón y azul. Hojas, madera y agua. Mis pulmones aún guardan suspiros de selva, de torrentes indómitos, de energía ciclónica.

Giros y quiebros en el vuelo. Caídas en picado, pero sin llegar a posarme en el suelo. Sólo vuelo.

Los amores no acompañan, arrinconado queda el deseo en un baúl. Esperando a que la suavidad lo envuelva.

Me multiplico en millones de gotas. Me filtro. Me disuelvo.

Choco y salto entre las rocas, sueno a fuego hecho líquido. A humo que abraza como carboncillo todos los poros de mi cuerpo.

Seguiré flotando en el espacio, bailando entre Saturno y Neptuno, deslizándome por sus anillos, perdiendo la noción del tiempo.

A gritos silenciosos clamé cariño, verdad. Me quedé en el baúl, esperando a que la suavidad me envuelva.
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Sin luz

Antes del alba,
cuando los negros presagios
son casi tangibles.
Cuando los manos yertas
de los sueños muertos y matados,
se agarran al último aliento
de las posibles vidas.

Cuando la luz se proyecta
en oblicuo y alargado,
atrapando en su camino
vanidades y otros desajustes.

Cuando el frío del frío
se instala en la nevera-corazón
y el alma-nívea.
En la antesala del llanto,
y en la pos-sala del miedo.

Antes del alba,
tiritando,
plegando en oscuro,
ovillo de hilo en grito.
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Bitácora 4/01/2018

Permite que te cuente lo que ocurre esta noche, deja que a pasos cortos y pausados, te susurre lo inexplicable de esta complicidad.

Complicidad, cuando sin vernos nos vemos tan cercanas, nos sentimos tan humanas y nos gustamos tan sinceras.

Complicidad, cuando tus besos aun imaginarios se posan en mis labios y tus abrazos, igual de inexistentes me abrigan en mis sueños.

Complicidad que osadamente me mantiene despierta escribiendo esto que aún no logro describir...
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Ene

N se asoma a esa ventana
melancólica
de un lunes cualquiera.
Su casa huele a vacío y abandono,
a polución nocturna y a angustia;
un gato maúlla en algún rincón,
el frío se cuela por un cristal roto,
y otra vez se quema el café.

Las farolas parecen curiosas estrellas
mientras N echa de menos
lo que fue ayer,
casi tanto como lo que será mañana.
Más que lo que fue, lo que sentía entonces:
aquellas mariposas en el estómago,
la magia en los huesos,
el amor en el alma
el cóctel de hormonas,
la droga del corazón…

N pone un disco de Leonard Cohen
en el viejo tocadiscos,
enciende un canuto
con el viejo zippo de H
y deja flotar sus pensamientos:
a veces sale de su cuerpo,
flota alrededor de la lámpara
y recupera la fe;
otras, siente que su piel
es una madriguera llena de ladrones,
que las canciones y los porros
jamás le traen ya de vuelta
los posos de su risa,
la ilusión de los viernes,
las caricias multiorgásmicas,
la sensación de ser alguien.
Aunque sea por una última vez.

A N le gustaría abrasarse
la piel con otras manos,
la boca con otros labios;
y poder decir, con algo de fortuna,
aquello de que aún no estamos muertos
mientras se acaba
el último sorbo de cerveza
en las entrañas de un tugurio
de mala muerte;
fuera en la calle huele a mar,
a tierra mojada,
a café derramado
o a apocalipsis, ¡qué más da!
En ese efímero instante
un vagabundo muere,
una duda se disipa,
un mimo estornuda,
un nuevo día amanece
y una niña pide un deseo
mientras el agua del lavabo
se lleva su pestaña por el desagüe.

(Luvia)

N aplasta la colilla en la acera
y escucha el blues invisible del agua
inundando el mundo.
Aunque la ciudad nunca duerme,
eso ya lo sabe
desde siempre.
Como esa puñetera cantinela
de mañana será otro día,
de qué ojeras llevas hoy,
de no bebas entre semana,
de un clavo saca otro clavo…
de adiós a tanta tontería.

Juanma
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Química

He excavado en la profundidad
de las sórdidas grutas ,
buscando los veneros
donde habita el amor.

He buscado el elixir de la vida,
he amado, soñado,
poseído y envejecido,
he buscado esa pócima,
que reafirme mi carne,
que me devuelva mi pasado.

He soñado, tantas veces
en la física
de ese amor sin razón,
hecho de cálculos químicos,
de suspiros imperfectos,
donde se fusiona la pasión,
vestida de fricciones de caricias,
de corrientes de esencias de besos,
generando el desvarío
de una reacción inevitable,
de deseos salvajes en inconfesables.

Ay amor!! Con tu filosofía de pasión
rocosa y escarpada,
esculpida de besos,
arrebatando abrazos
de momentos solapados e incompletos.
Esquizofrenia desvirtualizada,
eres mi verso en movimiento,
eres la energía que venera su materia,
eres el vestido del vientre de mi esencia.

Angeles Torres
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Extrañando el ayer

Si todo fuera como ayer
seguiría viviendo para ti
andaría tras tus huellas
como aquella primera vez.

Si tus risas retumbaran
en el sótano de mi olvido
volvería por la sonrisas
que iluminaron nuestro idilio.

Si tus palabras avivarán
mi espíritu adormecido
volaría antes tus ojos
para posarme suavemente en ti.

Si tus caricias sensibles
llegarán en desbandada
invadirían mi intimidad
para anidar en mi alma.

Si tú aroma perfumara
mis días y noches de desvelo
esparcierais tu esencia
para vivir impregnada en mi.

Ah si todo fuera como ayer
no estaría aquí escribiendo
estas quimeras que fenecen
cada día que te alejas de mí.

Riberpa
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SEPTEM PECCATA CAPITALIA III, IV (@AljndroPoetry, @Alex_richter-boix , @Transmisor_d_Sinestesias, @MiguelAdame)

III – GULA –

Fácil, es tan fácil volver a tomar la sustancia que da la vida,
dejarme llevar, como si fuese siempre azul, siempre nítida.
Saboreando el dulce y la sal del mundo, exprimiendo sus frutos,
cada uno de sus sabores. Los he hecho míos. Todos.
Soy cuerpo sin finito. Me cabe el absoluto.

Fácil, es tan fácil olvidar la moral que me condena a un vacío insoluto
por devorarme con deseo la ebriedad de mis deseos,
maligna es mi hambre que no se sacia con el fruto de tu boca
sin limites distintos a una voluntad placentera,
es por gula y no por hambre que pierdo el control de mi espíritu.

Fácil, es tan fácil beberse océanos de alcoholes incendiarios,
de consumirse, supurando, como un sol enfermo,
y a este mundo nuestro, regurgitarlo sucesivamente
para engullirlo mil veces, más allá de la felicidad,
esclavo del hambre de las grasas y el vientre hinchado.

Hambre que desata los peores pecados
destruir a los frutos del espíritu
sin haberlos buscado
el mundo no se conforma con verme palidecer hambruna de ideales
me quiere ver en la infertilidad de una mente saciada por el falso alimento del dolor

Me quiere en placeres enjaulado, viendo la exuberancia de los sentidos
sin ver a las madres caerse de rodillas, ni las cicatrices en la lengua
de sus hijos de lamer espinas, o los huesos que se levantan
y se visten con sus pieles, nada de eso veo.
¿Cómo podría saborear mis avaricias viendo?

El hambre no se cansa de tener pretendientes
te asecha a cada bocado del subconciente
la gula te ha puesto una trampa
devorar tus deseos de una buena gana
es fácil sentirse el dueño de todo y morir de inanición en el alma.

IV – SUPERBIA –

¿Qué obscuro anhelo disimulas ahora?
¿Cuánto ego pestilente te alimenta, animal de mil ojos?
Ente que nutres al ser, con miradas y apariencias
ruges a todas voces para lucir camaleónico camuflaje
y clavas tus uñas, de un zarpazo… ¡Pedante insolente !

Me posee tu fatuo sentir de vanagloria.
Vuelo encaramado en tus negras alas de cuervo carroñero
más allá de la cima del Everest y observo desde allí,
ilusamente, multitud de insignificantes mortales;
todos ellos, muy por debajo de mí. ¡Delirio petulante!

¡Sí, muy abajo!, ¡La planta del pie, sea quizá, digna para esos!
¡La saña de una sonrisa burda, sinuosa
es lo más que merece esa muchedumbre!
¿Ya infecta tu sangre, ésta ponzoña ácida?
Serpientes de vanidad laceran ya, tu pecho...

Siente como mi influjo de grandeza
cual plasma espeso, recorre tus henchidas venas;
insuflando veneno en polvo en tu corazón y tu cabeza,
te hago monumental, te lleno de majestad.
¡Qué no te importe el porqué! ¡De la sinrazón soy la reina!

¡¿La reina?!... ¡Cansa éste juego de ajedrez al que sometes!
Donde tú, sobre un trono, gobiernas dentro de ésta burbuja,
remedio único es la humildad que rechacé del pecho de mi madre,
aquello que no bebí, pudo evitar tantas llagas malignas...
aquello que no bebí... ¡es lo que puso a Luzbel en los abismos!

Juegas conmigo y me posees cual nívea y árida heroína,
tus perversos corpúsculos despliegan un ancho desierto sin oasis,
caigo en tu hondonada sin tocar jamás el fondo,
¡cuánto más caigo y me deshincho; más me encumbro, más me inflamo!
ay, si tan solo un arcángel, Uriel o Sariel, me elevara en sus alas
y me llevara a conocer los valles de remanso de la sencillez.



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Alejandro Poetry, Alex Richter-Boix ,Transmisor d Sinetesias & Miguel Adame
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¿Cuánto más?

Cuanta falta de luz
en el ser...
humanos que cargan
sombras inventadas
llevando un vacío
por la No aceptación
sin buscar
aquello que les hace únicos
su luz...

cuanto material...
plástico sobrevaluado
se oferta el mundo
y olvidamos lo básico...

cuanta altanería...
esa araña llamada estatus
tejiendo su tela
atrapándonos en su apariencia

cuanta esclavitud...
en un espacio
de seis por tres
¿qué quieres demostrar
en tan pocas pulgadas cuadradas?

cuanto de instantáneo...
comida rápida
negocios rápidos...
relaciones rápidas
momentos rápidos...

Navidad...
¿Saboreas?
¿Sonríes?
¿Abrazas?
¿Respiras?
¡¿Sientes?!

o... ¿Posas?

despierta...
o... ¿Cuánto más?

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¿Cuánto más?
2017 | Transmisor d Sinestesias©
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También hay Ninfas en las calles

Tiembla de frío en las sucias calles de Guayaquil con un antojo desfavorecido que se inmuta ante la codicia permanente del placer que la rodea. Camina arrastrando una cobija de orgullo, mirando con rencilla la luz hosca de la calle. Desprecia las duras baldosas hasta convertirlas en inocencia y plasma su sonrisa tétrica en cada pensamiento que la abstrae a su mundo, de nuevo cae.

Pasan a su lado diez personas, luego siete, luego nadie. Todos la miran y se alejan porque su cabello huele a ficción y sus manos hurgan la soberbia que se infiltra en cada vena; en la médula que trepida de rabia y en la bilis que quiere brotar de enojo. Sigue caminando y con la mirada destruye todo a su paso; con un gesto circular en el aire precisa poseer todas las virtudes de las mujeres que gritan de hermosura superior a la de ella. Princesa bizantina que no encaja en ninguna canción. Que no palpita en ningún pecho. Que se burla en simetrías con su máscara belicosa de humildad, usando su perfume de poder , ocultando su frente triste y sensitiva como si fuera novela europea.

Para ella todos son tarántulas. Inútiles mortales venenosos que a la danza de cualquiera bailan. Hijos de Pirro bañados con gloria; en la mañana claman por la paz y la justicia, en la noche huyen de los monstruos que vivimos entre ellos, ignorando nuestro canto en las sombras. Nosotros los huéspedes purpuras; locos, dementes, estúpidos, vituperados por los predicadores de cuaresmas y de demonios. Enanos pesados, topos que dañan jardines de la memoria, que se ríen de estas musarañas que se defienden de los depredadores oliendo a inocencia, buscando albergue en la impetuosidad ridícula de los cobardes.

Sigue arrastrando su cobija que se llena de impurezas en contra de su voluntad. Vuelve a su casa dejando atrás el color de sus pensamientos, llevando consigo una luminosidad que ciega a todos. Las tarántulas venenosas hieden de temor ante ella; las baldosas se ensucian de sangre al estallar entre las personas y ese bombazo simpático se convierte en una fábula de Sócrates; en una historia nómada leída por fantasmas, leída por indios. Se vuelve en un diálogo de Apolo con Telfusa para engañar no solo a los hombres, sino a Dios.

Ella se convierte en un silencio inventor, no como el de Cage, ella inventa un silencio especifico, un vacío que la devuelve a las sucias calles de Guayaquil, ese vacío le alivia el dolor de lo lleno; el dolor de un torbellino de palabras que se cortan entre imágenes tontas de ninfas inmortales de primera clase. No necesita atención, sin embargo construye estos vacíos para acoger visiones perfectas que pasen su mirada, por cada palabra, para sentirse como un ángel exterminador a través de una fuga de silencio que se confunde con reinos construidos con naipes. Sin embargo, con tristeza, esta nereida dejará la puerta abierta por si acaso alguien quede lleno y quiera irse; en el caso de que quede vacío, que abucheen al teatro que se abre a su alrededor.
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SEPTEM PECCATA CAPITALIA I (@AljndroPoetry, @Alex_richter-boix & @Transmisor_d_Sinestesias )

******* I –IRA– *******
¿De nuevo tú?
Vaya…
justo pensaba en
si un día dejarás de venir
Dime…
¿vienes a alimentarte de nuevo?
¿A sembrarme esas rosas
ardientes en el pecho?
¿A hurgar de nuevo en mi herida?
¿Vas a masticarme las entrañas
como acostumbras?
¡Eres una fiera sin descanso!
¡Acechas cual animal herido!
Desgarras mi entereza
rasgas mi cuello
envenenas
embistes
desangras
consumes
¿Te gusta roer mis huesos?
¿Acaso te nutres
de los pedazos
de mi cordura, Bestia?

Vengo a encabritar tu corazón
Rondar tus venas con mi caballería
Pisotear tus arterias
Inflarlas
Henchir tu pecho con mi veneno,
que no es más que el tuyo:
adrenalina y noradrenalina
Eres buey ahora.
Un animal desbocado.
Soplo hasta emborracharme
para que prenda el tizón,
el carbón vivo de tu corazón.
¡Corre!
¡Ves!
¡Arremete!
Devasta aquello que me ha despertado
No hay indulto ni amnistía
Nada que eximir
Nada que olvidar
Nada que tolerar
Vine para destruir
Para allanar
Acudí en tu ayuda
Ahora:
¡golpea!
¡Incendia!
Sal con tu corazón
ardiendo en la palma de tu mano
Que lo vean todos
Estamos aquí para quemar
Calcinarlo todo
Sin mi,
sin ti,
el mundo no andaría,
no avanzaría,
y tú lo sabes.

Te escucho y hasta un punto
te entiendo,
pero tengo contra ti unas cuantas cosas:
que te veo hoy, como siempre, ataviada de luto
con vestidos manchados en sangre bermeja
¿qué no eres tú la culpable?
quizás la razón toda tuya sea
eres la chispa baladí
en el bosque árido que padece su sequía
¿es acaso el incendio infinito tu yerro?
tal vez es culpa de la física, de la química,
del oxígeno de la combustión
del diluvio estéril.
Enfrentas a hermano contra hermano
vecino contra vecino
padre contra hijo
hija contra madre
sur contra norte
occidente contra oriente
blanco contra negro
gris arcoíris en contra de todo
y a favor de nada.
Pavesa maldita
que arranca el incendio
y de inmediato se vuelve ceniza.
¡Qué le importa a los dioses tu atroz proceder!
(el Olimpo y el Valhalla callan)
Y que dancen y ardan
todos los demonios internos
de esta mustia humanidad.


******* II –ACEDIA– *******
Intento quitarme este negro aguacero
de los ojos, ahuyentar la lluvia seca,
que corre por mi cuerpo.
¿Cuándo amanecerá?
¿Cuándo volverá la sonrisa a flor de piel?
¿Quién abrazará mis noches de insomnio?
Llueve mi interior y me inundo
de agua ennegrecida
hasta encerrarme en mi crisálida
sabiéndome que en el futuro no seré,
ni seré yo nunca más yo, ni proyección alguna
sólo crisálida fosilizada
una pieza de ámbar fumado,
muriendo,
lenta-
mente durmiendo, en sueño,
por carencias de años,
de pechos secos e incesantes golpes,
de un vivir sin vivir,
de tantas piedras lanzadas.
Sin encontrar razón de tanto desamparo.
Edifiqué la casa junto al río,
allí donde los peces venían a morir a la orilla.

Tan pesadas son las cadenas de amatista
con que me atas,
y yo aquí levitando en este cuarto oscuro
cuyo piso se aleja de mí a velocidad luz
hasta las entrañas mismas de la tierra.
Brunos escorpiones cubren mi cuerpo
y se nutren de mi esencia vital,
toda mi energía es su alimento,
desfallezco de inanición
en las abisales tinieblas
de este piélago de abatimiento.
¿Hasta cuándo he de habitar
en este seol de autoinflingido reposo?
¿Cuándo vuelves a nacer para mí,
estrella de la mañana?
¿Cuándo volverá el gorrión a trinar
y el pico del colibrí
a posarse sobre los pistilos
de una primavera
que tarda eones en llegar?

¿Cuándo? ¡¿Cuándo?!...
¡Mentirás! ¡Lo sé!
¡Querrás hundirme
entre tormentos nuevamente!
estás sedienta, se nota
Te disfrazas
de negra mariposa
pasiva, inocente...
más tu tóxico aguijón
anulará mi sentir
mi amor propio
mi fe...
¡Me empujarás
a tu abismo,
en tinieblas
beberás mis lágrimas,
nublarás mi mente,
sacarás mis ojos,
arrastrarás mi vigor,
mi entereza!
Me olvidarás...
me olvidaré...
Postrado
entre esa niebla y consumido...
nuevamente... Dormiré...

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SEPTEM PECCATA CAPITALIA
(Capítulo I: Ira - Acedia)
Mesa Compartida:
Alejandro Poetry, Alex Richter-Boix & Transmisor d Sinestesias
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¿A qué precio?

Suenan campanas de gloria,
yo las desprecio.
Han logrado la victoria,
pero, ¿a qué precio?

Contarán grandes historias
de luchas y ejércitos recios.
Pero más valiosas son las minas de Moria
y el sonido de los silencios.

Han conquistado tierra de momias
y lo han celebrado como necios.
Aquellos que se vanaglorian
caerán como corazones sin aprecio.

Derramar sangre era tarea obligatoria,
mas no tanto el menosprecio.
Giraron varios grados la noria,
pero no aguantaron el asedio.

Ahora sienten euforia
y el resto, vértigo en el trapecio.
No considero su hazaña meritoria.
Por mi parte, sufren un deprecio.

Creen poseer fuerza gravitatoria,
humildad del tamaño del paramecio.
Su capacidad es más que notoria,
del dolor que provocan no la diferencio.

Presumen de su trayectoria,
yo los sentencio.
Han logrado la victoria,
sí, pero, ¿a qué precio?
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Posos

No quiero ver mi futuro en los posos del café si para ello he de quemarme los labios con un líquido amargo, oscuro y soberbio
que se presenta ante mí con humos de grandeza por sentirse prisionero en una taza rebosante de vacuidad cercana.

Susana Pamies Salinas
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6
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La necedad del deseo

Ojos que dominan nuestra existencia,
vidas lastradas por objetos inanimados,
generalmente obsoletos en su génesis,
cuyo chasqueado fin
no logra satisfacer vidas
atropelladas en sus designios.

En nuestra búsqueda por la libertad,
depositamos sobre nuestros hombros
pesadas e improductivas gabelas,
congeniando una sonrisa forzada
en aras de la felicidad,
con el llanto pleno de amargor
por el incontenible impulso
de poseer lo que no tenemos,
lo que no necesitamos.

Poseer más y mejor,
poseer para sentirnos seguros,
poseer para ser aceptados,
poseer para tener algo que contar,
poseer para poder tocar
y así hallar la seguridad
como compañera de asiento.

Cuando el enigma está
en la sencillez,
no en la incongruencia
de poseer materia inservible
en su fin, en su ostentación.

Un copo de nieve, en su pausada caída,
contando en su lento peregrinar,
como su vida, en su sencilla existencia,
viene de lugares mágicos en su percepción.

Una hoja conducida por el viento,
en un viaje incierto,
pero gallardo, a ninguna parte.

La sencillez de una mirada,
los acordes del silencio,
un aria paladeada a ciegas,
el color de una risa,
el abrazo de mi hijo.

Así en este remolino
de necedades innecesarias,
deseo como confidente
una ajada mochila,
como cómplices de mis codicias
una añeja libreta
y un solidario lapicero.

Amén
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20
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Dormir

Quiero dormir

posar
en la almohada
el rostro

inexpresivo...

respirar hondo...

exhalar...

cerrar los ojos
viajar a ningún lado
caminar la nada...

relajar la vida...

percibir esa profundidad
lo frío de la sábana
lo libre del sueño...

y andar ese tramo

sintiendo
la compañía de Ángeles...

*********************************
Transmisor d Sinestesias©
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14comentarios 127 lecturas versolibre karma: 106

varias letras

algunas noches
los recuerdos
no desean dormir.

en el silencio
los sueños
miran por la ventana.

se dibujo en el horizonte
una sonrisa llena de preguntas
sin respuesta.

hoy por la mañana
las golondrinas
se posaron en un recuerdo..

la luna espera
el amanecer
junto a un verso.

solo los poemas
visten las mañanas
de sonrisas.
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El regreso

Regresé de las trincheras,
los más altos grados de consanguinidad
tocaron mis mejillas
como se pueden tocar
las de un extraño desvalido
mimetizado en el callejón.

Sé que comparto alguna que otra página
de un deteriorado libro de familia
el cual me recuerda
que tengo dos hijos tatuados en el corazón
y los retazos de una historia incompleta.

Hoy gentilmente
se me ofrece calentar mis manos
en un radiador de dos barras,
jugar en el salón
y comida precocinada.

Cruzo una tórrida orilla
para depositar mi cuerpo
en el colchón prestado
que aún guarda mi silueta
en su lado izquierdo.

Regresé de las trincheras
con polillas de soledad
posando el ser en el eje
de una claudicada veleta.

No tengo el oficio de llorar
pero hoy las lágrimas
emigran de los ojos
con el triste traje
de arrepentimiento enmudecido.

Regresé desde la cara oculta
carcomido por ociosos fantasmas
que al igual que te enaltecen
te escupen a la cara.

Los más altos grados de consanguinidad
tocaron mis mejillas
como las de aquel extraño trasnochado
que habitaba en la familia
y que ahora quieren abrazar.

¡Gracias!.
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