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Caminata elevada

Escucha, detrás de la puerta,
El sueño de Alp,
Crujido fantasmal ¿Estás adentro?
Solo el sol lo sabrá

No es la verdad,
El cerebro nos suele engañar,
El mundo nos suele engañar
Y el ser humano no tiende a luchar
Más bien a aceptar la realidad

Arriba, un solitario castillo
Cubierto por montañas
Esconde el lento respirar

No vuelvas a ir,
El silencio duele en soledad
No hay cura para la eternidad

Siente, como nunca antes,
Crea sueños coloridos,
Intenta no abandonar,
Sé tú la belleza
Del mundo terrenal.
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Conversación con un viejo desconocido

Crees que eres dueño de tus humores y con cierta tristeza bañas las paredes de tu soledad, es un infierno blando ningún estallido en tus cienes, pero en tu conciencia el silencio es tan agotador...

Y esa "virtud" de cierto aire ausente de tu irreductible independencia satisface lo que te incomoda, de manera que una especie de niebla se amortigua en las risas que quieres ver y eres un anónimo entre desconocidos.

Ahh...

Si querido amigo perdido en el océano de las edades no sabes a que atribuirte, centinela de noches perdidas noches ausentes donde la luna a desaparecido, pero eres guerrero de causas perdidas y lo sigues intentando y discreto pero ausente te presentas ante el destino como un desconocido.

Y créeme querido compatriota tus discursos de defensa por el contrario atacan el crimen de un hombre honrado por esta misma razón adormece con virilidad.

En fin...

Monótonos coches fúnebres de la audacia del azar jugarán con tu destino.

¿Desconfianza? Enemistad por mi discurso por la verdad, vamos me rehuso rápidamente y me alejo del espejo.
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-Noche (de) perpetua -


Y si ...
Los paisajes también caen
...


Es que no sientes el latido
que me brota como un río

y qué sin ti
está perdido

qué es por ti
por quien yo muero
Y es por ti
todo mi frío

Qué no hay cauce
ni camino

Qué el destino

hoy de luto
se ha vestido

Es que que no escuchas
como tocan los tambores
que retumban en mi almohada

vistiendo de negro
mi cama

No percibes la fragancia
de la humedad
tan salada
que suspiro
en madrugadas

No la ves
como se agolpa
desbocada
y noctámbula

De verdad es que no sientes
qué amanezco
con agujas
en el alma

con segundos
y momentos
clavándose

en blanco y negro

No lo ves

Qué no hay color
Qué no lo veo
Qué no te veo

Que solo hay noche
sed
y silencio

Qué solo hay rejas
para mi pecho

Y tu condena
Palpitándome perpetua ....


Y tú ... Ahí ...
Cubriéndote de inocencia

Y sin querer
tirar la venda .

@rebktd
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La historia de una chica y un café

Por Riberpa



Capítulo 1 Génesis


No más de veinte minutos habrían pasado, se había ido tal vez para siempre, y ya empezaba a recordar que todo había empezado en ese increíble tres de agosto de hace cerca de dos años, el destino cruzó una delgada línea y en medio de mi incertidumbre apareciste; recuerdo que yo venía en malas condiciones precisamente porque no eran mis mejores días, las presiones y la soledad habían cobrado y afectado mi salud.


Realmente era incomodo sentirse en ese desequilibrio físico y emocional, fui sin más aliciente que cumplir un requisito más, recuerdo estar ahí sentado esperando sin sentido, al oír mí nombre gire con algo de desidia, pero inmediato mi rostro cambio, está viendo aquella persona que se accidentaba en mi vida y colisionaba frente a mis ojos, ahí estaba esa figura menuda, normal dirían muchos, pero cuando mire sus ojos algo me atrapó; sólo lo descubriría tiempo después.


Camine a su lado durante un corto trayecto las primeras palabras cruzadas fueron como un libreto poco profundas, diplomáticas, pero poco a poco me entró el afán de hablar, tal vez tome la iniciativa tratando de agradar por aquello de la primera impresión, buscando crear un lazo que desde el principio mi corazón sintió que se anudó en mí, el tiempo relativamente voló para mí, parece que hubiera desaparecido el resto de escenario.

Sería presumido pensar que tú correspondías desde esa primera cita sólo mi imaginación desbordada de emoción lo recreo, hacía rato que no me sonreía la vida y ese día tuve la suerte que uno no busca, sino que te encuentra. Aterrizado en mis recuerdos vi correr nuestra historia y esa primera conversación corrió dejando en mi la sensación de un querer más.

A veces nos pasa esa incómoda situación de tener sensaciones inexplicables, irte, pero desear volver tan pronto como se pueda, tal vez existen esas diosidencias que se colocan tú camino para hacerte menos pesado el viaje y empiezas a preguntarte qué enseñanza habrá detrás de estas experiencias a la que llegas cuando menos piensas y cuando tus velas se han ido apagando poco a poco.


Capítulo 2 Añoranzas.

Hoy me fui con esa sonrisa que esa “extraña” me regalo a mi otro extraño, esa delicadeza envuelta en una flor de mujer donde cada palabra que brotó me llevo a la tranquilidad, había olvidado que, si hay gente hermosa y que el empaque es engañoso, había luz en tus ojos y ahí me conecte pensando en que los próximos días fluyera en mi un ángel capaz de corresponder ante tantas dádivas que entregabas a borbotones.


Esos días anteriores a nuestro nuevo encuentro estuvieron plagados de recuerdos, de contar los días esperando retomar nuestra conversación y con la esperanza de seguir reconociendo en ti aquello que había tratado de buscar con algún desespero durante varios meses , en donde soñaba frecuentemente en disfrutar de una conversación y que esta fuera tan lenta como pudiera , alargando cada minuto y sintiéndome afortunado porque estarías ahí para recibir mi sonrisa, con una empatía perfecta y así aprovechar cada uno de esos espacios que me regalaras.


En esas noches pensaba como este sentimiento naciente e ilógico debería manifestarse y en mi mente se cruzaba varias opciones que iban desde unas señales de SOS desesperadas de que te fijaras en mi de manera perentoria hasta pasar desapercibido y solo dar ligeros toques de estas sensaciones que iban creciendo; la noche anterior a nuestro nuevo encuentro me sentía como aquella oruga queriendo convertirse en un abrir y cerrar de ojos en una mariposa amarilla en un mundo lleno de color , sin embargo decidí colocar pies en tierra y reconocer que si bien desde niño me habían vendido la imagen del amor a primera vista esta requería de algo más y lo iría comprendiendo en el camino que me esperaba.


Capítulo 3 Conociéndote


La mañana estaba fría, si bien llovía copiosamente podía ver la gente caminar rápidamente , doy un giro a mi pensamiento he intento imaginar que cada uno de ellos vive su mundo y está pensando en las horas por venir , en sus anhelos y metas de ese día; yo por mi parte venía con esa ansiedad que había tenido los días anteriores, con un solo objetivo confirmar si esa conexión primaria y básica que sentí era real o parte de mi imaginación, de nuevo volví a la realidad y seguía caminando , apresure el paso dando zancadas más grandes y volví a sentir frío en mis manos y ansiedad en mi corazón.


De un salto nominalmente entre al edificio me anuncie y espere con impaciencia el encuentro, por un momento me quede absorto y de nuevo reacciono cuando alzo mi mirada y la vi acercarse hacia a mí, como si me conociera de siempre me saludo con un gran don de gente, sin embargo siempre guardo la formalidad que ameritaba la situación, a pesar de ser la segunda vez que coincidíamos nos sentimos cómodos como si nos conociéramos desde hace mucho tiempo , sentía una buena energía y esto era signos de un buen comienzo para seguir escribiendo letras en el libro en blanco que no había obsequiado el destino.


Hasta ahora me había referido a ella como esa figura menuda y realmente quiero guardar en mi memoria fotográfica tu rostro el cual contemplo de manera directa y en especial esos dos puntos de guía que son sus ojos , he de decir lo que primero vi fue una sonrisa permanente que uno no olvida, vas irradiando luz con una actitud que pocas veces uno ve, más qué describir lo físico de tu belleza admiro lo que inspiras , me llevas a soñar y no queda otro camino más que agradecer a la serendipia que me permitió conocerte, aquí y ahora estoy seguro que si fuera por tu sencillez dirías holas no crees que estas exagerando ? y yo simplemente tendría que decir que pude ver más allá de lo que vieron los demás.


A ratos quisiera describir todo lo que pasa en mi cabeza cada vez que se generan estos encuentros que he de reconocer se presentan por un tiempo limitado y que son de obligatorio cumplimiento pero que disfruto como si fueran libres y espontáneos, me llena el alma de fe, de un sí se puede y de creer que la vida vale la pena vivirlas gracias a la existencia de seres humanos que van regando enseñanzas como semillas con la esperanza de aportar a la vida de cualquiera de nosotros, hoy salgo convencido que sin importar este final ya dejaste huella en mí.


Capítulo 4 La despedida


Así fueron pasando esos sesenta y cinco días de cercanía en donde cada reunión se fue acrecentando sin explicación alguna un afecto inusual que me llevaba a sentirme pleno y a desear día tras día volverte a ver esos sesenta minutos en los cuales el reloj pareciera estar corriendo unos 100 metros planos, eran implacables y a pesar de que sentía que no era indiferente había una barrera implacable de superar; lo sabía y el tiempo se agotaba y no quería llegar a ese final que era tan seguro como la muerte.

Quisiera detallar cada uno de esos instantes vividos en este corto tiempo; donde las letras se darían un banquete ya que se plasmarían todos lo que nos fue sucediendo en donde en cada cita nos sentíamos más dependientes el uno del otro , cada vez conociéndonos más y estoy seguro que tanto tu como yo nos pasó algo que aún no tiene nombre pero que existió , y ahí me queda anclada ese siete de octubre donde se rompió ese cordón umbilical que nos ató durante 65 días, recuerdo salir algo melancólico mas no triste porque comprendía que había tenido suerte y que lo vivido había calado una gran huella que me impediría olvidarte.

Entendía que en ese momento había diferencias que no permitían una relación diferente a la que el destino nos brindó y que antes de manera valiente lo desafiamos y lo llevamos a un escalón más allá de lo permitido, así me fui con una posibilidad escasa de contacto, pero existía como al aire que exhalaba cada mañana posterior a nuestro adiós.

Estábamos cerrando ese primer año y luego de atragantarme con las ganas de escribirte decidí hacerlo de manera sencilla y empezamos otros ciclos de escritos sin vernos en donde te compartía mis escritos que nacieron de la inspiración surgida de los sentimientos hacia a ti, ahí nacieron poemas sentidos que leías y luego me dabas tu opinión donde me reafirmabas que era grato para ti leerme y me agradecías abrirte la puerta de mi vida.


Capítulo Final ser agradecido

Recuerdo que este medio escrito me trae gratos recuerdos contigo ya que siempre recibí una respuesta ; ahora lo sé con certeza el hecho de conocerte fue para mí muy importante disfrute de cada segundo y cada sorbo de este café retrasado en el tiempo y pospuesto por el destino , desde entonces solo pienso que la serendipia llegue a mí para atreverme a soñar contra lo que parece imposible.


Ayer nuevamente recorriste mis pensamientos como en tantos otros días en que te posesionas de mí y aquí estoy escribiendo estas líneas para evocarte y esperando poder robarte unos segundos y una sonrisa ; como diría Benedetti mi táctica y mi estrategia era mantener esa pequeña posibilidad de contacto viva a través del tiempo así fueron transcurriendo meses el cual después de muchos obstáculos se cristalizo una noche fría de aquel 7 de marzo.


Hoy soy consciente más que nunca de las limitaciones que tenemos, unas más que otras y que solo si Dios lo permite caerán, sin embargo, hoy no hay tristeza ni dolor; tengo el recuerdo de la más hermosa sonrisa obsequiada a mí por esos ojos que aun evoco y sabes que entiendo tu silencio y lo respeto, tu historia, tu pasado, pero si por una extraña razón quieres verme ahí estaré ya que siempre he tenido fe en ti.

La noche llega y tu recuerda reposara en mí y a partir de hoy en estas letras que quedaran como vestigio de aquel hombre que llego a destiempo a tu vida y que lo poco que compartió lo hizo de corazón y a plenitud conscientes de sus defectos, cierro los ojos lentamente y mañana será otro día

Esta historia continuará
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Un día de estos

No te alarmes
pero
un día
una tarde
una noche
de estas
voy a juntarte toda
en una hoja blanca
pálida
y escribiré
de golpe
todo este disparate
de cosas
que no tienen nombre
y te pertenecen
escribiré,
por ejemplo,
este inventario
de nervios
que provocan
tus ojos
tus ojos de luna
huérfana y menguante
que me aquietan,
esta angustia
de lengua mordida,
por amordazarte
con un beso
que nos libere
plenamente
de la censura,
de las ideas locas
que se me ocurren
cuando hablas
con orgullo
de tu elasticidad
mientras yo miro
con malicia
tu cuerpo y
la alfombra,
de la realidad
del calentamiento global
de mi cuerpo
cuando poco a poco
te me acercas,
del recuento
de veces
que me
descubro
a mi mismo
pensandote
más de lo que
tu vida
me lo permite
y de todo
el imposible
que soy para ti
cuando
la realidad
oscura
decrépita
mirándome de reojo
me lo recuerda.

Escribiré de ti
como un ejercicio de caligrafía
hasta que aprenda a escribir
con mi mano izquierda
todos los versos
escondidos
en tu segundo
nombre
en tu lunar
azabache
de azúcar,
hasta que mi mano derecha
quede huérfana
para siempre
de cuerdas vocales,
y llamarte
sea igual
que hablar
una lengua
muerta.

Pero luego
doblaré el folio
en dos mitades
como la maleta
de un exiliado
político
que junta todo
lo que puede
con rabia y remordimiento
y en un sobre pálido
que sellaré
con mi boca
pasaré por la puerta
de tu vida,
y por debajo
de la entrada
sin avisarte
como el cartero que deja
la correspondencia
de una casa
abandonada
dejaré
los recibos
de un cariño
que se ha
olvidado.

No te alarmes
pero
un día
una tarde
una noche
voy a juntarte toda
en una hoja
blanca
pálida
sin retorno
y mi mano derecha
te olvidará
sin rencores
en silencio,
como quien
olvida las llaves
de una casa
que no tiene,
pero esta noche
que te extraño
entero
con todo
mi cuerpo
y tu ausencia
es el muro
de Berlín
de mis días
mis ojos de luna
menguante y ajena
esta noche
querida
no lo será.
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Lucha

De qué paz vienes, tan armada,
a esta tierra de hombres conquistados,
con la cruz preparada para enterrar la vida,
sementera de luz, hastío, tiéndete aquí,
en este ahora con aire de silencio y vacía
tus palabras en la yerba donde reposa la impaciencia
y luego mata, pero hay tiempo aún para desnudar mentiras,
para saber quiénes no somos antes del combate,
guerreros de lluvia, amantes de soles apagados
dime de qué paz vienes con tantas soledades en las manos,
escucha brotar la raíz de cada pétalo en las flores de la rabia,
escucha, sin escucharme a mí, tan sólo habla si puedes
mientras las sombras afilan el hacha y el verdugo reza,
de qué paz vienes tan armada, de qué paz.
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Espejo Roto

«Hay grietas sin enmienda.
Vacíos inevitables.
Espejo roto que no refleja.
Fragmentos de una vida,
acaso desconocida,
acaso inexpugnable.

Espacios vacíos que
llenan el universo propio.
Materia oscura que
cumple su función.
Agujero negro sin salida
a otra dimensión.

Silencio sepulcral
entre lo que fue
y lo que será.
Tiempo enloquecido
en un segundo.
La fracción de un todo.

Reflejo desconocido.
Rostro invocado
por una memoria ahora dubitativa.
Ente despedazado que
no puede encontrarse
en reflejos de un espejo roto.»


© Larn Solo
Lima/Perú • 01º/Ene./2017
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Hoy te llore con el alma desconsolada

Hoy te llore con el alma desconsolada
con el dolor de mi niño interior que se ahoga en la tristeza
solo la luna llena es testigo del silencio
que ahora reina en mi casa.

Tenías una parte de mí
cada vez que tus ojos negros miraban
el tiempo no era un obstáculo para ti
nunca eso te importaba.

Nunca desaprovechaste la oportunidad para mostrar gratitud
cómo si recordaras aquel día de invierno que llegaste a nuestras vidas
con el frío que nunca se te quito
temeroso por un mundo hostil que no te amaba.

Dejaste de tener miedo
lo cambiaste por amor a la vida
nunca te importo que el día para mí
hubiera sido un día muy difícil.

Encontrabas el momento preciso para subir hasta aquel lugar
donde más fácil pudieras llamar la atención para recibir mis cariños
eras un especialista en ello, para luego correr a la recámara
donde te esperaba el calor de los brazos de mi hija amada.

Por eso será muy difícil tragar tu partida
te fuiste asustado
tan asustado
como cuando llegaste a nuestras vidas.

Te fuiste sin entender porqué morías
el porqué tu vida fue tan corta si apenas empezaba,
no quiero quedarme con el recuerdo de la tragedia injusta
tampoco quiero buscar culpables y sentenciar un veredicto amargo y oscuro.

Este mundo está lleno de rencores y maldiciones sin abrigo
prefiero creer que podemos seguir amando
a pesar de todos los pesares que hay en la vida
quiero creer que todos aquellos que me odian no cumplirán su propósito.

Quiero seguir creyendo que vale la pena
recordar todos los momentos buenos que nos entregaste
tu partida será un recuerdo muy difícil de superar
como una sola vuelta de hoja.

Siempre las ausencias que son queridas
te dejan un vacío que nunca se sustituye con nada
por eso una parte de mí se muere con tu partida
llena de dolor y tragedia y melancolía.

Muchos dirán que eras solo un pequeño gato gris
uno de tantos más gatos,
tal vez no estén equivocados
tu eras una parte muy importante de mi amada familia.

Ahora que ya no estás
dejas un vacío muy grande en la casa
tenías una parte de mí cada vez que tus ojos negros miraban
solo la luna llena es testigo fiel del silencio que reina en mi vida.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.

A mí pequeño chack.
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Abrázate fuerte que amar te toca

Tus ojos gritan despavoridos
nadie escucha más que su propio silencio
pareces invisible en un mundo ajetreado y lleno de bullicio.

Muchas son las señales que enmudecen tu conciencia
muchos son los sentimientos que intimidan
a un corazón roto en mil pedazos.

Y aun así, nadie alcanza a limpiar tus lágrimas
nadie te escucha, por más que intentas gritar fuerte
nadie voltea a ver a tus ojos.

Es tanto lo que tus ojos hablan
que no necesitas muchos segundos para dejar de callarlo
grandes son las piedras que bloquean tu garganta.

Gritos sin voz que nadie interpreta
manos que bloquean tu habla

solo dios es testigo de tu inmenso sufrimiento.

Solo dios y nadie más observa
por más que imploras
tu ruego no se transforma en una salida inmediata.

Tu frente es la prueba de la frustración que siente tu plena inocencia
son los segundos eternos e interminables
que la propia oscuridad divaga en tu cabeza.

Delirios e imágenes interminables que las voces
y las pesadillas parecen incontrolables,
como quisieras que la noche nunca oscureciera.

Y fuera la luz un rayo eterno que te libera
como quisieras que una estrella fugaz llegará a tu día
y ya nunca tuvieras que guardar más ese secreto podrido.

Y como un acto divino un abrazo fuerte y limpio ahora te protege
tan fuerte lo abrazas que pareciera que no te alcanza
todo el aire del universo para respirarlo y poder llenar tus pulmones.

Tu sonrisa en un lindo rostro a regresado
vuelves a soñar con tus fantasías gloriosas
a correr por el parque a toda prisa.

A amar el cine que tanto te llena
tu niña interior es una niña hermosa
abrázate fuerte que amar te toca.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
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Encuentros

Nos habíamos encontrado de casualidad, unos amigos en común de otros amigos, en fin. Siempre cuestioné esa posibilidad porque era como entregarle todo el crédito al azar y nosotros vamos moldeando nuestro día a día con un conjunto de decisiones que nos hacen llegar hasta donde nos encontramos hoy.

Ella era de rasgos más bien definidos: pelo medianamente corto y claro, ojos verdes y un estilo rock perfectamente combinado entre el color negro y las transparencias. Lo metálico, lo brillante en su justa medida. Lo casualmente arreglado por horas. Siempre sonriente. Siempre radiante. Piel perfecta con pecas, ojos delineados que resaltaban una expresión tímidamente desafiante. Sus manos lucían dos anillos: uno en el dedo anular y el otro en su pulgar.

Al principio todo estaba dentro de lo esperable: dos personas que se van conociendo, intiman sexualmente, se vuelven a ver. Intercambian historias, duermen juntos y empiezan a compartir la intimidad de los días de verano. Siempre la misma historia nunca los mismos besos.

Mientras ella se preparaba para irse a trabajar le dije que estaba fascinado aunque algo sorprendido por lo que había pasado hacía tan solo unos minutos. Que habíamos tenido un buen juego previo en todos nuestros encuentros, mucho más del que al yo había experimentado, pero que había sentido que ella quería algo más. Mi inseguridad se resumía en esa afirmación. Me dijo que el juego no debía ser previo. Que el juego era todo y que había que ir más allá del sexo. Me dio un beso agarrándose de mis cachetes y se fue. Su perfume siempre quedaba en la habitación, en las sábanas, incluso en mis camisas. Era algo frutal.

Para nuestro próximo encuentro yo no podía dejar de pensar en esa conversación y en su deseo que iba más allá del sexo. Mis interrogantes iban en aumento, pero ahí estábamos una vez más en el sillón, mirándonos inmóviles y esperando el momento justo para lanzarnos uno sobre el otro. Esa magia que se suspende en el aire, que se siente en la piel sin haber entrado en contacto físico.

Me tomó de la mano muy suavemente y me dijo guió hasta la habitación. Me pidió que me sacara toda la ropa y que no diga nada. Que me dejara llevar por ella. Intenté respirar profundo para calmarme pero mi respiración era muy agitada. Estábamos desnudos frente a frente. La luz de la calle atravesaba la cortina de plástico mal cerrada y daba justo en sus pezones dibujando una línea interminable de rectángulos iluminados. Me dijo que tenía que serenarme, respirar profundo y dejarme llevar entregándole mi cuerpo al cien por ciento.

Me hizo sentarme contra el respaldo de la cama, espalda derecha y piernas abiertas y extendidas sobre la cama. Ella se colocó justo delante de mí, bien pegada y con sus piernas también abiertas. El contacto de la piel suave y caliente era un estimulante explosivo. El ambiente que se había generado en la habitación, no tenía precedentes ni en los sueños más profundos. La energía que ella generaba venía desde todas partes. Ella estaba delante de mí, pero también estaba en mi mente, en mi respiración, en el espejo que era testigo desde una esquina. En la piel de mis manos, de mis muslos. De mi lengua seca por intentar respirar pausado con la boca abierta.

Le besé el cuello y largue una respiración profunda producto de la contemplación sin respirar. Empezó a relajarse y agarro mis dos manos. Recorrimos sus pechos grandes y macizos hasta su sexo, sus piernas y subiendo nuevamente por sus costillas. Ya conocía su piel, era perfecta y suave como el algodón pero ese día todo tenía un matiz diferente. Se llevo mis dedos a su boca y los chupo con fuerza para volver rápidamente a su exhibición privada de partes íntimas entregadas al placer que proporciona el otro con la celosa supervisión de uno mismo.

Ese día la conocí por completo. Ella necesitaba conectarse conmigo desde lo esencial del deseo compartido. Ella promulgaba ese encuentro más que nada. Su cuerpo lo pedía a gritos, sus ojos brillaban con la poca luz de la habitación. Su cuerpo se había transformado en una extensión del mío, y el mío, en una extensión de sus manos. No éramos nosotros los que estamos ahí, porque nuestros cuerpos jamás habían logrado ese estado de plena satisfacción.

Manos, piernas, lenguas y brazos se habían convertido en un mecanismo suizo de relojería que se mueve y avanza en perfecta sincronía generando un solo movimiento.

Quedamos tendidos sobre la cama uno junto al otro. Temblando y en silencio. Cada uno asimilando lo que había pasado, disfrutándolo, recuperando el aliento y haciendo un raconto rápido de todo ese momento de éxtasis.

Ella me enseño la importancia de conocernos desde lo más íntimo.Y aunque el cuerpo es algo finito con límites marcados, ella hacia que en todos los encuentros descubra algo nuevo de ella y de mi. De los dos. Juntos y por separado al mismo tiempo.

-Lo importante es cómo te hace sentir la otra persona más que el encuentro de dos cuerpos, me dijo mientras se vestía.

*PH. Pato Azpiri

*She. Florencia Couce
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Un día te perdí...

Un día te perdí
y atrás quedó el silencio,
arriba las estrellas
lloraron por mis sueños,
también las amapolas,
mecidas por el viento,
sacaron su tristeza
cerrándose sus pétalos,
y en medio de la tarde
sentí que todo aquello
volaba de mis manos
cruzando el universo,
te ibas a otra parte,
un mundo quizás nuevo,
y atrás quedaba el hombre
temblando con sus miedos.

Antes de conocerte
tuve un presentimiento,
quizás era un susurro
llegado de los cielos,
sentí que tú llegabas
viniendo de muy lejos,
quizás de otras ciudades
cruzando los desiertos,
sentí que me mirabas
y algo alteró mi pecho,
mis manos a tus manos
buscaban con anhelo,
y luego, en un abrazo,
fundianse dos besos,
tus labios y los míos,
saciando su deseo.

"...Un día, en un instante,
mis ojos no te vieron,
y un niño se hizo hombre
y allí terminó el cuento..."

Rafael Sánchez Ortega ©
11/02/18
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Ahora soy

Yo ahora vivo distinto,
Una fue la que viste
Y otra la que enfrentaste.

mis alas se extendieron
me hice inmune al dolor,
me hice segura de mi,
y deje de sobrevivir por vivir.

Ahora ya no soy la misma,
ahora me quiero más a mi,
Ahora escribo mi propia historia,
y decido que quiero en mi memoria

Ya soy otra, y no culpo a nadie,
dejo de obsesionarme la perfección
hoy adoro mi imperfección.

Deje de buscar el amor,
espere hasta que el me encontró,
deje de creer en mariposas,
hasta las hice silenciosas.

Ya no cierro ante nadie los ojos,
ya no interpreto miradas,
Ahora me gustan las cosas claras,
y de frente para no dejar que pensaras.

Siempre me gustan las rosas,
y los poemas de amor,
vivo un presente sin clamor,
olvidando las penas dolorosas.

Ahora soy la que vive sin control,
la que invita a la emoción,
La que vive sin precedente,
Y disfruta su presente.

Las letras de mi alma.
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Obscuros Soles

Obscuros soles
iluminan fríos momentos

Trazan
paisajes de vida

Cautivan
los silencios

Escriben
y sobre minutos
dejan su firma anexa

Un océano profundo
hace naufragar mi barca
en sus pupilas

Un parpadeo
no alcanzo el aliento
respiro su eterno brillo

Corceles
cruzando mi piel
en sus noches eternas

y cabalgo por siempre
hacia el misterio
**************************

Obscuros Soles
Feb 2017
Transmisor d Sinestesias©
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Tu Infierno

Sé que me odias, y no es un juego

Pero quiero verte al menos,

Y combatir, tus demonios de nuevo.



Aunque…

Las palabras me trituren el cuerpo,

Y tus silencios me quiebren por dentro.

Amo el fuego



De caminar en tu infierno



Para quemarme,

Con tus besos.

Para deslizarme,

Por tu cuello.



Para danzar,

En tu pelo.

Y ver al diablo,

Que llevas dentro.



Para sentir tú peso,

Sobre mi cuerpo.

Para pensar y suspirar,

Tu nombre completo.



Todos somos,

De carne y hueso,

Pero no hay ángel

Que me salve de esto.



Lo que a mi concierne,

Que arda el cielo

Con tal de besar,

La piel de tu infierno.
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Vida

Hoy acepté pensar en ti
como quien acepta un último acto,
yo te voy a hablar como si ya me fuera a morir
cuando termines de leer este poema,
porque esto es lo último que te tengo que decir;
Te amo.

No te pongas las cruces de mi amor,
acepta mi muerte y murámonos hoy.

Yo pongo mi existencia sobre mis hombros
y a partir de hoy voy hacer exclusivamente
lo que me alegra la vida,
induciendo el sagrado silencio
en las venas que tibiamente
te pasean por mi sangre,
como una voz tenue
llena de sentido y dirección,
llena de vida.
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Habitaciones vacías

Las habitaciones vacías de los hogares que no has tenido
están llenas de ti, por los ventanales sucios donde la luz
penetra como instantes conjugados entre el azar de los días
y un poco de todo lo que silencias, nombres, calles, juegos,
mandarinas de invierno, el sabor del hielo en las manos,
lo inhóspito de lo no vivido, la ternura que te queda
y lo peor que te ocurre es que aún estás vivo
y sueñas con hogares.
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Melancolía

a LH

Cuando la sal de la tierra, del mar, desaparezca
No habrá día ni noche, ni luz ni obscuridad.
Habrá reloj más ya no bailarán las horas
Suaves minuetos que traerán tu nombre,
Se quedará conmigo y ya no contendrá
Sílaba o letra para iluminarte.
No habrá memoria o anhelo de esperanza
Dulce que anuncie tu posible arribo

Un aquí y un ahora eterno y gris
Me robará la imagen de tu tez morena,
No habrá un asomo alegre en tu cabello
De brisa que le arranque la locura,
Con la que ríe libre en cada tarde.
No habrá el reflejo extraño taciturno,
Con que el ocaso besa tus mejillas.
Tus ojos no tendrán ese terrible y tierno

Destello que acaricie y colme mi mirada.
Tu parva silueta serrana y exquisita,
Femenina nutricia matriz de mi ilusión,
No será percibida en mis sentidos muertos.
Habitarán ese yermo los vacíos que dejas,
Cuando la sal de este mundo, de este mar,
De este desierto se pierda,
No habrá más Luz ni obscuridad.

Yo habitaré la nada y tú te habrás salvado,
Escaparás en silencio de este confín,
Apocalíptico sueño, implosionado,
A generar universos milenarios
Con tu sonrisa y tu aire de misterio,
Explotando otra vez en vida y en amor
Y nuevamente un Dios en otros mundos lejanos
Te invocará en el origen con estas palabras:
“FIAT LUX”, Supernova en botón.
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Nada

Como este cielo plomizo,
tu corazón
mi confianza deshizo:
queda el gris de tu función.

Ya no recuerdo la estación,
pero largo ha sido el viaje,
torpe peregrinaje
desde mi voz clara
hasta el más sereno silencio.
Y, ahora, rozando las murallas de tu altar,
mis ojos enfangados
por una rémora de versos interrogantes,
al fin, pueden enmudecer
pues ya no tienen nada que decir.
Ya no hechizas mi expresión,
ni tu imagen voltea mis líneas
y mi boca no te pronuncia
baldía en lo desconocido.
No sé qué espera de mí el reloj
que me habla en horas ateridas,
asolando una eternidad
ignorante y humillada;
convirtiéndome en una extraña
que se tienta las aristas.

© Yolanda Gracia
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Soledad contraída

Es el estupor de un final a tientas la provisoria soledad que nos separa, la culpa de nuestros rencores y verdades que son amargas hasta en la saliva.

Mi memoria sin tacto de tu cintura, voraz que el olvido gana la partida, el futuro cerrado y sin llave donde la muerte mira celosa.

Un niño que no supo que hacer con su piedad y un corazón inhábil y profiado y ya vez frente a esos enarbolados rostros yo soy ese niño.

Los recuadros rodeados de sombra y silencio y tus recuerdos que suben como humo a mi conciencia y nuestro reencuentro que solo puede llegarnos por contagio.

Poca cosa queda, que mas allá de mi soledad esté la tuya.
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Como

Como el reflejo de aquella gota de agua que se desvanece como un grano de arena que no encuentra su lugar.
Como una boca suplicante sin consuelo.
Como un nudo en el estómago que suspira y no suelta.
Como un río que baja de la montaña que sabe que la remontada es casi imposible.
Como un avión en el aeropuerto que nunca despega.
Como una vía oxidada triste y muerta donde el tren no llega.
Como ese autobús que no espera.
Como un campo de fútbol lleno de piedras.
Como ese avestruz que no vuela.
Como esa baldosa hundida que estropea la estética de la cocina.
Como esa herida que sangra y no cura.
Como un corazón vacío de deseos que casi ni late.
Como un barco perdido en el oceano Atlántico.
Como un iceberg que se deja de ver por que deshiela.
Como esa montaña que pierde su figura por que se convirtió en cantera
Como esa carretera cortada y vacia.
Como esa obra paralizada que espera ansiosa en el recuerdo.
Como un parque sin columpios lleno de espinos.
Como una noche sin luna ni estrellas.
Como el universo que dejas de ver por que cierras los ojos.
Como aquella casa obandonada y vieja que se convierte en escombro.
Como un pueblo olvidado y fantasma que no sale en el gps.
Como esa sábana rota y vieja.
Como el descosido del posa brazos de un sofá que quiere jubilarse.
Como un recuerdo tan mío que ni el tiempo se acuerda de él.
Como un ángel sin alas que no sabe donde las pudo perder.
Como un cementerio sin flores ni velas.
Como un bosque sin árboles y parques sin aceras.
Como un amor no correspondido o una vida vacía e incompleta.
Como una melodía en silencio y sin volumen.
Como una carrera sin meta y un primer puesto sin copa ni podium.
Como una moto sin ruedas o un coche sin motor.
Como un submarino averiado en el fondo del mar sin oxígeno.
Como un camión bajando el puerto sin frenos.
Como una playa desierta y sin agua.
Como un refugiado sin refugio.
Como un inmigrante sin papeles.
Como una vida en el mar tragada en una triste patera.
Como un teatro sin función, sin telón, ni guión.
Como un maniquí hueco sin venas, ni sentimientos.
Como esa brisa arrítmica y nocturna, sin rumbo.
Como un tornado en pleno crecimiento que arrasa con todo a su paso.
Como un hotel sin camas, ni sábanas.
Como un hospital sin puertas, ni ventanas.
Como un despertar sin mañana..
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