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No Hay Invierno Que La Primavera No Venza

La tarde está nublada, un viento ligeramente frío
que ya extrañaba me trae emociones
que creía ya olvidadas que necesitaba sentir.

Esa necesidad de amar mi ser sintió nuevamente
cuando mis penas solté para que las congelaran
el viento helado del norte

Luego como escarcha fina caídas en tormenta de nieve
con suavidad las suelte precipitándose al suelo.

Un sol de primavera con sus rayos ardientes
las transformará en alegres gotas saltarinas
que correrán por arroyos de agua cristalina de nieve derretida.

El invierno con su nieve ya en agua convertida
traerá nuevamente verdes retoños en primavera
repitiendo el ciclo de la vida.

Lo que antes era de color triste y gris, en paisaje de mil colores
se pintará como primavera en óleo de Monet

No hay tristeza que no esconda alguna alegría siempre recuerda
que con lágrimas se empieza la vida, luego se aprende a sonreír.

No hay invierno que la primavera no venza.

MMM
Malu Mora
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Aquí estoy

Con la sonrisa a medias,
con las palabras cortadas
con mi alma destrozada
y con la pluma en la mano.

Aquí estoy pidiendo a gritos
estando callada por ratos,
dejando salir a la insegura,
para que saque la amargura.

La reprimida que mencionas,
la triste esencia que se abandona,
la curiosa pura sin maldades,
la que ya no se traga falsedades.

Aquí estoy sonriendo a medias,
liberando lágrimas por tragedias,
buscando arcoíris de sueños,
haciendo sus problemas pequeños.

Aquí voy, caminando sin destino,
conduciendo mis pasiones,
viviendo un colapso repentino,
mitigando el dolor en sensaciones.

Aquí estoy por si me buscas,
por si me quieres conocer,
por si te importa mi proceder,
o por si en mi ausencia te ofuscas.

Las letras de mi alma.
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Apoyarme sobre el pecho del mundo

Y dibujar con tiza la sombra
del almendro de tus ojos
y agitar sus ramas.

Y hacer mis días contigo
apoyarme sobre el pecho del mundo
convocando las horas.

Olvidarme de mí
pensándome

Construir cuerpos sin aire
que no tiemble el aliento
de la aurora nacida.

Hablarás, voy conociendo
la voz de la ternura
que sostiene el cielo.

Mi corazón pálido besa
unos senos impalpables
escondido
dormido

Olvidarme de mí
pensándote

“Te encontraría sin buscarte”
tengo la forma de tus manos
nos hemos construido.

Tu mano sobre mí no pesa
cae, juega, es noche que es día
es la mano que da comienzo al tiempo.

Y dibujar con tiza la luz
de las manos del mundo
con un corazón quemado.

Noche fresca sonriendo
saliendo de tus labios
nos comimos el tiempo.

Andar, atravesar el fuego
el espacio incierto para darte luz.

Cuidar el almendro tus ojos
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Amar es...

Amar es suspirar juntos, mirarnos y sonreír…

Amar es besarnos hasta quedar sin aliento….

Amar es tomar una taza de café juntos, y decirnos que sabrosos son tus besos,

Amar es mirarnos en silencio sin importarnos el tiempo

Amar es decir que hermosa estás aunque estés despeinada y recién levantada…

Amar es conocer cada rincón de tu cuerpo y saber donde explotas de pasión.

Amar es añorar el olor de tu cuerpo, el sabor de tus besos, las caricias de tus manos y tus dulces palabras en mis oídos…

Amar es querer estar contigo siempre y por siempre aunque sepamos que la vida no es eterna.

Amar es reír como dos locos enamorados..

Amar, es decir te amo.. aún después de habernos amado….
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Quisiera escribirte...

Quisiera escribirte para saber de ti.
Quisiera hablarte para contarte mis cosas.
Quisiera que hubiera esa comunicación,
entre nosotros, que hubo en un tiempo,
y que siguiéramos viéndonos de tarde en tarde
y saludándonos como amigos,
tomar un café y sonreír,
intercambiar unas bromas,
como personas que se quieren,
aunque tenga que confesarme
que me duele muchísimo tu ausencia
y todavía más tu silencio,
ya que no sé si soy culpable del mismo
o si simplemente te has aburrido del otoño
y del invierno subyacente en mi persona.

Pero si quieres, y respetando tu silencio,
me gustaría escribirte,
hablarte con mis "palabras",
con mis letras, con mis versos
y desnudar mi alma para ti,
como tantas veces hice, quizás,
sin que te dieras cuenta.

De todas formas soy consciente
de que tienes tu propia vida,
tu camino juvenil y soñador,
tus sueños, incluso, tan variados
y reales,
tan auténticos y sencillos,
y por eso no quisiera romper
esa magia que rodea tu persona.

Antes creí verte pasar y te saludé,
pero no respondiste.
Quizás me equivoqué y no eras tú.
Quizás las legañas de mis ojos
confundieron tu persona con una ilusión,
con un sueño y un deseo de hace años,
y si es así pido disculpas a la persona
que equivocadamente saludé
ya que no era para ella ese saludo,
sino para ti.

Un día pensé que era la hora
de hacer un alto en el camino,
de parar y dejar descansar
a un corazón atormentado
por los sueños y los celos;
de recuperar fuerzas,
tomar un trago de agua
en la fuente fresca de la vida
y reanudar la marcha,
convenientemente renovado,
para afrontar la última etapa
de un otoño, que termina,
y un invierno que se acerca
y en el que empiezo a caminar,
sin darme cuenta.

Quizás por esto mismo
la nostalgia se apodera y me abraza,
me hacer recordar y querer imposibles,
abrir puertas cerradas,
mirar pupilas perdidas,
buscar sonrisas apagadas
y voces mudas, que solamente
quedan ya como rescoldos en mi alma,
de un pasado que se escapa
lentamente de mis ojos
y que, muchas veces, no sé
si fue verdad o fruto de la imaginación
y necesidad de un corazón atormentado
y precisado de cariño.

Pero, a pesar de todo, es cierto,
lo confieso, me gustaría escribirte,
me gustaría hablarte, saber de ti,
intercambiar esas "mariposas"
tan nuestras,
tan charlatanas,
tan pizpiretas,
tan canijas,
que solo con mirarlas ya se alegra el alma
y los días parecen tener vida propia
y hasta la sangre circula con otro tono
musical por las venas,
y los sentimientos se ensanchan y estiran
en la búsqueda de aquel eco del pasado,
intentando traerlo aquí, ahora,
a este instante, a este momento,
a tu lado y a tus ojos,
aunque sea una utopía irrealizable.

Rafael Sánchez Ortega ©
25/01/18
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Confesión II

Te dije “amor”,
Arriesgando todo, el sol, la luna, el universo.
Pero te dije amor.

Te dedique todas mis letras,
Y no me leíste,
Me saboreaste.

Te dije amor,
Y tu sonreíste,
Y yo me rendí.

Te dedique mi poesía,
Aquella reliquia tan mía,
Ahora toda tuya.

Y no hubo miedos,
Sino besos,
Y el tiempo se detuvo.

Y en cada caricia,
El sol nos delató,
Y la luna reía mientas partía.

Y te dije amor
Al amanecer,
Y el mundo cayó a tus pies.
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Silvia

17 de noviembre.
Maldito diario:

Tras varios meses de ausencia
(casi desde el último abril
del que ya solo queda un tenue arco iris
en algunos fotogramas polvorientos),
tengo algo nuevo que contarte.

Esta mañana de ido con Silvia
(sí, con Silvia, has leído bien)
de compras a la Gran Vía,
a una de esas tiendas del centro
donde los maniquíes besan
sin censura a la anorexia.
Después de probarse nueve vestidos
he pensado, con franqueza, que para qué,
si no hay tejido mas hermoso que su piel.
(Pero claro, no he podido decírselo).
Al final se ha decidido por uno de flores
de mil formas y colores,
como si hasta el despiadado noviembre
fuese para ella primavera.
Pero si Silvia se empeña en que es primavera
florecen los cerezos hasta en la Antártida.

Después hemos ido de cañas a La Latina,
a los bares y esquinas de siempre;
ella ahora bebe sin alcohol,
y a mí, como siempre, casi me basta
con mirar sus labios mientras bebe.

Comenta Silvia:
"Enamorarse de la persona equivocada
es desenamorarse de uno mismo."
¡Qué poco se imagina ella cuán cierta
(y puñetera)
es esa afirmación!

Me ha hablado del último libro que ha leído,
del frío criminal que hace en Copenhague
del trabajo en el que acaba de empezar,
de que ya ve la luz al final del túnel...
La luz al final del túnel son tus ojos, he pensado,
verdes como las primaveras de la juventud.

Maldito diario...
¡no imaginas cuánta nostalgia cabe
en un par de palmos de distancia,
cuántos recuerdos revividos
de un lado a otro de una mesa,
cuántas primaveras levantando muros
entre su boca y la mía,
cuánta fantasía a mil años luz
de la puta realidad!

De vuelta a casa de sus padres
hemos regresado también a la infancia:
ya no está ese banco donde nos sentábamos
y tantas veces planeé besarla
cuando todavía no teníamos edad
(ni sitio)
para las tristezas,
tampoco el parque donde su risa
convertía un taciturno columpio
en una vertiginosa montaña rusa,
y un centro comercial ha engullido aquel descampado
donde jugábamos al escondite
y siempre me dejaba coger
(aunque ella no lo sabía)
por el simple placer de oírla gritar mi nombre.

"Nos han cambiado la ciudad,
el presente y hasta el futuro...
pero los recuerdos siguen en su sitio",
le he confesado.

Ella me ha mirado con melancolía
pero ha sonreído.
Hasta ese momento casi he creído
que podía salir ileso
(o con escasas secuelas)
de aquel encuentro
Pero esa sonrisa me ha derrotado...
y ya sabemos que no es posible salir ileso
de un naufragio en alta mar
o de los restos de un terremoto.
La misma sonrisa de entonces,
fascinante como un truco de magia;
la sonrisa de los recreos,
la de los cumpleaños en la calle,
la de las miradas cómplices,
la de tantas tardes en mi casa
compartiendo secretos y música,
un auricular para cada uno,
cuando las canciones eran una aventura
y sus letras himnos insondables.

La misma condenada e irresistible sonrisa
de te quiero, pero como amigo,
la de me voy a estudiar a Dinamarca
la del día de su boda
en esa fotografía con ese otro chico
que nunca fui yo.

Nos hemos despedido hasta la próxima
(quizás pronto, tal vez nunca),
con besos y abrazos tímidos.

Ya solo, sentado en el autobús,
con los ojos empañados
e intentando huir del pasado,
con su perfume y su sonrisa
aún prendidos en mi recuerdo,
he pensado en ese afortunado de la foto que,
en la próxima primavera,
decorará el suelo con los pétalos
de su vestido.

No he podido evitar odiarla,
odiarla con todo mi alma;
a la primavera claro,
porque a Silvia la amaré siempre.

Juanma
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Sin oponer resistencia

Sentada en un taburete azul,
con una taza de café entre las manos,
los ojos pegados al cristal de la ventana
miran un cielo abstracto
que parece querer desplomarse sobre nuestras cabezas.

Son duras las caídas,
son silenciosas, y aunque no dejan heridas,
sí dejan cicatrices
que me hablan cuando me miro al espejo.
Se ven en el fondo de mis ojos,
en las puntas de mis dedos,
en los labios cortados que intentan sonreír
escondiendo una canción entre los dientes;
nuestra canción, una canción cualquiera
que me recuerda
que los corazones también pueden romperse
y parecer enteros.

Yo no estoy rota, sólo algo quebrada
y ligeramente vacía;
agitada en una confusión
que se sienta en mis rodillas a mirarme
dispuesta a devorarme.
Y no opongo resistencia.
Sin tener siquiera ganas de vengarme,
me dejo ensimismar por los recuerdos
que ya no dejan sombra en las paredes
de mi cuarto.

-Me faltan palabras.
Me pregunto si sientes también
que te faltan palabras...-

Es como si lloviera en el vacío
que ha dejado tu voz en esta casa.
Qué difícil morderse los labios
cuando los gritos apuntan hacia una niebla espesa
que se atora en la garganta.
Qué difícil sonreír a lo mundano,
a la cordura que acecha tras la puerta,
cuando mi aliento cuelga de una nube
que nunca se aleja.

Sentada en un taburete azul,
con una taza de café entre las manos,
me doy cuenta que se dibuja un velo gris
que amenaza con una lluvia eterna.
En este paisaje falta una mirada
y una azotea...

Con media sonrisa adormecida, me levanto,
camino despacio por el pasillo largo
hasta llegar a la puerta de mí misma.
Muerdo el miedo,
araño una esperanza espeluznante
que grita mitades de poemas.
Apago las luces una a una.
Me propongo vengarme del destino
perdiendo la noción de aquello que se va
habiendo sido tanto
y sin nunca haber sido.

Son finales escritos.
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Antes que la Luz mengüe (@Pequenho_Ze & @Transmisor_d_Sinestesias)

Acaricio el tiempo
acurrucado en la palma de mi mano;
pero no se detiene.
Corazón herido,
caído al fondo de un abismo
donde no hay paredes.
Y el abismo infinito me arrulla
para que detenga el llanto.
No hay espacio
para un dolor que grita
entre tanto amor acorazado.

No hay espacio...
estos sinsabores
trepan por la espalda
rasguñan mi cabeza
clavan sus dientes en la frente
las fuentes de mis ojos
se rompen
se desbordan
de mi garganta salen voces
sollozos incomprensibles
de una boca amordazada.

Y a pesar de las lunas
rasguños de sangre en las ventanas,
no dejan ver más allá
de un afilado dolor.
(hay vida detrás de estas huellas?)
Qué inutilidad el sonreír al viento,
el tragar memorias,
el vivir sediento
en medio de tanta oscuridad…
cierro los ojos, y la visión
se torna absoluta transparencia.

Y a pesar de los soles
tragan su luz las pupilas dilatadas
perdidas en vacíos incomprensibles...
bebiendo sorbo a sorbo
imágenes de todo lo vivido;
nuevamente la melancolía
dispara al pecho a bocajarro
el boquete de escopeta atraviesa... inclemente...
la taza de té caliente cae de las manos
y las lágrimas, a modo de sangre
ya inundan el piso.

Llanto opaco que enaltece
el orgullo de una tristeza yerma
a pesar del derrame de inconsciencia
que sujeto con fuerza en ambas manos.
Locura emocional y tiempo plano,
revés de los días
que avanzan de espaldas
al crucifijo prendido a mis pecados.
(¿acaso amar se considera pecado?
¿acaso soy culpable de poner el alma
en todo lo que hago?)

Me vacío, recipiente de agua vieja
mientras restauro los párpados gastados
cambio las cortinas, mantel, ropa de cama
sacudo el polvo, ventanas relucientes
fruta en la mesa
ofrenda de flores
luz e inciensos...
murmuro alguna oración
que me cosa el hueco del pecho
antes que la penumbra abrace
antes que la luz mengüe...

**********************************
Antes que la Luz mengüe
Mesa compartida:
Pequenho Ze© & Transmisor d Sinestesias©
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No tengo sueño

Hace tiempo que no sueño, mis ilusiones están desapareciendo, la vida se va desapareciendo rápido, mis imaginaciones parecen reales, no hay calor en mi alma, no escucho nada mis lamentos y mis angustias, en mi soledad siento escuchar que repiten mi nombre. Dicen que soy aire que puedo estar en todos lados, escuchar el alma de las personas, puedo leer la mente de las personas, mis ojos leen sus corazones, observo el firmamento y empieza a llover, la gente va corriendo por las calles.

Quiera volver a soñar, creer en la magia de la niñez, creo un ser superior, quiero soñar lo que será bueno para el mundo, tratar de borrar sus penas, que quedo hacer para hacer sonreír al mundo, quiero caminar por el bosque, sentarme cerca del río escuchar y sentir la calma sentir el karma de la naturaleza, quiero cavar un pozo y echar todos mis errores, mis fracasos y mis miedos, la música calma y alimentan mi alma.
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sin comentarios 16 lecturas versolibre karma: 20

El ciego

El ciego ve con sus penumbras
con ese hueco de sus ojos vacíos
decidió perder hace ya mucho tiempo
al querer con su ego enterrar a una noche amada.

El ciego miente con tal de justificar sus heridas
derrumbando el espacio en un instante
sintiéndose alegre
burlándose de la herida de otros.

El ciego quiere sacarme los ojos
y en las cuencas oscuras
acariciar la inmundicia
para poseerlo todo sin ningún principio y salida.

El ciego odia mis versos
no los puede oler,
ni siquiera los reconocería
nunca lo verá un ciego narcisista.

El ciego del alma cierra los ojos
no quiere ver la luz cuando brilla
prefiere morir
que verme sonriendo este día.

El ciego del corazón odia
sin límite o medida
su misión es recoger los pedazos
de lo que fue su miserable vida.

Si el ciego despertara el resto de los sentidos
tal vez su luz siempre estaría viva,
pero el ciego narciso
quiere cegar tu corazón.



Poesía
Miguel Adame Vázquez
24/01/2018.
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Ícaro

Yo era una luna nueva que necesitaba ganar brillo,
él era Ícaro volando hacia el el sol.
Y qué pereza me daba verle sonreír mientras sus alas se derretían.
Si tan solo hubiese volado de noche...
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Ojalá no se trencen nuestros nombres en el olvido

Escribo, leo, escribo, pienso, escribo, pienso y siempre estás. Te llevas todo mi cansancio, mi miedo, mi rebeldía, abrigas mi humildad, mi sensatez y mis peores sueños. No estoy sola, eliminaste mi soledad y ahora puedo ir por ahí con los ojos cerrados porque me esperas y porque espero que me esperes. Ya no voy sola, voy riada de ti y de mí, labrando una tierra fértil que nos absorbe como esponjas y nos convierte en carne, en espumas de aloe, sanadores de nosotros mismos; frágiles, vivos, versos, palabras… somos todo aquello que corre por el aire, que nada entre espesuras de nuestros colores favoritos, entre cualquier parte de este mundo que arrincona gente para encontrarse, rozar pieles extrañas, besar amores en esquinas, arruinando vidas bien vividas. Sonreímos lentamente aunque la gente mienta, aunque huyamos de ellas.

Te estoy llamando desde el amor, desde el recuerdo que llevo día a día en mis días llenos de ti, de tu amor y paciencia. Te estoy llamando como al sueño, como a la vida, como a la salud. Sin llantos, porque no hay llantos presentes, gracias a Dios, porque aunque muchos no crean en él, yo pienso con desesperación que él conoce mi sed, mis ahogos y mis esfuerzos (nuestros) que trato de llevarlos en esta tierra agitada. Pájaros gorgojean a nuestros oídos; muchos de ellos hieren otros sanan, nos reímos bajo el aire salado que respira esperanza; bajo la luz de esos pájaros se pide que el duelo se haga fiesta.

Aquí escondida en mi habitación conozco tus gestos al leer este breve recuerdo, siento cómo miras los muebles y admiras estas pocas palabras que no siempre las digo pero que te despedazan de alguna manera como porcelana sobre cemento.
Sabes como yo que las palabras son fantasmas que se quedan en nuestra memoria y aparecen con la invocación.

El lenguaje escrito es mi única manera de llamarte, aunque estés arriba, y siempre me envíes un monosílabo diciendo “voy”, aunque no sepas esa palabra que escribes (entre toda mi larga fila de palabras vacías) para mí es una petición que siempre está ahí cuando llueve porque el ruido del agua me da miedo, parece inacabada, veloz y encendida; es inútil hablar de miedos sentenciosos, pero espero que nunca se cierre la puerta de los volcanes para que el fuego no se haga soplo de ceniza en el viento que nunca aplaca a monstruos del olvido.

Ojalá que troyas, inmensidades, montañas, mares y distancias no trencen nuestros nombres en el olvido, porque eres mi escudo en la espera de todas mis impaciencias que buscan un combate donde no quiero estar, recuerda que la soledad es un lujo que los dioses de las tragedias envidian.
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Y etcétera

Caminar
a través del mar abierto
de la memoria dañada
por un cristal templado;
esperando una tormenta
que aplaque la innegable incertidumbre
de no ver más allá de esas palabras
escritas a fuego.

En la recámara de la añoranza
alguien sigue sonriendo
sin consciencia.

El letargo infinito de los versos,
la eterna voz sesgada por el tiempo
que no tuvimos.

Y entonces,
empieza el invierno.
Y bosteza miedos,
y ahoga los latidos
bajo un cielo muerto,
para que no griten
acordonando el cuerpo
como si aún estuvieras.

Ya lo dice la tristeza;
ahora es un puñal y dos silencios.

Y etcétera.
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La pérdidas nos cambian

Las pérdidas nos cambian
prefiero culpar a otros que culparte a mi,
vez tras vez el vacío cambió a mi mente
hasta que ya no dejé que nada me sostuviera.

Con toda mi fuerza me sujeté
hasta con las uñas de un aliento sufrido
para que eso fuera suficiente,
pero nunca lo fué para no cansarme
y negar que la fuerza del amor es inagotable,
vez tras vez grité que no podía lograrlo
hasta que la voz se resquebrajó por completo
en un montón de gritos sin sentido.

Y entonces la tragedia me puso a prueba,
hasta que de un trago amargo
me devoró de un sorbo
saboreando mi último aliento
como si solo fuera
su último bocado antes partir.

¿Quién me ayudó a sobrevivir?
siempre me dijiste que al ayudarme
no solo te ayudabas a ti,
deje que mis ojos
ya no reflejarán su pérdida más en mi.

Mi vacío hiriente dolía tanto como el frío
que cae poco a poco con mucha furia
en un torso desnudo,
mi desnudes nunca fue tan suficiente
para de súbito tratará de frenar y desistir.

¿Ahora me agradeces por dejarte ver esperanza?
fue tu valor para seguir sintiendo
lo que fulminó a esa respiración que era incierta,
me diste fe al redescubrir mí fortaleza,
me defendiste sin tregua,
aún cuando me rompí en mil pedazos
y todavía recojo lo que una vez fui,
en mil pedazos me levantaré a diario
recibiendo cada parte entera de mí.

¿Rendirme? No,
simplemente me dejaré sumergir
en esa agua cristalina de la paciencia
que purificar todo y derrota el sufrir.
ahora solo deseo vivir
con todas mis fuerzas,
estoy seguro que lograré vivir.

¿Te asombras al verme dispuesto y dichoso?
¿acaso no has visto volar en el cielo
a un mirlo en sus diminutos sentidos y blandir?

Las pérdidas nos cambian,
las tragedias nos ponen a prueba,
pero recuerdo que la esperanza
redescubre de nuevo nuestro deseo de existir,
ahora solo quiero caminar
contigo de la mano y disfrutar del cielo estrellado.

Ahora solo deseo mirar al cielo
y profusamente simplemente sonreír,
un día a la vez
así será hasta que la esperanza
retome su vuelo perdido
y pueda alegremente vivir
sin depender de nada ni de nadie,
sin depender de ti,
ese es mi mayor esfuerzo en la vida,
viviré por ti
sin que tú tengas que vivir siempre por mí.

La pérdida nunca borrará
el sendero que lleva a la vida,
siempre será más fuerte el amor que el dolor
vive intensamente por ti.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
31/12/2017.
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Cartas desde la Gran Guerra

Francia, 12 de Octubre de 1916.

"Queridos Padres:
Después de más de tres meses combatiendo contra las tropas alemanas en Francia, el frente del rio Somme se ha convertido en la tumba de miles de compañeros. Mi regimiento ha sufrido numerosas bajas, aunque no tantas como otros. Estamos estancados en las trincheras, cerca de Ovillers-la-Boiselle, y en todo este tiempo no hemos avanzado nada. Los bombardeos son continuos, y a penas tenemos tiempo para descansar. Si vierais en lo que se ha convertido este bonito lugar no daríais crédito. La sangre se ha mezclado con el barro, y algunos cadáveres continúan tirados en el campo de batalla días después de haber caído. De momento la suerte parece sonreírme, y doy gracias a Dios por continuar con vida. Me han ascendido a Sargento y ahora dirijo mi propio batallón. ¡Os echo tanto de menos! Darle un abrazo muy fuerte a Julia y a Robert. Decidle a Marta que pronto le escribiré y que deseo con toda mi alma regresar a su lado. Espero que todo esto acabe pronto y poder regresar a mi querida Chester junto a todos vosotros. Os adjunto este par de anillos de latón hechos en mis ratos libres; llevan vuestras iniciales. Os quiero con toda mi alma. Atentamente:
Sargento John Pearl Lauper.”

Mientras tanto, la guerra continuaba asolando Europa y las vidas de miles de jóvenes dispuestos a combatir por una idea que creían justa. Los dos bandos reemplazaban sus muertos con jóvenes inexpertos, aunque excesivamente entusiasmados en defender su país, su cultura, y sus ideales. Todo este ardor guerrero se vería oscurecido en las primeras horas de combate, luego, los ruegos y el miedo recorrerían los corazones de los soldados. A pesar de todo, era su deber, y a él se debían por juramento. Solo les quedaba sobrevivir o morir en esta maldita e inútil guerra. Por otra parte, en el bando alemán, las sensaciones de los soldados no se diferenciaban mucho a la de británicos y franceses. Al fin y al cabo, no eran tan diferentes.

Francia; 30 de Octubre de 1916.

"Queridísima Anna:
Llevamos meses combatiendo en unas trincheras empantanadas de barro. La sangre ya no me impresiona, y la muerte ya no me es extraña. Como capitán mi responsabilidad está en devolver sanos y salvo a mis hombres junto a sus familias, pero muchos de ellos no volverán a verlas. La mayoría eran unos críos, y ese dolor lo llevaré dentro para el resto de mis días. Ahora mi único consuelo es volver a abrazarte, sentir de nuevo tu corazón latir junto al mío, y ver crecer en un mundo en paz a nuestro pequeño Reinhard. Nuestras tropas no consiguen avanzar, así como tampoco las de nuestros enemigos. El deseo de que esta guerra acabe pronto se hace cada vez más lejano. Espérame amor mío, porqué prometo que no habrá nada ni nadie que pueda hacer que no nos volvamos a ver. Saluda a los Steimberg de mi parte y diles que Harold está bien, que lo tengo bajo mis órdenes y que hago todo lo posible por mantenerlo fuera de peligro. Dales también un abrazo a mis padres y a los tuyos, y un beso a mi hermanita Marie. Pronto volveremos a vernos. En cuanto pueda os volveré a escribir; mientras tanto espero con impaciencia noticias vuestras. Con todo mi amor:
Capitán Reinhard Konrad Zumpt.”


Francia, 15 de Marzo de 1918.

"Queridísima Anna:
Después de casi cuatro años de guerra nuestra victoria en el frente oriental se ha confirmado hace unos días por el alto mando. Los rusos han firmado la paz. A pesar de la alegría estamos agotados. Según nuestros generales la victoria final se acerca, ya que nuestros ejércitos del este vendrán a reforzar nuestras posiciones del frente occidental. Según Ludendorff y Hindenburg pronto estaremos tomando café en París, y nuestros enemigos, con las tropas mermadas, no tendrán otro remedio que capitular. Estoy ansioso porqué todo esto acabe y poder regresar a casa. Háblale a Reinhard de su padre. Dile que está luchando por su país y que pronto volverá para abrazarlo y jugar con él. Tú tampoco me olvides amor. Cuando acabe la guerra nos reuniremos de nuevo los tres. Me gustaría contarte más cosas, pero me es imposible revelarte cierta información por si esta carta cae en manos enemigas. Dale un fuerte abrazo a todos nuestros familiares, y como siempre un beso a Marie. Con todo mi amor:
Capitán Reinhard Konrad Zumpt.”


Francia, 6 de Abril de 1918.

"Estimada Marta:
Los alemanes han lanzado una gran ofensiva al norte de la línea del rio Marne, al este de París. Nuestro regimiento se ha desplazado a ese frente para ayudar a nuestros aliados franceses a defender la línea. También nos hemos encontrado con algunas divisiones norteamericanas. Estos yanquis luchan incansablemente y con un valor extraordinario. Nuestra superioridad numérica no parece haber mermado las esperanzas de los alemanes, que ganan palmo a palmo terreno en este suelo baldío. Solo nos queda resistir en esta laberíntica tierra el ataque enemigo, y contraatacar dando el golpe definitivo. En unos días se esperan más refuerzos norteamericanos; recemos a Dios por que lleguen a tiempo. Espero que esta guerra acabe antes de terminar el año. Solo deseo volver a tenerte entre mis brazos y poder darte un hijo. Resistiré por ti, eres lo único que me permite seguir vivo en esta pesadilla. Siempre tuyo:
Sargento John Pearl Lauper.”
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Amores y otros dolores

Cuando de amor me han preguntado
Vaya sorpresa me he pegado
Al darme cuenta de que he ignorado
Algo necesario como el sentirse amado

No sé lo que es el amar
O talvez si lo sepa
Amar es igual a disfrutar
O a esconderse y llorar
Habrá alguien que adicto al amor sea?

Talvéz conozco lo que es amar
Llorar tras horas de puro intentar
Cortarme el dolor en busca de paz
Y limpiarme la pena sonriendo y a gozar!

Si lo pienso, enamorado ya estuve
Fue la experiencia mas rara que tuve
Meses de tristeza eterna pasé
Y luego me fui y ni le dije por qué

Aveces cuando la lluvia azota
Cuando el trueno suena
Y el dolor me atonta
Pienso en quien perdí
Felicidades Esa noche dormir no conseguí

Conozco y conoci todo sentimiento
Del cual al amor tiene relacionamiento
Desde la felicidad del enamoramiento
Hasta el dolor del conocimiento

Pero cuando pienso en realidad
Del amor no conozco todo verdad?
No sé como es cuando es correspondido
No conozco los tipos de romance
Ni el del novio bandido
Ni de el que te tienen en trance

No sé lo que es recibir flores
O después de esa noche tener dolores
No sé lo que es romperme el cerebro
Pensando por mes un regalo que sea bueno

Ni idea de lo que son chocolates
Y tampoco de serenatas bajo árboles de aguacates
No conozco ni un beso
No sé si soy de esa o eso
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Diálogo entre artistas

—Si me miras así, no podré concentrarme en lo que estoy escribiendo

—No escribas
Hubo un largo silencio. Al cabo de unos segundos se volvieron a mirar, y antes de que pudiera chistar una que otra palabra ella se sonrió diciéndole:

—Sé que escribes para mí, porque se te nota en los pómulos, en el suave pulsar de tus dedos y en como acaricias el teclado creyendo que es mi cuerpo.

— ¡Me desconcentras Dora!

—No escribas ya, deja de hacerlo, mientras lo haces me atormento con esa combinación sensible e incoherente de sonidos y silencios pausados que haces al descansar y encumbrar tus dedos ahí.
(Dijo “ahí” con un gesto despectivo, señalando el teclado).

—Estoy tratando de descubrir palabras.
En serio trataba de descubrirlas no tenía inspiración desde hace días. Ella volvió a interrumpir, era callada, inteligente y muy orgullosa, sus ojos reflejaban cierta maldad.

—Disculpa, ese conjunto de sonidos exclusivos que suenan cíclicamente uno tras otro y otro, los percibo en una consonancia proporcionada y propia. Mejor dedícate a pintar.

—Esto no tiene nada que ver con pintar. Pintar es pintar y ya, solo lo visualizas no lo piensas.

—Escribir es como pintar, antes de repintar una superficie en blanco, hay que eliminar todo el polvo, lo que se logra con un cepillado vigoroso.

— ¿Y eso que tiene que ver?

—Tienes que eliminar el polvo que carcome tus pensamientos.

—Tienes razón. Creo que tengo unos recuerdos e ilusiones que debo oxigenarlas y diluirlas. Así funciona la mente literaria.
Se quedaron en silencio, Dora no decía nada y George solo empezó a escribir.
Dora vuelve a interrumpir.

—¡Ah!, y perdona que te interrumpa en tu escritura, (George entorna los ojos) pero me parece un discurso melódico y visual percibir el resultado de tus frases construidas con verbos, adjetivos y gramática, es inconfundible, eso me da la impresión de que ya tienes color, ya percibes la luz pero en forma difusa por lo que estás observando internamente.

—Gracias por tu interrupción, ¿puedo seguir escribiendo? Si me dices si, lo hago. Si me dices que no. Igual lo haré.

—Pintaré el tono, la intensidad y la pureza de nuestra pequeña convivencia, esto tendré que plasmarlo para no olvidar la autodestrucción que me infliges.

— ¿Autodestrucción? (Encendió un cigarrillo.)

—Sí, hay algo que me intriga. Y apaga ese cigarrillo, tengo cosas inflamables aquí.

— ¿Puedes decirme qué es?

— ¿Qué cosa?

—Lo que te intriga.

—Hablas de dos personas mientras escribes, y lo haces simultáneamente, a veces tecleas rítmicamente sonriendo y luego, luego lo haces con el ritmo del teclear abatido.
Él tomó uno de los colorantes de ella y se lo lanzó, los dos sonrieron.

—Ya déjame escribir, hablo de ti. De tu histeria.

—No me intereso por saber de quien se habla ahí, al parecer es una armonía de palabras que llevan el ritmo de un corazón regulado.

— ¡Ya basta! Le dijo Georges, poniéndose de pie quitándose el cigarrillo de su boca y dándole un beso a Dora. Hubo compatibilidad, fue como favorecer la mezcla de diferentes pinturas o solventes sin que reaccionen o se separen en forma perjudicial.

El aire se llenó de ausencias físicas; absolutas y relativas. Mientras se besaban se mezclaban diversas experiencias artísticas, eran dos elementos en definición; el arte y la poesía.

Ella con su dedo dibujaba sobre su rostro y él la tocaba con pasión y lujuria.

Con George ella dejó de ser “la mujer que llora”.
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¿Cómo te ayudo a ser feliz?

Reclamé felicidad
como si la felicidad se pudiera dar
cuando no se sabe cómo regalarla,
no debí intentar comprar ese derecho para mi.

Nací con el deseo de ser feliz
por todo el tiempo
que se transcurre en lo inmediato
¿cómo se me olvidó ser feliz?
¿cuándo me extravié al imitar
a ese aniquilador de sueños grandiosos?.

Perdí la brújula al gatear a ciegas
por un sendero espinoso
siempre estaba mirando hacia arriba
como si solo buscara la aprobación
en un cielo y sus estrellas.

¿Qué me hizo olvidar cómo se puede ser feliz?
cuando aprendí a respirar fue tan automático
que pensé que ese era mi único propósito,
sonreír ante la indiferencia de un mundo caótico
que envidia con sus deseos y miserias.

¿Qué me hizo ser feliz?
fue un amanecer esplendoroso
que me dio el verdadero valor eterno
para poder aprender a vivir con gozo,
con un único motivo que me ayudó a comprender
que el conocimiento abre los ojos,
en esos años que transcurren con su tiempo
y sin prisas por los muchos escalones con tropiezos.

Nunca seré feliz
si solo deseo tener un nido caliente
con abrazos de un lugar amado
en donde puedo escribir
mis más osadas historias.

No lo seré con soñar con ese barquito
que me lleve mareado todo el tiempo
por un azul esplendoroso y lejano
que tanto se extraña al remar.

La felicidad nunca ha estado fuera de mi
lo está en el deseo genuino de ser feliz,
¿y si logro volver a ser feliz?
¿acaso volveré a ser amado de nuevo?
¿que seré para ti si vuelvo a ser feliz?.

¿A quien le he dado ese poder?
porque la abundancia nunca se adquiere con miseria,
cuando el interior está vacío
simplemente se vuelve un deseo profano,
la felicidad se regala para siempre
porque nunca se compra con los bienes
que no son verdaderamente queridos .

Reclamé felicidad como si fuera algo
que se puede pedir simplemente
y ahora soy feliz,
¿Cómo te puedo ayudar
para que seas feliz nuevamente?.


Poesía
Miguel Adame Vázquez.
17/12/2017.
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Que quede claro

Libro: Bailar junto a las ruinas (2017)

Que las normas de convivencia recomiendan
sonreír a quien nos mete la mano en el bolsillo,
que madurez es uno de los sinónimos
más difundidos de la palabra resignación,
que el viento no se toma el tiempo
de llevarse palabras muertas.

Que la esperanza también tiene sus esquirlas,
que siempre quedarán los que
crean que un estornudo es coqueteo;
que la gente se zambulle, no en aquello
que los haga felices, sino en lo que
los lleve a sentirse menos apenados.

Que hay sufrimientos que ignoran
lo que significa marchitarse,
que el futuro es un pañuelo
descartable arrojado en una vereda,
que, socialmente hablando, resulta más sencillo
emitir una condena que una absolución.

Que cada quien se ha encerrado
en su irrealidad, y merienda
sándwiches de falsas esperanzas,
que los que no aprenden a distinguir
entre ética y política convierten a
ésta última en sinónimo de insensibilidad.

Que hay dilemas que nos respiran en la
nuca, que la televisión maneja a los televidentes
por control remoto, que las serpientes de arcilla
no perdonan a los buitres de la timidez,
que la fama es el mejor de los sobornos
para las víctimas que se creen victimarios.

Que no es culpa de la sombra que nos acompaña
que cada mano sea una pistola apuntando al
alambrado pecho de nuestros semejantes.
Que el día es una estaca de horas demasiado
iguales, que estamos curados de espanto
de legañas que nacen congeladas.

Que damos la vuelta olímpica festejando
campeonatos ajenos, que en este mundo importan
más las apariencias que los límites, que hasta
el insomne e intransferible dolor es digital
en estos tiempos, que la noche es
un incendio demasiado despierto para mi gusto.

Que la palabra del hombre se parece cada vez más
al balido de las ovejas cobardes, que la fórmula de
la eterna juventud se encuentra en el fondo de las
contaminadas aguas de un lago antaño cristalino,
que se está desencadenando una guerra civil
hecha de espejismos y melancólicas psicografías.

Que cuando el fanatismo estrangula tiene la
deferencia de ponerse guantes de cirujano, que
cada uno elige el mito que más
le ayuda a definirse, que todo mal
augurio adquiere otro color si se lo
deja unos minutos en el microondas adecuado.

Que la realidad enseña tarde o temprano que
el ombligo no es frontera, que los tribunos
que maltratan la economía nos enroscan en
el cuello un cumplido difícil de agradecer,
que la devastación provocada por las llamas
de la corrupción no conoce de indulgencias…
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