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Tu esencia

El problema nunca fue escribir, fueron los sentimientos. Pero ¿qué haces cuando te quedas vacía? ¿Cuándo te da igual veinte que ochenta? Cabeza fría, cuerpo caliente, porque la sangre sigue corriendo su camino, al fin y al cabo, es su trabajo.

Es de las pocas cosas en la vida que es imprescindible, porque el 98% de lo demás es reemplazable, sustitutivo, sobre todo las personas. Cabeza fría, cuerpo caliente, batalla de razón contra sentimientos, ni uno ni otro ceden. ¿Cuál lleva razón?

Cabeza fría, cuerpo caliente, pero manos frías. La razón aumenta frente al sentimentalismo barato. ¿Frío o calor? ¿Cerca o lejos? ¿Aquí o allá? ¿Corazón o cerebro? ¿Cerrar los ojos u observar a tu alrededor? ¿Querer u odiar? ¿Todo o nada?

Corazón versus cerebro, al final todo se reduce a lo mismo, a la misma cosa:
Tu esencia.
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Bipolar

Te quiero. No sé cómo decírtelo sin que te resulte estúpido. Tienes la capacidad de convertir los días más tenebrosos y lluviosos en noches de luz eterna y serena. Gracias por estar ahí… No te asustes, pero eres mi todo. Cuando te vas siento nostalgia y, a la vez, un miedo atroz por si no llegara a verte nunca más.

Resulta extraño, en mi vida siempre he tenido las puertas abiertas pero tú no consigues salir de ella. Esta mañana he visto algunas de tus fotos amarillas en el cajón y, de nuevo, he sentido un jardín de cemento ahogándome el pecho. Quisiera olvidarme para no recordarte, para no tener que hablar conmigo de ti. Si supieras que daría esta vida llena de muerte por arrancarme los besos de tu hoguera nevada... No sabes cuánto te odio.

©Alejandro P. Morales.
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Asfalto

Márchate, aléjate,
no me aprisiones,
no me des razones
para rescatarme,
sólo camina por el borde
del precipicio
que habita fuera de mí,
aunque sólo sea
un segundo (astillado),
un destello (apagado),
un suspiro (pisoteado).

Déjame, suéltame,
quiero comprobar
que el amor
no sabe
únicamente
a asfalto.


©Alejandro P. Morales.
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El sol sale para todos

El sol sale para todos. III

Sus manos sus herramientas. 3ª Parte

Un día se enteró de una noticia, muy preocupante y triste José se marchaba de la ciudad, dejaba la tienda donde tanto sintió y sufrió, amó hasta la extenuación total del ser, otra vez la impotencia de la no solución al problema salvaje de sentir y amar.

Volvió a los recuerdos de su niñez, ese maravilloso campo extremeño, que siempre lleva impregnado en su cerebro y piel, salidas de excursión, al salir de clases. Pues en esa finca del terrateniente forastero y la señorita extremeña, heredera del lugar, donde los jornaleros esclavos de Franco, se ganaban el poco pan que llevaban a sus chozos- hogares, al final de la jornada. Había una gran capilla para misa de domingo, un cortijo palacio para los dueños y colegio donde las niñas y niños iban a clases a diario, y los señoritos calmar sus conciencias.

Las niñas y niños como él y sus amigos hicieron la primera comunión allá por el año 56, eso si después de hacer un pacto de honor entre todos, para no delatar al cura, los grandes pecados que tenían todos. Ese recuerdo lo añora y lo valora con plenitud y cariño, pues hubo una fiesta infantil, con comida extra y golosinas. Esa tierra de los valles alineados de los olivos y el magnifico bosque mediterráneo y la vid, cuando los pájaros nidifican en Primavera, y la soledad del tiempo no tiene hora ni edad.

Está sin aliento degollado en la sombra se va su vida y su vivir, ahora será imposible seguir se le cae su alma, no sabe que hacer, un dolor sin calmante, sin solución alguna.

Tiene que aprovechar el tiempo que le queda y acelerar todo, sus ojos a partir de hoy, tienen que hablar más que nunca, con la fuerza de su mente amará sin límite alguno.

El tiempo con una gran tormenta de lluvias y truenos, los rayos le ciegan sus ojos y el agua le hace aun llorar más, solitario, roto, frustrado, destruido, vació, con tanto que dar, se quedará tan solo como un desierto sin agua, sin respirar, sin vida.

Al cruzar la calle, ensimismado, distraído, y casi ciego, un autobús lo arroyó y sus ruedas pasaron doblemente sobre su cuerpo virgen.

Fin.
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Obsesión

Nos obsesionamos con flores tiñas que tiñen el alma de negro.
Con noches frías, inmóviles sin amor.

Nos obsesionamos con caídas libres, con parapentes y péndulos.
Con meras raíces de un frió ardor.

Nos obsesionamos con vidas infinitas, con logros inalcanzables.
Con martirios efímeros, de bellos sol.

Nos obsesionamos con enigmas, con problemas sin resolver.
Con intempestivas caricias de la incertidumbre.

Nos obsesionamos con vaticinar marañas de pesadillas, en propia carne.
Con que la piel se desligue ya alcanza.

Nos obsesionamos con fotografías de retratos de fotos de antaño.
Con las personas en esas fotografías.

Nos obsesionamos con partituras de oro en caricias, que jamas llegan.
Con desesperantes sostenidos, que se esfuman.

Nos obsesionamos con bemoles que nos sorprenden, quitando la vida.
Con sin razones ni sentidos ni palabras.

Nos obsesionamos con dolores y placeres, que ya no sentimos.
Con frialdad ante el suicidio y la muerte ajena.

Nos obsesionamos con monstruos imperfectos, que no llegan a serlo.
Con bellezas perfectas, que jamas fueron.

Nos obsesionamos con lecturas, eternas e imposibles.
Con letras abismadas, con insectos entre ellas.

Nos obsesionamos con la obsesión misma, hasta repetirla otra vez.
Con abandonarnos a la suerte de la discordia, con nosotros mismos.

Nos obsesionamos con la dictadura, y con la libertad sin corazón.
Con la pasión y el fulgor de una estrella fugaz.

Nos obsesionamos con la cultura y el arte, sin hacer ninguna.
Con los pasajes laberínticos, de la difamación.

Nos obsesionamos con la verdad.
Y lo único que logramos es la obsesión.
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4comentarios 72 lecturas versolibre karma: 105

Todo está bien

Me quedé sin voz
como una piedra
aislada en la orilla,
respiré la soledad
de esta rugiente habitación,
y quise matar la tristeza
de un portazo.

Acaricié tus fieles puñaladas,
soñé donde estaba prohibido,
amé donde había peligro
de abandono,
corrí las cortinas
del desconsuelo
para que la oscuridad
me iluminara.

Te lloré con una sonrisa
fingida,
me alimenté de mentiras
para soportar la realidad,
te busqué en otras lenguas
menos venenosas,
en otras pieles
más pasajeras,
para sobrevivir,
para sobremorir.

Sí, lo sé…
Tú estás perdida
y yo estoy roto,
pero todo está bien.


©Alejandro P. Morales.
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10comentarios 119 lecturas versolibre karma: 100

Los besos que me debes

He decidido guardar bajo llave
todo esto que me causas.
He decidido poner freno
y virar el volante
hacia el camino de la cordura y la razón.

Aunque eso implique
endeudarme con mis labios
y pedirle disculpas a mis manos
por permitir que se ilusionaran
delirando por tu espalda.

Mi piel entrará de nuevo en sequía,
pues, solo imaginar
que un día te daría la llave de todos mis rincones
me volvía lluvia.
Lluvia suave,
de la que precipita del deseo condensado,
de la que no empapa y da frío,
si no de la que acaricia
como dando la bienvenida
a quien tanto se ha esperado.

Pondré un cartel en la puerta de mis ojos que diga:
"Cerrado porque llegamos tarde",
aunque en el fondo desee profundamente,
que haya sido demasiado pronto.
Y no olvides cerrar los tuyos para mí.
Porque no hay peor tortura,
que escuchar tu mirada diciendo todo eso que no te atreves.

?Qué hará mi nariz con todos los secretos
que le conté sobre tu cuello?
Esa estela lejana que jamás sucedió.
La nostalgia de quedar impregnada en tu perfume
se cala hasta los huesos
y no queda mas que perderme
en un mortífero olor a nada
en la memoria.

Me queda un problema por resolver,
y es que, donde guarde todo esto,
debe quedar espacio suficiente,
para apilar todas las risas,
los "ay carajita" que tenía planeado sacarte,
las miradas tiernas
con las que hubiese limpiado un poco,
los restos de lagrimas viejas,
de girasoles mohosos,
que aún quedan en tu almohada.

Y a pesar de todo,
me retiro tranquila.
Me voy sonriendo.
Porque yo siempre pago mis deudas,
y un día te llegaré, (ojalá mientras tomas café)
para cobrarte en nombre de mis labios todos los besos que me debes.
Y para enseñarte
que hay amores con fecha de vencimiento
que se aman para toda la vida.

Nos vemos luego. Te acordarás.
Y si me olvidas, no importa,
empezarte de nuevo será un placer.
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6comentarios 112 lecturas prosapoetica karma: 98

Dunas de silencio

No es fácil
mirar
con los ojos
vencidos,
ni hablar
con palabras
ensangrentadas.

Mi infierno contigo
fue un tiempo
húmedo y rugoso,
como el tiempo
que nunca llega.

Las flores muertas
de mi amor
contaban con un ángel
para mantenerse vivas
hasta el final,

pero el naufragio
ya estaba escrito
mucho antes
del
último
beso.


©Alejandro P. Morales.
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En otro mundo

¡el año pasado he ido a ese lugar, y no me gusta! - dijo Lucila.
Cursaba el 5to grado de secundaria Y otra vez tendría que viajar a la ciudad en la que vivía su tía, ella quería disfrutar de sus vacaciones con sus amigos. Pero, tenía una madre "sobreprotectora", si se le puede llamar así a una mujer que no quería que su hija tuviera amigos varones, ya que había sido engañada por un hombre que la enamoró con palabras y la abandonó cuando quedó embarazada, entonces a sus 16 años tuvo que hacerse cargo de su pequeña, Sara había logrado estudiar con mucho esfuerzo la carrera de educación inicial, donde trabajaba doble turno, así que tenía poco tiempo para compartir con su hija, la cual habia crecido con su abuela y cuando murió tuvo que pasar mucho tiempo sola, el cual aprovechaba para leer y escribir en su diario. ¡No es normal decían sus compañeros de aula!
Durante toda la temporada que pasó en la escuela fue la mejor estudiante y este año no seria la excepción.

¡apresurate muchacha, que te deja el avión!- grito su madre desde el primer pisó.
Al rato apareció con un polo rojo y un pantalón de algodón, que no combinaba.
Camino con su madre afuera del edificio en donde esperaba un taxi para llevarla al aeropuerto.
De camino sólo miro dos veces por la ventana del vehículo, llevaba puestos los audífonos y iba oyendo Numb de la banda Linkin Park, siempre había disfrutado oír Rock.
Al llegar al aeropuerto notó que estaba lleno de gente, y en su fila habían muchos padres despidiendo a sus hijos, ya en el avión, se sentó al lado de una chica que se pasó todo el viaje durmiendo, Lucila aprovechó para leer "éxtasis" de Bill Houston, que era una novela para adolescentes.
A las 11 de la mañana llegó a la ciudad en la que vivía su tía, en el aeropuerto la esperaba el chofer de su tía, quien sólo le dijo: ¡Hola! Y todo el camino se concentró en conducir.
Al rato llegó a casa de su tía Lucía, una mujer de 35 años que estaba casada con un hombre de 75 años, ¡le dobla la edad! Decían todos ¡No puede ser amor, si no interés!
Lucila encontró a su tía saliendo, se dirigieron un saludo corto y hablaron de la salud de su hermana y le dijo que se acomodara como en su casa.
Janet la chica que se encargaba del servicio doméstico la llevo a una habitación en el segundo piso, tenía el doble de espacio que su habitación, empezó a desempacar hasta que quedó como ella quería.
Durante el almuerzo no estuvo Lucía, así que aprovechó para comer en la cocina con Janet.
En la cena no se hablo mucho en la mesa, Lucía dijo que estaba cansada, luego se fue a su habitación.
Media hora después Lucila se dirigió a su habitación, se recostó sobre la cama,pero no conseguía dormir así que sacó su diario de la mochila y se dirigió a la mesa, y escribió lo siguiente:

29 de junio de 2018

Este viernes fue muy ajetreado, estoy super cansada, no había querido venir nuevamente a esta casa, es muy grande y no hay con quien hablar. Además está tío Marcos que nunca sale de su cuarto, creo que el cáncer de pulmón está en su última etapa, conozco poco de él, sólo que tiene empresas agrícolas con las que logró amasar una gran fortuna, Pero ni todo el dinero que posee podrá salvarlo de la muerte.
Por lo que sé tiene dos hijos que viven en España y casi nunca lo visitan, con él sólo está tía Lucía que pasa los días fuera de casa, posiblemente gastando el dinero de su acaudalado marido.
Durante el almuerzo hablé con Janet, es una gran persona, "super amigable", me dijo que tenía 28 años aunque aparenta más, debe ser porque toda su vida a trabajado, por lo visto será mi única amiga estas vacaciones.
Me siento cada vez más sola estos últimos meses, en el colegio casi todas las chicas han tenido o tienen relaciones de enamoramiento, excepto yo que no puedo comunicarme con varones, ya lo sé "soy un poco introvertida", bueno el amor puede esperar, por ahora trataré de sobrevivir estas vacaciones ya que madre tendrá que trabajar y no tendrá tiempo para mí. Además es manipuladora, pero se que tiene sus razones, para ella no a sido fácil cuidar de mi, y no quiere que pasé por lo mismo que ella. Sé que es una gran madre, siempre está para mí en todo momento. Pero quisiera tener un poco de libertad.

Colocó el diario sobre la mesa de noche, pensó durante largo rato y se durmió.

Al día siguiente. Lucía se despertó temprano y fue a ver a su esposo, la enfermedad estaba avanzando alarmantemente. A las 8:00 AM, llegó un doctor, ya no era el mismo de siempre, ya que en los últimos meses habían cambiado a varios ya que Marcos no aceptaba que no pudieran hacer nada contra su enfermedad.
Después de ser un reconocido empresario, estaba desahuciado a causa de su adicción al tabaco y cuando se dio cuenta del daño que le hacía ya fue demasiado tarde.
A las 8:30, Lucila salió de su habitación, llevaba la misma ropa del día anterior, y cuando pasó frente a la puerta del cuarto del enfermo oyó voces. Continuó su marcha hasta la cocina, donde encontró a Janet.
Luego fue a la sala donde encontró un gran televisor, al rato bajó un hombre con bata blanca seguido de su tía Lucía.
Apagó la televisión y se dirigió a la cocina, donde ayudó a Janet en las tareas del hogar.
Durante el almuerzo conversó con su tía sobre los viajes que está había realizado y las fiestas a las que había asistido.
En la tarde leyó durante tres horas "extasis", luego decidió salir a pasear, regreso a las 5:00 pm.

Durante la cena no se oyó una sola palabra, luego ayudó a Janet a dejar todo limpio. Fue a su habitación y sacó del cajón de la mesa su diario y escribió:

30 de junio de 2018

Este día estuvo de locos, cuando desperté me dirigí a la cocina, pero cuando pasé frente al cuarto de tío Marcos sin querer oí que le quedaban pocas semanas de vida.
Continúe mi marcha, en la cocina encontré a Janet, parecía apresurada en prepara el desayuno.
-me quedé dormida-dijo.
Tomé un vaso de agua, seguido me dirigí a la sala, donde encontré un gran televisor, cogí el control y sintonize el canal 21, estaban pasando November Rain de Guns N' Roses, una de mis canciones favoritas, le siguieron canciones de DC AC, "gran música sin comparación a la que sale actualmente, que está muy sexualizada".
Después de 5 canciones apareció por las escaleras Un hombre con bata blanca seguido por tía Lucía en su rostro se dibujaba la tristeza, que iba en contra de los chismes de la gente que decían que había sido un matrimonio por conveniencia.
Fui a la cocina donde Janet estaba lavando los trastes, decidí ayudarla, cuando terminé me dirigí hacia ella, no Fue difícil entablar comunicación, pese a que yo no era demasiado sociable.
Janet me contó que tenía una hija de 7 años la cuál vivía con su madre, dijo que la había concebido con un hombre que apenas había conocido, y cuando le dijo que estaba embarazada la abandonó-"algo parecido a lo que le pasó a madre"- dijo que era de un caserío a tres días de distancia y venía de un hogar en pobreza extrema.
En el almuerzo tía evitó hablar de la enfermedad de su esposo, me contó de los viajes que había hecho: Cancún, París y Mónaco. Me pareció que quería olvidar por un momento lo que estaba pasando.
Me contó del baile en el que conoció a su esposo, dijo que ella trabajaba como Secretaría en la empresa de su esposo, y que cuando obtuvieron un millón y medio de soles, algo que nunca había pasado decidió organizar una fiesta en honor a sus empleados por ayudar a conseguir tal suma de dinero.
Aquella noche tía llevaba un vestido negro y era diez años menor, él ya rondaba los 65 años y hace poco había sido diagnosticado con cáncer, pero aquella noche olvidó todos sus problemas y disfruto junto a su hermosa Secretaría.
Me dijo que salieron juntos durante 7 meses antes de casarse, a ella le gustaba hablar con él que era un gran conocedor de filosofía, historia y poesía.
-hablar con él era como transportarme a un mundo de ficción- dijo.

En la tarde leí éxtasis-¡Me encanta esa novela!- luego salí a pasear, llegue al parque en donde vi a adolescentes de mi misma edad paseando a sus perros, a otros caminando de la mano y prodigandose amor.

Aún no pierdo la fe por descubrir que es exactamente el amor. Pese a todos los problemas de los que estoy siendo testigo, sé que pronto pasará, aunque duela debemos enfrentar la realidad, por que para ver la lluvia nos tenemos que mojar.
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Las huellas del oasis

Se me descosieron
las heridas,
deambulaba
por las lunas
de julio
y las paredes
me gritaban
en silencio.

Recuerdo
noches sin nadie,
labios sedientos
que ponían
fuego fugaz
en el corazón.

Estaba perdido,
buscaba a alguien
que me llevara
a casa
para hundirme
en el polvo.

Luego,
apareciste tú
como una tormenta
de cierzo,
para hacerme creer
en las canciones
que saben a olvido.


©Alejandro P. Morales.
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Ruido

Esta vez llegó sigiloso
y ordenado,
a pesar de estar
incrustado
entre nosotros
como un grito
silente.

Se oyen grietas
en este vacío.

Es tu ruido,
mi ruido,
el ruido
que nadie conoce
pero que está aquí,
en lo que queda
de ti y de mí.

Cualquier día
este ruido,
el tuyo,
el mío,
sonará
como una ausencia
negra,
como una soledad
petrificada.

Y entonces,
la amenaza del olvido
podrá recordar
a dos sombras
agujereadas y perdidas
que hicieron
demasiado ruido.

Y entre tanto ruido,
el tuyo,
el mío,
ni siquiera
nos daremos cuenta
que hemos oscurecido
lentamente.


©Alejandro P. Morales.
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El problema de la soledad

¿Como resolver el tedio de tu soledad y la mía?
Quizás...
Si Tú...
Como el principito con sus Baobabs,
Te encargas pacientemente de evitar el vacío insondable de mis silencios.
Y la ansiedad de mis hastíos.
Allí donde el Paxil no llega.
Y Yo...
Me ocupase de deshollinar tus tribulaciones,
en el mismo instante, que tus labios se posan en una
taza de café.
Probablemente ......
Resolvamos el problema.

www.youtube.com/watch?v=lo3G6GYB9Zs
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14comentarios 122 lecturas versolibre karma: 95

Me niego a que me faltes

Hoy te he visto caminando
entre el cielo y el mar..
Dibujando con cuidado
mi sonrisa al pasear.

Hoy en sueños te he mirado...
.... y no quiero despertar...

Hemos vivido engañados,
en un reino oculto..
..no cabía nadie más.

Hemos sido esos enamorados
que corrieron a volar,
y que nunca se imaginaron..
que habría un final.

Escondidos del calvario
que es estar el uno
sin el otro de verdad.

Desprovistos de un breve cuestionario
preguntándonos si habrá
algún problema en ser separados...
... privados de piedad...

Te arrancaron de mis brazos
sin el tiempo justo,
de echarnos a llorar.

Por lo visto, la vida da esos pasos
¡tengo miedo a caminar!

Yo creía que te tenía...
y escapaste, sin verlo venir...

Pero te espero cada día,
en el metro junto
a la Plaza Miramar...

Sé que nunca volverías..
.. es el gusto a imaginar..

Me resisto, a quedarme sin tu risa,
!quiero verte una vez más!

Yo pensaba que no podías...
dejarme... ni dejarte yo a ti...
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Perspectivas

Cuantas formas diferentes hay de ver la vida.
Hay quienes la ven toda gozo y alegría, quien respira cada segundo como si fuera el último. Quien quiere ir derribando muros para seguir superándolos. Hay quien busca santuarios para buscar la fuerza que sus cabezas no les da, para seguir, que es la única finalidad.
Hay quienes buscan motivos, personas, raices para echar consciencia, para entender qué quieren o qué son. Hay quienes sólo pueden ser si son. Y eso no está bien, porque para el son hay que ser primero.
Tenemos a los pluscuamperfectos, lo que siempre querrían, pero no deberían, y se quedan en un bucle perfecto de locura, porque al final, no saben por donde tirar.
Tenemos los que basan su vida en un constante reproche, y estos son los peores. Los que no sacan un ápice de fuerza para seguir, los que basan toda la culpa en el que tiene al lado, aun que pueda que la tengan, pero no se dan cuenta de que a veces, el problema, lo tiene uno mismo y hasta que no lo ven, estarán bastante perdidos.
Tenemos a los interesantes, aunque al final son como un libro abierto. A los misteriosos con gafas, que directamente prefiero ni mirarlos, por qué... ¿qué ocultais?
También aprendemos a jugar con los ludópatas del amor, los que van de relación en relación, que dicen que se está mejor... y te enseñan que no es el tiempo lo que importa, si no la intensidad de lo que vives.
Luego están los corretiempo, los que sienten que la vida va hacia atrás a medida que la pisan, que no se va sumando años, que se restan segundos que no van a volver, y eso no es un problema, es lo que debe ser.
Sobrevivimos gracias a los espontáneos, a los que decimos vamos. Los que afrontamos y nos agachamos a veces. Somos los que solemos tener un poco de cada forma de ver la vida.
Somos los eclécticos, los que no vamos a dejar que la vida pase sin más y los que queremos soñar.
Por que no importa cuantos años cumplas, que si eres de los últimos, la vida te va a sorprender.
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No está bien

Tengo un problema
Y es que me encanta contarle a la gente nuestra historia.
Me gusta cuando hablo de hace tantos años, cuando recuerdo nuestra inocencia, de nuestras bromas y nuestras experiencias.
Primero les cuento cómo te conocí, cómo enseguida supe que sin saberlo te buscaba a ti, cómo tengo tu recuerdo de aquel momento exacto en el tiempo.
Luego les digo que hace tiempo que tú ya sabes todo de mí, que sé todo de ti y que no nos fiamos el uno del otro.
Después vienen las preguntas, las cosas del destino, las inseguridades, los desafíos y los arrepentimientos, los enfados y las reconciliaciones.
Y por último les digo que ya no importa, que todo está bien.
Pero no es verdad, no está nada bien.
No estás bien.
Sería más fácil decir que no estás.
Pero aquí, en estas letras, en estas palabras
ya has dejado tu esencia.
Esencia pura que emana de mí.
Alma enamorada.
Pobre desdichada, destinada a sufrir por un amor tan intenso.
Cuéntale a tus sueños lo que tramas
y ellos ya verán si eso es lo que amas.
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La influencia que tiene el olor en nuestra memoria

La influencia que tiene el olor en nuestra memoria es asombrosa. Al entrar a casa de los abuelos he sentido el aroma de las gardenias y un ramalazo de tristeza ha caído sobre mí, los recuerdos de aquel triste verano han aflorado de manera nítida.

Solo contaba diez años, para mí, los veranos en casa de mis abuelos eran días de correr a caballo, nadar en el río con mis primos, jugar y saltar, pero aquellos días de Julio, hace tantos años, jamás los olvidaré, viví de cerca un suceso extraño…

…falleció mi tía, esposa del hermano de mi madre y por ese motivo pasábamos unos días con ellos en la casona familiar, la tía había muerto a causa de problemas del parto y él bebe necesitaba cuidados.

También estaban varios primos, entre ellos una niña de 2 años que era la más pequeña, muy enferma de varicela, común por aquellos días.

El caso es que nos encontrábamos todos en la sala, un fuerte olor a gardenias llenaba todo, familiares y allegados conversaban sobre el terrible suceso y tomaban café, los muchachos, sentados en un rincón, hablábamos bajito.

La abuela nos dijo… ve con tu primo a dar una vuelta a la nena, para ver si sigue dormida

Mi primo, de mi edad, estaba muy afectado, amaba profundamente a su mamá, los dos en silencio, recorrimos el largo pasillo, sus luces tenues nos hacían sentir incomodos, y asustadizos, el cuarto estaba en penumbras, nos asomamos y vimos a nuestra otra tía Rosita, con su largo vestido blanco recostada, pasándole la mano a la nena por la frente.

Regresamos, mi primo fue a tomar agua a la cocina, yo me senté en el rincón, mi abuela preguntó —¿ya vieron a la niña? –abuela, tía Rosita esta con ella, contesté levantando la vista…

…un escalofrío me recorrió, quien estaba sentada hablando con mi abuela, no era otra que tía Rosita y el vestido que llevaba no era blanco, era de color oscuro.

Mi primo muy pálido regresó de la cocina, le dije que no era Rosita quién habíamos visto en el cuarto con la nena, y él respondió con voz ahogada

–¡NO no era tía Rosita! … ¡era mi madre!

Todos se dirigieron al cuarto para ver quién era la otra persona, no había nadie, solo varias mariposas revoloteaban sobre la exigua luz de la lámpara en la mesita de noche.

Aquello me dejó algo perturbada, pues recordé, qua a la tía la habían sepultado con un largo vestido blanco, a ella le encantaban las mariposas, siempre había muchas en su jardín, lleno de gardenias.

Desde entonces ocurren eventos raros alrededor de mi prima, que ya es mayor…por ejemplo, he oído a mi hermana decir, señalando algunas mariposas que entran a la casa…

–por ahí debe estar llegando la prima y en efecto al rato llega ella…
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16comentarios 161 lecturas relato karma: 113

Hablaron

Hablaron,
de la muchacha tranquila,
que dilata su pupila,
mientras otros no estudiaron.

Hablaron,
del modo en que se vestía,
pero ni siquiera un día,
un vestido le prestaron.

Hablaron,
que tuvo un niño sin padre,
sin saber que es una madre,
que simplemente engañaron.

Hablaron,
de la forma en que vivía,
de como se conducía,
pero nunca la ayudaron.

Hablaron,
de todo lo que pasaba,
sin ella decirles nada,
hasta que su piel rasgaron.

Hablaron,
dijeron sin pena
y todos los que criticaron,
tienen el mismo problema.
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Sed de abrigo

No temas,
pero tengo una oscuridad
en el pecho,
un fuego helado
en la boca,
y un frío clavado
en los huesos.

No temas,
me entenderás
cuando no puedas
arrancarte del alma
una antorcha de mármol,
y tu vida lastre
un saco de heridas.

Junto a mí,
rugoso,
hay un paraje
sin sol.
¿Nunca te has sentido
abandonada y desnuda
como una isla desierta?

Si tú quisieras,
podrías curarme
tan sólo con un beso.



©Alejandro P. Morales.
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Plástico

Es probable
que detrás del plástico,
haya gente
cuarteada,
con la carga de la vida
desordenada
en la acera,
el corazón seco
y las manos aguadas.

Mientras tus ojos
de plástico ven
una alegría
coloreada
y fría,

yo veo
las cenizas
de una mujer
olvidada
y vacía.


©Alejandro P. Morales.
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Mi esencia

Llevo más de un centenar de días en la sombra,
escribiendo a oscuras
huyendo de los fantasmas
con los que antes bailaba.

Con miedo a no ser capaz,
incluso temiendo no volver a ser real,
agazapada en mi cama
sintiéndome a salvo entre las sábanas.

Y es que sólo necesitaba eso, estar sola.

Antes mi cabeza estaba ordenaba,
mi cuerpo disfrutaba,
había encontrado el punto entre la noche y la mañana,
y en ese caos cósmico bailaba.

Pero llegó el inicio de una nueva etapa
llegó enero y algo en mi mente cambiaba,
los años pares sólo traen desgracias
y tenía un presentimiento que no se equivocaba.

Un clic pero a la inversa,
en vez de engranarse, mi mente se desordenaba
y ya nada funcionaba;
había perdido mi esencia.

El principal problema
era que no sabía si quería encontrarla
porque no sabia siquiera
por dónde empezar a buscarla.

Negocié con el infierno una tregua
quizás sólo necesitaba una pausa
tomar aire para volver a la guerra,
o al menos entender qué me pasaba.

Pero el precio era mi alma,
y no estaba dispuesta
a vaciarme para volver a sentir calma,
prefería quedarme donde estaba.

Sin embargo, me acostumbré a la inercia,
a ese no sentir nada
a quedarme atrapada en la tormenta
entre cenizas, acomodada.

Dejé de buscar la salida de emergencia,
empecé a llevarles la contraria
a todos los principios que guardaba
junto con aquellas cartas que nunca enviaba.

Decidí seguir navegando a la deriva
pensando que quizás encontrara
un salvavidas como por arte de magia,
alguien que me devolviera la calma.

A pesar de no haber vendido mi alma
seguía sintiéndome vacía
es decir, no sentía nada,
ya nada me hacía flotar como una madera en el mar.

Demasiado tiempo para pensar,
y algunas copas de más,
hicieron que todo se diera la vuelta
y entendí que si realmente me quería salvar
tenía que equilibrar mi balanza
en el punto exacto entre pensar y dejarme llevar,
mi cabeza lo sabía
pero mi cuerpo no podía más.

Sin embargo, me di cuenta
(y no era la primera vez que lo hacía)
de que nadie me iba a salvar
si de lo que huía no estaba fuera.

Cuando huyes de ti, nadie te puede encontrar.
Cuando no puedas más, tienes que parar.
"Cómo te van a entender si no te sabes explicar".
Pero no tienen que entenderte, a veces sólo un abrazo basta.

Al final todo volverá a ser, o así me suelo engañar.
La esencia cambia, como una llama
y no tiene por qué ser mala la nueva etapa
las piezas diferentes también encajan.
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