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Mi esperanza es una bandada de pájaros

Mi esperanza es una bandada de pájaros que migra hacia el lugar que haga probable lo imposible. Nada de jaulas. Qué hermosa la palabra libertad, cómo se unen sus letras para terminar en aguda, como un golpe contundente, sobre la mesa. Si no fuera por el vértigo que produce la ausencia de cadenas, de reglas que miden y ordenan cada paso que damos... Qué curioso, es motivo de protesta y, a la vez, mejor excusa para obrar de esa manera que no gusta; pero tampoco obliga —a cavilar, a probar, a resolver—. Quién se atreve... Mantenerse en la cueva acaricia con oscuridad los párpados en un continuo vaivén dubitativo, que espera ser espejo de lo que no ve.

Son pocas veces, aunque son. Mi razón indecisa, enterrada bajo tierra con la raíz hacia fuera, salta de júbilo. Ella se acerca y me convierte en renuevo del árbol que fui o quise ser. Trae una lengua de seda que pincha cuando habla en silencio. Entonces, me revuelvo en lo dañino y malgasto los abriles comprando incógnitas. Que no sé ni lo que quiero ni lo que pienso y, mucho menos, lo que debería querer, pensar, hacer, decir... Soy desorden y podría representarme en una gráfica con subida constante. Me pregunto cuándo empezará la caída, el derrumbe... mi derrumbe. Se resbala el oxímoron por la ventana y no hay cristal. Soy la espera desesperada que no sabe, ni siquiera, lo que está esperando. Cambio. ¿De qué, a dónde, cómo y... para qué?

Amarro las preguntas al mástil de una prosa que delira. Naufrago siempre. Ojalá pudiera seguir la ruta de una golondrina de mar, ponerle alas a sus alas, dejármelas crecer yo.
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Nunca iba a darte vida un poema

Siempre que digo <<nunca>>
acaba ocurriendo.
La certeza improbable tiene la esperanza
colgada de un hilo que no acaba
de romperse.

Mis versos nunca iban a hablar de ti,
porque dueles en cada letra como si hubiera
forjado el acero para conformarla
y, luego, leerla fuera tragarla
a golpe seco.

Además, todavía, no llego a poeta,
mamá.

¿Qué podría decir de ti sin que el día
tornara a tarde de tormenta en las mejillas?
No es tu culpa, no lo es.
De mi talega de errores horneados
a diario solo eres responsable
de la nada.
Aguerrida, incansable, soñadora silueta
dibujaste de una niña que alcanzara
cada una de las metas que tus dedos
no rozaron.

Nunca iba a darte vida un poema
y, sin embargo, eres tú quien insufla
el aire de todos los míos, quien pone la risa,
mis ojos redondos igual que los tuyos
o la artrosis de inicio
en manos con dedos que machacan teclas.

Es verdad, mamá, todavía no llego a poeta
y no creo que sea indispensable
para que estas cuatro palabras
deshilachadas
hablen de la nostalgia que mide los días
que llevo sin verte.
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Mi poesía insurrecta. Mesa compartida @Aljndropoetry, @rebktd & @MiguelAdame

Me cruje tan dentro el cielo,
Latido de negro vuelo;
Es indagar en mi anhelo...
Y caer tu nombre al suelo...

Y quizá ningún desvelo
me devuelva el terciopelo
de tus besos y tu celo;
ni entibie el pecho de hielo.

Palabras sin detener
navegan al recorrer
cada único renacer
poemas sin malquerer.

Tu amor en un mercader
sorprende sin someter
abrazos sin suponer
tus versos al complacer.

Cada sinalefa expresa
cada letra me embelesa
y mi mirada ya es presa
y es su boca, quien te besa.

Surcando voy tu dehesa
Sintiendo como me apresa
como tu tinta se espesa
Y es en mi piel , que es impresa.

Y me como hasta tus puntos
todos tus silencios juntos
tus poemas mis asuntos
resucitan mis difuntos.

Y mis notas mis adjuntos
los culpables los presuntos
son tus besos contrapuntos
y tus muslos mis conjuntos.

Tú, la ecuación imperfecta
esa incógnita perfecta ;
es tu equis, la predilecta
para hacer curva mi recta.


Eres mi vida insurrecta
mí poesía correcta
versos con pasión selecta
mi rincón que desconecta.


Mesa compartida
@Aljndropoetry, @rebktd,@MiguelAdame


No podía faltar un poema con estos grandes escritores, todos mis respetos para ellos.
Muchas gracias maestro Alejandro por ser Luz en mi camino, Rebeca siempre estas ahí con tusa poemas y tus lindo comentarios a los míos.
Aprovecho la ocasión para agradecer su cariño y amistad a tantos más como Maulita, Hortensía, Oscar. Zee, Sejmet Alfonso, Mary, Galilea, Angeles, lidianny, Camaleón y tantos más que siempr estan ahí.

Muchas gracias.
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46comentarios 242 lecturas versoclasico karma: 106

Como en un sueño ligero (poema a la manera de @Verín).

Como en un sueño ligero, perturbable
es la calma que agoniza en los brazos
de una hiedra, agarrada a la vida
que no siempre satisface.

De un amarillo ajado viste su esperanza,
no por haberla perdido, sí por la noche
que acucia toda ilusión, sin una vela
que arda. Solo hay sombras.

¿Es a mí a quien pregunta el color
de la lantana que florece en su pecho?
Sabrá el otoño…
Yo le veo quebrada la inocencia,
siendo más su hogar lo que hay
fuera de él.

Lleva siglos dando asilo a un remanente
que se adhiere a sus alas,
desgastando las escamas que avivan
el vuelo.
Como si no tuviera bastante con el peso
del pasado, lo frustrante de los sueños
que quedaron en sueños,
latidos en balde que no lo fueron,
porque de todo se aprende... no sé el qué.

Aún susurra la escultura pétrea:
Que corra el tiempo.
Yo le pregunto:
¿Hacia dónde?
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10comentarios 97 lecturas versolibre karma: 105

Una vida que escapa (Ze & @_Sejmet_)

Hay tanto ruido en los días
que apenas oímos nada.
Relojes dueños del tiempo,
persecuciones tan vanas
que se nos pierden los ojos
y no distinguimos almas.

En las suelas, la codicia,
pierden valor las palabras.
y tras colores brillantes
hay una vida que escapa.
¿Cuándo sabremos mirar
viendo que hay otras miradas?

Que no hará falta dinero
cuando nos guarde una caja.
Que no hay pena tan enorme
como la ausencia de ganas.
Ojalá no sea tarde
y la noche esté lejana.

Que aquello que no se ve
justo es lo que nos aguanta.
Vivir es algo distinto
a estar llenando las arcas,
pues lo que debe importarnos
es más vida y menos farsa.

Cuanto más lleno el bolsillo,
más vacía queda el alma.
Prefiero emociones ricas
a pobres codicias. Ansia.
Discutiendo se me arruga
el perfil de la esperanza.

¿Podemos vivir, vivir...
dejando lejos la saña?
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27comentarios 234 lecturas colaboracion karma: 94

La chica que volverías a ser

Todavía lo recuerdo.
No hace tanto que el murmullo
de un anhelo palpitante
te hacía decir que volverías al sur,
porque tu corazón no se había movido
de allí.

Te sentaba bien la trenza de certeza
inventada, la ilusión bajo las cejas
y el rimero de las ganas
que vertías en los días para ser feliz.
Todavía lo recuerdo.

Volverías a ser aquella chica
de sonrisa abundante, con la piel atezada
y el ceño dibujado por un sol
que, pocas veces, se oculta.
No habrá más techo que el azul
para mi esperanza
, decías.
Todavía lo recuerdo,
aunque llega a mi memoria
como un paisaje bañado por el vaho
de la ventana o la rapidez de los árboles
al viajar en tren.

¿Qué fue de aquella chica?

Los años consumieron la avidez,
al mismo tiempo que la juventud.
Perdida la brújula, ganado el recelo,
cada vez está más lejos el trozo de tierra
que ocupa su lar.

¿Dónde quedó soñar con la realidad
del sueño?
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8comentarios 179 lecturas versolibre karma: 86

Ya no quiero imaginarte (@_Sejmet_ & @Verín)

Ya no quiero imaginarte
recorriendo los rincones de mi cuarto,
ordenando en los armarios esta historia
que escribimos a dos manos en el aire.

Ya no quiero imaginarte
abrazando con tu luz las soledades
que las horas han guardado en mis pupilas
y los días posan sobre el calendario.

Te imagino
dando lustre a las flores del jardín,
esparciendo por el cielo un nuevo azul
cada albor que interrumpa
el mismo sueño.

Te imagino
decorando con sonrisas el salón,
descorriendo la nostalgia de una vez
y besando cada uno de mis miedos.

He engañado a la memoria con futuros
de ornamento en la pared
porque temo enfrentarme a la verdad.
Te marchaste, ya hace tiempo,
y aún te guardo en mi bolsillo.
¿Dónde escondo los latidos del reloj?

Voy tejiendo los momentos que mi mente
ha dibujado,
escuchándote en la notas de un violín.
Cada vez que te imagino siento un nudo aquí, en el pecho,
presintiendo que muy pronto volverás…
y hoy me tiemblan en las manos los diez dedos
y me baila de contento el corazón.

Cuánto ruido hacen los versos
que te esperan...
Cuánta prisa se apresura
por mis venas...



("Ya no quiero imaginarte" se está convirtiendo en canción gracias a la música de @eimosfromfield y la voz de nuestro querido @TuroCarballo. En este enlace podéis ver el primer ensayo en nuestro canal de YouTube, Poe&cíA: youtu.be/FRpKkFzigjU . Esperamos que os guste... )
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16comentarios 251 lecturas colaboracion karma: 92

En el alféizar ya no hay luz (@Verín & @_Sejmet_).

En el alféizar ya no hay luz
sin su sombra ya no hay luz.
De la ausencia fuiste preso,
no salió el gorjeo ileso.
Te marchaste sin regreso.
Te recuerdo a contraluz.

En el alféizar ya no hay luz
sin su sombra ya no hay luz.
¿Qué será de los balcones
sin presencia de gorriones?
Ven aquí, no me abandones,
de mi mañana eres cauz.

En el alféizar ya no hay luz.
Sin su sombra ya no hay luz.
La penuria asola el nido,
rama y pórtico al olvido,
hoy tus alas se han rendido
derrotadas al trasluz.

¡Vuelve ya, gorrión!
Llevo la migaja y el nidal
en mi mano abierta de algodón.

¿Volverás, gorrión?
Haz en el cielo una señal,
vuela tu recuerdo en mi balcón.
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31comentarios 248 lecturas colaboracion karma: 109

Tacita de plata

Cádiz era la luz, sal revuelta en la mañana.
Un soplo de vida calmando el ahogo,
silencio de olas. La playa perdida
donde ibas a encontrarte. ¿No era así?
Y no dudo que aún se vea parecida
silueta a tu figura, pisada errabunda,
melena insumisa.

Cádiz eras tú cuando eras tú
y, también, era yo… siempre que podía
imitar el valor de los que dan un paso al frente,
sacando pecho, amainando temporales,
quitando la arruga al entrecejo.
Y no dudo que haya más como nosotros,
bosquejos de una obra que jamás llegaría
a concluirse, calcinada ya del todo.

Cádiz era el sur que quería en mi ventana,
estrella fugaz, ocaso supremo, la endemia
que afecta mi cuerpo cuando, sin querer, comparo
otras costas con la suya.
Me sobra arena. Me falta hechizo.
Y no dudo que sea cosa del delirio que me causa
su atardecer naranja, orillando la Caleta.
Bendita taza de plata...
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6comentarios 152 lecturas versolibre karma: 114

¿Dónde estás que no me encuentro?

Por la ventana de una sala de espera
que acumula ruido y años, huyen mis ojos
y yo voy con ellos.
Salgo a buscarte, dejando atrás el cuerpo,
ese jardín ajado que añora el rocío,
las flores, las ramas, la brisa, los trinos,
las alas, azules y verdes;
pero…
¿Dónde estás que no me encuentro?
Qué ganas de poner un sol
en medio de la noche…

Nadie sabe de esta quietud,
barahúnda que asola mi pecho
y tumba las horas sobre las horas.
Parezco una loca de brazos cruzados
que no necesita camisa de fuerza.
Todo controlado. Tengo yo una maña…

¡Por favor, que alguien calle a ese silencio!
Que solo quiero oír su voz.
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8comentarios 101 lecturas versolibre karma: 105

Nostalgia de papel

Podría llamar nostalgia
a la horma que se instala en mi pecho
y da forma a un treinta y seis
de firmeza en la pisada.
Sería, también, la humedad de unos ojos
en pretérito imperfecto,
que decían, cuando no supe entenderlo,
que no iban a mirar de otra manera.
Una pena simulada y, sobre todo,
sola habitante en mi cuerpo de teatro,
abierto siempre a la función que interpretaban
dos siluetas, una noche de verano.

Una verdad contada de mentira.
Eso era la tristeza de no verte.
Ocultar melancolía
o pedirte que no vuelvas
deseando, intensamente, que lo hicieras
como una mujer sedienta
que desprecia agua fresca en la fuente,
fuente única en la tierra.

Odiarte.
Un odio que, de puro liviano,
provoque risa en lugar de rabia.
Que todos pensaran que no deseo verte,
que arrinconé tu recuerdo en una esquina
del olvido
y parezca, realmente, que pasé
de una vez, todas las páginas;
que echaba de menos… no a ti,
al vintage de añoranza que nos une,
todavía.

Podría llamar nostalgia
al papel que desempeñan mis versos,
recordando tu sonrisa despeinada,
el escudo de tu mano delatando timidez
a la hora de reírte,
o el brillo de esa mirada rijosa
en momentos que no volverán a mirarte.
Reconozco que es demasiado atrevido
afirmarlo, expresar que te sigo esperando
como agua de mayo,
a la sombra de estas letras,
mientras duerme el reloj sobre mi hombro.
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16comentarios 119 lecturas versolibre karma: 118

¿Qué queda de entonces?

Si te nombro
debo arrancar el hilo
cosido a los labios,
poner hierbabuena en mi boca
y dejar que me escueza la herida,
igual que me arden los ojos
de noche,
cuando aparece el pasado
poniendo un pétreo presente
en las pesadillas.

Catorce guerreros se cuadran
al regreso de junio en el calendario.
Recuerdan la rienda que dimos
tan suelta, tan ciega…
a un par de caballos de trote bisoño
pisando relojes de nubes
sin prestar cuidado.
Ignaros románticos fuimos…
¿Qué queda de entonces?
No lo tengo claro.

Quizá sea la nada de aquello
la que nos defina.
Perdida la huella de toda inocencia,
aumentan las canas e igual crece el fango
que pisa mi suela.
Y, entonces, ¿qué queda?

Maletas vacías contienen los sueños
que un día albergamos.
Los viajes, los planes, los hijos,
la casa, la mano cosida a mi mano
en cada paseo…
Ya todo parece la imagen de un barco
que tapa la bruma.
Tu olor se confunde con otros olores
que ya no recuerdo.

¿Qué queda de entonces?
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16comentarios 108 lecturas versolibre karma: 122

He tocado fondo

He tocado fondo,
me dices salpicando de desgana
los minutos que a diario te dibujan
y no sé qué responderte.

Has tocado fondo...
¿Se parece ese fondo a la cárcel
de las nubes
que adormecen mi esperanza?
Me refiero a su forma, a su tacto:
¿Tiene que ver algo
su textura
con las bolas de fibra que invaden
la ropa cansada que gira
en la lavadora?
¿Pincha tanto ese fondo
como los días iguales?

He tocado fondo,
me dices en un hilo de voz
que se enreda
en mi cuello y lo desgarra.
Dueles,
como la loca que asoma
a mis ojos capaces
de ver
lo que la cuerda no quiere.

Rebusco en mi bolsillo:
pelusa y años en balde.
Saco un miércoles de letras,
sol, sueños, planes, vida...
Te lo enseño y me sonríes,
recordando cómo era lo de vernos
con la agenda rebosante
y dos copas abrazadas en un brindis,
celebrando otra ronda.

¿Dónde has puesto el afán
por superarte?
No lo pierdas, es el mapa
que tenemos.
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10comentarios 106 lecturas versolibre karma: 100

Soleariyas II

¿Qué traes, mañana?
Que por más que yo miro no veo
más allá de mis ojos, legañas.

Porvenir... ¡Qué risa!
Por venir, no dudo que vendrás;
aunque, para entonces, no haya vida.

¿Cuánto falta? ¡Dime!
Llega pronto. Tardan los milagros
que no existen. Hazlo ya. Hazme libre.
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6comentarios 125 lecturas versoclasico karma: 94

Estamos bien

Eres una guerrera incansable,
lo vi hace tiempo en tus ojos
y, quizá antes, me lo dijeron ellas:
tus letras indecisas.

Escribías:
El invierno duele, o no.
Y te quedabas tan tranquila,
sonriendo a mis borrones,
intentos fallidos de expresión
alzados en el aire, como un globo
fugado de la mano de un niño.
Igual destino el de tus preguntas:
¿Hace falta
quemarse
para seguir viviendo?

Yo necesito del sur el sol
para respirar.
Si eso te contesta…

No es verdad,
tú no necesitas respuesta,
es evidente que sabes cuál es
el próximo anhelo,
precursor del descontento
que llegará después.

¿Qué más quiero?
¿Qué me dices de carencia
disfrazada de deseo?
¿Qué hay de nuevo en esas gotas
de alborozo que se encargan
de regarnos el verano cada día?

Bien estamos,
cada una a su manera.
Hace poco te expliqué
que me espera un vendaval.
A los ojos el viento. A los ojos la arena.
Y, detrás de eso,
nada queda.
Ya te contaré a qué sabe
el desamparo que elegí sin elegir.

Bien sigamos o sigamos,
al menos.
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4comentarios 79 lecturas versolibre karma: 97

No me importa naufragar

Deja que robe de tu orilla
sargazos de un poema
para escribir mis versos.
Deja que lama el salitre
que cubre las heridas
y alcance con mis dedos
la luna de tu marzo.

Es posible que nadie
me comprenda, que sea
inexplicable la trama
de una historia pintada
a carboncillo
con trazos de quimera.
No me importa.
Me he quedado sin espacio
para ruidos.
A mi oído le interesan
solamente
los gemidos perfilados
en tu boca.

Amor,
no sé si eres consciente
de toda la poesía
que va a describirnos...

Desde que han vuelto
mis dedos
al color del carboncillo,
quiero solo dibujarte
amapolas en la espalda.

¡Ya está bien de tanto viaje
por el aire!
No parece que ahora necesites
alas.

Nadar las olas, sí.
Hazlo conmigo.
Encalla en mis caderas,
por favor,
aunque haya tempestad.
No me importa.

No me importa naufragar
si es contigo.
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24comentarios 164 lecturas versolibre karma: 119

La familia escogida (Pequenho_Ze & _Sejmet_)

La familia escogida
en aventura
y batallas del diario.
Sonrisas mutuas,
mano en el hombro
acompañando lágrimas.
Vida y reposo.

Vamos sumando anécdotas,
restando pullas,
sonrisas dibujadas
sobre la punta
del miedo tosco;
refugio sin palabras
en ambos ojos.

Guardianes de secretos
que a mis preguntas
siempre tienen respuestas
de esas que curan;
paz en su rostro,
suavizan mis anhelos,
cosen mis rotos.

¡Cuánto aprecio en un guiño!
Riel de locura
que deshace los nudos.
Recelo nunca.
Son mi tesoro.
Son mi apoyo y mi fuerza.
Con ellos, todo.
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32comentarios 228 lecturas colaboracion karma: 100

¡Qué difícil es tapar la boca al mar! (@_Sejmet_ & @TuroCarballo)

¡Qué difícil es tapar la boca al mar! Impedir que las olas se despierten
con el ruido cuando soplan rachas fuertes de inquietud, esquivando
las corrientes de resaca y tifones y temores sin timón.

¡Qué difícil es tapar la boca al mar! Cuando en la orilla no se ve arena,
cuando no hay marca de las huellas de pisadas que se borran con el viento,
cuando es baile la marea y no puedes atracar.

No pretendo que te valga mi evidencia, que me veas superhéroe,
que a la fuerza me des la razón.
Me gusta cuando no eres solución, cuando estás ausente,
cuando no habla tu voz.

¡Qué difícil es tapar la boca al mar! Sobre todo, si hay silencios
de miradas que naufragan lejos de los caladeros
y aprendieron a salvarse sin nadar.

No pretendo que estés siempre presente,
solo quiero que estés cuando no estoy.
Me gusta cuando no tengo que mirarte,
cuando eres verdad.
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14comentarios 167 lecturas colaboracion karma: 89

Sorbos de pequeñas cosas (Colaboración @_Sejmet & @sarrd8r)

Gotas de café se zambullen en la taza
besando mi nariz con un aroma delicioso,
veo cómo entra el sol por la ventana
con sus dedos de luz
acariciándome los hombros.

Haces de calor, evocaciones
que suspenden la imaginación,
abstraída por éste incienso,
cuál atajo a otras vidas, otros destinos,
desvistiendo el presente de proposiciones.

Suave brisa que eleva el vuelo
de palomas de sudor
instaladas en mi frente.
Su voz pronunciando mi nombre,
oyéndose, de pronto, entre la multitud.

Laudo que me aísla de toda verdad,
hálitos desleídos que maquillan mi memoria,
cuando éramos una sola mano de veinte dedos,
asidos a sonrisas, acuarelas de lo natural,
miradas que cuentan los segundos
sembrando resuellos entre los embozos.

Melodía inherente a nuestra historia
es zumbido que decora la afonía
de los días aciagos.
Alborozo que se mide en sorbos,
entusiasmo contenido en los trazos
dibujados por las horas a diario.

Besado por el aromático testigo,
me devuelve mechones de felicidad,
como plumas de cisne monógamas del sol,
que al entrar por el ventanal recrea,
como diminutos cristales,
el amor de poliedros en las pequeñas cosas.
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Me viene a la memoria lo que no ocurrió

Ansias. Nubes.
Me esperaba el amor,
con un gusto ignorado
en el beso completo
y en el cuerpo sin límites
un extraño temblor…

María Calcaño


No me pidas que imagine con ventisca una hoguera sin que arda en mis labios ni te queme a ti en los dedos. Ya no puedo, no me sale, no concibo otra forma de acercarme al recuerdo de un futuro que quiero que llegue a mi puerta, golpeando con un puño de desorden y naciéndole un puñado de amapolas en la palma de la mano.

No pretendas que desista de encontrarme donde se acaba el naufragio, es decir, a orillas de tu playa. No me llenes de celaje ese azul que veo tan claro desde que lo veo sin ojos, a través de mi ventana (al sur, siempre al sur). Ni siquiera el descontento me parece tan eterno a estas alturas, ni el odio que le debo a la musa se me hace tan pesado (porque claro... hasta lo fingido pesa, pero no). Tú lo sabes: al principio, era un juego, un vaivén, un cosquilleo y, después...

La próxima vez que te vea, que no será en sueños, me vendrán al recuerdo todas las escenas que hemos diseñado y se derramarán sobre mis versos las palabras que les faltan (para el poema perfecto). Además, según dice mi memoria, las calles a nuestro paso van a ser escaparate de esos días escogidos a conciencia de entre todos los que forman el catálogo de ansia de vida. Mientras tanto y, hasta entonces, me conformo con todo (para qué variar la poesía...) y le pongo a los días un flequillo de vesania que me ayude a proseguir.
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16comentarios 215 lecturas prosapoetica karma: 101
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