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El mayor secreto

Hay secretos que tiñen la vida
de un color que nunca se borra,
que duelen en los rincones apartados
de los ruegos que nunca callan.

Hay secretos que duran como el universo en su infinita creación,
hasta que nada se puede hacer para olvidarlos,
no existen secretos que se guarden por siempre
viven hasta que la memoria los olvida con la muerte.

Hay secretos que emergen
cada vez que se ahoga a un valiente silencio,
como aquellas flores que tuvieron que llorar
en un florero hasta que envejeció y murió su esplendor.

Hay secretos que guardan palabras desoídas
hasta que protestan en la vergüenza de su falso vivir,
son secretos que quieren conocer la verdad
y se desnudan en la vana inmoralidad de su propio odio.

Hay secretos tristes,
como la soledad que nunca termina
de un poeta en sus lamentos
que siente el abandono cada vez que se pone el alba.

Hay secretos que habitan la protesta
de no tener un amor ardiente,
que miran con su profunda fuerza hasta descubrir
que el recelo no los deja decirlo todo.

Mi mayor secreto no vive en la fría madrugada,
tampoco extraña la profunda noche
que pronto se acaba, mi mayor secreto nunca lo sabrás
lo olvido cada vez que nazco en la mañana.

Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
20/11/2017.
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El último secreto

Basta con abrir el cajón de tus recuerdos
para darte cuenta del desorden
que ocasiona tú pasado en una culpa
que se apega para bien morir.

Yo no seré uno más de tu colección de culpas,
vives como si solo estuviéramos aquí
para consumirlo todo
hasta dejar simplemente de existir.

La familia para ti siempre fue un teatro de sombras
verdades y mentiras
relatos de una infancia carbonizada
por unas cuantas imágenes que no se olvidan.

Tal vez necesitarás millones de años
para convencerte que ese enojo
te llevará a convertirte
en eso que tanto te molesta.

¿Yo quién soy para juzgarte?
nunca seremos pensamientos exentos
ante la mirada inquisidora de aquel que quiere
aprovecharse de tu locura.

Nada me cuesta amanecer honrando a la vida
he visto cómo el cáncer llega con el crepúsculo
de los asuntos pendientes
que solo hacen amanecer en las tinieblas.

Solo me preocupo por vivir y dejarte vivir
maltratando a nuestros miedos
hasta conseguir envenenarlos
con la esperanza suficiente para poder partir.

El milagro de la vida amanece
sin la oscuridad de una noche
que se siente cómoda en las tinieblas
ahí es donde entro con un salvavidas que no sé usar.

Nadie me entreno para soportar
el terrorismo de tu mirada
que renuncia a seguir luchando
porque restas a todos chantajeando voluntades.

Yo sobreviví a los mismísimos dolores
que te corrompen sin ninguna prisa aparente
yo te enseñaré calladamente
que el último secreto es amar para vivir.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
17/11/2018.
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Notas de un lector clavado al sol

Los buenos libros, la sublime creación se encuentra por lo general -uno o dos- cada década. Las excelentes interpretaciones literarias no sólo son incomprendidas sino también temidas porque para vaticinar un futuro deseable tiene que enunciar un presente patético, y eso no es noble para quienes gobiernan esta barca. “Lujuria", es la palabra que suelen usar.
La librería de Ricardo (Pº de la Castellana, 45) es demasiado casta, por eso me apunta con su dedo disparatado y grasiento. Lo que indica que he llegado velozmente a ningún lado.

Los "supuestos poetas" nos hemos visto azotados por los autorizados y humanos en general; a Yukio Mishima le escupían y le martirizaban por ser afeminado, fue afortunado de tener una espada. Quiroga tuvo suerte de conseguir cianuro, y yo soy afortunado por poder escribir este montón de insignificancia, de darle al teclado, de poder contároslo.
No requiero misericordia para el que escribe, no solicito riquezas públicas, ni siquiera pretendo que me entiendan; lo único que quiero es que me dejen tranquilo en la alegría y en la atrocidad, en mi secreta labor.
Solo imploro eso, que me dejéis reposar en paz, sin dedos juiciosos. Os he permitido tener a las mujeres más agraciadas, los chalets, los BMW, los viajes, el caviar, los zapatos de 500 euros, las exequias más costosas, los Kandinsky originales, pero dejadme en armonía con mis "lascivas ideas" y señalad con el dedo a la caja tonta, o a las revistas de papel cuché con damas de carnes rosadas, insípidas, envanecidas, carne con rostro absurdo, manifestando una tremenda oquedad para que los menores se masturben y para que los sucios abusadores jugueteen con tocamientos en el parque infantil. Creo que cuando me señalan con el dedo
- .."Ahí va el bohemio pornográfico"-
en realidad hacen incursiones en su propia desconfianza y en su poca conciencia. Rabian y se desorientan en el fondo de su alma.
No pediré que me entiendan, no creo que me obliguen a tener que hacerles entender.
Sólo quiero que me dejen en paz.
Ahora estoy algo ocupado.


Canet 2011
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Eco, eco, eco..

Tráeme agua en tus labios,
muéstrame tu esplendor
frente al desorden de las piezas
del nuevo puzzle en construcción.

Oremos a las luces espontáneas
experimentando universos efímeros
con vocabularios musicales.

Fuera la ropa,
fuera la intriga,
hagamos el amor
dentro de la máquina
de resonancia magnética.

Cúbico,
irracional,
esplendoroso,
mascar tiempo a máxima velocidad
y que la naturaleza haga el resto.

Se moja la lona
en Sol sostenido
arañando el teatro
que hay desde tu ombligo
hasta el secreto infinito.

Tu hermosura dormida,
mi retráctil deseo
que saca las uñas
para acariciar tu Eco.

Tráeme agua en tus labios
y diversifiquemos la gráfica
con lenguas multicolor,
mañana ya recapitularemos.

¡Vaya! la nostalgia
ha abandonado el congelador.
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Letras de seda

Bienaventurada sea la tarde
que es reinada por el sol
al llover entre mis poemas,
todo lo que hay en ellos: mi amor.

A veces un beso de tus uñas
al centellear mis dedos con tus caricias,
o una frase romántica,
cuando ya me tocas con Eva: tú desnuda.

Dicen de hacer el amor,
pero para nosotros es mejor hacer nuestro amor,
el que esta tinta queda en mi libro:
en un matrimonio con dos nombres, y un autor.

Igual el sol ya no quiere amar,
entonces llora en luna
mojando mis labios con el Diluvio Universal,
con voz de poeta, y corazón virginal.

Y a ti llegan las lluvias
del lance de mis libros,
la mejor historia de amor
grabada con beso, y nombre a gemidos...

El puño y letra vienen luego
cuando al acabar esta leyenda
tatúo mi secreto en tu alma tan ecuménica:
la que te hace caminar, hacia mi amor completo.

© 2017 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
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Trastorno de despersonalización...

Yo me sentaba en la orilla de la cama, con el rostro entre mis manos, sintiendo como mis dedos se marcaban en mis mejillas y en la frente. Los ojos cerrados sólo percibían pequeños destellos de luz dentro de una obscuridad profunda, colores violetas y verdes, algunos dorados y blancos. Como si viajara por mi propio espacio viendo galaxias luminosas que no existen, así como yo no existo.

La noche me rodeaba y el ruido silencioso de las calles me arrullaba, escuchaba a la lejanía los autos pasar, los pasos de las personas que caminaban por las calles solitarias, los insectos que de vez en vez hacían un pequeño ruido, tan simple que no sabía si lo escuchaba en verdad o sólo era mi mente la que los inventaba para mantenerme consciente. Podía sentir la brisa que cruzaba por mi habitación, como si de una sombra con vida se tratara, percibía claramente su murmullo sereno y frío detrás de mis oídos, hacía que se crispara mi piel, cada bello de mi brazo se levantaba al sentirla como si despertara de un pequeño sueño llamado por la voz de un frío que no hiela, pero si reanima.

El aroma de la habitación medio vacía entraba por mi nariz, podía degustar cada parte de ella, las sábanas destendidas, la ropa en el suelo, el tazón de cereal aún con leche, los zapatos arrojados a cualquier parte, y un leve aroma a comida frita que entraba por la ventana; todo se conjugaba en un intento de la vida por mantenerme en ese lugar y en ese espacio.

La memoria a veces me fallaba imaginando cosas que no me sucedían, pero recordándolas tan vívidas que me era imposible comprender que de verdad nunca ocurrieron; o por el contrario, existían fotos, vídeos, pruebas concretas de sucesos en mi vida, de los cuales no tenía la más mínima idea de que hayan sucedido, la gente me contaba las anécdotas y yo las escuchaba y escuchaba, y cada vez las hallaba como nuevas, ¿y quién dijo eso? preguntaba y todos respondían "TU" con cierta cara de burla e incredulidad.

Me daba por escapar de esta realidad tan jodida de pagar impuestos, de ir al trabajo, de buscar una esposa, de tener una familia, de pagar la renta, de divorciarte, de que los hijos se vayan y todo termine donde empezó, en soledad. Me pregunto a veces cómo puede ser este el plan de Dios, si yo no encuentro ningún trazo por donde camino, ¿acaso es un plan confidencial, de esos "Top Secret" el cual todos conocen menos yo? A veces esa idea me ronda la mente y me causa terror, ser el que vive esta vida sin que sea realmente mía.

Por eso escapo a los campos azules de cielos dorados, donde las libélulas gigantes me llevan a las montañas de lava helada. Donde las sonrisas son sonrisas sin la necesidad de un rostro. Ahí soy feliz, donde me duelen los pies de tanto correr y cuando me detengo descubro que ni siquiera tengo un cuerpo, donde un pensamiento persigue a otro y juegan a que se volvían realidad, me gustan esas ciudades donde los autos no se necesitan porque todos podemos volar. Será que sueño tanto que por eso me cuesta trabajo dormir por las noches.

Sabe, estas ideas no las comparto, porque las personas no las comprenden, me miran raro y me pasan de lado, he decidido vivir ese mundo de color para mí, y usted puede decirme que soy un egoísta, y puede que tenga razón. Pero yo le estoy contando todo esto y usted me mira con el mismo rostro engreído de la sociedad que juzga en lugar de comprender o por lo menos de intentar hacerlo. Si usted me contara que soñó que montaba un águila, yo le preguntaría ¿Y qué se siente? Yo vine aquí porque me han dicho que usted es de los que tratan estas cuestiones dándoles un fin para que uno pueda ser normal, pero... y qué pasa si después de contarle todo esto me he arrepentido y ya no quiero ser normal, no me interesa serlo. La normalidad es el conformismo del abandono de los ideales, y usted es un experto en hacer que se abandonen ¿o me equivoco?, yo lo único que quiero es no sentirme sólo en un mundo tan maravilloso, tanto, que quisiera compartirlo, pero la gente no lo desea.

Dígame usted, señor experto, ¿qué hago para mostrar esta vida tan increíble a una sociedad tan desolada?

El doctor, lo miró fijamente con el ceño fruncido en señal de meditación. "Yo amigo mío le creo todo lo que ha dicho y como bien lo menciona soy parte de una sociedad funcional donde muchas veces lo soñadores como usted no son comprendidos, le prometo que a partir de hoy todo comenzará a funcionar mejor".

Mi rostro sonrió, pero no por el gusto de escuchar sus palabras sino por la ironía de lo que dijo, pues contrastaba con los trazos de la pluma fría y nostálgica a tinta negra sobre el papel blanco carente de consciencia... TRASTORNO DE DESPERSONALIZACIÓN.

...

Gracias doctor, de hecho, comienzo a sentirme mejor.
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Silente entre mi alma... y un suspiro...

Me inclino ante Tu Tinta
derramada sobre mí.
Piedra negra de tierra sostenida.

Caricia diluida en verso y deseo,
en pasión y enjambre de alhelíes.
Y el vacío revolotea
en una voz crepuscular
empeñándose en arabescas geometrías,
entregándose al silente musitar de suspiros quebrados.

Te posas en las marismas de mi piel,
como murmullos ambiguos en las manos
naciendo tallo injertado ya sin abrojos.
Dosel de mi ánima libre te eriges
y enredadera enhebrada de ósculos
puntea este secreto
que es tenerte
entre mi alma... y un suspiro.

Un destino a destiempo.
Ecos de caracolas al Viento.
Silencio.
El sonido de mis párpados cerrados
tañidos en lágrimas de sal.
El ancha sobre mi pecho.
Espuma de consuelo
de este mar de barro.
Eterno sin mí...
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Ángeles en el Averno

A mis 84 años, todavía recuerdo a aquel soldado alemán que salvó la vida a mi madre y a mis hermanas. Yo era tan solo un crio de doce años, pero en mi memoria parece que ocurriera ayer. Vivíamos de lo que nos daba la tierra en una pequeña granja al norte de Odesa, en una comunidad rural, y a pesar de nuestras raíces judías, antes de la invasión alemana nadie parecía percatarse de ello. Un día vimos acercarse a los soldados alemanes hacia nuestra granja, pero en ese instante no sentí miedo. Mi padre nos escondió en una especie de cripta secreta excavada en el granero, la cual a través de un túnel conducía a los bosques adyacentes a la granja. Esa fue la última vez que vi a mi padre con vida. Junto a mi madre y mis dos hermanas menores, nos acurrucamos intentando no hacer ningún ruido. Escuchamos algunos tiros, uno de ellos sería el que mataría a mi padre. Unos gritos y unos pasos inundaron el granero. Eran soldados alemanes que vociferaban en su gutural idioma. De repente, los pasos se detuvieron y alguien abrió la trampilla que conducía a la cripta. Nunca olvidaré esa mirada azul y esa cara tiznada.

- Al anochecer coged todo lo que podáis y esconderos en el bosque. Siento lo de su marido - se dirigió el soldado alemán a mi madre en un ruso muy simple.

Luego, lanzó una tableta de chocolate al suelo, hizo un gesto para que no hiciéramos ruido, cerró la trampilla y desapareció. Algo gritó a sus compañeros. Minutos más tarde, un ruido de motores desapareció en la lejanía. Tal y como había dicho ese joven soldado, esperamos a que anocheciera. Al salir al exterior vimos el cuerpo sin vida de mi padre, pero mi madre, haciendo honor a la fuerza de las mujeres ucranianas, nos alentó rápidamente a que cogiéramos toda la ropa de abrigo y la comida que encontráramos entre los escombros de lo que había sido nuestro hogar. No había tiempo para llorar a nuestro padre. Después de recuperar lo que pudimos, nos adentramos en el bosque con los demás supervivientes. Allí, vivimos como pudimos hasta el final de la guerra. Gracias a ese joven soldado alemán nunca perdí la esperanza, ya que, hasta en la más absoluta oscuridad puede brillar la luz más pura.
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Tantas preguntas y la respuesta eres tú.

Los secretos de nuestra existencia la gran mayoría del tiempo se van evaporando a lo largo de la historia, muchos de nuestros sueños no pasan más allá de debajo de la almohada, quizá encontremos muchas preguntas, muchos porqués que nos tengamos que llevar con nosotros hasta el último día, y posiblemente lleven consigo la frustración de no haber conseguido las respuestas suficientes a sus dudas. Pero ¿realmente todo debe tener una respuesta? Y ¿realmente estaremos satisfechos luego de saberlas? ¡Oh, cariño! Esos ojos tuyos tan oscuros y profundos como el mar al que temo sumergirme, me habla de tantas preguntas, de tantas dudas… sigues mis brazadas hasta el punto del horizonte, donde consideramos que terminan estas olas, pero sabemos que ese no es el fin, y también sabemos: tu y yo, que este no es el fin de las especulaciones que nos llevan a dejar las profundidades de tu mirada, para salir a flote por una bocanada de aire, porque sí, es trágicamente poco el oxigeno que el mundo me permite luego de callar tus labios con los míos. No lo resisto señor mío, mis oídos se aturden cuando escucho tus miedos hacia mí ¿Qué no ves que estoy desnuda? He desarmado cada articulación de mi frágil cuerpo, y sí… se que mi cuerpo no es relevancia, pero estoy desvaneciendo la arena que rodea mi océano, o mi alma. ¿Son las dudas las que están presentes o es mi voz la que no grita que te quiere?

Porque te quiero, te quiero consumir hasta la última mirada de tus ojos cafés, oscuros y fuertes; te quiero desbordar en lagrimas provocadas por haber reído toda una vida por lo mínimo; te quiero arrancar la piel y dejar al descubierto tu ser; te quiero hacer mío en el vapor de un té que compartamos antes de cerrar los ojos, pero queriendo que no los cierres sino es para soñar, para creer, para nacer de nuevo; quiero que te quieras por encima de mí, y que tu amor nunca esté por debajo de la estrella más lejana. Quiero, quiero, quiero… tantas cosas, que, sólo podría decir: que te quiero a ti, pero te quiero libre como las aves que vuelan sobre nosotros, las que no se van, las que siguen sobre el mar, las que no temen hundirse. Seamos así, disfrutemos de las aguas salinas y cristalinas que salpican nuestro rostro, sabiendo que bajo las aguas fuertes habrán amenazas, pero si hablamos de lo nuestro: no hace falta darle respuesta a las preguntas que sólo quieren limitar nuestro rumbo, cuando el mar bravezca visitamos la luna, cuando la luna no sea tan acogedora vamos a la orilla de una playa, y cuando no exista nada: Sólo vamos, tu y yo.
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Un tranvía llamado "deseo"

La próxima parada,
en el andén la espero,
y llega en el tranvía
que llaman del "Deseo".

Paro en las estaciones
del plano de su cuerpo,
en viaje de placer
que al fin llega a su lecho.

Entre sábanas blancas,
que el ardor ha deshecho,
empiezo a recorrer
la piel y sus senderos.

Al tacto de mis manos,
se enreda entre los dedos,
la suave cabellera
que forma el fino pelo.

Mirada angelical,
por la que siempre tiemblo,
envuelta en unos ojos
que brillan como el fuego.

La boca de contrastes,
con ese labio seco,
que esconde ansiosa lengua
y sus jugosos besos.

Es fina y perfilada,
voraz hasta lo obsceno,
cuando al morder los labios
me incita con su juego.

Caricia de la piel
la de su esbelto cuello,
tan delicado y terso,
como en la flor los pétalos.

Y el viaje continúa,
hasta llegar al cielo,
hasta esas firmes cumbres,
testigos de mis vértigos.

Volcanes tan perfectos
do se derrite el hielo,
del corazón ardiente,
debajo de sus senos.

La línea de su espalda,
que acaba en su trasero,
es la preciosa curva
camino del infierno.

Infierno al que va un valle,
talado de su vello,
allí donde reposan
mis más perversos sueños.

Te privas de la braga,
mi rostro queda trémulo,
al descubrir la flor,
la clave del Misterio.

La mecen mis suspiros,
el caluroso viento,
que brota del aliento
en sofocante Céfiro.

Y se ancla entre tus piernas,
en el acuoso sexo,
en trance tan violento,
el lujurioso miembro.

De los gemidos se oye,
atronador el eco,
jadeos y sofocos,
y dulces los lamentos.

Como el pintor esboza
los trazos en el lienzo,
como el poeta escribe
sus más ardientes versos,

como ese que de arcilla
al tacto hace el modelo,
o el que en la partitura
compone un ritmo bello,

así, cuando al compás,
en brusco movimiento,
se imanta nuestra piel,
y me introduzco dentro,

en ese gran momento,
que nubla pensamientos,
do se detiene el tiempo...
viajamos en secreto.
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Antifaz

Me enamore de ti,
Pero tuve que fingir,
y aunque señales te di,
no entendiste mi sentir.

Me oculté en un lugar
enfrente de tu mirar,
es por eso que no me viste,
y de mi amor ni cuenta te diste.

Me puse un antifaz,
aunque nunca tuve paz,
tu corazón nombra a otra
y yo por ti vivo en zozobra.

trate de hacerte entender
con consejos y mi proceder,
que era la perfecta mujer,
que tenías que tener.

el antifaz fue perfecto,
pues me vestía de amiga,
y ese mi mejor pretexto,
para tenerte cerca mío.

Ahora me lo quiero quitar,
y no sé por donde empezar,
así que empiezo por escribir,
este poema con mí sentir.

Ojalá que sepas quien soy,
y me encuentres al leerme,
pues detrás de ti estoy,
y quiero dejar de esconderme.

Las letras de mi alma.
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Moda-1926

Te encontré,
entre olor a rosquillas de anís y canela.
Entre balones, muñecas y nubes de parques
se desvanecieron las ocho mil lunas.
Te encontré,
entre cierres de ojos con beso,
trapecios de carreras, marchitas revistas de moda
y en eternos juegos
de aquellos que estaban por inventar,
crecieron nuestras rodillas sangrantes.
Te encontré,
compartiendo con tiza secretos particulares,
conociendo melancolías que hoy son recuerdos.
Imaginamos nuestra máquina del tiempo,
y reímos en viajes imposibles.
Pero te perdí jugando al escondite,
dulce y jovial hoja caduca,
que arrastrada por el viento de un perpetuo otoño,
te hiciste inmortal.
Y como el tiempo no regala encuentros,
tizas ni besos,
ayer con nuestra improvisada máquina del tiempo
me atreví a volver a ti,
y a tu piano de cipreses,
tan mayores y altos ellos,
que a pesar de resguardarte,
mecen sus puntas al viento
llorando tu ausencia.

Fotografía: “Nouveautés 1926”, Hélène Laurent (Lille, Francia)
Comunidad Artística La Poesía No Muerde (lapoesianomuerde.com/2017/11/10/moda-1926/)
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Soneto. Pájaros del alba

Casi todos los pájaros del alba
-lúcidas neuronas de mi cabeza-,
dan fin a cada día, igual que empieza,
respirando en tus promesas de salva.

El hierro caldeado nos enalba
en ábacos de distancia y pereza
y, así, los sueños caen en tristeza
aunque, a mis ojos, seas como la malva.

Pájaros que nos duelen en el alma,
que desquician la paz de toda calma,
aunque nunca desvelan su secreto.

Y en el placebo natural del alma
siempre queda un trocito que está en calma,
que es refugio para tu amor completo.
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yo soy

Habito en las huellas que inventan tus pies desnudos
y en los espejos que forma el agua
se dibuja el paisaje de tu cuerpo dormido.

Acaricio el fuego que crece junto a nuestra pasión
y me abrazo a nuestros recuerdos
cuando el amanecer enmudece.

Construyo mi jardín en tu mente
y me envuelvo en el resplandor de tu desnudez.

Escribo en tu piel con mi sangre para que mi memoria viva en vos.

La mañana nace con tu voz
y susurra secretos bajo los arboles
y vuelvo a desearte la piel
y tu sombra me nombra
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Paloma de barro. Pájaros de arena

Las olas hondean en las nubes perforadas.
Camino luminosos de una puerta cerrada.
Paloma de barro volando sobre el mar
planeando sobre los muelles desolados sin barcas.

Entré con un filo hilo en la aguja secreta del alma
corriendo a un valle de plata enamorada.
Volví solitario al abrazo deseado del agua
liquido deseado en la fragua de tú boca, donde me quemaba.

Peces voladores entraron en nuestras mentes para curarlas
calmaron nuestro deseo con un abrazo.
Junto el aire se difuminó con la alborada.
Pájaros de arena en el desierto del Sahara.

Estrellas de vientos en arena acumulada, un beso
perfecto dentro del alma.
Oasis en mis manos que acariciaban
Tu cara.
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Silencios

Silencios que no se ven pero se sienten
los importantes, los que te advierten.
Escucha el silencio del rio al pasar,
sus historias y secretos nunca mienten

Silencios perfectos, átonos, monocordes,
los silencios de las estrellas,
de lo agujeros negros, del universo,
esos son los grandes silencios
rodeados de arcanos.

El silencio de los elementos
del viento moviendo el trigo,
de la lluvia fecundando la tierra,
del sol, de la naturaleza
del tierno amanecer, del mar,
o es que alguna vez los oíste tu hablar.

En el amor hay silencio,
el de las caricias y besos,
el de los recuerdos,
el de dos miradas apasionadas
que en silencio y en secreto,
se aman sin decir nada
Silencios felices, como el silencio
del nacimiento, porque al mundo
venimos en silencio.
Y en la placenta gran misterio,
solo tu y el silencio, la quietud y la calma.
El sueño infinito del feto,
que espera en silencio a romper la barrera.

Silencio en blanco y negro,
triste, tétrico, silencio fugitivo
es el silencio de los muertos
silencio apático y retorcido,
silencio que se mece en mis oídos
silencio voluptuoso, silencio sin sonido.

El último silencio, infinito
el silencio de los silencios
inexorable, midiendo la herrumbre
de la historia, el silencio del tiempo.
Metrónomo fiel a su destino
medida de lo humano y lo divino
silencio absoluto sin principio ni final.
Silencio de la materia
de lo vertical y lo horizontal,
silencio del big-bang y la entropía universal,
Ssshh, Sssshhhh, Sssssshhh, Sssshhhh
el último de los silencios, párate a escuchar.

Camaleontoledo*
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[ sin título ]

«Fuente sempiterna de inspiración,
generas tormentas que arrasan
el pequeño universo de ésta habitación,
y con besos de vino añejo envenenas
con pasión el alma ennegrecida que
guía los versos de este ángel caído.

Son tus ardientes labios, hija de Eva,
la droga que abre las puertas doradas
de aquél paraíso oculto a comunes expulsados,
y de ese coqueto jardín secreto que posees
nace la gula y la lujuria que aniquila mi cordura
por probar fuera del tiempo tu fruto prohibido.

Derrotada cae mi ausencia de fe
cuando tu silueta desnuda alimenta mis ojos.
Tu presencia es el verbo que encarna
el obsequio divino a mi existencia mundana.
Ríe con altivez y orgullo, mi musa y princesa.
Haz marcado la esencia de mi insania.»


© Larn Solo
Lima/Perú • 15/Jul/2017
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Visitante

Enclavado en plena selva, escondido en el olvido,
entre silencios y bruma, yace un secreto dormido.
Y las ráfagas de viento, que parece que susurran,
en medio de esa negrura, unas voces, en dialecto.
Las estrellas y la noche, Sol y perfectos solsticios,
que son los testigos mudos, de una verdad ocultada,
subterránea y taciturna, que al paso de las centurias,
se va tornando en leyenda, una ya casi olvidada.
La pirámide se erige, reluce entre la espesura
y en el fondo de su entraña, descansa una pared falsa,
que acorazada en un túnel, parece el mismo inframundo,
señalando con un triángulo una angosta escalinata.
Al final de ese camino, entre jade, oro y rocas,
una humedad invertida, ofrece el magno tesoro,
contiene una hermosa cripta, celosamente guardada,
una lápida de piedra y una gran loza pesada.
La morada en el final de esta vida para un ser,
que fue tratado cual rey, en un palacio real.
En la cámara mortuoria sus restos óseos destacan,
ataviados en esencias, tras riguroso ritual.
El relieve que sostiene, esculpido pulcramente,
en sola pieza tallada.
A simple vista es un hombre con gran penacho y melena,
va montado en una silla con total ingravidez,
luce una cabeza erguida y un peinado flotante,
un cuerpo muy concentrado y una mirada hacia el frente.
Las diestras manos se posan, en sutil actividad,
por demás meticulosa, casi delicadamente.
Los pies viajan relajados, posados sobre su asiento,
que a su vez es protegido por su vasta ingeniería,
en todo su complemento.
Según la vieja leyenda, la tapa muestra su muerte
y la serpiente custodia sus pasos al trascender,
el quetzal es el gran cielo y remata con la ceiba,
el viejo árbol sagrado que resurge de su pecho,
representa su poder.
Pero el secreto resuena desde la gruta del tiempo,
un singular tripulante, que maneja con soltura,
una gran nave espacial, con fuegos de propulsión,
el rey de linaje cósmico, Pakal, el Maya astronauta,
el cosmonauta ancestral.

EPadrón
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Acostado

Acostado en el borde del lago encantado con las mejillas enarboladas a los lunares del cielo,
mis brazos extendidos acariciaban el soplo ligero y silencioso de un viajero llamado viento.
Sus caricias delicadas van leyendo lo que mis huellas han dibujado en almas que fueron desamparadas.
Describe viento sutil,
susurra viento
los secretos que guardan los peces del lago
incapaces de murmurar por sí solos
los secretos
de los amantes que tu profundidad trago.

JOSE LARA FUENTES.
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sin comentarios 50 lecturas versolibre karma: 85

Cuadernos para la Lluvia

Cuadernos para la Lluvia
*
Coge una hoja
Y rásgate las muñecas
Deshazte para siempre de la poesía
*
Lo dije:
Mis manos están sedientas de tu sexo
El árbol que plante en tus senos parió frutos luminosos
*
Paralelos
Los mapas de tu cuerpo guían mi exacta lucidez
Y mi desierto

*
A dónde me llevan estas alas
Si no a tu cuerpo abierto

más lluvia pretérita
más de la rabia
más de los huesos
más vísceras
más pájaros sombríos
más calles sin perros y sin palomas
Sin estaciones
Más todavía

A dónde me llevan estas alas
Si no a tu cuerpo abierto

*
Y no llueve
como una estación sin porvenir
Y no sangran mis dedos
Ni mi lengua teje subterráneos en tu Venus
..
*
Algo de tu desnudez me duele
Descansan mis ansias en tu cabello
Y me dueles en los dedos
Tiene algo que ver el mar en este tierno dolor
que llega y se aleja con ruido de olas
Algo de palomas y pájaros tenues tiene tu vientre
Algo que me duele en el centro del pecho
*
Dejaste tus senos en mis manos
Y yo me quedé un poco entre tus labios
Lo sabemos
Nos llevamos en la saliva
*
Inmóvil permanece mi voz en tu piel
Como mariposa a punto del poniente
*
Algo de ti me nace en las manos
Como rastro de polvo
de ti
algo secreto
Despierta mi grito
Ilumina mi sexo
Algo de tu piel
Descifra en mí el rumor de las palomas
*
Diminuto
En mis dedos siento el meridiano de tu cuerpo
Con mi lengua escribo el verso de tu ombligo
*
Vive en tu piel con los ojos abiertos
Su aliento pequeño pez
tu vientre su península
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