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Oda a la poesía

Sonríe en versos
cántame en rimas
aviéntate en soneto
Y grita de alegria

Vive conmigo poesía
siente mi alma en ti,
deja que llore en letras,
y no cuentes mi métrica.

Dale ritmo a mis versos,
revisa bien la cadencia,
Busca metáforas en ellas,
Y descubrirás mi lirismo.

A veces soy poesía maldita,
a veces una bucólica,
A veces sale haiku,
con el que te hago ver azul.

Otras soy más de onda,
pues trato de aprender oda,
El chiste es que escriba,
aunque Dario reviva,
al ver como la destrozo.

Creo que entre Neruda,
Juana Inés y Cervantes,
se han unido contra mi,
pues no me entra su arte.

En prosa te beso poesía,
en poema expresó mi locura,
Luego en tercetos encadenados,
y en décimas mal logrados.

Eres bella mi poesía,
pues tienes tantas manías,
que curan mis locuras,
y me haces luego,
que rompa esquema
En epigramas o
Caligramas
Mi fuerte es el alma
y lo que de ella emana

Y si pude plasmar
la manera que te amo
quizás me salga esta oda
Al que me gustó su forma,
Pues no le importa la rima
con tal que te diga
Que está poetisa te ama,
Y para ella eres su vida.

Las letras de mi alma.
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13comentarios 88 lecturas versolibre karma: 107

Esperanza en Cadenas

Encamino la mirada hacia el abismo.
Susurros llanos piden entendimiento, claman mi ayuda,
y como lágrima, descendí por aquella curva.

Aun siendo inexpresivo paso por incauto,
perdido en la dulce fragancia que abruma
y enloquece la razón de cada paso.

No los percibo, el aliento es tenue y tembloroso.
Mi deseo es seguir el camino, invidente ante el futuro,
obstinado a la diferencia que me espera.
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4comentarios 54 lecturas versolibre karma: 96

El Fénix

Plinio, en su Historia Natural,
menciona al ave sagrada,
que anida en la ciudad del Sol.

Cargado de mirra y ámbar
teje su nido en el Templo de Amon
y allí se inmola en llamaradas.

El Fénix, cansado del flujo inmortal,
ya no se ve más sino en cuentos,
relatos empolvados del pasado.

Un alma es como un Fénix cansado,
que sale y regresa cargada de tesoros
y en su nido, se quema al guardarlos.
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2comentarios 53 lecturas versoclasico karma: 60

El poeta

Murió de un ataque de lirismo, según reza el informe forense. Sufriendo desde su juventud una inclinación enfermiza por los versos de arte mayor, y tras una intensa noche debatiéndose en la locura de unos tercetos encadenados, rompió definitivamente con los endecasílabos para decantarse por los octosílabos asonantes en los pares del romance más tradicional, que siempre, generoso, liberó a los impares. Envuelto en las dudas, caía por momentos en la tentación de las décimas y sus redondillas aconsonantadas, ensayando febrilmente la musicalidad de la espinela con su pausa obligatoria.
Tal vez fue un exceso de belleza, o de tristeza, o de emoción, o de armonía, o de vacío, o de realidad o de agónica verdad hallada en un verso definitivo, absoluto y necesariamente mortal. Pudo ser un alejandrino fracturado en sus rotundos hemistiquios o, por qué no, un humilde heptasílabo fugado de alguna lira.
Sobre su lecho, yacía desversado el poeta: todos los poros de su piel rezumaban ocasos rotos, alguna estampa otoñal, soledades marmóreas, abrazos imposibles, encendidas pasiones, lágrimas sordas, mirlos blancos y hasta alguno de esos amores eternos que te arruinan la vida y te condenan las letras.
Al retirar el cuerpo, sobre la sábana vertidos, un sinfín de versos libres estamparon la más bella e inefable composición jamás imaginada.
Los empleados de la funeraria y los escasos testigos allí presentes fueron convenientemente aleccionados y advertidos del riesgo de contagio. Tomaron las debidas precauciones.
La sábana fue incinerada.

© Yolanda Gracia
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Aunque la tempestad riega

Mis heridas aprendieron,
que siempre la cura llega,
y así mis alas crecieron.

Aunque la tempestad riega,
el cansancio vence el alma
Cae, pero llorar niega.

Atada a un adiós sin calma,
a un perdón que triste aguarda,
por un escrito en la palma.

Seguí la pena que tarda,
buscando oportunidad,
que mi alma salte la barda.

yo a oscuras, mi vanidad,
en la sombra de mi espera,
paro racionalidad.

la paciencia desespera,
aún si el mundo turbara
yo alisaré mi crespera

Mi esencia ahora está definida
rencor en mi alma no se quedara
ya mi miedo por ti no se anida
rompo todo lo que me aferrara.

Las letras de mi alma.
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Aunque la métrica sea un derecho

Batallo en escribir un gran soneto
Versos que aman a una rima constante
No importará porque saldré adelante
Triste dolor que me arma un gran aprieto

Todos quieren escribir un cuarteto
Es algo que a veces nos da un desplante
En este siglo es poco vergonzante
Nunca me nace un sencillo terceto

Con camisa de fuerza voy acabando
Aunque la métrica sea un derecho
Me gana la gran rima que va entrando

En estos días que me ando educando
Veo belleza que nace del pecho
Amante de letras que van sumando.

Poesía
Miguel Adame Vazquez.
06/12/2017.
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34comentarios 277 lecturas versoclasico karma: 102

Léeme poesía poeta

Léeme poesía poeta,
incita mi alma con prosa,
róbame besos entre versos,
regálame tus rimas con una rosa.

Déjame ser quien te inspira,
esa musa por quien suspira,
y coquetéeme con café y cadencias
haciendo metáforas con ocurrencias.

Cuenta las sílabas y explícame,
como me robas la atención,
como te robaste mi corazón,
plasmando letras con esa intensión.

Dame un abrazo con líricos,
una sonrisa de primavera como el Haiku,
algo de gótico con ángeles negros,
y un soneto que hable de nuestro recuerdos.

Regálame un recital de tus letras,
ponle la música de fondo que adoro,
muéstrame cómo se hace un madrigal,
y acompáñalo con una caminata en el rosal.

Hagamos un dúo poético,
de esos que hacen incendios,
Combínalo con tus cuartetos,
que yo completo con tercetos

Las letras de mi alma.
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Soneto al soneto

Ante el papel blanco me posiciono
esperando encontrar palabra blanca,
y veas tú que tampoco soy manca,
para componer un soneto mono.

Serán dos cuartetos y dos tercetos
de arte mayor estos versos sencillos,
palabras suaves, no vocablos pillos,
buscando versos finos, no paletos.

Ahora empezamos los dos tercetos,
difícil tarea yo me he buscado
antes de empezar hice unos bocetos.

Amigo lector, si hubiera gustado
este sencillo y alegre soneto
espero sonrisa haberte sacado.

(Inspirado en el soneto satírico de Lope de Vega)
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15comentarios 165 lecturas versoclasico karma: 102

poema décimo

Mi cama, el océano
La noche, el día
Como los Montesco y los Capuleto

El dinero, la gente y las casas
Y todas las cosas que ella te da
¿Puedo yo

Hacer algo?
Tú eres de ella
Jamás regresarás.
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(Original)

Dix

Mon lit, l'océan
La nuit, le jour
Comme les Montaigu et les Capulet

L'argent, les gens et les maisons
Et toutes les choses qu'elle te donne
Est-ce que je peux

Faire quelque chose ?
Tu es à elle
Tu ne retourneras jamais.
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La Espera

No echaré raíz,
aunque el tiempo,
No corra para mi...

Aunque el mundo esté al revés,
sin importar donde estés,
Estoy aquí.

Aunque no llegue el amanecer,
sin importar que no me ves,
Estoy aquí.

Aunque te odie con todo mi ser,
sin importar con quien estés,
Estoy aquí.

Aunque la espera gaste mi piel,
por los inviernos que pasé,
Estoy aquí.

Aunque tu alma esté triste,
y digas que me perdiste,
Espero por ti.
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Soneto con variante

Pues no se qué se piensan que es soneto.
Y es que aunque lleve siempre dos cuartetos
y lleve por supuesto dos tercetos
si no suman catorce tienes veto

Asi pues queda bien establecido.
La composición es de cuatro estrofas
y por esto jamás nunca te mofas
pues el octavo verso es el que mido.

Advierto que la rima es consonante
Que nos será un buen y gran elemento
y observa bien los que ya van delante

Porque el doce se cuenta en este evento
el trece al doce sigue muy campante
y el catorce da fin en este cuento
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Iguales pero distintos

Quizás, entre tu mirada y la mía,
la distancia sutil que nos separa;
transparencia tenue, consciencia clara;
vida vedada a mi como utopía.

Dos líneas, difícil alegoría:
paralelas que el destino prepara,
cercanas, sin contacto, cruel tara,
abismo entre tu existencia y la mía.

Tu per se conocida, yo anodino;
yo en sombras, tu luciendo sin igual;
la nada mi herencia, tu el vellocino;

naciste en cama, yo en el lodazal;
para mí el agua, para ti buen vino.
La vida trata a todos por igual.
----
Perdón, me equivoqué, es que no atino,
Es la muerte la que nos hace igual.
Seguro que ha sido la mención del vino
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6comentarios 158 lecturas versolibre karma: 87

Soneto contrarreloj

Solo catorce versos hay que hallar
pero apenas tengo trece minutos
para de este árbol aún doce frutos
(de once sílabas cada uno) tomar.

Alguno de diez se quiere colar,
que la tabla del nueve en institutos
aprendí ¡y repetí! pero estos putos
sonetos son un no parar de contar.

De encima me he quitado los cuartetos
y de repente la rima ha cambiado:
cé-dé-cé, cé-cé-dé… ¡estoy mareado!

¿Pues no eran más fáciles los tercetos?
Por suerte estoy a dos versos de mi hado,
un esfuerzo más y está terminado.

Foto: nutmeg66 (flic.kr/p/xm7uy).
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12comentarios 235 lecturas versoclasico karma: 59

Alai

Eres la púa que rasga la cuerda
de esa guitarra jovial y fiestera,
y eres el do bemol que la recuerda.

Eres el color en la primavera,
en verano, el sol que aviva mi vida,
en la vela eres lágrimas de cera.

Eres la rama donde el ave anida,
en mar bravo, el vehemente oleaje,
y el malecón que frena su sacudida.

Mi dulce veneno, suave brebaje
que reanima, en la herida eres mi yodo.
Eres lo que da sentido al paisaje…
Alai, mi vida, mi amor, mi todo.
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Soneto en el Parnaso

Se han reunido en un cónclave mis musas
antes que a mi mente llegue el ocaso,
todas, en ascenso al Monte Parnaso,
para hacer un soneto sin excusas.

Si bien las ideas están confusas
y hallo al ánimo decaído y laso,
no habrá espacio ni lugar al fracaso,
aunque valer tengan de cancamusas.

Que en este mundo de duendes y de elfos,
al hijo de Poseidón y Cleodora
no se le va a resistir ni un terceto.

Ninfa, náyade, Oráculo de Delfos,
bebed de aquella fuente evocadora,
que tres palabras más y está el soneto.
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Rosa de los Vientos

No se qué viento azota mi camino,
si le guía la Rosa de los Vientos,
solo se que no encuentro mi destino.
Unos como el Garbí, térmicos, lentos,
otros fríos y secos, como el Cierzo,
que te recluyen en tus aposentos.

Hacia el Este avanzo con mucho esfuerzo
si de frente me viene el de Levante,
soplando el Huracán…, solo retuerzo.
Llega el frío, el Biruji es muy cortante,
pues prefiero el Céfiro cálido, suave,
florece en primavera y es elegante.

Que del Norte venga Boreas es clave
para sentir este frío invernal,
Cecias sobre el mar, destroza mi nave,
arrojando ese granizo infernal.
Si llego por tesón al noroeste,
nada me libra del feroz Mistral.

Buscando en el cielo un cuerpo celeste,
que el atroz Vendaval ha despejado,
más la senda que indica es muy agreste.
Este aire fatal me ha trastornado
ya sea la Tramontana o sea el Siroco,
un viento sofocante, húmedo, ahogado…

Calienta mi cabeza, me trae loco
me llena de polvo, como el Solano
es recargado, excesivo, es barroco.
No se, ¿será el Abrego castellano
el que a su abrigo de cobijo a mi alma?
pero si marchar por el mundo ufano
quiero, yo necesito un viento…en calma.
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Perdido en el Parnaso

Perdido hállome en Lauredal Florido
atufado por tan hediondas hojas
sin proyecto de aderezar cocido,
con el ingenio infecto en paradojas.
Ya puestos... un cerezal blanquecino,
o... recubierto con sus frutas rojas,
animaría a un Monte tan Divino,
en poética inspiración sesuda;
y es que, con mil laureles no imagino,
escribiendo entusiasmado a Neruda.
Un Olmo viejo por el rayo hendido,
aunque solitario, seria de ayuda,
o un algarrobo longevo y torcido
que en su sombra Atahualpa recitara
con guitarra de llanto entristecido
que a Apolo con su Lira espabilara.

¿De qué sirve llegar a fresca Fuente
implorando al Oráculo perverso?,
si no limpia mi bloqueada mente,
si no me deja construir buen verso.
Tanto oí disertar sobre el Parnaso
que metime en su arbolado universo;
y veome como vulgar payaso
intentando conformar una rima,
abocada finalmente al fracaso.
No habiendo crítico que me reprima,
¡ Te invoco Erató con tu lira !, fiado.
Y aparece... Melpóneme tu prima
con violento cuchillo ensangrentado
¡ Es el puto laurel que me amodorra !
¿Quién dispuso sembrar tal arbolado,
que impide que una Musa me socorra?.

©Giliblogheces
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Al principio de todo

Al principio de todo, yo quería
un soneto liviano que no hablara
de ti, tampoco de mí, que intentara
limar asperezas con maestría.

Una rima gentil, aceptaría
el final o la tregua que llegara
por fin, a secar la triste alfaguara
de quejas que entonces, ya sobraría.

¿Y qué conseguí? Que surjas de nuevo,
que otra vez aparezcas en mis versos,
aunque ya no te extrañe, no como antes.

Último terceto, es lo que me llevo,
te he buscado en todos los universos,
te podré hallar en las noches brillantes.
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Vampiros

Duerme el sol, se apaga el astro brillante,
amanece la luz de las estrellas
y la luna viste un cielo elegante.

Despiertan resplandecientes centellas,
reluciendo tras la oscura tiniebla,
en busca de las más bellas doncellas.

Y aquel castillo, que el vampiro puebla,
donde residen las almas funestas,
emerge grandioso sobre la niebla.

En los salones se escuchan orquestas
que tocan al son de música tétrica,
y dan paso a las más trágicas fiestas.

Mientras los músicos cuentan la métrica
de partituras escritas en rojo,
surgen colmillos de forma simétrica.

Es sangre que se refleja en el ojo,
que matiza de dolor el crepúsculo
y a la noche en un rumor de congojo.

Quedan heridos el cuerpo y el músculo,
por la inquina de la mortal mordida,
por la malicia del conde mayúsculo.

Al contemplar a su presa vencida,
de placer subsiste su alma colmada,
y volando viaja hasta su guarida.

Queda la muerte inmortal y la nada,
en la vigilia de la noche fría,
claman las ánimas con voz quebrada...
Buenas noches, y que no llegue el día. 
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