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Haiku de la frontera VI

Hoja caída,
concertina pulida,
sangre brillante.
6
sin comentarios 23 lecturas versoclasico karma: 111

Dime cómo eres y te diré qué leer en mí.

Quijote de la mancha de mis grandes batallas
romance gitano de un atardecer rojizo y audaz
mis ficciones de un amor correspondido
en cien años de mi soledad

Mil y una noches prendido de gloria
en donde todo se desmorona
con una falsa divina comedia del sublime sentir
sin orgullos y prejuicios de un viaje al final de la noche.

Gran esperanza de un hombre invisible
en el ruido y la furia en tiempos de cólera,
alma muerta en un tambor de hojalata
en la odisea de un loco de un hijo del barrio.

Eres un desasosiego del tiempo perdido
tiempo de migrar al norte con Gulliver
antes que la guerra y la paz nos lleven a la muerte
sin un refugio de mil palabras.

Eres mi lenguaje preciso que me acompaña
en todos mis sueños más poderosos,
el mejor libro del mundo
en ciento cincuenta millones de razones para vivir.

Tus hojas se deshojan como una rosa
en mil historias que hablan de ti
dime cómo eres
y te diré qué leer en mí.

Miguel Adame V.
23/04/2018

Día Mundial del Libro.
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14comentarios 252 lecturas versolibre karma: 118

Haiku de la frontera I

El paso lento.
Nieve cae sin cesar,
sigue calando.
6
sin comentarios 124 lecturas versoclasico karma: 92

He vestido de lluvia las tardes solitarias

He vestido de lluvia
las tardes solitarias.
He puesto un arcoiris
en las orillas de la tristeza.
Le he puesto un traje a la luna.
Un sombrero a la noche.
Una canción al ocaso
Y un reloj...al horizonte.
He subido hasta el sol
con las alas de cereza.
Escalé hasta las nubes
con mis sueños de fresa.
Me escondí de la soledad
cuando pasó por mi puerta.
Y ahora que llevo en el pelo
un ramito de poemas.
Carmín en las metáforas
Y unos tacones...
para alcanzar las estrellas.
Ahora me voy con Morfeo
a su refugio de azabache.
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14
8comentarios 64 lecturas versolibre karma: 101

Haiku de la frontera IV

Estoy helado,
sueño con lo que dejé.
Dulce nostalgia.
12
4comentarios 121 lecturas versoclasico karma: 110

Mi hogar materno

Se vinieron conmigo los colores
que borbotearon de los rincones,
y las paredes adornadas con texturas
de sus viejos recuerdos.
Se me quedaron atascados
tus amores sempiternos
entre mi pecho y la frente.
Milagro eres, madrecita,
que susurras con éxtasis,
el rosario fundido entre tus dedos,
sentada frente a tus santos
y a las fotos de tus muertos.

Y escondidos en las papilas
aún se encuentran los sabores
del aguacate mantequilla,
del chocolate caliente,
nuez moscada, canela y queso.
Y a veces; solo a veces,
me bebo al Táchira
sorbo a sorbo, caliente y espresso.

Me empeño en vestirme de trinitarias;
la que te dan la bienvenida
en fucsia y sol radiante.
Y despiden en color naranja
y nubarrones en los cielos.
La que se ponen coquetas
con el canto grosero
de los gatos blanquinegros gariteros.

Y se vinieron las garzas rojas
que ya desaparecieron,
y las guacharacas que el alba empujaba
sobre los arboles del patio trasero.
Y si de la noche se trata,
nada se compara con Roberto.
El eterno inquilino
de las guanábanas y el techo:
El rabipelado gracioso; nocturno carabinero.

Todos ellos conmigo se vinieron.

Y llaneando en los recuerdos
entro en el verdor del monte
y en la rubia calabaza,
en los tomaticos que anhelaron ser silvestres
suicidando su acidez en mi lenguaza.
Se quedaron en mí,
las sombras del Syrah reposado
entre las copas reflejadas;
pupilas de mis hermanos.

Todo eso es mi hogar,
que a todos lados yo llevo.
Sus colores que son muchos,
sus aromas que son cientos.
Todos mi refugio y algunos mis cimientos.
Como lleva la concha el caracol
que a Fibonacci salió a su encuentro.

Todo es perfecto.
Perfecto mi hogar materno.
4
2comentarios 21 lecturas versolibre karma: 52

Haiku de la frontera II

No sé dónde estoy.
Una nueva frontera,
siempre lo mismo.
10
1comentarios 120 lecturas versoclasico karma: 104

Me gusta recorrer el universo...

Me gusta recorrer el universo
que parte del abismo de tus piernas,
refugiarme del frío en tus cavernas,
columpiarme en tu piel, por el reverso.

Enredarte al acento de mi verso
que borda para ti noches eternas,
noches sencillas, plácidas y tiernas
enganchada a tu pulso lento y terso.

Me gusta reflejarme en tu mirada
con la luz de la luna de testigo
y en tus iris, traviesa, dibujada.

Me gusta despertarme así contigo,
fundirme en tu calor de madrugada,
jugando a hacerme un nido con tu ombligo.
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12comentarios 94 lecturas versoclasico karma: 119

Ciudades cerradas

Cuando la política
habla de solidaridad,
causa temblores.

El yo se oculta,
la luna se esconde tras las nubes,
el sol se eclipsa tras la luna,
el agua huye subterránea,
la lluvia se evapora a los cielos,
los rayos huyen despavoridos,
los fuegos crecen.
El humo oculta la vergüenza ajena
de nuestras ciudades sin brillo,
ciudades cerradas.
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4comentarios 136 lecturas prosapoetica karma: 112

Regando distancias

Distancia que cimenta clavos
entre mis sentidos, bajo su silencio,
distancia que riega espinos
entre mis pies y sus pasos,
distancia amiga por familiar,
reconocible terrizo de olvido.

Dolor forjado en el cáliz de la distancia,
vertiendo hiel en las coyunturas
de mi voz rota entre las letras de su nombre,
oscuro amanecer entre tulipanes secos de color,
como cuentas de promesa furtiva en sus labios,
rezando porque su presente y la derrota
se fundan en el pecho de mis entrañas.

Distancia regada susurrando despedidas entre mis manos....


Renuncio como salida al camino,
como bálsamo grapado a la cicatriz,
conjugando verbos como imperdibles
prendidos en cada estación, en estantes,
donde refugio sus palabras en paño de papel.

Futuros revolcados sobre púas de la distancia,
devorando deseos en mueca risueña,
esperanza mesnadera, amarilla por la constancia,
certeza cual raiz de recuerdos,
cristales desmenuzados en sigilos
en versos sembrados,
sangrados en la vereda de su puerta
y el rasgueo de mi pluma muerta.


Amén
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22comentarios 148 lecturas versolibre karma: 112

Brisa breve

Los refugiados, hermanos,
cual jabalíes cazados,
hunden el hocico
víctimas de perros burócratas
que se apagan
entre legajos de alegalidad
mientras se dan la mano.
Síntesis de su miseria
que el desprecio no toca.

Los párpados se cierran de placer
ante el beso húmedo de la tierra anhelada.
Brisa breve,
encuentro del estar con el no estar.
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3comentarios 111 lecturas versolibre karma: 113

Arrecife (Liras Trenzadas)

Hay corales en llamas
Que guardan tu nombre como tesoro
Camuflado entre flamas
Crepita con decoro,
Arrecife azul de fuego sonoro

Nadan peces en oro,
Dibujan cielos con pincel de arena
En el lienzo incoloro
Mientras tu luz resuena
En reflejos, como piel de sirena

Es coral y es colmena
De tu nombre brotan aguas de miel
Dulce mar que enajena
Galopando un corcel
Con escamas claras de cascabel

Eres refugio fiel
Que cruza planetas de aguas tranquilas
En barcas de papel.
Entre azules y lilas
Baila el sol abstracto de tus pupilas

En tu nombre destilas
Húmedo y cálido amor de centellas
Corazón que titilas
Como las gotas bellas
De un arrecife cubierto de estrellas.





Dee Dee Acosta
Abr.12/2018
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17
29comentarios 163 lecturas versoclasico karma: 106

Discípulos del miedo

La inmensidad del estar despojado
te da valor.
La sospecha de amor sin recompensa
te presta amaneceres.
La melancolía sin duelo
mendiga amor,
tortura nocturna del no-me-olvides.
Clandestinidad que te devora
y vomita caridad.
Apetito humilde, hartazgo de promesas,
instantes de miseria sin papeles,
besos furtivos en el balcón
de la muerte.
12
4comentarios 82 lecturas versolibre karma: 109

El cortejo

Un cortejo de refugiados
pasa pidiendo aprobación,
la Santa Compaña entre ellos.
No la conocen.

Una piara de empresarios
se refocila en su pocilga
para decidir.
Una recua de políticos,
unos tras otros,
legisla.

Tú y yo obedecemos.
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4comentarios 103 lecturas versolibre karma: 102

Haiku de la frontera V

Mi cuerpo junto
al recuerdo de casa,
se estremece.
5
sin comentarios 49 lecturas versoclasico karma: 80

Inerte

Inerte,
como el silencio
que hace crujir las palabras.

Inerte,
como tu risa
que se agolpa en el vacío.

Inerte,
como cualquier mañana
refugiada en el último confín
de tu espalda.

Rita.

12.2.18
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5comentarios 84 lecturas versolibre karma: 115

Vida

Una pequeña fisura
me encontró pululando
Me incruste en ella débilmente
-la única manera que podía-

Me encontró y yo
me refugie ahí,
Sabiendo que un día
me tendría que ir

Mi cuerpo frágil esta
siempre a la deriva,
dispuesto a cualquier
torbellino, cualquier brisa
de polvo estelar

Un día me iré
pero me aferraré
lo más fuerte posible,
la abrazaré,
esperando un día
volver a caer.
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16
8comentarios 75 lecturas versolibre karma: 106

¡Niño, cambia de canal!

Te veo

muerto en el plasma
entre arenas de espanto.

Lagrimas congeladas
en inviernos de niñez
que se niegan a correr.

Vacío y desolación,
hedor de realidad,
hambre de hormigas,
furor de miseria.

¡Niño, cambia de canal!
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3comentarios 159 lecturas versolibre karma: 112

Bolsillos llenos de vacíos

Con los bolsillos llenos de vacíos
de los agujeros del alma,
saco a pasear el dolor,
esta soledad como fular de los sentidos.

Ausencias cual estatuas al perdedor,
no sé si amar suple el destierro,
la soga con la que me arrastra
hacia las cuevas de mis rebatos.

Quiero abrigarme en letras
que tintineen melancolía
con sabor a la piel del corazón
que late entre repechos,
pasos que forman el alcor
de tragaluces por las que se
escapan tu espera, el bálsamo,
alimentando mi aliento vano.

Corazón áspero envuelto en terciopelo,
tristeza como ungüento de auroras,
la desazón de verte en cada sutura púrpura
dónde resiste el olvido, las miradas marchitas,
el impávido esqueleto de mis memorias.


Anhelo el refugio de tus brazos,
el calor del tártaro de tu boca
prendida en cada uno de los sigilos,
de vacíos en mis bolsillos
llenos de las manos cerradas,
las tuyas como despedida,
las mías aferrando el viento.

Bolsillos llenos de vacíos…
…tan lejos….tan dentro…


Amén
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26comentarios 160 lecturas versolibre karma: 120

Hasta el final

Qué no hubiera dado, mujer,
por haber saciado mi sed en tus senos
como errante andariego de tantos caminos,
de darle refugio a mis dedos hambrientos
en la honda ensenada de tu vientre fecundo
y de beberme toda el agua del mundo
por la dulce cascada que asoma en tu boca...

Qué no hubiera dado por estar para siempre contigo
como dulces aromas corriendo en el viento
o un manojo de versos brotando en mi pensamiento
con tal de que la vida me hubiera permitido
caminar como un caudal por siempre a tu lado
y abrigarme con tu cuerpo en mis noches de frío.

Qué no hubiera dado, mujer, por sentirte en mis venas
como un río de sangre corriendo desbordado y revuelto
alborotando con fuerza las ramas de mis sentimientos...

Qué no hubiera dado, mujer, por ser tuyo por completo
y haberte amado hasta el final de los tiempos.
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4
sin comentarios 31 lecturas versolibre karma: 60
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