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Ahora sí sé lo que quiero

Quiero subir tan alto como pueda
para estar cayendo durante toda la eternidad.
Pues sólo así el frío de ahí fuera
podrá abrazarme sin que hable la ciudad.

Quiero darte la espalda durante un segundo
y que me parezca un castigo infinito.
Pues es lo que me enseñó vuestro mundo,
me lo tienes que quitar para que valore el hito.

Quiero que me grites en la cara
y te quedes tan a gusto como puedas.
Pues va a ser tu más preciada bala
antes de que veas cómo mi otra voz me enreda.

Quiero que el oro y los diamantes hagan reverencias
a todos los que sangran por el premio.
Pues tan sólo desde su inconsciencia
se puede entender que permitan el asedio.

Quiero detectar con tiempo, cual radar, a los alcahuetes,
y ver su marcha con remordimientos en la nuca.
Pues me gustan los niños adultos sin juguetes
y los demás están más de más que nunca.

Quiero que no cuenten conmigo
porque ya ni decepciono.
Pues el cuco siempre vuelve al nido
después de días sin su todo.

Quiero tenerlo aun sufriendo de más
porque no merezco lo que espero.
Pues estuve delante y detrás
y ahora sí sé lo que quiero.
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¿Que es el amor?

¿Que es el amor?
¿A caso no es como un manantial
que nace en las aguas más cristalinas de un corazón que ama?

Eso es el amor
un sol radiante en una bella mañana
el mejor paisaje que ha quedado marcado indeleble en la memoria.

El amor es un sentimiento secreto que nunca tiene su propio fin
que ni los años podrán hacer en el metralla
en el más puro sentimiento que tengo por ti.

El amor es una aventura que crece a raudales en mi interior
es una hermosa canción que basta con escuchar una sola vez
para quedar impregnada para siempre en los más íntimos recuerdos.

Eso es el amor
un valor sin precio, una tierna caricia, un perdón supremo
un te escucho con calma, un abrazo tierno en la mañana.

Es el momento oportuno para acercarme a ti
y saber que en ese momento eres todo lo que tengo
a pesar que a veces no tengo nada.

El amor es un refugio seguro ante la tormenta que arrasa
el saber que siempre estarás ahí cuando más me haces falta,
un destino al final del camino en una sola palabra.


Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
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13comentarios 183 lecturas versolibre karma: 98

Un amor desesperado

Aprendemos palabras
repitiendo recuerdos que son gratos a la memoria
imitando lo que leemos de otros,
los mismos renglones
los mismos desvíos de un espacio obsoleto.

Limitamos a los gritos con exactos espasmos
¿qué es lo que dicen los demás de mí?
¿que es lo que me juzgan
esos repetidores que aman
ser todo menos ellos mismos?.

Es alto el precio por descubrir nuestras culpas
entre los errores de unos oídos sordos
que no se esfuerzan por liberar los lamentos
que a toda prisa se agotan
ante la inspiración de un ridículo verso.

Vicio audaz que con el tedio matutino
se dice disfrutar de cada palabra
con el café de la mañana
antes de tener que empaparse
del bullicio de diario de unos sórdidos lamentos.

Espías de remordimientos
que deshojan poco a poco los halagos
que se convirtieron en una condena infecciosa
por el mezquino momento en que se dice
que ya todo está escrito.

El talento siempre es sereno
menos cuando compite con otros,
ahí se trasforma entre las quejas hipócritas
de una acusación cada vez que exige como tributo
tenerme que leer de nuevo.

Mis manos están cansadas
de tener que sostener a un corazón piadoso
ante la turba que se pierden en la fiesta
sin apiadarse por un solo segundo
de aquel que decidió irse ayer.

Algún día dejaré de ver con estos ojos
tendré que conformarme con soñar con las caricias ajenas,
esas que se aferran para siempre
amado a ese el último renglón
de un amor desesperado.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
29/01/2018.
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22comentarios 230 lecturas versolibre karma: 123

La aldea de colorín colorado

Una moneda lanzada al aire
y empieza la batalla campal
de relevos en el cuadrilatero
del azar;
caras contra cruces y escudos,
efigies monárquicas contra águilas
(y otros majestuosos pajarracos),
caudillos, palacios, serpientes,
y toda la flora y fauna política
e imperial de épocas inmemoriales.

Mientras tanto,
en otra dimensión ─quimérica─;
en la fuente de los deseos
se oxidan sueños y anhelos
fundidos en piezas de cobre,
níquel, latón, zinc,
y otros metales
que nunca llegaron
a ser nobles, ni preciosos,
ni preciados.

Mientras tanto,
en alguna tierra del erase una vez,
por la comarca
del vivieron felices para siempre,
cerca de la aldea de colorín colorado...

tú,
duermes plácidamente
en alguna torre de piedras frías...

y yo,
soy el dragón que vigilo tu sueño,
y el ogro que merodeo en el bosque cercano,
y también soy una pandilla de enanos cabezones,
todos enamorados de ti...

y yo,
soy también el descolorido príncipe azul
que ha perdido la brújula
que le obsequió Merlín...

y no te encuentro,
te juro que no te encuentro;
por más que te busco y te busco,
sigo aquí;
perdido
en los laberintos del tiempo.



@AljndroPoetry
2018-ene-25
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18comentarios 118 lecturas versolibre karma: 102

Tú y yo rimábamos

Tú y yo rimábamos.

Éramos dos caras iguales compartiendo moneda.

Teníamos una sintonía absolutamente mágica, que nos hacía hermosos, fuertes e invencibles.
Pero la armonía tiene un precio y la perfección solo dura lo que dura un aleteo, si no… No sabríamos percibirla.


Tuvimos que devorarnos y después de eso, ya nada fue suficiente.

Disparamos y el fogueo nunca fue para nosotros. Nosotros íbamos a matar.

Y nos matamos. A silencios, a vacíos y a distancias.
Nos matamos bien muertos. Nos rematamos. Y ninguno creyó nunca en la resurrección.

Y es que a joder no había quien pudiera ganarnos. En esto también, éramos únicos.

Nos matamos con pistola, con hacha y con veneno. Asfixiándonos, rompiéndonos, ahogándonos.


Sin piedad, sin paciencia, como si nunca nos hubiéramos lamido.
Te odiaba con tanta rabia… Con esa que uno tiene solo después de querer mucho. Porque no podía comprenderte… Y las dudas están diagnosticadas también como enfermedad letal.
Te odiaba porque para mí nada estaba por encima.
Porque pudiendo ser con otros, yo solo era contigo.

Y dime tú si eso, no es razón suficiente …


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Las llaves siempre en el mismo lugar

Dejo las llaves, siempre, en el mismo lugar,
no es una manía, es una costumbre,
te beso en los labios y apoyo mi cabeza en tu frente,
es una manera de perdonar el día sin nosotros,
de devolvernos al caos, hablamos de Einstein
mientras nos mordemos la boca, de Sartre
y tu vestido deja de existir, es la economía de Adam Smith
fluctuando entre el Ibex 35 y el suelo,
ninguno dice que las azaleas están preciosas
ni ellas comentan nada cuando beso tus pechos,
lamo tu ombligo, tu sexo
y sé que es como dar un paseo por el modernismo de Gaudí,
la cama discute sobre la izquierda, el centro, la derecha,
sabiendo que somos unos anarquistas de los espacios,
no hay Gandhi que pueda detener tanta violencia,
hablábamos de literatura, del Kama Sutra,
de la biblia cuando los dioses salen por la boca,
de pintura, cuando somos bodegones de naturaleza muerta.
No es una manía, es una costumbre
lo de dejar las llaves, siempre, en el mismo lugar.
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La cruda relatividad

Yo ni si quiera he sido yo todo el tiempo,

había un tiempo en el que yo no era yo,

y habrá un tiempo en que yo que soy yo ya no sea yo.

Seré una mancha en el tiempo, otra palabra tachada, una luz inservible para alumbrar tanta oscuridad,

Oígo las orquestas tíbias de los coches y las fábricas,

a veces solo me siento un número caminando entre escaparates y ofertas de restaurante.

Hay mas personas que animales salvajes,

hay mas ventanas que edificios,

mas dedos de la mano que personas,

hay mas armas en EEUU que comida en África.

Pronto habrá máquinas expendedoras de rosas, todo tendrá precio pero nadie sabrá a que huelen las flores.

Seré una mancha en tu vida, otra palabra muda, una luz inservible para tanta oscuridad...
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6comentarios 99 lecturas prosapoetica karma: 98

Retales baratos (fin)

Repostando en sillas de médico
mientras emigro en fe equivocada
con cadenas disueltas
en legados de dolor.

La explosión de la noche
ruge fuerte, ruge fuerte.

Sé de ti todo lo que debo saber,
hoy quiero regarme, rugir,
pero aquí sólo puedo aullar.

Pago todas las facturas de tu corazón
en escaparates sin cristal
mientras me deslizo con alas rotas
por los rincones de la casa sin luces.

Trocear la nada por diversión,
vendarse los puños
y golpear la pared
manifestando que no he cometido
ninguna infracción.

Cedo mis rodillas a tu sangre
cuando alguien canta
el precio barato de una canción.

"Por favor abre la puerta,
hace frío y tengo la cara
pegada al cristal,
no lo volveré hacer,
la ciudad está muerta
y los sueños se largaron del bar".

El estómago deshecho,
la cama por hacer,
regalé versos pero nadie
los quiso coger.

Ahora que todo ha acabado
voy a desintoxicarme de mí,
vuelvo a mi mundo hermético
con doble ración de cerrojos y candados.
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3comentarios 83 lecturas versolibre karma: 120

Política y políticos

En política venimos de muy lejos,
demasiado lejos
como para aprender de los errores.

Los políticos son necesarios,
encadenados al sistema.

Nuestro sistema político es perverso,
pagamos en vida su precio:
miseria política.

Mejor adaptación al medio que la de los políticos,
imposible.

Es teatro,
es comedia,
es farsa.

Los miramos resignados sin mirarlos,
los hacemos existir sin pensarlos.

No ven lo que deberían ver,
no sienten lo que deberían sentir.
Piensan tan mal que viven matándonos.

Su incompetencia es la nuestra,
reflejo de nuestro yo.

Globalizan ideas,
globalizan ideologías,
globalizan sueños.

Los actores cobran,
el pueblo paga.

Regeneración política,
regeneración ideológica,
regeneración generacional.

Escuchan poco, hablan demasiado:
dos orejas y una boca utilizadas al revés.

Si respirar no fuese más cómodo que dejar de respirar, no existiríamos.

Somos utopía,
abrazos de sueños,
abrazos de fantasía,
abrazos de imaginación,
abrazos de creatividad.

Todas las flores conocen la dificultad que comporta ser bella,
a pesar de ello, amanece cada día.
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Reflexiones

Tus pupilas prendidas en la nada,
dos bengalas de auxilio
en mitad de la tempestad
recorren callejones de tu memoria
enhebrados al ojal de tu existencia,       
renglones deambulando
entre los confines de un folio
llamado vida, desde cuyo abismo       
observas cómo una paloma solitaria
surca un efímero océano azul cielo       
cielo surcado por aviones
aviones que unen continentes
continentes que contienen personas
personas que arrastran sombras
sombras que reptan por el suelo
suelos que bucean en los mares
mares inundados de navíos
navíos oxidados en salitre,        
salitre, nieve de silicio en el aire
aire que respiras en esta bohardilla de tinta      
sintiéndote libre como esa paloma solitaria
que surca un efímero cielo azul océano
rumbo hacia placenteros recuerdos,
playas tropicales de aguas turquesa
sobre las que caminaste, mientras dejaban,      
sin tú saberlo, su impronta en ti
como un psicoanalista perturbado
que caza mariposas en tu vientre
antes de asfixiarlas
entre humo de tabernas y dolor destilado      
en el asfalto que guía tus pasos
perdidos en la madrugada de los siglos eternos
que tu mirada congela en tu pecho:
DESENGAÑOS.
Un rosario de cuentas de fuego       
que hiela los latidos de tu corazón
con la ingenuidad evolutiva
del macho de la mantis religiosa
jurando amor eterno
confiado          
sincero
sin saber qué le deparará el futuro:
rico festín de suculentos platos
en el que sus entrañas
son el manjar más preciado.
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Esencia a la deriva

El tiempo siempre cambia
todas las formas de poder ser libres
confundiendo a las palabras
para nunca encontrar el punto de partida
solo viviendo bajo la sombra de un recuerdo
cautivando a los secretos
para que no encuentren la salida.

La imagen de la esencia
nunca se volvió instantánea
ante la nitidez de los versos,
nunca fue puro el revuelo
para abrumar el vacío en lo que siento
la existencia
nunca pudo contener en un instante el goteo del tiempo.

Nunca seré como esas nubes que vagan a la deriva,
siempre preferí
estar atado al viento en un inmenso cielo
desvaneciendo las espinas que maltratan al cuerpo,
sujetándome fuerte a un oasis de mi pensamiento.

Quisiera poder encontrar a una esencia
que no se marchite al contemplar mis fracasos
que viva de las dichas de un espejismo perplejo,
siempre gana la luz de ese borroso y real espejo.

He fabricado con demasiada alegría
un mar de aventuras escritas,
no me arrepiento de nada
pues he curtido mis historias con un amor verdadero.

La esencia siempre imita a la esencia de otros
trasluciendo verdades
a veces vendidas por un bajo precio
sin tan siquiera obteniendo un simple te quiero
mendigando por unas cuantas miradas
que nunca sabrás si saben lo que es vivir una vida sin invernadero.

Me pesa la inconciencia
que voy borrando a cada momento
con la esencia nítida de lo que hasta ahora
construyó mi cuerpo,
desaprobando mi deserción de los sentidos opuestos.

Mi nombre aprieta el paso
siempre sabiendo que el tiempo no es ciego
se ha llenado muchas esencias marchitas,
solo espero que antes que se interese por tomar de la mía
pueda contemplar consumada mi vida.

Quiero ser esa esencia tan pura
como esa flor que es sostenida
con un puñado de tierra árida y fría
nunca seré como esas nubes
que vagan perdidas a la deriva.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
03/01/2017
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Te regalo mi tiempo

He venido a verte,
a contarte un cuento,
a perder el tiempo,
sin mostrar quererte.

Porque sí, sin motivos.
Nada más, no hay razón
y tampoco desazón,
tal vez, algunos mimos.

Te regalo mi oro,
es crono mensajero
del mundo pasajero,
a precio de tesoro.

Envuelto, engalanado
de simple presencia,
escucha y paciencia,
silencio abandonado.

En bolsa de papiro,
con mis letras escrito
versos de tu hálito
que yo mismo respiro.

El tiempo que valoras
no se vende, se siente.
Es ausente presente,
dádiva de mis horas.
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4comentarios 112 lecturas versoclasico karma: 107

Lágrimas

Esencia exhalada de flores
de cálidos suspiros,
que vegetan y florecen,
y se riegan con lágrimas.

Esencia de fragmentos
microscópicos de besos,
que quedaron encapsulados
de tiernos embelesos.
Aquellos aperos, que vistieron mis ojos
del pulular de lentos
y excitados pasos.

Esencia que alimentas,
hormigas atrapadas
en mi estómago,
y pinta mis ojos
de hermosas miradas.

Esencia de bellas mariposas,
que surgen de la nada,
bailando la danza
de preciosas lágrimas.
Lágrimas impacientes y raudas,
corretean por mi cara,
evocando la miel
de mi tierna infancia.

Esencia que sueñan
con el encantamiento
de un corazón florido.

Esencia atrapada,
tras cada suspiro,
tras cada lágrima.

Angeles Torres
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¡Qué arda Troya!

Tan solo dame un sorbo
de tu elixir de Amazona,
déjame beber de tu cáliz
oh diosa Valkiria

¡y que arda Troya,
mi Helena adorada!

llévame a recorrer
las curvas
y los rincones recónditos
de tu galaxia más preciada

apaga una supernova
de mil soles
en mis labios anhelantes

déjame caer
en el misterio oscuro
de tu acantilado profundo
─allí liberaremos juntos al Kraken─
que cual agujero negro
cósmico,
conecte lo inverosímil y mágico
de tu mundo,
con lo ordinario y efímero,
del mío.




@AljndroPoetry / xii-17
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22comentarios 155 lecturas versolibre karma: 114

No pensaré más

No pensaré más
En esos ojos color marrón
Que tanto me hacen suspirar.

No pensaré más
En esos rizos perfectos
Ondulados cuán olas del mar

No pensaré más
En esa piel blanca
Cuan lienzo dispuesto a dejarse pintar.

No pensaré más
En esos dulces labios
Como cántaros repletos de dulce miel.

No pensaré más
En esa sonrisa perfecta
Que ilumina cada lugar con su llegar.

Y no pensaré más
En el gran amor que le profeso
Mereciendo ella mucho más.

¡Pero como no pensar
En semejante preciosidad!
Si pienso en ella, cuando en ella no quiero pensar.
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sin comentarios 30 lecturas versolibre karma: 64

Transparencias

tu sonrisa promete una vocal de nostalgia
son aflautado de los árboles
quizás una inclinación del beso a pervivir en el aliento
lebrel en flor iluminado
en este abril nevado de cansancio
conozco el precio de la serenidad
de todas formas no te alejes demasiado
finge tu procedencia fabulosa
manicura del alma
abrazos de vendimias rotas
caligrafías del paladar
tuyo es el enjambre que habita los espejos
de esta animalidad terrestre
con palabras deshabitadas al viento daré tu sombra
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sin comentarios 19 lecturas versolibre karma: 47

Poema simple

Te cantaría una canción a capela
y desentonaría hasta doler el oído.
Pero sabrías de mi alegría
y de mis terrones baldíos
que esperan empaparse
de esa lluvia fina que
me traes con tu olor a gente buena.

Te compraría tu mercancía,
pero sé, que tú me regalarías
el mundo de tus sueños.
Me llevaría las dádivas
de tus manos abiertas y
siempre quedarían en tus dedos
restos de la gratitud inmensa.

Te vendería un alma de mi espíritu
a precio de oro aquilatado.
Quedarían vacíos los cofres,
y desiertas las primaveras.
Acaso ganara yo tu mirada
o el pétalo de una flor
en la brisa deshojada.
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Eufonías y heptasílabos

Libro: Bailar junto a las ruinas (2017)

Me da escalofríos esta página en blanco. La tinta
que me redime es una corazonada sin azúcar.
Mi pluma, vandálica y analfabeta, escribe sobre los
escombros de mis sonetos mentiras que son verdad.

Todo en mí viaja de adentro hacia adentro, ignorando
que en el mundo exterior está ocurriendo un cisma de
manteles deprimidos. Los verbos que ahora escribo,
cargan y descargan imprudencias desprestigiadas.

Conclusión I: No es un
aporte significativo estar bronceado en
la profundidad de las tinieblas.

Un párrafo también sabe ser una brasa cayendo al
precipicio. Las palabras más bellas no son más
que una forma sutil de disfrazar el miedo a
que se vean los dobladillos de nuestros desperfectos.

Siguiendo el consejo de la única gota sobreviviente
de una piscina vacía, arranqué del diccionario
la página donde estaba la palabra amargura,
pero cometí el error de ingerirla sin masticar.

Incógnita I: ¿Qué hago yo, preguntándole al
otro que me habita por qué ahora
soy – espléndidamente – aquel que nunca he sido?

Aprendo a rastrillar vocablos y fronteras, mientras me
quito del dedo índice una astilla que expresa todo
aquello que las palabras no pudieron. Continúo
buscando mi sitio en semblantes benévolos.

Mi imaginación se entretiene acomodando y
desacomodando inexistentes mosaicos de colores
diversos. Fuera de mi enajenamiento, el silencio solo
es desacreditado por el goteo de una canilla.

Conclusión II: Las cargas invisibles que vamos
acumulando con los años son las
que nos dejan la espalda encorvada.

La tarde pasa caminando, con las rodillas
desencantadas, buscando un lago donde lavar el
herrumbre de alguna despedida. La primavera estalla, y
con ella la furia, como última señal de un condenado.

Dejo caer un terrón de azúcar en la taza
de las confesiones intimidantes, en las que desplumo
quimeras primitivas y diurnas. Sé que en el
perverso oleaje de algún mar dejé mis pensamientos.

Incógnita II: ¿Qué fue
antes, la corrupción
o la política?

El orgullo es una mancha de sangre cayendo del
cielo, y las turbaciones, trabalenguas de dificultosa
pronunciación. Ante tanto fatalismo bien alimentado,
no puedo limitarme a eufonías y heptasílabos.

Dicen que afuera una tormenta con intervalos de
felicidad concede una tregua a un mundo edificado con
brea. Habrá que salir a comprar a precio moderado,
el olvido de hoy en una ferretería de ayer.

Conclusión III: Que no se
vislumbre como un privilegio sostenerle
la mirada a la memoria.

¿O es que acaso no piensan que me cansa terminar
hablando siempre de las banderas rasgas por la sangre
y la zozobra de la artillería que cubre de muda
oscuridad el mediodía de un país acuclillado?

Con tres dedos afónicos es imposible aplaudir
quitándose la boina. Para completar, ha fracasado mi
proyecto de levantar un castillo de arena al fondo de
un armario inundado de saliva desconsolada.

Incógnita III: ¿Alguien puede llegar a suponer
que la poesía protege de enfermedades a
los que empujan inquietudes para vivir?

Y aunque la más pérfida de las truculencias salta
a la cancha con cielo despejado, intuyo que
una vez por milenio incluso los mayores próceres
de la inmoralidad deben llorar su vacío sempiterno.

Hago mías incluso las arrugas que no me conciernen,
descorcho – pese a todo – un optimismo sin raíces;
y araño las esquinas de un grito cuando dejo crecer
libremente mis defectos de carácter doctrinario.

Conclusión IV: Ser feliz es una
indiscreción que no le queda
bien a todo el mundo.

Después de extraviar todos mis comodines apócrifos,
ejerzo mi función de roncar mis reproches en un
callejón sin salida. Si me quedo pensando en el ayer, es
porque aun no sé pintar de azul las horas de mañana.

Con gula póstuma soborno al tiempo suplicando
indulgencias, cuando ya no perfuma la cuesta de los
trotamundos cojos, y el espejo me reconoce como
su caricatura favorita, aunque sea solo por incordiar.

Incógnita IV: ¿Por qué en la carrera
de la vida vemos el semáforo ponerse en
verde, pero nunca la bandera a cuadros?
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3comentarios 75 lecturas versolibre karma: 90

¿A qué precio?

Suenan campanas de gloria,
yo las desprecio.
Han logrado la victoria,
pero, ¿a qué precio?

Contarán grandes historias
de luchas y ejércitos recios.
Pero más valiosas son las minas de Moria
y el sonido de los silencios.

Han conquistado tierra de momias
y lo han celebrado como necios.
Aquellos que se vanaglorian
caerán como corazones sin aprecio.

Derramar sangre era tarea obligatoria,
mas no tanto el menosprecio.
Giraron varios grados la noria,
pero no aguantaron el asedio.

Ahora sienten euforia
y el resto, vértigo en el trapecio.
No considero su hazaña meritoria.
Por mi parte, sufren un deprecio.

Creen poseer fuerza gravitatoria,
humildad del tamaño del paramecio.
Su capacidad es más que notoria,
del dolor que provocan no la diferencio.

Presumen de su trayectoria,
yo los sentencio.
Han logrado la victoria,
sí, pero, ¿a qué precio?
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2comentarios 98 lecturas versoclasico karma: 93

Zona 0

Ella es esa zona cero donde la tragedia se convierte en paz.
El silencio en calma.
La muerte en resurrección.
Las heridas en preciosas cicatrices y todas las ruinas en un campo de flores.

Ella es ese puto único motivo para mandar a la mierda a la autodestrucción.

Juliet Kent
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10
sin comentarios 60 lecturas prosapoetica karma: 95
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