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Abrázate fuerte que amar te toca

Tus ojos gritan despavoridos
nadie escucha más que su propio silencio
pareces invisible en un mundo ajetreado y lleno de bullicio.

Muchas son las señales que enmudecen tu conciencia
muchos son los sentimientos que intimidan
a un corazón roto en mil pedazos.

Y aun así, nadie alcanza a limpiar tus lágrimas
nadie te escucha, por más que intentas gritar fuerte
nadie voltea a ver a tus ojos.

Es tanto lo que tus ojos hablan
que no necesitas muchos segundos para dejar de callarlo
grandes son las piedras que bloquean tu garganta.

Gritos sin voz que nadie interpreta
manos que bloquean tu habla

solo dios es testigo de tu inmenso sufrimiento.

Solo dios y nadie más observa
por más que imploras
tu ruego no se transforma en una salida inmediata.

Tu frente es la prueba de la frustración que siente tu plena inocencia
son los segundos eternos e interminables
que la propia oscuridad divaga en tu cabeza.

Delirios e imágenes interminables que las voces
y las pesadillas parecen incontrolables,
como quisieras que la noche nunca oscureciera.

Y fuera la luz un rayo eterno que te libera
como quisieras que una estrella fugaz llegará a tu día
y ya nunca tuvieras que guardar más ese secreto podrido.

Y como un acto divino un abrazo fuerte y limpio ahora te protege
tan fuerte lo abrazas que pareciera que no te alcanza
todo el aire del universo para respirarlo y poder llenar tus pulmones.

Tu sonrisa en un lindo rostro a regresado
vuelves a soñar con tus fantasías gloriosas
a correr por el parque a toda prisa.

A amar el cine que tanto te llena
tu niña interior es una niña hermosa
abrázate fuerte que amar te toca.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
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6comentarios 152 lecturas versolibre karma: 98

Natura

Se va a acabar el viento
y tú suspiras de alivio.
Si no valoras ni tu tiempo,
¿qué te separa del martirio?

Y de espaldas al abismo
se cae admirando el cielo.
Y ves reflejado lo mismo
que te arrebata el miedo.

Palmeras de soledad rugen
en contra del mar, que lastima.
Porque hiere al que sí sude
ante futuros que depriman.

Cataratas de azul blando
que estrangulan al más oso.
La corriente guía al barco
por la crueldad de su Mar Rojo.

Bondades varias en desiertos,
que carecen de buenos oasis.
La tregua son ojos abiertos
intentando ofrecer casis.

Me desahogo en lagunas,
mentales, para ser exacto.
Prescindo de todas las lunas,
sólo necesito el tacto.

Bosque que encierra cordura,
presa de una nube negra.
No hay más que ver a Natura
y los secretos que encierra.
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Quien más, quien menos, una primera vez

Una mirada,
un pestañeo pausado,
y un secreto inconfesable.

Una canción,
una pequeña navaja,
y un corazón en el bosque.

Un cine,
una tormenta,
y bailar bajo la lluvia.

Un beso,
una mejilla,
y un corazón desbocado.

Un abrazo,
una sonrisa infinita,
y un porque sí.

Un portal,
una adiós que no se acaba,
y un suspiro al aire.

Un [lo sabe],
un [seguro],
y aún no hemos dicho "te quiero".
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8comentarios 102 lecturas versolibre karma: 99

¿Que es el amor?

¿Que es el amor?
¿A caso no es como un manantial
que nace en las aguas más cristalinas de un corazón que ama?

Eso es el amor
un sol radiante en una bella mañana
el mejor paisaje que ha quedado marcado indeleble en la memoria.

El amor es un sentimiento secreto que nunca tiene su propio fin
que ni los años podrán hacer en el metralla
en el más puro sentimiento que tengo por ti.

El amor es una aventura que crece a raudales en mi interior
es una hermosa canción que basta con escuchar una sola vez
para quedar impregnada para siempre en los más íntimos recuerdos.

Eso es el amor
un valor sin precio, una tierna caricia, un perdón supremo
un te escucho con calma, un abrazo tierno en la mañana.

Es el momento oportuno para acercarme a ti
y saber que en ese momento eres todo lo que tengo
a pesar que a veces no tengo nada.

El amor es un refugio seguro ante la tormenta que arrasa
el saber que siempre estarás ahí cuando más me haces falta,
un destino al final del camino en una sola palabra.


Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
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13comentarios 183 lecturas versolibre karma: 98

Aviones de espuma

Trotamundos de espigas. Funambulistas del sueño.

Equilibristas de abrazos. Astronautas de carcajadas.

Éramos todo lo que sueñan los niños. Cohetes de plastilina, barcas de corcho.

Aviones de espuma, hierba mojada.

En nuestro cosmos, íntimo y secreto, dos pájaros compartiendo alas.
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16comentarios 109 lecturas versolibre karma: 101

Corazón de barro

Despierto,
en mis oídos oigo la hierba de tu risa
las olas de tus caricias meciéndose
en la aurora de mi piel agostada.

Volando,
unos gorriones acaparan la alegría del mundo,
su lengua contiene los secretos de todas las sonrisas,
cantan a todos los insensatos amores.

Escucho sus apariciones
en el respeto por el vuelo
al que las caricias invitan
con el vértigo de un corazón
lleno de piedras lunares
y otros astros muertos.

Cuelgan en la sombra de una noche
que no es de este mundo
como no lo es tu sonrisa
de hierba mecida sobre el mar
que obstruye de lo azul lo oscuro
que el vaho de otros besos trajeron.

Está tu sonrisa, como tus ojos,
anudada a la risa de los colores del mundo
del que hablan los gorriones
surcando como ondas el aire
desnudando exaltados el vértigo
de mi corazón de barro inmaterial.
Animal exaltado. Eso soy.
Quiero besarte.
Te beso.
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19comentarios 96 lecturas versolibre karma: 106

Supernova

Solo tú,
bronce eterno
del secreto cerrojo
a quien reservo
el giro
de la sola
llave.

Eres agua...
del dulce río
y de la quina;
elixir cuántico
de un sistema único,
capaz de devolver
el pasivo motivo
a las piezas
de un planeta corazón
desordenado
que no sabe
ser ni estar,
estar sin ser,
ni en ti
aun en traslación,
si no es contigo...

De ese abismo mundano
donde me llevas
hasta el mismo infinito
del desahogo
al que me elevas,
tu palabra
levanta estelas en la millar galaxia
o destruye
algún pedestal endeble
del alma...
aunque en medio
de tal destrucción
el ciclo vuelva
a empezar
y jure jurando
que por ti
cada parte
de su plenitud
poseerá,
el jamás gélido
del solsticio tuyo
o el cataclismo
del siempre
lunático
que nos arroja
fuera de su justa
rotación...


Serpentea
tu año luz
por mi núcleo estacional,
dual y nocturno...
Ve consumirse
mi atmósfera calma
y gira en derredor
renaciéndome
de tu verbo conjugado.


Surgirás
sobrepuesto y altivo;
poderoso segundero
efecto de tu váculo
sobre mi ángulo
de tiempo en el torrente,
a marcar
exacto,
con escrupulosa precisión,

tu vida definitiva...
o mi absoluta muerte
.



Yamel Murillo



Del cosmos y otras hogueras.
Las Rocas del Castillo©
D.R. 2016
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19comentarios 102 lecturas versolibre karma: 92

Conjuros mágicos y cuencos de barro

Cuatro tablas mal puestas.

Es lo que queda de la choza de risas. Refugio de pastores, los de rebaños de caricias.

Tiro piedras al río. Darán aún más vueltas. Acabarán pulidas.

Como mis ojos. Bruñidos de tanto mirar.

Engobe rojo en las asas de mi cuenco de barro, que sostiene, entre vapuleos y brisas, la mejor de las pócimas.

Conjuros y fórmulas mágicas. Las que sólo conocen los mirlos (y yo).

Aquí guardo el secreto, la receta. Un día, cuando la niebla empape de nuevo el bosque, te diré al oído, muy quedo, todo lo que sé (y todo lo que siento).
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14comentarios 78 lecturas versolibre karma: 101

Ahí está el invierno de mi vida

Ahí está el invierno de mi vida
con sus hojas caen amarillentas
adoloridas por el viento seco que las sacude,
que nos recuerda que no somos nada
ante los rayos ausentes de un sol incandescente.

Ahí está el durazno
hace tres primaveras que esconde su fruto
ahora aparece con sus pequeñas flores rosas
apenas las sostienen de una rama débil
desnuda su vientre ante el huerto seco .

Ahí está el viento
rasgando a todo lo que duele,
no es el abismo de piedra lo que convalece
es el presente perpetuo
que moribundo inmortaliza su suerte.

Ahí está la semilla dormida
sobre una mirada quieta,
se escucha que comienza la vida
ante sus párpados que guardan secretos,
es el momento intenso donde reverdecen el tiempo.

Ahí está el invierno de mi vida
el frío se sabe que amarás estar adentro
sin la intemperie de un vacío que cala a los huesos
sin los reclamos honestos de un recuerdo de lejos
sobreviviré a este invierno y en la primavera los duraznos endulzaran mi amor.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
08/02/2018.
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7comentarios 249 lecturas versolibre karma: 118

Esta noche olvidé tu nombre

Esta noche olvidé tu nombre
y los labios quedaron vacíos
como una casa abandonada

Solo queda el miedo

de una puerta entreabierta
como una arma blanca
que rasga las canciones
que aprendimos
en aquellos años

de soleados días

cuando descubrimos la piel
de nuestros secretos
mirando todo, en la segunda fila,
al margen de la euforia

con la nostalgia inadvertida.

Pero hoy

hoy olvidé tu nombre
y te marchaste con mi miedo
entre las líneas,
entre el lenguaje impune

de esta poesía rota
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El mejor poema de mi vida

El mejor poema de mi vida
no son las palabras sobre escombros
en puentes rotos
sobre parajes oscuros que no llevan a nada.

Dentro de mí las sílabas sobran
con un lenguaje con sentido
sobre una imagen momentánea
que hierve con el tiempo deseoso de salir.

son murmullos suaves que me devoran hablando
cada vez que leen los pensamientos
enredados en el deseo de ver una estrella
que se mira a lo lejos.

No iré a ninguna parte sin esa luna
que ilumina con un alfabeto sabio
y que me enseña a hablar conmigo mismo
atenuando el silencio que se adueña de mi último verso.

Heredé de mi abuelo ese verso parlante
de un soneto que se canta con el viento,
alegre y fresco como la sonrisa sincera
que se otorga sin el mínimo esfuerzo.

Yo juré ser un racimo de rosas
que nunca se marchita con las tentaciones
de unas sílabas olvidadas por la memoria,
palabras mayores que morirán conmigo hasta final.

El mejor poema de mi vida
no lo he escrito todavía,
vive conmigo en los días ausentes
de todos los retratos vivos que se guardan para sentir.

Mi poesía es un libro abierto.
Tiempo de siempre,
verbo secreto a voces,
palabras indecisas de un sustantivo que habla.

Cuento de once sílabas
que nunca van a ninguna parte sin mi,
sueño que me persigue sin sentirlo,
aire que disipa a las voces tímidas de un arte que llega.

El universo habla en un poema,
entre las nubes llenas de imágenes libres
de un sendero lleno de simetrías
que se nombran siempre desde mucho antes.

El mejor poema de mi vida eres tú.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
10/02/2018.
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25comentarios 234 lecturas versolibre karma: 112

Siempre estaré enfermo de ti

No lluevas por mi amor.
Doctor, me duele,
me duele mucho el corazón.
Si me pudiera operar,
operarme los secretos de esta canción
hecha poema para ella,
para la dueña de mi interior.
Tengo migraña,
azotes de irritación
cuando mis neuronas trabajan
en hacerla feliz, por todo el universo exterior.
No hacen falta palabras complejas
para definir lo que es la pasión,
si me estoy muriendo ahora mismo
por causa de este romántico dolor.
Extírpeme los órganos,
se lo ruego, doctor,
pues sin ellos seré una vasija sagrada
para contener a mi soberana, por favor.
Seré su templo, un palacio de oro,
un mundo nuevo y un panteón
para su refugio, para su perfume,
ese dulce olor
que siempre desprende
cuando su placer eterno me ruge el nombre de Dios.
Doctor, necesito no ser curado,
pues la única enfermedad tan venenosa y sin redención
que no necesita las dotes de santos falsos,
es el amor.

© 2017 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
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2comentarios 63 lecturas versolibre karma: 88

Un miércoles cualquiera...

Podría decirse "¡Qué pequeña historia!"

-Suspiros alargados cargados de colores-

y aun así comencé a escucharte.
aun así, comence a soñarte.

Aun así, te suspiré en mis sueños;
destellos de sonrisas repletas de secretos...

Aromas tan silvestres en el brillo de tus ojos, historias infinitas contadas al oído, sombras deslumbrantes que se borran como el viento y aparecen con tu eco.

-El aroma de tu sombra se posa en mí nariz-

De suspiros alargados empecé yo a quererte,
y un miércoles cualquiera me atrevo yo a escribirte, y un miércoles cualquiera te abrazo aquí en mi mente.

-Rebelde y sonriente-

Rebelde y sonriente te repites en mis cuentos;
atrevida y valiente te atreves tú a quererme.
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2comentarios 62 lecturas versolibre karma: 99

Viento Versus Viento

Viento,
que me quieres fuerte
agitando tu alma,
pero me quieres débil
mansa a tus reveses;
que traes manzanas
a mi valle sin huertos
llevando de él mi agua
como noria a tu molino
y levantas las aspas
enardeciendo los incendios
que consumen el hito.

Viento,
que me quieres inmóvil
para labrar mi tierra
removida
por tu lluvia blanca,
que se abandona
procurada, fiel
a tu recuerdo latente
y olvidas su cosecha
para el provecho táctil
de otro granero...

Viento
que me quieres luz
compitiendo al sol,
por tan solo un rayo
de tu piel altanera
y tu cabello de luna...
y me buscas sombra
entre los besos,
que mides a precisión
sobre los hombros
de tus inagotables deseos.

Viento
que me quieres miel;
silencio
devorado al arte
y al llanto de las horas...
que me quieres hiel
al celo que ponen mar y cielo
y persiguen
las manos limpias
de anunciación
a los espejismos de tus sueños.

Viento
arrojado, viril...
siempre del Oriente;
del cauce y la sangre;
del asfalto y la vereda.
Tú, la sinfonía incierta
de la canción sabida;
contemplación
y latido hirviente
de las esperanzas
y los labios
trasvasándo las delicias
del tembloroso aliento.

Viento
que me quieres paz,
cuando en el cañizal
me abandonas
y estremece tu toque
la levadura y las palabras;
que me quieres péndulo
y hoguera;
ave diurna
planeando la noche;
hélice, tu cuerpo;
mi horizonte,
mástil sin vela...
vaso de intimidad
al destino sumiso
del vaivén
de tus dulcedumbres.

Viento
ajeno a la pasión
y al temple
de la entraña
que no adviertes...

Viento
que me pides pausa
sosegada y precisa;
vuelta, huida;
cerca, lejos,
y el murmullo,
al rincón del sollozo
sonoro y sereno.

Viento
que pides atrio y cumbre
en la guarda
de un jardín secreto;
que pides
piel que hurtas
impresa de los aromas
y las lisonjas de tus dedos.

Viento impetuoso
que egoísta,
no despiertas al roce
de la voz que te venera...

Viento necio,
incomprendido de mí
y de tus delirios;
no admites
que viento eres,
que yo no lo era,
que viento me arrastras
tú, tu ser
y las cruentas deshoras...

¡Ves que no puedes pedirle nada
al mismísimo viento!
porque te perderás en mí...
¡porque en ti, me pierdo!

porque ambos,
somos del viento...



Yamel Murillo



A corazón abierto.
Caleidoscopio©
D.R. 2015
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Silvia

17 de noviembre.
Maldito diario:

Tras varios meses de ausencia
(casi desde el último abril
del que ya solo queda un tenue arco iris
en algunos fotogramas polvorientos),
tengo algo nuevo que contarte.

Esta mañana de ido con Silvia
(sí, con Silvia, has leído bien)
de compras a la Gran Vía,
a una de esas tiendas del centro
donde los maniquíes besan
sin censura a la anorexia.
Después de probarse nueve vestidos
he pensado, con franqueza, que para qué,
si no hay tejido mas hermoso que su piel.
(Pero claro, no he podido decírselo).
Al final se ha decidido por uno de flores
de mil formas y colores,
como si hasta el despiadado noviembre
fuese para ella primavera.
Pero si Silvia se empeña en que es primavera
florecen los cerezos hasta en la Antártida.

Después hemos ido de cañas a La Latina,
a los bares y esquinas de siempre;
ella ahora bebe sin alcohol,
y a mí, como siempre, casi me basta
con mirar sus labios mientras bebe.

Comenta Silvia:
"Enamorarse de la persona equivocada
es desenamorarse de uno mismo."
¡Qué poco se imagina ella cuán cierta
(y puñetera)
es esa afirmación!

Me ha hablado del último libro que ha leído,
del frío criminal que hace en Copenhague
del trabajo en el que acaba de empezar,
de que ya ve la luz al final del túnel...
La luz al final del túnel son tus ojos, he pensado,
verdes como las primaveras de la juventud.

Maldito diario...
¡no imaginas cuánta nostalgia cabe
en un par de palmos de distancia,
cuántos recuerdos revividos
de un lado a otro de una mesa,
cuántas primaveras levantando muros
entre su boca y la mía,
cuánta fantasía a mil años luz
de la puta realidad!

De vuelta a casa de sus padres
hemos regresado también a la infancia:
ya no está ese banco donde nos sentábamos
y tantas veces planeé besarla
cuando todavía no teníamos edad
(ni sitio)
para las tristezas,
tampoco el parque donde su risa
convertía un taciturno columpio
en una vertiginosa montaña rusa,
y un centro comercial ha engullido aquel descampado
donde jugábamos al escondite
y siempre me dejaba coger
(aunque ella no lo sabía)
por el simple placer de oírla gritar mi nombre.

"Nos han cambiado la ciudad,
el presente y hasta el futuro...
pero los recuerdos siguen en su sitio",
le he confesado.

Ella me ha mirado con melancolía
pero ha sonreído.
Hasta ese momento casi he creído
que podía salir ileso
(o con escasas secuelas)
de aquel encuentro
Pero esa sonrisa me ha derrotado...
y ya sabemos que no es posible salir ileso
de un naufragio en alta mar
o de los restos de un terremoto.
La misma sonrisa de entonces,
fascinante como un truco de magia;
la sonrisa de los recreos,
la de los cumpleaños en la calle,
la de las miradas cómplices,
la de tantas tardes en mi casa
compartiendo secretos y música,
un auricular para cada uno,
cuando las canciones eran una aventura
y sus letras himnos insondables.

La misma condenada e irresistible sonrisa
de te quiero, pero como amigo,
la de me voy a estudiar a Dinamarca
la del día de su boda
en esa fotografía con ese otro chico
que nunca fui yo.

Nos hemos despedido hasta la próxima
(quizás pronto, tal vez nunca),
con besos y abrazos tímidos.

Ya solo, sentado en el autobús,
con los ojos empañados
e intentando huir del pasado,
con su perfume y su sonrisa
aún prendidos en mi recuerdo,
he pensado en ese afortunado de la foto que,
en la próxima primavera,
decorará el suelo con los pétalos
de su vestido.

No he podido evitar odiarla,
odiarla con todo mi alma;
a la primavera claro,
porque a Silvia la amaré siempre.

Juanma
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Lied de despedida

a LH

La hora final en vilo de silencios
Cargando el aire de asfixiantes sombras
Mira también anunciarse el horizonte
De tu próxima aurora
Y me consuela creer que no fue en vano
Perderme en espejismos de tu voz
Del reflejo infinito en tu presencia,
De tu ser que fue todo y que fue nada
Tu rostro, tu piel y tu mirada,
Tu cabello, y el misterio en tu sonrisa
Que me consumió.

Hasta pronto, hasta nunca
Hasta siempre, hasta encontrarte de nuevo
Hasta no verte, y que el recuerdo arrulle
Con tus nombres mis noches
Flor de altiplano, rosa obsidiana
Morena luz, nereida niña
Prohibida, ajena, distante, extraña
Hermosa esfinge de callado enigma
Que al solitario robaste el pensamiento
Y te ofrendó en secreto en penitencia su alma
Para acallar los gritos de un absurdo sueño.

Ya se despiden de ti las grises horas
Fractal multicolor primaveral retoño
El invierno conspiró con tu partida
Para buscar el trópico al que perteneces
Pequeña alondra de vuelo infatigable
Tu canto entre girones esparcido al viento
Calmará unos segundos este vacío en el cielo
Después cargadas nubes de asfixiada lluvia
Dejarán caer mil oraciones de translúcido fuego
Como el regalo de Pentecostés
Entonces, solo entonces, a esa hora
Convencido tal vez de haber sido bendecido
Gritaré tu nombre en un último intento
Y después quizá, solo quizá, me inventaré tu olvido.
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Escarnio

Frágil como la ceniza de un cigarro en un crematorio
cómo tus palabras dulces que parecían escarnio.
La brisa sube los pelos de mis brazos
y hace público todo lo que consideré un secreto.
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Destacando el camino

Entre tantos días eternos,
entre tantas embaladas sin frenos,
entre tantas miradas al cielo,
brota y me sonríe una rosa
en pleno invierno.

Entre lo infinito y el suelo,
entre mis breves pestañeos,
entre las sombras del ego,
entona y me silva aromas
coloreando el ambiente en secreto.
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Si bebes de mi copa

Si bebes de mi copa

Las palabras no alcanzan para expresar mis ansias
de tenerte en mis brazos muriendo en las batallas.
He visto prosperar en tu montaña indómita
las flores del placer
del amor
del anhelo.
Te quiero para mí para mi propio lecho
para que seas mi aliento en mi vida menguada.

Yo no soy una asceta mujer que no germina.
Soy la vida y la muerte cuando tengo tus notas
palpando mis esencias con tus dedos devotos.

Sobre la manta blanca donde espero tus vuelos
tendrás que hacer un baile que me diga a quién donas
la infinidad de besos que atesora tu boca.

Quiero ser la guardiana de todos tus secretos
deberás despojarte de cada uno de ellos
y brindarme los fuegos
las bondades del genio
los ritos
los embrujos
que saben excitarme
y llevarme a la cumbre en todos tus ingresos.

Estoy plena de fuentes de inagotables fluidos
que escapan por el surco de las avaras mieses.
Sólo sé que te busco
te ofrezco
te provoco
para ver en tus ojos la miel de mis antojos.

Dame tu dulce tiempo en esta noche impropia.
Rememora mi extrema pasión por tus hervores
Conmemora los júbilos que anticipan tu gloria.

Si bebes de mi copa los elixires rojos
saboreando las gotas del grito primitivo
se incendiará tu cuerpo
explotarán los ríos
rugirá la montaña
la selva tendrá frío
pues todos los secretos de mi loba parida
sembrarán en la tierra el néctar de la vida.

Y como loba ardiente que lucha por su goce
te clavaré los dientes en tu gemido inerte
para que surja el grito ahogado en tu memoria.

El grito de la tierra con su lava pletórica
que partirá del centro de tu sexo prehistórico
desbordando de luces este planeta ansioso
de sentir los temblores de un orgasmo fastuoso.


Beatriz Ojeda
Derechos Reservados
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Aire y silencio

Aire y silencio,
el vuelo de las sombras como algo ajeno,
es un secreto el tiempo, calla, no digas nada a nadie,
porque se envuelve la vida sobre la realidad
y ya no es vida,
la realidad es un estorbo, es sólo tierra,
tierra como nosotros, seca.

Imaginación, violetas sin cordura, locas,
hacen falta azaleas, gardenias, rosas del desierto,
el musgo de las lágrimas, caricias de amapolas,
imaginación… pero calla, es un secreto del tiempo,
no digas nada a nadie,
aire y silencio.
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