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Conversación con un viejo desconocido

Crees que eres dueño de tus humores y con cierta tristeza bañas las paredes de tu soledad, es un infierno blando ningún estallido en tus cienes, pero en tu conciencia el silencio es tan agotador...

Y esa "virtud" de cierto aire ausente de tu irreductible independencia satisface lo que te incomoda, de manera que una especie de niebla se amortigua en las risas que quieres ver y eres un anónimo entre desconocidos.

Ahh...

Si querido amigo perdido en el océano de las edades no sabes a que atribuirte, centinela de noches perdidas noches ausentes donde la luna a desaparecido, pero eres guerrero de causas perdidas y lo sigues intentando y discreto pero ausente te presentas ante el destino como un desconocido.

Y créeme querido compatriota tus discursos de defensa por el contrario atacan el crimen de un hombre honrado por esta misma razón adormece con virilidad.

En fin...

Monótonos coches fúnebres de la audacia del azar jugarán con tu destino.

¿Desconfianza? Enemistad por mi discurso por la verdad, vamos me rehuso rápidamente y me alejo del espejo.
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La historia de una chica y un café

Por Riberpa



Capítulo 1 Génesis


No más de veinte minutos habrían pasado, se había ido tal vez para siempre, y ya empezaba a recordar que todo había empezado en ese increíble tres de agosto de hace cerca de dos años, el destino cruzó una delgada línea y en medio de mi incertidumbre apareciste; recuerdo que yo venía en malas condiciones precisamente porque no eran mis mejores días, las presiones y la soledad habían cobrado y afectado mi salud.


Realmente era incomodo sentirse en ese desequilibrio físico y emocional, fui sin más aliciente que cumplir un requisito más, recuerdo estar ahí sentado esperando sin sentido, al oír mí nombre gire con algo de desidia, pero inmediato mi rostro cambio, está viendo aquella persona que se accidentaba en mi vida y colisionaba frente a mis ojos, ahí estaba esa figura menuda, normal dirían muchos, pero cuando mire sus ojos algo me atrapó; sólo lo descubriría tiempo después.


Camine a su lado durante un corto trayecto las primeras palabras cruzadas fueron como un libreto poco profundas, diplomáticas, pero poco a poco me entró el afán de hablar, tal vez tome la iniciativa tratando de agradar por aquello de la primera impresión, buscando crear un lazo que desde el principio mi corazón sintió que se anudó en mí, el tiempo relativamente voló para mí, parece que hubiera desaparecido el resto de escenario.

Sería presumido pensar que tú correspondías desde esa primera cita sólo mi imaginación desbordada de emoción lo recreo, hacía rato que no me sonreía la vida y ese día tuve la suerte que uno no busca, sino que te encuentra. Aterrizado en mis recuerdos vi correr nuestra historia y esa primera conversación corrió dejando en mi la sensación de un querer más.

A veces nos pasa esa incómoda situación de tener sensaciones inexplicables, irte, pero desear volver tan pronto como se pueda, tal vez existen esas diosidencias que se colocan tú camino para hacerte menos pesado el viaje y empiezas a preguntarte qué enseñanza habrá detrás de estas experiencias a la que llegas cuando menos piensas y cuando tus velas se han ido apagando poco a poco.


Capítulo 2 Añoranzas.

Hoy me fui con esa sonrisa que esa “extraña” me regalo a mi otro extraño, esa delicadeza envuelta en una flor de mujer donde cada palabra que brotó me llevo a la tranquilidad, había olvidado que, si hay gente hermosa y que el empaque es engañoso, había luz en tus ojos y ahí me conecte pensando en que los próximos días fluyera en mi un ángel capaz de corresponder ante tantas dádivas que entregabas a borbotones.


Esos días anteriores a nuestro nuevo encuentro estuvieron plagados de recuerdos, de contar los días esperando retomar nuestra conversación y con la esperanza de seguir reconociendo en ti aquello que había tratado de buscar con algún desespero durante varios meses , en donde soñaba frecuentemente en disfrutar de una conversación y que esta fuera tan lenta como pudiera , alargando cada minuto y sintiéndome afortunado porque estarías ahí para recibir mi sonrisa, con una empatía perfecta y así aprovechar cada uno de esos espacios que me regalaras.


En esas noches pensaba como este sentimiento naciente e ilógico debería manifestarse y en mi mente se cruzaba varias opciones que iban desde unas señales de SOS desesperadas de que te fijaras en mi de manera perentoria hasta pasar desapercibido y solo dar ligeros toques de estas sensaciones que iban creciendo; la noche anterior a nuestro nuevo encuentro me sentía como aquella oruga queriendo convertirse en un abrir y cerrar de ojos en una mariposa amarilla en un mundo lleno de color , sin embargo decidí colocar pies en tierra y reconocer que si bien desde niño me habían vendido la imagen del amor a primera vista esta requería de algo más y lo iría comprendiendo en el camino que me esperaba.


Capítulo 3 Conociéndote


La mañana estaba fría, si bien llovía copiosamente podía ver la gente caminar rápidamente , doy un giro a mi pensamiento he intento imaginar que cada uno de ellos vive su mundo y está pensando en las horas por venir , en sus anhelos y metas de ese día; yo por mi parte venía con esa ansiedad que había tenido los días anteriores, con un solo objetivo confirmar si esa conexión primaria y básica que sentí era real o parte de mi imaginación, de nuevo volví a la realidad y seguía caminando , apresure el paso dando zancadas más grandes y volví a sentir frío en mis manos y ansiedad en mi corazón.


De un salto nominalmente entre al edificio me anuncie y espere con impaciencia el encuentro, por un momento me quede absorto y de nuevo reacciono cuando alzo mi mirada y la vi acercarse hacia a mí, como si me conociera de siempre me saludo con un gran don de gente, sin embargo siempre guardo la formalidad que ameritaba la situación, a pesar de ser la segunda vez que coincidíamos nos sentimos cómodos como si nos conociéramos desde hace mucho tiempo , sentía una buena energía y esto era signos de un buen comienzo para seguir escribiendo letras en el libro en blanco que no había obsequiado el destino.


Hasta ahora me había referido a ella como esa figura menuda y realmente quiero guardar en mi memoria fotográfica tu rostro el cual contemplo de manera directa y en especial esos dos puntos de guía que son sus ojos , he de decir lo que primero vi fue una sonrisa permanente que uno no olvida, vas irradiando luz con una actitud que pocas veces uno ve, más qué describir lo físico de tu belleza admiro lo que inspiras , me llevas a soñar y no queda otro camino más que agradecer a la serendipia que me permitió conocerte, aquí y ahora estoy seguro que si fuera por tu sencillez dirías holas no crees que estas exagerando ? y yo simplemente tendría que decir que pude ver más allá de lo que vieron los demás.


A ratos quisiera describir todo lo que pasa en mi cabeza cada vez que se generan estos encuentros que he de reconocer se presentan por un tiempo limitado y que son de obligatorio cumplimiento pero que disfruto como si fueran libres y espontáneos, me llena el alma de fe, de un sí se puede y de creer que la vida vale la pena vivirlas gracias a la existencia de seres humanos que van regando enseñanzas como semillas con la esperanza de aportar a la vida de cualquiera de nosotros, hoy salgo convencido que sin importar este final ya dejaste huella en mí.


Capítulo 4 La despedida


Así fueron pasando esos sesenta y cinco días de cercanía en donde cada reunión se fue acrecentando sin explicación alguna un afecto inusual que me llevaba a sentirme pleno y a desear día tras día volverte a ver esos sesenta minutos en los cuales el reloj pareciera estar corriendo unos 100 metros planos, eran implacables y a pesar de que sentía que no era indiferente había una barrera implacable de superar; lo sabía y el tiempo se agotaba y no quería llegar a ese final que era tan seguro como la muerte.

Quisiera detallar cada uno de esos instantes vividos en este corto tiempo; donde las letras se darían un banquete ya que se plasmarían todos lo que nos fue sucediendo en donde en cada cita nos sentíamos más dependientes el uno del otro , cada vez conociéndonos más y estoy seguro que tanto tu como yo nos pasó algo que aún no tiene nombre pero que existió , y ahí me queda anclada ese siete de octubre donde se rompió ese cordón umbilical que nos ató durante 65 días, recuerdo salir algo melancólico mas no triste porque comprendía que había tenido suerte y que lo vivido había calado una gran huella que me impediría olvidarte.

Entendía que en ese momento había diferencias que no permitían una relación diferente a la que el destino nos brindó y que antes de manera valiente lo desafiamos y lo llevamos a un escalón más allá de lo permitido, así me fui con una posibilidad escasa de contacto, pero existía como al aire que exhalaba cada mañana posterior a nuestro adiós.

Estábamos cerrando ese primer año y luego de atragantarme con las ganas de escribirte decidí hacerlo de manera sencilla y empezamos otros ciclos de escritos sin vernos en donde te compartía mis escritos que nacieron de la inspiración surgida de los sentimientos hacia a ti, ahí nacieron poemas sentidos que leías y luego me dabas tu opinión donde me reafirmabas que era grato para ti leerme y me agradecías abrirte la puerta de mi vida.


Capítulo Final ser agradecido

Recuerdo que este medio escrito me trae gratos recuerdos contigo ya que siempre recibí una respuesta ; ahora lo sé con certeza el hecho de conocerte fue para mí muy importante disfrute de cada segundo y cada sorbo de este café retrasado en el tiempo y pospuesto por el destino , desde entonces solo pienso que la serendipia llegue a mí para atreverme a soñar contra lo que parece imposible.


Ayer nuevamente recorriste mis pensamientos como en tantos otros días en que te posesionas de mí y aquí estoy escribiendo estas líneas para evocarte y esperando poder robarte unos segundos y una sonrisa ; como diría Benedetti mi táctica y mi estrategia era mantener esa pequeña posibilidad de contacto viva a través del tiempo así fueron transcurriendo meses el cual después de muchos obstáculos se cristalizo una noche fría de aquel 7 de marzo.


Hoy soy consciente más que nunca de las limitaciones que tenemos, unas más que otras y que solo si Dios lo permite caerán, sin embargo, hoy no hay tristeza ni dolor; tengo el recuerdo de la más hermosa sonrisa obsequiada a mí por esos ojos que aun evoco y sabes que entiendo tu silencio y lo respeto, tu historia, tu pasado, pero si por una extraña razón quieres verme ahí estaré ya que siempre he tenido fe en ti.

La noche llega y tu recuerda reposara en mí y a partir de hoy en estas letras que quedaran como vestigio de aquel hombre que llego a destiempo a tu vida y que lo poco que compartió lo hizo de corazón y a plenitud conscientes de sus defectos, cierro los ojos lentamente y mañana será otro día

Esta historia continuará
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Un día te perdí...

Un día te perdí
y atrás quedó el silencio,
arriba las estrellas
lloraron por mis sueños,
también las amapolas,
mecidas por el viento,
sacaron su tristeza
cerrándose sus pétalos,
y en medio de la tarde
sentí que todo aquello
volaba de mis manos
cruzando el universo,
te ibas a otra parte,
un mundo quizás nuevo,
y atrás quedaba el hombre
temblando con sus miedos.

Antes de conocerte
tuve un presentimiento,
quizás era un susurro
llegado de los cielos,
sentí que tú llegabas
viniendo de muy lejos,
quizás de otras ciudades
cruzando los desiertos,
sentí que me mirabas
y algo alteró mi pecho,
mis manos a tus manos
buscaban con anhelo,
y luego, en un abrazo,
fundianse dos besos,
tus labios y los míos,
saciando su deseo.

"...Un día, en un instante,
mis ojos no te vieron,
y un niño se hizo hombre
y allí terminó el cuento..."

Rafael Sánchez Ortega ©
11/02/18
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Ahora soy

Yo ahora vivo distinto,
Una fue la que viste
Y otra la que enfrentaste.

mis alas se extendieron
me hice inmune al dolor,
me hice segura de mi,
y deje de sobrevivir por vivir.

Ahora ya no soy la misma,
ahora me quiero más a mi,
Ahora escribo mi propia historia,
y decido que quiero en mi memoria

Ya soy otra, y no culpo a nadie,
dejo de obsesionarme la perfección
hoy adoro mi imperfección.

Deje de buscar el amor,
espere hasta que el me encontró,
deje de creer en mariposas,
hasta las hice silenciosas.

Ya no cierro ante nadie los ojos,
ya no interpreto miradas,
Ahora me gustan las cosas claras,
y de frente para no dejar que pensaras.

Siempre me gustan las rosas,
y los poemas de amor,
vivo un presente sin clamor,
olvidando las penas dolorosas.

Ahora soy la que vive sin control,
la que invita a la emoción,
La que vive sin precedente,
Y disfruta su presente.

Las letras de mi alma.
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Yo soy español

Nada de trabajo,
nada en la nevera
“nada” sin atajos,
harto de la espera.

Destrozando bordillos,
estallando las venas,
merendando palillos,
esta noche, Nochebuena.

Mi querida España,
esta España mía,
esta España nuestra,
es una patraña
regalada un día
a una rosa siniestra,
a una gaviota asesina.

Funesta sonatina
de zapatos sin suela
y colas en el paro
y tuppers de la abuela
y pasando, pasando;

pasando por el aro,
pasando de la escuela,
pasando con descaro,
pasando de Bruselas.

Yo soy español,
español, español.

Pero así, así,
así golea mi país.

Con el número uno:
yo votaré.
Con el número dos:
tú gobernarás.
Con el número tres:
él un trabajo mendigará.
Con el número cuatro:
nosotros saldremos a protestar.
Con el número cinco:
pon el culo y Telecinco.
Y con el número seis:
si me habéis votado os jodéis.

Yo soy español,
español, español.

Prohibido gritar
y luchar y soñar.

Prohibido reír
y jugar y cantar.

Prohibido amar
y follar: respirar.

Cada vez la justicia más muda,
la esperanza mucho más huesuda,
las mujeres de negro por viudas,
cada vez más, menos ayudas.

Y cada vez más, todo me la suda:
cada vez más sombra,
sombra viviente,
a la que inteligentes
dirigentes
dejaron sin un duro
con esta trama reciente.

Y cada vez más, todo me la suda:
cada vez más muerto,
muerto viviente,
al que eficientes
presidentes
robaron el futuro
con este drama presente.

Porque yo soy español,
español, español.

Yo soy español,
español… ¡mierda!
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14comentarios 101 lecturas versoclasico karma: 98

Me viene a la memoria lo que no ocurrió

Ansias. Nubes.
Me esperaba el amor,
con un gusto ignorado
en el beso completo
y en el cuerpo sin límites
un extraño temblor…

María Calcaño


No me pidas que imagine con ventisca una hoguera sin que arda en mis labios ni te queme a ti en los dedos. Ya no puedo, no me sale, no concibo otra forma de acercarme al recuerdo de un futuro que quiero que llegue a mi puerta, golpeando con un puño de desorden y naciéndole un puñado de amapolas en la palma de la mano.

No pretendas que desista de encontrarme donde se acaba el naufragio, es decir, a orillas de tu playa. No me llenes de celaje ese azul que veo tan claro desde que lo veo sin ojos, a través de mi ventana (al sur, siempre al sur). Ni siquiera el descontento me parece tan eterno a estas alturas, ni el odio que le debo a la musa se me hace tan pesado (porque claro... hasta lo fingido pesa, pero no). Tú lo sabes: al principio, era un juego, un vaivén, un cosquilleo y, después...

La próxima vez que te vea, que no será en sueños, me vendrán al recuerdo todas las escenas que hemos diseñado y se derramarán sobre mis versos las palabras que les faltan (para el poema perfecto). Además, según dice mi memoria, las calles a nuestro paso van a ser escaparate de esos días escogidos a conciencia de entre todos los que forman el catálogo de ansia de vida. Mientras tanto y, hasta entonces, me conformo con todo (para qué variar la poesía...) y le pongo a los días un flequillo de vesania que me ayude a proseguir.
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Sueño contigo

Hoy tu nombre se dibuja en la limpia luz
de este invierno que ya huele a primavera.

Tus risas se hacen botones en tantas yemas
rebentonas, que pronto serán flores y hojas,
y que en el alma, a mi me cosquillean.

Hoy te he presentido por la verde yerba
en esos rayos de sol claro de febrero
que me hacen sentirte fresca y nueva
llenando mi boca con sabores de canela.

Soy feliz siempre que sueño contigo
esperando tenerte abrazada a mi vera.
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La eternidad de una madre...

Tal día como hoy hace años
te vi por primera vez,
llenando mis ojos de tierna ilusión
y de paz a mi corazón,
en un día en el que el tiempo
por un momento me dio su absolución,
y allí estabas, entre mis manos, mi niña...
mi ser, mi acoger y mi acontecer,
la cura de mi dolencia
y razón de mi existencia,
fuiste tú, mi pequeña presencia
quien me aportó la creencia
de que el destino duro a veces,
en otras nos llena de decencia,
y su regalo supera con creces
momentos vacíos de esencia,
y su obsequio fuiste tú
mi presente fuiste tú
mi futuro fuiste y serás tú,
pues aquel día que te sentí
una parte de mi te regalé
un resquicio,
por el que por siempre en ti estaré,
y no hay nada más hermoso
que ese lazo que aquel día nos unió
y que nunca nos separó,
pues me colma de orgullo
seguir cobijándote en tus malos momentos
y ser el consuelo de tus lamentos,
ese consuelo que fuiste para mi
aliviando el eco de mis tormentos

En la plenitud del Edén
vivo con satisfacción tu recorrido,
y agradecimiento siento de quien
te resguarda el latir herido,
es entonces cuando fuertemente
a la sonrisa me aferro,
pues veo que no soy solo tus recuerdos,
sino que vivo en tu presente
que sigo siendo ese afecto
de tu cariño confidente,
que me guardas celosamente
en ese corazón latente
que tienes por bandera,
aun a riesgo de que traspasen
tan doliente barrera,
eres... tú y sólo tú
quien me siente
de manera diferente,
quien hizo que aquel día
tuviera orgullo de dar vida,
quien hace... que dé gracias
de que seas mi niña

No hay nada por lo que llorar
mientras tu alma me llame,
no hay lágrimas que derramar
mientras tu espíritu me hable,
no hay soledad mientras quieras abrazar
a quien entre sus brazos te tuvo,
a quien hasta el final junto a ti
el camino anduvo,
no sufras, mi niña, no sufras,
no cedas al dolor
por quien no se lo merece,
pues te enseñé a dar calor
a quien de oscuridad carece,
a quien te iluminará con su luz
cuando en tu alegría sólo anochece,
esa misma luz con la que me alumbraste
cuando necesité de tu guía,
cuando siendo yo noche
fuiste tu mi día

Mientras haya en mi niña,
un solo resquicio de mi
habré conseguido que la dicha se ciña
en esto que siento en mi pecho, aquí,
justo donde me tocaste
aquella primera vez
que dentro de mi te sentí

Me hiciste tan feliz
aquel primer día que te vi,
que volvería a dar mi vida
a cambio de un solo segundo para ti,
ese segundo que ahora te regalo
como presente eterno,
para que hagas de él
mi sentir más tierno
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Abrazando espinas (@sarrd8r & @Pequenho_Ze)

Vidas de sopas de sobre,
latidos de latas de conserva,
sueños desecados, salados,
abro los ojos al cenagoso presente,
catador de almas de punto y coma,
¿para cuándo rasgar ésta cortina
de emociones sepultas, estampadas,
en almohadas ajenas, intrusas de la fe?

Artificialidades estrambóticas
se arremolinan ante mi rostro;
y ese sabor agrio en la lengua,
esa espera natural de la consciencia
que impide volver a ser.
¿Dónde está el remedio prometido
para olvidar los brillos superfluos
que acosan mi arraigada convicción?

En un acto desesperado por arrancarme
la piel de esta desolación, despedida
sin ayer, sin mañana, eterno segundo
de horizonte negado, eclipse de mis ventanas,
lanzo un brindis de rosas negras,
abrazándome a tus espinas,
calvario de la certeza que esta distancia
la puso mi garganta desgajada por tu condena.

Acabo cortando las palabras despacito,
para borrar cualquier señal
inequívoca en la frente.
Es un recuerdo clavado
en todo mi tiempo, en todo lo que vivo y siento.
No puedo evaporar los sentimientos
en pos del frío apostado en nuestras manos;
me dejo arder al calor de tu llama inexistente.



(imagen: Rose, Gerard van Spaendonck)
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Ahí está el invierno de mi vida

Ahí está el invierno de mi vida
con sus hojas caen amarillentas
adoloridas por el viento seco que las sacude,
que nos recuerda que no somos nada
ante los rayos ausentes de un sol incandescente.

Ahí está el durazno
hace tres primaveras que esconde su fruto
ahora aparece con sus pequeñas flores rosas
apenas las sostienen de una rama débil
desnuda su vientre ante el huerto seco .

Ahí está el viento
rasgando a todo lo que duele,
no es el abismo de piedra lo que convalece
es el presente perpetuo
que moribundo inmortaliza su suerte.

Ahí está la semilla dormida
sobre una mirada quieta,
se escucha que comienza la vida
ante sus párpados que guardan secretos,
es el momento intenso donde reverdecen el tiempo.

Ahí está el invierno de mi vida
el frío se sabe que amarás estar adentro
sin la intemperie de un vacío que cala a los huesos
sin los reclamos honestos de un recuerdo de lejos
sobreviviré a este invierno y en la primavera los duraznos endulzaran mi amor.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
08/02/2018.
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"Desiertos a granel"

Inmensas dunas
inexistentes,
tragan todo
lo que acontece.

Desaparecen
en la arena,
entre los granos dorados
del tiempo.

Lo malo...
Lo bueno...

No queda
nada.

Salvo
desierto.

Un horizonte vago,
sobre un suelo
yermo.

Presentes
llenos de esqueletos.
Recuerdos vivos,
que murieron.

Felicidades,
mentes,
cuerpos;
que amamos,
y se extinguieron.

Succionados,
por las dunas
del tiempo.

La arena
al viento,
se desprende
en ráfagas.

Un desprendimiento,
una erosión,
que trae recuerdos.

Sólo granos dorados
en movimiento

Pepitas de oro;
como segundos
de un instante,
como vidas
de un momento


Paradojas,
perdidas
en el tiempo.
La comprensión
es un lamento.

Adoro el
desconocimiento;
pero soy adicto
a descubrir.
Sufro,
de curiosidad.

Y aunque
no sé por qué,
sigo cavando.
Porque sé,
que hay algo;
aunque no sepa
qué.

Aunque no sepa
lo que saldrá,
aunque me pierda
en este desierto,
antes de acabar.

Si el reloj cesa,
la Gran Duna
me tragará.

Quizás,
bajo la arena,
sufra un nuevo
despertar.

Quizás,
bajo tierra,
se dibuje coloreado,
mi negro final.

Enterrado,
Bajo la nada
Coloreada
De un desierto.



Rheinn

"Desiertos a granel"

RheinnPoetry®

- caos bajo el amanecer -
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Qué extraño lugar

Qué extraño lugar es el presente
que como una ventana abierto está
y los vientos del pasado nos mecen
los cabellos al asomarnos y mirar.

La luz del futuro en nuestra cara
ilumina y calienta nuestra piel
mientras miramos desde la ventana
lo que será y lo que fue.

El año ha pasado como ese gorrión
que de una punta hasta otra de la calle
buscaba con qué alimentar el corazón,
buscaba un huequito donde resguardarse.

Qué extraño lugar es el presente
que igual que la lluvia cuando te moja
en pasado ya se convierte
y es el futuro la que aún no te toca.

Desde él todo parece estar quieto,
lo que fue es una foto que mirar,
y en él creamos los sueños
que en el futuro pedimos alcanzar.

El año ha pasado como todos,
del mismo modo que pasa la vida,
la tierna primavera poco a poco
da paso al verano y su alegría.

Y con la sabiduría de septiembre
los ojos alcanzan a ver
que no hay verano “para siempre”
y entonces empiezan a llover

los colores de la nostalgia de octubre
que alfombran el suelo de añoranza,
leña caída que servirá de lumbre
para calentar las manos de la esperanza.

Qué extraño lugar es el presente,
El tiempo se parece al invierno
no lo ves llegar, pasa siempre,
hasta que el frío te cala los huesos.

Y ves que al fin, ya ha pasado un año,
llegan los propósitos y las enmiendas,
y decimos no volver a abandonarnos,
cumplir al fin esas promesas

que nos hacemos una y otra vez
endeudándonos con nosotros mismos.
Cumpliremos ahora, querer es poder,
este año será distinto.

Qué extraño lugar es el presente,
no dura nada y sin embargo
no acaba nunca ni se detiene.
Es infinito en su acotado espacio.

Y entonces los ojos se nos llenan
de esa cálida ternura infantil
que trae de a poco la certeza
de que la primavera vuelve en abril.

Y tendremos de nuevo un verano
joven y eterno, eternamente joven
que llenará nuestras manos
de agua que no corre.

Y vendrá otra vez septiembre
a separarnos los dedos
para que el agua se cuele
libre entre ellos.

Y volverá de nuevo la esperanza
a calentarnos en Diciembre
que como dijo Cortázar
la esperanza no nos pertenece,
es la misma vida defendiéndose.
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15comentarios 138 lecturas versolibre karma: 101

Antrax de amor

Solo bastó inhalar el perfume de tu piel,
para percibir las esporas
del Bacillus antharacis de tu amor;

Sólo bastó un tiempo muy corto
para que todo mi organismo se vea invadido
a través del torrente sanguíneo con tu presencia

Sin embargo, este sentimiento lo he descubierto
en una etapa avanzada...
cuando los estados fébriles se presentan,
me tambaleo y sufro disnea acompañada de espasmos.

Mi respiración y deglución,
se han visto por tí afectados
y pronto se propagarán hemorragias,
que harán agravio en mi cuadro clínico...

Solo me resta confinarme a un sitio distante,
y esperar que tú seas mi cura o
mi muerte...
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Callar mis adentros

Callar mis adentros, recogiendo todo viento,
palabras que se niegan a formarse,
a tornarse en fonemas lúcidos, transparentes,
decepción como sombrero de hojalata,
incomprensión, peaje de arena en mi boca.

Cuando el silencio ahoga la convicción
y soledad son las notas crepusculares
de los clavos que sellan mis latidos,
corazón embolsado con cenizas de lápidas,
recogidas en monasterio mudo, vagabundo,
de vidas quebradas, planchando todo presente.

Con el alma en bolsillos rotos, raídos,
sucios de dagas bendecidas por la traición,
pagando el peaje de arrancarte las entrañas,
entregándolas a olvidos con zarcillos esclavos,
me entrego a callar mis adentros como partida,
como náufrago en ésta muchedumbre ficticia.

Amén
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10comentarios 84 lecturas versolibre karma: 110

"Luz escarchada"

La vida
que tuvimos:

Congelada.

Mi ser,
mi cuerpo,
mi mente,
mi corazón:

Escarcha.

El presente:
En evaporación.

Una vida contigo:
Muerta.

Siempre revivida
al ponerse
el Sol.

Nuestras luces,
nuestro amor;
una historia
zanjada.

Para jugar
hacen falta
dos.


###

No he vuelto a sentir
que al tiempo
le robaba.

Tampoco recuerdo cómo
volverlo a hacer.

No he vuelto a perderme
en el mar de tus pupilas.

Siempre dilatadas,
rabiosas
de curiosidad;
siempre excitadas,
rebosando
sensualidad.

Siempre inquietas,
reflejando uno
de los trazos
más fieles
de tu personalidad

Unas pupilas,
que eran sólo para mi;
como mi sonrisa,
que aunque no estés,
se sigue debiendo a ti.

Una canción,
que terminó.
Una melodía,
que perseguí.

La "certeza"
de que me equivocaba;
y aún así,
voluntariamente,
sucumbí.

###

Los recuerdos
de un exiliado.
Mi fragmento
más feliz.
Ria o llore,
suele deberse
a ti.

No ha cambiado,
lo que siento.
Aunque ya
no te lo pueda
decir.

Rheinn

"Luz escarchada"
RheinnPoetry ®
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el viento no está.

hoy el viento no está
el silencio está presente
las sombras aparecen
las aves han callado su canto
a lo lejos algunas luces
se pueden apreciar
la luz de la luna
se refleja en el lago
algunos peces nadan
cantan grillos
y el mundo duerme
la noche me trae tus recuerdos
cuál pequeñas hojas
inmóviles y frías
sólo miro y suspiro al horizonte
solo porque el viento se ha ido.
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Silvia

17 de noviembre.
Maldito diario:

Tras varios meses de ausencia
(casi desde el último abril
del que ya solo queda un tenue arco iris
en algunos fotogramas polvorientos),
tengo algo nuevo que contarte.

Esta mañana de ido con Silvia
(sí, con Silvia, has leído bien)
de compras a la Gran Vía,
a una de esas tiendas del centro
donde los maniquíes besan
sin censura a la anorexia.
Después de probarse nueve vestidos
he pensado, con franqueza, que para qué,
si no hay tejido mas hermoso que su piel.
(Pero claro, no he podido decírselo).
Al final se ha decidido por uno de flores
de mil formas y colores,
como si hasta el despiadado noviembre
fuese para ella primavera.
Pero si Silvia se empeña en que es primavera
florecen los cerezos hasta en la Antártida.

Después hemos ido de cañas a La Latina,
a los bares y esquinas de siempre;
ella ahora bebe sin alcohol,
y a mí, como siempre, casi me basta
con mirar sus labios mientras bebe.

Comenta Silvia:
"Enamorarse de la persona equivocada
es desenamorarse de uno mismo."
¡Qué poco se imagina ella cuán cierta
(y puñetera)
es esa afirmación!

Me ha hablado del último libro que ha leído,
del frío criminal que hace en Copenhague
del trabajo en el que acaba de empezar,
de que ya ve la luz al final del túnel...
La luz al final del túnel son tus ojos, he pensado,
verdes como las primaveras de la juventud.

Maldito diario...
¡no imaginas cuánta nostalgia cabe
en un par de palmos de distancia,
cuántos recuerdos revividos
de un lado a otro de una mesa,
cuántas primaveras levantando muros
entre su boca y la mía,
cuánta fantasía a mil años luz
de la puta realidad!

De vuelta a casa de sus padres
hemos regresado también a la infancia:
ya no está ese banco donde nos sentábamos
y tantas veces planeé besarla
cuando todavía no teníamos edad
(ni sitio)
para las tristezas,
tampoco el parque donde su risa
convertía un taciturno columpio
en una vertiginosa montaña rusa,
y un centro comercial ha engullido aquel descampado
donde jugábamos al escondite
y siempre me dejaba coger
(aunque ella no lo sabía)
por el simple placer de oírla gritar mi nombre.

"Nos han cambiado la ciudad,
el presente y hasta el futuro...
pero los recuerdos siguen en su sitio",
le he confesado.

Ella me ha mirado con melancolía
pero ha sonreído.
Hasta ese momento casi he creído
que podía salir ileso
(o con escasas secuelas)
de aquel encuentro
Pero esa sonrisa me ha derrotado...
y ya sabemos que no es posible salir ileso
de un naufragio en alta mar
o de los restos de un terremoto.
La misma sonrisa de entonces,
fascinante como un truco de magia;
la sonrisa de los recreos,
la de los cumpleaños en la calle,
la de las miradas cómplices,
la de tantas tardes en mi casa
compartiendo secretos y música,
un auricular para cada uno,
cuando las canciones eran una aventura
y sus letras himnos insondables.

La misma condenada e irresistible sonrisa
de te quiero, pero como amigo,
la de me voy a estudiar a Dinamarca
la del día de su boda
en esa fotografía con ese otro chico
que nunca fui yo.

Nos hemos despedido hasta la próxima
(quizás pronto, tal vez nunca),
con besos y abrazos tímidos.

Ya solo, sentado en el autobús,
con los ojos empañados
e intentando huir del pasado,
con su perfume y su sonrisa
aún prendidos en mi recuerdo,
he pensado en ese afortunado de la foto que,
en la próxima primavera,
decorará el suelo con los pétalos
de su vestido.

No he podido evitar odiarla,
odiarla con todo mi alma;
a la primavera claro,
porque a Silvia la amaré siempre.

Juanma
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Reflejos

En los ojos del presente
se refleja la soberbia
engordando de injusticia
y ocupando ministerios,
parlamentos y tribunas.

En los ojos del presente
se reflejan las maneras
que exhibieron hace tiempo
los que nunca se atrevieron
y siempre se lamentaron

En los ojos del presente
se reflejan callejuelas
silenciosas que terminan
donde forman bien temprano
largas colas los parados.

Y en sus casas los ladrones
y en las tumbas los robados
y unos tubos de neón
parpadean anunciando
que no olvides ser feliz,
que esta noche es nochebuena
y mañana Dios dirá;
lo publican las bombillas
de colores, los albergues
cada vez más concurridos.

En los ojos del presente
se reflejan mil venenos
que previenen los ataques
de conciencia a zambombazos
de catódicos cilindros.

En los ojos del presente
se reflejan impolutas
todavía las murallas
que la fuerza del obrero
construyó contra sí mismo.

En los ojos del presente
una lágrima de rabia
va rodando lentamente
y es inútil reprimirla,
pues su sal nos trae futuro.

Y en los bancos el dinero
y en los árboles las sogas
y en las sombras de la noche
dos mendigos con un palo
registrando la basura;
rebuscando sin fortuna
entre moscas y pellejos
la olvidada compasión
de este mundo corrompido,
de este mundo criminal.
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Cual tatuaje...

CUAL TATUAJE

Cual tatuaje en mi alma, tu, te has quedado
dibujado en la piel y en el semblante,
para que yo te admire a cada instante
y estés en mi presente y mi pasado.

Como siempre yo lo había buscado
tenerte en mi visión constantemente;
vives ahora en mí y es complaciente
que estés en mi interior, bien dibujado.

No habrá poder humano que te borre
porque tu imagen por mis venas corre
y siempre me conforma la razón.

Que te intentes salir, es imposible
porque estás en el todo más sensible
y es lo que me alimenta el corazón.

Autora: Mamihega.
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Calor de olvido (@sarrd8r & @Pequenho_Ze)

Alquilo calor por falta de leña,
ascuas huérfanas de tu oxígeno
crepitando en el silencio de tu partida,
mientras amasas la vida en corazones,
el mio se escarcha abrazado a la soledad,
silbando tu nombre en cada sístole.

No es que no quiera, es que me quema,
mirar en las paredes tu silencio,
sentir el frío vistiéndome el presente,
ahora me hace de hogar un páramo yermo,
bajo un cielo absurdo que se hace velo negro
cubriendo de cenizas éste invierno.

Cenizas de ésta lava que no se apaga,
incendio en los que acaban o tal vez empiecen
nuestros mundos bipolares,
de palabras paridas en el arco iris
del umbral de tus despedidas
y mi necesidad de esperarte,
sin el gris de la muerte, del olvido.

Frenesí de copos de ceniza

Recoge de mis labios los colores,
tomo de tus manos los delirios,
demos vida a ese beso en las entrañas,
vistamos de presencia este vacío.
Es mi alegato de amor contra la pena:
cambio el gris de esa llaga cruenta,
por la muerte del olvido.
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