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Detuvimos las horas...

Detuvimos las horas
y compramos el tiempo,
ese espacio invisible
con pasión y deseos,
y también intentamos
contener los lamentos
de los labios sensibles
por la brisa del viento,
y es que el hombre que espera
la respuesta del eco,
es un niño, en el fondo,
buscador de mil sueños,
es el alma sensible
a captar todo aquello
renovando su vida
a través de los versos...

Detuvimos las horas,
un instante pequeño,
un fragmento en la nada
y vivimos sin miedo,
aún recuerdo la tarde,
aquel cuadro pequeño,
y una linda figura
realzada en el lienzo,
y es que el mar asomaba,
y en el fondo un velero,
con las olas altivas
sin parar sacudiendo,
y venían en ciclos,
estirando su cuerpo,
y elevando la espuma
golpeaban de nuevo...

"...Detuvieron las horas
unos labios traviesos,
los relojes pararon
dando paso a los besos..."

Rafael Sánchez Ortega ©
15/06/18
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Melancólico

Solo en medio de la multitud
y acompañado de su soledad,
el melancólico camina sin actitud
como queriendo el infinito encontrar.

Solo él sabe mirar sin mirar,
viviendo infinitez en medio de lo tangible,
alargar lo infinito es su facultad,
para así, poder hablar en medio de lo invisible.

Antagónico de multitudes,
su alergia es el tumulto,
entre sus recetas más comunes,
el andar solo, o al grupo, sacarle el bulto.

En su dialectico caminar
de incongruentes pisadas,
se dedica con su soledad a buscar y a buscar
las respuestas, por otros no encontradas.

Sabio en concluir
y por otros no comprendido,
para él, en su yo, saca a relucir
en su análisis lo ya concluido.

Ahora gozoso se siente
por su ya reciente experiencia
aquella donde en plena libertad su mente
se extasió, en su sola presencia.

Experto en mirar lo intangible de lo tangible
se vuelve él en este momento,
viviendo experiencias de lo no posible
porque ahora su todo es, su interno conocimiento.

Pero este es el melancólico que no se echa a morir,
este es aquel que sabe “disfrutar”
de ese espacio donde se extravía el sonreír,
de ese espacio de estrechura espiritual.

Su rostro es una amalgama,
donde hay tristeza en su sonrisa,
su horizonte ahora es un pictograma
escondido en el latido de un poeta o de una poetisa.

Rafael Puello
Barranquilla - Colombia
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2comentarios 29 lecturas versolibre karma: 53

Negra y devoradora existencia

Negro, negro, negrura, negrura;
la noche de la humanidad nunca termina,
un destello aquí, una llamarada que se desvanece, allá;
ningún cerillo resiste el ímpetu del viento negro.

El cenagoso desierto del cielo,
la podredumbre de la tarde que desfallece;
el átono grito del afligido,
la indolente respuesta del acaudalado;
las sogas en los cuellos de las esperanzas
penden del alto, grueso y negro Tule.

Un niño amarillo, uno blanco y uno negro,
lloran por los callejones sin salida
de las costillas famélicas de la hambruna;
las niñas recién florecidas,
con sus quince pétalos lozanos
escuchan las ofertas del mejor postor,
desde la salita de espera del burdel de la vida.

El padre devora al niño que devora a la madre,
el pueblo devora al gobernante que devora la nación,
la Tierra devora a la negra existencia que devora a la Tierra.




~~~~~~~~~~~~~~
@AljndroPoetry
2018-jun-14
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39comentarios 253 lecturas versolibre karma: 106

La Muerte a un mortal

Porque quieres que yo muera
ser que quiere el infinito
si el instante más bonito
trae sonrisas pasajeras.

Porque quieres ser eterno
perpetuando tu condena
Luego de sufrir tu pena
hay nirvana mas no averno.

No me oculto en el otoño.
Yo te espero aquí en la orilla
de mi isla de reposo
donde el viento trae mejillas
y el ocaso ojos llorosos
del tormento de la vida.

Si me llamas "cruel verdugo"
mi oz es llave de tu celda
liberándote del yugo
del que tu alma es prisionera.

Somos las hojas del árbol
que caerán en el otoño.

Al igual que este papel
Fue una vez parte de un tronco

Somos las olas del mar
que romperán en la orilla.

Al igual en la Pangea
Muchos de ellos no existían

Somos las nubes del cielo
que desvanecerá el viento.

Al igual que el firmamento,
será pasto de lo yermo.

Somos los rayos del sol
que oscurecerá el ocaso.

Ni siquiera su candor
vence al tiempo y a su paso.
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8comentarios 56 lecturas versoclasico karma: 86

Carta a quien me regaló una historia bonita que contar en un bar:

Con las siguientes líneas no pretendo hacer un acto de victimización, pues ya nos hemos reclamado lo suficiente.

Con las siguientes líneas sólo pretendo hacerme entender que esta será en verdad la última vez que te escribo.

Un repaso a nuestra historia y esta será la última vez.



Una última vez para observar nuestros errores, para reconocer nuestra impaciencia y nuestros actos apresurados.

Una última vez para hacernos conscientes de lo especial que fue cada día juntos y aprender a aceptar el fin de nuestro mundo.

Regalémonos una última vez y dejemos luego todo este juego.



¿Qué buscabas ese día de enero? ¿Qué buscaba yo leyendo tus versos?

Repito estas preguntas como si tuviéramos la verdadera respuesta del propósito de nuestro encuentro

Y a todo esto, cariño ¿Te encontré o me encontraste?

Hagamos como si eso importara por un momento.



Acaso si fui esa hortensia que se cruzó en tu camino

La decisión de cortarme mis raíces

¿La tomaste tú o fui yo?

Al final el que tiene el arma es el culpable ¿No es cierto?



Anduvimos juntos y anduvimos por un camino lleno de aciertos e inciertos

Después de una sola pero larga noche de desvelo.

Anduvimos juntos sin miedo y con el mundo esperándonos con los brazos abiertos

Pero ambos por dentro nos mentíamos y si quería ser sincera, entonces sólo a mí me mentía.



Qué tontería perdernos por extrañar viejos amoríos.

Qué tontería engañarnos al negar esos sentimientos.

Si vamos a hablar de culpables, entonces señalémonos.

Apuntémonos con la extremidad de acusación y llenos de odio alejémonos.



¿Acaso no puedes odiarme? ¿Acaso no puedes regresar y quererme?

Ninguno está para rogar amor, tampoco odio

Lo que sea que sentimos ahora, sólo nos queda reprimirlo

Pues a quién le importa, si algún día todos estaremos muertos.



El tiempo que perdimos, el tiempo que no recuperaremos

Todo ese tiempo ha valido lo que llaman: toda la pena del mundo.

¿También lo sientes así? ¿O son estas mariposas las que no me dejan ver todo lo que es y no?



Acompañada de este líquido negro y rodeada de personas que me escuchan hablar sobre ti

Cosas que no entienden pero que comprenderás perfectamente.

Quiero reírme de la manera tan bonita que llegaste y de la crueldad con la que te fuiste un año después.



Y a todo esto, no me fui porque así lo quise

Sentía poco a poco que en tu corazón no había espacio para todo mi cariño

Ahora, atrévete a negármelo y decir que podía recuperar mi pequeño espacio como ave sin nido.



Sigo hablando sobre nosotros y poco a poco todos se van aburriendo

No me importa porque nadie me conoce, tampoco quiero que lo hagan, pues pocos salen ilesos.

Mi líquido negro ya ha dejado de estar frío, pues llevo sosteniéndolo tanto al igual que mis esperanzas y mis sueños.

Por cierto ¿Recuerdas que te regalé mis esperanzas? ¿Al menos recuerdas que te regalé un poco de mis sueños?



Si vamos a hablar sobre mis sueños, déjame contarte que anoche te vi en uno de ellos

Llorabas mientras yo intentaba calmar tu dolor, pues ya estabas abrigado por otros brazos.

En este mundo, la que llora soy yo y tú no estarás para una noche de consuelo.



Pero que todo esto se quede aquí, advertí que sería la última vez

Y si no cumplí las promesas que alguna vez te hice consciente o no

Al menos esta, pienso cumplirla, pues no nos merecemos un maldito recordatorio que hemos fracasado en el dichoso amor y sus enredos.



Pero también quiero permitirme dejarte un recordatorio para todo el tiempo que no nos veremos.

Un recordatorio que tal vez me agradezcas, pues te ayudará a odiarme sin esfuerzo

Donde sea que estés, este recordatorio te llegará.

A nadie más le importa, pues algún día todos estaremos muertos:



En tu lecho de muerte te acordarás de mí

En tu lecho de agonía, tu cuerpo se estremecerá con mi recuerdo

Y te irás de esta vida con el deseo de haberme odiado, aún queriéndome tanto.
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2comentarios 69 lecturas versolibre karma: 89

El giro de un parpadeo

Me pregunto tantas cosas
que prefiero no saber
las respuestas
por miedo a conocer
la verdad.

Me pregunto
qué habría sido
de mis pasos
si no te hubiese encontrado,
qué hubiera pasado
si estas manos
se hubiesen entrelazado
con otras manos,
qué clase de huracán
me hubiera arrasado
si te hubiese mirado
con tus ojos.

¿Hubiera aprendido a perdonar?

Me pregunto
si nos hacemos falta,
si esta historia
tiene palabras tan limpias
como vacías,
si es necesario
construir una primavera
de besos
para pisar hojas de otoño.

Me pregunto
si todas estas incógnitas
son una melodía rota.

Has de saber
que el amor dura
lo que dura
el giro de un parpadeo,

y, como consecuencia,
tú me hieres
para defenderte
y yo guardo silencio
para herirte
en otro tiempo.


©Alejandro P. Morales.
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5comentarios 66 lecturas versolibre karma: 99

¿Nos vemos...?

Camino sobre esta delgada línea:
Cordura o locura, el criterio no está escrito.
El final del camino habla por sí solo
Destellos alardearan de tu presencia,
Milagros aparecerán por el rose de tu piel.
La ausencia, llena el vacío de esta distancia.
Ángeles volarán, danzando por los aires
Al oír tus cánticos celestiales,
La luna se mirara en el espejo
De los ojos, enamorándose de
Su reflejo color verdoso.
Celoso se pondrá el tiempo
Renegado, por qué contigo
El ni siquiera existe.
Matemáticos dudarán del infinito
Por qué el valor de tu corazón
No cabe en este universo.
Dudas lloveran, y el sentir
No será respuesta a ella.
A veces es difícil diferenciar
Quien está pensando,
Tu mente o tu corazón.
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2comentarios 39 lecturas versolibre karma: 51

Caen las hojas...

Caen las hojas suspirando
en el otoño que llega,
y también con el crepúsculo
de la vida sin respuestas
y es que ausentes los murmullos
son las hojas las que dejan
los susurros malsonantes
y las palabras austeras,
así continúa el viaje
por caminos y por sendas
por estaciones sombrías
con veranos que se alejan,
en ellos quedan los días
y las noches tan serenas,
con la luna vigilante
de soñadores y estrellas...

Caen las hojas en los bosques
porque el otoño está en fiesta
desplegando fantasía,
en colores y bellezas,
y es un viaje, sin retorno,
de la etapa que se quema,
en la estación que ha pasado
del verano y de las fiestas,
atrás quedan ilusiones,
sentimientos y promesas,
que mezclados con caricias
alteraron nuestras venas,
aunque es cierto que la vida
continúa y sigue ciega
reclamando los latidos
del otoño que ahora empieza...

"...Caen las hojas de los árboles
y en el hombre se despierta,
la ilusión de amar la vida
y plasmarlo en los poemas..."

Rafael Sánchez Ortega ©
16/06/18
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Noches de agua salada

Noche, oscura noche. Confidente y espía, guardando secretos de aquellos que no conoces. Paño de lágrimas, de sonrisas secretas y miradas perdidas que buscan una respuesta en tu resplandor mediante el brillo de la luna y estrellas.
Medianoche, momento del día donde la coraza se rompe, donde las compuertas que retienen las aguas en nuestro interior se abren y deja en libertad al manantial que tenemos guardado, sin filtro.
Lloramos porque tenemos fisuras, lloramos porque ya no podemos mantenernos en pie, seguir luchando por caminar un día más hacia el sol, ese que nos invita a ir hacia él con su calor y brillo, apartando las sombras que nos acechan.
Mírala a ella, llora mirando a la luna, pidiendo algo que ni ella misma sabe. Solo quiere que todo se acabe, pero no sabe como conseguirlo. Ella contra el mundo, ¿qué puede perder cuando ya ha perdido todo? Su almohada su refugio, su cama su escondite, su peluche…su protector.
Escudándose de las voces en un mundo donde no pueden alcanzarla. Lejos, ella se va lejos cuando las voces empiezan a increparle, cuando se cuelan por sus oídos e intentan atraparla. Palabras vacías, pero aun así dañinas solo de escucharlas.
Noche, tú que estás ahí con ella en sus momentos de debilidad, momentos de lágrimas y desolación, ¿qué le ocurre a la chica? Tú que estás ahí cuando deja su coraza de caballero y baja la espada, porque llega un momento en que le pesa demasiado la carga que lleva.
Noche cálida, noche fría…noches de agua salada por las lágrimas que se escapan de sus preciosos ojos contra su voluntad.
Noches de agua salada que muestra sus heridas.
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Mi amiga del alma

Mi amiga del alma

Y corrí hasta la vereda
de aquella luna de plata
para contarle un secreto
que me tenía atormentada.

Muy paciente me escucho,
y una lágrima brotaba
de sus ojos tan profundos
que estremecieron a mi alma.

Cubriéndome con su cuerpo
nos alcanzó la alborada;
me dejó escrito en un verso
la respuesta que deseaba.

Lo guarde con mucho celo
en un lucero escarlata,
para fabricar un cuento
con suspiros y añoranzas.

Con una estrella muy bella
ilumine la portada,
con hilos de arco iris
lo coloqué en mi ventana.

Todas las noches se asoma
mi querida luna clara
con su brillo me recuerda
que soy su amiga del alma.
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3comentarios 95 lecturas versolibre karma: 85

El teatro del ser humano

¿Por qué vivir de la realidad, si se puede vivir en los sueños?

¿Por qué vivir por el amor de otros, si se puede vivir por el amor propio?

¿Por qué vivir con miedo a la muerte, sabiendo que es un paso a un nivel más allá de este sitio?

¿Por qué sufrir cuándo se deja ir al ser amado de nuestro lado, si de por si se va a ir?

Toda mi vida me he hecho estas preguntas y la respuesta única y juiciosa que he tenido, es fácil... "No nos enseñan a ser independientes emocionalmente"
Y con todas las respuestas, muchos seguimos dormidos en un dolor sigiloso y oculto...
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1comentarios 34 lecturas prosapoetica karma: 59

Partículas de olvido

Partículas de olvido quedan flotando
suspendidas en lo eterno
observando, susurrando
recorriendo los tiempos...
barriendo... los largos pasillos del invierno.

Respuestas ciertas y cercanas
decoradas con cánticos negros.

Espacios sin forma
que la pena deforma
en un ir y venir de experiencias muertas,
perfectas, orondas...
repetidas sobre un mosaico infinito
de fracasos lentos,
de luchas ciegas,
pintadas con preguntas desordenadas,
con risas neutras...

Esperanzas increíblemente desacertadas
en un fondo con vicios ocultos
obviados por milenios.
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16comentarios 121 lecturas versolibre karma: 103

¿Quién Soy?

Avisto el origen de la crisálida en su inevitable renacer,
mientras duermen los daltónicos sollozando por las discordias inventadas,
escucho la épica melodía de la brisa cálida al atardecer,
mientras otros sólo perciben perpetuas estridencias intoxicadas,
busco cada latido de genunina resonancia que nace dentro de mi ser,
mientras los obstinados arrojan como piedras sus emociones lastradas.

Donde el tiempo no es tiempo puedo palpar un atisbo de plenitud,
exento de creencias propias y engramas ancestrales heredados,
es el estanque del edén, el que aguarda la respuesta en su quietud,
allá donde lo innato es fértil espera anhelante mi legado,
una creatividad inherente, instintiva y con eterna magnitud,
pues como un poeta con su pareado, para crear fui creado.
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4comentarios 50 lecturas versoclasico karma: 90

Ella (Respuesta a su invitación)

Él se cruzó por su camino, en líneas paralelas,
decidió hacerle una invitación, su encantadora
y enigmática voz, le cautivó, causando una cósmica
explosión, en su diminuto universo.

Él es la estrella, quizá la de Belén, porque de
tierras hebreas ha llegado. Trae en sus labios
un color natural, el carmesí.

Proceden de sus labios hermosos versos y poemas
que se escuchan hasta los cabos de la tierra.
Su encanto es el mismo néctar, néctar codiciado
por los colibríes volando de extremo a extremo del
gran arcoiris que ha aparecido después de la tormenta.

Él no se moldea, son sus versos mismos una bella nube
que moja la tierra seca, con lluvia de colores y la
ablandece, y cuyas manos de alfarero moldea la nueva
ilusión.

Ella le dice: " " a la invitación - "dame tu áspera mano,
dame tu calor, no te soltaré, llévame contigo, quizá
este no es lugar para ninguno de los dos. Aventurémonos los dos¡¡
Atravesemos juntos la vía láctea, escuchando la música del infinito,
que es la misma que escucho cuando me recreo en tu
pecho cerca de tu dulce corazón..."
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9comentarios 116 lecturas versolibre karma: 98

Urbe anónima

Tú que puedes,
descríbeme por carta
el contorno horizontal
de esa ciudad que habitas
a la que no me pude mudar.

Quiero leer de ti
cómo huelen su aire y sus callejas,
cómo la luz se pasea
y qué de diferente
tienen los pájaros en ella.

Quiero saberlo todo.
Quiero oír el tipo de música
que por tu ventana al alba toca
y que por la noche te acurruca.

Escríbeme su arquitectura
y no te dejes ni un dintel,
ni una puerta o una herida.
Hasta de las ruinas quiero enterarme.

Hazme creer que conozco a tus vecinos
hasta el punto de llamarlos por el mote.
Déjame enamorarme de la chica de al lado
y adoptar al gato de la esquina.

Tómate conmigo sin estar
un café en tu terraza favorita,
la cerveza de aquí
en el local de abajo
y enséñame los garitos de moda.

Llévame a pasear por sus jardines,
por las calles de envidia llenas de escaparates,
por las plazas de gentes,
por los palacios de poder perdido;
y llévame a comprar a sus mercados.

Por favor, descúbreme su arte y sus artistas,
quiero poder mirar los consagrados
y a quienes empiezan,
invítame a los lugares de culto
y cerremos la ruta en una biblioteca.

Cuando sea de noche y te pongas mística,
háblame con tu tono de leyendas
sobre todo el misterio de sus calles prohibidas
y en qué casas se sacaron cuchillos.

Pero ante todo, escríbeme una respuesta,
que quiero leer en ti
cuanto de enamorada estás de esa ciudad
a ver si puedes liberarme de este sitio
y consigo escaparme por locura
a perderme por sus adoquines y sus tejas.
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Dentro

Vivo en paraísos de piedra
por cuyas paredes gotean
las lágrimas del tiempo.
Tres abismos por donde dejarme caer
y sin embargo
los pasos arrastrados en plena estupidez
siempre hacia el mismo lago;
el que nunca fue azul,
el que se cubrió de hielo
dejando mis pulmones justo debajo
de la primera capa de tristeza
al borde del suicidio premeditado
que nunca tuvo sentido,
ni palabra,
ni respuesta.

Tantos tiempos revueltos
intercalando años lluviosos,
viviendo noches eternas,
peleando contra días densos,
y todo sin dejar de tejer incertidumbres
para construir certezas
que aún no comprendo.

Pero no me escondo,
no me aporta nada el dejar la puerta abierta
pero no me escondo;
simplemente dejo un velo opaco
en todas las puertas y retengo dentro de mí misma
el alma en cueros.


Es demasiado frío el acero de la argolla
para mi cuerpo.
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Compañía

Aposté un pequeño Cactus en la repisa de mi cubículo.
Lo miro.
¿Él me mira?,

Su verde resequedad resalta,
sobre los pálidos despojos que esperan por mi tinta,
pulpas de papel que sirvieron un propósito,
cadáveres que pululan sonrientes en mi escritorio,
donde doy mi cuota de vida ocho horas por día.

Creo que nos preguntamos,
¿Qué hacemos en este lugar?.
¿Sobrevivimos?.
Estoy pensando en invitar un pequeño Gold Fish,
para que nos ayude a buscar una respuesta.

www.youtube.com/watch?v=Vxtis3XaHRI
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Pregunta sin respuesta

¿Qué es lo que hace
que este amor
tenga suficiente
claridad
como para seguir
oscureciéndome?

La noche
me hace preguntas
sin respuesta
que me marginan.


©Alejandro P. Morales.
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6comentarios 74 lecturas versolibre karma: 90

Infinitivos ciegos

A veces me hago preguntas,
suicidas.
No se si por el vicio
de tener, o no tener,
respuestas iracundas.

Dicen que el amor no ve.
Entonces, amar,
¿no es el impulso ciego
de un infinitivo,
en un mundo de ceguez?

Y odiar.
No está también
en ese mundo sin luz
y que viene a ser
otra vez lo mismo.

Pero es que matar,
si lo piensas bien,
es un impulso obcecado
con el mismo signo,
caminando hasta su fin cegado.

Es lo malo que, no dormir, tiene,
que terminas, como poco, alucinado.
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6comentarios 80 lecturas versolibre karma: 84

Versos de un mundo idealmente catastrófico

Me dijiste "para siempre".
Acabamos "como siempre".

I


Despiertas
Tienes nuevas notificaciones
-27 mensajes de 3 conversaciones-.
Un grupo nocturno,
una vieja amiga y
un pesado de turno.

Un día más.


Desayunas
Tienes nuevas notificaciones
-33 mensajes de 4 conversaciones-.
Contestas a tu amiga,
lees el grupo
Hablas con la familia.

¡Un día más!


Lees, pero
Tienes nuevas notificaciones
-8 mensajes de mí para ti-.
Cierras el libro
(Se te escapa una sonrisa)
y empiezas a escribir.

II

Tengo llamadas perdidas
mientras leo un buen libro
No quiero ser el Schopenhauer
de este siglo.

"En línea" y sin respuesta
Como un largo silencio
Una espera infinita
Un prolongado momento.

III

Escribí mis versos desde pequeño,
trascendiendo en el tiempo
y en mis sueños
Versos que nacieron
pero que nunca vivirán
Que trasmiten mentiras
mas ninguna verdad
Versos ausentes de toda luz
pero cargados de oscuridad.

Nacieron al ser escritos
pero nunca fueron leídos.
Trasmiten mentiras,
pues jamás volverás.
Y la oscuridad...
La oscuridad es la luz
que refleja mi realidad.

Evan Huygens
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