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Rimas de Invierno

Perfecta entre tus labios la mesura,
consonante la rima en tu cadera,
sin ti yo verso roto, estrofa huera,
echo de menos tu voz... y tu cintura.

Ni una sílaba falta en tu figura,
tu ritmo tan pausado me acelera,
y ni en la eterna distancia se modera
mi amor que tras tus besos se apresura.

Tu más bello poema, tu ternura,
la rima siempre fiel, siempre a tu vera,
moribundo entre tus versos reviviera...
¡qué regalo disfrutar de tu hermosura!

Juanma
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Entre la angustia, el castigo y soledad

¡Tic tac! a golpe de segundero la hora se aproximaba,

el tiempo como justicia inexorable, como carcelero en palas

atenea ígneas en derredor, los cuervos picaban

mi enjuta puerta, con inquina, y en el interior la presencia de Penelope…

esta vez el que fruncía era yo.

¡Oye!, escucha mi balada, la gesta de mi pasión

el corazón ya me late a tiempo, las penas son venas

de musicalidad y abrí las alas al ritmo de este compás,

anduve donde los ángeles no se atreven a entrar

entre la angustia, el castigo y soledad.

Abrí las alas para volar y de nuevo renacer

entre cenizas sacudidas en mi resurgir,

abrí las alas antes de partir, y abatir al querubín,

el cielo aguardaba las alas tronchadas de otro ángel;

pero el cielo siempre puede esperar, el final para los cobardes.

El punto final siempre puede esperar, siempre a tiempo de rubricar

no está escrito el final sino el principio en otro curso de mi universidad,

donde se doctoran acordes de mi latir, por el principio de los valientes

allá donde retumban en pecho firme y caletre,

cuando se abandona la partitura de un réquiem, el silencio

por plisar, esa inesperada melodía ausentada

que a cuchillo el romancero se abrió en canal

para destripar al penitente, el que sintió pena, angustia, y soledad.

Abrí las alas al ritmo de este compás,

entre la angustia, el castigo y soledad.

Gracias a ti no hay muerte sino mudanza,

allá donde vivo la vida, la de la esperanza…

Hacer posible lo imposible, es poder con esto y con mucho más;

y confieso que te amo no por amarte

incluso por ti amo como a mÍ mismo debo amarme,

como profundo credo ancorado que se encontraba

en el lacustre fango, de mis penas que tú ahogaste.

Confieso que podría amarte hasta lo inconfesable.

Incluso algún día, el de mañana, cuando ni vocales

ni consonantes rimen, confesaré que te amo, no por amarte.

Confieso que perdí mis memorias del pasado por presenciar

ya soy presente auxiliado, y a dentelladas

muerdo y trabajo en mi remedio de no ausentarme

con el fin de no aburrirme, porque solo se aburre el pasado

el presente ya es posible, el pasado olvidado, y el futuro por rubricar.
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Pensé encontrar un príncipe (Soneto dodecasílabo)

Yo busqué un príncipe de bella figura

de buenos modales y muy amoroso

amable gentil y maravilloso

tan fino y galante con mucha dulzura.


Un amor de cuentos con mucha ternura

con muchas virtudes: ¡Un hombre precioso!

Buscaba impetuosa, macho fabuloso

de mucha nobleza, con vasta cultura.

Amar en exceso, con exceso amar,
olvidar nos hace la cordura y calma;
y vemos cual príncipe, todo sapo verde.

Mejor esperar y reflexionar
que dar tanto amor con pasión del alma
¡Quién se precipita, pronto todo pierde!

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
Retruécano:verso 9



TEMA: La rana que se convierte en príncipe o el príncipe que se convierte en rana. El príncipe azul (vale lo mismo para princesa).
.
FORMA: Soneto dodecasílabo de dos hemistiquios.
.
RIMA:
.
- Consonante.
- Combinación ABBA ABBA / ABAB ABAB CDE CDE / CDC DCD.
.
Sin asonancias entre las rimas.
.
METRO: Dodecasílabos con hemistiquios 6/6.
.
EXTENSIÓN: 14 versos.
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Un poco de mí

Hola, me llamo Pale.
Ya, ya sé que es de risa
pero no será para tanto aunque extrañe.
Érase un vez...
Menudo rollo eso de los cuentos y sus cantes
que no saben cómo empezar
y siempre así lo hacen.
Bueno, yo comenzaré por mis gustos,
y espero que no os amarguen.
Me gusta mucho el dulce,
lo que es la nata y el chocolate,
sobre todo cuando se baña en ella...
En ella: la mujer que tanto me ame.
Sin ir más allá,
soy un ser al que no le gustan los mandamases,
porque me ponen de los nervios,
¡y nadie me toca los jornales!
Perdón por esa furia,
es que me se sale de los pares,
y la impaciencia me puede
cuando mi alma dice entre santas paces:
"¡jovencito, permanezca en calma
o le haré picadillo con una muerte como una obra de arte!".
Pero en fin, hablaba de mi mujer y de mí,
cuando se viste de aguacate,
¡carámbanos!,
mis sueños enseguida se convierten en imponentes verdades.
Mis cuadernos están llenos de ella,
de su codicia de mis gestos y alardes,
a veces de mis orgullos
que tanto me se huyen de mis dentales
cuando con afilados colmillos,
hinco dientes a algunos envidiosos y cobardes.
Hablando de sus manos,
¡ah, Santa María de los aquelarres!,
blasfemo juro por un beso
de sus labios tan especiales.
De ellos me enamoré un día
cuando me hechicé de su imagen;
fue un segundo mágico
con ojos de paz enamorándome.
Los Maestros que luego le escribían
(mis manos, ellas son esos Grandes)
la envolvían en una danza perfecta,
en un huracán de agua con remaches
de fuego y algo de hielo,
algo de hielo por mi parte,
que por tontos de mis muchos cerebros
no me aventuraba a sus tantas consonantes,
guerras de pasión
y goces de asonantes.
¡Si hasta nos rimábamos en todo!
Qué belleza de femeninas ciudades,
que en ellas me apalanqué,
me desnudé con toda gracia y andares,
me fijé en sus misceláneas y atlántidas,
en esas que de sus ojos salen.
Me hundía en sus vísceras románticas,
en las que me cantaba con sus voces de sirenáicos mares,
que por invención de palabras
para que rimen estas vocales,
uno ha de ser creativo para su doncella,
sino, ¡castañazo en la cabeza con un tomate!
Eso me tirará mi dueña
si algún día no logro enamorarle
los sentidos con los que me encadena
hasta en sus veinte dedos con los que me case.
Dios me dijo una vez:
"Pecador inocente, ten cuidado con lo que haces,
porque si la amas,
ella será la mujer con la que siempre soñaste".
¡Y tanta razón poseía, oh, Gran Amigo!,
que todos los días, amor mío, tengo ganas de eternizarte,
y en cada uno de tus dedos y besos,
contigo siempre, siempre, me despose para amarte.
Y a todo esto, si lees este poema,
lance de amor, herencia sísmicamente hecha trance
o las profecías de un joven místico,
que sepas tú, dama de mi propia sangre,
que algún día te diré a los labios:
"Hola. Soy la felicidad que siempre buscaste".
Y por fa, si creías que el poema terminaba así,
¿eso pensaste?,
lo quiero continuar solo unos versos más
para secar esos tus diluvios universales.
Ala, ya estás lista y tranquila, ahora sí,
para decirte de mi corazón tan potizante:
"Amor mío, no tengas miedo de nada.
Yo soy la luz por la que siempre rezaste".

© 2017 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
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Converso

Viajo en el autobús un día más,
temiendo no volver a verte jamás.

Componiendo este Jotabé, en verso,
en endecasílabos puros inmerso,
que dirá que el amor sigue tan terso
como el día en que de ti fui converso.

Y así en este poema ando metido
sublimando todo ardor contenido.

En rimas, con tu ausencia, trocarás
purgando de pasiones lo perverso,
de tanto fuego como estoy henchido
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Devuélveme la memoria

Extravió la mirada en el abismo
sus ojos delataban sufrimiento
sinceros sin atisbo de cinismo
pero con un velado sentimiento
pudiendo presagiar el fatalismo
de un destino voluble como el viento
se encontraba en su cosmos de ilusiones
feliz pero sin vida ni emociones

La llamé por su nombre con ternura
me miró como quien mira una estrella
embebida y sin pizca de cordura
supuse entonces que no sería ella
fue tan solo ilusión, no tiene cura
la decepción me causa profunda huella
y me fui diluyendo por la niebla
dejándola en su mundo de tiniebla
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Poesía

Te colaste en mi vida de repente
para aliviar la pena tan intensa
cual escudo dispuesto a la defensa
eres mi fiel refugio, felizmente

Imprimes sentimiento confidente
de tristeza y amor de forna densa
llegando al corazón cual luz intensa
para sanar la herida recurrente

Vuelas con libertad de pensamiento
removiendo conciencias como losas
con versos esparcidos por el viento

Poemas con profundo aroma a rosas
sembrando su semilla con aliento
para resucitar almas medrosas
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4comentarios 53 lecturas versoclasico karma: 88

Dentro de tus ojos

Quisiera penetrar en tu mirada
directa al corazón de los sentidos
y empaparme de todos los latidos
así como en tus lágrimas mojada

Y dentro de tus ojos mi morada
desnuda, sin tapujos ni vestidos
percibiendo tan solo los quejidos
de un alma que se encuentra enamorada

En tus ojos descubro el destino
pues son ellos espejo de mi vida
dotados de un don casi divino

Y el amor que derramas donde anida
esta meta, el final de mi camino
viviendo esta locura sin medida
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6comentarios 104 lecturas versoclasico karma: 80

Almas rimadas

Entre los arcos del claustro
se observan pasmadas.
Lo saben: son almas rimadas,
de texturas forjadas en vidas pasadas.

Peregrinan en distancia,
cautelosas acciones,
gratas sensaciones: conectadas.

Equidistantes miradas:
nostálgicas, soñadoras, embriagadas…
¡Férvida melodía en palabras imantadas!

El cielo reflecta un misterio.
Las flores exhalan fragrantes hologramas:
seducen el aire,
pomposo deleite
se instala en sus mentes.

En la galería clavan sus pisadas.
Él franquea el jardín,
sonríe: en el pozo la espera.
El agua cristalina gorgotea la misiva.
Ella recoge los bajos del vestido
verde infinito.
Salta el escalón, avanza frugal y etérea.

Son almas rimadas,
en medio del cosmos halladas.

Marisa Béjar.
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Ella

Llegó a la playa el mensaje,
metido en una botella,
tembló mi labio al leerlo,
trataba viejas querellas.

Un glacial escalofrío,
surcó como una centella,
la noche oscura y mi espalda,
como una fugaz estrella.

Me partía el corazón
mi venerada doncella,
quien me juró amor eterno,
la que me amaba…, ¡sí aquella!

Sobre el blanco del papel,
solo quedaron las huellas
de sus palabras hirientes,
de un carmín color grosella.

Ponía el punto y final
a nuestra historia más bella,
detrás del último adiós…
venía la firma de ella.
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Silencio

El silencio, desliz de gallardía
es mi fiel escudero en horas largas
silencio por la noche y por el día
con sensaciones siempre tan amargas
silencio al no enfrentar la cobardía
que en el pecho soporto como cargas
dolorosas y sin hallar remedio
tejiendo con pesar mi cruel asedio

Silencio con sentido tan grotesco
que me devora como lobo hambriento
dejando herida con dolor dantesco
que no cierra, que sangra y que la siento
silencio que con un tono burlesco
se vanagloria de que lo consiento
supone un grito sordo sin consuelo
y que en mi interior sufro como un duelo
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Transparencia

Su mirada es más fría que el acero,
con el brillo de luna o del lucero,

que ilumina la noche plateada,
me sumerge en el fondo de la helada
catarata, de su ojo figurada,
y en el previo al albor de madrugada,

del iris brota el húmedo diamante,
transparente tal gema titilante.

Y surge un sentimiento verdadero,
el del alma, trasluz de enamorada,
de sus lágrimas, velos del semblante.
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23comentarios 166 lecturas versoclasico karma: 97

La poesía

Era la más alta de su clase
y luego se quedó estancada.

Le vienen a la memoria
imágenes de cómo Oscar Wilde
le daba vida a las palabras
tal como ella jugaba a las muñecas.

Afuera, las rimas golpean los muros
a rimo de Hip-Hop.

No sabe a qué hora ĺlegará
su pobre hijo,
y si vendrá con versos que merezcan un beso
o hecho un poema,

roto,
fuera de sí,

por la escalera violenta del mundo que niega
ascensores al cielo.

Y ahora, en la televisión,
ahora que el mundo puede imaginarse
sin haber leído nunca poesía,

ella mira,
impotente,

cómo arrasa el nuevo anuncio
de un clásico perfume.
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8comentarios 151 lecturas versolibre karma: 108

Léeme poesía poeta

Léeme poesía poeta,
incita mi alma con prosa,
róbame besos entre versos,
regálame tus rimas con una rosa.

Déjame ser quien te inspira,
esa musa por quien suspira,
y coquetéeme con café y cadencias
haciendo metáforas con ocurrencias.

Cuenta las sílabas y explícame,
como me robas la atención,
como te robaste mi corazón,
plasmando letras con esa intensión.

Dame un abrazo con líricos,
una sonrisa de primavera como el Haiku,
algo de gótico con ángeles negros,
y un soneto que hable de nuestro recuerdos.

Regálame un recital de tus letras,
ponle la música de fondo que adoro,
muéstrame cómo se hace un madrigal,
y acompáñalo con una caminata en el rosal.

Hagamos un dúo poético,
de esos que hacen incendios,
Combínalo con tus cuartetos,
que yo completo con tercetos

Las letras de mi alma.
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Almas rimadas. Tercera parte

La palmatoria es mi aliada;
volutas de humo serpentean mi alcoba,
gráciles sombras reclinadas en mi cama
susurran tu morada
Por ti salgo de madrugada
con capa bordada de escenas almibaradas.

Sin mi alma rimada
Mi vida es un tugurio,
inmisericorde y de mal augurio.

Te espero en la estancia amurallada;
el claustro que arropa nuestras miradas,
donde el licencioso tacto en muselina
deviene en magma la piel entretejida.
Divina glotonería
que abruma al espía.
Crisol de amor
que miscelánea oración
reverbera en el extrarradio;
fragor insomne y sublimidad en el goce.

Mi alma rimada;
contigo siento el alma mimetizada,
y no puedo desandar el camino,
ni arriar las velas del navío.



Marisa Béjar, 04/11//2017.
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Rimar y Medir

Dices Fabio que mi poesía es vana
por no estar por la métrica medida
y que es sólo una prosa presumida
por no hacer con las rimas filigrana

Dices bien Fabio, la rima engalana
y en mis versos le doy la bienvenida.
A veces me resulta muy querida,
si a la idea, que expongo, no enmarrana.

No rechazo la rima bien medida
si al rimarla potencia lo que quiero
y al medirla no queda desleída.

Pero si por medir la pongo huero
o al rimarla se queda muy plañida,
ni métrica ni rima; no las quiero.


Reservados todos los Derechos
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Sólo sé escribirle a él

Ni poemas ausentes de versos
ni presentes con toques en las rimas.
Ni prosa barrosa con afiladas rosas
ni relatos sensatos como zapatos.
Ni cuentos de había y no
ni historias para tener un fin.
Ni argumento mandatos
ni narro macabro.
Yo sólo sé escribirle a él.
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Tengo miedos de toda índole y color

Tengo miedos
cumplidos y parecidos,
enormes y en armas,
deformes y conformes,
arrugados y jóvenes,
simples y triples,
rectos e incorrectos,
tristes y funestos,
incompetentes y con entes,
sucios y tontucios,
vistosos y ansiosos,
arrumbados y burlados,
indeseables y confiables,
arrojados y cagados,
asilados y clonados,
naturales y anales,
orgullosos y dolosos,
mitigados y centrados,
aburridos y bruñidos,
facturados y diezmados,
desnudos y faldudos,
errados y morrudos,
femeninos y caninos,
madrigueras y quimeras,
satisfechos y desechos,
inmaculados y subyugados,
modestos y compuestos,
calientes y crecientes,
desaparecidos y creídos,
admitidos y urdidos.
Tengo miedos
muy míos,
reales e imaginarios,
que a veces riman.
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Almas rimadas. Segunda parte

Almas rimadas,
retozan abrazadas.
Suspiran,
respiran: éter de ambrosía.

Ella:
¿Por qué siento nostalgia?
¿Acaso hubo vida en distancia?

Él:
Mi bella, mi amada. No sé dónde andabas…
Mi alma era escarcha,
mi paz es tu aura.

Ella:
El pozo: insigne y glorioso,
deviene el frío en estío.
Mi vida ¿dónde está?
¿Aquí o allá?

Él:
Sólo tú lo sabrás.

Un halo espartano
atrapa el espanto.
En el claustro
las flores germinan
divinos mantos policromados,
lecho prodigioso,
sueños deleitosos…
No regresan,
se besan.
Náyade sella la estancia.

Marisa Béjar, 08/06/2017.
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No Puede Ser Poema, Pero Si Una Historia Rimada

Tenía un sueño imposible,
el amor de una doncella
tuvo que luchar por ella
y resultar infalible.

Mérito no es pelear
sí eres constante y tenaz
pero farsante y mendaz
en el arte de engañar.

Así ganó a la doncella
con sus mentiras urdiendo
a la ingenua iba rindiendo
y se desposó con ella

Día a día la inocente
los embustes que decía
por completo le creía
ay niña! cómo te miente.

Decía que era su amor
su reina siempre sería
que no necesitaría
cantarle otro ruiseñor.

Su amor y fidelidad
a sus pies él le pondría
jamás nada faltaría,
lejos la realidad.

Quería ser desdeñosa
y no podía, su oído
también había perdido
con su lengua ponzoñosa.

De amor eterno le hablaba
que hasta las mismas mimosas
se ponían tan celosas
de la vida que brindaba.

Juramento de ese amor
que cada vez que él fallaba
ella siempre lo intentaba
olvidar su gran dolor .

Con la tristeza a sus ojos
las lágrimas asomaban
en seguida se enjugaba
con sus sueños de despojos.

Mil y muchas maravillas
una y mil veces urgió
pero solo consiguió
lágrimas por sus mejillas,

Unas las secaba el aire
otras el sol reflejaba
viento y sol la consolaban
de ese amor todo dasaire

Así pasaron los años
intentaba sin medida
ser almas que en esta vida
fueran subiendo peldaños.


Esas mismas mentirillas,
repetía con empeño
realizando su sueño,
y el de ella una pesadilla.

Lastimó su corazón,
haciendo un inmenso daño,
con el paso de los años
cansó su fiel corazón!

Cargó la víscera entera
nunca ayudó el "caballero"
de sus sueños fue primero
más ella los vivió austera

Con todo caballo y lanza
nunca llegó a ser hidalgo
más le valía a este galgo
tratar de ser "Sancho panza"

Así terminó este cuento
lleno de amor y mentiras
los sentimientos expiras
si falsedad es talento.

MMM
Malu Mora
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Rimas de Invierno II

Fiesta de la bruma en el invierno.
Melodías sin sonido en el salón.
Mi alma merodeando en el infierno.
Ayer quise arrancarme el corazón.

Basura de por vida bajo alfombras.
Un beso caducado en un rincón.
Caricias convertidas ahora en sombras.
Tu ropa amontonada en el cajón.

Juanma
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Tu la Poetisa y yo el Jardinero ( @Alfjparescritor a duo con @Amalia_Beatriz_Arzac)

Prefiero ser yo el jardinero
para regalarte la más bella flor,
así alegrarte el día con su olor
y el momento sublime y lisonjero.
Ser tú la poetisa primero
y librarme del poema el dolor,
de buscarte palabras de amor
siendo yo el jardinero.

Sólo por hoy y en este día,
que llovizna de alegría
en mi Buenos Aires querido,
recibo de ti esa flor llena de esplendor,
de tus manos displicentes,
trayéndome amor adiarte
de poeta y jardinero.
Son tus letras el sendero
que al rosedal embellecer.

¡Joder! eso sí que es una contestación
aunque solo sea en este día
me llena de orgullo y alegría
y la recibo con gran regocijo e ilusión.
Lloviznas de esas que en tu Buenos aires
yo quiero que caigan en mi corazón
pues no he de darte sino la razón
si por jardinero no me diste desaires
Si por ver en tu rostro en todo ese esplendor,
te llevo con mis manos complaciente
acercándote amor de jardinero paciente,
todo mi jardín a tu paso será un clamor.
Si mis letras son un sendero
¿qué serán las tuyas, autopistas al cielo?
que por escribir poemas no tienes recelo
y que sepas que yo a ti te vi primero.

Con semillas y rosas aromatizas prosas.
Riegas suaves palabras por las verdes veredas.
¿Y tú dices que yo soy la que bien te escribo?
De almácigos tus rimas, fértil sentimiento.

¿Pues sabes que te digo?
que me importa un pimiento
si almácigo mis rimas, como entretenimiento
si me complace leer las tuyas y sigo
pensando que este jardinero es testigo,
de la belleza de tus pensamientos
convertidos en versos con sentimiento,
créetelo pues te lo dice un amigo.
Este florecer de palabras enriquece
el jardín que con sudor cuido con esmero
para decirte todo aquello que considero
todo aquello que por tu maestría te merece.
Y pongo fin a esta charla que continua crece
y que no está pagada con dinero,
pues como he dicho a ti te vi primero
y sé que el título de maestra te mereces


Amalia Beatriz Arzac y Alfonso J Paredes
Derecho de los autores reservados
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