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Nadie

La habitación vacía,
unas telarañas juegan a ser espacio,
la luz del mediodía resquebrajada en otras luces
y el eco de la oscuridad recogido en el suelo,
como sombras chinescas del olvido,
también la calle se quedó vacía,
vacía de manos,
vacía de caricias,
la complicidad del viento te lo recuerda,
como si fuese todos los labios que has besado,
como si ninguno hubiese existido,
como si fuese la misma habitación,
como si fuese las telarañas
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¿Qué sería…?

Olor a lluvia,
A ciudad, a ensueño.
Lo que esperabas del presente
Se disuelve en esas gotas,
Iluminadas por los faros.

¿Qué sería de la vida
Sin el perfume del deseo?
Ese que da vida y motivos
Para abrir los ojos.

Aroma a brisa,
A verdad, a recuerdo.
Lo que añoras de las risas
Se esconde tras la niebla
Que empaña las ventanas.

¿Qué sería de la vida
Sin la calma que prosigue
A la melancolía?
Esa que da paz y confianza
A cada paso.

Esencia de luz, de abrazos
De anhelos.
Lo que serena la tormenta
Es lo mismo que te pone
una sonrisa en los labios.

¿Qué sería de la vida
Sin el brillo de las miradas?
Ese que ilumina el cielo
En una noche estrellada.
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Que sí, te quiero

Apenas conocía de qué forma sucedían las cosas
Intentaba concentrarme sobre cómo todo cogía cuerpo a través de lo que veía
Las preguntas del pasado, las respuestas del futuro, la desmedida sincronía
Reconocí cada pasaje de mi memoria hecho contracorriente, y lancé el ancla sobre tierra firme para resolverlo
Encontré en medio de la multitud y su locura, el lugar más alto, donde el cielo se vuelve un manto y la ciudad duerme tranquila.
Pero las mariposas que me acompañaban volaron a nuestra ventana compartida, atraparon el último rayo del atardecer y encendieron tu cara y tu sonrisa.
Fue cuando despedí al miedo, o deje que me lo quitaras de encima
Me sentí afortunado, me entregué una y otra vez y una y otra vez entendía qué era aquello de la vida
¿Esto puede ser malo? Me hubiese preguntado, pero en serio, que ciegos estamos.
Guardé las palabras para después, me fundí en el lila sobre mis ojos, y en los colores de tu piel que ya sólo podía ver mi piel.
Abrí el lugar que dejaste en mi corazón
Y lo limpiamos un rato
Me sacudí la tristeza
Y me sacudí los problemas que no eran míos.
Me dormí una vez más en medio del humo, de ti y mi embriaguez; y desperté para decirte que siempre hemos estado bien cuidados
Me reí contigo, supe que aquí, o donde fuera, te vería igual de lindo.
Quise decirte que era mejor dejar los recuerdos para gente que no pudo vivirlos
Y que varias buenas historias hicimos.
Agradecerte los buenos deseos, reconocer que te voy a pensar muy bien
Y si te hiciste como quién no quiere la cosa, la pregunta de si te quiero, déjame decirte como quien siempre quiso la cosa que sí, te quiero.
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etiquetas: versolibre, reseña, poesia, amor, ciudad
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piel canela, labios carmesí

Amaneciendo perfumada en labios carmesí, con el viento llega una caricia y en la mirada una sonrisa
Lloviendo de melodías amargas, regando sobre lágrimas serenas esos recuerdos que en la mirada lleva.
Sonetos de dulce pasión escritos están sobre su piel. Llueven estrellas y deseos pide, al universo le dice que larga no sea la espera, que tras la luna llena amanezca, sobre su piel aún fresca, que lirios crezcan en su pecho y corazones amantes en los días relucientes cubiertos de azul pasión.
El perfume de un amanecer dorado, despierta y su boca toca sus labios, pero tan solo es un sueño y ese roce en la piel se ha grabado, pasa por su mente recuerdos aún presentes de vivos colores, de besos y abrazos que no tienen fin.
Soy la que te besa sin tenerte la que te recuerda y te anhela, te espera con el color de Lirio y te acaricia con el viento.
Más siempre algo se pierde con el paso del tiempo, en el silencio del bosque se escuchan los ecos del viento que le llaman, parece un viejo lamento, el bosque late y con dolor recuerda que dos viejos amantes recorrían errantes al son de la dulce melodía del bosque aún encantado, acarician sus manos, abrazan sus almas y las gotas del rocío calman sus ansias.
Bocas de serena melodía de ese latido, sediento lenguaje de amor, sed que en las mañanas calma sus versos, que en sus hojas dejan el rocío de suaves caricias.
Siguen el aroma de sus cuerpos hasta llegar al encuentro a esa aventura que llevan aún en sus labios.
Recogen su alma y se la llevan. Días que llenan de magia, días que solo hay esperanza, días que se escriben para que no se olviden, los amantes siguen, pero las palabras se pierden y vuelan libres.
Rompen los noches, rompen los sueños, rompen lamentos y entre sus recuerdos rompen lágrimas de cielo, como rocío entre sus hojas que beben e impregna su piel canela, bebe de sus lágrimas y tras la tormenta ella le espera, espera en silencio que la noche y su sueño le llegue, para poder soñarle, para que ese sueño le atrape y poder vivir una noche más, un día más con su fiel amante.
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4comentarios 41 lecturas prosapoetica karma: 55

Alas (2015)

No vueles más en mi cielo,
no insistas más en mirarme,
no te acerques para amarme,
no sientas más ese anhelo.
No me dediques desvelo
ni lagrimas cristalinas,
recuerda, mientras caminas,
que a tu vida No convengo,
la flor que en mi interior tengo
tiene filosas espinas...

Te repito vida mía,
No te internes en mi cielo,
detén de una vez tu vuelo,
no aumentes mi fantasía.
Si tu alma también ansía
de repente acariciarme
y en tu lecho haz de soñarme
abrazándome a tu cuerpo,
abre tus alas a tiempo
para contigo Escaparme...

***************************************************
... A solas abre las Alas de tu Interior,
y Escapemos a donde No existan los Instantes...

2015
Transmisor d Sinestesias©
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Retazos - II

Fuerte como un doble latido fue un sueño viviendo lento, atrapando cada momento, surcando el mar con su elegancia, recuerdo el Viento en mi pelo cuando el mar, el barco, el aire y yo eramos uno, sintiendo esas caricias del viento en el océano, rozando y alcanzando el cielo con los labios para así saciar mi sed de aventuras. Naufragando en sus manos me encontré sin remedio en ella me perdí, recorriendo el mapa de su cuerpo, siendo música de agua, sonrisa eterna en la que perderse, escuchando su eterno son al romperse. Desperté los sentidos en mi lucha contra el viento, en la madrugada me perdí en sus pensamientos, siendo furia y calma, sereno y tormenta, brillando siempre en mis ojos cual relampago. Recorrí cada palmo de su alma con mis lamentos.
Sintiendo la bruma que de nuestro mar llega calmada, lenta, pero inexorable alcanzando nuestro mundo, cubriéndonos. Que pase el otoño y se lleve las hojas, que arrastre nuestras almas impías, que el invierno nos acoja, que nos de cobijo en su frío manto y esas nubes negras no sean más que un mal presagio y tras el, un dulce despertar de cuerpos y almas, tras el invierno abramos corazones, sintiendo el aroma que de este nuestro mar llega, sintiendo el peso de esa brisa salada, de ese sol que nos embriaga. Amanecer de primaveras en nuestros corazones. Rompiendo las puertas de nuestro despertar. Rasgando el abrigo para albergar esa brisa esperada de este mar nuestro. Ya llega nuestro despertar en este verano, el sol, dulce sol que saluda hoy resucitamos.
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Retazos

El roce ansiado de tu voz en mi oído que ya no volveré a escuchar, sobre nuestra ventana mi cabeza descansa mirando anochecer. Quiebra la noche si no te veo, susurra la noche en un velo de nostalgia, cierro los ojos y al despertar una sonrisa que me ilumina ¿Eres tú quien me mira? ¿Quien en triste ausencia me hiela mi alma y quema por dentro? Siento el peso de tu mirada. Miro al cielo. Es un sueño.
Vivo momentos que no llegan. Rezo silencios que gritan tu nombre y ensordecen mi alma.
Te miro, dentro muy dentro de mi y ahí te veo. Tu sombrero de ala ancha, un velo que cubre tu cara, mirando al suelo. Tan solo tus ojos verdes rasgan el cielo, corrompen el negro. Negro amanecer, negro cielo, negro futuro, negro vestido y negro tu pelo.
No existe distancia que separe mis pensamientos de tu cuerpo, detengo futuros si retengo pasados en mis recuerdos. El tiempo se detiene en cada suspiro, en cada momento, con cada susurro de almas y besos. Rozando mi pecho tus dedos, rozando mi alma silencios, besos que erizan mi piel.
Caricias que apenas me tocan y me hacen vibrar. Ruego en silencio volverte a mirar. Volverte a ver ese es mi deseo, noto tu presencia en este cuarto, en esta noche que se vuelve eterna, extiendo la mano, apenas te siento te quiero tocar. Tan solo la distancia, el tiempo, el olvido, tengo miedo a ese olvido que poco a poco llega, no quiero olvidarte, es la distancia en mi memoria la que nos separa, nos separa pero alejarnos no puede.
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Injuria, locura...¿Sísifo?

la vida nos enterró vivos
mas nosotros recreamos lo que fuimos
pues al separarnos olvidó dios
que es imborrable la pasión
de los ojos
olvidó que ésta resurge en la penumbra
(y en los sueños compartidos)
olvidó que se revive en los besos que las bocas
pronuncian desde el delirio
sobre los ojos lo olvidó todo
olvidó que también besan
que acarician que penetran
olvidó que solemos ser curiosos
y una y otra vez jugamos
inertes con déjà vu
que entre sueños y suspensos
las miradas se tropiezan
y que todavía en la calle
(aunque tarde)
se recuerdan
olvidó que si los ojos se tropiezan con las bocas
y las bocas con alientos
que a su vez tropiezan con sueños
de una vez y por todas
el hechizo queda nulo
y la sensación retorna
casta y férrea
(aunque ya no sea oscuro)
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4comentarios 75 lecturas versolibre karma: 87

Yermalis...

En mi boca cerrada
se quedarán para siempre las palabras calladas,
que un día pudieron latir bajo las yemas silentes de tus dedos,
o reverberar sobre el aliento tibio silbado entre tus labios.

En el vacío de mis manos
seguirán prendidas las hebras que crucificaron este destino.
Errado, desatinado... Desmedido en nómadas voces.

En mi cuerpo,
tan herido como hiriente,
fecundrán las semillas que un día el viento trajo
encepadas en sus vuelos de cigüeña.

Con mis lágrimas,
relente agridulce,
derramé tus silencios.
Y seré, serena, sed para ti.
Recuerdo albo de un suspiro.


©ɱağ

Podéis pasaros si deseáis por:
latrastiendadelpecado.blogspot.com.es/2017/11/yerma.html?zx=c477e74e3c
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Valle del alma

Qué fríos y descalzos los pies en el patio de luz,
cuántos recuerdos de tantas vidas olvidadas
en un solo desván al que ya nadie sube.
Las manos sabias de la yaya
aun sobre la madera barnizada del sillón,
y los niños que un día fuimos
aun corretean por el pasillo
con las rodillas sucias de alegría.
Ahora me siento frente a la lumbre de diciembre
y me paso metida en el Jerte todo el agosto.
Imágenes de un pasado que ni tanto conozco
en todas las paredes de los cuartos
y los acordes de una aprendiz de guitarra
ahora suenan en las esquinas de todo el Valle.
Si subo la montaña hasta el puerto,
me gusta contemplar ese punto más lejano
donde mi tierra parece terminarse.
Es ese el lugar al que siento que pertenezco.
Y cuando llega la hora de marcharme,
me llevo el aroma de cereza entre los dedos todo el año,
porque así se que, cuando regrese,
mi hogar seguirá teniendo su puerta abierta,
como lo ha estado desde que nací
y hasta el día en que me muera.
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Le diría

Un casi recién nacido
me observa entusiasmado
desde el otro extremo del vagón.

Posa sobre los cristales
sus manos inocentes
que nada conocen,
y los pies candorosos
sobre la poca paciencia de su madre.

Contempla ese cielo desmedido del que huimos
mientras se me engastan el rugir de las horas
en un bosque de recuerdos hechos humo.

El niño se ríe.
Me mira de nuevo.
Se vuelve a reír.

Y yo me digo que podría decirle
todas esas cosas que no sabrá
hasta dentro de unos años.
Que, a veces, el empeño
se convertirá en ceguera
intentando encontrar aquello
que ni sabrá que buscaba.
Descubrirá que
no sirven de nada las búsquedas
porque al final nadie
termina por encontrar nada.

Le contaría que cuando todo sea jaleo
y montañas de preguntas por desmembrar,
quizás alguien levante la mano
y quizás las cosas que daba por sentadas
quizás vuelvan a ponerse de pie.

Podría decirle que, un día,
entre mucho cuento y patraña,
plantará una enredadera en el jardín
para así crecer paciente, aguerrido, honrado,
y ser querido y querer mucho
antes de estamparse contra este mundo
tantas veces vacío.

Podría explicarle que, un día,
la verdad se plantará en su calle
y esperará implacable para,
después, despojárselo todo,
incluso la inocencia, incluso la paz.

Podría decirle entonces que,
ese mismo día, esa misma verdad,
le hará arrodillarse entre sollozos
para no tener que morir entre sus brazos.

Y le diría que, a veces,
la vida será así
y que debe estar preparado.

Le diría tantas cosas,
que el niño se vuelve a reír
y yo prefiero callar.
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2comentarios 34 lecturas versolibre karma: 41

Este modo de vivir

Libro: Bailar junto a las ruinas (2017)

Este modo de vivir del Siglo XXI
es un culto a la prisa y al cansancio.
Todas las ciudades parecen al fin
de cuentas cortadas con la misma
tijera consumista, por habitantes que
solo mascan resignaciones desechables.

Envilecida, soberbia y vestida de
democrática la mentira campea a sus
anchas en el desecho calendario
de un presente repleto de fugacidad.
Un slogan de sonrisa asustada
desciende por una escalera mecánica.

(La revolución no ha de comenzar
editando artículos en Wikipedia).

Caminos morales incorrectos se clavan
en el corazón de la impotencia.
Los derechos y garantías viajan
dentro de una cantimplora agujereada.
Como en aquel poema de Bolaño,
juntamos las mejillas con la muerte.

Este modo de vivir es la
tormenta, el naufragio y la indiferencia
al mismo precio. Nos deslumbran
con fábulas infames, y zapateando
en el umbral de las quimeras,
el invierno solo reparte besos abatidos.

(Cuando la leche en polvo viene de regalo,
hasta el niño más hambriento desconfía).

Ignorarnos como habitantes de éste infierno
no nos transforma en residentes del paraíso.
Recuerdo con asimétrica nostalgia aquel tiempo
en que creíamos tener un futuro. En
la profundidad del intestino de la amargura,
crecen las raíces de los años encarcelados.

Para saber de una vez quiénes
somos, habrá que seguir escarbando
en los nombres extinguidos por el
ajuste estructural, remake eterna de los
mismos que quieren consolar nuestras
penas ofreciéndonos un pañuelo sucio.

(Esta insensatez de modas derrocadas
parece hecha al gusto de los reptiles).

Como anacrónica práctica se subastan las
más selectas lágrimas de cocodrilo,
mientras, en esta venerable indisciplina que
es levantarse a diario, continuamos
navegando, con los tendones deshechos,
hacia metas que sabemos inalcanzables.

Seguimos regando, con la tinta de un
contrato leonino, las gardenias que nacen
marchitas en la cuneta de la historia. Guerrillas
de iras oscuras ponen armas de guerra
en manos de niños con nombres arrebatados,
y el salvoconducto a una fosa común.

(Resulta que los más sabios de todos se
estrellan contra el futuro igual que los demás).

Es sencillo sentirse felizmente
desgraciado en este tiempo de ojos
cerrados y bolsillos entrelazados
con la incertidumbre...
Más que vivir los días
nos revolcamos sobre ellos.

Con nulos deseos de continuar hincando las
rodillas, los parias gritan su cólera
sin máscaras. Cuando ya solo nos quede
la negación como heredad, habrá que
sentarse a esperar el tsunami, o el
rigor del látigo de una multinacional.

(Hoy son los corderos los
que gerencian el matadero).

No va a ser gratuita emocionalmente
esta sobremesa de desilusiones
sucias y granadas de mano.
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6comentarios 89 lecturas versolibre karma: 92

Me iré....

Me iré como desaparece
el eco de una sirena,
como los surcos de espuma
mueren en su adiós.

Sin la niebla de la despedida
ni la bruma de los reproches,
me iré y mis pisadas sobrevivirán al olvido.

Remando en los ribetes de la despedida,
nunca estación, siempre errante,
dejando que el camino haga mis pasos.

Me iré de la mano de tu recuerdo,
apretaré los dientes de la melancolía,
mientras en la comisura de una mirada,
de reojo a la vida,
el viento de lo inevitable
arrostre tu nombre hecho arena.

Amén
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No dejes para mañana lo que puede doler hoy

Quien quisiera dejar parapléjico al recuerdo,
Que no se moviese más de la cama
Y poder avanzar sin un corazón tan hermético.
Afecto.
El afecto vendrá cuando todos mis canales estén abiertos.

No dejes para mañana lo que puede doler hoy.

No tengas asignaturas pendientes,
En una ocasión hablando con un superviviente de cáncer
Me comentó que:
Al enfermo se le ha de dejar estar enfermo,
Y estoy de acuerdo.
¿De qué sirve teñir tu cara con una sonrisa mientras cargas toneladas y toneladas de piedras?
Podrás avanzar unos metros, pero tarde o temprano tus manos vencerán frente a la carga.
El ver todos tus males por el suelo será un trauma.
Escucha.
Si tienes que llorar llora,
No te lo guardes para dentro,
Si reprimes todo y lo escondes bajo la tierra,
Te crecerá una planta de guerras internas.
¿Cómo combates eso?

Así que siéntate, escúchate
Las personas no solo tenemos derecho a estar bien,
También lo tenemos a estar mal, concédete ese derecho.
Busca la paz.
Entiende que todo duelo conlleva varias fases.
Desahógate.
Piensa en como llevaras tantas piedras,
Cuales te llevaras y cuál será la manera,
Y cuantas despeñaras ladera abajo.

Es irónico, nos enseñan la teoría de la gravedad
Pero no nos enseñan que las lágrimas han de caer,
Parece que lo lógico es arrestarlas en el lagrimal.
Cuántas de ellas viven en cautiverio por el que dirán,
O por el
“los hombres no lloran”
O el
“tenemos que ser fuertes porque tendremos que aguantar un parto”
O aquellos hipócritas que dicen “sé tú mismo” para más tarde decirte “deberías sonreír más”

Ya basta de criminalizar a quien no se siente abrazado
por alegría.


Disfruta mañana lo que no puedas disfrutar hoy.
Mientras pases el duelo grábate estas palabras:

Hay que dejar de ver la vida como una balanza
Donde pesa más lo malo y verlo como una catapulta;
Donde lo bueno sea un contrapeso y lo malo
Sea la munición que se lanza.


Si lo consigues tal vez nunca más necesites este poema.

LGR
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6comentarios 133 lecturas prosapoetica karma: 101

Soy

Soy ese columpio oxidado
que mece el viento
en el parque vacío.

Soy aquel terreno erosionado
donde la lluvia no penetra
aunque ocurra una riada.

Soy aquella luz que se apagó
porque no podía lucir
en un lugar lleno de sombras.

Soy aquella casa fría
donde ya nadie habita
y solo quedan los recuerdos.

Soy aquella risa
que vibraba en el aire
y de la que resuena el eco.
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3comentarios 73 lecturas versolibre karma: 103

Besos de Mariposa

Hace ya 20 años
y todavía te recuerdo
en un trocito de mi corazón,
te guardo, te llevo.

Cuanto pasado en mis versos,
cuanto beso de mariposa,
cuanto me enseñaste a amar,
que las rosas, las caricias,
cogerse de la mano,
y los te quiero al despertar,
son importantes de verdad.

Te recuerdo dormida,
tu melena oro, bruñida,
bella, como Deméter, como afrodita
madre de la tierra, meandros sinuosos
las curvas de tu cuerpo, perfectas.

Tus ojos turquesa,
océano en el que naufragar
mirada de tormenta,
pasión que envenena
tus labios rojo cereza
el jade de tu piel me quema.

¿Por qué pasó el tren?
¿Por qué lo deje pasar?
Era joven, no sabía
que el amor por siempre
es tan difícil de encontrar,
pasó mi oportunidad.

Ahora sólo eres eso, un recuerdo,
papel mojado, tinta y versos
un murmullo en el viento,
un hermoso silencio.
Una quimera, estrella rutilante
Que nunca podré alcanzar.
Eso sí me siento agradecido
porqué me enseñaste a amar.
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Autosupresión

Ya no sé dónde está mi casa,
mis recuerdos, mis ideas,
mis sentimientos cabales,
mi ausencia pertinente.

Adolezco de la vida inconclusa,
disruptiva, sin razón aparente.
Enfadado vivo con la nostalgia,
sin poder mirar atrás apenas,
porque se hace falaz el futuro.
El hambre aprieta estas sienes
y baja por todas partes,
consumiéndome de a pocos.
No es un hambre presente,
es la inexistencia de vida.
Vivir sin haber vivido y no ser,
pero poder seguir siendo.

Me asumo como un yo ajeno
y cada palabra expresa ausencia.
La poesía aturde como una yaga
profunda en la inconsistencia.
La pérdida de inocencia no es
mi mal ausente ni mi presencia.
Busco ligar el futuro con mi yo,
que abunda en el pasado vacío.
Ya no sé dónde está mi cama
ni lo que se hace al anochecer.

Turbia es la existencia para quien
se acerca permanentemente
a su propia extinción.
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Ausencia, alma y ser

Tu ausencia es absurda, tu presencia es un vaivén que duele hasta el centro de mi ser; entonces justifico que cada día es gris por un recuerdo nefasto que muere entre lineas de un viento tosco, que arranca el tacto cuando toco el recuerdo de tu alma.
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2comentarios 56 lecturas prosapoetica karma: 98

Diario de la Judía (La Perra de Belsen)

Yo estaba apoyada en una esquina de la verja, desde donde veía cómo una fila mujeres se dirigían a lo que llamaban “módulo de recepción” y que estaba situado junto a las vías del tren, separada por una dársena. Descendían de los vagones por cientos y formaban esas largas filas que desde allí podía observar. Iban la mayoría llorando y como yo eran judías. También había gitanas y de otros países, españolas, checas, polacas... Todas tenía algo en común, que eran diferentes, no eran arias, ni rubias, ni esbeltas, ni pertenecían a lo que en esos momentos se consideraba una raza en pleno auge, la raza aria la denominaban.
Todas iban vestidas con ropas normales, pero cuando salían por la puerta de atrás de aquel hangar, ya no se podían distinguir unas de otra, las habían rapado y vestido con aquel pijama de rayas.
Así era todos los días, por lo menos los que yo llevaba aquí y que no sabía cuantos me quedaban por vivir.
Sólo me hacía una pregunta: ¿dónde estaban sus hijos? En ese momento no tenía ni la más mínima idea de la suerte de los mismos.
Mis pensamientos viendo esa escena desde un lugar aparentemente seguro, por el momento, pues allí no había nada cierto, se desviaron de momento. Alguien me agarró del brazo sin que me hubiera percatado de que se acercaba a mí con anterioridad, y me giró el cuerpo. Era Aquel soldado que se había fijado en mí, acompañado por una niña, cosa que me extrañó. Una niña de unos 16 o 17 años, rubia, preciosa, no había visto una niña tan linda como aquella desde hacía mucho tiempo. Aunque su mirada me daba miedo, evidentemente era alemana, seguramente nazi, entre otras cosas porque el soldado me dijo que estaba allí porque quería ser enfermera del régimen. Creo que me dijo que se llamaba Irma, el apellido no lo recuerdo bien, algo así como Grose o Grese. Bueno aquel detalle no tenía importancia. Detrás del soldado y la niña estaban otras cinco residentes del campo como yo, supongo que esperando a que iniciáramos la marcha hacia donde querían que fuésemos.
Nos llevaron a una pequeña cabaña al final de los diferentes hangares que estaban perimetrados por las verjas de pinchos. Por el camino observé que la niña no paraba de mirar a las mujeres que íbamos dejando atrás, según nos acercábamos a la cabaña. No lograba comprender el motivo por el que le llamaban tanto la atención, aunque pensé que como quería ser enfermera, se estaba fijando en las múltiples heridas o síntomas de enfermedad de las mujeres que observaba.
Nos paramos a las puertas de la cabaña, nos dijeron que esperáramos fuera y que nos irían, llamando. A tenor de la información que tenía, suponía que la niña nos quería observar el estado de salud, pero nada más lejos de esa intención. Empezaron a nombrarnos una a una.
Llamaron a la primera y al cabo de unos quince minutos a la segunda, pero la primera aún no había salido de la cabaña. Empecé a inquietarme. Llamaron a la tercera y ninguna de las dos anteriores habían salido. Hasta que me di cuenta que salía por una puerta trasera, desnudas y juraría que llevaban los pechos ensangrentados. Miré hacia atrás y teníamos a cuatro soldados con sus armas reglamentarias, por lo que mi idea de salir para atrás quedó echada por tierra.
Estaba aterrada, aunque sabía que de un momento a otro algo muy malo me podría ocurrir, sólo de pensar que quedábamos dos y como media me quedaba una media hora para entrar en aquella horrorosa cabaña. Pero algo debió ocurrir que, de pronto, salieron el soldado y la niña por la puerta y pararon la supuesta consulta.
Quedé aliviada, por el momento, pues nos dejaron marchar a lo que estábamos haciendo anteriormente. Pero antes de irme de allí, la niña pasó a mi lado y se quedó mirándome fijamente. ¡Nos veremos hermosura!, fue lo que me dijo y marchó rápidamente hacia la dársena.
Fdo.: Alfonso J Paredes Aly Parca
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS
FOTOGRAFÍA RECOPILADA DE ITERNET
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¿Me ves ?

Aquí estoy
mírame bien
¿Me ves ?
Estoy huyendo de mi adiccion
desenganchándome
Ya no siento
Ya no habito instantes
ahora construyo muros
Invento líneas
creo vacíos
ya no hay momentos
huyo de ellos

Ya no sueño
ni despierto recuerdos
Ya no avivo fuegos
ni pálpito
ni vibro
ni espero nada
ni a nadie

Mírame
¿Me ves ?
Ya no tiemblo

Mira mi piel
ya no sangra
ni se eriza
ni transpira

-Lo he logrado -

Me he desinfectado con cada puñado de arena en los ojos
y llanto de cemento en el cuerpo
¿Pero ves ?
Quedé perfecta
dura
lisa
sin grietas
no hay tiempo
ni aroma
ni esencia
ni nada


Mírame bien
¿Me ves ?
Grábalo en tu mente
Siéntelo en tu piel,
pero lento, despacio
tatuado en tu pecho
y guarda este momento
por siempre
para el recuerdo


Porque esta que ves
no soy
ni seré
nunca
-yo -

Recuérdalo

@rebktd
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