Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

encontrados: 2124, tiempo total: 0.011 segundos rss2

La historia de una chica y un café

Por Riberpa



Capítulo 1 Génesis


No más de veinte minutos habrían pasado, se había ido tal vez para siempre, y ya empezaba a recordar que todo había empezado en ese increíble tres de agosto de hace cerca de dos años, el destino cruzó una delgada línea y en medio de mi incertidumbre apareciste; recuerdo que yo venía en malas condiciones precisamente porque no eran mis mejores días, las presiones y la soledad habían cobrado y afectado mi salud.


Realmente era incomodo sentirse en ese desequilibrio físico y emocional, fui sin más aliciente que cumplir un requisito más, recuerdo estar ahí sentado esperando sin sentido, al oír mí nombre gire con algo de desidia, pero inmediato mi rostro cambio, está viendo aquella persona que se accidentaba en mi vida y colisionaba frente a mis ojos, ahí estaba esa figura menuda, normal dirían muchos, pero cuando mire sus ojos algo me atrapó; sólo lo descubriría tiempo después.


Camine a su lado durante un corto trayecto las primeras palabras cruzadas fueron como un libreto poco profundas, diplomáticas, pero poco a poco me entró el afán de hablar, tal vez tome la iniciativa tratando de agradar por aquello de la primera impresión, buscando crear un lazo que desde el principio mi corazón sintió que se anudó en mí, el tiempo relativamente voló para mí, parece que hubiera desaparecido el resto de escenario.

Sería presumido pensar que tú correspondías desde esa primera cita sólo mi imaginación desbordada de emoción lo recreo, hacía rato que no me sonreía la vida y ese día tuve la suerte que uno no busca, sino que te encuentra. Aterrizado en mis recuerdos vi correr nuestra historia y esa primera conversación corrió dejando en mi la sensación de un querer más.

A veces nos pasa esa incómoda situación de tener sensaciones inexplicables, irte, pero desear volver tan pronto como se pueda, tal vez existen esas diosidencias que se colocan tú camino para hacerte menos pesado el viaje y empiezas a preguntarte qué enseñanza habrá detrás de estas experiencias a la que llegas cuando menos piensas y cuando tus velas se han ido apagando poco a poco.


Capítulo 2 Añoranzas.

Hoy me fui con esa sonrisa que esa “extraña” me regalo a mi otro extraño, esa delicadeza envuelta en una flor de mujer donde cada palabra que brotó me llevo a la tranquilidad, había olvidado que, si hay gente hermosa y que el empaque es engañoso, había luz en tus ojos y ahí me conecte pensando en que los próximos días fluyera en mi un ángel capaz de corresponder ante tantas dádivas que entregabas a borbotones.


Esos días anteriores a nuestro nuevo encuentro estuvieron plagados de recuerdos, de contar los días esperando retomar nuestra conversación y con la esperanza de seguir reconociendo en ti aquello que había tratado de buscar con algún desespero durante varios meses , en donde soñaba frecuentemente en disfrutar de una conversación y que esta fuera tan lenta como pudiera , alargando cada minuto y sintiéndome afortunado porque estarías ahí para recibir mi sonrisa, con una empatía perfecta y así aprovechar cada uno de esos espacios que me regalaras.


En esas noches pensaba como este sentimiento naciente e ilógico debería manifestarse y en mi mente se cruzaba varias opciones que iban desde unas señales de SOS desesperadas de que te fijaras en mi de manera perentoria hasta pasar desapercibido y solo dar ligeros toques de estas sensaciones que iban creciendo; la noche anterior a nuestro nuevo encuentro me sentía como aquella oruga queriendo convertirse en un abrir y cerrar de ojos en una mariposa amarilla en un mundo lleno de color , sin embargo decidí colocar pies en tierra y reconocer que si bien desde niño me habían vendido la imagen del amor a primera vista esta requería de algo más y lo iría comprendiendo en el camino que me esperaba.


Capítulo 3 Conociéndote


La mañana estaba fría, si bien llovía copiosamente podía ver la gente caminar rápidamente , doy un giro a mi pensamiento he intento imaginar que cada uno de ellos vive su mundo y está pensando en las horas por venir , en sus anhelos y metas de ese día; yo por mi parte venía con esa ansiedad que había tenido los días anteriores, con un solo objetivo confirmar si esa conexión primaria y básica que sentí era real o parte de mi imaginación, de nuevo volví a la realidad y seguía caminando , apresure el paso dando zancadas más grandes y volví a sentir frío en mis manos y ansiedad en mi corazón.


De un salto nominalmente entre al edificio me anuncie y espere con impaciencia el encuentro, por un momento me quede absorto y de nuevo reacciono cuando alzo mi mirada y la vi acercarse hacia a mí, como si me conociera de siempre me saludo con un gran don de gente, sin embargo siempre guardo la formalidad que ameritaba la situación, a pesar de ser la segunda vez que coincidíamos nos sentimos cómodos como si nos conociéramos desde hace mucho tiempo , sentía una buena energía y esto era signos de un buen comienzo para seguir escribiendo letras en el libro en blanco que no había obsequiado el destino.


Hasta ahora me había referido a ella como esa figura menuda y realmente quiero guardar en mi memoria fotográfica tu rostro el cual contemplo de manera directa y en especial esos dos puntos de guía que son sus ojos , he de decir lo que primero vi fue una sonrisa permanente que uno no olvida, vas irradiando luz con una actitud que pocas veces uno ve, más qué describir lo físico de tu belleza admiro lo que inspiras , me llevas a soñar y no queda otro camino más que agradecer a la serendipia que me permitió conocerte, aquí y ahora estoy seguro que si fuera por tu sencillez dirías holas no crees que estas exagerando ? y yo simplemente tendría que decir que pude ver más allá de lo que vieron los demás.


A ratos quisiera describir todo lo que pasa en mi cabeza cada vez que se generan estos encuentros que he de reconocer se presentan por un tiempo limitado y que son de obligatorio cumplimiento pero que disfruto como si fueran libres y espontáneos, me llena el alma de fe, de un sí se puede y de creer que la vida vale la pena vivirlas gracias a la existencia de seres humanos que van regando enseñanzas como semillas con la esperanza de aportar a la vida de cualquiera de nosotros, hoy salgo convencido que sin importar este final ya dejaste huella en mí.


Capítulo 4 La despedida


Así fueron pasando esos sesenta y cinco días de cercanía en donde cada reunión se fue acrecentando sin explicación alguna un afecto inusual que me llevaba a sentirme pleno y a desear día tras día volverte a ver esos sesenta minutos en los cuales el reloj pareciera estar corriendo unos 100 metros planos, eran implacables y a pesar de que sentía que no era indiferente había una barrera implacable de superar; lo sabía y el tiempo se agotaba y no quería llegar a ese final que era tan seguro como la muerte.

Quisiera detallar cada uno de esos instantes vividos en este corto tiempo; donde las letras se darían un banquete ya que se plasmarían todos lo que nos fue sucediendo en donde en cada cita nos sentíamos más dependientes el uno del otro , cada vez conociéndonos más y estoy seguro que tanto tu como yo nos pasó algo que aún no tiene nombre pero que existió , y ahí me queda anclada ese siete de octubre donde se rompió ese cordón umbilical que nos ató durante 65 días, recuerdo salir algo melancólico mas no triste porque comprendía que había tenido suerte y que lo vivido había calado una gran huella que me impediría olvidarte.

Entendía que en ese momento había diferencias que no permitían una relación diferente a la que el destino nos brindó y que antes de manera valiente lo desafiamos y lo llevamos a un escalón más allá de lo permitido, así me fui con una posibilidad escasa de contacto, pero existía como al aire que exhalaba cada mañana posterior a nuestro adiós.

Estábamos cerrando ese primer año y luego de atragantarme con las ganas de escribirte decidí hacerlo de manera sencilla y empezamos otros ciclos de escritos sin vernos en donde te compartía mis escritos que nacieron de la inspiración surgida de los sentimientos hacia a ti, ahí nacieron poemas sentidos que leías y luego me dabas tu opinión donde me reafirmabas que era grato para ti leerme y me agradecías abrirte la puerta de mi vida.


Capítulo Final ser agradecido

Recuerdo que este medio escrito me trae gratos recuerdos contigo ya que siempre recibí una respuesta ; ahora lo sé con certeza el hecho de conocerte fue para mí muy importante disfrute de cada segundo y cada sorbo de este café retrasado en el tiempo y pospuesto por el destino , desde entonces solo pienso que la serendipia llegue a mí para atreverme a soñar contra lo que parece imposible.


Ayer nuevamente recorriste mis pensamientos como en tantos otros días en que te posesionas de mí y aquí estoy escribiendo estas líneas para evocarte y esperando poder robarte unos segundos y una sonrisa ; como diría Benedetti mi táctica y mi estrategia era mantener esa pequeña posibilidad de contacto viva a través del tiempo así fueron transcurriendo meses el cual después de muchos obstáculos se cristalizo una noche fría de aquel 7 de marzo.


Hoy soy consciente más que nunca de las limitaciones que tenemos, unas más que otras y que solo si Dios lo permite caerán, sin embargo, hoy no hay tristeza ni dolor; tengo el recuerdo de la más hermosa sonrisa obsequiada a mí por esos ojos que aun evoco y sabes que entiendo tu silencio y lo respeto, tu historia, tu pasado, pero si por una extraña razón quieres verme ahí estaré ya que siempre he tenido fe en ti.

La noche llega y tu recuerda reposara en mí y a partir de hoy en estas letras que quedaran como vestigio de aquel hombre que llego a destiempo a tu vida y que lo poco que compartió lo hizo de corazón y a plenitud conscientes de sus defectos, cierro los ojos lentamente y mañana será otro día

Esta historia continuará
leer más   
3
sin comentarios 31 lecturas relato karma: 39

Un día de estos

No te alarmes
pero
un día
una tarde
una noche
de estas
voy a juntarte toda
en una hoja blanca
pálida
y escribiré
de golpe
todo este disparate
de cosas
que no tienen nombre
y te pertenecen
escribiré,
por ejemplo,
este inventario
de nervios
que provocan
tus ojos
tus ojos de luna
huérfana y menguante
que me aquietan,
esta angustia
de lengua mordida,
por amordazarte
con un beso
que nos libere
plenamente
de la censura,
de las ideas locas
que se me ocurren
cuando hablas
con orgullo
de tu elasticidad
mientras yo miro
con malicia
tu cuerpo y
la alfombra,
de la realidad
del calentamiento global
de mi cuerpo
cuando poco a poco
te me acercas,
del recuento
de veces
que me
descubro
a mi mismo
pensandote
más de lo que
tu vida
me lo permite
y de todo
el imposible
que soy para ti
cuando
la realidad
oscura
decrépita
mirándome de reojo
me lo recuerda.

Escribiré de ti
como un ejercicio de caligrafía
hasta que aprenda a escribir
con mi mano izquierda
todos los versos
escondidos
en tu segundo
nombre
en tu lunar
azabache
de azúcar,
hasta que mi mano derecha
quede huérfana
para siempre
de cuerdas vocales,
y llamarte
sea igual
que hablar
una lengua
muerta.

Pero luego
doblaré el folio
en dos mitades
como la maleta
de un exiliado
político
que junta todo
lo que puede
con rabia y remordimiento
y en un sobre pálido
que sellaré
con mi boca
pasaré por la puerta
de tu vida,
y por debajo
de la entrada
sin avisarte
como el cartero que deja
la correspondencia
de una casa
abandonada
dejaré
los recibos
de un cariño
que se ha
olvidado.

No te alarmes
pero
un día
una tarde
una noche
voy a juntarte toda
en una hoja
blanca
pálida
sin retorno
y mi mano derecha
te olvidará
sin rencores
en silencio,
como quien
olvida las llaves
de una casa
que no tiene,
pero esta noche
que te extraño
entero
con todo
mi cuerpo
y tu ausencia
es el muro
de Berlín
de mis días
mis ojos de luna
menguante y ajena
esta noche
querida
no lo será.
13
12comentarios 91 lecturas versolibre karma: 102

Hoy te llore con el alma desconsolada

Hoy te llore con el alma desconsolada
con el dolor de mi niño interior que se ahoga en la tristeza
solo la luna llena es testigo del silencio
que ahora reina en mi casa.

Tenías una parte de mí
cada vez que tus ojos negros miraban
el tiempo no era un obstáculo para ti
nunca eso te importaba.

Nunca desaprovechaste la oportunidad para mostrar gratitud
cómo si recordaras aquel día de invierno que llegaste a nuestras vidas
con el frío que nunca se te quito
temeroso por un mundo hostil que no te amaba.

Dejaste de tener miedo
lo cambiaste por amor a la vida
nunca te importo que el día para mí
hubiera sido un día muy difícil.

Encontrabas el momento preciso para subir hasta aquel lugar
donde más fácil pudieras llamar la atención para recibir mis cariños
eras un especialista en ello, para luego correr a la recámara
donde te esperaba el calor de los brazos de mi hija amada.

Por eso será muy difícil tragar tu partida
te fuiste asustado
tan asustado
como cuando llegaste a nuestras vidas.

Te fuiste sin entender porqué morías
el porqué tu vida fue tan corta si apenas empezaba,
no quiero quedarme con el recuerdo de la tragedia injusta
tampoco quiero buscar culpables y sentenciar un veredicto amargo y oscuro.

Este mundo está lleno de rencores y maldiciones sin abrigo
prefiero creer que podemos seguir amando
a pesar de todos los pesares que hay en la vida
quiero creer que todos aquellos que me odian no cumplirán su propósito.

Quiero seguir creyendo que vale la pena
recordar todos los momentos buenos que nos entregaste
tu partida será un recuerdo muy difícil de superar
como una sola vuelta de hoja.

Siempre las ausencias que son queridas
te dejan un vacío que nunca se sustituye con nada
por eso una parte de mí se muere con tu partida
llena de dolor y tragedia y melancolía.

Muchos dirán que eras solo un pequeño gato gris
uno de tantos más gatos,
tal vez no estén equivocados
tu eras una parte muy importante de mi amada familia.

Ahora que ya no estás
dejas un vacío muy grande en la casa
tenías una parte de mí cada vez que tus ojos negros miraban
solo la luna llena es testigo fiel del silencio que reina en mi vida.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.

A mí pequeño chack.
17
14comentarios 166 lecturas versolibre karma: 99

No ha parado de nevar sobre el mirlo blanco

A la memoria de David


TE marchitaste, amigo.
No me acuerdo con precisión de tus rasgos,
solo sé que la infancia
transfiguraba nuestros rostros
haciéndolos más puros, y que en nuestros ojos brillaban
los fuegos artificiales de antaño.

La muerte cuajó tu vuelo, cercándote de sombras
las estelas de las mejillas,
dejando en tu casa un plato de lágrimas, vacío, sobre la mesa,
dejando ecos de ausencia en los juguetes inmóviles.

Nunca he comprendido tu muerte.
Recuerdo que alguien me la susurró una mañana en la escuela,
trayendo consigo en los labios
la palabra más helada.

Yo únicamente sabía tu nombre y poco más, porque entonces
éramos todos cándidos, éramos como dioses bondadosos
en las paradisíacas arenas del parque,
y no nos importaban las inquietudes egoístas del adulto.

La egolatría era una palabra demasiado compleja
para nuestro vocabulario de tobogán.
Eso bastaba para que la amistad más pura
fuera un simple intercambio de cromos.

No supiste, amigo,
de las risas disparatadas del sortilegio de la cerveza,
no supiste del sudor de la cotidiana nómina,
no supiste de todas las pequeñas cosas
que dicen hacernos grandes...

Yo he pasado la adolescencia,
y veintiún tristezas y tantas dudas no dan sabiduría.

No supiste del desengaño de ser hombre.
No supiste... ahora eres sabio.

Te marchitaste, amigo,
el tren del invierno cuajó tus gestos encaminados hacia la
primavera. Y yo sigo aquí,
en este costado de la vida, siendo carne y nada.


(de ESENCIA, Ediciones Az90, 1998.
Abel Santos)
leer más   
14
11comentarios 152 lecturas versolibre karma: 98

No Hay Invierno Que La Primavera No Venza

La tarde está nublada, un viento ligeramente frío
que ya extrañaba me trae emociones
que creía ya olvidadas que necesitaba sentir.

Esa necesidad de amar mi ser sintió nuevamente
cuando mis penas solté para que las congelaran
el viento helado del norte

Luego como escarcha fina caídas en tormenta de nieve
con suavidad las suelte precipitándose al suelo.

Un sol de primavera con sus rayos ardientes
las transformará en alegres gotas saltarinas
que correrán por arroyos de agua cristalina de nieve derretida.

El invierno con su nieve ya en agua convertida
traerá nuevamente verdes retoños en primavera
repitiendo el ciclo de la vida.

Lo que antes era de color triste y gris, en paisaje de mil colores
se pintará como primavera en óleo de Monet

No hay tristeza que no esconda alguna alegría siempre recuerda
que con lágrimas se empieza la vida, luego se aprende a sonreír.

No hay invierno que la primavera no venza.

MMM
Malu Mora
leer más   
12
6comentarios 88 lecturas versolibre karma: 98

Entre la niebla

A veces me despierto y todo ha desaparecido,
A veces me despierto y no tengo recuerdos,
A veces me despierto y tengo que buscarme entre la niebla.

Otras veces es la niebla
la que viene a buscarme
un abrazo blanco llega
y luego, desaparece.
Casi siempre es la niebla la que viene,
para hacerte olvidar quien eres,
con su aliento y con su voz
sobre el valle y en mi pecho,
la niebla vuelve y yo olvido
y ya no me quedan recuerdos
de su magia y de su nombre.

A veces me despierto y todo ha desaparecido,
A veces me despierto y no tengo recuerdos,
A veces me despierto y tengo que buscarme entre la niebla.
leer más   
10
2comentarios 34 lecturas versolibre karma: 85

Agujero negro

Tengo un agujero negro
dentro de mi pecho
que todo lo absorbe
que de todo se alimenta
sobre todo de tu esencia
por eso cada vez que te veo
el agujero se hace más inmenso
tanto que todo se lo ha tragado
y solo dentro de mi queda
recuerdos bañados en tu esencia.
6
2comentarios 107 lecturas versolibre karma: 87

Nada

Como este cielo plomizo,
tu corazón
mi confianza deshizo:
queda el gris de tu función.

Ya no recuerdo la estación,
pero largo ha sido el viaje,
torpe peregrinaje
desde mi voz clara
hasta el más sereno silencio.
Y, ahora, rozando las murallas de tu altar,
mis ojos enfangados
por una rémora de versos interrogantes,
al fin, pueden enmudecer
pues ya no tienen nada que decir.
Ya no hechizas mi expresión,
ni tu imagen voltea mis líneas
y mi boca no te pronuncia
baldía en lo desconocido.
No sé qué espera de mí el reloj
que me habla en horas ateridas,
asolando una eternidad
ignorante y humillada;
convirtiéndome en una extraña
que se tienta las aristas.

© Yolanda Gracia
leer más   
6
sin comentarios 57 lecturas versoclasico karma: 61

Soledad contraída

Es el estupor de un final a tientas la provisoria soledad que nos separa, la culpa de nuestros rencores y verdades que son amargas hasta en la saliva.

Mi memoria sin tacto de tu cintura, voraz que el olvido gana la partida, el futuro cerrado y sin llave donde la muerte mira celosa.

Un niño que no supo que hacer con su piedad y un corazón inhábil y profiado y ya vez frente a esos enarbolados rostros yo soy ese niño.

Los recuadros rodeados de sombra y silencio y tus recuerdos que suben como humo a mi conciencia y nuestro reencuentro que solo puede llegarnos por contagio.

Poca cosa queda, que mas allá de mi soledad esté la tuya.
5
sin comentarios 16 lecturas prosapoetica karma: 60

Como

Como el reflejo de aquella gota de agua que se desvanece como un grano de arena que no encuentra su lugar.
Como una boca suplicante sin consuelo.
Como un nudo en el estómago que suspira y no suelta.
Como un río que baja de la montaña que sabe que la remontada es casi imposible.
Como un avión en el aeropuerto que nunca despega.
Como una vía oxidada triste y muerta donde el tren no llega.
Como ese autobús que no espera.
Como un campo de fútbol lleno de piedras.
Como ese avestruz que no vuela.
Como esa baldosa hundida que estropea la estética de la cocina.
Como esa herida que sangra y no cura.
Como un corazón vacío de deseos que casi ni late.
Como un barco perdido en el oceano Atlántico.
Como un iceberg que se deja de ver por que deshiela.
Como esa montaña que pierde su figura por que se convirtió en cantera
Como esa carretera cortada y vacia.
Como esa obra paralizada que espera ansiosa en el recuerdo.
Como un parque sin columpios lleno de espinos.
Como una noche sin luna ni estrellas.
Como el universo que dejas de ver por que cierras los ojos.
Como aquella casa obandonada y vieja que se convierte en escombro.
Como un pueblo olvidado y fantasma que no sale en el gps.
Como esa sábana rota y vieja.
Como el descosido del posa brazos de un sofá que quiere jubilarse.
Como un recuerdo tan mío que ni el tiempo se acuerda de él.
Como un ángel sin alas que no sabe donde las pudo perder.
Como un cementerio sin flores ni velas.
Como un bosque sin árboles y parques sin aceras.
Como un amor no correspondido o una vida vacía e incompleta.
Como una melodía en silencio y sin volumen.
Como una carrera sin meta y un primer puesto sin copa ni podium.
Como una moto sin ruedas o un coche sin motor.
Como un submarino averiado en el fondo del mar sin oxígeno.
Como un camión bajando el puerto sin frenos.
Como una playa desierta y sin agua.
Como un refugiado sin refugio.
Como un inmigrante sin papeles.
Como una vida en el mar tragada en una triste patera.
Como un teatro sin función, sin telón, ni guión.
Como un maniquí hueco sin venas, ni sentimientos.
Como esa brisa arrítmica y nocturna, sin rumbo.
Como un tornado en pleno crecimiento que arrasa con todo a su paso.
Como un hotel sin camas, ni sábanas.
Como un hospital sin puertas, ni ventanas.
Como un despertar sin mañana..
leer más   
1
sin comentarios 32 lecturas prosapoetica karma: 18

Escribiendo me encuentro

Escribiendo me encuentro, no poseía, aunque eso parezca, ni la prosa mas bella, pese a que eso mis dedos pretendan, sino aquello que por mi mente vaga, plasmado ante mi, sin pensar demasiado, como en el siglo veinte se hacía, si no recuerdo mal, que mal no recuerdo, sino diferente, puesto que la realidad varía, y aqui desvariando me encuentro, y que decía, ah sí, el surrealismo decían, escritura automática lo llamaban, sin revisión alguna, sin proceso previo, sino escrito era, y escribiendo me encuentro
leer más   
8
1comentarios 57 lecturas prosapoetica karma: 92

Soneto. Sonajeros y amaneceres

No hay más té ni discurso en mediodía
al entrar en tus ojos sin permiso,
pues como un niño que fui y que quiso
aprender, ... te reté en melancolía.

Tu nomenclatura es mi melodía
y aunque los otros te hagan caso omiso,
yo disfruto el suelo en el que te piso
y en la luz que me regala otro día.

Aspiro amaneceres de funciones
en retablos de música y canciones
que me traen tus recuerdos más sinceros.

Boquiabierto quedo de atribuciones
en los sueños que, sin perturbaciones,
nos agitan como a dos sonajeros.
leer más   
6
sin comentarios 29 lecturas versoclasico karma: 74

Te imagino

Te imagino descalza
bailando con la vida,
asustando al miedo,
y atrayendo olas que al besarte
no quieren volver al océano.

Te recuerdo cada día,
como esa planta
nacida en el cemento
que soñaba con no ser vista
y alegraba la vida sin saberlo.
leer más   
16
14comentarios 105 lecturas versolibre karma: 100

Cincelando esperas

Cincelando el pasado relegado,
hollando recuerdos de acero
en un intento de olvidar
las vidas que nunca viví, las que quise,
hasta que los sueños perpetúan
el cristal descompuesto en gotas de sal.

Profeso horizontes sin respuestas,
flanqueado por el dolor,
la indefensión de la cordura senil,
comprender que el camino es solo polvo,
que no hay voluntad, únicamente salidas
donde navegan las inquietudes laceradas.

Exhausto de mi, de la falta de silencios,
aceptar que no hay soles, ni flores,
ilusiones de nuestro arrebato
por alcanzar ése amor, mecenas de hados,
que no hay alas, ni suficiente luz
para tanta oscuridad.

Buscando ésa grieta solidaria,
con la boca llena de palabras desertoras,
del raciocinio, de todo juicio,
derramo mi mirada en ojos ajenos,
renuncio encontrar el puerto donde el fleje
de mi sangre halle el cáliz donde verter
el cielo, la sima más profunda,
para acoger la lápida del olvido adúltero
con una leyenda cincelada en piedra:
“solo espero….”

Amén
leer más   
11
13comentarios 109 lecturas versolibre karma: 102

Noches de ausencia...

Quedarme sentada
esperándote y
pensándote, en este
silencio de la noche,
donde las lágrimas ya son
parte de esta rutina,
invadiendo mi ser.

Y me digo para mi misma..

¿Y ahora qué hago,
como dejo de pensarte,
si no puedo?.

Si cada
cosa o persona
que veo, me recuerda
tanto a ti, todo el
tiempo.

Y cómo te echo de menos...

La luz del atardecer
se apaga, dejando salir
a la luna, triste y solitaria,
al igual que este corazón,
por la falta de tu amor...

y el silencio, de nuevo
me arrebata, siento
que ya es esclavo de
mis sentimientos.

Y en mi mente y corazón,
un laberinto se ha
creado, al irrumpir
en las noches, tu vago
recuerdo.

Solo quiero dejar de
pensarte, y tenerte
a mi vera de nuevo...

Y que el silencio,
de las noches, sean
sonrisas en vez de
lágrimas, inundando
este corazón.

Y quedarnos
sentados, en silencio,
juntos los dos,
contemplando este
cielo estrellado...


© Derechos de autor
Isa García
leer más   
6
sin comentarios 46 lecturas prosapoetica karma: 66

Caricias Blancas

En mis manos el recuerdo
de la rosa que besaste
amor de dulces pétalos
perfumados que rozaste.
Mi piel es un poema
de latidos y susurros
Caricias blancas
que trazaron poéticos,
tus labios en días oscuros.
leer más   
6
3comentarios 55 lecturas versolibre karma: 81

Recordando recuerdos

En el espacio por el que transito,
los atardeceres de los recuerdos
se acomodan en los rincones,
esperando una ráfaga de tiempo
para pasar a la acción.

En un susurro sólo perceptible
por mí, acarician mis oídos y
rozan mi cerebro ahíto de buscar.

El blanco y negro de las fotografías mentales
es ya más amarillento que claro,
y mi percepción de una realidad pasada
se va desdibujando .

El tiempo se comporta como
un borrador y elimina a su antojo
los trazos que él quiere,
sin darme opción a guardar,
y me quedo así, absurda y cansina
recordando recuerdos.
19
6comentarios 154 lecturas versolibre karma: 87

A los olvidados

Los olvidados nos miran de lejos
cómo evitando el recuerdo de una silueta borrosa
entre las sombras de un ayer extraviado
en la amnesia de un viejo corazón que añora
el infinito que en el dolor siempre es perpetuo.

Sus manos supieron vivir
hasta que el desconsuelo los llenó de tristeza,
la luna se olvidó de quienes eran
ahora sienten vergüenza
el abandono poco a poco los va cubriendo.

Los olvidados llevan su melancolía pasada
como un camino empolvado
que ya nadie recuerda,
su único consuelo es saberse mortales
ante los placeres de otros y sus pesares.


A los olvidados solo les queda el rencor
un silencio de saberse añorado,
el vacío lleno su derrotero fortuito
en cada rincón oscuro
que le queda para esconderse.

A los olvidados se les marchitó la esperanza
son ignorados con un vacío premeditado,
la paciencia les resultó tan incómoda
que solo la desdicha de sufrir
los acongoja.

Los olvidados tienen penurias
andan buscando perdón
en un abismo que es infinito,
se sienten culpables
de haber vivido pesadillas para ya no seguir.

Poesía
Miguel Adame Vázquez
14/02/2018.
15
9comentarios 172 lecturas versolibre karma: 88

El nacimiento de Verdad

Fue un parto múltiple.
Mentira nació primero:
'Estoy sola, dijo'

Verdad, su hermana, no fue evidente.
Nació pequeñita,
lejos de ser un parto natural.

La esclavitud tecnológica
marcaba, con estadísticas, que no era el momento.
Sin señalar el sufrimiento real, mentía.

La lucha y desgaste de la Gran Madre
fue colosal:
triunfó.

*

No se gobierna inocentemente.
La globalización es una ficción,
desigual y famélica.

Una unidad descompuesta:
los gordos aumentan, se extienden.
Indecente condición del mundo.

Mentira es feliz.
La celebración gozosa,
desafiante de la ignorancia.

Babosas interrelacionadas,
globalizadas, ignorantes y marrulleras
por vocación, gusto y descaro.

Vagas élites religiosas, arrogantes,
responsables de la pobreza y la ignorancia
nos despojan de todos los derechos, bajo palio.

Cadena hereditaria de desigualdad y dinero
que no se rompe -recuerda Mentira.
Porque la gente no se atreve -replica Verdad.

*

Mentira dice: 'No hay posibilidad de transformación, es lo que hay'
Verdad lo niega: 'Sí, se puede'

La chulería se confunde con valentía,
la mala educación con campechanía.

Lo irreverente con rebelión,
la disensión con traición.

Cada latido de la putrefacción
en el corazón.

*

Una guerra contra la tierra
para alimentar a holgazanes.

Al final, Verdad solo nos mirará las manos
para ver qué tipo de humanos fuimos.

Salvajes
o temerosos a la llamada de lo salvaje.
La alegría está en ser.
7
sin comentarios 167 lecturas versolibre karma: 79

Los ojos del tiempo

Cual dagas clavadas en mí,
tus glaucos ojos
me recuerdan lo que fue
aquello que la voz
olvidada de la memoria
calló para siempre,
perpetua condena en que
sólo sopla ya el silencio…
leer más   
12
3comentarios 69 lecturas versolibre karma: 100
« anterior1234550