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Bajo siete capas de piel

Te escribí bajo siete capas de piel
y se han desparramado las cenizas
por dentro.

Me doy cuenta
que somos escombros
de un tiempo que hizo temblar
nuestros cimientos.

¿Quién escucha ahora la canción del viento?
¿Quién inmortaliza los restos
de la flor valiente
que crece en la tierra seca?

Yo tengo el alma desierta.

Siento la cuchillada de tu silencio
demasiado cerca…

Creo que te echo de menos;
y estos son los pétalos valientes que crecen
en la aridez extrema de tu recuerdo.
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El papel de la chocolatina

Somos el papelito plateado del envoltorio de la chocolatina. Acaba en la carretera, revoloteando entre las ruedas del tráfico. De allá para acá, esquivando empujes a quemarropa.

Y mientras, el sol refleja su cara de luz en cada voltereta. Como los anzuelos brillantes para peces incautos. Como engaños para esas boquitas que se abren y cierran incesantemente para no asfixiarse.

El envoltorio, que tuvo sus días de gloria y ahora luce ajado, vuela entre idas y venidas. Frágil. Ligero. Huye lejos cada vez que quieres tocarlo.

De tanto ir y venir, acabamos cada uno por un lado. Con restos de lo que fue un bocado dulce. Entre dióxido de carbono. Muriendo poco a poco. Intentando olvidar ahogados.
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Escribir

Escribir. Escribir aquí y ahora, antes del comienzo de una clase eterna, de dos horas, para la que no he hecho los deberes y no pienso hacerlos hasta mañana o así...
Ver a alguien pintarse los labios es interesante. No sé por qué. Si por sensual, raro o...
Hay una mochila negra, tipo bandolera con un paraguas color beige asomándose por la abertura, junto a un montón de apuntes arrugados y un táper de tapa verde con restos de una comida de color naranja que despierta contracciones en mi estómago, donde reposa la pizza que acabo de comer.
Un miedo me embarga y no sé muy bien por qué. Una chica acaba de acercarse al secretario, que hasta hace unos minutos cantaba, y sentí su miedo, no, sentí que era una persona introvertida que sufría con cada palabra que salía de su boca.
He llegado a la conclusión de que mi tesis doctoral debería versar sobre la narratología. ¿Se puede hacer una tesis sobre cómo escribir?
Por fin puedo pintarme las uñas.
Ya son las cinco. Tengo que subir a clase. La pereza me devora desde los pies.
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Dos Objetos y Un Recuerdo

Un dia de noviembre 2017,
en algún oxidado anaquel del alma mater,
reposa cansado y polvoriento,
el tomo de mis sueños.

Fruto de mis esfuerzos y tu paciencia,
tu nombre, simple y puro,
póstuma dedicatoria del primer folio,
espera sin letargos,
sentir el sol de tu mirada,
las caricias de tu aliento.

Sueños imposibles, destronados por el tiempo,
amarillentas páginas del oblivium.

En cierto paraje de tu barrio,
quizás al borde de un riachuelo,
descansa inerte y sin doliente,
los restos de la triste guitarra,
que guardaba tu nombre y un poema en su solapa,
su voz apagada y con pena,
no se atrevió a vibrar por la vergüenza

Un dia de noviembre 1992,
en cualquier rico del malecón,
entre la esquina del perdón y el orgullo,
donde alguna vez recorrimos nuestros sueños y sus luces,
tus ojos verdes como olivos,
abandonaron un sollozo en la vitrina,
origen de mis noches y sus fantasmas.

www.youtube.com/watch?v=hLQl3WQQoQ0
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Desierto, Soledad y Tú

En el desiertos de los olvidos
Donde las dolientes arenas
Son besadas por el mar de los silencios
Donde la soledad duele en la piel
Pasan frente a mí los recuerdos vividos,
Y por última vez gritare tu nombre ADELE
Y al darme cuenta que me muero poco a poco
Con mi corazón sangrante y roto
Mi alma fría desangrándose y enmudecida
Puedo presentir que voy amarte
Más allá de esta vida.
Me llevare tu sonrisa grabada en la memoria
Y al darme cuenta que jamás te he tenido
Soy un triste pájaro solitario y sin nido
Que se olvidó de cantar
Errante, vencido y sombrío
Su trinar es como un melancólico lamento
Gris, lastimoso y con su doliente acento
De la rustica armónica que lleva en su garganta
Que se olivo de cantar y sin saber lo que es amar
En la horqueta del árbol de su vida
Se quedó esperando la primavera que no ha de llegar.

En este silencio tan sincero como cruel
Donde los recuerdos te queman en la piel
Rodeado por las oscuras sombras,
Son las voces mudas de la noche
Tan crueles y amargas como la hiel.
En este desierto de soledades árido y sofocante
Vacío de sueños, sediento de esperanzas
Donde puedes morir de sed en un instante
No hay un oasis, un pozo una pequeña vertiente
O una copa con una gota de ilusión
Para calmar a este sediento corazón
Fueron secados por los soles ardientes de
la realidad
En sus cauces solo hay restos quebrajados
Ilusiones perdidas, Sueños muertos y olvidados
En sus lechos fangosos lleno de sombra y soledad.

Como una sombra más abandonada por el destino
Tambaleante por las tormentas del desierto
Parece ya sin vida, más bien como algo casi muerto
Que se aleja por los arenosos caminos
Dejando sus huellas que las arenas borraran
Por el viento y su fantasmal e hiriente silbido.
Se aleja el Poeta y Mendigo
Para descansar sus huesos
Cubiertos por su negro abrigo
Parecerá muerto pero aun
Los recuerdos no lo han vencido
Queda fuego en su mirada
Tan negra como la noche de su penar
Y aunque solo sabe por su ADELE soñar
Se parte su corazón al saber que nunca la podrá AMAR,
Que solo es la más bella de sus quimeras
Aunque una noche cualquiera
Le quitara vida esta pena tan profunda
Y antes que su cuerpo entre las arenas se hunda
Gritara fuerte por última vez su nombre ADELE
Se quemara por el fuego de su pasión
Se volverán cenizas sus huesos
Pero tú nombre por siempre
Quedará escrito en mi PIEL.

Mario Anónimo.
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Si yo tuviera el corazón que di

Ya no tengo
como amante la mayor duda
y eso que de la duda
no puedo escaparme

quisiera tenerte siempre muy cerca
desnuda

pero no soy tu hombre y solo
otra copa
puede cambiarme

si yo tuviera
la diplomacia de Neruda
o ese aire que tiene
Leonard Cohen de capo
que viene a por mí
por no cumplir con las musas
con una canción y mi vieja
dirección bajo el brazo

porque mi dignidad
es tan baja y tan ruda
que sólo hay trapos sucios
en mi corazón cerrado

para la soledad
estoy camaleónico y dispuesto
aunque mi nostalgia de tu piel
no se lo cree
y cambio a cambio
el calor de tu abrazo resto

que sólo voy a ser ya tu amigo lo sé lo sé

sé cuál es mi sitio
complaciente
aunque funesto

si supieran tus ojos cuánto te ama
aquello
que no ves.

(Abel Santos,
de EL LADO OPUESTO AL VIENTO,
Parnass Ediciones, 2010)
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9comentarios 90 lecturas versolibre karma: 97

Restos de ti

A mí me han dado
un corazón
que busca consuelo
en las cosas olvidadas.

Por eso,
siempre escucho
el silencio apagado
que obstruye mis arterias.

Mis huesos rotos
de amor y odio,
son restos de ti
que quedarán en mí
para siempre.

El peso agotador
de tu jaula vacía,
-tu amor-,
es como una lluvia
que me desangra
a borbotones.


©Alejandro P. Morales.
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Poema IV et Jardinier

Poe IV

Podrán mis versos elevarse al cielo
Y hacer llorar los ángeles a mares
Conmovidos del ultimo al primero
¡Ser cantados por coros celestiales!

Del concierto de rimas y pasiones
Tanto habrá de sublime y admirable
Que podrán otros versos similares
Expresarse con fuerza comparable

Y entre cantos divinos y canoros
Mucho existe de bello y adorable
Mas tus ojos inmensos ¡Esos ojos!
¡Son un dulce poema inimitable!

Jardinier

Je veux la paix! Que votre amour réagisse!
Simple passion de jardinier: Savoir attendre!
Que sous l’arrosage et le soleil s'épanouissent
D’abord la graine et puis la fleur d’automne.

C’est mon amour: celui qui sème et donne
Patiente et calme sur le rivage: c’est l’orme
Le jardinier, que à sa passion s’adonne
Et jour à jour d’un rêve: Sa rose, il Façonne!

Mais celle-ci: Ma rose de la lumière et l’ombre
¡Je vous l'offre! Je ne veux rien en échange
Et reste ouverte à la chaleur: par contre…
Elle se referme au froid que la dérange!
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Mis pies y mi baile

Frenéticos contoneos de cintas verdes, se enrollan como lenguas de mariposas.

Bailo entre haces de luz fosforescente. No necesito nadie alrededor, tan sólo los latidos, los míos, entre altavoces del pecho.

Retumban sin cesar, el sonido atraviesa las costillas, y como en un serpentín, destila gotitas de agradecimiento.

Al esfuerzo, a las ganas, al empeño en correr hacia adelante, a tender la mano siempre, a intentar mirar con empatía. A los escalones subidos con ritmo y sin pausa.

A los que me impulsan, a los que me dieron viento para mis alas. A los conocidos y desconocidos que me rizan las comisuras, que me hacen que estornude por dentro entre risas.

A los buenos días con la primera persona que me cruzo en la calle, a los gatos que siluetean los muros de noche, a los charcos en la tierra llena de engobe, a las nubes desnudas que reflejan la aurora, a las mariposas que se cruzan en remolinos, a las lagartijas que se rinden al sol. A los cafés sin prisas. A las costas con brisas.

A las cosas bien hechas, porque bien parecen. A los besos sinceros. A las locuras que no se piensan (y en el fondo se desean). A los espejos con guasa. Al pan tostado con aceite y tomate. A los escudos contra las malas lenguas, hechas trizas.

Y bailo. Me basto y me sobro. Llevo las riendas de mis anhelos. Giro y palmeo, miro al cielo.

Me pongo el traje de superpoderes y subo la música; aquel que no sume, al menos que no reste. Le regalo unas notas de vida, unos pasos de baile. Le brindo las noches, le pinto un mundo entero.
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15comentarios 80 lecturas versolibre karma: 90

Imposible

Imposible que no me venga un pensamiento en tonos carmesíes y ardientes, cuando se ha disuelto ya la belleza de su estampa en estos ojos hasta el punto de embriagarlos.

Imposible cuando de su perfume ya no queda rastro para mi olfato y el fulgor pensamiento incandescente de su beldad ha iluminado hasta enceguecer, cuando en evidencia queda su hombro desnudo, no se hagan tórridos mis sentires.

Imposible que en mí no circule por los senderos prietos de la pasión más incontenible y se arrastre por los pasajes intrincados donde el sentimiento se forja en carne, en aquel laberinto que transforma las palabras en besos, en caricias, en famélicas miradas que trasgreden la piel.

Cómo contener el deseo, la irresistible fuerza que emerge, posee e infesta cuando ya se ha colmado el sentimiento, la belleza y la pureza que del alma viene y nos resta la carne cuando ya las ropas se han hecho inadecuadas para contener estas fuerzas.

Imposible no caer en aquello que nos hace tan humanos buscando la complicidad en la oscuridad de la noche, en la luz tenue de esa vela que amenaza con extinguirse.

Imposible esquivar la necesidad más enclavada de intentar fundirse en una sola carne, cuando se encarna en usted el complemento para los desazones que trae consigo el cotidiano.

Imposible no verla con otros ojos cuando ya el alma y el espíritu colmados están de su belleza.

David Felipe Morales
6 de Octubre de 2015
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El cuento de la vida

Apenas tienen cinco años cuando se conocen. Es el primer día de colegio y sus madres los dejan en una clase llena de otros niños llamativos, pero menos. Menos niños no, menos llamativos los unos para los otros que como se atraían ellos entre sí.

Su historia empieza en una mesa verde llena de bolas de arcilla que, a diferencia de la plastilina, al quedarse seca se endurece, como la vida. Él moldea un unicornio, ella no sabe qué es. Él le explica que es un caballo mágico y ambos ríen ante aquella ocurrencia. Después da forma a un barco y le asegura que, cuando esté acabado, navegarán a bordo de él por el patio de recreo en los días de lluvia, y vivirán aventuras increíbles surcando lagos malditos, mares lejanos, el mundo entero. Ella sonríe con los ojos brillantes de ilusión.

Pasan los recreos siempre juntos, contándose historias imaginadas, cuentos recién inventados, fábulas en primera persona. Los demás niños los miran con recelo, observándolos a una distancia prudente, como si fuesen bichos raros que no conocieran. Aprenden a escribir juntos, a leer de la mano, a sumar y restar cantando... y cogen la costumbre de contarse el argumento de los libros en primera persona. Se disfrazan de los héroes de sus sueños, crecen dentro de sus mentiras, se abrazan de mentira, y se besan de mentira, como los novios de mentira.

Llega el último verano de colegio y ya no les quedan más septiembres. Se mienten, esta vez sin saberlo. Poco a poco, como planetas en distintas órbitas, se van distanciando irremediablemente. Siguen viéndose de manera casual por el barrio, pero cada vez conversan menos, se miran menos, se sonríen menos... hasta que el saludo se convierte casi en obligación.

Pasan los años de mentira y van conociendo a otros ellos. Llenan sus nuevas vidas de otras mentiras, aunque mucho menos cómplices, más mundanas, menos divertidas. Un día ella entra en una discoteca, ya decepcionada de esa nueva vida, y se lo encuentra. Entre tragos de alcohol recapacita: “de todos los que me han mentido, nadie me ha mentido como él”. Se acerca y le saluda. Al oído le confiesa que está en la discoteca porque el descapotable se le ha averiado, iba de camino a una cena con músicos, actores y gente del mundo de la moda. Él se ríe, se separa con los ojos brillantes, hace una pausa para mirarla. Se acerca a su oído y le miente. Así que ambos, mentidos de arriba abajo, salen a buscar al unicornio de arcilla, que con el tiempo ya está amaestrado, para que los lleve a la fiesta. Se besan y hacen el amor en un portal.

Siguen viéndose de vez en cuando para mentirse. Se mienten incluso sobre sus actuales parejas. Se van contando sus bodas programadas, los hijos que tendrán, sus viajes, sus mascotas... Poco a poco van dejándolo todo para mentirse con más frecuencia, hasta que ya casi se mienten en exclusiva. Y un día deciden irse a vivir juntos, para mentirse ya del todo. Es entonces cuando cada uno descubre todas las verdades del otro.

Salen por la mañana a trabajar a la ciudad, y vuelven corriendo por la tarde a mentirse en su reino recién conquistado, a lomos de su caballo mágico. Pero una noche ella se pone enferma, y acuden a un hospital muy falto de fantasía. Un doctor le diagnostica una enfermedad incurable, y le cuenta que apenas le quedan unas semanas de vida. Ella llora y maldice todas las verdades del mundo.

Él se quita los zapatos y se acurruca en la cama junto a ella, abrazándola con fuerza. Le aparta el pelo de la oreja para alimentarla de una última mentira. Le explica que ellos no existen, que son parte de un cuento, un relato nacido de la fantasía de un pensamiento. Le cuenta que son tan reales como los unicornios, y que al final del cuento no se muere, porque los cuentos no tienen final. Y le promete, sin más mentiras, esta vez ya de verdad, que puede estar segura de que vivirá para siempre en su recuerdo y su corazón.

Juanma
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Planetas libres

Fue fulgurante. Horas de luz, horas granates.

Fue una sorpresa. Los poemas de uno y los apuntes de ella sobre la cómplice mesa.

A veces el destino ofrece lazos. Unos se trazan con sogas ásperas. Duras maromas que asfixian y hacen heridas. Otras, son tiras de suave raso que resbalan. Tanto que terminan por soltarse y caer en la espesura de la hierba, sobre helechos húmedos.

Y dejamos libres.
Nunca hubo hilo de ningún tipo. Ni el más fino.

Son cuerpos plenos, planetas libres. Repletos de energía, explotan y chocan en sus ondas expansivas. Y es ahí donde deciden quedarse,
sin ataduras, sólo la voluntad de querer permanecer cerca.

Tocarse, besarse el alma, lamerse la mente, la razón, hasta hacer que se derrita como un polo de hielo. Que el líquido restante reviva desiertos.

Es saber que no se necesitan complementos. Es saber que son locomotoras rumbo al destino que la mochila de experiencias les dicte. Es la no dependencia. Es la no subsistencia. No son migajas. Es el no conformarse.

Cuando el número áureo toca su puerta, es una suma perfecta. Es un producto infinito. Son siempre sumas, olvidan las restas.

Y ahora, grítale al vacío que ya no recuerdas. Mira al horizonte y dile que ya no le versas. Miente y di que no te quemas. Calcina aquellos poemas, deja libre esta mesa.
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17comentarios 115 lecturas versolibre karma: 109

De perdición y entrega

Voy a leer tus signos y tus gestos
Como leo tu historia en un cuaderno
Voy a pasar de todos tus encantos
Y centrar la mirada aun más adentro.

Yo sentiré la alquimia de tus frases
Más que escuchar palabras mis oídos
Tu entonación y el resto de tu cuerpo
Van a decirme más que los sonidos.

Te escucharé en tus labios y tus gestos
Y te hablaré de mares y de nidos
Confortaré tu alma en mis rincones
Arroparé tus faltas y tus frios.

Comprenderé que temas y que dudes
Desde el centro de todo tu vivido
Me acercaré despacio a contemplarte
Aguardaré: los brazos extendidos.

No buscaré a tu cuerpo perfecciones
Y adoptaré tus miedos … y tus hijos
Aceptaré tu todo y tu completo
Y nadaré en tus mares y en tus ríos.

Me fundiré en tu historia y en tu anhelo
Te ofreceré mi amor con sus heridas
Contemplaré tus dulces vanidades
y me ataré a tus vuelos y caídas.

Voy a jugarme todo hasta perderme
Del amor que me das y sus anexos
Vas a jugarte toda al entregarte
Descubriendo tu falta y tus excesos.

Para llegar acaso a poseernos
Has de olvidar tus alas y tu vuelo
Afirmándote en tanto que me niego
Y ganarnos así: ¡Para perdernos!
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Nuevos comienzos

Las almas vivas en plena armonía
recorren los ojos del mar azul.
Los redondean como si quisieran aún
buscar un nuevo cuerpo para su sintonía.

Porque -aún vivas-, ¿jamás te has preguntado,
si las almas que comienzan una nueva vida,
que has pensado que ya no estaban vivas,
iban a buscar un nuevo comienzo en vano?

Solitas ellas van, nunca de la mano,
cantando poemas y numerando rebaños,
pensando en lo que les queda todavía.

Nadie las interrumpe porque creen que están apagadas
algo que nadie ve nunca es resucitar una llama,
pero siempre quedan restos de una herida.
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Cercanía

Cercanía en un marco nuevo
con sabores de otro tiempo.

Lejanía destruida
en lo que resta de vida.

Atisbo de reencuentro
cuando tú y yo nos miramos
en silencio,
cuando algo empieza
a despertarse por dentro...
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A la música (Respondiendo a Letizia)

Que desata pasiones;
que hace brotar las lágrimas;
que insufla alegría a las ánimas…

Que provoca un torbellino que nos eleva a los dos

Que acaricia tu piel suavemente,
y te abraza tiernamente;
y, al oído, susurra un hola
porque no le gusta bailar sola,

Que viaja en alfombra persa,
y la hace amerizar o aterrizar,
al moderado compas, que maneja el aire,
en la orilla del mar, o en brillantes pistas de baile.

Arpas celestes proclaman,
con majestuosidad suprema…
una bella sinfonía, de iridiscentes matices plena,
a bellas musas seduce y de virtuosismo apasionado,
a viejos Stradivarius preña

Todo es ritual sagrado en ella,
o bien un delirio privado,
en que los arpegios más castos se reúnen,
y en su atmósfera embrujada te sumen,
aromas de incienso, notas que al firmamento suben…,

De la música ya solo me resta decir,
que a diario, a coro ante su dios en el sagrario,
una especie de monjes templarios,
con capuchas medievales visten,
y a estar encerrados o siempre tristes,
con cantos gregorianos se resisten.

Toda la música es sentimiento que gime,
ríe o llora,
en las trovas del cantor;
toda la música es nada,
sin una grande pasión.

Y es vana, insulsa o ufana,
sin leve pizca de amor,
hasta que el toque mágico de un hada,
la convierte en ruiseñor.
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Encuentro Entre Amigos

ENCUENTRO ENTRE AMIGOS

Seamos realistas
Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde.

Ella se fue con otro
y ya la perdiste
deja que el tiempo pase
y verás que volverá
porqué amor viejo nunca se olvida.

Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde
te lo vuelvo a repetir
no hay mal que por bien no venga.

Vamos a reírnos un poco
que el que ríe de último ríe mejor.

Bueno, bueno tienes tú razón
No hay mal que por bien no venga
a caballo regalado no se le mira el colmillo
y a ella olvidarla voy.

Así se habla amigo mío
no hay mal que por bien no venga
y ya verás que algún día ella tocará nuevamente tu puerta
con el rabo entre las piernas.

Muchas gracias amigo
por tus sabios consejos
bien dicen que más sabe el diablo por viejo
que por diablo.

jajajajaa Ahora resulta que Yo soy un diablo
bueno hijo de tigre jjajajajajaa.....
tú sabes el resto conociste bien a mi padre
y vaya que tengo sus rayas nos parecemos mucho.

Bueno más vale pájaro en mano que cien volando
y mejor que me di cuenta a tiempo
de sus verdaderas intenciones.

Bueno ya sabes para la próxima
No entres donde no puedas pasar fácilmente la cabeza.

Tienes mucha razón ya aprendí
uno aprende de las derrotas.

Así se habla amigo mío
Al buen entendedor, pocas palabras bastan.

A cada cerdo le llega su San Martín
y algún día ella lo sabrá.

A camino largo, paso corto
al fin y al cabo
Es mejor estar solo que mal acompañado.

A falta de pan buenas tortas
y vaya que muchas buenas tortas por las calles hay
esperando que venga un Don Juan como Yo a conquistar su corazón.

Así me gusta que hables
A mal tiempo, buena cara.

Bueno A rey muerto, rey puesto
Es hora de seguir viviendo
vamos a tomarnos unos tragos
y reír hasta el amanecer.

Quién quita y nos encontramos una hermosas chicas
y Amor con amor se paga.

Ojala tu boca diga la verdad
mira que necesita olvidar las penas
Cada oveja con su pareja
recuerdalo bien mi amigo.

Y bueno así se fueron caminando los amigos
al fin y al cabo dicen por allí que De noche todos los gatos son pardos.

Robert Allen Goodrich Valderrama
Panamá
Derechos Reservados 2018
PRIMER LUGAR CONCURSO CREATIVO HUMOR REFRANERO-CREATIVIDAD INTERNACIONAL MARZO 2018, MIAMI FLORIDA USA.
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Adso

I
Si tengo un hijo
Se llamará Adso
Adso de Ninguna Parte
Sin un De
Sin una Rosa
Sin un dogma
Que lo fatigue
O lo condene a la vida
Eterna
Recuérdese:
Es para siempre.

Mi hijo se llamará Adso
Y tendrá sexo en Todas partes
Como los marineros, los nómadas…
Su rosa será la libertad
Y hará el amor con ella
Cada noche
Y se vendará los ojos
Para curarse los miedos

II
Mi hijo se llamará Adso
Y será, quizá, un borracho,
E ira del bar a la esquina
Y del infierno al bar,
Puede que no.
Si quisiera ser cura
Se llamaría Adso De,
A secas,
Puede que sí.
Le enseñaré a no llorar nunca
Y a soñar poco,
Puede que no/sí aprenda.

Adso tomará vino, cerveza, ron,
Nunca consejos.
Besará a sus amigos en los labios,
Dormirá con ellos
Y soñará con cualquiera,
Sin importarle el nombre,
El pantalón, la raza,
Será feliz, si quiere serlo.

Caminará desnudo
Por plazas, calles, caminos, playas…
Encenderá faroles en asteroides lejanos
Y en balcones donde no llueve nunca,
Odiará los cuentos, las hadas,
Deshollinará volcanes,
Viajará sin rumbo por el desierto
Con una multitud a sus espaldas,
Un morral, un par de alas,
Y sus pastillas para los buenos sueños.
III
Puede que mi hijo nazca
Un lunes/jueves/sábado…
Abril, junio, febrero…
Aries, Piscis…
Debe nacer de noche.
Tendrá unos ojos hermosos,
Y el pelo, los labios, el alma…
Tendrá muchos juguetes,
Y una madre, por supuesto.

Como será niño antes
Que borracho/pervertido/poeta
Dejaré que juegue hasta dormirse
Y que duerma hasta que quiera,
Luego hará sus tareas.
No irá a la escuela,
A leer y a escribir aprenderá conmigo,
El resto se lo enseñarán las musas.

Mi hijo se llamará Adso
Y escribirá poemas
Durante su adolescencia
A escondidas, desde luego.
Sabrá dibujar, cuando sepa
Millones de conejos
Para que Alicia no se pierda.

Su primer beso será a los trece,
Con su mejor amigo,
Luego besará a quien quiera.
Se enamorará dos veces,
Y puede que una tercera,
A medias.
A los quince abandonará
El hogar y vagará por AHÍ.
Tropezando, aprendiendo,
Enrareciéndose…
IV
Mi hijo se llamará Adso
Y holgazaneará todo lo que quiera,
Mientras Dios lo permita,
Seguramente no creerá en él,
Y lo escribirá en minúsculas,
O hasta que se canse.
Escribirá algunos libros
Y los quemará luego
Para no perderse en el camino.

Adso odiará los seudónimos,
La iglesia y la música pop.
Se vestirá con su piel,
Y lo llamarán Aguardiente,
Por no querer una copa.
Escribirá guiones para cine,
Para películas que no llegarán a rodarse
Y recibirá premios para Nadie.
No será feliz, quizás si…

V
Mi hijo se llamará Adso
(de ninguna Parte)
Si logro encontrarle una madre,
Ojalá escriba versos
Y guarde para él sus últimas rosas,
Debe estar segura del nombre.

A los cinco años
Le compraré un perro,
Lo llamaremos Oscar,
Como el premio
Y correremos juntos
En todos los sueños;
A los diez
Le regalaré una daga,
Y aprenderá
A no alzar las manos

Adso escribirá grafitis
En todas, digo, en Ninguna Parte,
Tatuará frases, números, argumentos
Y un croquis de un laberinto lejano
Por si regresa.

Tendrá muchos hermanos,
Escándalos públicos,
Servicio militar, ´
transporte público demorado,
cigarros sin filtro,
agua estancada,
huracanes, baches
y trabajos voluntarios

y un renglón vacío,
espero le alcance.

VI
Mi hijo se llamará Adso
Y será niño
Adolescente
Joven
A un tempo;
Tendrá una madre,
Un perro
Libros
Apagones
A un tempo,
Hará el amor todos los días
(siempre con humanos)
Caminará desnudo
Amanecerá borracho.

Mi hijo se llamará Adso
(de Ninguna Parte, reitero)
Y será feliz
Si quiere serlo

VII
Adso se llamará mi hijo
Y amará la hierba,
Nunca se enamorará más de dos veces,
Odiará los teléfonos,
La radio, la televisión, el internet.
Nunca le compraré un reloj,
Y como un amigo
Jamás saldrá sin su paraguas.

Si algún día tengo un hijo
No quiero sea como yo
Ni como su posible madre
Ni que ame, ni que no
Para que no duela, ni escriba;
Ni que llore, ni que no
O beba, o lo domestiquen.
Eso sí, por su propio bien
Deberá llamarse Adso.

VIII
Últimos retoques:
Amará el fútbol, la gimnasia
Tendrá algún amigo lejos
Alguno condenado a muerte
Y pocas acuarelas.

Poco importará si canta,
Dibuja
O escribe;
Si peregrina o se estanca;
Si se va, si no regresa;
Si se masturba frente a ómnibus
O escupe en lugares sagrados;
Seré un buen padre mientras sea feliz
Y se llame Adso,
Si se quisiera llamar así,
Pues será feliz, mientras quiera serlo.
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ORGI (La lírica vive en el bosque)

El viento acariciaba,
la piel del agua clara,
encharcada en los regatos
escondidos por el bosque

El sol filtraba rayos de luz,
entre las desabrigadas ramas,
que en lo más alto de los robles,
milenarias danzas bailaban

Las hojas de acebo, brillaban,
como la luna llena desnuda,
una noche blanca en el cielo,
cuando la creación queda muda

El silencio pedía a tus ojos miel,
del color de mil flores, llenos,
que se enfrascaran en ancestrales,
silvestres y ubérrimos misterios

Tu y yo, pisábamos,
la hojarasca esparcida.
sobre el lecho blando,
de la humedecida hierba de los claros

Tu y yo, como el rocío en el sendero dejados,
buscábamos orquídeas,
esbeltamente solitarias,
para verlas sonreír

Tú y yo, padre e hija aliados,
escapábamos del duendecillo travieso,
que terminaba con la paciencia,
de los corzos asustados

La tarde heredaba,
la próspera historia del universo,
y adornaba el furtivo estanque,
con las hablillas mitológicas,
sobre príncipes hechizados,
por las lamias del lugar.

Tu y yo,
imitábamos el musical dialecto,
de las ranas bermejas protegidas,
mientras el pequeño, osado Simba,
valiente,
nos seguía los pasos,
con su alocado impulso polichinela

Éramos,
todo el séquito que transitaba,
estudiando el área,
del centenario robledal.
.
El domingo vino y se fue,
a lomos de tres unicornios blancos,
que pastaban con la yeguada.

Atrás, bajo el sombreado humedal,
se quedó aposentado,
ese resto del pleistocénico mar,
que nutre de primaveras y otoños la Ultzama.

(El pequeño dormía,
con picachu en la mano, de un tirón hasta mañana.
Su hermana dejó abierta, de par en par la ventana,
por si gnomos alados,
vinieran de noche a abrigarla)
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El juego eterno de ganar y perder

Nubes, alma, polvo, silencios...
suspiros contenidos
que quiebran interiores no exteriorizados
aumentados por silencios impuestos
y propósitos vetados.

Cielo, tierra, cuerpos e historias ribeteadas
con finísimos hilos de autocompasión
en un paisaje
mitad ensombrecido
mitad iluminado
por poderosas luces artificiales sin alma.

Resquicios de seres que no están,
de amores borrados con rabia
que restan convicciones
y entierran emociones.

Signos que creemos ver y acaso entender
en el juego eterno
de ganar y perder.
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