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Reflexiones

Tus pupilas prendidas en la nada,
dos bengalas de auxilio
en mitad de la tempestad
recorren callejones de tu memoria
enhebrados al ojal de tu existencia,       
renglones deambulando
entre los confines de un folio
llamado vida, desde cuyo abismo       
observas cómo una paloma solitaria
surca un efímero océano azul cielo       
cielo surcado por aviones
aviones que unen continentes
continentes que contienen personas
personas que arrastran sombras
sombras que reptan por el suelo
suelos que bucean en los mares
mares inundados de navíos
navíos oxidados en salitre,        
salitre, nieve de silicio en el aire
aire que respiras en esta bohardilla de tinta      
sintiéndote libre como esa paloma solitaria
que surca un efímero cielo azul océano
rumbo hacia placenteros recuerdos,
playas tropicales de aguas turquesa
sobre las que caminaste, mientras dejaban,      
sin tú saberlo, su impronta en ti
como un psicoanalista perturbado
que caza mariposas en tu vientre
antes de asfixiarlas
entre humo de tabernas y dolor destilado      
en el asfalto que guía tus pasos
perdidos en la madrugada de los siglos eternos
que tu mirada congela en tu pecho:
DESENGAÑOS.
Un rosario de cuentas de fuego       
que hiela los latidos de tu corazón
con la ingenuidad evolutiva
del macho de la mantis religiosa
jurando amor eterno
confiado          
sincero
sin saber qué le deparará el futuro:
rico festín de suculentos platos
en el que sus entrañas
son el manjar más preciado.
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Día sin nada

Dibujo imágenes en tu recuerdo
con los colores del sosiego,
la paleta de la compañía clandestina,
de la felicidad con la jaula abierta
de un día sin nada.

Con el segundero de la nada adelantado,
haciendo equilibrio
sobre la barandilla de lo mundanal,
entre mi torpeza y la seda de mi ambigüedad,
las rodillas de la reflexión desgastadas,
por tu ausencia, tu silencio, la falta de tu nada.

Arrastrando los pies de las prisas,
conjugando tiempo y bondades,
mareas que arrastran los vocablos,
la nada es un trueno que rebota en tu silencio.

Cuando los pasos no tienen destino,
únicamente camino, hendeduras en el horizonte,
colgado del aire cual zurrón,
la arena como confidente de historias deshechas,
de los hilos de la mirada, del agua que nace en la orilla,
de mi vida sin musa, pies descalzados del ruido,
mis manos en los bolsillos del tiempo,
únicamente queda el hambre de ti,
montaña de hojarasca de libertad.

Desde la ausencia, la necesidad ,
respiro la sal de instantáneas,
madera carcomida que recorre mi médula,
de flores empapadas de tu piel,
éste sol de tristeza como sombrero,
del cansancio de no encontrarte.

Camino solitario hacia estaciones abandonadas,
donde no regresas ni parto, el tiempo es una silla,
y mi nada una mariposa que aletea huracanes.

Te esperaré en éstos pasos que arrastra la brisa,
en éste invierno de aves, con las piedras de mi mochila
abandonadas al tropiezo de otros,
el viento en mi nuca anunciando,
que tras el cristal de la cárcel de lo obvio,
cada fonema perdido en tu nada
atropella mi vida en un segundo imperfecto.

En éste árbol inclinado, preso de su sombra,
no hay angustias, ni torpezas,
solo lo simple, la nada,
donde el agua de tu mirada
refresca ésta rueda loca
arrastrada por las mareas.

Con mis velas plegadas, creí verte en un rincón,
sentada en el suelo, con tus medias verdes,
una chaqueta marrón, un libro en tus manos,
y entre tú y yo, un día sin nada.

Ponme un sello sin remite,
una dirección sin letra,
un vocablo primo que intime con amor.

Como línea discontinua de nuestra distancia,
hoy es un día sin nada, donde la prisa
se despoja de sus pétalos y tú no estabas.


Amén
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La vida que debo aprender a respetar

Me sentí inmune a todo,
me encerré en medio de lodo,
me tape para que no saliera,
la historia en mi alma viajera.

Camine a veces sin rumbo,
termine donde me derrumbo,
y sentí que la vida terminaba,
entendí que solo me enseñaba.

Conocí un mundo de ironías,
me metí a donde mas me dolía,
pude reconocer que yo sigo viva,
y que solo yo puedo cambiar mi agonía.

Muchas veces me tape el rostro,
me puse una máscara para desaparecer,
me creí que así nadie vería mi padecer,
pero de mi no me puede esconder.

Así que decidí quitármela,
dejar de esconder mis lágrimas,
levantar mis ojos aún mojados,
y limpiarlo para mirar lo pasado.

Enfrentar lo bueno y lo malo,
descubrirme en cada decisión,
reflexionando en cada situación,
donde me creí solo en confusión.

Me quite la máscara y me enfrenté,
a los problemas de los que me ausente,
Porque es la única manera de liberar,
la vida que debo aprender a respetar

Las letras de mi alma.
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Al Borde del Abismo

Allí estaba ella, justo al borde del abismo, cual gorrión herido, por la ausencia de aquello que le genera seguridad, en un rincón, asustado en su nido.

Los vientos fuertes, la golpean, casi en tornados convertidos, sacudiendo y penetrando su alma con gran influencia, arrastrando con ellos todas sus fuerzas, dejándola vulnerable, con el alma desnuda e indefensa.

Frente aquella inmensidad descubre, que ella es una mentira, que ha vivido para siempre complacer, para hacer feliz a los demás, viviendo una vida prestada, nunca preocupándose por descubrir, lo que realmente la realizaba.

Se pregunta, “¿por qué he desperdiciado mi vida? He tenido que estar en el abismo, para darme cuenta que la fuerza y la seguridad soy yo”, lucidez de introspección, de su conciencia, la reflexión.

En ese preciso momento de tribulación, se arrodilla y pide una segunda oportunidad, con desesperación.
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Reflexión de verano II

“La roca también puede ser la mentira.”

Un escarabajo da la vuelta y se retira.
El álamo se burla y tiembla.
El aire tibio se aquieta en la interrogación.


“No es el objeto que ves.
La emoción es el centro.
El sentimiento con que vives
lo que estás percibiendo.”


Ya la luz no hace falta. Se retira el sol.
Un murciélago, hace un zigzag suicida, tras una presa incierta,
y la noche concierta estrellas, frescuras y aromas nuevos.

“Experimentar la emoción es vivir,
es todo lo que quieres conseguir en el juego.
Para experimentarla te permites sufrir.”

A la izquierda titila un fuego. Ladra un perro a su porvenir.
Canta el buho su acuerdo.
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Los puntos sobre las y-es

Y no doy un paso
sin mirar a mi espalda.
Y no hago un lazo
sin pensar en quién manda.

Y no lloro por ti,
no me importas tanto.
Y a quien rompo es a mí,
déjate de egoísmo barato.

Y si simulas que te importo,
no obtendrás lo que buscas.
Y si te interesa lo que escondo,
hazte a ti las preguntas.

Y tú empieza a divagar
y a soltar discursos populistas,
que verás mi realidad:
no me interesan las conquistas.

Y date por aludido si quieres,
no voy a esconder lo que no existe.
Y reflexiona cuando pienses,
que lo nuestro fue un mal chiste.

Y saluda a tu marcha al resto,
mustios en el camino del adiós.
Y márchate olvidando esto:
"por siempre odiaré tu valor" .
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Mi razón

Mi poesía hoy tiene tintes de tristeza
la melancolía se me sentó en la mesa
y llorando penas con un tequila añejo,
me enseño momentos que aquejo.

Pasaron por mi mente muchos recuerdos,
decisiones que tome en otros tiempos,
Y ahora son carga pesada que llevo,
de los que aprendí y en mi mente sublevo.

Mi tristeza hoy encuentra otra razón,
y pide al corazón se encierra en caparazón,
llevar las penas hasta un nuevo instante,
donde basta ser historia con toque hilarante.

Razón que agobia por mi camino,
donde todo lo que empieza tiene un destino,
Vestigios de llantos que cargó conmigo,
cicatrices que marcaron las cuales bendigo.

Reflexiones de minutos que se quedan,
para enseñarme que en todo salí vencedora,
y que debo dejar valores que se heredan,
y causas de vida que no dejaré para luego.

Mirando de reojo mi reflejo de un ayer,
Observo que soy mi meta por crecer,
y que mientras tenga mi esencia intacta,
no habrá nada que me haga desfallecer.

Las letras de mi alma.
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Navidad en solitario

Navidad en solitario
mientras recorro Granada
por sus ríos
y sus barrios.

Ya nada es como antes
y muchas cosas
han cambiado.

Veo feliz a la gente,
que lanzan cohetes y
muestran una sonrisa
permanente.

El sol y el día mueren
y las familias buscan el
calor de sus más allegados.

Yo, que vuelvo al piso
por la noche,
me permito el capricho
de comprarme un libro.

Antes solía decir que
mi mejor regalo eras tú,
pero te fuiste.

En realidad me siento
bien y realizado.
Veo a los niños felices
y me vuelvo despreocupado.

Al llegar ceno solo,
reposo pensativo y
comienzo a leer.


Evan Huygens
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Como si existiera

Como si existiera,
a veces me enfado con Dios
y entonces él,
en una sencilla ecuación de primer grado,
despeja su única incógnita:
de existir, yo sería finita.
Mas tengo la certeza,
en tanto llega de esta reflexión
el punto final,
de mi existencia y,
aunque parca sin duda,
mi inmortal condición
da comienzo en el primer verso
y en el último termina.
El instante que le siga
dará y quitará razones,
claro que,
Razón y Dios
-vistos de la filosofía sus siglos-
agua y aceite y,
Servidora y Razón
-dada mi biografía y hasta aquí lo escrito-
aceite y agua.
Y sin pretender
burlar a Dios
(¡líbreme él mismo!)
ante la duda,
me acojo a un socorrido Da capo,
italiano vocablo que,
si no eterna,
en cíclica me convierta,
(APARTE: No papal. Mantengamos el elenco:
Dios y la Dudosa.
El Dudoso y la Recurrente)
cual enroscada pescadilla
o perfecta rosquilla.
Sea pues.
Da capo.

© Yolanda Gracia
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Una puerta al mundo

Sentado frente a una puerta al mundo, observo este universo de vidas, en el interior de esta pequeña,mas entrañable taberna.
La penumbra domina el espacio, el exceso de luz que arroja una puerta abierta al exterior, hace que parezca estar sentado ante una pasarela muda de personajes. El aroma de mi acompañante me incita a observar, predecir, cuales son las vidas de cuantas almas u objetos me rodean.
Por los rincones más oscuros y altos, observo una antigua cámara de fotos, ajada por el tiempo y los recuerdos. Arrinconada en éste lugar, ambientado en la verde Irlanda, su lente debe de retener aún esmeraldas pastos irlandeses, ondeados por un fuerte viento, mientras una sufrida madre despide a su hijo, al borde de un acantilado, en un viaje sin retorno hacia unos horizontes plenos de esperanza.
Más atrás una bicicleta de paseo, roída por el uso, sin cubiertas, ni cadena, inmóvil, como la muchacha que pedaleaba sobre ella, con ansiedad, sujetando con una mano su pamela, en busca de un amor que riegue de besos, su enfermizo romanticismo.
Una añeja máquina de escribir, sin teclas, ante la falta de inspiración del escritor, rostro surcado por profundas arrugas, un vaso de rancio wisky y una colilla de cigarro apagada en la comisura de sus labios, recostado en su inseparable silla, deshilachada por la constancia, esperando esa musa caprichosa y esquiva.
Entonces, mientras saboreo la calidez de mi camarada, reparo en la compañía que me rodea de forma anónima, tan cerca y tan distantes unos de otros, ignorándonos, fingiendo no vernos.
Frente a mi, una pareja en el mediodía de sus vidas, compartiendo besos con sabor a despedida. ¡Ah el amor!, tan esperado, tan injusto. El amor les desgarró hace tres días. Él vino a la ciudad, hace ya dos meses, por razones de un trabajo que nuevamente le obligaba a partir. Ella le servía cada día los mejores de los platos, esperando que mirase aquellos ojos inundados por el deseo, ansiando que reparara en ellos. Una esquina hizo lo que no pudo la más sugerente de las sonrisas, un tropezón, unos libros por el suelo y al levantarse descubrió el más hermoso de los mares, embravecido por el roce su aliento. Hoy partía, lamentando tan tardío tropezón, en la insistencia de sus besos yacía una amarga despedida a ningún lugar.
Dando otro sorbo a mi aromático compañero, mi atención es atrapada por un grupo de cuatros chicas, la adolescencia y sus locas perspectivas del futuro. La risa por enseña, la inquietud como piel, vidas en sus génesis, visiones vírgenes de la ilusión y la esperanza departiendo, mientras sus revolucionados relojes queman cualquier perspectiva del tiempo.
En la barra dos parejas, una de ellas tienen dibujada la palabra cotidiano en sus gestos. Él con un periódico, ella con una revista, dirigiéndose un ligero gruñido ante la más intrascendente de las noticias. Ya que no queda nada de aquellas miradas que acababan en incendio, el tiempo, el mayor devastador de sentimientos, había consumido y devorado aquella pasión que surgía ante un roce de piel. Sus sueños en común se han convertido en viejos abrigos abandonados en el interior de un armario. Él no ceja de mirar el reloj, esperando con ansia la hora en que su vida cobra seguridad, en el único sitio posible, su trabajo. No entiende que espera su compañera de él, siente aprisionados mil sentimientos en su interior, mas no sabe como darles forma y servírselos a ella, la fuente de su amor. Ella lo mira furtivamente, preguntándose cuando perdió a su compañero y apareció aquel desconocido, con el que vivía hacía ya ocho desmadejados años. Los silencios ocupan la mayor parte del tiempo en común. En lo íntimo de su sentir, una fuerza le empuja a abrazarle y susurrarle palabras de amor, enterradas en la rutina. ¿Pero como hacerlo, sin provocar en él el rechazo a sus muestras de amor?, él que se cuida de hacer muestras de sentimiento alguno.
En la única mesa situada en el epicentro de este universo de vidas, estoy yo. Mesa de forja, negra, redonda, apenas sitio para mis codos, ¿Cómo me verán los demás?, ¿qué historias esbozan mis gestos corporales? Un caballero de pelo banco, cuyo rostro el tiempo lo ha surcado en cien direcciones, reposa sus calmados ojos en mi y ve a un ser solitario en espera de un recuerdo. Solitario por elección, pues la mejor de las compañías partió en un viaje sin retorno, pues solo el dolor sería el final de una pasión sin destino posible. Entre las manos el tiempo no pude atrapar, el deber, la justicia y el amor, generalmente son malas combinaciones.
La tibieza de mi acompañante me devuelve al ruido de la realidad y aquella puerta al mundo logró arrancarme una sonrisa. Al despertar de mis reflexiones me pregunto, ¿acaso son historia imaginadas, o quizás este pequeño universo de vidas, en su silencio, han compartido sus evocaciones con mi soledad?
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Esclavos

Hoy no,
hoy no puse la tele ni un minuto,
y no vi las desgracias que inmunizan el corazón
y adormecen el alma,
no escuché los estúpidos argumentos
de mentes ignorantes que nos dominan,
no vi el vacío de cabezas huecas
que hacen del culto al cuerpo un fanatismo;

hoy no,
no encendí el ordenador
para ver esa vida virtual que nos condena,
no compartí el vídeo viral del día,
ni desnudé mi vida en fotos,
no entré en ese juego infernal que atonta la mente,
ni revisé mi correo veinte veces
en busca de una ilusión desgastada;

hoy no,
hoy no até el móvil a mis manos,
ni mis dedos a unas letras,
me perdí las charlas sin sentido
de mis trece grupos de whatsapp,
ignoré a mi jefa, me quedé sin batería
y seguía el mundo,
no atendí ni una llamada…

hoy me senté frente al mar, respiré,
saqué mi vieja libreta y escribí unas líneas,
me bebí un buen libro, dibujé una sonrisa
y entendí, que aún quedaba tiempo, y un lugar,
en lo más profundo de mi ser,
para ser libre.

(De "Cuaderno de poesía": laciudaddelasnubes.com/category/cuaderno-de-poesia/)
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Fragmentos fundamentales

El principio de la indecisión
desanima a la miseria.

Un entrañable manifiesto
de huéspedes inanimados
con cámaras fotográficas
reivindican su sitio.

Tras el traje de algas marinas
y la levadura de cerveza,
los testimonios del conformismo
dejan sedimentos
en narraciones de sueños profundos.

Una fuerte intoxicación
de quejas y cafés fríos,
hombres abrazados a mujeres
con la mente perforada
por los anillos que no llegaron.

Beber licor de alfalfa
con rábanos infiltrados
mientras el sulfato de magnesio
alienta la fealdad relajada.

Reflexión para vaciar la historia
y amanecer limpio
de fragmentos fundamentales.

Los inflexibles límites
de la moral caduca
han rodeado mi cuello
con camisas almidonadas
en busca de estratos
que aniquilen mis demonios
y me muestren otro tipo de camino.

La verdad es que me he cansado
de utilizar palabras
que no están
en mi ordinario real,
cansado de la estructura matemática
que les roban el alma por una declinación
de sectores estipulados de una pseudo pureza
la cual no comparto, me invitan a pensar que solo son:

"Manuales de cazador"

Siempre ,siempre
que reine el vómito desde las entrañas
sea de la manera que sea,
que esa desnudez plasmada en líneas
tome el valor que merece,
porque sí, la poesía no necesita
de maquillajes ni ecuaciones superfluas .

Todo aquel que se enfrente a un papel en blanco
y exponga su ser a disposición de los demás
buscando la belleza, reivindicación, sentir real
merece un aplauso inacabable,
porque sí, porque ...son poetas
no hay leyes ni decretos por los que regirse
y el que tenga la potestad para decir esto si ,esto no
tiene un problema:

"La poesía sale del alma, los manuales
nos lo hemos inventado los seres de carne y hueso
para tener el control, como todo en la vida".
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3comentarios 84 lecturas versolibre karma: 85

Podré

Si puede el tiempo
desenterrar aquello
que tragó el olvido
y alterar la idea maciza
del orbe sellado

si puede el viento
quebrar el silencio
de la noche suave

si puede romper el mar
aquél límite
que el cielo traza

si puede una abeja
con gala infinita
convertir en manjar
los colores del mundo

si puede una nimia célula
convertirse en dos

si puede el pensamiento
construir torres
y también bajarlas

entonces
podré despertar
y soñarme de nuevo.
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Aullidos de libertad

Fiereza cubierta de la belleza más indómita, pureza que a la brillante luna suplicas tu amor. Alma noble y fiel, amante inmortal, protector de tus hermanos. Cuestionado desde el principio de los tiempos; siempre temido, a pesar que tus ojos reflejan solo el anhelo de la libertad que siempre fue tuya y que el hombre un día te robó. Eras rey en tus vastos dominios, señor entre todas las fieras del bosque, las montañas y los fértiles valles regados por espejos de plata. ¡Lucha bella criatura, lucha!¡Reclama nuevamente tu trono! Nunca desfallezcas y sigue aullando en la oscura noche, pues el hombre sigue siendo siervo, y tú, el señor de los grandes bosques.
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Arde mi ser...

Este incendio,
que me arrasa por dentro,
quema, mata y destroza,
parte de mi ser y de mi pensamiento.

Avivado con el viento de tu boca,
donde antes había besos,
ahora solo encuentro llamas,
y heridas sin consuelo.

Llamas que calcinan mi alma,
mi semblante y conocimiento,
reduciendo a cenizas,
mil sueños de amor y de sentimiento.
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Odiosa Calma

Odiosa calma,
Que precede la tormenta,
No hay respuesta,
Que valga...

Lluvia,
Se avecinan las tinieblas,
Y tengo fobia,
A que en esencia,

Ya nada valga,
Odiosa calma,
Silencio,
Viento,

Y nada,
No hay nada,
De golpe ruido,
Júbilo,

Rayos,
Fallos,
Que no cicatrizan,
Me callo,

Goteo,
De gotas,
Espasmos,
Truenos,

Y en ellos,
Encuentro,
La fe,
Surge miedo,

Desencanto,
No hay paraguas,
Ni ganas,
De tenerlo...

Mojado,
Calado,
Hasta los huesos,
Buscando consuelo en vasos,

Vacíos,
Whisky,
Hielo,
Y nada,

Tan solo,
Soledad,
Y calma...
Odiosa calma.
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Pedazos de mí

No busco la fama, prefiero ser eterno como los poetas.

Quiero mi bastilla, mi dos de mayo, mi palacio de invierno; quiero que el pueblo jamás vuelva a ser esclavo. Porque un pueblo oprimido tiene el deber de levantarse contra el opresor.

¿Y ahora qué? Vivimos en una sociedad dormida, esclava de inservibles necesidades que el consumo nos impone. Títeres de quien nos vende todo lo que compramos, olvidando que todo lo que importa no puede comprarse: Amor, amistad, salud, tiempo, respeto, honor, vida, etc… Somos esclavos en una aparente libertad.

Otra vez lloran los poetas desde el vergel divino, al contemplar un inmigrante ahogado en el mar o un niño muerto entre los escombros de un edificio derruido por las bombas de los adalides que pregonan la falsa libertad. Otra vez lloran los poetas mientras sonríe el terror.
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6comentarios 99 lecturas prosapoetica karma: 80

Perdiendo la razón...

Te amo. Creo que así es como debo comenzar. Con una declaración clara, contundente y precisa, porque sólo así los oídos necios entenderán de razones verdaderas.

Sucede que el mundo se extraña de que te quiera tanto, pero para mí no es nada extraño. Todo el mundo me dice que es una locura, que no puede ser que te vea como lo más bonito del mundo, que les diga que tu sonrisa enmarca todo lo que quiero ver por el resto de mi vida. Que tus besos son de sal marina y le dan tanto sabor a mi vida que yo puedo comerlos todo el tiempo, todos los días y engordar de tu cariño.

No comprenden que salgo a trabajar no para ganarme la vida, si la vida ya me la gané contigo, salgo para darnos lo que nos merecemos. Si el mundo se diera cuenta que con querernos lo tenemos todo no nos cobraría nada en euros o dólares o pesos...

Trato de explicarle al mundo que no puedo vivir sin ti, porque el complemento justo de todo eres tú, eres la sonrisa en mi día pesado, el motivo para confrontar los problemas de diario, el "no más" cuando busco otra copa de vino, el "cinco minutos y ya" cuando estamos en la cama y el "ahora sí a levantarse".

Quisiera que todos sepan que si estoy loco es porque contigo la realidad que yo vivo es diferente a la de los demás. El definirme como persona se da a través de tu mirada, cada día me esfuerzo en ser mejor persona para ti, por ser lo que quieres y ser lo que quiero contigo. Querernos, es sencillo y cómodo para nosotros, porque es donde no tenemos nada que perder, el que estés conmigo o el que esté contigo no nos trae ningún beneficio, yo sé que si no estuvieras en mi vida me iría bien y a ti también. Es ahí donde radica la magia verdadera, si estamos juntos es porque nos queremos, porque tenemos tanto para compartir que tú eres ese recipiente de mí y yo soy ese recipiente de ti; y ambos nos llenamos mutuamente de nosotros... Qué maravilla!!!

Estoy tan contento de tenerte cerca, y que tú mano tome la mía porque quiere, porque la busca y porque le gusta sentir mi piel sobre la tuya, nos compartimos y nos brindamos todo, porque tenemos todo por dar y todo por recibir. Es lógico que el mundo no lo asimile, y nos vea raro cuando estamos a la lejanía felices, no saben cómo sin estar juntos podemos estar tan unidos. Por supuesto que prefiero tenerte a mi lado y sentir tu calor, pero la vida no cumple caprichos y aun así cuando nos pone distancia, nosotros le sonreímos porque lo vemos como un momento de reflexión del por qué estamos juntos, que se entienda que no estamos adheridos por un simple pegamento que nos obliga a estar juntos todo el tiempo, no... Es algo más trascendental, permanecemos unidos, no simplemente juntos y eso es lo principal.

La decisión de querernos y no la obligación de hacerlo es la base. Por eso el mundo nos dice que perdemos la razón, y yo contesto ¿Cómo voy a perder la razón si mi razón de todo eres tú?... Perdiendo la razón... que va... y si esto es locura, entonces por fin comprendo cuando los locos dicen que su vida es perfecta con lo que tienen y yo te tengo a ti... pensándolo bien, tal vez tengan razón, estoy perdiendo la razón y debo confesar que es lo mejor que me ha sucedido en la vida.

Gracias por ser mi locura.
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1comentarios 53 lecturas prosapoetica karma: 46
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