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Carta de despedida

Hacer una carta de despedida es una de las tareas más difíciles.
Primero, porque conlleva no olvidarse de nada. Es un único disparo.
Segundo, porque en general no tiene réplica. Esto la hace más difícil, porque uno escribe para preguntar se y en este caso deberá escribir para despedirse.
Despedirse no es malo, es un gran acto de valentía que suele incluir un fuerte abrazo y un último beso. Meter las manos en los bolsillos, mirar por última vez a los ojos y darse vuelta para caminar en sentido contrario. Algunos, muy valientes, suelen mirar atrás, otros, no nos animamos y mantenemos la mirada hacia abajo.
Si uno lo piensa fríamente, constantemente se está despidiendo: en la calle, en un beso, en las redes, en la sobremesa o en el pasaje del invierno al otoño.
Algunos usan estilos dramáticos, otros románicos, y algún piantao manda una carta sin la certeza de que llegue a su destinatario. ¿Riesgo o acierto?
La carta tendrá sin dudas un posdata, ese renglón que nos salva del olvido o refuerza alguna idea. Esas pocas palabras que envuelven toda la gramática anterior y, como suelo pensar, el posdata es el último abrazo después del abrazo.
Es el que volvió sobre sus pasos para buscar otro último beso.
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El regreso

Vendrás, sé que vendrás
cuando mi aliento sea sólo un suspiro
perdido en las tinieblas del ocaso,
cuando mi cuerpo fluya a la deriva
por un mar sin sentido
de tanto naufragar tras tu silencio.

Vendrás, sé que vendrás
al filo de una oscura medianoche
mientras la madrugada se hace eterna
y en su terca quietud
se niegue a caminar hacia la aurora
del ansiado y postrero nuevo día.

Vendrás, vendrás y...entonces,
¡cuánto lamentaré no haber vivido
todo el tiempo a la sombra de tu risa
para pintar la nieve de tu rostro
con versos de colores encendidos,
para adornar tus trenzas infantiles
con flores a la vera del camino,
para incendiar la fronda de tu cuerpo
con estas manos mías, como antorchas
en busca de recónditos remansos
donde apagar la sed por tanta espera!

Regresarás, lo sé,
cuando la densa niebla ya me envuelva
con sus brazos de bruja plañidera,
cuando este barco mío ya zozobre
en las sombrías aguas del Estigia
y el tiempo derrochado en no tenerte
me aplaste la conciencia como losa.

Vendrás entonces tierna y afligida
sobre una luna llena exuberante,
ataviada con túnica de seda,
y besarás mi frente tiernamente
con un último beso
en las primeras luces de una aurora
lejana ya, imposible.
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Primavera que no vuelve

Escribo con tinta de océanos
sobre primaveras que no vuelven,
souvenirs de manzanas caídas,
abono inocente de nostalgias
sembrando nuevas estaciones.

[Recuerdos que florecen como Primavera....]

Peluches con mi nombre,
trenes ondeados
en los raíles de pañuelos oxidados,
del verde de las aceitunas
embriagadas en el deseo del moiré[muaré] rojo
de aguas lisas, brillantes.

Primavera concubina de desvelos,
de quejíos cantados en vasos de tubo,
cafés como elixir de la juventud,
de yunques triturando la inocencia torcida,
mentida en los espejos del desengaño.

[Mi mejor primavera está por llegar....]

Primavera pasada,
convertida en otoño,
recuerdo apilado en hojas blancas;
renuncio a equinocios de invernadero
mientras espero las que están por llegar.

Te seguiré esperando ,

primavera de suspiros negados,

columpiando besos, derramando sentidos....


Amén
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etiquetas: primaveras, con, sus, propias, estaciones
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Viajar en el tiempo

Anoche sentado en la barca del olvido

veía cómo se ahogaban mis palabras en la copa de vino

que mi mano temblorosa sostenía,

se ahogaban en ese mar rojo de penumbras

vivas palabras se ahogaban, pidiendo auxilio.



Intentaba parar la tormenta,

pero cada grito de las huérfanas palabras

se extinguían

se desvanecían

recrudeciendo mi angustia, mi pesar,

y aunque pataleaban con fuerza

las vocales

tratando de salvarse,

el destino pareciera estar escrito .

El destino sacudía mi temperamento y aunque sostenía la copa de vino con tanta vehemencia mi corazón se partía en dos mundos el suyo y el de mis recuerdos.

Cómo salvar aquello

que desconsoladamente

pedía auxilio

en medio de una tormenta descomunal.

Pensé enviarle un salvavidas

en forma de poema;

cavilando podría servir de alivio,

pero no resultó.

La copa de vino

cada vez parecía más profunda.

Cada centímetro de palabra

que caía de mis labios secos

las veía languidecer

en ese mar rojo de nostalgia.

Anoche inventé una excusa para intentar salvar un imposible, inventé motivos para salvar alguna felicidad guardada en algún trastero , inventé excusas para partir hacia algún lugar dónde se esconden los temerosos y despavoridos,intenté poder sacarlos a flote, mis recuerdos y redimirlos de mis fracasos; pero se ahogaban angustiosamente.

La tentación llegó a mí con una sed infatigable.

Necesitaba calmar la piel de mis labios

de este destino

que parecía interminable

y bebí de ese vino rojo contenido en mi copa

que mi mano angustiosa sostenía ,

pero mis palabras morían y mis fantasías también.



Creé sueños y esperanzas

y los bañe con el vino de la arrogancia,

y aún así,

el vino que alguna vez fue de los amantes soñadores

hoy sólo atontaba la sed agónica de desesperanza.

Solo quería beberlo para intentar salvar ecos en la distancia

y no para emborracharme en recuerdos .

Cómo quisiera saber que cada sueño

que fabrico

en este refugio

donde permaneces,

pudiera algún día ser placentero y cálido ,

que sea nuestro por deseo y pasión

y no por el aire infatigable de la lejanía.

La felicidad de mi ser no lo etiqueta un cuerpo

y menos aquellos cuerpos

que no han sabido permanecer ocultos a la tentación

de la vanidad y el confort.
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Doble sentido

Doble sentido.

Temprano me levanté, en las horas que el viento
hondean las oraciones, en el Himalaya.

Con los muertos en sus mesas y los carroñeros comen
elevando sus espíritus a lo más alto del cielo.

Ramas de rosas clorofilazas y el rojo de sangre derramada en un charco sin fondo.

Esplendores de emperadores sin nada, saliendo de las sombras y luz a la vez, medio dolor sin causas.

En las noches del tiempo, coloreado de negro azulado en las fuentes del alba.

Corre el caracol en las autopistas de hierros, deslizándose con las cuerdas de sedas, vigía en la noche el grillo canta.

Volar más bajo, tan alto el sol quema las pestañas, y las sombras del monte cae resbaladose al agujero de la risa.

Ámame solo para sentirte bien, que yo soy ese rió de puré
de sal, piedras, y sin cuchara.

Doble sentido, sentido sin tí.
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etiquetas: sentido, piedras, cuchara, risa, río
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Mis noches

Mis noches sin ti
hacen eterno mi "existir",
Todo es soledad y
dolor,
sólo las lágrimas me
besan por ti.
Noches llegan y mueren
sin sentido...
¿Que puedo yo hacer
sin ti?
Nada tiene sentido, no
tiene caso mi existir.
Vivo mi soledad en la
oscuridad,
no quiero volver a
ver el amanecer sin ti.

Daniel Abreu Gama 17-2-2018
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La historia de una chica y un café

Por Riberpa



Capítulo 1 Génesis


No más de veinte minutos habrían pasado, se había ido tal vez para siempre, y ya empezaba a recordar que todo había empezado en ese increíble tres de agosto de hace cerca de dos años, el destino cruzó una delgada línea y en medio de mi incertidumbre apareciste; recuerdo que yo venía en malas condiciones precisamente porque no eran mis mejores días, las presiones y la soledad habían cobrado y afectado mi salud.


Realmente era incomodo sentirse en ese desequilibrio físico y emocional, fui sin más aliciente que cumplir un requisito más, recuerdo estar ahí sentado esperando sin sentido, al oír mí nombre gire con algo de desidia, pero inmediato mi rostro cambio, está viendo aquella persona que se accidentaba en mi vida y colisionaba frente a mis ojos, ahí estaba esa figura menuda, normal dirían muchos, pero cuando mire sus ojos algo me atrapó; sólo lo descubriría tiempo después.


Camine a su lado durante un corto trayecto las primeras palabras cruzadas fueron como un libreto poco profundas, diplomáticas, pero poco a poco me entró el afán de hablar, tal vez tome la iniciativa tratando de agradar por aquello de la primera impresión, buscando crear un lazo que desde el principio mi corazón sintió que se anudó en mí, el tiempo relativamente voló para mí, parece que hubiera desaparecido el resto de escenario.

Sería presumido pensar que tú correspondías desde esa primera cita sólo mi imaginación desbordada de emoción lo recreo, hacía rato que no me sonreía la vida y ese día tuve la suerte que uno no busca, sino que te encuentra. Aterrizado en mis recuerdos vi correr nuestra historia y esa primera conversación corrió dejando en mi la sensación de un querer más.

A veces nos pasa esa incómoda situación de tener sensaciones inexplicables, irte, pero desear volver tan pronto como se pueda, tal vez existen esas diosidencias que se colocan tú camino para hacerte menos pesado el viaje y empiezas a preguntarte qué enseñanza habrá detrás de estas experiencias a la que llegas cuando menos piensas y cuando tus velas se han ido apagando poco a poco.


Capítulo 2 Añoranzas.

Hoy me fui con esa sonrisa que esa “extraña” me regalo a mi otro extraño, esa delicadeza envuelta en una flor de mujer donde cada palabra que brotó me llevo a la tranquilidad, había olvidado que, si hay gente hermosa y que el empaque es engañoso, había luz en tus ojos y ahí me conecte pensando en que los próximos días fluyera en mi un ángel capaz de corresponder ante tantas dádivas que entregabas a borbotones.


Esos días anteriores a nuestro nuevo encuentro estuvieron plagados de recuerdos, de contar los días esperando retomar nuestra conversación y con la esperanza de seguir reconociendo en ti aquello que había tratado de buscar con algún desespero durante varios meses , en donde soñaba frecuentemente en disfrutar de una conversación y que esta fuera tan lenta como pudiera , alargando cada minuto y sintiéndome afortunado porque estarías ahí para recibir mi sonrisa, con una empatía perfecta y así aprovechar cada uno de esos espacios que me regalaras.


En esas noches pensaba como este sentimiento naciente e ilógico debería manifestarse y en mi mente se cruzaba varias opciones que iban desde unas señales de SOS desesperadas de que te fijaras en mi de manera perentoria hasta pasar desapercibido y solo dar ligeros toques de estas sensaciones que iban creciendo; la noche anterior a nuestro nuevo encuentro me sentía como aquella oruga queriendo convertirse en un abrir y cerrar de ojos en una mariposa amarilla en un mundo lleno de color , sin embargo decidí colocar pies en tierra y reconocer que si bien desde niño me habían vendido la imagen del amor a primera vista esta requería de algo más y lo iría comprendiendo en el camino que me esperaba.


Capítulo 3 Conociéndote


La mañana estaba fría, si bien llovía copiosamente podía ver la gente caminar rápidamente , doy un giro a mi pensamiento he intento imaginar que cada uno de ellos vive su mundo y está pensando en las horas por venir , en sus anhelos y metas de ese día; yo por mi parte venía con esa ansiedad que había tenido los días anteriores, con un solo objetivo confirmar si esa conexión primaria y básica que sentí era real o parte de mi imaginación, de nuevo volví a la realidad y seguía caminando , apresure el paso dando zancadas más grandes y volví a sentir frío en mis manos y ansiedad en mi corazón.


De un salto nominalmente entre al edificio me anuncie y espere con impaciencia el encuentro, por un momento me quede absorto y de nuevo reacciono cuando alzo mi mirada y la vi acercarse hacia a mí, como si me conociera de siempre me saludo con un gran don de gente, sin embargo siempre guardo la formalidad que ameritaba la situación, a pesar de ser la segunda vez que coincidíamos nos sentimos cómodos como si nos conociéramos desde hace mucho tiempo , sentía una buena energía y esto era signos de un buen comienzo para seguir escribiendo letras en el libro en blanco que no había obsequiado el destino.


Hasta ahora me había referido a ella como esa figura menuda y realmente quiero guardar en mi memoria fotográfica tu rostro el cual contemplo de manera directa y en especial esos dos puntos de guía que son sus ojos , he de decir lo que primero vi fue una sonrisa permanente que uno no olvida, vas irradiando luz con una actitud que pocas veces uno ve, más qué describir lo físico de tu belleza admiro lo que inspiras , me llevas a soñar y no queda otro camino más que agradecer a la serendipia que me permitió conocerte, aquí y ahora estoy seguro que si fuera por tu sencillez dirías holas no crees que estas exagerando ? y yo simplemente tendría que decir que pude ver más allá de lo que vieron los demás.


A ratos quisiera describir todo lo que pasa en mi cabeza cada vez que se generan estos encuentros que he de reconocer se presentan por un tiempo limitado y que son de obligatorio cumplimiento pero que disfruto como si fueran libres y espontáneos, me llena el alma de fe, de un sí se puede y de creer que la vida vale la pena vivirlas gracias a la existencia de seres humanos que van regando enseñanzas como semillas con la esperanza de aportar a la vida de cualquiera de nosotros, hoy salgo convencido que sin importar este final ya dejaste huella en mí.


Capítulo 4 La despedida


Así fueron pasando esos sesenta y cinco días de cercanía en donde cada reunión se fue acrecentando sin explicación alguna un afecto inusual que me llevaba a sentirme pleno y a desear día tras día volverte a ver esos sesenta minutos en los cuales el reloj pareciera estar corriendo unos 100 metros planos, eran implacables y a pesar de que sentía que no era indiferente había una barrera implacable de superar; lo sabía y el tiempo se agotaba y no quería llegar a ese final que era tan seguro como la muerte.

Quisiera detallar cada uno de esos instantes vividos en este corto tiempo; donde las letras se darían un banquete ya que se plasmarían todos lo que nos fue sucediendo en donde en cada cita nos sentíamos más dependientes el uno del otro , cada vez conociéndonos más y estoy seguro que tanto tu como yo nos pasó algo que aún no tiene nombre pero que existió , y ahí me queda anclada ese siete de octubre donde se rompió ese cordón umbilical que nos ató durante 65 días, recuerdo salir algo melancólico mas no triste porque comprendía que había tenido suerte y que lo vivido había calado una gran huella que me impediría olvidarte.

Entendía que en ese momento había diferencias que no permitían una relación diferente a la que el destino nos brindó y que antes de manera valiente lo desafiamos y lo llevamos a un escalón más allá de lo permitido, así me fui con una posibilidad escasa de contacto, pero existía como al aire que exhalaba cada mañana posterior a nuestro adiós.

Estábamos cerrando ese primer año y luego de atragantarme con las ganas de escribirte decidí hacerlo de manera sencilla y empezamos otros ciclos de escritos sin vernos en donde te compartía mis escritos que nacieron de la inspiración surgida de los sentimientos hacia a ti, ahí nacieron poemas sentidos que leías y luego me dabas tu opinión donde me reafirmabas que era grato para ti leerme y me agradecías abrirte la puerta de mi vida.


Capítulo Final ser agradecido

Recuerdo que este medio escrito me trae gratos recuerdos contigo ya que siempre recibí una respuesta ; ahora lo sé con certeza el hecho de conocerte fue para mí muy importante disfrute de cada segundo y cada sorbo de este café retrasado en el tiempo y pospuesto por el destino , desde entonces solo pienso que la serendipia llegue a mí para atreverme a soñar contra lo que parece imposible.


Ayer nuevamente recorriste mis pensamientos como en tantos otros días en que te posesionas de mí y aquí estoy escribiendo estas líneas para evocarte y esperando poder robarte unos segundos y una sonrisa ; como diría Benedetti mi táctica y mi estrategia era mantener esa pequeña posibilidad de contacto viva a través del tiempo así fueron transcurriendo meses el cual después de muchos obstáculos se cristalizo una noche fría de aquel 7 de marzo.


Hoy soy consciente más que nunca de las limitaciones que tenemos, unas más que otras y que solo si Dios lo permite caerán, sin embargo, hoy no hay tristeza ni dolor; tengo el recuerdo de la más hermosa sonrisa obsequiada a mí por esos ojos que aun evoco y sabes que entiendo tu silencio y lo respeto, tu historia, tu pasado, pero si por una extraña razón quieres verme ahí estaré ya que siempre he tenido fe en ti.

La noche llega y tu recuerda reposara en mí y a partir de hoy en estas letras que quedaran como vestigio de aquel hombre que llego a destiempo a tu vida y que lo poco que compartió lo hizo de corazón y a plenitud conscientes de sus defectos, cierro los ojos lentamente y mañana será otro día

Esta historia continuará
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plano

he querido sentir
he buscado en los cajones
la imagen del verso
el descalabro en el cuerpo
ese recuerdo...

y sin querer,
el corazón plano,
liso y plano,
apenas un susurro de tibieza
una caricia áspera
una lágrima tensa

como un vegetal aniquilado
al que le van a quitar
la tierra

y el eterno latido
suspendido
en una pena
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No Hay Invierno Que La Primavera No Venza

La tarde está nublada, un viento ligeramente frío
que ya extrañaba me trae emociones
que creía ya olvidadas que necesitaba sentir.

Esa necesidad de amar mi ser sintió nuevamente
cuando mis penas solté para que las congelaran
el viento helado del norte

Luego como escarcha fina caídas en tormenta de nieve
con suavidad las suelte precipitándose al suelo.

Un sol de primavera con sus rayos ardientes
las transformará en alegres gotas saltarinas
que correrán por arroyos de agua cristalina de nieve derretida.

El invierno con su nieve ya en agua convertida
traerá nuevamente verdes retoños en primavera
repitiendo el ciclo de la vida.

Lo que antes era de color triste y gris, en paisaje de mil colores
se pintará como primavera en óleo de Monet

No hay tristeza que no esconda alguna alegría siempre recuerda
que con lágrimas se empieza la vida, luego se aprende a sonreír.

No hay invierno que la primavera no venza.

MMM
Malu Mora
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Encuentros

Nos habíamos encontrado de casualidad, unos amigos en común de otros amigos, en fin. Siempre cuestioné esa posibilidad porque era como entregarle todo el crédito al azar y nosotros vamos moldeando nuestro día a día con un conjunto de decisiones que nos hacen llegar hasta donde nos encontramos hoy.

Ella era de rasgos más bien definidos: pelo medianamente corto y claro, ojos verdes y un estilo rock perfectamente combinado entre el color negro y las transparencias. Lo metálico, lo brillante en su justa medida. Lo casualmente arreglado por horas. Siempre sonriente. Siempre radiante. Piel perfecta con pecas, ojos delineados que resaltaban una expresión tímidamente desafiante. Sus manos lucían dos anillos: uno en el dedo anular y el otro en su pulgar.

Al principio todo estaba dentro de lo esperable: dos personas que se van conociendo, intiman sexualmente, se vuelven a ver. Intercambian historias, duermen juntos y empiezan a compartir la intimidad de los días de verano. Siempre la misma historia nunca los mismos besos.

Mientras ella se preparaba para irse a trabajar le dije que estaba fascinado aunque algo sorprendido por lo que había pasado hacía tan solo unos minutos. Que habíamos tenido un buen juego previo en todos nuestros encuentros, mucho más del que al yo había experimentado, pero que había sentido que ella quería algo más. Mi inseguridad se resumía en esa afirmación. Me dijo que el juego no debía ser previo. Que el juego era todo y que había que ir más allá del sexo. Me dio un beso agarrándose de mis cachetes y se fue. Su perfume siempre quedaba en la habitación, en las sábanas, incluso en mis camisas. Era algo frutal.

Para nuestro próximo encuentro yo no podía dejar de pensar en esa conversación y en su deseo que iba más allá del sexo. Mis interrogantes iban en aumento, pero ahí estábamos una vez más en el sillón, mirándonos inmóviles y esperando el momento justo para lanzarnos uno sobre el otro. Esa magia que se suspende en el aire, que se siente en la piel sin haber entrado en contacto físico.

Me tomó de la mano muy suavemente y me dijo guió hasta la habitación. Me pidió que me sacara toda la ropa y que no diga nada. Que me dejara llevar por ella. Intenté respirar profundo para calmarme pero mi respiración era muy agitada. Estábamos desnudos frente a frente. La luz de la calle atravesaba la cortina de plástico mal cerrada y daba justo en sus pezones dibujando una línea interminable de rectángulos iluminados. Me dijo que tenía que serenarme, respirar profundo y dejarme llevar entregándole mi cuerpo al cien por ciento.

Me hizo sentarme contra el respaldo de la cama, espalda derecha y piernas abiertas y extendidas sobre la cama. Ella se colocó justo delante de mí, bien pegada y con sus piernas también abiertas. El contacto de la piel suave y caliente era un estimulante explosivo. El ambiente que se había generado en la habitación, no tenía precedentes ni en los sueños más profundos. La energía que ella generaba venía desde todas partes. Ella estaba delante de mí, pero también estaba en mi mente, en mi respiración, en el espejo que era testigo desde una esquina. En la piel de mis manos, de mis muslos. De mi lengua seca por intentar respirar pausado con la boca abierta.

Le besé el cuello y largue una respiración profunda producto de la contemplación sin respirar. Empezó a relajarse y agarro mis dos manos. Recorrimos sus pechos grandes y macizos hasta su sexo, sus piernas y subiendo nuevamente por sus costillas. Ya conocía su piel, era perfecta y suave como el algodón pero ese día todo tenía un matiz diferente. Se llevo mis dedos a su boca y los chupo con fuerza para volver rápidamente a su exhibición privada de partes íntimas entregadas al placer que proporciona el otro con la celosa supervisión de uno mismo.

Ese día la conocí por completo. Ella necesitaba conectarse conmigo desde lo esencial del deseo compartido. Ella promulgaba ese encuentro más que nada. Su cuerpo lo pedía a gritos, sus ojos brillaban con la poca luz de la habitación. Su cuerpo se había transformado en una extensión del mío, y el mío, en una extensión de sus manos. No éramos nosotros los que estamos ahí, porque nuestros cuerpos jamás habían logrado ese estado de plena satisfacción.

Manos, piernas, lenguas y brazos se habían convertido en un mecanismo suizo de relojería que se mueve y avanza en perfecta sincronía generando un solo movimiento.

Quedamos tendidos sobre la cama uno junto al otro. Temblando y en silencio. Cada uno asimilando lo que había pasado, disfrutándolo, recuperando el aliento y haciendo un raconto rápido de todo ese momento de éxtasis.

Ella me enseño la importancia de conocernos desde lo más íntimo.Y aunque el cuerpo es algo finito con límites marcados, ella hacia que en todos los encuentros descubra algo nuevo de ella y de mi. De los dos. Juntos y por separado al mismo tiempo.

-Lo importante es cómo te hace sentir la otra persona más que el encuentro de dos cuerpos, me dijo mientras se vestía.

*PH. Pato Azpiri

*She. Florencia Couce
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¿ y me preguntas a mí?

¿Y me preguntas a mí,
qué es primavera?

Primavera es, oír tu trino
como suave música en mis oídos.
Es, sentir mariposas
revoloteando mi ombligo.
Es, el tacto de tus labios
presionando los míos.

¿ Y me preguntas a mí,
qué es primavera?

Es, oler el polen
de amor de las hadas.
Es, hacer remolinos inquietos
en las verdes aguas.
Es, hacer burbujas
entre retamas
Es volar sin alas
buscando el refugio
de versos que abrazan.

¿Y me preguntas a mí,
qué es primavera?

Es, andar en verde y amarillo.
Es, sentirme enredada
en tu cabello, en tu cielo.
Es, mirar en el espejo
olas de azul intenso
de miel y canela.
Es, llenar de coplas
el vino de los sueños.
Es, alzar la copa de aleluyas.

¿Y me preguntas a mí
qué es primavera?
Primavera, eres tú.

Angeles Torres
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Un bombón ardiendo en el Polo Norte

Cristales de hielo entre chocolate líquido. Caliente. Suave.

Impactos de escarcha entre borbotones hirviendo de azúcar.

Las antípodas del desprecio sobre la caricia en la nuca.

Agitas mis sentidos y pones mi mundo (¡el universo!) patas arriba.

No distingo si es noche cerrada o nos sacude el día.

Si ceno hiel o pruebo almíbar.

Así de loca me traes. Así de fuerte me giras.
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Difícil es Volver a Sentir

Cuando el amor
es total
cuando se le lastima
tanto al corazón,
cuando a golpes
se mata al amor,
cuando se destruye
la ilusión
cuando desgarran
el alma
en dolorosos jirones.

Difícil después es amar,
difícil es volver a sentir,
ya no se sufre
por ninguna pasión.

MMM
Malu Mora
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Tu Infierno

Sé que me odias, y no es un juego

Pero quiero verte al menos,

Y combatir, tus demonios de nuevo.



Aunque…

Las palabras me trituren el cuerpo,

Y tus silencios me quiebren por dentro.

Amo el fuego



De caminar en tu infierno



Para quemarme,

Con tus besos.

Para deslizarme,

Por tu cuello.



Para danzar,

En tu pelo.

Y ver al diablo,

Que llevas dentro.



Para sentir tú peso,

Sobre mi cuerpo.

Para pensar y suspirar,

Tu nombre completo.



Todos somos,

De carne y hueso,

Pero no hay ángel

Que me salve de esto.



Lo que a mi concierne,

Que arda el cielo

Con tal de besar,

La piel de tu infierno.
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He conocido la maldad

He conocido la maldad
hasta el mismísimo tuétano he sentido el odio y el rencor
de aquel que nunca recibió amor.

He sentido la rabia y el coraje
de una humanidad carente de misericordia y cariño
he padecido frío y hambre espiritual por los duros golpes
de seres que se alimentan del sufrimiento de otros
los cuales deberían ser protegidos.

He combatido la angustia y la desesperanza muchas veces
tantas que ya he perdido la cuenta de los duros reveses
me he quedado ciego y mudo por el dolor de ver destruido mi nido.

Pero nunca, ni una sola vez, ni un solo minuto
el sol a dejado de salir para mí y calentar mis suspiros
a pesar de todo y de todos los aullidos que calan el alma
el creador del universo nunca a dejado que mis ojos se cierren.

Sigo contemplando con valentía y dignidad la luz de una tenue mañana
sigo escuchando el canto de las aves y el silbido del viento en los árboles
mis días siguen siendo muchos días gloriosos.

Por medio de ti he conocido el amor y la dicha
la solidaridad y el cariño que no es de carne, sangre y hueso
he conocido el abrazo fraterno y desinteresado de un alma
y la sonrisa a vuelto a mi rostro todas y cada una de mis mañanas.

Me has enseñado que amar
es la mejor muestra que yo soy un ser amado
y que mi camino nunca será un camino en vano.

Me has enseñado que la semilla que siembras
siempre da fruto excelente
y que esa es la gran diferencia que marca
la esperanza que dejas en mi vida a dado frutos inmensos.

A veces pienso que el camino del justo no tiene sentido
pero veo la magnificencia de tus actos en mi propio destino
solo me resta seguir caminando sobre tus huellas trazadas.

Amar lo mal amado en este mundo
y recibir sin merecer una gran recompensa
un cariño y una amistad eterna
que no borrara el tiempo que emerja.

Gracias por ser la guía y protección de mi vida
Te quiero mi amigo
contigo a un lado
la vida es más plena.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
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Catarsis

Me conozco tan bien que me gusta dejarme caer en picada solo para sentir como vuelvo a mi,
con mayor fuerza, con mas ganas.

Renacer con la misma calma con que fui dejando que todo se hundiera.
Lentamente aterrizar mis pensamientos, pasar de lo que me rodea.

Rodearme únicamente de cosas bellas, el canto de los pájaros, el río fluyendo hacia su cauce, cada hoja desquebrajandose bajo mis pasos. Incluso la brisa que soba mi piel.

Volar hacia mi propia libertad sin ataduras.
Pero al final, ¿será que debemos llegar al fondo de todo para aprender?
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Vivirnos mortales

Que sea este el momento
de empezar el viaje.
De escurrir el traje al viento,
de saltar al vacío; inmenso.
De querernos con lo nuestro,
todo puesto,
aunque pese y a veces gane.

Que sea este el momento
de escribir las frases.
De abrazarnos con el pecho,
de sumirnos en volcanes,
de entendernos a suspiros
cuando, al tiempo,
nos perdemos en mitades.

Que sea este el momento
de encontrar el traste.
De atarnos a los cuerpos,
de palparnos sin vernos...
De sentirnos inflamables,
encendernos
y llevarnos al desgaste.

Que sea este el momento
de vivirnos enteros,
vivirnos errantes,
vivirnos libres

y vivirnos

mortales.
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Melancolía

a LH

Cuando la sal de la tierra, del mar, desaparezca
No habrá día ni noche, ni luz ni obscuridad.
Habrá reloj más ya no bailarán las horas
Suaves minuetos que traerán tu nombre,
Se quedará conmigo y ya no contendrá
Sílaba o letra para iluminarte.
No habrá memoria o anhelo de esperanza
Dulce que anuncie tu posible arribo

Un aquí y un ahora eterno y gris
Me robará la imagen de tu tez morena,
No habrá un asomo alegre en tu cabello
De brisa que le arranque la locura,
Con la que ríe libre en cada tarde.
No habrá el reflejo extraño taciturno,
Con que el ocaso besa tus mejillas.
Tus ojos no tendrán ese terrible y tierno

Destello que acaricie y colme mi mirada.
Tu parva silueta serrana y exquisita,
Femenina nutricia matriz de mi ilusión,
No será percibida en mis sentidos muertos.
Habitarán ese yermo los vacíos que dejas,
Cuando la sal de este mundo, de este mar,
De este desierto se pierda,
No habrá más Luz ni obscuridad.

Yo habitaré la nada y tú te habrás salvado,
Escaparás en silencio de este confín,
Apocalíptico sueño, implosionado,
A generar universos milenarios
Con tu sonrisa y tu aire de misterio,
Explotando otra vez en vida y en amor
Y nuevamente un Dios en otros mundos lejanos
Te invocará en el origen con estas palabras:
“FIAT LUX”, Supernova en botón.
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Besos de sapo

Quisiera volver a nacer sapo,
esperar el ósculo
fertilizante de alas,
de primaveras,
mirar el futuro a los ojos,
certeza de que el vacío
huirá a la ciénaga del pasado.

Beso de sapo sanador de princesas,
que huyen de sonrisas lúcidas,
buscando refugio en la noche trémula,
donde su boca libe el deseo
por el abismo, la necesidad
de saciarse con el légamo del arrebato.

Sanador de triunfadores
escondidos tras el artificio,
madriguera de recelos
por abrir sus entrañas,
descubrir las espumarajos
de obviedades.

Sapo de lo cierto, lo carnal,
tangible de los sentidos
amalgamados con sudor,
muro de esencia sin maquillaje,
fronteras, pasadizos ni atajos,
lo inevitable de escalar
como premio a la constancia.

Ofrendo besos de sapo
suturando la ficción,
abriendo escaparates, vidrieras ,
sin edulcorantes del dolor,
sangrar para sentir vida,
que el viento del albedrío
insufle emancipación
del desasosiego al error,
abriendo calles a los infinitos.

Amén
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No nací para nacionalismos

Ninguna bandera me tienta:
sus tristes colores no colman
la sed que atesoran los ojos.

Tampoco me gustan los himnos:
el ritmo marcial no consigue
que batan las alas en vuelo.

De toda frontera recelo:
la mano que traza los límites
produce también las heridas.

Y hablar de las patrias me aburre:
un muro de torpes neuronas
impide que llegue la luz.

Ingenuo, perverso artificio:
querer abarcar en conceptos
el vasto sentir de la sangre.

Perversa, ingenua mentira:
mandar a buscar a los hombres
su origen en signos vacíos.
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