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Vendedor de espejismos

Compré la lámpara convencido por la palabrería del comerciante de antigüedades cuya apariencia me alcanzó a hacer pensar que lo habían sacado de la lámpara antes de ser su vendedor. Y era cierto. Apenas le entregué el dinero se desvaneció frente a mí. La lámpara también parecía real.
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La historia de una chica y un café

Por Riberpa



Capítulo 1 Génesis


No más de veinte minutos habrían pasado, se había ido tal vez para siempre, y ya empezaba a recordar que todo había empezado en ese increíble tres de agosto de hace cerca de dos años, el destino cruzó una delgada línea y en medio de mi incertidumbre apareciste; recuerdo que yo venía en malas condiciones precisamente porque no eran mis mejores días, las presiones y la soledad habían cobrado y afectado mi salud.


Realmente era incomodo sentirse en ese desequilibrio físico y emocional, fui sin más aliciente que cumplir un requisito más, recuerdo estar ahí sentado esperando sin sentido, al oír mí nombre gire con algo de desidia, pero inmediato mi rostro cambio, está viendo aquella persona que se accidentaba en mi vida y colisionaba frente a mis ojos, ahí estaba esa figura menuda, normal dirían muchos, pero cuando mire sus ojos algo me atrapó; sólo lo descubriría tiempo después.


Camine a su lado durante un corto trayecto las primeras palabras cruzadas fueron como un libreto poco profundas, diplomáticas, pero poco a poco me entró el afán de hablar, tal vez tome la iniciativa tratando de agradar por aquello de la primera impresión, buscando crear un lazo que desde el principio mi corazón sintió que se anudó en mí, el tiempo relativamente voló para mí, parece que hubiera desaparecido el resto de escenario.

Sería presumido pensar que tú correspondías desde esa primera cita sólo mi imaginación desbordada de emoción lo recreo, hacía rato que no me sonreía la vida y ese día tuve la suerte que uno no busca, sino que te encuentra. Aterrizado en mis recuerdos vi correr nuestra historia y esa primera conversación corrió dejando en mi la sensación de un querer más.

A veces nos pasa esa incómoda situación de tener sensaciones inexplicables, irte, pero desear volver tan pronto como se pueda, tal vez existen esas diosidencias que se colocan tú camino para hacerte menos pesado el viaje y empiezas a preguntarte qué enseñanza habrá detrás de estas experiencias a la que llegas cuando menos piensas y cuando tus velas se han ido apagando poco a poco.


Capítulo 2 Añoranzas.

Hoy me fui con esa sonrisa que esa “extraña” me regalo a mi otro extraño, esa delicadeza envuelta en una flor de mujer donde cada palabra que brotó me llevo a la tranquilidad, había olvidado que, si hay gente hermosa y que el empaque es engañoso, había luz en tus ojos y ahí me conecte pensando en que los próximos días fluyera en mi un ángel capaz de corresponder ante tantas dádivas que entregabas a borbotones.


Esos días anteriores a nuestro nuevo encuentro estuvieron plagados de recuerdos, de contar los días esperando retomar nuestra conversación y con la esperanza de seguir reconociendo en ti aquello que había tratado de buscar con algún desespero durante varios meses , en donde soñaba frecuentemente en disfrutar de una conversación y que esta fuera tan lenta como pudiera , alargando cada minuto y sintiéndome afortunado porque estarías ahí para recibir mi sonrisa, con una empatía perfecta y así aprovechar cada uno de esos espacios que me regalaras.


En esas noches pensaba como este sentimiento naciente e ilógico debería manifestarse y en mi mente se cruzaba varias opciones que iban desde unas señales de SOS desesperadas de que te fijaras en mi de manera perentoria hasta pasar desapercibido y solo dar ligeros toques de estas sensaciones que iban creciendo; la noche anterior a nuestro nuevo encuentro me sentía como aquella oruga queriendo convertirse en un abrir y cerrar de ojos en una mariposa amarilla en un mundo lleno de color , sin embargo decidí colocar pies en tierra y reconocer que si bien desde niño me habían vendido la imagen del amor a primera vista esta requería de algo más y lo iría comprendiendo en el camino que me esperaba.


Capítulo 3 Conociéndote


La mañana estaba fría, si bien llovía copiosamente podía ver la gente caminar rápidamente , doy un giro a mi pensamiento he intento imaginar que cada uno de ellos vive su mundo y está pensando en las horas por venir , en sus anhelos y metas de ese día; yo por mi parte venía con esa ansiedad que había tenido los días anteriores, con un solo objetivo confirmar si esa conexión primaria y básica que sentí era real o parte de mi imaginación, de nuevo volví a la realidad y seguía caminando , apresure el paso dando zancadas más grandes y volví a sentir frío en mis manos y ansiedad en mi corazón.


De un salto nominalmente entre al edificio me anuncie y espere con impaciencia el encuentro, por un momento me quede absorto y de nuevo reacciono cuando alzo mi mirada y la vi acercarse hacia a mí, como si me conociera de siempre me saludo con un gran don de gente, sin embargo siempre guardo la formalidad que ameritaba la situación, a pesar de ser la segunda vez que coincidíamos nos sentimos cómodos como si nos conociéramos desde hace mucho tiempo , sentía una buena energía y esto era signos de un buen comienzo para seguir escribiendo letras en el libro en blanco que no había obsequiado el destino.


Hasta ahora me había referido a ella como esa figura menuda y realmente quiero guardar en mi memoria fotográfica tu rostro el cual contemplo de manera directa y en especial esos dos puntos de guía que son sus ojos , he de decir lo que primero vi fue una sonrisa permanente que uno no olvida, vas irradiando luz con una actitud que pocas veces uno ve, más qué describir lo físico de tu belleza admiro lo que inspiras , me llevas a soñar y no queda otro camino más que agradecer a la serendipia que me permitió conocerte, aquí y ahora estoy seguro que si fuera por tu sencillez dirías holas no crees que estas exagerando ? y yo simplemente tendría que decir que pude ver más allá de lo que vieron los demás.


A ratos quisiera describir todo lo que pasa en mi cabeza cada vez que se generan estos encuentros que he de reconocer se presentan por un tiempo limitado y que son de obligatorio cumplimiento pero que disfruto como si fueran libres y espontáneos, me llena el alma de fe, de un sí se puede y de creer que la vida vale la pena vivirlas gracias a la existencia de seres humanos que van regando enseñanzas como semillas con la esperanza de aportar a la vida de cualquiera de nosotros, hoy salgo convencido que sin importar este final ya dejaste huella en mí.


Capítulo 4 La despedida


Así fueron pasando esos sesenta y cinco días de cercanía en donde cada reunión se fue acrecentando sin explicación alguna un afecto inusual que me llevaba a sentirme pleno y a desear día tras día volverte a ver esos sesenta minutos en los cuales el reloj pareciera estar corriendo unos 100 metros planos, eran implacables y a pesar de que sentía que no era indiferente había una barrera implacable de superar; lo sabía y el tiempo se agotaba y no quería llegar a ese final que era tan seguro como la muerte.

Quisiera detallar cada uno de esos instantes vividos en este corto tiempo; donde las letras se darían un banquete ya que se plasmarían todos lo que nos fue sucediendo en donde en cada cita nos sentíamos más dependientes el uno del otro , cada vez conociéndonos más y estoy seguro que tanto tu como yo nos pasó algo que aún no tiene nombre pero que existió , y ahí me queda anclada ese siete de octubre donde se rompió ese cordón umbilical que nos ató durante 65 días, recuerdo salir algo melancólico mas no triste porque comprendía que había tenido suerte y que lo vivido había calado una gran huella que me impediría olvidarte.

Entendía que en ese momento había diferencias que no permitían una relación diferente a la que el destino nos brindó y que antes de manera valiente lo desafiamos y lo llevamos a un escalón más allá de lo permitido, así me fui con una posibilidad escasa de contacto, pero existía como al aire que exhalaba cada mañana posterior a nuestro adiós.

Estábamos cerrando ese primer año y luego de atragantarme con las ganas de escribirte decidí hacerlo de manera sencilla y empezamos otros ciclos de escritos sin vernos en donde te compartía mis escritos que nacieron de la inspiración surgida de los sentimientos hacia a ti, ahí nacieron poemas sentidos que leías y luego me dabas tu opinión donde me reafirmabas que era grato para ti leerme y me agradecías abrirte la puerta de mi vida.


Capítulo Final ser agradecido

Recuerdo que este medio escrito me trae gratos recuerdos contigo ya que siempre recibí una respuesta ; ahora lo sé con certeza el hecho de conocerte fue para mí muy importante disfrute de cada segundo y cada sorbo de este café retrasado en el tiempo y pospuesto por el destino , desde entonces solo pienso que la serendipia llegue a mí para atreverme a soñar contra lo que parece imposible.


Ayer nuevamente recorriste mis pensamientos como en tantos otros días en que te posesionas de mí y aquí estoy escribiendo estas líneas para evocarte y esperando poder robarte unos segundos y una sonrisa ; como diría Benedetti mi táctica y mi estrategia era mantener esa pequeña posibilidad de contacto viva a través del tiempo así fueron transcurriendo meses el cual después de muchos obstáculos se cristalizo una noche fría de aquel 7 de marzo.


Hoy soy consciente más que nunca de las limitaciones que tenemos, unas más que otras y que solo si Dios lo permite caerán, sin embargo, hoy no hay tristeza ni dolor; tengo el recuerdo de la más hermosa sonrisa obsequiada a mí por esos ojos que aun evoco y sabes que entiendo tu silencio y lo respeto, tu historia, tu pasado, pero si por una extraña razón quieres verme ahí estaré ya que siempre he tenido fe en ti.

La noche llega y tu recuerda reposara en mí y a partir de hoy en estas letras que quedaran como vestigio de aquel hombre que llego a destiempo a tu vida y que lo poco que compartió lo hizo de corazón y a plenitud conscientes de sus defectos, cierro los ojos lentamente y mañana será otro día

Esta historia continuará
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Escribiendo me encuentro

Escribiendo me encuentro, no poseía, aunque eso parezca, ni la prosa mas bella, pese a que eso mis dedos pretendan, sino aquello que por mi mente vaga, plasmado ante mi, sin pensar demasiado, como en el siglo veinte se hacía, si no recuerdo mal, que mal no recuerdo, sino diferente, puesto que la realidad varía, y aqui desvariando me encuentro, y que decía, ah sí, el surrealismo decían, escritura automática lo llamaban, sin revisión alguna, sin proceso previo, sino escrito era, y escribiendo me encuentro
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Luchar para vivir

El infinito es relativo cuando no se tiene
a alguien a quien contar
así nació el verso que da sentido a mis impulsos,
no importa ser el primero, solo tener la voz.

No quería perderme en un vacío
de la inutilidad del alma
con excusas y pretextos por el miedo
de haber nacido con amor a no callar.

La poesía no se vende ni se compra
los poemas son letras al universo
libres como el tenue aire que respiro
¿cómo vender la poesía? solo requiero una sonrisa.

La poesía que es sabia no llega nunca al final
el mundo andaría mejor si así lo fuera,
soy feliz soñando con en el mismo viejo roble
que no se compra con lo que es material.

Mi poesía lucha todos los días por vivir
orientado los motivos
por los cuales estoy aquí
con la esperanza en un aliento de la fe humana.

Escribo poesías
que tal vez no sean poesías,
qué importa si la conciencia
no deja que me roben la felicidad.

El poema es un milagro nacido para existir,
lo imposible cuesta siempre un poco más
la fuerza de la poesía nos levanta la ilusión
de luchar nuevamente después de cada caída.

Mi poesía da todo lo poco que tengo
es un infinito en lo relativo
siempre cuando tenga
a alguien con quien charlar.

Poesía
Miguel Adame Vázquez
El Mute
15/02/2018.
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Que fortuna sería

Que fortuna sería la de romper las cadenas que aprietan esa extraña angustia de no saber quién eres, que buscar, cuál es tu hado. Ese desconocido ser que se esconde en tu interior, que te atrapa cada vez que intentas escapar, que te retiene en su mazmorra de miedos y desazón, que absorbe tu vitalidad como el parásito que succiona la sangre a su huésped.
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El muro invisible

Enorme era el muro que se le enfrentaba; era tan alto que llegaba a rasgar el cielo. “¡No desfallezcas! Has llegado hasta aquí y has de superar esta gran muralla llamada miedo”, pensó. El hombre observaba. La respiración se acelera, los músculos se tensan, el corazón resuena con fuerza. Es hora de partir. Recuerda siempre quien te enseñó a caminar.
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Patria

¿Qué es la patria? La patria son tus ojos, y hasta donde alcanzan tus brazos mi frontera. La patria son las voces de la gente, cada amanecer, cada luna, cada sueño. La patria son los niños, los ancianos y sus historias; los hombres y mujeres libres que caminan en una misma dirección. ¿Qué es la patria? La patria es la tierra, sin importar su color.
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El silencio de la vergüenza

Agradecía el silencio y la calma de la casa vacía. Minutos antes sus dos hijos se movían bulliciosos, esperando el momento de salir con su padre hacia el campo de fútbol.
Delante del espejo del baño se arreglaba para ir al cine con unas amigas. Una película de terror y unas palomitas eran un buen plan. Después, un chocolate con churros y una buena conversación con sus dos amigas del Alma; en la que, como siempre, fingiría un matrimonio feliz.
Se observó con detenimiento y, para que resultase creíble, sería imprescindible un poco más de maquillaje en su pómulo derecho.




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Usurpación

Tan solo una sombra en un rincón de aquella habitación completamente blanca y de paredes acolchadas. Una camisa inmovilizaba sus brazos atados a la espalda. Con la cabeza apoyada contra la pared y la mirada extraviada, su boca repetía un grito que parecía el alarido de un animal herido, seguido de un susurro ininteligible; una letanía monótona que duraba minutos.
Una dosis más y todo terminaría, pensó observándola tras el cristal. Su nuevo rostro después de la operación, había sido un éxito y sería el golpe perfecto. Con su muerte, ella regresaría supuestamente recuperada y ocuparía su lugar. Por fin, tendría una vida.




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Solo era trabajo

Con sigilo y mesura calibró todas las posibilidades. Durante la espera debía transformar su innata rebeldía, en la aprendida disciplina e implicación necesaria para realizar su trabajo.
Hermosa y arrebatadoramente sexy, conseguiría volverle loco al instante, siendo fácil sonsacarle toda la información. Después, tendría que matarle, y no le temblaría la mano. Sentada en la mesa del rincón, pudo verle entrar con un traje impecable. Su contacto desde la barra le hizo una seña confirmándole que él, era su presa. El suelo tembló cuando sus ojos se encontraron, y él, le sonrió de aquella forma que ella, recordaba demasiado bien…





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El Fénix

Plinio, en su Historia Natural,
menciona al ave sagrada,
que anida en la ciudad del Sol.

Cargado de mirra y ámbar
teje su nido en el Templo de Amon
y allí se inmola en llamaradas.

El Fénix, cansado del flujo inmortal,
ya no se ve más sino en cuentos,
relatos empolvados del pasado.

Un alma es como un Fénix cansado,
que sale y regresa cargada de tesoros
y en su nido, se quema al guardarlos.
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Los olvidados

En las bolsas de basura abandonadas en el caño, los muñecos abandonados y mutilados, con dolor y esfuerzo han logrado hacer salir, en un angustiado gesto de auxilio, pedazos de piernas, nalgas huecas y hombros sin brazos. Hay alrededor suyos regueros de suciedad y soledad. Su grito, aunque fuerte y dolorido no lo escuchan los despistados peatones cuando van por la calle.
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Lágrimas de sangre

Todo ocurrió en cuestión de segundos. Tras la primera explosión se desató el pánico. La polvareda atrapaba en su interior a decenas de personas que corrían sin orden alguno. Algunas se agazapaban, inmóviles por el miedo, confundiéndose con los cuerpos inertes en el frío pavimento. Quizá ya no notarían nada. Una segunda explosión volvió a sacudir el lugar, una pequeña plaza rodeada de bares de copas, establecimientos de comida y modernos escaparates de ropa. El céntrico lugar se había convertido de manera inesperada en un improvisado infierno. Marcel solo pensaba en Esther, su hija, a la cual abrazaba con fuerza para notar los latidos de su pecho. “Está viva”, se repetía una y otra vez en su interior. Habían salido a comprar algo de comer para la cena. Su teléfono sonaba, y la pantalla marcaba el nombre de Chloe, su esposa. La antes soleada y transitada plaza, estaba ahora cubierta por una negra y densa nube de muerte y destrucción. De su interior, algunas personas surgían como espectros de entre las tinieblas. Cristales rotos, sangre, y cuerpos de inocentes poblaban el lugar. Gritos y sirenas acompañaban la dantesca escena.
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Deleite anual

No lo sabéis.
Entre tanta estrella
Va dejando huella
La basura espacial.

La vida es sueño, dijo Calderón.
La vida es bella, dijo Benigni.
La Tierra es sucia, he dicho yo.
Más sucia es la mente, pensé después.

Alegraos y sorprended
A los débiles e infelices,
Que el mundo necesita pilares
Y estos han de ser los fuertes.

Hablando de fuerza,
No miréis por encima del hombro
A los que no vieron tanto como vosotros,
Pues las sagas no nos gustan a todos.

Ahora ya no hay más que decir.
Es mentira, hay demasiado.
Pero si os lo dijera,
Se me acabarían la poesía y el relato.
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El Ángel de Budapest

Llegaría un día en el que hurgando en el dolor de la memoria, le enseñaría a aprender de los errores pasados; del horror de las guerras y los genocidios infringidos por los poderosos. También le hablaría de la importancia de construir un futuro diferente, donde el respeto a la vida y a la libertad, sean la religión que se extienda sobre la humanidad. Sí, un día tendría un hijo y le enseñaría todo eso, pensó, mientras veía el miedo reflejado en los ojos de aquella gente que, como él, con un rayo de esperanza, recogían de las manos de su Ángel salvador, el salvoconducto que podría salvarles la vida.




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El poeta de la Sibila

Hace mucho, mucho tiempo atrás, en un lugar olvidado por la historia, vivía un distinguido poeta que soñaba con una sibilina mujer. Solitario y afligido, escribía bellos versos con la esperanza de que algún día, esa mujer de nombre desconocido pudiera leerlos.
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La promesa

Uno tras otro, los disparos hacían blanco. El hombre, cadáver desde el primer tiro, continuaba recibiendo su dosis de plomo. Así doce veces, hasta vaciar el cargador y dejar el arma humeante. El verdugo había cumplido su promesa: acabar con la vida del asesino de su perro.
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Nombre Completo (Capuleto).

Solo consigo soñar
Contigo sin despertar
Recordando el azar
En un mundo ideal
Quisieras imaginar
No morir jamás
Entre tus brazos abiertos
Como aquellos Capuletos
Defendieron el tiempo
De un amor violento

Julieta viviendo sin final
Venenos del sentimiento
Balcones de largos cabellos
Oh mi Romeo!!!
Cuanto te quiero, mi Montesco
Un solo verso,que dicen sincero
Olvidas pues las desdichas
Si las canta Keith Richards

Nunca fueron verdaderos
Los enemigos complejos
Caóticas canciones
De juglares burlones
Y como termina la copla?
En un bar de copas
Resaca de garrafa
Traerme veneno mejor!
Que las historias son mejores
En años de lejanas memorias
Creo que llaman historia
A relatos de pasadas menciones
Ni Capuletos, ni Montescos
Fueron mortales sus cuerpos
Como sus nombres,eternos...

DÓNDE ESTÁS POEMA. FransisDeAquí ✒
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¿Quién le teme al Quijote?

“Non fuyades cobardes”

Incomoda, incluso en la lejanía de polvorientas bibliotecas. El ruido de los cascos, del cansino andar de su desgarbado caballo, zumba en nuestros oídos como un impertinente y tenaz mosquito.
¿Y si el utilitarismo fuera una farsa y la derrota un impostor?
¿Y si ya no existieran excusas, para no corregir todo lo malo e injusto?
Hay un caballero de la triste figura encarcelado en nuestro castillo encantado.
Temblamos de solo de pensar que el noble hidalgo pueda escapar.


De El domador de recuerdos y otros relatos
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Visca Catalunya! Visca la República!

A les tres de la tarda, en Ramón i en Marcel van ser traslladats per un grup de militars sublevats prop de la torre de l’aigua. Ells caminaven ferms, acceptant que aquest seria el seu últim viatge. Havien viscut tota la seva vida a Sabadell; en Ramón, era el petit propietari d’un taller de bicicletes, y en Marcel, un mestre d’escola. Els dos homes eren amics des de l'infantessa, y ara, el destí també els havia unit en la guerra. Tots dos havien estimat i abraçat la causa republicana, tant pel seu amor a Catalunya, com pels seus ideals llibertaris.
El camió es va aturar y els van fer baixar tot empenyent-los y cridant-los:

-¡Venga Rojos cabrones!

Els van fer posar un al costat de l’altre. Davant seu tres homes conformaven un improvisat pelotó d’afusellament. Els van donar unes venes per tapar-se els ulls, però cap dels dos les va voler. Un dels militars els va dir si volien dir unes últimes paraules, i tots dos van assentir amb el cap. Els dos amics es van mirar per últim cop. Va ser una mirada rápida, però plena de sentiment, un sentiment d’amistat que els uniria en el mes enllà. Tots dos van cridar alhora:

-Visca Catalunya! Visca la República!

Llavors, els fusells dels militars van tronar a l’aire, y els dos amics van caure al terra desplomats. En Marcel i en Ramón van afrontar la mort com valents milicians, amb l’esperança de que aquesta guerra alliberés Catalunya y tota Espanya republicana de l’amenaça feixista. Tot i els fatals aconteixements, persones com ells, van ser el fidel reflex del homes i dones que van donar la seva vida per la llibertat, per la germanor de tots els pobles d’una Espanya que va ser traïda, i per una pau que desgraciadament no es va poder aconseguir.
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