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Algunas carencias

Este mundo no urge muros
ni ciento diez mil policías
hostiando negritos bien duro
hasta sangrarles las encías,
no exige este mundo hamburguesas
guisadas al fuego del dolar
y menos aún las promesas
de aquellos que mienten y roban,
apenas requiere este mundo
tópicos, lemas y proclamas
salidas del grito iracundo
que pasa las huelgas en cama.

El mundo precisa sin falta
recobrar la normalidad,
montañas de cimas más altas:
al mundo le falta igualdad.

Este mundo no urge guerras
ni rayas de coca en el baño
ni granos de oro en la tierra
ni criticar más al rebaño,
no exige este mundo milagros
forjados en papel moneda
y menos aún los macabros
métodos de un orden de mierda,
apenas requiere este mundo
comprar el perdón de los vicios
que han convertido en nauseabundos
algunos sueldos vitalicios.

El mundo precisa sin falta
desempolvar ciertos preceptos,
montañas de cimas más altas:
al mundo le falta respeto.

Este mundo no urge autopistas,
ni casas, ni trajes, ni tele
capaz de aupar al periodista
y hacer de la audiencia un pelele,
no exige este mundo perfumes,
frasquitos de crema antiarrugas
y menos áun que se inhume
la belleza en edad madura,
apenas requiere este mundo
doce mil canales de porno
que intenten en varios segundos
colmar apetitos sin fondo.

El mundo precisa sin falta
evocar una vieja caricia,
montañas de cimas más altas:
al mundo le falta justicia.

Este mundo no urge misiles
ni bancos, ni coches, ni ropas,
ni espectaculares desfiles
de tanques, banderas y tropas,
no exige este mundo esperanzas
cosidas en cromos sagrados
y menos aún ordenanzas
que reporten más deshauciados,
apenas requiere este mundo
partidos de fútbol, cerveza,
darle un portal al vagabundo
o ahogar en alcohol la tristeza.

El mundo precisa sin falta
antiguas lecciones de ciencia,
montañas de cimas más altas:
al mundo le falta conciencia.
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4comentarios 33 lecturas versoclasico karma: 59

A la sazón

Solsticio


Equinoccio
yo

Frío - calor- sangre
a borbotones

Primavera…
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7comentarios 55 lecturas versolibre karma: 97

El Tiempo Muerto

Llenos los espacios entre segundos
de tiempos ausentes y muertos,
llegan de otros espacios más yertos
manos frías, y rotas, y agudas.

Perforando astas de hueso al costado,
por la reja del pecho cuelan su aliento
y en la fuente de la sangre se abrevan
escarbando el estanque con sus uñas.

Aléjate, Alma, que aún estas a tiempo
de huir por las ventanas de la Casa,
y sin mirar atrás al Jardín desecho
reír por la suerte que te ha tocado.

Que las manos que todo pudren
son Envidia que al Corazón apresa
y buscan como la más digna presa
la mente del Hombre, del cuerpo lumbre.
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2comentarios 38 lecturas versoclasico karma: 95

Soneto. Mi barca en vida

Mi barca, en vida, navega implacable
sujeta a vaivenes libres del aire.
Ante cualquier tempestad sigue estable
y no admite bochornos ni desaire.

El río y el mar, con gesto apelable,
la mecen en las olas del socaire.
Remos y velas la hacen navegable
respirando aire puro y más aire.

Se impregna de agua, humedal que desangre
nieves y lluvias que operan sin sable
del nacimiento a la muerte del río.

No hay brusquedad ni más rastro de sangre
que un balaustrado sudor responsable
que alivie a mi barca del sol y el frío.
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sin comentarios 33 lecturas versoclasico karma: 34

He conocido la maldad

He conocido la maldad
hasta el mismísimo tuétano he sentido el odio y el rencor
de aquel que nunca recibió amor.

He sentido la rabia y el coraje
de una humanidad carente de misericordia y cariño
he padecido frío y hambre espiritual por los duros golpes
de seres que se alimentan del sufrimiento de otros
los cuales deberían ser protegidos.

He combatido la angustia y la desesperanza muchas veces
tantas que ya he perdido la cuenta de los duros reveses
me he quedado ciego y mudo por el dolor de ver destruido mi nido.

Pero nunca, ni una sola vez, ni un solo minuto
el sol a dejado de salir para mí y calentar mis suspiros
a pesar de todo y de todos los aullidos que calan el alma
el creador del universo nunca a dejado que mis ojos se cierren.

Sigo contemplando con valentía y dignidad la luz de una tenue mañana
sigo escuchando el canto de las aves y el silbido del viento en los árboles
mis días siguen siendo muchos días gloriosos.

Por medio de ti he conocido el amor y la dicha
la solidaridad y el cariño que no es de carne, sangre y hueso
he conocido el abrazo fraterno y desinteresado de un alma
y la sonrisa a vuelto a mi rostro todas y cada una de mis mañanas.

Me has enseñado que amar
es la mejor muestra que yo soy un ser amado
y que mi camino nunca será un camino en vano.

Me has enseñado que la semilla que siembras
siempre da fruto excelente
y que esa es la gran diferencia que marca
la esperanza que dejas en mi vida a dado frutos inmensos.

A veces pienso que el camino del justo no tiene sentido
pero veo la magnificencia de tus actos en mi propio destino
solo me resta seguir caminando sobre tus huellas trazadas.

Amar lo mal amado en este mundo
y recibir sin merecer una gran recompensa
un cariño y una amistad eterna
que no borrara el tiempo que emerja.

Gracias por ser la guía y protección de mi vida
Te quiero mi amigo
contigo a un lado
la vida es más plena.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
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10comentarios 146 lecturas versolibre karma: 95

Vida

Hoy acepté pensar en ti
como quien acepta un último acto,
yo te voy a hablar como si ya me fuera a morir
cuando termines de leer este poema,
porque esto es lo último que te tengo que decir;
Te amo.

No te pongas las cruces de mi amor,
acepta mi muerte y murámonos hoy.

Yo pongo mi existencia sobre mis hombros
y a partir de hoy voy hacer exclusivamente
lo que me alegra la vida,
induciendo el sagrado silencio
en las venas que tibiamente
te pasean por mi sangre,
como una voz tenue
llena de sentido y dirección,
llena de vida.
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sin comentarios 20 lecturas versolibre karma: 42

Marcha

Siempre me voy; siempre permanezco. Estoy y no. Podría ser. No soy... o soy pero termino yéndome. Vuelvo; me quedo en ti y reconstruyo aun sin ruinas. Todo es a partir de un nuevo cimiento o de ninguno. El ciclo es así... el tuyo, el mío. En él estás y estuve ahí antes. Creí que estaría después; no esta vez. Temo que no podrá ser. No seré, no fui. No me voy a pesar de todo, ni permanezco del todo; no podría ser aunque me vaya o aunque vuelva. No me quedaré ni reconstruiré mis paredes con tus rocas vírgenes. No lograré marcharme a sitio alguno, ni fuera ni dentro. Quizá lo haga cuando no sea posible. No podemos habitar la nada, besar el aire o vivir de sobredosis de oxígeno a la deriva del desamor o de la cama que levita. Me iré... No me encontrarán, ni tú, ni tu memoria, ni la mía, ni las culpas o la excitación pura de los días; ni siquiera el aliento que solías decir que yo te era. Debo dirigirme en línea recta, ocupándome de las heridas que sangraran el trayecto entero. Cuando quede vacía del camino, de no quedarme a pesar de esas pupilas ocre que me persiguen a oscuras y proyectan las sombras que me erizan... Cuando reflejen mis hombros el brillo que me dejarían tus incipientes expectativas y tus dientes, romperé el contenedor... se abrirán las suturas.

Desataré los miedos. La sangre seguirá su cauce en picada.
Para no amarte, me negaré el antídoto.

Me perderé y así, perderé intencionalmente todo rastro de ti...

Me iré de mí.



Yamel Murillo



Incisiones
El Diario de Paloma©
D.R. 2015
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5comentarios 56 lecturas prosapoetica karma: 82

Besos de sapo

Quisiera volver a nacer sapo,
esperar el ósculo
fertilizante de alas,
de primaveras,
mirar el futuro a los ojos,
certeza de que el vacío
huirá a la ciénaga del pasado.

Beso de sapo sanador de princesas,
que huyen de sonrisas lúcidas,
buscando refugio en la noche trémula,
donde su boca libe el deseo
por el abismo, la necesidad
de saciarse con el légamo del arrebato.

Sanador de triunfadores
escondidos tras el artificio,
madriguera de recelos
por abrir sus entrañas,
descubrir las espumarajos
de obviedades.

Sapo de lo cierto, lo carnal,
tangible de los sentidos
amalgamados con sudor,
muro de esencia sin maquillaje,
fronteras, pasadizos ni atajos,
lo inevitable de escalar
como premio a la constancia.

Ofrendo besos de sapo
suturando la ficción,
abriendo escaparates, vidrieras ,
sin edulcorantes del dolor,
sangrar para sentir vida,
que el viento del albedrío
insufle emancipación
del desasosiego al error,
abriendo calles a los infinitos.

Amén
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17comentarios 86 lecturas versolibre karma: 105

No nací para nacionalismos

Ninguna bandera me tienta:
sus tristes colores no colman
la sed que atesoran los ojos.

Tampoco me gustan los himnos:
el ritmo marcial no consigue
que batan las alas en vuelo.

De toda frontera recelo:
la mano que traza los límites
produce también las heridas.

Y hablar de las patrias me aburre:
un muro de torpes neuronas
impide que llegue la luz.

Ingenuo, perverso artificio:
querer abarcar en conceptos
el vasto sentir de la sangre.

Perversa, ingenua mentira:
mandar a buscar a los hombres
su origen en signos vacíos.
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4comentarios 28 lecturas versoclasico karma: 75

Como

Como el reflejo de aquella gota de agua que se desvanece como un grano de arena que no encuentra su lugar.
Como una boca suplicante sin consuelo.
Como un nudo en el estómago que suspira y no suelta.
Como un río que baja de la montaña que sabe que la remontada es casi imposible.
Como un avión en el aeropuerto que nunca despega.
Como una vía oxidada triste y muerta donde el tren no llega.
Como ese autobús que no espera.
Como un campo de fútbol lleno de piedras.
Como ese avestruz que no vuela.
Como esa baldosa hundida que estropea la estética de la cocina.
Como esa herida que sangra y no cura.
Como un corazón vacío de deseos que casi ni late.
Como un barco perdido en el oceano Atlántico.
Como un iceberg que se deja de ver por que deshiela.
Como esa montaña que pierde su figura por que se convirtió en cantera
Como esa carretera cortada y vacia.
Como esa obra paralizada que espera ansiosa en el recuerdo.
Como un parque sin columpios lleno de espinos.
Como una noche sin luna ni estrellas.
Como el universo que dejas de ver por que cierras los ojos.
Como aquella casa obandonada y vieja que se convierte en escombro.
Como un pueblo olvidado y fantasma que no sale en el gps.
Como esa sábana rota y vieja.
Como el descosido del posa brazos de un sofá que quiere jubilarse.
Como un recuerdo tan mío que ni el tiempo se acuerda de él.
Como un ángel sin alas que no sabe donde las pudo perder.
Como un cementerio sin flores ni velas.
Como un bosque sin árboles y parques sin aceras.
Como un amor no correspondido o una vida vacía e incompleta.
Como una melodía en silencio y sin volumen.
Como una carrera sin meta y un primer puesto sin copa ni podium.
Como una moto sin ruedas o un coche sin motor.
Como un submarino averiado en el fondo del mar sin oxígeno.
Como un camión bajando el puerto sin frenos.
Como una playa desierta y sin agua.
Como un refugiado sin refugio.
Como un inmigrante sin papeles.
Como una vida en el mar tragada en una triste patera.
Como un teatro sin función, sin telón, ni guión.
Como un maniquí hueco sin venas, ni sentimientos.
Como esa brisa arrítmica y nocturna, sin rumbo.
Como un tornado en pleno crecimiento que arrasa con todo a su paso.
Como un hotel sin camas, ni sábanas.
Como un hospital sin puertas, ni ventanas.
Como un despertar sin mañana..
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Pensando en ti

Siempre que pienso en ti.

Me alumbra un par de estrellas,
es mi noche la más perfecta,
cuando cae sobre mí, tu mirada,
es como si callera sobre mí,
el fuego de una estrella fugaz,
difuminadose en mi piel,
vertiendose en mis venas,
el calor de la hoguera.

Y sigo pensando en ti.

Cuando me escribes un te quiero,
sabes tú, que eres mi lucero,
sabes, que habito entre las sombras,
dándole el mejor lugar,
entre luces de mis versos,
al regalo que jamás podré olvidar,
me diste tu corazón, y el mío...
no sé dónde fue a parar.

Y estoy pensando en ti.

Mi sangre entre el fuego,
mi respiración te busca de nuevo,
latidos que preguntan por ti,
y mi ternura... Acaricia tu mirada,
mientras llueve, quisiera tenerte,
una vez más ente mis brazos,
con tus besos de jazmines,
y frescas azucenas perfumadas.
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6comentarios 105 lecturas versolibre karma: 101

Te pregunto poeta

Tú, poeta, que con tus versos
logras mi ser me arrastre
hasta el fin de mis sentidos;
letra a letra, palabra a palabra.
Poeta, el ras de tu alma, a la mía encuentra.
Haces tu hogar en la cavidad de mi pecho.
Lo hondo de tus palabras penetran en el fuego de mi hoguera, y me baño,
en el frescor de tus aguas.
Tu prosa, es la madre de mis sueños,
fácil me conduce a la fantasía, al ensueño.
Tú, poeta, en suavidad, intensidad o melancolía me atraviesas directo al corazón, cual daga furtiva, o aromático pétalo de rosa.
Sangro, en éxtasis, en agonía,
por el llanto o canto de tu verso.
Incomprensible es mi sentir por tus palabras. Dime, la razón poeta.
Dime el porqué, mi ser por ti suspira?
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17comentarios 77 lecturas versolibre karma: 92

El camino del Adicto

Los mataría a todos, sin prisioneros,
sin pudor, sin contemplaciones,
sin conocimiento, en el ardor de la guerra
sin miedo, ni arrepentimiento.

Como un animal ávido de muerte y carne,
como lobo entre ovejas,
que griten los corderos,
que sangren las corderas
como perras en celo,
abaláncese la muerte entre el heno.

Pero ya no soy ese monstruo,
fui soldado, que no asesino.
Pero el dolor que me provocan
es tan intenso,
que han vuelto esas ansias a mí ser,
quiero quemarlo todo.

Y cuando la ceniza tiña mi rostro,
saltar a la hoguera.
Aún así me doy la vuelta,
les doy la espalda y me gritan, ven aquí, no te vayas.

Ríos de sal y lava recorren ya mi cara.
¿Tú, qué predicas?, si ayer te relamías
con lo que hoy me pides que no coma.
Me llamas pervertido, cuando tú,
todo lo perviertes, sacándolo de su naturaleza.
Haciendo de lo bello, algo trágico y moribundo.
Tu, que le provocas náuseas a mí culo.
Tu me pides, que no la vea,
que no la oiga, que no la sienta.
Que cuando pase no respire.
Que no me abandone
y con paso firme cumpla con mi misión.


Si, a veces y sólo a veces me siento así,
desamparado, sólo.
Pero siempre estuve sólo.
Aún teniendo hombros
para llorar las penas,
la vida era una montaña
de piedras que mordían mis tobillos,
¿y yo?, yo con mis calcetines blancos.

Una vez cuando estaba a medía montaña,
me sentí desfallecer y vi
un lago azul bajo mis pies.
Salté, sin más, cerré los ojos y mi corazón,
dejé que el dolor se adueñase de mi alma.
Vi a la virtuosa y su guadaña,
no me pareció tan triste final.

Ahora vuelvo a estar en la falda
y me duelen menos los mordiscos.
Además cada día aprendo trucos nuevos
para que no me muerdan las piedras.
Y eso me lo han enseñado aquellos
a los que mataría.
He de estar agradecido,
seguir escalando y cogerme de algunas manos.
Aunque a veces los mataría,
a todos, sin prisioneros.

Camaleontoledo*
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Piezas

Te imagino y sabe bien
Armarte de a retazos
Piezas, piezas…
Siempre fuiste un todo desarmado,
Inexplicable.

Profundo verde de bosque
En tu mirada camuflada,
palabras de frutos silvestres
en la piel de los besos.

Me arrastra la corriente de tu sangre
Es cálida y me arropa
Roja, verde, metálica
Como el mar, el bosque y el volcán.

Eres, en toda tu tierra
La unión de los elementos
Eres piezas soldadas
Con fuego y frío,
Eres todo, y me ensamblan tus fragmentos.
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17comentarios 101 lecturas versolibre karma: 97

Cincelando esperas

Cincelando el pasado relegado,
hollando recuerdos de acero
en un intento de olvidar
las vidas que nunca viví, las que quise,
hasta que los sueños perpetúan
el cristal descompuesto en gotas de sal.

Profeso horizontes sin respuestas,
flanqueado por el dolor,
la indefensión de la cordura senil,
comprender que el camino es solo polvo,
que no hay voluntad, únicamente salidas
donde navegan las inquietudes laceradas.

Exhausto de mi, de la falta de silencios,
aceptar que no hay soles, ni flores,
ilusiones de nuestro arrebato
por alcanzar ése amor, mecenas de hados,
que no hay alas, ni suficiente luz
para tanta oscuridad.

Buscando ésa grieta solidaria,
con la boca llena de palabras desertoras,
del raciocinio, de todo juicio,
derramo mi mirada en ojos ajenos,
renuncio encontrar el puerto donde el fleje
de mi sangre halle el cáliz donde verter
el cielo, la sima más profunda,
para acoger la lápida del olvido adúltero
con una leyenda cincelada en piedra:
“solo espero….”

Amén
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Quisiera escribirte...

Quisiera escribirte para saber de ti.
Quisiera hablarte para contarte mis cosas.
Quisiera que hubiera esa comunicación,
entre nosotros, que hubo en un tiempo,
y que siguiéramos viéndonos de tarde en tarde
y saludándonos como amigos,
tomar un café y sonreír,
intercambiar unas bromas,
como personas que se quieren,
aunque tenga que confesarme
que me duele muchísimo tu ausencia
y todavía más tu silencio,
ya que no sé si soy culpable del mismo
o si simplemente te has aburrido del otoño
y del invierno subyacente en mi persona.

Pero si quieres, y respetando tu silencio,
me gustaría escribirte,
hablarte con mis "palabras",
con mis letras, con mis versos
y desnudar mi alma para ti,
como tantas veces hice, quizás,
sin que te dieras cuenta.

De todas formas soy consciente
de que tienes tu propia vida,
tu camino juvenil y soñador,
tus sueños, incluso, tan variados
y reales,
tan auténticos y sencillos,
y por eso no quisiera romper
esa magia que rodea tu persona.

Antes creí verte pasar y te saludé,
pero no respondiste.
Quizás me equivoqué y no eras tú.
Quizás las legañas de mis ojos
confundieron tu persona con una ilusión,
con un sueño y un deseo de hace años,
y si es así pido disculpas a la persona
que equivocadamente saludé
ya que no era para ella ese saludo,
sino para ti.

Un día pensé que era la hora
de hacer un alto en el camino,
de parar y dejar descansar
a un corazón atormentado
por los sueños y los celos;
de recuperar fuerzas,
tomar un trago de agua
en la fuente fresca de la vida
y reanudar la marcha,
convenientemente renovado,
para afrontar la última etapa
de un otoño, que termina,
y un invierno que se acerca
y en el que empiezo a caminar,
sin darme cuenta.

Quizás por esto mismo
la nostalgia se apodera y me abraza,
me hacer recordar y querer imposibles,
abrir puertas cerradas,
mirar pupilas perdidas,
buscar sonrisas apagadas
y voces mudas, que solamente
quedan ya como rescoldos en mi alma,
de un pasado que se escapa
lentamente de mis ojos
y que, muchas veces, no sé
si fue verdad o fruto de la imaginación
y necesidad de un corazón atormentado
y precisado de cariño.

Pero, a pesar de todo, es cierto,
lo confieso, me gustaría escribirte,
me gustaría hablarte, saber de ti,
intercambiar esas "mariposas"
tan nuestras,
tan charlatanas,
tan pizpiretas,
tan canijas,
que solo con mirarlas ya se alegra el alma
y los días parecen tener vida propia
y hasta la sangre circula con otro tono
musical por las venas,
y los sentimientos se ensanchan y estiran
en la búsqueda de aquel eco del pasado,
intentando traerlo aquí, ahora,
a este instante, a este momento,
a tu lado y a tus ojos,
aunque sea una utopía irrealizable.

Rafael Sánchez Ortega ©
25/01/18
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Preguntas...

Cómo se añora la vida

cuando huidiza se escapa;

cómo se recupera el tiempo

cuando este se malgasta;

cómo cierran las heridas

cuando infectadas te sangran;

cómo se abraza el amor

cuando el amor es la nada;

cómo se nace de nuevo

cuando se te muere el alma…
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Ahora sí sé lo que quiero

Quiero subir tan alto como pueda
para estar cayendo durante toda la eternidad.
Pues sólo así el frío de ahí fuera
podrá abrazarme sin que hable la ciudad.

Quiero darte la espalda durante un segundo
y que me parezca un castigo infinito.
Pues es lo que me enseñó vuestro mundo,
me lo tienes que quitar para que valore el hito.

Quiero que me grites en la cara
y te quedes tan a gusto como puedas.
Pues va a ser tu más preciada bala
antes de que veas cómo mi otra voz me enreda.

Quiero que el oro y los diamantes hagan reverencias
a todos los que sangran por el premio.
Pues tan sólo desde su inconsciencia
se puede entender que permitan el asedio.

Quiero detectar con tiempo, cual radar, a los alcahuetes,
y ver su marcha con remordimientos en la nuca.
Pues me gustan los niños adultos sin juguetes
y los demás están más de más que nunca.

Quiero que no cuenten conmigo
porque ya ni decepciono.
Pues el cuco siempre vuelve al nido
después de días sin su todo.

Quiero tenerlo aun sufriendo de más
porque no merezco lo que espero.
Pues estuve delante y detrás
y ahora sí sé lo que quiero.
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Que fortuna sería

Que fortuna sería la de romper las cadenas que aprietan esa extraña angustia de no saber quién eres, que buscar, cuál es tu hado. Ese desconocido ser que se esconde en tu interior, que te atrapa cada vez que intentas escapar, que te retiene en su mazmorra de miedos y desazón, que absorbe tu vitalidad como el parásito que succiona la sangre a su huésped.
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Despojos bajo la luna llena (@DanielOPDD & @Pequenho_Ze)

Un camino plagado de circunstancias
para que al final sea la evasión
la que me lea la cartilla.
Baches fueron mentiras,
cambié las piedras por pastillas
ahora siempre amanece en lunes
Da igual como lo mires,
todo lo que no salió de mi boca
fueron mis orígenes.
Se han marchitado princesas,
he deshojado labios
pero todo lo que retuerza la metáfora lo pagaré con intereses.

Sin apenas comprensión,
ni deseos, ni vida, ni muerte,
recorro los caminos más inaccesibles de mi mente
para huir de las redes
que apresan mis piernas.
¿Es posible volar con siete mil cadenas
haciendo rozaduras en la piel?
El viento me quema
los versos tatuados en tu voz
simulando el incendio de una vida obtusa
atorada en un silencio amarrado al corazón.
Recojo las cenizas de todas las sonrisas
para venderlas al mejor postor.

Voy llorando por las esquinas
¿por qué tiene que inspirarme lo que me lastima?
hace un par de copas que te recuerdo
y ni falta que me hacían. Te reitero.

Y a mi lado camina tu sombra
completando mi espacio, mientras tú,
en tu trono de silencios, anestesias
la triste memoria que viste mis horas.

La muerte desnuda con manecillas cose el lienzo,
odiando a viejos dioses y amando a los nuevos,
todo fluye pero el río no cambia es el mismo agujero.
Puedes recordarme como quien casi te conoció
con una sobredosis de tiempo
en tu cerebro regado con la sangre
de las víctimas que no mataste pero que quisiste.
Tu boca en mi oreja diciéndome: esta herida no la cicatrices
metiendo el dedo en mi llaga como en mi ano
pretendiendo sacar oro
como si fuese un tesoro lo que me diste y ahora me has quitado.

Me falta camino
para ir destilando de mis lágrimas
el dolor que necesito para olvidarte.
Que me falta un nuevo dios a quien rogarle.

Y ahí sigues, con mi paso tras tus pasos,
llevando mi propio corazón en el costado
y encumbrando sus latidos en tu mejor sonrisa
mientras permanezco estático y ciego
bajo una losa de temblor y lluvia.
Me han quedado sólo palabras heridas
pintadas en mis manos.
Me sangran los labios si grito tu nombre.
Fui presa fácil de tu propio delirio...
Que esta muerte silenciosa sea el verdugo
de un tiempo enrarecido y monstruoso
que ahora tras tus ojos se descubre.
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8comentarios 117 lecturas versolibre karma: 110
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