Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

encontrados: 3116, tiempo total: 0.011 segundos rss2

En ti

En ti, viví afable fantasía
en tu océano mi mar navegó.
De tus travesías
me palpé cada colina.
Fuí viajera de tu suelo,
inhalé, la fragancia de tu brisa.
Sentí, la tibieza de tus aguas,
y el calor de tu sol.
En ti, ví verdes horizontes,
el dorado atardecer, el cobijo del alba.
Contigo, viví el éxtasis de un beso
que dirigió a la gloria.
De ti, supe que manos saben
guiar a frescos campos,
o llevar a agitación.
En tu canto varonil,
vibré en suave espasmo y bebí
de ésa voz, cual árido desierto.
De ti, tomé la entrega de tu abrazo.
Duda no tuvo vida,
y mí ser halló su lar.
leer más   
10
4comentarios 45 lecturas versolibre karma: 105

Viajar en el tiempo

Anoche sentado en la barca del olvido

veía cómo se ahogaban mis palabras en la copa de vino

que mi mano temblorosa sostenía,

se ahogaban en ese mar rojo de penumbras

vivas palabras se ahogaban, pidiendo auxilio.



Intentaba parar la tormenta,

pero cada grito de las huérfanas palabras

se extinguían

se desvanecían

recrudeciendo mi angustia, mi pesar,

y aunque pataleaban con fuerza

las vocales

tratando de salvarse,

el destino pareciera estar escrito .

El destino sacudía mi temperamento y aunque sostenía la copa de vino con tanta vehemencia mi corazón se partía en dos mundos el suyo y el de mis recuerdos.

Cómo salvar aquello

que desconsoladamente

pedía auxilio

en medio de una tormenta descomunal.

Pensé enviarle un salvavidas

en forma de poema;

cavilando podría servir de alivio,

pero no resultó.

La copa de vino

cada vez parecía más profunda.

Cada centímetro de palabra

que caía de mis labios secos

las veía languidecer

en ese mar rojo de nostalgia.

Anoche inventé una excusa para intentar salvar un imposible, inventé motivos para salvar alguna felicidad guardada en algún trastero , inventé excusas para partir hacia algún lugar dónde se esconden los temerosos y despavoridos,intenté poder sacarlos a flote, mis recuerdos y redimirlos de mis fracasos; pero se ahogaban angustiosamente.

La tentación llegó a mí con una sed infatigable.

Necesitaba calmar la piel de mis labios

de este destino

que parecía interminable

y bebí de ese vino rojo contenido en mi copa

que mi mano angustiosa sostenía ,

pero mis palabras morían y mis fantasías también.



Creé sueños y esperanzas

y los bañe con el vino de la arrogancia,

y aún así,

el vino que alguna vez fue de los amantes soñadores

hoy sólo atontaba la sed agónica de desesperanza.

Solo quería beberlo para intentar salvar ecos en la distancia

y no para emborracharme en recuerdos .

Cómo quisiera saber que cada sueño

que fabrico

en este refugio

donde permaneces,

pudiera algún día ser placentero y cálido ,

que sea nuestro por deseo y pasión

y no por el aire infatigable de la lejanía.

La felicidad de mi ser no lo etiqueta un cuerpo

y menos aquellos cuerpos

que no han sabido permanecer ocultos a la tentación

de la vanidad y el confort.
leer más   
9
2comentarios 43 lecturas versolibre karma: 97

senryu (14)

Siempre serás
árbol de mis poemas
savia y raíz.
leer más   
6
2comentarios 24 lecturas versoclasico karma: 69

Esperanza de caos

Cuán lejos estás, paraíso olvidado
Dónde llorar el hombre sin temor,
Sin temor a ser amado
Como un cadáver que todavía respira

Perdido, en un inmenso atardecer
Enorme abismo de dolor
Sobre lo que otros llaman placer
Ahogate tu mismo en el poder

Alguien me contó, sobre una mujer
Esperando ahí afuera con flores y amor
Suave y tierna como una sensación de dolor

Puedo ver, en su totalidad
Labios de un alma iluminada
Donde el sol se une con su cuerpo
En una pureza nunca antes imaginada

Oh cálida brisa destructora
Abraza el éter de nuestro corazón
Invitandonos a vivir.
leer más   
14
2comentarios 43 lecturas versolibre karma: 104

Vendedor de espejismos

Compré la lámpara convencido por la palabrería del comerciante de antigüedades cuya apariencia me alcanzó a hacer pensar que lo habían sacado de la lámpara antes de ser su vendedor. Y era cierto. Apenas le entregué el dinero se desvaneció frente a mí. La lámpara también parecía real.
4
sin comentarios 31 lecturas relato karma: 52

Palingenesia

Palingenesia

Sacrificar-me-ei fora este o sumpto
Disquisição pra sugilar a poesia
Exprobador e belígero não exulceram-me
O ditério não excisava a eustomia
Sempre eu nunca usei de palinódia
Bovarismo supositício ou palifrasia

Desta fonte adepsia jamais sinto
Súpero divícia instintiva sumpção
Enfrentando a súcia sem querulência
Mesmo havendo superficial sufusão
A exegese o infenso o pancrácio
Nada convergem surtem altercação

Tal apodícto mundana nequícia
Desafio carecendo ser homérico
Imprescindíveis amigos impertérritos
Nutrem orexia pelo neotérico
Iliteratos propugnam é inóxio
Excêntrico destinguo do genérico

Jonnata Henrique 19/02/18
leer más   
3
sin comentarios 16 lecturas versoclasico karma: 29

La historia de una chica y un café

Por Riberpa



Capítulo 1 Génesis


No más de veinte minutos habrían pasado, se había ido tal vez para siempre, y ya empezaba a recordar que todo había empezado en ese increíble tres de agosto de hace cerca de dos años, el destino cruzó una delgada línea y en medio de mi incertidumbre apareciste; recuerdo que yo venía en malas condiciones precisamente porque no eran mis mejores días, las presiones y la soledad habían cobrado y afectado mi salud.


Realmente era incomodo sentirse en ese desequilibrio físico y emocional, fui sin más aliciente que cumplir un requisito más, recuerdo estar ahí sentado esperando sin sentido, al oír mí nombre gire con algo de desidia, pero inmediato mi rostro cambio, está viendo aquella persona que se accidentaba en mi vida y colisionaba frente a mis ojos, ahí estaba esa figura menuda, normal dirían muchos, pero cuando mire sus ojos algo me atrapó; sólo lo descubriría tiempo después.


Camine a su lado durante un corto trayecto las primeras palabras cruzadas fueron como un libreto poco profundas, diplomáticas, pero poco a poco me entró el afán de hablar, tal vez tome la iniciativa tratando de agradar por aquello de la primera impresión, buscando crear un lazo que desde el principio mi corazón sintió que se anudó en mí, el tiempo relativamente voló para mí, parece que hubiera desaparecido el resto de escenario.

Sería presumido pensar que tú correspondías desde esa primera cita sólo mi imaginación desbordada de emoción lo recreo, hacía rato que no me sonreía la vida y ese día tuve la suerte que uno no busca, sino que te encuentra. Aterrizado en mis recuerdos vi correr nuestra historia y esa primera conversación corrió dejando en mi la sensación de un querer más.

A veces nos pasa esa incómoda situación de tener sensaciones inexplicables, irte, pero desear volver tan pronto como se pueda, tal vez existen esas diosidencias que se colocan tú camino para hacerte menos pesado el viaje y empiezas a preguntarte qué enseñanza habrá detrás de estas experiencias a la que llegas cuando menos piensas y cuando tus velas se han ido apagando poco a poco.


Capítulo 2 Añoranzas.

Hoy me fui con esa sonrisa que esa “extraña” me regalo a mi otro extraño, esa delicadeza envuelta en una flor de mujer donde cada palabra que brotó me llevo a la tranquilidad, había olvidado que, si hay gente hermosa y que el empaque es engañoso, había luz en tus ojos y ahí me conecte pensando en que los próximos días fluyera en mi un ángel capaz de corresponder ante tantas dádivas que entregabas a borbotones.


Esos días anteriores a nuestro nuevo encuentro estuvieron plagados de recuerdos, de contar los días esperando retomar nuestra conversación y con la esperanza de seguir reconociendo en ti aquello que había tratado de buscar con algún desespero durante varios meses , en donde soñaba frecuentemente en disfrutar de una conversación y que esta fuera tan lenta como pudiera , alargando cada minuto y sintiéndome afortunado porque estarías ahí para recibir mi sonrisa, con una empatía perfecta y así aprovechar cada uno de esos espacios que me regalaras.


En esas noches pensaba como este sentimiento naciente e ilógico debería manifestarse y en mi mente se cruzaba varias opciones que iban desde unas señales de SOS desesperadas de que te fijaras en mi de manera perentoria hasta pasar desapercibido y solo dar ligeros toques de estas sensaciones que iban creciendo; la noche anterior a nuestro nuevo encuentro me sentía como aquella oruga queriendo convertirse en un abrir y cerrar de ojos en una mariposa amarilla en un mundo lleno de color , sin embargo decidí colocar pies en tierra y reconocer que si bien desde niño me habían vendido la imagen del amor a primera vista esta requería de algo más y lo iría comprendiendo en el camino que me esperaba.


Capítulo 3 Conociéndote


La mañana estaba fría, si bien llovía copiosamente podía ver la gente caminar rápidamente , doy un giro a mi pensamiento he intento imaginar que cada uno de ellos vive su mundo y está pensando en las horas por venir , en sus anhelos y metas de ese día; yo por mi parte venía con esa ansiedad que había tenido los días anteriores, con un solo objetivo confirmar si esa conexión primaria y básica que sentí era real o parte de mi imaginación, de nuevo volví a la realidad y seguía caminando , apresure el paso dando zancadas más grandes y volví a sentir frío en mis manos y ansiedad en mi corazón.


De un salto nominalmente entre al edificio me anuncie y espere con impaciencia el encuentro, por un momento me quede absorto y de nuevo reacciono cuando alzo mi mirada y la vi acercarse hacia a mí, como si me conociera de siempre me saludo con un gran don de gente, sin embargo siempre guardo la formalidad que ameritaba la situación, a pesar de ser la segunda vez que coincidíamos nos sentimos cómodos como si nos conociéramos desde hace mucho tiempo , sentía una buena energía y esto era signos de un buen comienzo para seguir escribiendo letras en el libro en blanco que no había obsequiado el destino.


Hasta ahora me había referido a ella como esa figura menuda y realmente quiero guardar en mi memoria fotográfica tu rostro el cual contemplo de manera directa y en especial esos dos puntos de guía que son sus ojos , he de decir lo que primero vi fue una sonrisa permanente que uno no olvida, vas irradiando luz con una actitud que pocas veces uno ve, más qué describir lo físico de tu belleza admiro lo que inspiras , me llevas a soñar y no queda otro camino más que agradecer a la serendipia que me permitió conocerte, aquí y ahora estoy seguro que si fuera por tu sencillez dirías holas no crees que estas exagerando ? y yo simplemente tendría que decir que pude ver más allá de lo que vieron los demás.


A ratos quisiera describir todo lo que pasa en mi cabeza cada vez que se generan estos encuentros que he de reconocer se presentan por un tiempo limitado y que son de obligatorio cumplimiento pero que disfruto como si fueran libres y espontáneos, me llena el alma de fe, de un sí se puede y de creer que la vida vale la pena vivirlas gracias a la existencia de seres humanos que van regando enseñanzas como semillas con la esperanza de aportar a la vida de cualquiera de nosotros, hoy salgo convencido que sin importar este final ya dejaste huella en mí.


Capítulo 4 La despedida


Así fueron pasando esos sesenta y cinco días de cercanía en donde cada reunión se fue acrecentando sin explicación alguna un afecto inusual que me llevaba a sentirme pleno y a desear día tras día volverte a ver esos sesenta minutos en los cuales el reloj pareciera estar corriendo unos 100 metros planos, eran implacables y a pesar de que sentía que no era indiferente había una barrera implacable de superar; lo sabía y el tiempo se agotaba y no quería llegar a ese final que era tan seguro como la muerte.

Quisiera detallar cada uno de esos instantes vividos en este corto tiempo; donde las letras se darían un banquete ya que se plasmarían todos lo que nos fue sucediendo en donde en cada cita nos sentíamos más dependientes el uno del otro , cada vez conociéndonos más y estoy seguro que tanto tu como yo nos pasó algo que aún no tiene nombre pero que existió , y ahí me queda anclada ese siete de octubre donde se rompió ese cordón umbilical que nos ató durante 65 días, recuerdo salir algo melancólico mas no triste porque comprendía que había tenido suerte y que lo vivido había calado una gran huella que me impediría olvidarte.

Entendía que en ese momento había diferencias que no permitían una relación diferente a la que el destino nos brindó y que antes de manera valiente lo desafiamos y lo llevamos a un escalón más allá de lo permitido, así me fui con una posibilidad escasa de contacto, pero existía como al aire que exhalaba cada mañana posterior a nuestro adiós.

Estábamos cerrando ese primer año y luego de atragantarme con las ganas de escribirte decidí hacerlo de manera sencilla y empezamos otros ciclos de escritos sin vernos en donde te compartía mis escritos que nacieron de la inspiración surgida de los sentimientos hacia a ti, ahí nacieron poemas sentidos que leías y luego me dabas tu opinión donde me reafirmabas que era grato para ti leerme y me agradecías abrirte la puerta de mi vida.


Capítulo Final ser agradecido

Recuerdo que este medio escrito me trae gratos recuerdos contigo ya que siempre recibí una respuesta ; ahora lo sé con certeza el hecho de conocerte fue para mí muy importante disfrute de cada segundo y cada sorbo de este café retrasado en el tiempo y pospuesto por el destino , desde entonces solo pienso que la serendipia llegue a mí para atreverme a soñar contra lo que parece imposible.


Ayer nuevamente recorriste mis pensamientos como en tantos otros días en que te posesionas de mí y aquí estoy escribiendo estas líneas para evocarte y esperando poder robarte unos segundos y una sonrisa ; como diría Benedetti mi táctica y mi estrategia era mantener esa pequeña posibilidad de contacto viva a través del tiempo así fueron transcurriendo meses el cual después de muchos obstáculos se cristalizo una noche fría de aquel 7 de marzo.


Hoy soy consciente más que nunca de las limitaciones que tenemos, unas más que otras y que solo si Dios lo permite caerán, sin embargo, hoy no hay tristeza ni dolor; tengo el recuerdo de la más hermosa sonrisa obsequiada a mí por esos ojos que aun evoco y sabes que entiendo tu silencio y lo respeto, tu historia, tu pasado, pero si por una extraña razón quieres verme ahí estaré ya que siempre he tenido fe en ti.

La noche llega y tu recuerda reposara en mí y a partir de hoy en estas letras que quedaran como vestigio de aquel hombre que llego a destiempo a tu vida y que lo poco que compartió lo hizo de corazón y a plenitud conscientes de sus defectos, cierro los ojos lentamente y mañana será otro día

Esta historia continuará
leer más   
3
sin comentarios 33 lecturas relato karma: 39

Si volviera a nacer

Si volviera a nacer
querría ser otra vez,
la luna.
Otra vez canción.
Otra vez poeta...
Si volviera a nacer
querría ser otra vez
fantasía.
Otra vez sueño.
Otra vez,cometa....
Si volviera a nacer.
Sería otra vez el mar
Otra vez la orilla
Otra vez ...la lluvia.
Otra vez. ..
la sirena.
Si volviera a nacer.
Volvería a ser
amanecer.
lluvia de estrellas.
Madrugada.
Noche bohemia.
leer más   
16
7comentarios 86 lecturas versolibre karma: 114

No ha parado de nevar sobre el mirlo blanco

A la memoria de David


TE marchitaste, amigo.
No me acuerdo con precisión de tus rasgos,
solo sé que la infancia
transfiguraba nuestros rostros
haciéndolos más puros, y que en nuestros ojos brillaban
los fuegos artificiales de antaño.

La muerte cuajó tu vuelo, cercándote de sombras
las estelas de las mejillas,
dejando en tu casa un plato de lágrimas, vacío, sobre la mesa,
dejando ecos de ausencia en los juguetes inmóviles.

Nunca he comprendido tu muerte.
Recuerdo que alguien me la susurró una mañana en la escuela,
trayendo consigo en los labios
la palabra más helada.

Yo únicamente sabía tu nombre y poco más, porque entonces
éramos todos cándidos, éramos como dioses bondadosos
en las paradisíacas arenas del parque,
y no nos importaban las inquietudes egoístas del adulto.

La egolatría era una palabra demasiado compleja
para nuestro vocabulario de tobogán.
Eso bastaba para que la amistad más pura
fuera un simple intercambio de cromos.

No supiste, amigo,
de las risas disparatadas del sortilegio de la cerveza,
no supiste del sudor de la cotidiana nómina,
no supiste de todas las pequeñas cosas
que dicen hacernos grandes...

Yo he pasado la adolescencia,
y veintiún tristezas y tantas dudas no dan sabiduría.

No supiste del desengaño de ser hombre.
No supiste... ahora eres sabio.

Te marchitaste, amigo,
el tren del invierno cuajó tus gestos encaminados hacia la
primavera. Y yo sigo aquí,
en este costado de la vida, siendo carne y nada.


(de ESENCIA, Ediciones Az90, 1998.
Abel Santos)
leer más   
14
11comentarios 161 lecturas versolibre karma: 98

No Hay Invierno Que La Primavera No Venza

La tarde está nublada, un viento ligeramente frío
que ya extrañaba me trae emociones
que creía ya olvidadas que necesitaba sentir.

Esa necesidad de amar mi ser sintió nuevamente
cuando mis penas solté para que las congelaran
el viento helado del norte

Luego como escarcha fina caídas en tormenta de nieve
con suavidad las suelte precipitándose al suelo.

Un sol de primavera con sus rayos ardientes
las transformará en alegres gotas saltarinas
que correrán por arroyos de agua cristalina de nieve derretida.

El invierno con su nieve ya en agua convertida
traerá nuevamente verdes retoños en primavera
repitiendo el ciclo de la vida.

Lo que antes era de color triste y gris, en paisaje de mil colores
se pintará como primavera en óleo de Monet

No hay tristeza que no esconda alguna alegría siempre recuerda
que con lágrimas se empieza la vida, luego se aprende a sonreír.

No hay invierno que la primavera no venza.

MMM
Malu Mora
leer más   
13
7comentarios 90 lecturas versolibre karma: 98

Encuentros

Nos habíamos encontrado de casualidad, unos amigos en común de otros amigos, en fin. Siempre cuestioné esa posibilidad porque era como entregarle todo el crédito al azar y nosotros vamos moldeando nuestro día a día con un conjunto de decisiones que nos hacen llegar hasta donde nos encontramos hoy.

Ella era de rasgos más bien definidos: pelo medianamente corto y claro, ojos verdes y un estilo rock perfectamente combinado entre el color negro y las transparencias. Lo metálico, lo brillante en su justa medida. Lo casualmente arreglado por horas. Siempre sonriente. Siempre radiante. Piel perfecta con pecas, ojos delineados que resaltaban una expresión tímidamente desafiante. Sus manos lucían dos anillos: uno en el dedo anular y el otro en su pulgar.

Al principio todo estaba dentro de lo esperable: dos personas que se van conociendo, intiman sexualmente, se vuelven a ver. Intercambian historias, duermen juntos y empiezan a compartir la intimidad de los días de verano. Siempre la misma historia nunca los mismos besos.

Mientras ella se preparaba para irse a trabajar le dije que estaba fascinado aunque algo sorprendido por lo que había pasado hacía tan solo unos minutos. Que habíamos tenido un buen juego previo en todos nuestros encuentros, mucho más del que al yo había experimentado, pero que había sentido que ella quería algo más. Mi inseguridad se resumía en esa afirmación. Me dijo que el juego no debía ser previo. Que el juego era todo y que había que ir más allá del sexo. Me dio un beso agarrándose de mis cachetes y se fue. Su perfume siempre quedaba en la habitación, en las sábanas, incluso en mis camisas. Era algo frutal.

Para nuestro próximo encuentro yo no podía dejar de pensar en esa conversación y en su deseo que iba más allá del sexo. Mis interrogantes iban en aumento, pero ahí estábamos una vez más en el sillón, mirándonos inmóviles y esperando el momento justo para lanzarnos uno sobre el otro. Esa magia que se suspende en el aire, que se siente en la piel sin haber entrado en contacto físico.

Me tomó de la mano muy suavemente y me dijo guió hasta la habitación. Me pidió que me sacara toda la ropa y que no diga nada. Que me dejara llevar por ella. Intenté respirar profundo para calmarme pero mi respiración era muy agitada. Estábamos desnudos frente a frente. La luz de la calle atravesaba la cortina de plástico mal cerrada y daba justo en sus pezones dibujando una línea interminable de rectángulos iluminados. Me dijo que tenía que serenarme, respirar profundo y dejarme llevar entregándole mi cuerpo al cien por ciento.

Me hizo sentarme contra el respaldo de la cama, espalda derecha y piernas abiertas y extendidas sobre la cama. Ella se colocó justo delante de mí, bien pegada y con sus piernas también abiertas. El contacto de la piel suave y caliente era un estimulante explosivo. El ambiente que se había generado en la habitación, no tenía precedentes ni en los sueños más profundos. La energía que ella generaba venía desde todas partes. Ella estaba delante de mí, pero también estaba en mi mente, en mi respiración, en el espejo que era testigo desde una esquina. En la piel de mis manos, de mis muslos. De mi lengua seca por intentar respirar pausado con la boca abierta.

Le besé el cuello y largue una respiración profunda producto de la contemplación sin respirar. Empezó a relajarse y agarro mis dos manos. Recorrimos sus pechos grandes y macizos hasta su sexo, sus piernas y subiendo nuevamente por sus costillas. Ya conocía su piel, era perfecta y suave como el algodón pero ese día todo tenía un matiz diferente. Se llevo mis dedos a su boca y los chupo con fuerza para volver rápidamente a su exhibición privada de partes íntimas entregadas al placer que proporciona el otro con la celosa supervisión de uno mismo.

Ese día la conocí por completo. Ella necesitaba conectarse conmigo desde lo esencial del deseo compartido. Ella promulgaba ese encuentro más que nada. Su cuerpo lo pedía a gritos, sus ojos brillaban con la poca luz de la habitación. Su cuerpo se había transformado en una extensión del mío, y el mío, en una extensión de sus manos. No éramos nosotros los que estamos ahí, porque nuestros cuerpos jamás habían logrado ese estado de plena satisfacción.

Manos, piernas, lenguas y brazos se habían convertido en un mecanismo suizo de relojería que se mueve y avanza en perfecta sincronía generando un solo movimiento.

Quedamos tendidos sobre la cama uno junto al otro. Temblando y en silencio. Cada uno asimilando lo que había pasado, disfrutándolo, recuperando el aliento y haciendo un raconto rápido de todo ese momento de éxtasis.

Ella me enseño la importancia de conocernos desde lo más íntimo.Y aunque el cuerpo es algo finito con límites marcados, ella hacia que en todos los encuentros descubra algo nuevo de ella y de mi. De los dos. Juntos y por separado al mismo tiempo.

-Lo importante es cómo te hace sentir la otra persona más que el encuentro de dos cuerpos, me dijo mientras se vestía.

*PH. Pato Azpiri

*She. Florencia Couce
3
sin comentarios 30 lecturas relato karma: 39

Caminata elevada

Escucha, detrás de la puerta,
El sueño de Alp,
Crujido fantasmal ¿Estás adentro?
Solo el sol lo sabrá

No es la verdad,
El cerebro nos suele engañar,
El mundo nos suele engañar
Y el ser humano no tiende a luchar
Más bien a aceptar la realidad

Arriba, un solitario castillo
Cubierto por montañas
Esconde el lento respirar

No vuelvas a ir,
El silencio duele en soledad
No hay cura para la eternidad

Siente, como nunca antes,
Crea sueños coloridos,
Intenta no abandonar,
Sé tú la belleza
Del mundo terrenal.
leer más   
3
1comentarios 23 lecturas versolibre karma: 54

Mejor que el chocolate

Tu sabor es mejor que todo lo que he probado.
Mejor que el chocolate afrodisíaco y el sushi.
Mejor que la vida misma.

Cualquiera corre peligro estando a tu lado, destellas rayos de amor

Yo, por ejemplo, estoy perdida en el néctar de tus besos, me siento en el mismísimo inframundo.

Se junta mi cuerpo con las densas partículas de la metafísica y se descalza mi alma para ser parte tuya.

Corro el riesgo de morir con el veneno en tus labios.

Tu sabor es mejor que todo lo que existe en este mundo.
leer más   
5
2comentarios 27 lecturas versolibre karma: 73

He conocido la maldad

He conocido la maldad
hasta el mismísimo tuétano he sentido el odio y el rencor
de aquel que nunca recibió amor.

He sentido la rabia y el coraje
de una humanidad carente de misericordia y cariño
he padecido frío y hambre espiritual por los duros golpes
de seres que se alimentan del sufrimiento de otros
los cuales deberían ser protegidos.

He combatido la angustia y la desesperanza muchas veces
tantas que ya he perdido la cuenta de los duros reveses
me he quedado ciego y mudo por el dolor de ver destruido mi nido.

Pero nunca, ni una sola vez, ni un solo minuto
el sol a dejado de salir para mí y calentar mis suspiros
a pesar de todo y de todos los aullidos que calan el alma
el creador del universo nunca a dejado que mis ojos se cierren.

Sigo contemplando con valentía y dignidad la luz de una tenue mañana
sigo escuchando el canto de las aves y el silbido del viento en los árboles
mis días siguen siendo muchos días gloriosos.

Por medio de ti he conocido el amor y la dicha
la solidaridad y el cariño que no es de carne, sangre y hueso
he conocido el abrazo fraterno y desinteresado de un alma
y la sonrisa a vuelto a mi rostro todas y cada una de mis mañanas.

Me has enseñado que amar
es la mejor muestra que yo soy un ser amado
y que mi camino nunca será un camino en vano.

Me has enseñado que la semilla que siembras
siempre da fruto excelente
y que esa es la gran diferencia que marca
la esperanza que dejas en mi vida a dado frutos inmensos.

A veces pienso que el camino del justo no tiene sentido
pero veo la magnificencia de tus actos en mi propio destino
solo me resta seguir caminando sobre tus huellas trazadas.

Amar lo mal amado en este mundo
y recibir sin merecer una gran recompensa
un cariño y una amistad eterna
que no borrara el tiempo que emerja.

Gracias por ser la guía y protección de mi vida
Te quiero mi amigo
contigo a un lado
la vida es más plena.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
14
10comentarios 147 lecturas versolibre karma: 95

Marcha

Siempre me voy; siempre permanezco. Estoy y no. Podría ser. No soy... o soy pero termino yéndome. Vuelvo; me quedo en ti y reconstruyo aun sin ruinas. Todo es a partir de un nuevo cimiento o de ninguno. El ciclo es así... el tuyo, el mío. En él estás y estuve ahí antes. Creí que estaría después; no esta vez. Temo que no podrá ser. No seré, no fui. No me voy a pesar de todo, ni permanezco del todo; no podría ser aunque me vaya o aunque vuelva. No me quedaré ni reconstruiré mis paredes con tus rocas vírgenes. No lograré marcharme a sitio alguno, ni fuera ni dentro. Quizá lo haga cuando no sea posible. No podemos habitar la nada, besar el aire o vivir de sobredosis de oxígeno a la deriva del desamor o de la cama que levita. Me iré... No me encontrarán, ni tú, ni tu memoria, ni la mía, ni las culpas o la excitación pura de los días; ni siquiera el aliento que solías decir que yo te era. Debo dirigirme en línea recta, ocupándome de las heridas que sangraran el trayecto entero. Cuando quede vacía del camino, de no quedarme a pesar de esas pupilas ocre que me persiguen a oscuras y proyectan las sombras que me erizan... Cuando reflejen mis hombros el brillo que me dejarían tus incipientes expectativas y tus dientes, romperé el contenedor... se abrirán las suturas.

Desataré los miedos. La sangre seguirá su cauce en picada.
Para no amarte, me negaré el antídoto.

Me perderé y así, perderé intencionalmente todo rastro de ti...

Me iré de mí.



Yamel Murillo



Incisiones
El Diario de Paloma©
D.R. 2015
leer más   
6
5comentarios 56 lecturas prosapoetica karma: 82

Soneto. Globos de insulina

Un manojo de globos en mi mano
necesita un espacio displicente
y una nube despejada, indigente,
necesita un soplo de viento sano.

En tanto si pierdo como si gano,
ya nada podrá ser tan complaciente
como ver tu sonrisa, entre la gente,
emerger por doquier del altiplano.

En un despiporre de "tomatina"
y un subidón de glucosa - de insulina -
estallan los globos en cada esquina.

Narcótico impregnado en cocaína
que haces buen uso de la medicina
sin hacer raya, - de nariz -, ni espina.
leer más   
5
sin comentarios 22 lecturas versoclasico karma: 77

"Felicidad diezmada"

Sentado
y envuelto
en dialectos
que no entiendo.

La vida,
emitiendo sus ecos.

El mundo,
como un juego
violento.

Ruido social

Cacofonías regrabadas
que solían ser
voces de afecto

Descifrando el algoritmo
de una felicidad diezmada
en su propio hogar.

No hay valles
No hay orillas


Sólo
profundidad


@ A. Rheinn
# RheinnPoetry

"Felicidad diezmada"
- LIMBO -
leer más   
15
14comentarios 100 lecturas versolibre karma: 94

Te pregunto poeta

Tú, poeta, que con tus versos
logras mi ser me arrastre
hasta el fin de mis sentidos;
letra a letra, palabra a palabra.
Poeta, el ras de tu alma, a la mía encuentra.
Haces tu hogar en la cavidad de mi pecho.
Lo hondo de tus palabras penetran en el fuego de mi hoguera, y me baño,
en el frescor de tus aguas.
Tu prosa, es la madre de mis sueños,
fácil me conduce a la fantasía, al ensueño.
Tú, poeta, en suavidad, intensidad o melancolía me atraviesas directo al corazón, cual daga furtiva, o aromático pétalo de rosa.
Sangro, en éxtasis, en agonía,
por el llanto o canto de tu verso.
Incomprensible es mi sentir por tus palabras. Dime, la razón poeta.
Dime el porqué, mi ser por ti suspira?
leer más   
17
17comentarios 77 lecturas versolibre karma: 92

Limerence

En la futilidad de la palabra
se esparcen besos
como balas.
La razón apenas etérea.
Limerencia tatuada
en la fragilidad del ser.
Aquí
ahora
y nunca.
Te busco en andenes
que cuelgan de mi boca.
Ansias varadas
en el tránsito de lo eterno.
Inmarcesible
suspiro suspendido
en la punta de mis manos.
11
6comentarios 65 lecturas versolibre karma: 104

El árbol que quiso volar

Corteza áspera y frutos amargos. De formas extrañas y colores raros.

Eras el árbol desconocido. De ramas gruñonas y hojas largas.

Las raíces te llegaban a lugares ocultos, perdidos. Pocos duendes las habían visto.

Pero yo, diminuta, me colé por tu tronco y llegué a la copa.

Descubrí que, bajo esa coraza de madera y tierra, tienes savia que brota.

Y ojos mansos.

Cálidas las manos y corazón -sí, corazón- blando.

Perdiste, en algún momento, tu capacidad de echar el vuelo. Decidiste, en lugar de eso, dar sombra y frutos en invierno.
leer más   
11
14comentarios 70 lecturas versolibre karma: 90
« anterior1234550