Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

encontrados: 378, tiempo total: 0.022 segundos rss2

Realidad impresionista

¡Suenan las trompetas!
Ya sale el fuego
Desde las entrañas de la tierra
Y envuelve todo en torno a él.

Cierto es que las aguas
Nacen de la nada
Acaso con intervención celestial
Formando muchas charcas.

Respiramos un aire nuevo
Aire fresco y limpio
La vista nuestra es de lince
Vemos incluso lo que no existe.

¡Vuelo! Tengo alas
Acaso me elevo sin quererlo
Pues mis pies despegan del suelo
Y si camino, caigo desde el cielo

Es como una realidad impresionista
Tal vez sea que me falta alguna oreja
Concretamente la derecha
Se distorsionan el oído y la vista



¡Ah, belleza! Compleja y relativa
¿Quién será el más hermoso
en este mundo de rostros amorfos?
Ni si quiera el mío es el que fue.

Descuidado, se me apagan los sentidos
Visito el otro mundo tan especulado
Y antes de emprender un viaje de no retorno
Despierto y vuelvo al mundo mío.
leer más   

etiquetas: realidad impresionista, poemame, van gogh, impresionismo, sensaciones
2
sin comentarios 16 lecturas versolibre karma: 32

Danzando sobre las aguas

En un duermevela provocado por los tranquilizantes y analgésicos que le habían suministrado, su pensamiento iba y venía envuelto en una nebulosa extraña.
Entre imágenes inconexas, se recordaba jugando a los trabalenguas con una niña de hermosos ojos azules, que en una especie de danza flotante, daba saltos sobre un suelo escondido unos centímetros por debajo del agua.
De repente, la niña se paró frente a ella y mirándole con ternura le dijo: "Sólo bailo por ti."
Una lágrima resbaló por su mejilla, mientras intentaba grabar en su memoria la imagen de esa niña interior, que soñó tocar el cielo con su danza, y que hoy, tendida en una cama de hospital, luchaba por volver a caminar.




Publicado en la Asociación solidaria cinco palabras:
cincopalabras.com/2017/11/19/escribe-tu-relato-de-noviembre-iv-margari
11
4comentarios 51 lecturas relato karma: 105

Roma Victor

Aurelio y Antonio, entraron en el campamento al galope. Sus rostros desencajados, tensos y polvorientos reflejaban ansiedad y temor, como si estuvieran huyendo de la mismísima Parca; y para ellos así era. Se dirigieron sin perder un segundo a la tienda del Tribuno, y allí, cuadrándose ante él, y después de saludarlo, hablaron.

- ¡Señor!- dijo Aurelio con la respiración entrecortada.-El enemigo se encuentra a un día escaso de camino y es muy numeroso.

- ¿Hacia dónde se dirigen exactamente soldado?- preguntó el Tribuno.

- Vienen directamente hacia nosotros señor-contestó Aurelio.- Creo que su intención es atacar nuestra posición.

- Bien hecho soldados. Reuniros con vuestros compañeros y estad listos para entrar en combate. Podéis retiraros.

Después de esta inesperada noticia, el Tribuno, Aurelio Cornelio Glabrio se dirigió preocupado a su lugarteniente, el cual se encontraba también en la tienda.

- Marco, la situación es preocupante. Según los exploradores, el enemigo nos supera en número, y solo puedo contar con una legión. Debemos enviar un mensaje al Legado Salinator para que nos venga a ayudar lo antes posible con sus tres legiones. Envía a tu hombre más de confianza. Manda tocar formación en orden de batalla. Quiero a todos los hombres listos en veinte minutos. Puedes retirarte.

- ¡Si señor!- y después de cuadrarse y realizar el saludo romano, se retiró.

Tal y como había mandado, veinte minutos después, todos los soldados de la legión que guardaban el campamento en la frontera del Danubio formaban en orden de batalla. La visión era marcialmente magnífica. Hombres robustos y curtidos, la mayoría, en cientos de batallas, vestían la armadura del glorioso ejército romano. Los débiles rayos del sol que escapaban del cielo gris de la región de Panonia, refulgían en los cascos y las puntas de las lanzas de los legionarios, dándoles un aspecto de semidioses. El Tribuno los miraba con admiración, con el orgullo de un padre cuando contempla a su hijo, con el respeto de un legionario romano. Después de pensar unos segundos sobre la suerte que correrán algunos, o la mayoría de esos pobres valientes, se dirigió a sus hombres para intentar infundirles valor para la batalla.

- ¡Soldados de la gloriosa Roma! Un enemigo mucho más numeroso se dirige hacia nosotros. Su objetivo es destruirnos, pero no dejaremos que lo consigan- los vítores y gritos guerreros empezaron a escucharse por todo el campamento.- Un mensaje ha sido enviado al Legado Salinator para que venga a apoyarnos. Pero....,¡Decidme! ¿Dejaremos que la historia hable, de que nuestra gloriosa legión tuvo que recibir ayuda para vencer a unos malditos y desorganizados salvajes barbaros?

- ¡No!- se escuchaban gritos entre los soldados- ¡Cerdos del infierno! ¡Bastardos!

- Es por eso soldados -continuó hablando el Tribuno.-Que saldremos a defender nuestro honor y el de Roma demostrando al mundo entero y a la historia que nuestra legión está compuesta por valientes soldados del Imperio. Demostremos a los dioses nuestro valor, y volvamos a nuestra patria con honores. ¡Un soldado de Roma vale por 100 malditos bárbaros! Así que…,¿Qué debemos temer? Roguemos al padre Júpiter su protección en la batalla, y a su hijo, nuestro compañero en batalla, el divino Marte, que nos de toda la fuerza para derrotar a nuestros enemigos. ¡Salgamos allá fuera, y cojamos nosotros mismo la Nike! Que cuando llegue Salinator, solo pueda quedar perplejo por nuestra fuerza y nuestro valor. Si estáis conmigo, la victoria es nuestra. ¿Estáis conmigo, soldados de Roma?

- ¡Siiiiiii!- gritaron todos al unísono.

Los soldados gritaban y chocaban sus escudos contra sus lanzas, produciendo un sonido aterrador que se podía escuchar a cientos de estadios de distancia. Tan aterrador fueron los vítores por el éxtasis de entrar en batalla que el ejército visigodo que se proponía atacar el campamento romano, se detuvo unos minutos angustiado por tan fantasmal sonido. Después de esto, todo estaba listo para el choque mortal entre romanos y visigodos.
4
sin comentarios 20 lecturas relato karma: 57

Dedicado a tí, amor

Nos miramos atrapando el tiempo entre nuestras pupilas. Luego, vino el beso más dulce y suave que jamás había sentido. Fue en ese instante cuando comenzó la verdadera historia de mi vida. Hasta ese momento solo había existido en la nada, atrapado en un mundo exento de la luz que tú me diste.
1
sin comentarios 16 lecturas prosapoetica karma: 17

Reset

¡Qué asco de vida! Se repetía una y otra vez Julián mientras caminaba rumbo a la estación de tren. Avanzaba a paso lento, absorto en sus pensamientos. La gente pasaba a su lado como si fueran seres imaginarios, de otro mundo. Julián, ya no sentía la necesidad de continuar en ese lugar; tenía la impresión de haber llegado a su final. Una vez en la estación, se mezcló con el gentío que corría arriba y abajo, siempre con las prisas y el estrés de la gran ciudad. El tren aún no había llegado. Se colocó en el filo del andén, imaginando su cuerpo destrozado y esparcido por las vías debido al impacto contra la locomotora. Después de esperar varios minutos, por fin llegó el tren. Había llegado el gran momento. El hombre tomó aire, respiró profundamente, y se preparó para marcharse definitivamente, para no volver a rendirle cuentas a nadie. Cuando los vagones del tren cerraron nuevamente sus puertas, Julián partió rumbo a lo desconocido, hacia un nuevo mundo, un lugar donde empezar de nuevo.
4
sin comentarios 24 lecturas relato karma: 64

Romeos sin Julietas y Julietas sin Romeos

La primera vez que la vi, sentí algo que jamás había experimentado. Una sensación ajena a mí; era como si no pudiera controlar mi propio pensamiento. Pasó por mi lado levantando una suave brisa perfumada del más dulce aroma. Se sentó justó detrás de mi pupitre, al lado de Ester. Parecía un ángel, y desde ese mismo instante no pude quitármela de la cabeza. En clase estábamos empezando a leer a Shakespeare, y más concretamente a Romeo y Julieta, y la atmosfera embriagadora de la obra comenzaba a proyectarse en mi cabeza. ¡Oh Julieta! ¡Mi Julieta! Pensaba torciendo disimuladamente la cabeza hacia atrás para contemplar su divino rostro. Pasaron los días, pero no me atrevía a hablar con ella. A las pocas semanas Ester nos presentó, ya que ella sospechaba algo, pues me conocía muy bien, ya que nuestros padres eran vecinos de toda la vida, y ella y yo nos habíamos criado prácticamente como hermanos. Se llamaba Valeria. Era fácil perderse en sus verdes ojos, que reflejaban la inmensidad de los mágicos océanos de hierba de las tierras mitológicas del Este. Su mirada era hipnótica, al menos para mí. Sus cabellos dorados resplandecían como el Sol estival, y su rostro parecía esculpido con una perfección milimétrica. Todo en ella era sensualidad y elegancia.
Continuaron las clases, y día tras día la relación con Valeria fue a más. Al principio mantenía las distancias, pero gracias a Ester nuestra amistad fue en aumento. En pocos meses los tres nos hicimos inseparables. Todo parecía ir bien, hasta el día en que me declaré. Yo confiaba en Ester, a la cual le contaba todo lo que sentía por Valeria, y ella parecía entenderme, aunque solo lo aparentaba. Ese día, salimos los tres al Stikers Bar, local donde nos juntábamos la mayoría de estudiantes y jóvenes de la zona. Buen ambiente, buena música y mejores precios. Mike y Daniel, mis dos mejores amigos frecuentaban el local, ya que el garito era propiedad del tío de Mike, y cada semana ayudaban a limpiar después de cerrar a cambio de un pequeño sueldo. Nos saludaron y se sentaron con nosotros. Ellos sabían lo que sentía por Valeria, así que intentaban alagarme con cumplidos, que de otra manera jamás me hubieran dicho. Pasado un rato le dije a Valeria que quería hablar tranquilamente con ella. Salimos fuera. Allí le confesé lo que sentía, y su expresión cambió completamente. Parecía no entender nada. ¿Y todo lo que me decía Ester? ¿Acaso no ha hablado con ella? Mi cabeza se quedó helada. Valeria me explicó que Ester estaba enamorada de mí, y entonces todo mi mundo dio un vuelco. ¿Quién lo iba a decir? ¿Ester enamorada de mi? Nunca lo hubiese imaginado.
Fue en ese preciso momento cuando una inoportuna llamada interrumpió la conversación. Era Ismael, el desconocido novio de Valeria. Un tipo cinco años mayor que nosotros. Esa noche llegaba de viaje, y Valeria quería presentárnoslo. Fue entonces cuando decidimos hacer como si esto no hubiera pasado y seguir adelante. La noche no fue como esperaba. Después de esto, mi relación con Valeria y Ester fue poco a poco desgastándose. Ya no éramos ese inseparable trío que hacía todo junto. Al año siguiente nos marchamos a la universidad sin coincidir ninguno. Valeria se fue al Norte, cerca de Ismael, Ester se quedó en la ciudad, gracias a una buena beca, y yo marché a Europa. Necesitaba un cambio de aires. Años después encontré la obra de Romeo y Julieta en unas cajas que guardaba en mi apartamento de Verona, ciudad llena de encanto, y en la que resido desde hace años gracias a mi trabajo como guía turístico. Todavía hoy, me siento delante del balcón de Julieta, atestado de turistas disparando con sus cámaras fotográficas rememorando aquel primer instante en que vi aparecer a Valeria.
2
sin comentarios 22 lecturas relato karma: 37

Fe

- Arrodillaos ante mí y seré piadoso. Si lo hacéis, os prometo una muerte rápida y digna, pues no existe fuerza en este mundo ni en ningún otro que os pueda salvar de vuestro destino - ordenó el general victorioso a su prisionero, Ergalian Fritz, líder de los rebeldes.

- ¡Solo me arrodillaré ante Dios!- contestó Ergalian Fritz con la cabeza alta y con un brillo desafiante en sus mirada.

- ¿Dios? No veo por aquí a ese al que tanto amáis - le replicó el general, furioso por el desafió de un hombre que apenas podía mantenerse en pie.

- El puede verlo todo, y estoy seguro que me protegerá pase lo que pase. Podéis acabar con mi cuerpo, pero no con mi espíritu.

- En ese caso, no me queda más opción.

Tras hacer llamar a dos guardias, Lord Egmont, general de la caballería Real, se retiró a sus aposentos, desconsolado y cabizbajo. No podía quitarse de la cabeza la mirada de su antiguo compañero de armas, desafiante hasta el final, aún a sabiendas de la horrible muerte que le esperaba. ¿Sería tan fuerte el poder de ese nuevo Dios? Se preguntaba una y otra vez mientras observaba la estatuilla votiva con la imagen de Odín, padre de los dioses.
2
sin comentarios 18 lecturas relato karma: 23

No estás sola

-No estás sola, mujer. La sociedad entera tiene la obligación de ser consciente, de que tu integridad física, debe de ser protegida como un derecho inalienable. Que la implicación y la cooperación es fundamental, para trabajar y educar en ese respeto que mereces, como mujer y como persona. No escatimemos la energía que sea necesaria. Que el crepúsculo de un nuevo amanecer, aporte la luz suficiente, para superar hechos de tal gravedad vergonzante.

El discurso desde la tribuna de oradores fue aplaudido con fervor por los asistentes.
Mientras, en otra sala, se cuestionaba si una mujer podría ser culpable de su propia violación.




Publicado en la Asociación solidaria cinco palabras:
cincopalabras.com/2017/11/12/escribe-tu-relato-de-noviembre-iii-helena
4
2comentarios 44 lecturas relato karma: 57

Impuntual

Dictan las teorías de los multiversos
que el tiempo no es tal,
que es tan relativo, se puede doblar,
también el espacio.
Pero no sucede con la genuina esencia de los cuerpos,
el amor, por ejemplo.
Y resulta pues que este sentimiento, el nuestro,
ha sido gestado, desde sus inicios, en otro momento,
otro espacio-tiempo.
Mas en esta Tierra donde nos hallamos
y que nos limita a medir segundos, minutos y horas...
Un bendito día, mi tarde, por cierto,
encontré tus ojos y anhelé tus besos.
Mezclando estaciones, primavera, otoño y tal vez invierno.
Y fue la belleza, la luz y fulgor de un verano nuevo,
un cometa etéreo.
Te miré por dentro, me besaste el alma, te robé el aliento.
Amor en un grito, amor en silencio,
sumamos al mundo un preciado tiempo.
Y fui otra persona, una más feliz, en este Universo.
En medio de todo este torbellino, locura, embeleso,
donde cada día nos sabe muy poco.
En este planeta y en esta vida, hoy solo lamento,
el haber llegado tarde a nuestro encuentro.
Pues te habría guardado mi primer pecado,
mi primer sonrisa, mi primer te quiero
y mi primer beso.
leer más   
7
sin comentarios 46 lecturas versolibre karma: 83

Corazones de barro

Erik Hans, un joven muniqués que se había alistado en el ejército alemán, ansiaba poder entrar en combate. Llevaba preparándose dos años, y en 1940 llegó su oportunidad. A principios de mayo, comenzó el avance hacia Francia. Bélgica, y Holanda cayeron rápido, y en poco más de tres semanas Francia se encontraba controlada por el poder de la maquinaria de guerra alemana. El soldado Erik Hans se sentía orgulloso de pertenecer a tan glorioso ejército, así como de ser miembro del partido nazi. A pesar de todo, pronto cambiaría su forma de pensar.
Habían pasado tres meses, y a su unidad le habían ordenado controlar la cabeza de puente que daba acceso a la ciudad de Amiens por la zona norte. Extorsionar a los judíos y demás prisioneros de guerra se había convertido en el entretenimiento de la mayoría de soldados, pero Erik Hans no lo veía igual. Día tras día, la duda le resonaba en su cabeza. Una mañana, mientras hacía su turno de guardia vio pasar a una joven en bicicleta. Era tan hermosa y tenía unos ojos tan brillantes, que Erik no vio la gran estrella amarilla que lucía en su pecho. El joven soldado sonrió de manera involuntaria, pero la chica no le contestó devolviéndole el gesto. De repente, una voz a sus espaldas gritó:

-¡Juden!¡Juden!¡Es ist undicht!

Segundos más tarde, un disparo resonó en el aire. El joven soldado mudó su rostro al instante. La bella chica, que le había sacado una sonrisa, caía desplomada en el suelo, a su lado, un reguero de sangre le brotaba de la cabeza. El vigía alemán había realizado un certero disparo. Erik corrió hacia la chica con la esperanza de encontrarla con vida, pero ya era tarde. Allí, en la cesta de su bicicleta la joven llevaba escondidas unas flores que había recogido en el campo. En su chaqueta, una foto de su marido, al cual el joven reconoció como miembro de la resistencia francesa. Unos días antes había sido fusilado, y él, había sido su ejecutor.
5
2comentarios 39 lecturas relato karma: 65

El último secreto

Basta con abrir el cajón de tus recuerdos
para darte cuenta del desorden
que ocasiona tú pasado en una culpa
que se apega para bien morir.

Yo no seré uno más de tu colección de culpas,
vives como si solo estuviéramos aquí
para consumirlo todo
hasta dejar simplemente de existir.

La familia para ti siempre fue un teatro de sombras
verdades y mentiras
relatos de una infancia carbonizada
por unas cuantas imágenes que no se olvidan.

Tal vez necesitarás millones de años
para convencerte que ese enojo
te llevará a convertirte
en eso que tanto te molesta.

¿Yo quién soy para juzgarte?
nunca seremos pensamientos exentos
ante la mirada inquisidora de aquel que quiere
aprovecharse de tu locura.

Nada me cuesta amanecer honrando a la vida
he visto cómo el cáncer llega con el crepúsculo
de los asuntos pendientes
que solo hacen amanecer en las tinieblas.

Solo me preocupo por vivir y dejarte vivir
maltratando a nuestros miedos
hasta conseguir envenenarlos
con la esperanza suficiente para poder partir.

El milagro de la vida amanece
sin la oscuridad de una noche
que se siente cómoda en las tinieblas
ahí es donde entro con un salvavidas que no sé usar.

Nadie me entreno para soportar
el terrorismo de tu mirada
que renuncia a seguir luchando
porque restas a todos chantajeando voluntades.

Yo sobreviví a los mismísimos dolores
que te corrompen sin ninguna prisa aparente
yo te enseñaré calladamente
que el último secreto es amar para vivir.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
17/11/2018.
16
14comentarios 229 lecturas versolibre karma: 106

Hijos de un mismo Dios

Vestida de oscuridad y tinieblas caminaba mi alma entre cadáveres amontonados en la roja tierra. Estaba desorientado, sumido en un mundo irreal, sin saber quién era exactamente. Todo mi cuerpo estaba cubierto de barro y sangre, pero esta no era mía. En mi mano derecha, portaba todavía la espada con la que había sesgado decenas de vidas; en la izquierda, la cabeza del asesino de mi mujer y mi hijo. Aún podía sentirse el hedor de la sangre putrefacta en el ambiente. A mí alrededor, continuaba el estrépito del choque del acero contra el acero, seguido del lamento de los que probaban la afilada espada del enemigo hundiéndose en su carne. Me dirigí hacia el acantilado que daba al mar, parándome al llegar al borde. Sentí la brisa marina por el rostro mientras las olas chocaban furiosas contra las rocas. Cerré los ojos, y por unos instantes olvidé donde me encontraba. Al abrirlos volví a la realidad. Elevé la mirada al cielo, y levanté la cabeza que llevaba en la mano izquierda. Luego grite:

-¡Oh Dios Misericordioso! Aquí tienes un fiel servidor. Esta cabeza que te brindo es la de nuestros enemigos. Nunca he matado en vano, y en esta terrible guerra siempre he defendido tu potestad. Este es el hombre que mató y violó a mi mujer, llevándose consigo la vida del hijo que llevaba en su vientre. Sabes bien Señor, que mi lucha es en nombre de la justicia divina, y que mi espada te sirve. Acepta mí venganza en nombre de esta justicia, que yo seguiré llevando orgulloso el símbolo de tu magnificencia. Yo prometo servirte fielmente, hasta el fin de mis días en la tierra, cuando por fin, vuelva a reunirme con mi mujer y mi hijo. Amén.

Luego, agarré la cabeza ensangrentada y la lancé al mar, perdiéndose esta bajo la espuma de las olas que chocaban contra las rocas. Recé de nuevo por el alma de mi mujer y mi hijo, y me dirigí de vuelta hacía donde se encontraba el resto de los soldados. La victoria había sido nuestra. Muchos celebraban el triunfo en la batalla riendo y bailando, aunque viendo el gran número de compañeros que habían caído valientemente en el campo de batalla, a mi entender, poco había que festejar. Me uní directamente al grupo que recogía los cadáveres de los caídos. Mi única preocupación en ese momento era poder darles cristiana sepultura para su descanso eterno.
3
sin comentarios 29 lecturas relato karma: 50

Arcadia: Última esperanza para la humanidad

Año 4689. El planeta Tierra agoniza tras largos años de guerras interestelares y epidemias. La población mundial ha descendido a más de la mitad, y los recursos naturales del planeta escasean a un ritmo imparable. Los Gorks, una raza guerrera de seres antropomorfos quiere hacerse con el control de la galaxia, y durante años han intentado hacerse con el dominio del planeta, provocando numerosos daños en sus frecuentes incursiones. El Imperio ha estabilizado temporalmente la situación, pero la raza humana se encuentra bajo una seria amenaza. La tierra se vuelve por momentos más estéril, los animales mueren sin explicación lógica, y ni tan siquiera los alimentos creados genéticamente aseguran la supervivencia de los hombres. Tras largas deliberaciones, el Consejo Imperial ha ordenado el envío de una flota de reconocimiento en busca de un planeta habitable para los humanos. Durante años, el hombre ha investigado diferentes galaxias, pero ninguno de esos planetas era adecuado para asentarse definitivamente, unos por su atmosfera y composición, otros por la falta de recursos, y la gran mayoría por la invasión de los Gorks.
Una de esas naves es la Arcadia, comandada por el Almirante Lars Bishop, veterano de las guerras imperiales en el planeta K-P21. Uno de los pocos lugares donde el Imperio ha podido establecer una base permanente. Según los exploradores de la Liga Imperial de defensa, en la galaxia Icarus X-23, se ha localizado un planeta de características muy similares a la Tierra, prácticamente idénticas, aunque se desconoce su habitabilidad y si hay vida inteligente en él. La misión de la tripulación de la Arcadia es descubrir la habitabilidad del planeta, y en caso afirmativo, organizar un puesto de enlace con la Tierra y un cordón defensivo contra posibles enemigos.
3
2comentarios 33 lecturas relato karma: 44

Selit: La bruja blanca

La anciana Selit, vivía a las afueras de la Villa recibiendo a hombres y mujeres que requerían sus servicios. Había muchos rumores sobre ella; Bruja para unos, maga, hechicera o curandera para otros, pero para la mayoría de sus vecinos era únicamente la solución a sus problemas. Entre sus clientes se encontraban los aquejados del mal de amores, los que buscaban un remedio para su fatiga, los que deseaban conocer su suerte, mujeres jóvenes embarazadas que deseaban abortar, madres solteras que buscaban ayuda para sus hijos…, y en general, los más pobres del lugar, que buscaban una solución a sus problemas o enfermedades. Todos salían contentos tras ser atendidos por la anciana, ya que procuraba remedio real y consuelo para todos.
Un aciago día de Octubre, se denunciaría injustamente a Selit bajo el delito de brujería. El Tribunal de la Santa Inquisición sería el organismo que ejecutaría la pena. El fallo: Culpable de brujería. Todos los aldeanos se opusieron a la pena, pero no podían hacer nada frente al poder de la Iglesia. La Villa estaba triste. Selit fue apresada y llevada al calabozo del puesto de guardia para ser interrogada, aunque su destino ya estaba fijado. Al amanecer, sería condenada a arder en la hoguera. Esa misma noche, su casa y todos sus recuerdos fueron consumidos por las llamas. De madrugada, una melodía resonó por toda la Villa: era la voz de Selit, que pese a los golpes del interrogador de la Inquisición, sonaba dulce y serena. Era la misma canción que cantaba a sus clientes mientras atendía sus males. De esa forma quería hacerles llegar que no se preocuparan.
El amanecer llegó, y en la plaza de la Villa ya estaba preparada la pira donde sería quemada la anciana. Algunos gritaban:” ¡Bruja! ¡Bruja! ¡Arderás en el infierno!”, otros pedían clemencia, y la mayoría simplemente callaban y rezaban en silencio por la suerte de su vecina y amiga. El Inquisidor, emitió la sentencia en voz alta, e hizo la señal a un guardia para que prendiera fuego a la hoguera. Algunos aldeanos lloraban, ella reía. Selit, atada al poste central comenzó a cantar. En unos segundos el fuego había envuelto el cuerpo de la condenada, y las llamas más altas parecían llegar al cielo. Selit no mostró ningún síntoma de dolor ni quejido alguno. Antes de ser consumida por las llamas su rostro era sereno y sonriente.
Muchos testigos dicen, que mientras la pira se convertía en una gran bola de fuego, un rayo de luz se proyectó en el cielo; otros, que han visto a la anciana rondar por el bosque tiempo después. Pero la gran mayoría afirma que las noches de luna llena, una figura luminosa canta la canción de Selit, inundando la Villa de los dulces recuerdos que dejó en vida esta “Bruja blanca”.
5
sin comentarios 30 lecturas relato karma: 68

Trastorno de despersonalización...

Yo me sentaba en la orilla de la cama, con el rostro entre mis manos, sintiendo como mis dedos se marcaban en mis mejillas y en la frente. Los ojos cerrados sólo percibían pequeños destellos de luz dentro de una obscuridad profunda, colores violetas y verdes, algunos dorados y blancos. Como si viajara por mi propio espacio viendo galaxias luminosas que no existen, así como yo no existo.

La noche me rodeaba y el ruido silencioso de las calles me arrullaba, escuchaba a la lejanía los autos pasar, los pasos de las personas que caminaban por las calles solitarias, los insectos que de vez en vez hacían un pequeño ruido, tan simple que no sabía si lo escuchaba en verdad o sólo era mi mente la que los inventaba para mantenerme consciente. Podía sentir la brisa que cruzaba por mi habitación, como si de una sombra con vida se tratara, percibía claramente su murmullo sereno y frío detrás de mis oídos, hacía que se crispara mi piel, cada bello de mi brazo se levantaba al sentirla como si despertara de un pequeño sueño llamado por la voz de un frío que no hiela, pero si reanima.

El aroma de la habitación medio vacía entraba por mi nariz, podía degustar cada parte de ella, las sábanas destendidas, la ropa en el suelo, el tazón de cereal aún con leche, los zapatos arrojados a cualquier parte, y un leve aroma a comida frita que entraba por la ventana; todo se conjugaba en un intento de la vida por mantenerme en ese lugar y en ese espacio.

La memoria a veces me fallaba imaginando cosas que no me sucedían, pero recordándolas tan vívidas que me era imposible comprender que de verdad nunca ocurrieron; o por el contrario, existían fotos, vídeos, pruebas concretas de sucesos en mi vida, de los cuales no tenía la más mínima idea de que hayan sucedido, la gente me contaba las anécdotas y yo las escuchaba y escuchaba, y cada vez las hallaba como nuevas, ¿y quién dijo eso? preguntaba y todos respondían "TU" con cierta cara de burla e incredulidad.

Me daba por escapar de esta realidad tan jodida de pagar impuestos, de ir al trabajo, de buscar una esposa, de tener una familia, de pagar la renta, de divorciarte, de que los hijos se vayan y todo termine donde empezó, en soledad. Me pregunto a veces cómo puede ser este el plan de Dios, si yo no encuentro ningún trazo por donde camino, ¿acaso es un plan confidencial, de esos "Top Secret" el cual todos conocen menos yo? A veces esa idea me ronda la mente y me causa terror, ser el que vive esta vida sin que sea realmente mía.

Por eso escapo a los campos azules de cielos dorados, donde las libélulas gigantes me llevan a las montañas de lava helada. Donde las sonrisas son sonrisas sin la necesidad de un rostro. Ahí soy feliz, donde me duelen los pies de tanto correr y cuando me detengo descubro que ni siquiera tengo un cuerpo, donde un pensamiento persigue a otro y juegan a que se volvían realidad, me gustan esas ciudades donde los autos no se necesitan porque todos podemos volar. Será que sueño tanto que por eso me cuesta trabajo dormir por las noches.

Sabe, estas ideas no las comparto, porque las personas no las comprenden, me miran raro y me pasan de lado, he decidido vivir ese mundo de color para mí, y usted puede decirme que soy un egoísta, y puede que tenga razón. Pero yo le estoy contando todo esto y usted me mira con el mismo rostro engreído de la sociedad que juzga en lugar de comprender o por lo menos de intentar hacerlo. Si usted me contara que soñó que montaba un águila, yo le preguntaría ¿Y qué se siente? Yo vine aquí porque me han dicho que usted es de los que tratan estas cuestiones dándoles un fin para que uno pueda ser normal, pero... y qué pasa si después de contarle todo esto me he arrepentido y ya no quiero ser normal, no me interesa serlo. La normalidad es el conformismo del abandono de los ideales, y usted es un experto en hacer que se abandonen ¿o me equivoco?, yo lo único que quiero es no sentirme sólo en un mundo tan maravilloso, tanto, que quisiera compartirlo, pero la gente no lo desea.

Dígame usted, señor experto, ¿qué hago para mostrar esta vida tan increíble a una sociedad tan desolada?

El doctor, lo miró fijamente con el ceño fruncido en señal de meditación. "Yo amigo mío le creo todo lo que ha dicho y como bien lo menciona soy parte de una sociedad funcional donde muchas veces lo soñadores como usted no son comprendidos, le prometo que a partir de hoy todo comenzará a funcionar mejor".

Mi rostro sonrió, pero no por el gusto de escuchar sus palabras sino por la ironía de lo que dijo, pues contrastaba con los trazos de la pluma fría y nostálgica a tinta negra sobre el papel blanco carente de consciencia... TRASTORNO DE DESPERSONALIZACIÓN.

...

Gracias doctor, de hecho, comienzo a sentirme mejor.
7
4comentarios 65 lecturas relato karma: 81

Tú Esperando Paciente Trascender

A veces me siento frente a ti,
te miro fijamente,
siento tu mirada
cara de luna blanca
en mis ojos bien clavada
queriendo leer mis sentimientos,
te acaricio delicadamente con mi mano
que suave y despacio recorren
tu níveo cuerpo y contorno.

Observo directamente tu carilla
y me pierdo en esa virgen
profundidad de tu blancura
y te imagino de mi mano
contando un sin fin de historias
que llevan a otros mundos,
a otro tiempo, a otra piel
o sentimientos de un ayer.

Y me lleno de impotencia,
por momentos no poder,
tengo tantas palabras
historias y fantasías atoradas
ansiosa, gritando libertad
esperando espontáneamente
y a perpetuidad ser liberadas.

Y yo deseando ese momento
ese segundo de tiempo
que con fuerza te impulsa
a tomar ese instrumento
pluma, lápiz o teclas
que me permite expresarlas,
y plasmarlas con sencillez.

Y tú!
Tú esperando paciente trascender,
y llevar en tus entrañas un mensaje,
un relato, una historia que encaje
en el corazón o vida de algún ávido lector

Y tú!
Tú esperando paciente trascender
para dejar de ser algo más
que una simple y sencilla
hoja en blanco de papel.

MMM
Malu Mora
leer más   
13
13comentarios 104 lecturas versolibre karma: 97

Ángeles en el Averno

A mis 84 años, todavía recuerdo a aquel soldado alemán que salvó la vida a mi madre y a mis hermanas. Yo era tan solo un crio de doce años, pero en mi memoria parece que ocurriera ayer. Vivíamos de lo que nos daba la tierra en una pequeña granja al norte de Odesa, en una comunidad rural, y a pesar de nuestras raíces judías, antes de la invasión alemana nadie parecía percatarse de ello. Un día vimos acercarse a los soldados alemanes hacia nuestra granja, pero en ese instante no sentí miedo. Mi padre nos escondió en una especie de cripta secreta excavada en el granero, la cual a través de un túnel conducía a los bosques adyacentes a la granja. Esa fue la última vez que vi a mi padre con vida. Junto a mi madre y mis dos hermanas menores, nos acurrucamos intentando no hacer ningún ruido. Escuchamos algunos tiros, uno de ellos sería el que mataría a mi padre. Unos gritos y unos pasos inundaron el granero. Eran soldados alemanes que vociferaban en su gutural idioma. De repente, los pasos se detuvieron y alguien abrió la trampilla que conducía a la cripta. Nunca olvidaré esa mirada azul y esa cara tiznada.

- Al anochecer coged todo lo que podáis y esconderos en el bosque. Siento lo de su marido - se dirigió el soldado alemán a mi madre en un ruso muy simple.

Luego, lanzó una tableta de chocolate al suelo, hizo un gesto para que no hiciéramos ruido, cerró la trampilla y desapareció. Algo gritó a sus compañeros. Minutos más tarde, un ruido de motores desapareció en la lejanía. Tal y como había dicho ese joven soldado, esperamos a que anocheciera. Al salir al exterior vimos el cuerpo sin vida de mi padre, pero mi madre, haciendo honor a la fuerza de las mujeres ucranianas, nos alentó rápidamente a que cogiéramos toda la ropa de abrigo y la comida que encontráramos entre los escombros de lo que había sido nuestro hogar. No había tiempo para llorar a nuestro padre. Después de recuperar lo que pudimos, nos adentramos en el bosque con los demás supervivientes. Allí, vivimos como pudimos hasta el final de la guerra. Gracias a ese joven soldado alemán nunca perdí la esperanza, ya que, hasta en la más absoluta oscuridad puede brillar la luz más pura.
4
2comentarios 36 lecturas relato karma: 67

Nuestros amores del pasado

Recuerdo tanto aquel amor adolescente, un chico que para mí era como un príncipe azul, era muy bueno y romántico, bello, amable, sencillo, siempre tenía un detalle para mí, me llevaba al lugar donde siempre nos sentábamos para mirar las estrellas, ese día no me esperaba solo ver las estrellas, una cenita a la luz del atardecer acompañada de dos rosas, fue bonito, fue hermoso al menos para mí, siempre lo llevare clavado en mi corazón, le encantaba cepillarme el cabello, todas las tardes me cepillaba el cabello y me decía cosas bonitas, siempre terminaba con el cabello suave como la seda y lacio, ¡Es increíble! ¡Qué recuerdos de un amor tan sencillo, tan puro y tan inocente que se me quedó grabado dentro del alma y del corazón, habré tenido amores en el pasado pero como aquel ninguno, cuando la más pura inocencia brotaba de nuestro ser, dicen que como el primer amor no hay nada mejor, no sé si será cierto pero para mí este amor fue una bendición del señor, que me marcó para el resto de mi vida, por muy mayor que me haga nunca lo olvidare, nunca debemos olvidarnos de nuestros amores del pasado, siempre perduraran en nuestros corazones y en nuestras almas.

Davinia Mesas Lorenzo
La Poesía De La Vida – Artes Literarias –
11 de Diciembre de 2016
© Derechos de autor.
3
2comentarios 31 lecturas relato karma: 51

(sin título)

Siempre había pensado que su relación era de complicidad, pero lo que de verdad había entre ellos era una relación toxica.
Tanto que ella empezó a sentir que se asfixiaba, que quizá había que parar y plantearse una desintoxicación de sentimientos. Dependía tanto de él para vivir que la resultaba degradante.
Era mejor dejar aquello en una simple y bonita amistad, dejar el “que será” y “que pasará” en un misterio por explorar.
Aquella mañana lleno la maleta, dejó una nota en la mesilla (Te veré cuando te vea. Un beso) y se fue sin rumbo fijo.

Mi participación en Asociación Solidaria 5 palabras:
Complicidad, Desintoxicación, Degradante, Amistad, Misterio

“ESCRIBE TU RELATO DE JUNIO (III):
8
sin comentarios 46 lecturas relato karma: 89

Tus dedos

Me gustan tus dedos,
enredarme en ellos cual araña romántica,
buscar en cada uno esa pluma que escriba nuestra vida,
profundizar los muchos poros de tu dulce mano,
oler el bálsamo perfecto de tu literatura corporal.

Me gustan tus dedos,
esos que a veces laten mi corazón con las palabras "te quiero",
llegar con ellos a tu vientre y pasear en la playa de tus eternidades,
alcanzar el clímax que relate nuestra saga.

Me gustan tus dedos,
los que me acarician el alma,
los que me entristecen por no poder jugar con tu sonrisa como debería,
pero, oh, el arte de tu detallada nutrición puede envolvernos mejor en la costa de tus pecas.

Me gustan tus dedos cuando los paseo por cada una de ellas,
hago un mapa con el que seguir tu inmortalidad,
me pierdo, lo hago adrede,
así experimento la devota lujuria que me prestas,
así coordino la mejor constelación nuestra; pasión inverosímil.

Me gustan tus dedos, mujer de mis sirenas,
eres la musa de mi maná,
surquemos juntos por cada curva de tu voluptuosidad,
anhelo aromatizar los pecados de tu virtuosismo,
diosa de mi brujería.

Me gustan tus dedos, y con ellos, obtengo lo que más deseo.
A ti.

© 2016 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eteno).
España.
10
7comentarios 74 lecturas versolibre karma: 89
« anterior1234519