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Destrucción

No es posible respirar
cuando un peso aprieta fuerte
y se clava sobre el pecho,
ahogando hasta arrasar,
hundiéndote casi inerte
más allá del propio lecho.

No es posible amanecer
si no existen las razones
y te has dado por vencida;
cuando sientes que perder
estará en todos los guiones
anunciando la caída.

No es posible levantar
pues mis mares se han secado
y cual erial me arrodillo,
con afán de terminar
un derribo calculado.
Y agotada... yo me humillo.

Es imposible seguir
cuando el Alma ya está rota
y te duele hasta el aliento.
Es inútil resistir
a una muerte gota a gota
que se filtra en vil tormento.

No es posible remontar
sin más aire en mis pulmones.
Pausadamente diluida
me desangro sin rogar,
ya no quedan ilusiones.
Jaque a la reina abatida.

Doblegada entre imposibles
se apagaron las estrellas
de mi cielo.
Tras un muro de intangibles,
no quedarán ni las huellas
de mi duelo.
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3comentarios 39 lecturas versoclasico karma: 131

Ausencia

Tengo una ausencia que se parece a ti,
que se estaciona en mis recuerdos como si fueran suyos;
que camina, corre, se aleja como el viento:
Unas veces trae calma, otras tormentas.
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2comentarios 44 lecturas versolibre karma: 122

Dias como aquellos

Regalame dias como aquellos en los que filosofaba acerca del cosmos,
contemplaba todo en alta definición,
la música era intensa, inefable, sublime a mis oidos,
y donde el tiempo no existia,
las horas dias y semanas eran un flujo interminable,
volando por la tierra,
respirando humo de cronica,
vapor de cannabis indica llenando cada rincón de mis pulmones,
mi cerebro silenciado al fin, la tormenta habia terminado,
y la paz lo era todo.
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sin comentarios 13 lecturas versolibre karma: 26

Cuerpo y sombra

Entre mi cuerpo y mi sombra,
punto equidistante.
Enlazando fantasía y realidad.
Como en los cuentos atrapantes.

Entre mi cuerpo y mi sombra,
equinoccios.
Mitos y estrellas.

Pupila mitológica,
Besos de leyenda.
Explorando el espacio,
detenida sobre el planeta.

Entre mi cuerpo y mi sombra,
silvido de viento estelar,
fuga de realidad.
Entelequias.

Entre mi cuerpo y mi sombra...
Libro leído por primera vez.

Sed de poeta.
Extrañez.
Fuga perfecta.
Lágrima abierta.

Entre mi cuerpo y mi sombra,
Pelea entre cometas.
Letras de un Ray Bradbury,
Dimensión desconocida.

Entre mi cuerpo y mi sombra..
Portal al la delicia.
Asombro sin edad.
Tormenta revelde.

Danza marina en otoños que decrecen...
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sin comentarios 15 lecturas versolibre karma: 44

El mejor sitio en el Juzgado

Quién me va a juzgar

cuando haya escrito este poema

cuando sin pudor desnude mi alma

para contar mis verdades.

Quién se va atreverse a levantar

una piedra en nombre de la falsa

moralidad.

Quién va a censurar mi sonrisa

cuando no fue capaz de secar mi llanto

Quién va ponerle puertas a mi cielo

si cuando hubo tormenta no me cobijó

Quién va llevarse mi primavera

si al llegar el invierno, se congelaron

hasta los silencios.

Nunca pedí nada, por eso no espero

nada.

Y por eso a la fiesta de mi entierro

Solo podrán ir aquellos que hayan

pecado de corazón.

Porque con ellos comparto

La imperfección que supone

ser humano.
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7comentarios 65 lecturas versolibre karma: 130

No quiero que me salves

No quiero que me salves de la soledad,
porque sabré ser uno
y nadie se enterará cuando sonría
que la lluvia es una habitación con velas,
que es tan sombría la tormenta que no cae
y que preferí no ser dos,
no ver nacer el dolor en unos ojos
y ser ese que se aleja,
llevando en el corazón otro corazón.
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sin comentarios 84 lecturas versolibre karma: 147

Fruta sospechosa (Dos anclas)

Llueven amores desintegrados,
sobrecargar la cúpula con trazos forzados
alentará a la tormenta a disparar a quemarropa.

Dulce y salado
juegan en el bote roto
fuera del armario.

Dos anclas,
una para cada pie,
nunca utilizamos hojas de calco
así pues,
a tirar de memoria.

Toda nuestra vida
lanzada desde un aspersor
mal programado.

La silla de invierno,
enfadada,
no piensa recoger
las migajas del verano.

Como si con ellos no fuera
primavera y verano
han montado una timba
protegiendo sus oídos
con tapones de cera.

Llueven amores desintegrados
y yo me he quedado sin aceite
para lubricarlos.

"Hoy para desayunar
tengo una fruta sospechosa
comprada hace cuatro días".
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6comentarios 69 lecturas versolibre karma: 137

Nuestra venda

Te vi vestida de muerte y a mi vestida de luto.

Sé que eras fuerte aunque no te acompañara la suerte.

Eras puro diamante pero te vendiste a la sociedad, tú no necesitabas su aceptación, necesitabas paz, la misma que encontré en ti cuando te conocí, menos mal que apareciste, sin ti me hubiera hundido y al final fuiste tú la que cavaste tu propio hoyo, que ironía.

Doy por hecho que te hartarías de la misma piedra, de tu continua caída y te quedaste atrapada en el suelo.

Solo puedo decir que eras puro hierro, ya oxidado por la incesable tormenta. Dejaste de escuchar el cantar de la libertad, de tener verano, otoño, primavera...
(Se fueron contigo en la interminable lluvia)

No te voy a mentir, me hiciste sufrir, hoy en día me acuerdo y vuelven a revivir los únicos sentimientos que trae consigo tu partida, todavía duelen, no se superan pero tampoco se demuestran, solo se observa una fachada hecha por piedra sin color, pero si sigo aquí no es mera casualidad, es por ti, por tu huella marcada en mí.

No vistes que tenías límite, que si lo traspasabas había una caída de mil metros , intente quitarte la venda, intente que vieras el borde antes de que cayeras al vacío pero el nudo se apretó demasiado, demasiadas manos ajustaron tu venda, solo yo quería que vieras.

Perdóname, no lo conseguí, el problema fue que yo también estaba ciega (de tanta oscuridad).
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sin comentarios 48 lecturas prosapoetica karma: 107

El festejo de las mariposas

A la simplicidad de las sonrisas,
la tuya y la mía,
que se funden
en la misma melodía.

Y a esa gravedad aparente
de cada tormenta que pasa
y no deja atrás destrucción
en el umbral de la cama
sino nuevas esperanzas.

Y a tu reflejo en mis pupilas:
ese que siembra lágrimas a veces
y otras me anima
en las noches de escalofrío y pesadillas.

Y a los cuerpos que anhelan
por siempre tener unidad
y el vuelo de las mariposas.
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7comentarios 76 lecturas versoclasico karma: 128

Cazador maldito, segundo fragmento: Seguimiento

Bruma silente hirviente de luz...tartárica huidiza presa...
hipnótica fragancia de esotérica hermosura,
extraña ,
casi prohibida y pétrea cristalica roca...voladora hendidura de hora perdida y la túnica del mudo ocaso...
invasivamente lanzada,extraviada tormenta viajera
partiendo a eternos espacios de lejanía...
desafiando los abismos...
envuelta en alas de arcangélicas refulgentes mariposas...
azarosa inesperada estrella
bailando en las brasas de fuego de un vivo y fogatico hueco centro...
Noche hecha mediodía y la dividida hora de mi medianoche...
¡Tartárica presa de amnesico trazo! ¡He visto pasar tu enigma...
Cabalgando viene entre susurros!
Le vistió la posibilidad con plateada armadura
y una puntiaguda lanza preñada de luna llena fue farol entre las envejecidas oscuras sombras...
Le vi venir desde muy lejos...se transmuto el dia en sueño perdido, yaciendo moribundamente,
con la esperanza olvidada...
y una melancolía alpina hallada entre muy altas nevadas cumbres...
Misteriosa gemela hipnosis ebanica...cazadores turbulentos ojos
queriendome apresar en la engañosamente dulce trampa de tu mirada...
¿Quien me librara ahora de ese misterioso hechizo,
y del sortilegio invisible que unió parte de mi
a la cometica estela de tu esencia?
¿como iré ahora a la mítica mina de tu boca,repleta de engañosos tesoros
sin vestirme de ladrón ni dotes de archimago?
¿Que hare ahora?
Y nuevamente deliro...y nuevamente la flamígera encendida flecha hinca su deslumbrante tallo,
abriendo irregulares ventiscos surcos a la vida
Desmadejando subterráneos entuertos de la muerte
Y sueño como un loco...como un ebrio sediento de un vino ya perdido
una asfixiante sed de nueva encendida realidad revolviendo todos mis átomos
queriendo ciega y tercamente darle caza a esa efímera femenina chispa...
Y así,sin encontrarme en tanto confuso caos, me busque a mi mismo...
olvide la brújula y al desviado extravío, entendiendo la burla de esta oscura cacería:
¡Me hiciste tu cautivo, tartárica presa espinada de intoxicantes maldiciones!
Me envolviste,con aroma a melaza dulce sedujiste mi secreto...
Prisionero fui de tu desventura...
desfilando sin cadenas solo busque anhelante poder elevarme hasta ti...
¡Robarle sus alas al sol y palpar por un instante eterno el misterio exquisito del pétalo de tus labios!
¿Y me arropara ahora tu nigromántica tormenta?
¡Yo, que vengo del valle de la árida profundidad desértica,
escoltado de titilantes espejismos...
neciamente,en ti solo vi un oasis de encantamientos mentirosos,
rebosante de dulces envenenadas frutas!
¡Que venga ahora el diluvico divino trueno
y sepulte con sus balsámicas aguas
toda la maldita resequedad de mi antiguo desolado desierto!
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sin comentarios 19 lecturas versolibre karma: 34

Poema del día tonto

A veces despierto
y es trece de octubre
y el cielo es de plomo
y oigo un piano,
tumbado en la noche precoz
del agua que araña las rejas
metálicas de mi balcón. Oigo.

Pues lo que escucho es algo distinto,
es alguien distante, lejano, imposible;
su voz disuelta en eternos silencios
que a casi todo prestaron cobijo...

Me duele octubre
y sus tormentas,
sus melodías
y esta imprevista penumbra
que a quimeras tritura mis sienes.
No, no, no quiero,
pero sí, sí, sí quiero ceder al deseo,
rendirme a la pena
que fuerte me agarra y
sumerge orejas y nariz
y manos y boca y ojos al fondo,
adentro, a las raíces
de la memoria

Sucede que entonces
un veinte de junio,
el anillo de plata, también aquel banco,
tu humilde sonrisa
y la dulce impresión
de no ser capaz de echar nada
nada, en falta.

Entonces, y no más que entonces,
tremenda, prevista, chalada idiotez:
buscar en la agenda las letras
que siempre formaron tu nombre.

Jugar a creer.

Colmado de octubre
creí fascinado;
oscura su tarde,
a tierra mojada su olor,
cruel su piano francés...

creí y jugué,
jugué a creer que podrías aún desearme
igual que a ti te deseo yo;
ya ves que son tres
años, tres,
que a casi todo prestaron cobijo...

Hoy, sin embargo seré un niño bueno
y al pie de estas letras
tu ruego cumpliré:

ya nunca más

volveré a

llamarte.

No obstante,
comprende que veces despierto
y es trece de octubre
y el cielo es de plomo
y oigo un piano,
tumbado en la noche precoz
del agua que araña las rejas
metálicas de mi balcón. Oigo.

Pues lo que escucho es algo distinto,
es alguien distante, lejano, imposible;
su voz disuelta en eternos silencios
que a casi todo prestaron cobijo...
a casi todo, menos al olvido.
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12comentarios 88 lecturas versolibre karma: 128

Inmensurable

Desde lo más profundo del ser.
En el inicio de lo inmensurable.
Se abren los cielos majestuosos en la deliciosa melodía de la creación del todo.

En los esplendorosos e intrépidos vientos y en la poderosa fuerza de la tormenta.
Allí estas tu.

En las cimas destellantes de esplendidos paisajes,
Impetuosos,
Reverdecidos de esperanza,
Allí estas tu.

En el ímpetu salvaje de las olas colisionando contra los peñascos.
En el cielo estrellado de una noche serena,
de incansable conteo de estrellas fugaces.
Allí estas tu.

Allí,
Donde comienza el cielo y se cimienta la tierra,
En toda su creación,
Extensión y plenitud.
Allí estas tu.

En la poesía que ilusiona
En esa dadiva que resurge en el grito de justicia.

Tierra
Raza.
Tiempo.
Magnificencia.
Majestuosidad.

Allí estas tu.
Mi Dios.
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2comentarios 25 lecturas relato karma: 80

Corazón de tinta

Vuelvo a escribir con sangre
la tinta que me sale de corazón
y me brotan palabras del alma
como agua de la fuente.

Cada frase va trazando
su propio camino en una
aventura que no tiene final

No siempre queda bien aquel
poema de amor que intenta
ser romántico
Ni la poesía dura y directa
que quiere ser discurso.

Vuelvo en reversa como quien
no termina de escribir
la historia de su vida
y se conforma con una simple
crónica de domingo

Tengo el corazón de tinta y sal
de fuego y tormenta
y la mano me tiembla
cuando intento
escribir sobre tí.

La noche se aferra a mi prosa
y me desnudas entre lienzos
y pincel
porque la poesía tambien se
pinta.

Fui a contarle mis penumbras
al viento
y me devolvio una sonrisa
envuelta en brisa.

Intento escribir en azul
pero siempre sale negro
porque tengo el corazón de tinta y sal
de fuego y tormenta.
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7comentarios 52 lecturas versolibre karma: 135

Melancolía

Resbalones

por la vía

de la melancolía

por las tardes

de lluvia.

-

Me encuentro
tan

desierto,

vacío,

árido.

-

Impotente

inaceptable

cada gota

llena

se desborda

y se

vacía.

-
Soy

hijo

de la lluvia,

en la tormenta,

lugar de reunión,

de mi paz interior.

Che-Bazán.España
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10comentarios 101 lecturas versolibre karma: 138

Otoño

Cuando el Otoño sobrio nos alcance
desde su sinfonía de hojas secas
como notas engarzadas
en el pentagrama del viento,
afinaremos su clave de Sol,
de Sol tierno en madrugadas
descritas con acordes rojos.

Será Otoño quien reclame a nuestra puerta
su murmullo intenso de baladas,
con licencia de compases
de un bolero entre el ramaje,
con trombones en el cielo
anunciando con los truenos la tormenta,
con su música entregada
entre valles con los tonos de una marcha.

Se acercará a nuestra rueca,
se arrimará a nuestro fuego
recitando madrigales y tonadas,
con sus nieblas atrapadas en los cerros,
componiendo polonesas en los mares
con las teclas de su arena.

Será Otoño una caricia no anunciada
con la sintonía de timbales
de su lluvia en las ventanas,
suspirando en un arpegio de violines
sobre la corriente del río,
sobre murmullo de diapasones
de noches de leyendas claroscuras,
y las luces de la noche sobre el agua
reflejando una habanera.
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23comentarios 94 lecturas versolibre karma: 117

Veleidad exasperante... (Neodadaísta)

VELEIDAD EXASPERANTE
( Neodadaísta)

Bajo el beso ya caduco se desliza,
la sombra del muro en la frente,
del otoño inquieto y sudores tibios,
de tal belleza que la brisa es boscaje,
pompa dulce del tormento deleite.

De la tarde glacial el silencio solemne,
vive donde un beso se agita lodoso,
y luego se acrisola en lírico transporte,
un grupo escandaloso de viejos sueños,
con el raudal espumoso del puente rapaz.

No es luminoso en el susurro suave,
vuela implacable porque nadie sospecha,
y deja las manos fragantes de nieve,
tan conmovida que al mismo pesar hace,
poco a poco prolíficos ímpetus.

¡Ni pensarlo!... La inconstancia encanta,
donde agriétase el ardor hirviente,
inocente espejo limpio del futuro liso,
en la torre agreste pez y aguja,
consejera del rumor inmenso y solo.

Vaya presa del indecible espanto.
El cobre laborioso al deseo ilumina,
eróticas delicias donde la hermosura,
muere amarga y fiera miel salada,
de tanta espuma dura y roca muerta.

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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13comentarios 80 lecturas versolibre karma: 124

Aguja, sedal y arrugas (colaboración con @Pequenho_Ze)

Me despido del sueño
tras la mampara de tus labios.

La materia desnutrida
busca trato de favor
en trampolines venenosos.

Sobre la mesa,
aguja, sedal y arrugas,
escueta ingeniería
para calmar las voces atrapadas
entre brazos de arroz.

Escuece el aire
al rozar las palabras
que agonizan en la alfombra.

¿Quién llora tras el espejo?
¿Quién me obliga a gritar?

Los muebles se doblan
ante tamaña negligencia emocional.

Creo que tengo
las piernas rotas,
pero quiero saltar.

Justo antes de coger
el "Bus" del no volverte a ver
tiraré a la papelera
esta lata de infortunio
repleta de pupilas dilatadas y cenizas.

He sobrevivido a base
de galletas inapetentes,
sin zapatos pero con sombrero
por si los pequeños versos
que apuntalan mis costuras
necesitan adorno de refresco.

Ha habido tormentas
pero he tenido suerte
de que mi estómago rechace
cualquier intento de ponerse a cubierto.

Ahora me declaro náufrago en el tiempo
y me aventuro a jurar que ni tú ni yo,
tenlo presente,
volveremos a contar
jamás
nubes en el suelo
ni besos en la frente.
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17comentarios 134 lecturas colaboracion karma: 142

Lluvia

En la nube de Aladín
se contraen rimas al viento,
incapaces de asumir
que en breve estarán lloviendo.

Cae un verso por allí
otro baja inconexo,
un goteo a relucir
mientras ves que cambia el tiempo.

Se reúnen porque sí,
y dan forma a lo que cuento,
me retumban al venir
con sus truenos y destellos,

y las lloro por salir,
harto de esta agua en el cuello,
no sé si es mi porvenir,
pero en lluvia me disperso.

Acompaso al aguacero
hasta que explota en el suelo.
Lucho por sobrevivir,
en tormentas me sincero.

Chaparrón de pixels negros
precipita el blanco cielo,
un anhelo por sentir
que me empapo de algo bueno,

... una huida frente a mí
que repica en mi cerebro.
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13comentarios 93 lecturas versolibre karma: 118

Dos abracadabra para Vanesa. (Cartas para ti)

Vives donde la estela del colibrí,
allá por mayo,
ya me susurraron los espejos mágicos.

Vuelas por mi sórdido destino
cada segundo desangrado
si puedo dormir una sola noche
en el vacío con cielo de velas.

¿Quizá fue Errol Flynn?*

¡Abracadabra!

¿Recuerdas?

Ya no espero nada
porque tiré al barro envenenado
la pata de conejo.

Dice el diario
que llueve en Filadelfia,
pero que importancia puede tener
si aquella canción nos atormenta aún.

Hasta donde podré seguirte
por la pasarela de los sonidos blancos
en botellas de plástico
perdiendome bajo una lluvia de tinta verde
y no sale mi sangre helada
cuando me pincho con la espina
de la rosa.

¿Me oyes?

Solo me dejas abrocharme el abrigo
y chapotear los charcos
al arpegio de Hackett*
al cruzar un puente en San Francisco,
en la húmeda y fría noche
de los letargos.

Del tiempo de las misas negras
y los aquelarres.

¿Aún sigues tras la niebla?
O posiblemente en la otra cara del papel.
Puede que también pienses en mi
cuando suena la campana.

"Una pizca de vino y un vaso de cerveza (fría) cariño.
¿Que hora es?" *

Yo si recuerdo...

Fueron. Así fueron
de felices los tiempos que sobrevivían
inundados de caricias
en la flor del amargo.

Otoños de pelo largo
y tienda de campaña,
ocultaban dos limbos revoltosos
y musarañas erguidas.

Eran los días a trescientas horas
de revolcarnos por la hierba húmeda
y fueron los crepúsculos de mordernos el alma
y estrujarnos como naranjas
con furia inmisericorde.

Tus dedos mojados de rocío
pintaban dibujitos en mi frente.
Tu pecho se apretaba en mi pecho
y Batman y Tarzán nos contaban
como es Venecia en primavera,
a las nueve y cinco.*

Como me haces recordar
a la anciana madre gansa*
mientras aspiro el humo-cáncer
del cigarro, que dibuja calaveras y tormentos
en el aire sin oxigeno de este cuarto pálido
enterrado en hielo.

Y ya van por 23* pregonaba sin consuelo
nuestro Phil.

Me enseñas que el cine es para comernos...

y la cinta de casette está gastada
y el viejo piano destila
mil pentagramas de notas tibias
por la ventana abierta

y volamos hasta el nido de la cigüeña
y jugamos al despiste con las luces y las sombras...

y nos besamos hasta morirnos.

Nos alegrábamos si
Helena de Troya hallaba por fin un nuevo rostro.*

y no nos importaba morirnos besándonos.

Pero si! Ay de mi!

Estoy pisando la tumba de aquel tiempo
y sigo escuchando el arpegio de Hackett*,
y sueño un poco mas, dejando que las lágrimas
ahoguen las torpes letras que te escribo.

Ya no son cintas de casette...

Ya no se oye tan mal...

Son otros tiempos, princesa.


Me araña la madrugada en mi cama fría,
y el alba con dolor de alma
vuelve a preguntarme
con sangre en las palabras
porqué nos perdimos esta vida si no tenemos otra.

No consigo encontrar una respuesta a tiempo
antes del suicidio de las tardes locas
en el alfeizar de aquella ventana
donde la yedra y la enredadera
tambien murieron de angustia.

Aunque tus ojos vean naufragos
tu no estás mojada*

¿No te quedarias* princesa?

¡Abracadabra!

¿Lo recuerdas?

Yo si recuerdo...

Solo me permites seguir viendo
día tras día,
en mis sueños congelados
en témpanos de desvelo,
unos ojos de mañana azul
y unas pecas traviesas.

Y noche tras noche...

con luna o sin luna
con lluvia o sin lluvia...

seguir sentado
en el frio filo de la guadaña...

¿Lo inició Errol Flynn?*

y sentirte cerca...

...y llorar mi pena.


*Pasajes del tema "Blood on the Rooftops" de Génesis.


J. Robles



Helena de Troya
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Mi vergel

En mi vergel recóndito
donde anidan mis pieles
y su luz asoma vergonzosa
con latidos que se marchitan
me sorprendió
como tormenta de verano
un incendio de locura
un torrente de rayos y truenos
un caudal de impetuosa lluvia
inundando todos mis rincones
y ahogando mis amarguras

Entre ese torbellino de vaivenes
como si fuese un potro desbocado
la razón me espetó:
“ te estás volviendo loca”
mientras el corazón responde:
“ no, es el vendaval del amor
que ha derribado tus rejas
para florecer en tu vergel”
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