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No te quiero

Le dije que no le quería. Me creyó. Pero lo que no sabía es que no le dije toda la verdad. Le quería sí, pero no le quería hacer daño. Yo no tenía nada claro. Ninguno de los dos estábamos preparados, o tal vez sí, pero nos dolía imaginar que pudiéramos llegar a decepcionarnos un día. Ya sabíamos cómo dolía el amor roto, y no estábamos hechos para esa mierda. Los dos acobardados nos escondimos apretando con las manos cualquier pesada arma con el gatillo quitado, y con los escudos sobre nuestras pieles despellejadas. Y aun así, éramos dos polos opuestos empujando con todas nuestras fuerzas por juntarnos. Quizá no nos entendiéramos en muchas cosas pero yo conseguía que sacara aquella maldita risa que me encantaba provocar. Y yo sonreía. Había algún tipo de magnetismo dentro de nosotros. Por un tiempo nos sentimos nuestros. Pero le dije que no le quería. Y me creyó. ¿Por qué no iba a creerme? Quise darle motivos para que siguiera creyendo que le dije la verdad, y entonces pretendí encontrarme en otros cuerpos alguna puta dosis que hiciera que todo dejara de doler un poco menos, aunque fuera por momentos; sin embargo, no hubieron otros cuerpos con ninguna puta dosis que sirviera. Y creí poder soportar que también lo hiciera. Pero no pude. Ninguno de los dos pudo. Pero los dos lo hicimos. Los dos nos engañamos a la cara. Nos escupimos aquella jodida mentira a la cara y nos creímos. N o s p e r d i m o s.
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Sueltos

Suelto cometas en los senderos
el viento le presta su vientre
quizás besen tus mares
que silentes los hacen versos.

Busco en el reflejo repetido
el rostro pálido de los heridos
cegando cicatrices con palabras
dejo huellas en la arena de tus ríos.

Exiliados mis hijos de tinta
cargando sentires y dagas
fantasmas entre las tormentas
que el devenir les depara.
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Sin título...

Bajé aquellas
escaleras,
no tenían
un final...

No sabía,
donde iba,
a parar...

Los escalones
crujían, de
lo antiguos
que eran.

Me paré, un
segundo a
descansar,
y me senté
en uno de
esos
escalones.

¡De repente!,

Vi, como
me movía,
como si
alguien me
alzara al
aire.

Pensaba
que me
había
quedado
dormida, y
que estaba
soñando...

¡Pero no!.

Entonces,
descubrí,
que eran
las escaleras
las que se
movían
por si
solas.

Estaban
cambiando
de dirección,

¡Tenian
MAGIA!...

Ellas me
llevaban
por otro
camino.

Querian,
que me
encontrara
contigo...


© Derechos de autor
Isa García
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Corazón negro

Corazón de carbón
tu abismo me estremece
la noche duerme en tu regazo
y un mirlo canta bajo tu sombra.
Quietas multitudes incoloras
como cenizas por las venas
sepultan la luz obscura
con un manto de negra arena
herida de amorosa daga
sangra el alma de piedra
un volcán que no se apaga
quema dolores y penas.
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Sin título...

Ella, sale
a pasear
como
siempre,
por estas
calles
vestida de
ausencia,
de esta
pequeña
ciudad,

Dobla la
esquina,
calle...

POESÍA...

Donde hay
cientos
de versos
aún escritos
en forma de
besos...

Cruza, el
puente
de la ilusión,
del amor,
que le lleva
a esos recuerdos
que juntos
los dos
compartían.

Donde aún
danzan, en
el aire esos
suspiros,
y esos besos
que quedaron
en el olvido,
con sabor
a tu nombre...

Pasa por
la fuente,
del deseo,
donde un
día se
juraron
amor eterno.

Y termina
el camino,
llegando
a cruzar
ese camino
de girasoles
y espigas.

Qué le lleva
a ese lugar,
donde se
sienta en
un banco,

Y aún, en
ese lugar,
aún huele,
a ese perfume
de él,
inigualable,
y con aires
a su nombre.

Se queda
sentada, un
día más,
en aquél
banco,

(recordando
algo tan
bonito, que
tenían
ellos dos,
de repente
se acabo)...

Tirando
pétalos de
color rosa,
por el camino,
esperando
para ver si
algún día
él regresaba.

Y por el camino
no se perdiera,
y lo encontrará.

Y ellos dos
se volvieran
de nuevo a
encontrar,
para seguir
llenando esas
calles, de
POESÍA...


© Derechos de autor
Isa García
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2comentarios 70 lecturas prosapoetica karma: 87

Lluvia Tatuada ( @rebktd @AljndroPoetry & @Transmisor_d_Sinestesias)

Tatué tu letra
Y me llovió la tinta ...
~Faltaron sílabas


Las noches por ti lloraban
embriagadas en dolores
amargos los sinsabores
en que tristes navegaban.
Sobre la piel soportaban
esta ausencia que penetra
en la sangre se perpetra
esos 'jamás', que florecen
y tantos suspiros crecen
que al pecho tatué tu letra.

Tempestades en colores
mis anhelos anegaban
y mis sueños naufragaban
en pesadilla de horrores.
De tan dulces tus sabores
mi paladar se destinta
y tu prosa tan suscinta
en mi corazón latido
es que por ti ya he sufrido
tanto... y me llovió la tinta.

Inundado el sentimiento
me deshice de equipaje
Y aterrice de este viaje
que nunca creo el cimiento.
Abandoné el pensamiento
de tus letras monosílabas
Palpitándome en bisílabas...
Y me desperté en tu olvido
en un te quiero vencido
Si mi amor, faltaron sílabas .

***************************************
Lluvia Tatuada
(Senryu y Décimas espinelas a Pie forzado)
Mesa compartida
Rebktd©
Aljndro Poetry© &
Transmisor d Sinestesias©
Fotografía: Ane Artworks
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Azahar frío en la madrugada

Llevo las manos completamente frías
me deslizo hacia abajo por la madrugada
camino, rodando como una patineta de acero
agarrando rocío al filo de una curva brava.
¡Ah! ¡Huele a quietud sostenida!
... y a mastranto
en el azahar que esparcen las bugambilias-cascadas:
Blancas como de encaje
lilas claras de enfermas
púrpuras-violáceas como el nazareno de una promesa viva
... sangrante.
Aún no ha salido el Sol;
todavía hay capas en tul de sombras.
Es el aire el que nos cala hasta los huesos
aguijoneándonos...
con el olor a hierba mentolada.-


@ChaneGarcia
...
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El miedo

¿Sabes lo que es el miedo? No, solo crees saberlo, pero yo si lo sé, lo sufro cada vez que cierro los ojos.
Lo sabrás cuando sumergida en la oscuridad del sueño, el frio este a tu lado, envolviéndote entre sus invisibles y helados brazos, produciéndote escalofríos y haciéndote sentir un vacío en tu interior. Te obliga a correr para alejarte y adentrándote cada vez más profundamente en la oscuridad, la cual te atrapa entre sus tentáculos cegando tus ojos de todo rastro de luz.
Huyes de ellos, pero de nada te servirá, sus lazos son infinitos y te perseguirán allá donde vayas, atrapan a todo el que quieren, no existen barreras que los detenga, y si las hay las atraviesan como si nada. No corras, no huyas, te agarrará para no volverte a dejar libre, estrujándote hasta que no quede rastro de la persona que fuiste, convirtiéndote en un ser oscuro, en su marioneta. No tendrás alma y el brillo que tienen tus ojos verdosos desaparecerá, volviéndose como el césped en otoño, sin vida, vasallo de la Muerte y la Oscuridad, tendrás que obedecer su autoridad.
Puedes elegir, lucha para conservar tu esencia, tu alma intacta y tu propia luz que hace que brilles como si de una estrella fueras, o dejar que te absorba, dejando solo un cuerpo que camina entre la vida y la muerta, no estando en ningún estado, un espectro casi fantasmal. Te animaría a luchar, pero pienso que sería inútil, no eres lo suficientemente fuerte para vencer, no sabes luchar por ti misma, ¿cómo puedes si quiera pensar que ganarás esta batalla? ¿Puedes salvarte a ti misma pensando que así tus seres queridos no sufrirán?
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Es que era tan sencillo amar...

Es que era tan sencillo amar,
que no lo vimos hasta que fue muy tarde,
hasta que el sol se ocultó
y acabó el día,
hasta que la noche nos abrazó
y nos sumergió en sus negruras,
hasta que los labios sedientos
se quedaron resecos
y hasta que el alma se dio cuenta
de que vivía en un desierto
con un rótulo que ponía:
"amor".

Y es que entonces,
cuando habíamos dejado atrás
esos momentos,
cuando nosotros marchábamos
en direcciones diferentes,
pudimos ver aquello, que de cerca,
no pudimos llevar a las pupilas,
y así los ojos lloraron ante la lluvia
que caía,
ante el sol que daba vida y color
a las personas, a las plantas,
a los campos, a los mares,
a ese inacabable etcétera de cosas
que merecen verse y contemplarse
porque las mismas hacen tilín en el alma
y hasta son capaces de arrancarnos un suspiro
y de hacernos llorar de emoción.

¡Y qué decir del amor por los niños,
por los mayores, por los que nos rodean,
por la familia, por los amigos...!

Es cierto que una vez fuimos niños
y buscamos el amor inútilmente,
porque el amor iba con nosotros
y no lo sabíamos.

Es cierto que lo perseguimos de jóvenes
en el sentimiento a la persona amada,
y también a la vida,
a la que nos íbamos acercando y descubriendo,
y quizás creímos tenerlo
y poseerlo, en algún momento,
pero puede que fuera la ilusión y la utopía,
lo que cegó nuestros ojos
hasta que un día nos encontramos solos,
navegando en un barco a la deriva, por la vida,
sin fijarnos en que unas gaviotas nos seguían
y que la luna lloraba en el cielo
y las estrellas se estremecían,
y las olas se mostraban impacientes
y las resacas aumentaban su sonido
de protesta en bajamar...

Y es que era tan sencillo amar
que tuvo que llegar el otoño
y, casi, cuando estábamos ya en el invierno,
nuestros labios murmuraron esa palabra: "amor",
y todo lo que nos rodeaba cobró vida,
pero una vida que se escapaba,
que se marchaba de entre los dedos,
que estaba ahí, precisamente,
en la cara que devolvía la imagen
en el espejo,
y en las otras caras de esas imágenes
guardadas celosamente
con la etiqueta de recuerdos
y nostalgias...

¡Amar, amor...!, Qué fácil hubiera sido todo,
si ayer, como hoy,
nos hubiéramos dado cuenta de tu existencia,
de que estabas a nuestro lado
en lo que teníamos,
en lo que nos rodeaba,
en las personas que amábamos,
en las que odiábamos,
en el cielo y en la tierra
y hasta en los benditos sueños,
de aquel entonces,
que llamábamos inocencia.

Rafael Sánchez Ortega ©
27/07/18
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Ilusión (Prosa poética romántica)

Quiero fundir en tus labios nuestro amor.
Quiero tocarte con los labios tu piel y fundirme por toda la eternidad en ella.
Quiero besar tus labios y aspirar el aroma que brota con sabor a la libertad.
¿Has pensado en entregarme tu corazón?
¿Has pensado en amarme, como yo a ti?
No lo sé.
Pero si seque eres como el imán en busca de fundirse por toda la eternidad con un amor perdido.
Y yo deseo ser ese amor.
Porque el amor se siente, se respira, y hace revolotear el alma y los pensamientos.
deseo ir a tus brazos, y nunca más dejarte escapar, oh amor mío ven y quédate con este pobre corazón sensible.
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Sin título...

Cuando te
escribo...

De mi alma
salen, lindos
versos.

y en mi
mano, se
posan, y
alzan al
vuelo...

Y la Luna,
mientras
tanto, ahí
está.

Sonriendo
(por ti)...

© Derechos de autor
Isa García
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Matrimonio

Tenemos defectos y virtudes, tenemos pros y contras como cualquier persona
Pero encadenarte a la eternidad… somos almas libres, que no pertenecen a las personas.
No debes encadenarte, ni por voluntad propia, ni por ser más madura,
Si lo hicieras tu jaula quedaría pequeña para tu envergadura.
Mereces ser libre, libre sin ataduras.
¿Prefieres vivir feliz en una pecera? O ¿sobrevivir en el mar?
¿Ser propiedad de alguien? O ¿vivir libre e ir a cualquier lugar?
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La vida...

Me diste vida,
con luces y colores,
en primavera.

Luego en verano
seguiste renovando
tanta alegría.

Llegó el otoño
con magia, colorido
y gran nostalgia.

El padre invierno
también llegó y dejó
sus barbas blancas.

Así es la vida,
relevo de estaciones
que no regresan.

En el andén
las vemos como pasan
y nos superan.

Pero la vida
es mucho más que un verso,
es cada instante.

Por eso digo:
"vivamos del presente
cada segundo"

Y si no basta,
soñemos como niños,
sin tener miedo.

Rafael Sánchez Ortega ©
28/07/18
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Nuestra historia, escrita en prosa, para que reconozcan en mis versos. Primera Parte

I
Al verte la primera vez, perdido tras un problema de cálculo que ya olvidé, pensé que eras un imposible. Un milagro hizo que posaras la mirada en mí, pero yo estaba curtido de mundo y te perdí, para convertirte en el más imposible de mis sueños perdidos.

II
Poco a poco comencé a tener el valor para girar en torno a la gravedad de tu rutina. Largas esperas dejando pasar un bus tras otro, hasta que “casualmente” coincidir con el tuyo.

III
Una mirada breve, una sonrisa fugaz, y las más torpe de primeras palabras en un día lluvioso. Caminar hasta tu casa, simulando ir a la mía, observarte abril la verja de tu hogar y para al final tomar el largo camino a mi pensión.

IV
Hasta que un día, en una conversación inocente caminamos hasta tu casa, una breve despedida el primer día, un largo vaso de agua el segundo, y así poco a poco cual zorro y princesita nos fuimos domesticamos.

V
Así siguieron pasaron los días de ese trimestre alucinante, domesticado ambos, pasábamos una velada tras otra en el porche de tu casa, que daba al frente de una tubería de agua escoltada por dos cercas paralelas, pobre río encerrado que escuchaba en la oscuridad el rugir de la avenida.

VI
Mi vida de estudiante transcurría sin menos cabos, pero yo como dije, curtido de tanta calle, me dejé llevar brevemente por los hábitos de mi vida trashumante y mis circunstancias académicas. Yo también sufrí la breve distancia, pero no lograba descifrar la incomodidad.

VII
Una mañana, esperando una clase y con la barriga crujiente, en medio de una empanada, una amiga común diagnostico mi pequeño dolor. Era ausencia de ti, como tú la tenía de mí. Un síntoma común de quienes comenzamos el juego del amor. No lo sabía, en el fondo no me sentía digno de ti.

VIII
Sonriente, cambie las velas de mi vida hacías los vientos de la tuya. Con el farol de tus ojos, iluminados para mí, comencé a llenarte de poemas que no conocías y tú me enseñabas sentimientos nobles que tarde aprendí. Éramos amigos, pues no me atrevía a tocar esa puerta todavía.

IX
Y llegó el diciembre, nuestra pobreza nos permitió nada más que la riqueza de unas tarjetas de navidad, yo entre tumbos gramaticales te pedía disculpas por querer ser más que un amigo y tú con tu dulce inocencia termínate la tuya con un “Te adoro”

X
Y después un simple beso, que humedeció la brisa marina y sazonó la arena en aquel rincón de la playa. Un beso tan largo y dulce que todavía retengo su suspiro en mi alma.
Fin
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Mi esperanza es una bandada de pájaros

Mi esperanza es una bandada de pájaros que migra hacia el lugar que haga probable lo imposible. Nada de jaulas. Qué hermosa la palabra libertad, cómo se unen sus letras para terminar en aguda, como un golpe contundente, sobre la mesa. Si no fuera por el vértigo que produce la ausencia de cadenas, de reglas que miden y ordenan cada paso que damos... Qué curioso, es motivo de protesta y, a la vez, mejor excusa para obrar de esa manera que no gusta; pero tampoco obliga —a cavilar, a probar, a resolver—. Quién se atreve... Mantenerse en la cueva acaricia con oscuridad los párpados en un continuo vaivén dubitativo, que espera ser espejo de lo que no ve.

Son pocas veces, aunque son. Mi razón indecisa, enterrada bajo tierra con la raíz hacia fuera, salta de júbilo. Ella se acerca y me convierte en renuevo del árbol que fui o quise ser. Trae una lengua de seda que pincha cuando habla en silencio. Entonces, me revuelvo en lo dañino y malgasto los abriles comprando incógnitas. Que no sé ni lo que quiero ni lo que pienso y, mucho menos, lo que debería querer, pensar, hacer, decir... Soy desorden y podría representarme en una gráfica con subida constante. Me pregunto cuándo empezará la caída, el derrumbe... mi derrumbe. Se resbala el oxímoron por la ventana y no hay cristal. Soy la espera desesperada que no sabe, ni siquiera, lo que está esperando. Cambio. ¿De qué, a dónde, cómo y... para qué?

Amarro las preguntas al mástil de una prosa que delira. Naufrago siempre. Ojalá pudiera seguir la ruta de una golondrina de mar, ponerle alas a sus alas, dejármelas crecer yo.
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12comentarios 111 lecturas prosapoetica karma: 96

La Luna y el Sol...

Entre el
Sol y
la Luna,
siempre
habido
amor.

Para nada
distancia ni
enemistad
entre ellos
dos...

A pesar que
uno sale
al amanecer,
y el otro al
anochecer.

Pero siempre
se han
querido,
y unidos
están,

Y entre
ellos, hay
una conexión
especial,
aunque
los planetas
y estrellas
murmuren
que se llevan
fatal...

¡Eso no
es verdad!...

Entre ellos,
existe algo...
entre ellos,
hay mucha
MAGIA, y
AMOR...

Por eso,
existe, el
ECLIPSE
el Sol,
espera ansíoso
a la Luna, con
ese vestido de
gala, que cada
noche, ella
sale y brilla,
radiante
y preciosa...

Cuando se
juntan los
dos, un
ECLIPSE,
hacen
los dos, de
ellos salen
fuegos artificiales
en forma de
pasión.

Y en el mismo
cielo, escriben,
y hacen,
POESÍA
La Luna
y el Sol...


© Derechos de autor
Isa García
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6comentarios 129 lecturas prosapoetica karma: 84

Soy consciente...

Soy consciente
de que el pasado no vuelve
y que el corazón se queda sin latidos,
y va perdiendo su ritmo,
en este tranvía que es la vida.

Estamos en otoño
y hay un cuerpo viejo
que camina, titubeante,
entre la telaraña de recuerdos
que conducen al invierno.

Si miro atrás, a ese pasado,
me doy cuenta de que era bonito
despertar cada mañana,
con la llamada del alba,
y acudir a la taza de café,
que esperaba calentarse en el microondas,
para calentar unos labios
que esperan saludar al nuevo día.

En aquel largo verano
caminé por muchos caminos
y senderos,
incluso tendí la mano
a la primavera de la infancia,
rescatando, de la misma, muchos sueños
retenidos en los puentes.

Fueron largos días de suspiros,
de susurros encantados
que dejaron una huella
muy profunda en ese tiempo
que no vuelve.

Era hermoso contemplar a las estrellas
y hasta hablar, en su lenguaje,
por las noches.
Era hermoso el escuchar
las canciones y rumores que dejaban
las sirenas en la playa.
Era hermoso ver pasar
a las traineras por la barra,
que salían a pescar
con su silueta inconfundible.
Era hermoso emocionarse
al pensar que las rosas que veías
las pudieras entregar
a unos labios tan queridos
con un beso.
Era hermoso hasta rezar
a ese dios que es de los niños
y a ese niño que llevabas
tan adentro y le gritabas
de que nunca te dejara.

...Ahora sé que aquel desierto,
inhabitable y silencioso,
me esperaba y me abrazaba
sin remedio
y que la soledad del otoño
y del invierno estaban cerca,
y no en el parque figurado,
porque la tristeza iba conmigo,
con nosotros, con la gente
y con el mundo que nos rodea,
en un abrazo y un abrigo inconfundible
y no tendría una luna, con su manto,
que viniera a cantarme una nana
en esa noche.

Al final, soy consciente
de que me hice mayor
y no me di cuenta.

Rafael Sánchez Ortega ©
20/07/18
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La Bitácora

En aquella tarde gris,
Todo comenzó con versos simples.

En un limbo sin marea…

Con tus ojos castaños
Y tú pelo de seda.
Tus pómulos dorados
Y tus labios canela.

En esa clase,
De delirios y debates.
Me atrapaste,
Parte por parte.

Pero entre lanzas
Y palabras afiladas
Nunca podía explicarte.

Lo que germina e infecta,
Cada rincón de la conciencia...
No quería retractarme

...

Amarte es más, que un verbo en la tinta,
Es tocar el cielo sin tocarte

Colisionar con tu mirada… estupefacto.
Amarte son quince poemas y no dar a basto.

Pero cuando cae la noche
Amarte son los inviernos de un verano
Amarte son los suspiros de “aún te amo”

Es más dulce
Que los lirios en primavera
Siempre se luce
Con los vientos de luna llena.

...

Pero el tiempo cansó al viento,
No hay más paradas
Ni más contratiempos.

Es más complejo,
Que la lluvia en tu espejo
No hay más espacio,
Que la comisura en tus labios.

Y todo te corta…
El cristal corrompe la mirada,
Y los celos desgarran la almohada

Y todo se agota…
Con una lágrima en la prosa
En cada palabra que brota.


Aunque una etapa termina
Escribo con la pluma más fina

En la bitácora guardo más,
(Mucho más)


Que un verbo en la tinta.

Sr. Nube
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14comentarios 116 lecturas versolibre karma: 92

Ha muerto el amor

¡El amor ha muerto!
¿que hacer con el tiempo que nos queda?
ríos de palabras se irán por las alcantarillas
la flama se apaga y ya no hay quien la encienda
la luna vana ilumina la noble senda,
un reflejo inútil a ocultarse se niega,
¿de que escribirán los poetas?
ciegas las manos enterradas en la arena
el llanto no es lluvia, el tiempo cesa,
procesión de luciernagas bajo el sol
y la miel ya no brota en dulces letras,
¡el amor ha muerto¡ ¡que vivan los poetas!
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Mi sustento

Escucho tu voz, firme, experimentada, versando un discurso sobre todo tema, sobre toda argucia de la cruenta vida. Me suena, nos suena tan cerca, a mí, al deseo, compañero de todas las noches, buscándote de la mano de la impaciencia en medio de ellas.

Puedo oírte, complaciente como un río, fuerte como un torbellino, y dices tanto que intento capturar tu timbre pausado en el trayecto de mi vasta imaginación, asaltando una idea viajera que vuela tras tus letras cariñosas y las recrea a partir de ti.

Te percibo así, como eres, inquieto ante las malas circunstancias... ese quebranto oculto en las líneas obligadas por el reflejo de la injusticia.
Y es ella, tu misma voz, que cuenta historias lejanas para ver desde mi ventana... para caminar tus recorridos; la culpable de mi paz y mi cautividad, vestida algunas horas de las ansias que te implantan en mis sueños, límpidos, opulentos de esperanzas veleidosas con mi voluntad de hierro intentando capturarlos y aguardando el amanecer, encallada dulcemente en tu rostro.

Cantas tu canción y me cobijo en su calor, mientras mi tinta sigue tejiendo esa alfombra en la biografía de mi sendero, argumento receloso de algunos, a causa de ser formada contigo, de la que penden mis más ardientes anhelos.

La noche se apaga lenta, sí, pero tu luz la hace pasar inadvertida.
No permitiremos a la duda colarse bajo las puertas, no ahora, no hoy, no en ti, no en mí...

Sigue cantándome las notas de aquel amor que me enseñaste, mi ostia y mi sangre, mi aire y mi vino... por quien vivo y respiro...
Yo seguiré haciendo de tu voz, a diario, mi alimento, y en mi vida menesterosa, haciendo de ti, lo que tanto pedí al cielo:

ya no sólo, mi medio pan...
el todo, mi sustento y mi libro.



Yamel Murillo



Confesionario I©
Las Rocas del Castillo©
D.R. 2017
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