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Tu personalidad

Extraño tu personalidad disonante,
desentonada, discordante,
que altera el ambiente.
Extraño tu energía, tu pasión,
tu ritmo petulante, inalcanzable,
inagotable.

Extraño tu postura frente a la vida,
como miras por encima,
como subes, como bajas los tonos,
cuando levantas y bajas la mirada.

Extraño tus cuerdas vocales
dejando muda mis palabras.
Extraño a la dama de acero,
de hierro, sus palabras!

Extraño tu clase,
tu estirpe, tu casta,
tu cepa, tu raza fina de dama fina,
tu mirada alta.

Extraño tu engallada, petulante, redundante,
impenetrable cuando se pone dura.
Ruda, rígida,
…siempre hermosa, con alcurnia.

Extraño todo lo malo de usted
y amo todo lo bueno de usted.
La amo por haberme elegido,
aunque sea por unos minutos,
…a mi, un pordiosero, un pueblerino,
un ser sencillo.
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Que no bailen los fantasmas

Que no bailen los fantasmas
con tu mente y si lo hacen
que sea a tu ritmo.

Maricel 18/06/2018

www.youtube.com/watch?v=ZoEwR9_Sy_M
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Roma y su luz

Y caminaba por las calles de Roma como una hoja de olmo en verano. Moviendo su haz y su envés al ritmo de la luz.

Calles color canela, entre rojizos y tierras. Grietas llenas de vida con macetas de flores. Llamativas.

Helados en la plaza Navona, adoquines y fuentes barrocas. Trevi y monedas al aire, fotogramas obligados en parpadeos alegres y miradas furtivas.

Catacumbas entre arena. Gladiadores y humo, acero imaginario en el fragor del Coliseo.

Júbilo de sentidos saboreando canelones frente al Panteón de Agrippa, sonreía al sol mientras el limoncello daba pinceladas ácidas a la Historia... y a su vida.

Anotaba en su pecho siglos de mármol y filosofía. Vibraba en el Foro con los frisos en pie, resistentes a sucumbir al olvido.

Alzaba los ojos al cielo siguiendo la espiral de relieves en la Columna Trajana, trenzada entre nubes en mañanas claras.

Helenismo en los ojos, del ethos al pathos, sonrisa en su cara.

¡Qué importaban las prisas! Cipreses y viñedos se mecían con calma al compás del viento, dulce.

Flores al aire. Luz de vida. Tez morena.

Roma y sus calles. Sabor a lima. Color canela.
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23comentarios 115 lecturas versolibre karma: 97

Mi visión

Impune obligación
Que se jacta de ser grata.

1,2,3,...

La existencia, a saber.
La capacidad de un ser
de darse a conocer.

... 4, 5, 6...

Dos muertes pues,
la del cuerpo, la del ser.
Nadie retiene, si existente fuere,
después, que su cuerpo perdiera.

...7, 8, 9...

Si existe solo por saber,
¿para que poner el diez?,
si cumpliendo, apareció
en tu mente, el ritmo, el perecer..
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Adagio

Tengo Amor, amor que abraza
Su pedazo pequeño de esperanza,
Desheredado, si... de tu presencia
Se aferra al sueño de un mañana…
Que no alcanza.

No me has visto llorar, pero eso pasa,
Conmigo también, como contigo,
No es por temor, sino porque mi alma
No se acostumbra a saber…
Que te hayas ido.

Que de nostalgia dulce conmemora
A cada paso un trozo de tu ausencia
Por recordarme entonces que marchada
Tienes un sitio eterno
En mi existencia.

Entre sombras y duelos consentidos
Para amarte a pesar de este naufragio
Toma mi pluma el ritmo de un adagio
Con un gesto de adios
Entristecido.

Perdido en la zozobra de este paso
Me debato entre angustias y razones
Aceptando sin odio cuanto tomas
De este amor que te di
Sin condiciones.

No regreses con pena la mirada
Que abandonas muy pronto en la jugada
Aunque me halla dolido tu partida
Aun mi puerta responde
A tu llamada.

Y lloraré mis lagrimas saladas
Te llamarán mis versos y oraciones
Me faltarán tus risas y tus besos
Me nacerán silencios
Y canciones.

No puedo describirte lo que siento
Con mis pobres palabras desvalidas
Y duéleme quien soy, tan mal poeta
Que no sirven de nada
Mis poesías.

Y te me vas dejándome en suspenso
Tanto candor y besos que reniegas
Imagina un segundo el firmamento
Donde vas a apagarme
¡Las estrellas!

¡Hay de mi que no supe retenerte,
De este amor tan herido que me dejas!
¿Quince años de dicha me reclamas?
Pues yo: la vida entera
Te ofreciera.
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Hora del desayuno (relato)

Con sabor a café en su boca y olor a pan recien hecho,
se sentó, mirando los rayos de luz atravesando la ventana.
Viendo el polvo flotando y bailando a ritmo de balada.
Desvaneció su mente activando un deseo inmenso y una sucesión
de imágenes... Sus labios, carnosos, jugosos, rodeados de esa
piel del color del pan blanco, ese dorado perfecto...
y siguiendo ese color... unas curvas ligeras y .. su cuello.
Ese que sabía como a miel neutralizada con pétalos.. su cuello
de tacto suave y cálido que sus labios casi habrían memorizado...
Su cuello... sus labios...
De repente, algo le despeja la mente de golpe. Un beso, tierno.
Ya se había despertado, por fín podría seguir enseñando a sus labios
la virtud de la memoria. Y soñar más despierto que nunca.
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Tú (Del Libro Aurora)

Cuando estás distante te escribo
para que sepas lo que siento
en el momento mismo de la añoranza.
Permanentemente
mi pensamiento se inunda de ti,
al recordar las cosas maravillosas
que he conocido a tu lado,
queriendo y comprendiendo
tu ser material y espiritual.
He descubierto
tu bondad,
tu alegría,
tu honestidad,
valores y virtudes
que te hacen diferente.
He descubierto, también,
tu frialdad,
tu carácter alterado,
tu tristeza,
características
que te hacen más humano.
Tú,
cambias el ritmo de mis latidos
y las imágenes de mi pensamiento
y me haces sentir
una mujer deseada con vehemencia.
Bajo tus manos fuertes
quiero morir ardiendo de caricias.
Abraza este júbilo maravilloso
para que no haya en él
ni la más leve trizadura.
Tíñeme de besos la boca
para aquietar mis inquietudes
bajo tus manantiales.
Estampa con tus huellas mis silencios
para quedarme callada
ante tu majestuosidad.
Provocas tantas cosas buenas en mí,
tú, ser diáfano, digno y bello,
que si en este instante
tuviera que entregarme
mansamente a la muerte,
prometo mi amor,
que no han existido
momentos más hermosos
que los que he vivido a tu lado,
siempre colmada de satisfacciones.
Amor, arcoíris, luz soberana,
¿Qué pusiste en mi pecho
como semilla alzada
para que emergiera
desde mi centro con tanta fuerza?
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La herrumbre recubre las ruinas de nuestra mirada (cubierta de hojarasca amarilla)

El silencio se abre paso entre la soledad de la noche. Las casas del pueblo se levantan inertes, como pobres mausoleos de otros tiempos en los que la decadencia se abrió paso a través de toda su estructura ósea. Reina el silencio en el pueblo y el viento corre atravesándolo de un lado a otro sin mayor obstáculo que los remolinos de hojarasca amarilla que levanta tras de sí, como un cementerio abandonado que nos remite a una época pasada y de la que ya no queda nada más que los gritos ahogados del reloj de arena.

El silencio se abre paso entre la soledad e la noche. Y los últimos latigazos de sol ser pierden entre las cumbres nevadas que otean el horizonte como gigantes de piedra que revelan la constante firmeza del pasado, cuando el pueblo aún tenía vida, y aún tenía gente, y aún tenía nombre. Cuando sus habitantes tenían todavía calendarios con los que regir el tiempo y ritos y costumbres a las que aferrarse para sobrevivir en el día a día ante este duro paisaje alpino que permanece aún hoy inmutable tras los siglos que alimentan las eras.

El silencio se abre paso entre la soledad de la noche. La luz de la luna se cuela entre los resquicios de las nubes que dejan entrever sinuosas estelas de sombras cristalizadas bajo una neblina de tibieza azulada. El pueblo se yergue olvidado a su paso, devorado por marañas de hiedras y zarzas que trepan por las paredes y las resquebrajadas ventanas que miran al visitante ajeno con una lastimera sombra de ruptura entre los cuarteados cristales estallados en mil pedazos por el frío glaciar del alto invierno pirenaico.

El silencio se abre paso entre la soledad de la noche. Y como una fiera hambrienta despedaza a sus víctimas con la condena de convivir con las ausencias hasta nueva vista de juicio frente a la muerte. En su caminar los pasos que no deberían estar allí le guiarán hasta la iglesia. Manifiesto expreso de que ya ha pasado la hora de este rincón perdido en la nada. Y sus campanas repiquetearán en silencio cuando una ráfaga de viento vuelva a levantar esa cortina amarilla de hojas ante sus ojos. Repiquetearán en silencio, como hacen sepulcralmente desde hace años, como hacen desde que los valles son los únicos habitantes de un pueblo ya sin nombre que vio huir a su gente ante la oleada de olvido que se desató décadas atrás, cuando cúmulos de casas como este se convirtieron en muestras vivientes del anacronismo en un siglo XX decidido a buscar el progreso en las ciudades. Y pueblos como este quedaron sin vida, sin gente, sin nombre; y ahora las campanas solo repiquetean en silencio cuando el viento pirenaico inunda las laderas de las montañas.

El silencio se abre paso entre la soledad de la noche. Los últimos rayos de sol hace horas que se retiraron, incapaces de alcanzar estas altas cotas, y ahora la oscuridad reina en sus dominios sin tierra. Dueña de un pueblo ya sin nombre, sin gente, sin vida; que ha visto como sus últimas décadas de existencia eran una lenta agonía que ponía en manifiesto su triste anacronía. Y el viento levanta remolinos de hojarasca amarilla ante el visitante extranjero, que vaga sin memoria por un pueblo que tiempo atrás había sido de su abuelo y ahora no es más que un esqueleto inerte que se descompone ante la alfombra de líquenes, musgo y zarzas que devoran las casas a su paso. Mientras el olvido corrompe el silencio y el óxido despedaza los hierros como termitas en las pocas vigas de madera que se sostienen todavía en pie.

El silencio se abre paso entre la soledad de la noche. Y el visitante ajeno observa el pueblo sin nombre mientras la ausencia le taladra desde las puertas entreabiertas que se resisten a perecer ante el viento pirenaico que asola con su soledad las noches de invierno y las tórridas tardes de agosto. Mientras los valles prosiguen su pesado y lento ritmo de vida geológico y el río del fondo de la garganta serpentea resquebrajando las laderas con su fría mortaja alpina; lengua de hielo, caricia de sol; bajo un manto de bruma constante que recubre todas las noches el valle al caer el sol.

El silencio se abre paso entre la soledad de la noche. Las casas del pueblo se levantan inertes. El visitante que no forma parte del paisaje rompe con su presencia el hechizo de ausencias que pervive día a día en el pueblo sin vida, sin gente, sin nombre, desde hace más de una década; cuando se dio definitiva cuenta de que era un mero anacronismo dispuesto a desaparecer para siempre entre la constancia del tiempo. Y entre remolinos de hojarasca amarilla que levanta el viento que desciende las laderas de los Pirineos, el visitante foráneo, extranjero, ajeno, observa impasible al olvido la casa que una vez fue de su abuelo. Ahora vacía, ahora olvidada, ahora inundada por la soledad de un anacronismo viviente hasta que el último habitante del pueblo cayó muerto.

El silencio se abre paso entre la soledad de la noche. Y el visitante permanece quieto. Como las montañas. Como los valles. Como el río. Como el viento. Como la soledad del silencio que se abre paso en la noche en un pueblo que no recuerda ni su propio nombre ahora ya perdido en el tiempo.

Y el visitante permanece.

Y la soledad de este cementerio se pierde entre los remolinos de hojarasca amarilla que vuelan en silencio.

* * *

El silencio se abre paso entre la soledad de la noche. La luz de la luna levanta sombras cristalizadas pues hace horas que el sol abandonó estas laderas debido a la altitud alpina. Y el visitante ya no es visitante porque ha comenzado el camino de regreso mientras serpentea los valles como el río encajonado al fondo de las montañas guiando el sendero. Camina en silencio aferrando el tiempo entre sus dedos. Recordando el esqueleto sin vida de un pueblo sin nombre que una vez fue de su abuelo.

Y atrás quedan las campanas que repiquetean en silencio y las casas vacías con sus puertas entreabiertas que son devoradas poco a poco por las zarzas, por las hiedras, por el óxido, por el viento; por remolinos de hojarasca amarilla que cubren con su manto los líquenes que devoran los recuerdos.

Y atrás queda el anacronismo de un pueblo sin vida, sin gente, sin nombre.

* * *

El silencio se abre paso entre la soledad de la noche.
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Los hados reclaman

Te paseas ante mis ojos inconsciente del fuego,

te persigo ávida sin mirarte,

en vehemente consecución de mi cánido designio.

Reclamo y me das aguaceros intermitentes,

donde bailo al ritmo de los tambores de tu pecho.

Pienso y camino inane,

codiciando entregas,

resistiendo sequías en las manos.

Se graban en ellas líneas de ausencias y lacónicas supernovas.

Me rindo a la estela fugaz del astro que me reina,

cedo a su gobierno para no perderme entre rebelión de vendavales.

Anhelo que se te haga incontable el número que destinas a los hados,

que sientas la revelación

y te arrojes a mi esfera en llamas.
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La ciudad de los malditos

El sonido martilleante y repetetitivo de las teclas golpeadas por los dedos se filtra por la rendija que deja la ventana entreabierta y se confunden con la sangrante lluvia que hace languidecer la ciudad maldita en cortinas de supurantes lamentos.

Es noche cerrada y la densa negrura teje un tupido velo que oculta el bosque de luces que caracteriza a la solemne nocturnidad diaria del parapeto infundado sobre el que se sostiene la llamada sociedad.

Mientras el viento se arremolina en abruptos giros inconscientes, el cielo escarlata secreta su dolor en forma de fulgurantes truenos y atronadores relámpagos que tiñen de fantasmales siluetas las sombras que se yerguen orgullosas en el camposanto que es la vida en las urbes.

Escuece, escuece la noche en las gargantas degolladas por litros y litros de sangre bombeada a diario al ritmo intermitente que marcan los incongruentes horarios que limitan la jornada a meros trámites burocráticos con los que obtener un pedazo de pan al son de títeres manejados por manos invisibles nunca vistas por las miserables almas que sostienen el mundo.

Las televisiones escupen toneladas y toneladas de ligeros paquetes de masticable información con una amplia gama de sabores a gusto del consumidor, y los periódicos martillean las moldeadas mentes con titulares segregadores con los que aderezar los descansos de media mañana que se filtran por las rendijas de ese presente que disfrutamos describiéndola como vida.

Los libros ya no son portadores de almas, sino meros repartidores a domicilio de ideas precocinadas para mantener una hegemonía dominante sostenida sobre monumentales recuerdos al pasado y rebosantes fosas consagradas al olvido.

Y entre lágrima en el campo y lágrima en el mar, el pueblo se olvida de quien era y solo tiene en mente que ahora todos ellos se llaman ciudad; el progreso dicen, aunque los estómagos vacíos y las hipotecas sin pagar siguen señalando como culpables a meros elementos en los que un día se vieron reflejados como un igual.

Dejando de lado que quienes martillean las teclas y marcan los calendarios no son otros que los que siempre han mandado y reordenado el mundo a su antojo.


* * *


Es noche cerrada y la densa negrura teje un tupido velo sobre el bosque de sombras nocturnas conocida como sociedad.

Aunque a veces, si prestas mucha atención, se escucha el martilleante y repetitivo sonido de las teclas al ser golpeadas por supurantes dedos (ya sean del narrador o del patrón), mientras la desesperante lluvia se descompone en afiladas cuchillas de sangre que hacen languidecer las miserables almas que habitan en esta sucia vida.
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Pinta Mi Mundo

Haces que vuelva mi cielo
a tener su tono azul.
Pintas de colores bellos
mis mañanas solo tú.

Aunque nubes grises vengan
cuando cargo con mi cruz,
tú despejas las tinieblas
alumbrando con tu luz.

Con pinceles y acuarelas
extraídos de un baúl
dibujate una escalera
con peldaños de bambú

que me llevan a tu vera,
que me salvan de un alud
del color de mis problemas.
Tu regazo es mi quietud.

Debajo de tus dos cejas
tus ojos verde abedul,
me cantan como sirenas
al ritmo de mi laúd.


(Colaboración con Karellys, amiga fuera de poemame)
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8comentarios 89 lecturas versoclasico karma: 88

Ladera abajo

De caminar descalza transformé mis pies en raíces. Más aferradas a la tierra que la propia roca.

Entre campos de algodón dejé retales de mi vida. Sin tintes. Al natural.

Encharcado se vio mi pequeño órgano de percusión. Como una batería, late al ritmo de las letras.

Se han caído ladera abajo. El abecedario entero se ha enredado entre la maleza, a veces una "te" se ha quedado prendida de un "quiero", cada una en un arbusto. Entre zarzamoras y brezos.

Tengo espigas entre el pelo. De dormir mirando el cielo al raso. Abrigada con deseos. Desnuda. Sin ropa.

Soy náufraga de promesas. Sin bote salvavidas. Lanzando botellas repletas de mensajes al mar.

Aún bebo miel con hierbabuena. Se me eriza la piel. Mis manos no están muertas.

Con ellas sostengo mi lápiz.

Aún me derrito en versos.

Aún me tatúo con ellos.
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19comentarios 99 lecturas versolibre karma: 106

Anocheciendo

Nunca entenderé el ritmo de la vida contigo. Te puedo desvestir la realidad, que a ti siempre te quedará una gota de ensueño. Nunca te faltarán ganas de besar lunas y noches brillantes, mientras a mí me apresan sombras inquietantes.
Los días pasan y pesan ahora que no nos reconocemos y tú hablas como el silencio.


©Alejandro P. Morales.
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4comentarios 47 lecturas prosapoetica karma: 64

El mundo no es mi amigo

Vamos a divertirnos
Abrimos las fronteras
Un nuevo pensamiento
Haces, hacemos dinero

No importa la cultura
Soy una imagen
Y cultivamos el cuerpo
Porque no vemos auroras

Redes descifradas
Triste y digital
Instintos desvían
Fiesta subterránea

Corregimos el error
Fantasma transgresor
No encuentras un hogar
Para soñar

Invasiones en
Todo el planeta
No hay ningún lugar
Fuera de aquí

Inversiones en
Capital real
No te equivoques

Nos movemos al ritmo
De bestias idiotas
El mundo no es mi amigo
Necios acusan el flotar

Ahora a nadie le importa
Drogas modernas, es la
Nueva fe del progreso
Mientras filman su malestar

Adoro juegos
De chispa y fuego
Vives vanidad y ego
Ahuyentas agüeros

Adoro caer
Cuando todo está al revés
Y si el mundo arde
Hoy hay que ceder

Invasiones en
Todo el planeta
No hay ningún lugar
Fuera de aquí

Inversiones en
Capital real
No te equivoques

Nos movemos al ritmo
De bestias idiotas
El mundo no es mi amigo
Necios acusan el flotar

Ahora a nadie le importa
Drogas modernas, es la
Nueva fe del progreso
Mientras filman su malestar

Vamos a divertirnos
Abrimos las fronteras
Un nuevo pensamiento
Haces, hacemos dinero

No importa la cultura
Soy una imagen
Y cultivamos el cuerpo
Porque no vemos auroras

Y qué importa si el mundo
El mundo no es mi amigo
Se quebrantan los muros
Oye, la fiesta seguirá

Nos movemos al ritmo
De bestias idiotas
El mundo no es mi amigo
Necios acusan el flotar

Inversiones en
Abrir las fronteras
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-~Sentir(invisible) ~ con @Aljndropoetry & @delaotapia

Porque ....
“ La música se hace con el silencio
Y el silencio se llena de música ...”
Marce Marceau



~~~~~~~~~~~~~
Saxo tu boca
la pasión de mis labios
tu bemol de soprano

Vibra el acorde,
latente es en mi tu aire...
cuando creo besarte

Trinando el viento
acaricia tu oído
flauta, su dulce voz.

Nota erizada
la piel se entrega toda
la magia de tu ritmo.

Tu cuerpo es arpa
y arpegios que acarician
suave cada sentido.

El pentagrama
de tu piel reverbera
tan dentro de mi espíritu.

Que me hago piano
soy la tecla en tus yemas
contoneo y deseo

Me ata el suspiro
tu silencio es la pausa
arañandome el alma

Al corazón
resuena el fuerte golpe
tan cruel retumba

Limpia tristezas
suena ardiente tambor
sueña intensos amores

Viento madero,
la tierna sonatina
el soplo de tus besos.

Tu dulce oboe
que lento va erizándome
el cosmos interior.

Vibra mi piel
al tocar tu guitarra;
hay temblor en mis cuerdas

Suelto la voz ...
Y susurro en tu oído
-Yo te quiero en acústica-

Por la cintura
tomo tu violonchelo
y me vibran corcheas.

Rozo tus cuerdas
y gime hondo tu música
su sinfonía y su éxtasis.

Aura melódica
exquisita presencia
que pierde los sentidos

Rindo mis fuerzas
resuenen los timbales
a tu entrada en mi pecho
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Y ...
“Donde las palabras fallan
la música habla “
Hans Christian Andersen


—————————————
Sedokas enlazados
a las plumas de ;
@Aljndropoetry
@Transmisor_d_ sinestesias
& @rebktd
———————————————
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Me fijaba en tus dedos...

Me fijaba en tus dedos
castigando al teclado,
de ese móvil, sin nombre,
soportando el maltrato,
yo pensé que la vida,
se vivía en un acto,
disfrutando el presente
con la rosa en los labios,
pero tú me enseñaste
que yo estaba engañado,
y que el móvil hablaba
en tus ojos y manos,
los segundos y horas
se pasaban volando,
con tu ceño fruncido
y ese cuello inclinado...

Pobrecito del mundo
y este tiempo tan raro,
donde el hombre se inclina
soportanto el maltrato
de ese vil instrumento
con aspecto dorado,
forjador de mil sueños
de productos amargos.
y es que el hombre que sueña
sin querer es esclavo
de las modas y ritmos
de este mundo tan raro,
porque el móvil, amigos,
es un útil preciado,
para usar con mesura
sin caer en sus dardos...

"...Me fijaba en tus dedos,
tan sutiles y largos,
recogiendo otro móvil
con mis versos grabados..."

Rafael Sánchez Ortega ©
Sos del Rey, 27/05/18
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Tu cama

Duermes y tu respiración
tiene ritmo constante,
suena cada ciertos segundos en mi oído
y da cuenta de tu tranquilidad y relajo.

Si yo fuera en este momento tu cama
estaría acunando tu sueño
y gozando de tus fantasías.

Las sábanas serían mis brazos
envolventes que te atrapan
y te llevarían a salvo
a los paisajes de tus sueños.

Si fuera tu cama
te haría a cada segundo,
a cada minuto,
a cada hora de sueño, el amor,
para que al despertar te sintieras
lleno,
colmado,
extasiado
y vieras siempre la vida de color.

Si fuera tu cama,
convertiría en nubes tus sueños
y al despertar
te los llovería encima
para que tu realidad
se poblara de todos ellos.
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7comentarios 79 lecturas versolibre karma: 97

Destinos preunidos

Despido el tiempo con creces,
amanece un nuevo día,
impertérrito, duradero,
se jacta de la noche mil veces.
Estalla el esplendor de las nubes,
rayos de fuego, once lunas,
la que falta llueve en mi corazón
las gotas del ser al que te pareces.
Cantos de agua, joven secreto,
traspasa los gramos del ingenio,
pesa los millones de besos
que gesta a lo que me perteneces.
Vidas de ritmo, atestadas de ancianos,
abierto el techo del mundo,
planeta andado por lo titilante,
sangre y amor, ten de mí lo que desees.
Mata el sol, el mítico dios de dioses,
acuna la sal que la arena destella
en los rostros del mundo;
la felicidad, lo que te doy: lo que te mereces.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
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Solo contigo

Solo contigo el beso se hace rosa,

mis sentidos se alborotan,

saco agua de la roca.



Solo contigo

el verbo explota en conjugaciones de amor,

exploro tus espacios, latido a latido,

beso a beso.



Solo contigo el corazón hace ebullición

en bombeos ansiosos,

suplicando más y más.



Solo contigo viajo a marte,

conquisto Venus y Saturno.

¡Vuelo en ondas eléctricas de paz!



Solo contigo mis latidos se aceleran

en desordenado compás.



Solo contigo Apolo de mis sueños

se prende la chispa del deseo,

entonces tus caricias se hacen cielo,

tus besos mariposas que levitan

y rozan mis telares en ritmo excitante.



Solo contigo me fundo en energía de amor,

atrapo la luna entre mis dedos,

escalo las muralla alta de los rojos deseos.

Conquisto roma en tus avernos

y me sacio plenamente en tus laberintos.

¡Extasiada!



Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú - derechos reservados
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Aún me quedan pájaros...

Aún me quedan pájaros volando en la cabeza
de aquellos que, de niña, llevaba en mi equipaje,
aún rozan con sus alas mis sueños cada noche
y vuelo entre sus trinos en busca de arcoiris.

Se mantienen anclados al ritmo de mi pulso,
temblando entre mis dedos, bailando en mis pupilas,
así tiñen de magia la luz del horizonte
y borran de los mapas el miedo y las tormentas.

Siguen aquí varados, los siento en mi costado,
guardando las trincheras de las guerras perdidas,
aquellas que libramos, a oscuras, de memoria,
cogidos de la mano, rodeados de silencio.

Aurora Zarco.
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