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Verano dieciocho

Allá por San Juan
se juntaron las guitarras,
la brisa y las brasas.

Tu nombre inaprendido
mojaba la arena
blanca de luna vestida.

La noche cerró la puerta
a solas contigo,
los dos en un solo iris.

No hubo palabra alguna
ni gesto que no quisiera
amarnos por dentro.

Éramos lucientes estrellas
al azar abandonadas,
varadas en seco
con el alma empapada
de mar embravecido.

Con la piel viva
nos venía la muerte, a cada instante
renacidos. Las manos
sobre todo, todo sobre nosotros
y el mundo. Sin respiro.

Tuvimos por horizonte
tu boca y la mía
rebosantes de voces perdidas.
Solo el latir de los labios
mostraba caminos a seguir.

Solo los besos
entrecortan el ansiado silencio
de loves sueltos bañado,
esparcidos, llenos
de dichoso destino.

Quisimos volar,
alcanzar la cima de las nubes,
porque no habría más,
supimos que nunca volvería, jamás
sería otra vez eterna.

No supimos que hablar, ni entendernos
siquiera. Éramos uno: un árbol,
un torrente de verdad cristalina;
éramos un hechizo de amapolas.

Cuando al alba las alas se plegaron
te llevaste tu cuerpo entero, tu luna,
te llevaste mis años, mi adolescencia
bruñida y cincelada con tu recuerdo.

Anhelo volver a visitar tu alma
acaso sin luna, mar, sin arena,
sin ti y sin mí, la memoria sola

Tejiendo sábanas de blanca seda
donde etéreos los cuerpos culminen
sin dolor, sin miedo, tantas ternuras.

etiquetas: amor, verano, pasión, recuerdo
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1comentarios 14 lecturas versolibre karma: 28

Letras claras

¿Que ves en estas: lettras claras ?
por ser inmerecidas
son todas consagradas
pequeñas letras mías.

¿Que ves en estas: dos palabras?
de veras confundidas…
por no saber juntarlas
las torpes manos mías.

He escrito como credo
las cartas prometidas
son simples pero francas
las nobles cartas mías.

Tal vez por el espacio
me hayas desconocido
y ya me encuentre solo
con estos pasos míos.

Pero al decir: -te amo-,
no pienso en lo que piensas,
me alegro de decirlo
puedan los labios míos.

¡Bendita la tristeza
que acaso he conseguido!
Son cosas que agradezco
a aquestos sueños míos.

Te entrego letras claras
de fuerzas renacidas,
De besos o de escarnio
sean las letras mías.

Si el lazo de dos almas
requière de dos vidas:
¿Estas dispuesta a atarlas
por estas almas mismas ?
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8comentarios 84 lecturas versoclasico karma: 88

En el filo de una aguja

Tamarindos retorcidos entre piedras y arena. El escultor del viento acaricia las palabras depositadas en los entresijos del subsuelo.

Raíces indómitas agarran los "te echo de menos" a punto de germinar, pero que permanecen en la penumbra.

Cubiertos de hojas secas, de restos de una vida en el filo de una aguja, guardan sus brillos modestamente.

El tiempo es un sastre que cose sin patrones, zurce bofetadas y remienda almas tristes, hasta lanzarlas al vuelo como cometas que rastrean las rachas de viento aventureras.

Las que las arrastran a playas en calma. A tierras húmedas. Al trasiego de aquellos que renacen abrazados a las horas vespertinas, llenas de calor.

A los días luminosos. A los poemas que se recitan con los ojos cerrados y sin papel.

A las ganas de sentir.

Invencibles.

Porque de eso se trata: hacer del corazón un ariete contra viento y marea.

Soy.

Siento.

Y sigo
.


...
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Renacido

Se mató a escribir y, al tercer día, resucitó entre las letras.
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Para Amarte

He encendido sin temor el sol a plomo,
corrido el nubarrón gris de mis retinas,
despertado al mar de su lenta agonía
y apagado del volcán su negro domo


He sembrado nuevo tiempo en el camino,
y he sonreído al despertar de este día,
con la esperanza en corazón renacida
y en la piel una emoción que no domino.


He cambiando la premonición futura
he caminado entre brasas encendidas
Para amarte en alma desnuda he venido
Retando al fuego, al borde la locura .

A.B.A. 2016 ©
Amalia Beatriz Arzac
Buenos Aires Argentina
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3comentarios 141 lecturas versoclasico karma: 92

Erase una vez...

Erase una vez
Un hombre
Que lo tuvo todo
Y se creyó ser la prosapia
De su feudo
Y en una noche de profundo silencio
Bajo una mortífera ráfaga
El viento del norte
Le sustrajo su aliento…
Su alma aún permanece
En el purgatorio
Quemando sus desmanes
Y sentado en el jergón del tiempo
Espera renacer…
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4comentarios 40 lecturas prosapoetica karma: 79

Verano dieciocho

Allá por San Juan
se juntaron las guitarras,
la brisa y las brasas.

Tu nombre inaprendido
mojaba la arena
blanca de luna vestida.

La noche cerró la puerta
a solas contigo,
los dos en un solo iris.

No hubo palabra alguna
ni gesto que no quisiera
amarnos por dentro.

Éramos lucientes estrellas
al azar abandonadas,
varadas en seco
con el alma empapada
de mar embravecido.

Con la piel viva
nos venía la muerte, a cada instante
renacidos. Las manos
sobre todo, todo sobre nosotros
y el mundo. Sin respiro.

Tuvimos por horizonte
tu boca y la mía
rebosantes de voces perdidas.
Solo el latir de los labios
mostraba caminos a seguir.

Solo los besos
entrecortan el ansiado silencio
de loves sueltos bañado,
esparcidos, llenos
de dichoso destino.

Quisimos volar,
alcanzar la cima de las nubes,
porque no habría más,
supimos que nunca volvería, jamás
sería otra vez eterna.

No supimos que hablar, ni entendernos
siquiera. Éramos uno: un árbol,
un torrente de verdad cristalina;
éramos un hechizo de amapolas.

Cuando al alba las alas se plegaron
te llevaste tu cuerpo entero, tu luna,
te llevaste mis años, mi adolescencia
bruñida y cincelada con tu recuerdo.

Anhelo volver a visitar tu alma
acaso sin luna, mar, sin arena,
sin ti y sin mí, la memoria sola

Tejiendo sábanas de blanca seda
donde etéreos los cuerpos culminen
sin dolor, sin miedo, tantas ternuras.
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Frente a la soledad

Frente a la soledad,
me descubro indefensa, niña asustada.
Sus largas cabelleras
son aterradoras.
Su noche, hilera oscura
y sus manos, ¡tan frías!

Frente a ella
estoy desnuda,
sin armas.

Me mira con sus ojos inquisidores,
me quiere abrazar apretadamente,
pero yo no me dejo,
¡No quiero hundirme en sus largos silencios,
ni sentir sus cirios de nostalgia!

Frente a esta soledad de hielo
que hoy me visita,
siento desparecer mis esperanzas como humo gaseoso.
Sus negros mantos quieren apagar mis ilusiones,
¡Pero yo no la dejo, no la dejo!

Todavía tengo sueños prendidos en mi tintero,
todavía hay estrellas detrás de las nubes negras.
Todavía puedo renacer,
en la aureola de mis metas y proyectos.

No, ahora ya no estoy sola,
estamos juntos: yo y mis sueños por lograr.
Unidos espantaremos esta soledad de piedra.
Ella se irá arrepentida:
¡Fuera soledad que me aterra!
¡Vete de mis veredas!
En esta casa,
ya no hay lugar para ti,
¡Recoge tus chaquetas!


Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
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Si algún día

Si algún día
al buscarme no me encuentres,
no te preocupes por mi,
solo piensa volvi a donde pertenezco

Si al querer verme,
la ansiedad brota de ti,
no te preocupes,
encontraré la forma que me sientas.

La vida es un tobogán de emociones
y nadie sabe lo que pasará,
o que subida o bajada nos tocará ,
pero si sabemos que acabará.

Recuerda que no hay principio sin final,
no hay dolor que no se calme jamás,
ni pena que deje de pesar,
O resignación que no termines de aceptar.

Cuando en la noche en soledad
una lagrima en tu mejilla sientas resbalar,
de inmediato limpiala,
recuerda, no me gustaba verte llorar.

Hay muchos seres
que renacen,
que emergen
que se convierten
y yo no seré la excepción

No quiero verte que entristeces
porque si me quieres ver,
sabes donde encontrarme,
cierra tus ojos y abre tus brazos.

Estaré en cada lluvia que te moje,
en cada pajaro que veas,
en cada sonrisa que te regalen
y en cada estrella que aparezca.

Ahi a tu lado,
abrazándote o de la mano,
resguardando tu sueños,
viéndote llegar a ellos
celebrando que sigo en tu recuerdos.

Las letras de mi alma.
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9comentarios 106 lecturas versolibre karma: 87

Hiroshima…

El príncipe camina por los jardines del claustro imperial,
se congracia con el zorro rojo que merodea en el césped
de la ciudad antigua. Las aves del sur pasan rumbo al mar
.......................de agrestes y cierzos acantilados.

Nada parecía presagiar que esta tierra insular seria devastada.
El origen del sol milenario y los samuráis en la vendimia del
Holocausto estaba extenuado por el olor a fresa primaveral.
Ese día la sensatez quedo olvidada en el suelo de los desafueros,
fue prisionera en lo alto de la torre, la decisión fue tomada
sin privarse de una última reflexión... nada hizo cambiar.

El presidente Truman comenzó el conteo final y la orden
corrió a extrema velocidad cual eco sonoro y en el punto
indicado por el radal...la ciudad de Hiroshima sintió
una explosión colosal formando un dantesco hongo de fuego
desencadenado por la bestia que atravesó el mar en la hora
nocturnal, y las nubes de negro cenizal ahogaron los cuerpos
de cientos y miles, los alquimistas del renacimiento lo llamaban
...........................................................el carrusel infernal.

Todo quedo devastado, los bosques llenos de sauces y pinos
quedaron derruidos y las voces de miles quedaron
gravadas en las montañas Alpinas en un albur sepulcral.
El demonio fue liberado y tomo a Hiroshima como esposa,
para fermentar la orgía más espantosa e inhumana.
El mundo cambió pero al hombre la maldad no lo satisfizo.


El ordenante a la hora de su muerte fue expiado por la sin razón.
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Jazmín

Rosas rojas,
Nunca quise que me dieses una;
Nunca ansié, aquellas cenas lujosas;
No anhelé las pulseras de preciosos metales
Ni los finos colgantes que ataviaban mi cuello.
Jamás miré con codicia
Las copas de vino que palidecen ,
en finas manos enfundadas de tantos engaños.

Platos exquisitos, siempre dejando más que desear;
Nunca dejándome satisfecha,
Jamás estuve satisfecha.

Y aún al caer la noche persistía la careta,
Siempre fuiste todo galante caballero
Incluso en el frío de la intimidad.

Me liberé,
Me libré de las cadenas
que por tanto tiempo me pesaron y me impidieron volar;
Me deshice del espejo que no me reflejaba,
Que no me veía.

Justo a tiempo,
Fue justo a tiempo.

La vida me susurró al oído
Que había llegado la hora de ser feliz cuando lo conocí.
Fue obra del destino, el coincidir ahí,
De esa forma, y, en esas circunstancias de mi vida,
Apareció,justo cuando estaba renaciendo de las cenizas.

Fue su mirada, sus ojos bramaban que los viese,
Fue un grito mudo, cargado de súplicas y esperanza,
Me imploraban que lo viese, de verdad,
Más allá del traje
Y de su sonrisa tan falsamente hermosa;
Y lo hice,
Al instante vi derretida su careta,
Y presencié sus miedos y sus alegrías.

Encontré a un caballero durante el día
Y a un loco poeta por las noches,
Que me tendió su mano
Y me invitó a presenciar la vida pasar frente a mis ojos
A toda velocidad por una desolada carretera a las 3am.

Hallé un demente que le brindó su abrazo a una desconocida,
Sentí como el peso sobre sus hombros se aligeraba,
Sentí como piezas de mi se volvían a unir;
Y lo supe,
Supe que había encontrado un refugio al cual volver por el resto de mis días.

Era él,
Y el destino movió todas las piezas a su favor;
Era él,
Quien se desvelaría conmigo y me escribiría cartas,
Con quien compartiría un spaghetti desnudos en la cama,
Era él,
El que no necesitaba de adornos ni envoltorios,
Él era él, y siendo él
Me hacía inexplicable y absurdamente feliz.

Fue él quien me hizo amar mi cuerpo
Y descubrir lugares que ni siquiera sabía tenía;
Experimentar placeres
Que jamás pensé experimentaría;

Él, loco poeta enamorado,
Que besaba y se aferraba a mi cuerpo cual náufrago a la orilla,
Apartando mi ropa, como si estorbara,
Sintiendo su risa traspasar mis defensas,
Y su respiración entre cortada
Apoderarse de mi cuerpo,
Lo sentía en cada rincón de mi ser
Apoderándose de mis sentidos,
Y no supe más;
Nunca pensé que podría tener tanto
Y a la vez tan poco de alguien;
Y ahí,
En esa arena helada, escuchando las olas prominentes romper contra la orilla;
El fuego nos consumió.

Fue él;
Era él;
Eran sus brazos, su pecho, su abdomen;
Eran sus ojos, su pelo, sus manos;
Eran sus labios, sus exquisitos besos;
Era todo él
Que era todo mío;
Eran sus miedos, sus pecados y su pasado;
Era piezas rotas que yo reconstruiría;
Nos levantaríamos juntos
Más fuertes e imponentes que nunca,
Y juntos alzaríamos el vuelo
Hacia un futuro sin trajes ni caretas
Donde caminar descalzos por las madrugadas
En tus brazos,
Amor mío,
Donde ser feliz.

Yo nunca quise rosas rojas,
Siempre quise un jazmín,

Y al fin te encontré a ti.
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A mi poeta/pastor (Miguel Hernández)

Poeta de útero y raza
creciste mamando versos
a la sombra de tu higuera
donde tus ojos desprenden luz
y tus manos gritan vida

Aún así, te acecharon fantasmas
en unos tiempos teñidos de negro
tormentas de balas y muerte
secuestrando libertades
y amordazando bocas

Convencido de tu sangre
con las armas de tus poemas
cargados de verdad y futuro
vagaste por los campos de batalla
derramando sed de justicia

Olvidaste tu piel por el camino
en cada pérdida, en cada derrota
eres y serás viento del pueblo
el renacer de sus primaveras
su esperanza y su memoria.
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Lo que me queda

Recuerdo la última vez que te vi.
El último beso.
Tus últimas palabras.
Recuerdo la primera vez que te vi.
El primer beso.
Tus primeras palabras.

Recuerdo romperme por dentro.
Morirme de pena.
Recuerdo renacer de nuevo.
Morirme de amor.

Recuerdo también el dónde.
El cuándo.
El cuánto.
Recuerdo, lo juro, todo.
El tiempo.
El espacio.

Recuerdo, de verdad,
Todas esas cosas.
Que rompen la estructura.
De la vida que me queda.
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4comentarios 53 lecturas versolibre karma: 73

Piel del roble

Mi árbol antiguo,
roble viejo,
renacido en la colina en primavera,
haz que el aire hable en ti,
que te dé voz
para contarme en cada frase tuya
lo que sientes,
lo que vives,
lo que esperas.

Díctame con tus hojas,
con su envés,
los secretos más profundos,
nárrame a través de tus raíces
como es la tierra nuestra
que te envuelve,
para sentirte en mí,
para gozarte,
para darme la paz
que ahora presiento
en la columna suave de tu tronco.

Como lluvia que golpea
tu estructura centenaria
háblame con calma de los tiempos,
como Sol que le da luz
a tus nidos y a tus brotes,
dibuja en mi alma trazos nuevos,
de juventud en tantos años renacida.

Viejo amado,
roble viejo,
perspicaz anacoreta de los bosques,
anciano redimido por los años
de tus musgos,
de tus hiedras,
canta con mi abrazo
la eternidad de la sonata de tus sendas,
sé mi albergue
cuando llegue el día,
y que sean mis cenizas
alimento de tu herencia.
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Al borde del abismo

He vivido al borde del abismo
y con un par de alas rotas
he podido saltar al vacío.

He librado la batalla
del amor
y he regresado victoriosa
con el alma agrietada
por las idas y venidas.
he soltados las amarras
como quien ya no ambiciona
nada.

he vuelto del olvido y he recordado
como es renacer.
He sido camino, huella y altar
lágrima despúes de dolor
y he aprendido del propio
dolor a seguir adelante.
Ya me desvele, ya me desnudé
y me quede solamente con la única
capa que puede cubrir
el lienzo humano.
no le tengo miedo a la muerte
porque la vida no me dejas
espacios vacios.
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14comentarios 114 lecturas versolibre karma: 108

Renace la poetisa

Fueron muchas las semillas
de las frutas que comí,
las que esparcí en mi jardín
brotando después de enraizar.

Sin regarlas las cuidaba
paseando en mi cantar ,
durante años crecieron
los frutos de mi manjar.

A la sombra de mi pasado
camino sin mirar atrás,
respirando mis suspiros
sintiéndome un árbol más.

Siendo sabia me sentí brote,
desnuda de mi añeja coraza,
víctima del aire y los animales
festín para las ratas.

Cuando sopla el aire
que mueve los molinos de viento,
vuelvo a sentirme dentro
de mi sendero de raíces firmes.

Me alejo de mi misma
y me sorprendo
en la orilla del río cuervo
con la llorona durmiendo.

En ese rincón de la vida
me brotan las raíces
y me devuelven a mi hogar,
a mi misma.

Renace la poetisa,
la loba, la chamana,
la valquiria, la bruja,
el arte y la confianza.

Por fin.La memorizo.
Para no olvidarla.
Para ser yo misma,
mi propia espada.
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El sendero del desamor

Te abracé, aún cuando no tenía brazos
Sostuve nuestro amor, aún cuando no existía
Te amé, aún cuando tu amor escaseaba
Me perdí en tu mirada, aún cuando tus ojos escapaban de la mía.

Camine junto a ti, por el largo sendero de la discordia, y no solté tu mano cuando la tempestad nos azotó.

Cambie mis metas, creencias y temple
Para agradar a tu oscuro corazón
Me vi morir frente al espejo, para verme renacer junto a tí.

Te veía dormir por varias horas
Eras como un ángel que me hechizaba con su sola presencia.
Acaricie tu pelo, aunque este quemaba mis manos
Bese tu alma, y saboree la hiel disfrazada de miel de tus labios.

Y cuando me asomaba a tu pecho, no oía latir tu corazón
Pero juntos brillabamos como la luna llena, aunque tu luz era más brillante que la mía

Con mis propias manos, sobre la arena levanté nuestra casa, y con lágrimas regue las rosas marchitas de nuestro edén.

Una noche oscura, una tormenta muy fuerte, arrasó con nuestra casa, y las rosas de nuestro edén yacían despedazadas sobre un suave susurro de dolor

Ahí estabas, pero no encontraba tu mirada
Ahí estabas, pero ya no sentía tu calor
Ahí estabas, desgarrada en medio de una encrucijada, en la que nuestros caminos se bifurcaban

¿Donde estas ahora?, dulce dueña de mis pensamientos
¿Donde estás, ahora que nuestro brillo menguó ?
Las cenizas de mi corazón vuelan con el viento , donde antes nuestro amor ardió

Todo fue una mentira, que un diciembre nació
Una dulce mentira, que mi corazón creyó
Ahora mi alma se condena en el averno
que el dolor creó
Me condeno silencio, y me amarga la existencia, que tampoco está noche escucharé tu voz.
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2comentarios 55 lecturas prosapoetica karma: 73

Onírico

Quizá no hay nada más,
solo espacio onírico y árido.
O quizá se olvidó aquél sonido,
que producen los labios al decir "jamás".

Yo observo el amanecer,
una y otra y otra vez;
no es el mismo color, lo sé,
porque dibuja lineas en mi piel.

Pero esta noche buscaré calor en mis pies,
buscaré fuego a mi mente inflamable.
¿Por qué depender de los labios
para acompañar este ocaso?

Quizá no aprendí a conjugar,
cuando del estar sin estar
simplemente no se halla,
y completamente se falla.

Quizá no queda nada más,
y no hay un objeto por intentar;
un reflejo naranja traspasando la ventana,
y la soledad acechando la puerta.

Al ocaso las letras son mi epitafio,
para al alba no renacer en vano.

Niorv Ogrin
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8comentarios 127 lecturas versolibre karma: 104

Mi poesía insurrecta. Mesa compartida @Aljndropoetry, @rebktd & @MiguelAdame

Me cruje tan dentro el cielo,
Latido de negro vuelo;
Es indagar en mi anhelo...
Y caer tu nombre al suelo...

Y quizá ningún desvelo
me devuelva el terciopelo
de tus besos y tu celo;
ni entibie el pecho de hielo.

Palabras sin detener
navegan al recorrer
cada único renacer
poemas sin malquerer.

Tu amor en un mercader
sorprende sin someter
abrazos sin suponer
tus versos al complacer.

Cada sinalefa expresa
cada letra me embelesa
y mi mirada ya es presa
y es su boca, quien te besa.

Surcando voy tu dehesa
Sintiendo como me apresa
como tu tinta se espesa
Y es en mi piel , que es impresa.

Y me como hasta tus puntos
todos tus silencios juntos
tus poemas mis asuntos
resucitan mis difuntos.

Y mis notas mis adjuntos
los culpables los presuntos
son tus besos contrapuntos
y tus muslos mis conjuntos.

Tú, la ecuación imperfecta
esa incógnita perfecta ;
es tu equis, la predilecta
para hacer curva mi recta.


Eres mi vida insurrecta
mí poesía correcta
versos con pasión selecta
mi rincón que desconecta.


Mesa compartida
@Aljndropoetry, @rebktd,@MiguelAdame


No podía faltar un poema con estos grandes escritores, todos mis respetos para ellos.
Muchas gracias maestro Alejandro por ser Luz en mi camino, Rebeca siempre estas ahí con tusa poemas y tus lindo comentarios a los míos.
Aprovecho la ocasión para agradecer su cariño y amistad a tantos más como Maulita, Hortensía, Oscar. Zee, Sejmet Alfonso, Mary, Galilea, Angeles, lidianny, Camaleón y tantos más que siempr estan ahí.

Muchas gracias.
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46comentarios 242 lecturas versoclasico karma: 106
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