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De tamarindos y tamarells

Primavera en un lugar etéreo entre Menorca y Tailandia, salgo de Es Grau y me dirijo al camí de cavalls hasta llegar a la cala de los ‘Tamarells’ o tamarindos menorquines, a 10 km de Maó, dirección a Cala Torreta. Todo ello forma parte del Àrea Natural d’Especial Interès de s’Albufera des Grau (70 hectáreas de extensión, una profundidad media de 1,5 metros; de gran riqueza y valor paisajístico, floral y de fauna, lo que ayudó a que la Unesco declarase el 7 de octubre de 1993 Menorca como Reserva de la Biosfera).

Un tamarell menorquín me roza la cara y me trae recuerdos de aquel tamarindo cuya sombra me cobijó tras unas horas de andadura por la selva de la parte norte de Tailandia.

De la misma manera que ahora llego a la playa situada en la cala Torreta, entonces llegué a Sukothai, situado a unos 450km al norte de Bangkok y 300km al sur de Chiang Mai. Es un parque arqueológico que contiene las ruinas de decenas de templos y otras edificaciones de los siglos s.XIII y XIV.

Ambos sitios vacíos de almas y llenos de energía: el sol, la brisa nos abrazan y algunas aves nos dan la bienvenida. El cielo no entiende de fronteras, la naturaleza tampoco. ¿O quizás sí? ¿No será la línea del horizonte la última y única frontera entre el cielo y la tierra?

Sigo caminando y oigo el sonido de mis pasos sobre las piedras menorquino-tailandesas. A mi lado, pequeños montículos de piedras que sí tienen una carga religiosa en Tailandia, pero que son una desgracia medioambiental en Menorca como ya comenté en su día en otra entrada titulada Depredadors de platja.

Entre rocas y recuerdos de figuras de Buda observo los restos de un naufragio: maderas peladas por el balanceo al ritmo permanente de las olas y ese roce lujurioso entre sí. Igual que el roce libidinoso de esos hombres rojos y quemados por el sol tailandés contra los niños y niñas a los que abrazan. Paraíso de pederastas. El naufragio del macho-mundo occidental.
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La historia de una chica y un café

Por Riberpa



Capítulo 1 Génesis


No más de veinte minutos habrían pasado, se había ido tal vez para siempre, y ya empezaba a recordar que todo había empezado en ese increíble tres de agosto de hace cerca de dos años, el destino cruzó una delgada línea y en medio de mi incertidumbre apareciste; recuerdo que yo venía en malas condiciones precisamente porque no eran mis mejores días, las presiones y la soledad habían cobrado y afectado mi salud.


Realmente era incomodo sentirse en ese desequilibrio físico y emocional, fui sin más aliciente que cumplir un requisito más, recuerdo estar ahí sentado esperando sin sentido, al oír mí nombre gire con algo de desidia, pero inmediato mi rostro cambio, está viendo aquella persona que se accidentaba en mi vida y colisionaba frente a mis ojos, ahí estaba esa figura menuda, normal dirían muchos, pero cuando mire sus ojos algo me atrapó; sólo lo descubriría tiempo después.


Camine a su lado durante un corto trayecto las primeras palabras cruzadas fueron como un libreto poco profundas, diplomáticas, pero poco a poco me entró el afán de hablar, tal vez tome la iniciativa tratando de agradar por aquello de la primera impresión, buscando crear un lazo que desde el principio mi corazón sintió que se anudó en mí, el tiempo relativamente voló para mí, parece que hubiera desaparecido el resto de escenario.

Sería presumido pensar que tú correspondías desde esa primera cita sólo mi imaginación desbordada de emoción lo recreo, hacía rato que no me sonreía la vida y ese día tuve la suerte que uno no busca, sino que te encuentra. Aterrizado en mis recuerdos vi correr nuestra historia y esa primera conversación corrió dejando en mi la sensación de un querer más.

A veces nos pasa esa incómoda situación de tener sensaciones inexplicables, irte, pero desear volver tan pronto como se pueda, tal vez existen esas diosidencias que se colocan tú camino para hacerte menos pesado el viaje y empiezas a preguntarte qué enseñanza habrá detrás de estas experiencias a la que llegas cuando menos piensas y cuando tus velas se han ido apagando poco a poco.


Capítulo 2 Añoranzas.

Hoy me fui con esa sonrisa que esa “extraña” me regalo a mi otro extraño, esa delicadeza envuelta en una flor de mujer donde cada palabra que brotó me llevo a la tranquilidad, había olvidado que, si hay gente hermosa y que el empaque es engañoso, había luz en tus ojos y ahí me conecte pensando en que los próximos días fluyera en mi un ángel capaz de corresponder ante tantas dádivas que entregabas a borbotones.


Esos días anteriores a nuestro nuevo encuentro estuvieron plagados de recuerdos, de contar los días esperando retomar nuestra conversación y con la esperanza de seguir reconociendo en ti aquello que había tratado de buscar con algún desespero durante varios meses , en donde soñaba frecuentemente en disfrutar de una conversación y que esta fuera tan lenta como pudiera , alargando cada minuto y sintiéndome afortunado porque estarías ahí para recibir mi sonrisa, con una empatía perfecta y así aprovechar cada uno de esos espacios que me regalaras.


En esas noches pensaba como este sentimiento naciente e ilógico debería manifestarse y en mi mente se cruzaba varias opciones que iban desde unas señales de SOS desesperadas de que te fijaras en mi de manera perentoria hasta pasar desapercibido y solo dar ligeros toques de estas sensaciones que iban creciendo; la noche anterior a nuestro nuevo encuentro me sentía como aquella oruga queriendo convertirse en un abrir y cerrar de ojos en una mariposa amarilla en un mundo lleno de color , sin embargo decidí colocar pies en tierra y reconocer que si bien desde niño me habían vendido la imagen del amor a primera vista esta requería de algo más y lo iría comprendiendo en el camino que me esperaba.


Capítulo 3 Conociéndote


La mañana estaba fría, si bien llovía copiosamente podía ver la gente caminar rápidamente , doy un giro a mi pensamiento he intento imaginar que cada uno de ellos vive su mundo y está pensando en las horas por venir , en sus anhelos y metas de ese día; yo por mi parte venía con esa ansiedad que había tenido los días anteriores, con un solo objetivo confirmar si esa conexión primaria y básica que sentí era real o parte de mi imaginación, de nuevo volví a la realidad y seguía caminando , apresure el paso dando zancadas más grandes y volví a sentir frío en mis manos y ansiedad en mi corazón.


De un salto nominalmente entre al edificio me anuncie y espere con impaciencia el encuentro, por un momento me quede absorto y de nuevo reacciono cuando alzo mi mirada y la vi acercarse hacia a mí, como si me conociera de siempre me saludo con un gran don de gente, sin embargo siempre guardo la formalidad que ameritaba la situación, a pesar de ser la segunda vez que coincidíamos nos sentimos cómodos como si nos conociéramos desde hace mucho tiempo , sentía una buena energía y esto era signos de un buen comienzo para seguir escribiendo letras en el libro en blanco que no había obsequiado el destino.


Hasta ahora me había referido a ella como esa figura menuda y realmente quiero guardar en mi memoria fotográfica tu rostro el cual contemplo de manera directa y en especial esos dos puntos de guía que son sus ojos , he de decir lo que primero vi fue una sonrisa permanente que uno no olvida, vas irradiando luz con una actitud que pocas veces uno ve, más qué describir lo físico de tu belleza admiro lo que inspiras , me llevas a soñar y no queda otro camino más que agradecer a la serendipia que me permitió conocerte, aquí y ahora estoy seguro que si fuera por tu sencillez dirías holas no crees que estas exagerando ? y yo simplemente tendría que decir que pude ver más allá de lo que vieron los demás.


A ratos quisiera describir todo lo que pasa en mi cabeza cada vez que se generan estos encuentros que he de reconocer se presentan por un tiempo limitado y que son de obligatorio cumplimiento pero que disfruto como si fueran libres y espontáneos, me llena el alma de fe, de un sí se puede y de creer que la vida vale la pena vivirlas gracias a la existencia de seres humanos que van regando enseñanzas como semillas con la esperanza de aportar a la vida de cualquiera de nosotros, hoy salgo convencido que sin importar este final ya dejaste huella en mí.


Capítulo 4 La despedida


Así fueron pasando esos sesenta y cinco días de cercanía en donde cada reunión se fue acrecentando sin explicación alguna un afecto inusual que me llevaba a sentirme pleno y a desear día tras día volverte a ver esos sesenta minutos en los cuales el reloj pareciera estar corriendo unos 100 metros planos, eran implacables y a pesar de que sentía que no era indiferente había una barrera implacable de superar; lo sabía y el tiempo se agotaba y no quería llegar a ese final que era tan seguro como la muerte.

Quisiera detallar cada uno de esos instantes vividos en este corto tiempo; donde las letras se darían un banquete ya que se plasmarían todos lo que nos fue sucediendo en donde en cada cita nos sentíamos más dependientes el uno del otro , cada vez conociéndonos más y estoy seguro que tanto tu como yo nos pasó algo que aún no tiene nombre pero que existió , y ahí me queda anclada ese siete de octubre donde se rompió ese cordón umbilical que nos ató durante 65 días, recuerdo salir algo melancólico mas no triste porque comprendía que había tenido suerte y que lo vivido había calado una gran huella que me impediría olvidarte.

Entendía que en ese momento había diferencias que no permitían una relación diferente a la que el destino nos brindó y que antes de manera valiente lo desafiamos y lo llevamos a un escalón más allá de lo permitido, así me fui con una posibilidad escasa de contacto, pero existía como al aire que exhalaba cada mañana posterior a nuestro adiós.

Estábamos cerrando ese primer año y luego de atragantarme con las ganas de escribirte decidí hacerlo de manera sencilla y empezamos otros ciclos de escritos sin vernos en donde te compartía mis escritos que nacieron de la inspiración surgida de los sentimientos hacia a ti, ahí nacieron poemas sentidos que leías y luego me dabas tu opinión donde me reafirmabas que era grato para ti leerme y me agradecías abrirte la puerta de mi vida.


Capítulo Final ser agradecido

Recuerdo que este medio escrito me trae gratos recuerdos contigo ya que siempre recibí una respuesta ; ahora lo sé con certeza el hecho de conocerte fue para mí muy importante disfrute de cada segundo y cada sorbo de este café retrasado en el tiempo y pospuesto por el destino , desde entonces solo pienso que la serendipia llegue a mí para atreverme a soñar contra lo que parece imposible.


Ayer nuevamente recorriste mis pensamientos como en tantos otros días en que te posesionas de mí y aquí estoy escribiendo estas líneas para evocarte y esperando poder robarte unos segundos y una sonrisa ; como diría Benedetti mi táctica y mi estrategia era mantener esa pequeña posibilidad de contacto viva a través del tiempo así fueron transcurriendo meses el cual después de muchos obstáculos se cristalizo una noche fría de aquel 7 de marzo.


Hoy soy consciente más que nunca de las limitaciones que tenemos, unas más que otras y que solo si Dios lo permite caerán, sin embargo, hoy no hay tristeza ni dolor; tengo el recuerdo de la más hermosa sonrisa obsequiada a mí por esos ojos que aun evoco y sabes que entiendo tu silencio y lo respeto, tu historia, tu pasado, pero si por una extraña razón quieres verme ahí estaré ya que siempre he tenido fe en ti.

La noche llega y tu recuerda reposara en mí y a partir de hoy en estas letras que quedaran como vestigio de aquel hombre que llego a destiempo a tu vida y que lo poco que compartió lo hizo de corazón y a plenitud conscientes de sus defectos, cierro los ojos lentamente y mañana será otro día

Esta historia continuará
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He conocido la maldad

He conocido la maldad
hasta el mismísimo tuétano he sentido el odio y el rencor
de aquel que nunca recibió amor.

He sentido la rabia y el coraje
de una humanidad carente de misericordia y cariño
he padecido frío y hambre espiritual por los duros golpes
de seres que se alimentan del sufrimiento de otros
los cuales deberían ser protegidos.

He combatido la angustia y la desesperanza muchas veces
tantas que ya he perdido la cuenta de los duros reveses
me he quedado ciego y mudo por el dolor de ver destruido mi nido.

Pero nunca, ni una sola vez, ni un solo minuto
el sol a dejado de salir para mí y calentar mis suspiros
a pesar de todo y de todos los aullidos que calan el alma
el creador del universo nunca a dejado que mis ojos se cierren.

Sigo contemplando con valentía y dignidad la luz de una tenue mañana
sigo escuchando el canto de las aves y el silbido del viento en los árboles
mis días siguen siendo muchos días gloriosos.

Por medio de ti he conocido el amor y la dicha
la solidaridad y el cariño que no es de carne, sangre y hueso
he conocido el abrazo fraterno y desinteresado de un alma
y la sonrisa a vuelto a mi rostro todas y cada una de mis mañanas.

Me has enseñado que amar
es la mejor muestra que yo soy un ser amado
y que mi camino nunca será un camino en vano.

Me has enseñado que la semilla que siembras
siempre da fruto excelente
y que esa es la gran diferencia que marca
la esperanza que dejas en mi vida a dado frutos inmensos.

A veces pienso que el camino del justo no tiene sentido
pero veo la magnificencia de tus actos en mi propio destino
solo me resta seguir caminando sobre tus huellas trazadas.

Amar lo mal amado en este mundo
y recibir sin merecer una gran recompensa
un cariño y una amistad eterna
que no borrara el tiempo que emerja.

Gracias por ser la guía y protección de mi vida
Te quiero mi amigo
contigo a un lado
la vida es más plena.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
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—Pero hay pájaros ... Y vuelan—

Pues claro que hay miedos que asustan...

Y mentiras que ahogan
Y jaulas que encarcelan
Y pájaros que vuelan



Y hay bordillos que te sostienen toda una vida
y murallas que se desploman
con el simple intento de apoyo sobre ellas

Y hay caminos
que aunque los andes y pises infinidad de veces
siempre tendrán una flor
un color
o un aroma

que regalarte


Pero también hay carreteras
que nunca las ves el fin

hasta que llega ...

Y cuando llega
te das cuenta que tienes un corazón
al que le sobran sentimientos

Que tienes un silencio
que se escurrió
Y se secó
Y se quedó acomodado en una silla antigua
por el resto de su vida
Que tienes una caricia palpitando entre las yemas
que nuca será recibida
Que tienes un beso entre los labios
al que le han despojado de todo intento de darlo

Y si
también te darás cuenta
que tienes unos ojos
que siempre han gritado

y que llega el día

en que se quedan callados.



@rebktd
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Lápida y Pira

…El mar la mar, como un himen inmenso,
los árboles moviendo el verde aire,
la nieve en llamas de la luz en vilo.
La Tierra.
BLAS DE OTERO.



Tu urna, tus cenizas,
los ápices de tu vida,
y aunque azota el viento,
cuido tus recuerdos, tus esquirlas.

Mira los campos, como no cesan por ti,
como persevera el cielo, en su azul de porvenir.
Y camino al cementerio, las chimeneas y bocanadas,
del frío haciendo climaterio, y un rumor a lápida y flor,
amortajada en algodón.

Tu ofrenda, tus estertores,
llevo en dulce ramillete, esta noble vida de sin sabores,
a tibio son de martinete.

Mira como continúa el llanto,
de tus hijos, de tu hermano,
como reverdece tanto,
del horizonte calcinado.

Y planto tus restos,
Entre salmos y oraciones,
para que crezcan árboles,
orquídeas y canciones.

ROGERVAN RUBATTINO ©
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Tuve

Tuve que acostumbrarme
a mirar la luna desde el lodo,
perdido en medio del ocaso y
adaptarme bajo las estrellas,
al aullido aclamante e
interminable del lobo.

Tuve que mojarme entero
intentando dar caza a esos peces
que se ríen a carcajadas de mí
en medio y ancho de ese lago.

Tuve que beber a sorbos
allá donde otros no se atreven
sin echarme ni tan siquiera
para atrás en el último sorbo.

Tuve que pasar días sin llevarme nada
a la boca y cuando por fin me eh sentado delante de un plato caliente no he podido comer ni la mitad por tener el estómago dolorido y cerrado.

Tuve que arrastrar mi soledad
entre la gente discutiendo
con mi ángel vs mi demonio
con un halo invisible para el resto y
nunca me pare allá donde
mi conciencia intuía que estorbo.

Tuve que correr y coger trenes
en marcha al igual que picar
el billete en el Alvia, el Ave y
apearme en la siguiente estación
dejando atrás al interventor y
los vagones del Talgo.

Tuve que viajar en autobús
por media ESPAÑA sin destino
buscando un porque?
Y he mirado con miedo de reojo
a la muerte allá donde me eh bajado.

Tuve que pernoctar en parques,
cajeros, portales abrazado al insomnio,
envuelto con una manta
de ansiedad y cuando he tenido
la oportunidad de hacerlo
en un cementerio
arropado entre almas
jamás lo he dudado.
La luz en mi sueño con el ocaso
me han otorgado y regalado.

Tuve que mirar mas allá a donde
pocos llegan y ven
Y trozo a trozo me voy encontrando
conmigo mismo.

No soy el número uno en esto
ni quiero que te salgas de contexto
aunque a veces lo intento y
es en vano.
Pero en el fondo muy al fondo
todavia tengo fé y se que valgo.
No voy a rastras, ni con las cuatro
a gatas, tampoco corro
pero junto letras como un jinete y
entre ellas cabalgo.

Pero me imagino que no habrá
nada más bonito y gratificante
para un poeta que le digan
por lo alto, voces entre el
público declamate algo...
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Olvidado mío

'Me necesitas para aprender a bailar, para aprender a reír, para aprender a vivir'...
me versaba el eco del lobo
tocando a la puerta
y en alguna nocturna pasarela
mi olvidado
llamaba 'amor' al azar
mientras yo no jugaba
a las muñecas...

Su niña bonita va al autoservicio
con la lista y la tristeza
apretada en las manos,
la cabeza baja
y una lágrima en la mejilla.

Galletas de soledad
para contar las quimeras.
Gominolas, café, mostaza
y un sueño vestido de pecas
guardado en la cartera...

¿Dónde estás esta noche fría?
Aquí tejo un jersey azul
para cobijarnos
en la ilusión perdida
y la chimenea de una cabaña
que no existe aún
pero huele a su madera
y a la quinta carta
que me jugué pa' que me quisieras.

Y rota la maldición de mayo
marchando
en la fila del supermercado
tu mensaje me guiña
y tarareo en mi cabeza:

'Oh Jah está sobre la mesa,
el destino y la pasión,
ten cuidado lo que deseas
pues puede suceder hoy'.


La niña bonita,
el lindo chico,
hacen una promesa
de su primera noche
un baile sin fin
de su pequeña cajita musical...
Se les oye murmurarse al oído
el colmo de un cariño
y transformando
pocos cientos
de minutos
en toda su eternidad.

Suena su canción
en voz de ella:

Olvidado mío
de la guitarra y las estepas.
Soy aquella oculta
nota improvisada
cierta y tuya.
"Escucho el viento
y te envuelvo
en mi corazón..."


Dejemos de sólo contar verdades
y cantemos las locas mañanas.
Besemos con ternura
el hastío
que nos impone la noria
de la lejanía
y ven a corear
en medio de un karaoke
y mis madrugadas.
Tiremos piedras
al río
para llamarnos en clave
y supliquemos
tres veces quedarnos
aunque se esté haciendo tarde...

Que me amas;
que amarme hago,
como el uno que siempre fuimos.
Que me sabes,
que te sé...

Que el resto de mis días
quiero morir al mundo,

para vivirlos contigo.


Yamel Murillo


Las Rocas del Castillo©
D.R. 2017
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Antrax de amor

Solo bastó inhalar el perfume de tu piel,
para percibir las esporas
del Bacillus antharacis de tu amor;

Sólo bastó un tiempo muy corto
para que todo mi organismo se vea invadido
a través del torrente sanguíneo con tu presencia

Sin embargo, este sentimiento lo he descubierto
en una etapa avanzada...
cuando los estados fébriles se presentan,
me tambaleo y sufro disnea acompañada de espasmos.

Mi respiración y deglución,
se han visto por tí afectados
y pronto se propagarán hemorragias,
que harán agravio en mi cuadro clínico...

Solo me resta confinarme a un sitio distante,
y esperar que tú seas mi cura o
mi muerte...
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Utopía

Volver a la Utopía,
al sueño prohibido,
al ideal satanizado.
hurgando en el silencio,
apartando de la voz
el vacío que deja el miedo,
desmontando el sendero,
corrigiendo el porvenir.

Aunque no se reinvente la vida,
volver a la voz prohibida
y al gesto altisonante,
hacer lugar para el futuro,
abrir espacio a la ilusión.
Y volver a la esperanza
del prodigioso afán por llegar .

Alcanzar la grandeza
de la gota infinitesimal,
que, multiplicada en su caída
horada la solidez y la perennidad.
Y no volver para conceder,
llegar para reclamar,
venir y no regresar jamás.

Volver a la Utopía
y a la certidumbre del compromiso
con la razón universal,
aunque se caigan los ídolos,
aunque nos rasguen los bolsillos,
aunque se nos desarme el horario
y resten privilegios de estación.

La Utopía es el inicio y el fin del sueño,
y volver no es sino desandar,

Comenzar, si lo exige, todo de nuevo;
vaciar el costal y reordenar los nombres,
desconceptualizar los términos,
juntar los límites del quehacer humano
y derrumbar barreras de exclusión.

Hoy, la vida humana en la tierra
no es más que una frustrada Utopía;
suma de solitarios pareceres
y aventuras del corazón, donde
la redondez ha trasmutado en pirámide
y llegar no es subir,
sino es trepar con garras afiladas.
Mundo sobre mundo y trasmundo
que se funde en el trabajo
y se excluye en la repartición;
danzando sobre un pesado andamiaje
de testas adosadas como ladrillos
y rellenas del mismo barro mansísimo
que aprisionó a los antepasados
en moldes de complacencia y aflicción,
haciéndonos de limitada inteligencia,
ocio inútil, excesiva paciencia
y cuerpos inservibles para la televisión.

Pero queda la esperanza
de la aventura social
y la redención en la búsqueda,
confiriendo acuerdos,
cediendo pareceres
y desovillando la historia

para ubicar el minuto fatal
cuando todo empezó,
y volver, a partir de ese punto
a decifrar la utopía
y renacer en el sueño universal.

Volver a la Utopía
que nunca ha terminado.

Prepararnos para el designio humano
y reconocernos seres vivos
en armonía con el mundo natural,
diferentes en formas de dominio,
pero dominantes por igual,
creadores de cultura, de necesidades,
de temores y de cuanto dios ha
urgido nuestro eterno cuestionar.
Reclamantes de fe,
evolucionados para seguir dominando,
y autoevolucionados para consumir.
librepensadores de la exclusión,
ambiciosos en la posesión,
e Injustos en la repartición.
Asumir la vida como un destino común
y contemplarnos sin dogmatismos.
Reinterpretar en el aire los libros,
politizar entre comidas la mente,
dar razón humana a los sentimientos,
desinhibir el sexo y la sexualidad
y preferir el color a la palidez;
reducir las leyes y a los leguleyos
borrar estigmas a lo social,
desmitificar al ser colectivo
y buscar el destino común
por encima de la "carretera virtual".

Nunca como hoy hay tanto
para tan pocos,
y apenas nos caen migajas.

La existencia es una batalla
de placeres insatisfechos
y deseos no procurados.
Hoy como nunca, la jungla está abierta
y se permite de todo,
menos joder a Dios...
él no tiene luchas que librar.

Al final, sin Utopías en el bolsillo,
sólo nos queda ese momento efímero,
entre el primer hálito de vida
y la última exhalación de muerte,
en el cual nos enfundamos de un sueño
que nos hace creer libres para elegir
nuestra propia forma de trascender,
sobre cabezas y sobre otros sueños...
y nuestros pies llenos de sesos
y nuestras cabezas llenas de pies.
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Quiero ser contigo (@_Sejmet_ y @Verín)

¿Qué eras, nostalgia? ¿Otro nombre dado al vacío? ¿Soledad? ¿Lo peor de mí?
Lo he olvidado, ¿acaso importa? Lo que vale y me eleva dos palmos por encima de las nubes es saber que la luz sigue encendida en mi pecho, justo eso. Eso justo anhelaba y lo he encontrado en la voz de un nuevo día despertándome del sueño.
Llegaste. Tan elegante… seduciendo con tu aroma de vida recién hecha y luciendo carmín en los labios del color de la poesía. Eras tú tan igual a los sueños… ¿Cómo no reconocerte en las plumas del ocaso que se funden con el vuelo de un poema? Sí, tú, suspiro de esperanza que no cabe en los pulmones (de quien milagros no espera). Espanto de nubes, tropel colorido volante en mi vientre, melodía continua, sonrisa permanente llamando a mi puerta. Es así, de esta manera tan perfecta, tan tuya, como desatas de la quimera los hilos que sujetan mis latidos a los puños. Ya son libres de posarse donde quieran, ya era hora que eligieran de destino el paraíso sembrado de luces que albergan tus manos.
Quiero ser contigo. Pero no me refiero a ser la mitad de un todo, parte, trozo, resto indefenso en tu ausencia. No. Hablo más bien de añadir más vida a nuestras vidas restando los miedos, sumando caricias, poniendo más tonos, más dedos, más brazos, más piernas, más lenguas… saliva.
Más...
Ser núcleo, temblor consentido, epicentro, gemido en mi boca entreabierta, calor enredado en tus muslos. Ser. De esta manera y de aquella y de otra diferente. De todas las posibles que halle una imaginación compartida como la nuestra. Quiero ser contigo otra existencia más allá de la mía. Una flor de las dos flores que decoran la maceta perfecta. La sombra que abraza a la sombra que forma la noche.
Nos queda el milagro en los ojos que imaginan y tocan y sienten. Queda el amor floreciendo en poemas escritos por manos que sueñan. Queda mi voz en tu boca llamándote Amor. Y por delante, un camino despierto y abierto ante ti, ante mí, para siempre.

(¡Ah! Una cosita... Muy pronto @TuroCarballo, nos prestará su voz y su guitarra para seguir haciendo magia con Quiero ser contigo)
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Silvia

17 de noviembre.
Maldito diario:

Tras varios meses de ausencia
(casi desde el último abril
del que ya solo queda un tenue arco iris
en algunos fotogramas polvorientos),
tengo algo nuevo que contarte.

Esta mañana de ido con Silvia
(sí, con Silvia, has leído bien)
de compras a la Gran Vía,
a una de esas tiendas del centro
donde los maniquíes besan
sin censura a la anorexia.
Después de probarse nueve vestidos
he pensado, con franqueza, que para qué,
si no hay tejido mas hermoso que su piel.
(Pero claro, no he podido decírselo).
Al final se ha decidido por uno de flores
de mil formas y colores,
como si hasta el despiadado noviembre
fuese para ella primavera.
Pero si Silvia se empeña en que es primavera
florecen los cerezos hasta en la Antártida.

Después hemos ido de cañas a La Latina,
a los bares y esquinas de siempre;
ella ahora bebe sin alcohol,
y a mí, como siempre, casi me basta
con mirar sus labios mientras bebe.

Comenta Silvia:
"Enamorarse de la persona equivocada
es desenamorarse de uno mismo."
¡Qué poco se imagina ella cuán cierta
(y puñetera)
es esa afirmación!

Me ha hablado del último libro que ha leído,
del frío criminal que hace en Copenhague
del trabajo en el que acaba de empezar,
de que ya ve la luz al final del túnel...
La luz al final del túnel son tus ojos, he pensado,
verdes como las primaveras de la juventud.

Maldito diario...
¡no imaginas cuánta nostalgia cabe
en un par de palmos de distancia,
cuántos recuerdos revividos
de un lado a otro de una mesa,
cuántas primaveras levantando muros
entre su boca y la mía,
cuánta fantasía a mil años luz
de la puta realidad!

De vuelta a casa de sus padres
hemos regresado también a la infancia:
ya no está ese banco donde nos sentábamos
y tantas veces planeé besarla
cuando todavía no teníamos edad
(ni sitio)
para las tristezas,
tampoco el parque donde su risa
convertía un taciturno columpio
en una vertiginosa montaña rusa,
y un centro comercial ha engullido aquel descampado
donde jugábamos al escondite
y siempre me dejaba coger
(aunque ella no lo sabía)
por el simple placer de oírla gritar mi nombre.

"Nos han cambiado la ciudad,
el presente y hasta el futuro...
pero los recuerdos siguen en su sitio",
le he confesado.

Ella me ha mirado con melancolía
pero ha sonreído.
Hasta ese momento casi he creído
que podía salir ileso
(o con escasas secuelas)
de aquel encuentro
Pero esa sonrisa me ha derrotado...
y ya sabemos que no es posible salir ileso
de un naufragio en alta mar
o de los restos de un terremoto.
La misma sonrisa de entonces,
fascinante como un truco de magia;
la sonrisa de los recreos,
la de los cumpleaños en la calle,
la de las miradas cómplices,
la de tantas tardes en mi casa
compartiendo secretos y música,
un auricular para cada uno,
cuando las canciones eran una aventura
y sus letras himnos insondables.

La misma condenada e irresistible sonrisa
de te quiero, pero como amigo,
la de me voy a estudiar a Dinamarca
la del día de su boda
en esa fotografía con ese otro chico
que nunca fui yo.

Nos hemos despedido hasta la próxima
(quizás pronto, tal vez nunca),
con besos y abrazos tímidos.

Ya solo, sentado en el autobús,
con los ojos empañados
e intentando huir del pasado,
con su perfume y su sonrisa
aún prendidos en mi recuerdo,
he pensado en ese afortunado de la foto que,
en la próxima primavera,
decorará el suelo con los pétalos
de su vestido.

No he podido evitar odiarla,
odiarla con todo mi alma;
a la primavera claro,
porque a Silvia la amaré siempre.

Juanma
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Si no, no sí

Si no, no sí.

Llegaste y te fuiste, al lado junto
de la espera,
y volando esperé
sentado esperando llegaras
para irte.
Estás con tus silencios, llegando cerca
de donde nunca fuiste,
a un paso cerca de siempre
sin estar, restar al viento,
mudo hablando sin llegar.
Te a próximas tés, al filo del aire
convencido de hablar
pero no llegaste hacerlo,
tenías ganas de rozar y tocar
palabras sin vocalizar las,
y te marcharte de nuevo.
Te acercas con miedos, no quieres
tener tiempo,
ni siquiera hacerlo
ni tenerlo.
Te fuiste como llegaste,
de nuevo te a próximas tés
cerca, cerca de ese reloj sin horas
ni tiempo.
Como siempre llegaste
y te fuiste de nuevo
sin hablar
sin remedio,
y yo te sigo
y te espero,
junto al
viento.
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Tormenta de Enero

Quiero una de esas tormentas… que me colapsan el suelo, que todavía hacen eco.

Si, desgarran el cielo y hacen sangrar, hasta los mismos cimientos. Pero, no la quiero en tus ojos.

Que me agarre… desprevenido, en la confusión, aún dolido.

En el lodo, rojo enfermo, en calles que… no conocemos. Déjame perderme sólo, en tus recuerdos.

En las cenizas del “te quiero”, yacen los intentos. Fuertes madrugadas que, no dejan ni restos.

Empújame, grítame, dime que es real lo nuestro.

Saldremos de este invierno, con el barro hasta el cuello, empapados, delirando, extasiados…

Tranquila, sólo es arte en dos cuerpos; que el amor, jamás sea miedo.

Nunca pasa el tiempo, en esta tormenta de enero.


Sr. Nube
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El fotógrafo

Un cíclope voraz,
anónimo y perverso.
La ciega inclinación por la memoria,
la gloria de un retazo
en blanco y negro.

Se jacta de extirpar al mundo los anexos
de restar dimensiones
a un espacio sin dueño.

Su vida es adicción por una sombra,
seductor de realidad, contrabandista,
vive de secuestrar y amordazar recuerdos,
de buscar insatisfecho entre las almas
su reflejo.
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Una guitarra

Una Guitarra.

¡ Oh hija mía! el silencio me habla,
el viento ondulante verborrea, que tiempos,
que no suman, restan la vida.

Los hombres se inclinan, ante los dioses
paganos, y Baco se emborracha de aire.

Harapos de telas y carnes, pasan por el agujero
de la vida esperando la muerte, sarcófagos de Millares
viajan por los museos del mundo.

Arenas del sur se posan, en las playas frías,
balsas de plomo, cosidas con hilo, traen la muerte.

Corazón roto, los niños ya no lloran,
mueren en la travesía.

¡Oh hija mía! hoy necesito una guitarra
y escuchar una hermosa melodía.
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-Sin X -

Hay días equivocados
Y no me acostumbro a tacharlos


Y sobre ellos ando

sobre los pasos
que me persiguen anclados entre los párpados
Y me siento barco
con rumbo fijado
aún sabiendo que lo que me espera
es solo el naufragio

Yo
sigo navegando
aunque sea a la deriva
Aunque vuelva una
y otra vez a la misma isla
donde entre mis dedos
solía ver crecer margaritas

Hoy
solo hay tallos
Y no quiero mirarlos

Y vuelvo al ancla de mis párpados
Y vuelvo a crearlos
a sentirlos
a verlos
a tocarlos

A soñarlos

Aún sabiendo
que cuando despierte
Entre mis dedos
no habrá nada
Solo tallos
y restos
de pétalos
Ya marchitados

Porque el pasado

siempre

será eso ...

Pasado .

@rebktd
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Lamentos desafinados

Mi boca está seca
de tanto hablar en silencio,
hoy he podado todos los árboles
donde brotan hojas con tu imagen.

Paseo el escuálido ser
por escenarios
y múltiples débitos,
todo se ha tornado
en palabras tintadas
y sonidos autómatas
carentes de sentimientos.

Muchas veces me pregunto
como estarás
mientras lanzo mis últimas monedas
a un estanque de lodo
con colmillos decadentes.

Hay animales salvajes
llamando a mi puerta,
no les tengo miedo,
sólo es que no quiero abrir.

El agotamiento
golpea sin guantes
mientras los nudillos del tiempo
regalan brechas ilimitadas.

Espero que la flama diaria te trate bien
y que tus sonrisas sean carcajadas
en las bellas láminas del todo va bien.

Tiro mi barba por el sumidero,
pongo tiritas sobre los cortes
del rostro base,
tiro de la anilla de la granada,
sé que hay unos segundos
para lanzarla a diez metros o más,
pero esto es una simulación,
la anilla es la de una lata de cerveza
y su contenido entrará en mi cuerpo
regalándome unos minutos
para inmolar mi desidia.

Por primera vez ayer no hablé de ti,
ladré himnos y desastres
para integrarme en el círculo
de uso y disfrute.

Como la cabra tira
al mote de demonios interiores
de nuevo me veo
hablándole al espejo sobre ti.

¡K, cinco minutos!,
encendemos las luces
y en dos tienes que estar sobre las tablas,
empieza el segundo pase.

¡Vale!

Entonces tráeme el resto de lubricante alcohólico
que entra en el contrato
y en un periquete estoy.

Bueno ahí vamos,
lo siento
pero voy a seguir aullando
canciones que no hablan de ti.

"Todo se ha desvanecido,
creo que voy a inventir
el escueto patrimonio
en pillar un taxi
y volver a casa,
me hará bien".

¡STOP!

Pare por favor,
creo que voy a ponerme
en la cola de ese garito,
ya veremos donde acabamos.
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El ciego

El ciego ve con sus penumbras
con ese hueco de sus ojos vacíos
decidió perder hace ya mucho tiempo
al querer con su ego enterrar a una noche amada.

El ciego miente con tal de justificar sus heridas
derrumbando el espacio en un instante
sintiéndose alegre
burlándose de la herida de otros.

El ciego quiere sacarme los ojos
y en las cuencas oscuras
acariciar la inmundicia
para poseerlo todo sin ningún principio y salida.

El ciego odia mis versos
no los puede oler,
ni siquiera los reconocería
nunca lo verá un ciego narcisista.

El ciego del alma cierra los ojos
no quiere ver la luz cuando brilla
prefiere morir
que verme sonriendo este día.

El ciego del corazón odia
sin límite o medida
su misión es recoger los pedazos
de lo que fue su miserable vida.

Si el ciego despertara el resto de los sentidos
tal vez su luz siempre estaría viva,
pero el ciego narciso
quiere cegar tu corazón.



Poesía
Miguel Adame Vázquez
24/01/2018.
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Rostros

Hay ristras de rostros que dejan rastro por lo que arrastran.
Espectros, rastrojos, astros que castran a sus ancestros.
Monstruos que adiestran a maestros haciendo del claustro, nuestro casto féretro.
Camastros sin lastre del escroto nuestro.

Por el resto de los rostros y por su calostro...
Amén.

Susana Pamies Salinas
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Quiero dormir y no soñar

Quiero dormir y no soñar,
empujar mis inquietudes,
abrazar a la tranquilidad
que contigo siempre tuve.

Adónde fueron los restos de mí
que compartí contigo,
quién les dará sepultura me digo,
quizá alguien me velase si...

No encuentro el tiempo perdido
en la paz de mi síndrome de Estocolmo,
no puedo soltar el cordel dañino

que no me deja caer en el hoyo
pero corta mi circulación como castigo
en favor de mi nada, en contra de mi todo.
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